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El Cuerpo del Deseo

Una historia Original de JULIO JIMENEZ

Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO

*

CAP# 47: Martes 20 setiembre 2005 - ¡Bajo la lluvia ISABEL Y SALVADOR¡

 *

Mansión.

Isabel entra al cuarto de Valeria con uno de los ramos de flores- Espero que no te incomode que deje estas flores aquí, a lo mejor alegran tu cuarto y te ayudan a levantar el animo –se lo dice sinceramente.

-¿Debieron enviarte muchas verdad? –Valeria vestida de negro como siempre mira por la ventana a lo lejos.

-Si, la casa está llena de ellas.

-Imagino el motivo... no es para menos.

-Ya te enteraste.

-¡Claro que si! Y la verdad no me alegro.

Esta expresión deja casi sin habla a Isabel - ¡Valeria! –le reclama.

-Una vez ya te lo dije y te lo repito, no creo que vayas a ser feliz con Andrés... ¡tú no lo quieres! –Isabel se enfurece lentamente- ¡Es solamente un capricho tuyo! –continua Valeria.

-¡Tus palabras son tan agrias como tu cara! –Isabel se lo dice con rabia- Y hablas así porque eres una resentida.

-Pues pensar lo que te viene en gana –le provoca Valeria.

E Isabel se acerca a ella con rabia- ¡Es lógico! –y le acaricia el rostro y el pelo- porque estás enojada, porque sientes envidia... ¡porque eres una reprimida! –y de pronto le grita- ¡porque sabes perfectamente que nunca vas a tener la atención de ningún hombre! –está histérica- ¡con ese carácter que tienes no te soportas ni tú  misma!

Valeria es como un pajarito al que acaban de apedrear, e Isabel de pronto se siente culpable y torpemente le acaricia el pelo, se lo peina, pero no le salen palabras.

 

(Ay Isabel... cuándo vas a aprender un poco de psicología!!! )

 

Entra la tía- ¡querida! –le dice a Isabel- Andrecito acaba de llegar y está esperándote.

Isabel se queda mirando a su prima Valeria, primero con pena y luego con rabia y frustrada se levanta - ¡Voy a cambiarme tía!

Al quedar sola Valeria se mira a un espejo y empieza a llorar. Luego se levanta y toma el jarrón de flores y lo saca al pasillo.

Pero es el pero momento, porque encuentra al horrible de Andrés- ¡Valeria! –la llama.

Valeria se queda quieta como si fuera el mismo pajarito... (y yo creo que Andrés la va a destrozar  ) – Quería pedirte disculpas por lo que pasó ayer –le dice hipócrita- ¡no quise ofenderte!

-Por mi no te preocupes, yo entiendo –y se auto degrada sola- ¡sé que soy más insignificante que cualquiera de las empleadas!

Andrés suspira con desprecio- Reaccionaste violentamente.

-¡Por supuesto! Cuando ese invitado se atrevió a tocar el piano de don Pedro.

-Perdón que te lo diga pero eso no es... ¿un signo de esquizofrenia? –y el golpe le da fuerte a Valeria que lo mira con miedo- digo... porque no es normal atacar a alguien que toda el piano, viejo... inservible... ¡como todo lo que hay en ese estudio! –Valeria baja la cabeza- ¿de verdad crees que ese es un lugar sagrado? –y Andrés se ríe- ¡tu obsesión por ese viejo te ha trastornado! –Valeria traga saliva- ¡te recomiendo que veas a alguien!... urgente... un siquiatra tal vez... –Valeria trata de no llorar- o te internas de una vez... ¡te has convertido en una carga para todos! Eres... –y la mira de pies a cabeza- insignificante.

 

(ay!! amig@s!  cómo sabe lastimar este hombre!!! es que es realmente diabólico... además este Karpan, con esos ojos que tiene... hace un trabajo MUY BUENO!!)

 

Valeria es un estropajo viejo y completamente destruido.

-Aburrida –continúa Andrés con una maldad infinita en sus ojos- y... ¡muy fea!

Valeria tiembla de pies a cabeza.

-Y lo que es más irónico –Andrés goza viéndola sufrir- tu salud mental está más deteriorada que tu aspecto físico –y se acerca físicamente- tan joven... –y le toma la cara en la mano y se le acerca para besarla... se lame los labios... pero luego se contiene y solamente le susurra en el oído mientras las lágrimas de Valeria le mojan los dedos- ¡y tan vieja!

Valeria se separa asustada y llorando.  Andrés ríe diabólicamente y luego se mira el dedo mojado de lágrimas y... ¡se lo lame!

 

(arggghhh.....   estuve a punto de vomitar con esta escena amig@s... Horrible! Horrible!)

 

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Mansión: Valeria entra a su cuarto y se tira al suelo completamente destrozada... ¡es una piltrafa humana! Pone la cabeza en un silla y llora con desesperación.

 

SIGUE...

 

@2005 Transcripción copyright by Mabouchita! Z;D

 

Llega la noche y Andrés e Isabel cenan en el mismo restaurant de la otra vez, el de piano blanco.

-Llegaste de buen humor y ahora te noto enojado –le dice Isabel mientras come un bocado- ¿es por lo que te dije?

-¿Qué otra cosa iba a ser? –le dice malencarado- ¡antes de hablar con Belaúnde debiste consultar conmigo!

-¡No sabía que fuera tan terco!

 

(¿Terco  Isabelita?? :o  Como que usaste mal la palabra... eso se llama honestidad no terquedad!  )

 

-¡Si! –le grita furioso- ¡ese hombre es difícil! Te lo dije... ¡y cuando yo hablo... hablo con razón! –y la mira despectivo- ¡y tú tratando de sobornarlo! ¡Que estúpid.a eres!

Isabel lo mira atónita - ¡No te permito que me hables así! –le dice con voz amenazadora.

Andres suspira- Bueno...

-¡Además no perdía nada con intentarlo! –sigue Isabel.

-A ese tipo no le interesa el dinero... ¡se jacta de ser incorruptible! –está furioso- ¡lo unico que lograste con lo que hiciste fue darle otro pretexto para que nos ataque más fuerte! ¡nada más!

-Yo lo que creo es que cada vez te da más miedo.

-¡No es miedo! Es preocupación... ¡hay muchas cosas que me preocupan! –y deja de comer- ¡como el imbeci.l ese de Antonio! Pensé que había sido él quien había relacionado a Angela con Belaúnde... ¡pero parece que no es así!

-Me parece que le estás dando demasiada importancia a Antonio.

-¿Antonio? Es el novio de Angela según ella... ¡es un estorbo! Al igual que Abigail y Simón –y luego suspira fastidiado- ¡y ni hablar de tu prima Valeria!

Isabel deja de comer, se le endurece la expresión y lo mira con ojos muy extraños - ¡Con Valeria no te metas! –le advierte- ¡Con Valeria no te metas! –se lo repite lentamente.

-No... no... –come un bocado- por ahora no lo voy a hacer... ¡pero cuando nos casemos voy a librarte de mucha gente que no te conviene- Isabel mira para otro lado molesta- ¡estoy harto que todo el mundo venere la memoria de ese viejo decrépito!... ¡harto!

Isabel lo mira... simplemente lo mira... con los ojos entrecerrados.

 

Mientras tanto afuera del restaurant, en la calle... vemos a Salvador.. con una rosa en la mano... mira la rosa, la acaricia... y luego mira con ojos vengativos hacia el restaurant.

 

(wow! cuatoches divinos! Esta escena está muy romántica y al mismo tiempo terriblemente vengativa   )

 

Dentro del restaurant- Mira Andrés, te agradeceria si nos vamos porque me duele mucho la cabeza porque no dormí bien anoche.

-Pensaba dar una vuelta por la playa –y le acaricia el pelo.

-¡Por favor! Lo unico que quiero en este momento es descansar.

-Como quieras – y pide la cuenta.

 

Al salir, se acercan al auto descapotable- Siento mucho el incidente de anoche – se excusa Isabel.

-Ya está hecho... esperemos a ver que otra sorpresa nos tiene.

E Isabel va a sentarse, cuando sobre el asiento... ve una rosa y un sobre cerrado - ¡Andres! –y toma la rosa y el sobre- ¿Tú...? –y lo mira y al ver la cara de Andrés se da cuenta de que no- ¿quién dejó esto?.

-No se- Y Andrés le arranca el sobre de las manos, lo abre y lee el mensaje.

“En honor a su compromiso matrimonial, una rosa con muchas espinas. Pedro José Donoso”

-¡Firma Pedro José Donoso!

-Debe ser una broma.

-¡No! –Isabel asustada mira a todos lados- ¡te juro que es su letra!

-No lo es... es imposible.

-¡Es su letra! –y una espina pincha a Isabel, ella se mira la herida por donde sale una gota de sangre.

-¡Vamos! –ordena Andrés- ¡Sube al carro!

-¡No me hables así! –pero Isabel sube al carro.

Cuando parten Salvador sale de su escondite y los mira con ojos negros.

 

En la mansión, Abigail les dice a sus hijos que solo tienen un mes, porque cuando Andrés venga a la casa las cosas van a empeorar.

-¿De que vamos a vivir si pierdes el empleo? –se preocupa Antonio.

-Precisamente de eso tenemos que hablar.

-Voy a tener que abandonar mis estudios y trabajar. Porque Simon se gasta todo el dinero con la tal Consuelito.

-Si tú te quieres quedar por el lío que tienes con Angela... ¡ese es tu problema!

-Simón, no nos vamos a ir de esta casa.  Tenemos que confiar en la ayuda de Angela. Si Isabel se casa con el pesado de Andrés ¡es su problema! Con eso no gana nada.

Pero tanto Abigail como Simón no están muy seguros.

 

(hum... en mi humilde opinión... no deberían depender de Angela   )

 

En el apartamento de Andrés, este busca como loco algún documento con que comparar la escritura de la tarjeta- ¡esto es una broma de algún imbeci.l que nos odia! –dice furioso- te lo voy a demostrar.

Y de pronto ve que Isabel sigue apretando la rosa en sus manos- ¿por qué no tiras esa rosa? –enojado- ¿te gustó?

-¿Por que mejor no te calmas porque estas muy nerviosa-  Cansada Isabel.

-¡Tu estas nerviosa! –le grita- ¡Aquí está una nota del viejo!

Y compara las firmas y son exactamente iguales.

-¿Ya te convenciste que son las mismas?

-Debe ser una falsificación.

-¡No! Míralas tú.

-¿Isabel que te pasa? ¡el viejo está muerto! Y los muertos no escriben notas... ¿tu crees que resucitó para entregar una tarjeta? –y al verla ensimismada con la tarjeta se la arranca de las manos para romperla.

-¡No! –grita Isabel- ¡por favor no!

Pero ya es tarde- ¿Por qué no? No deberíamos prestarle atención... ¡me gustaría saber quien es el imbeci.l que nos jugó esta broma!

 

SIGUE...

 

@2005 Transcripción copyright by Mabouchita! Z;D


Mientras tanto, en la misma noche... en la mansión... nuestros dos cómplices Rebeca y Walter se disponen a entrar al sótano para forzar la puerta del cuarto secreto.  Walter trae consigo una casa de herramientas. Se acercan a la puerta del jardín.

-¿Usted está segura que la señora Isabel va a llegar tarde?

-Claro que sí... ¡usted lo sabe mejor que nadie Walter! Cuando sale con Andresito sale a la madrugada... ¡más ahora con el cuento del compromiso deben estar celebrando!

Y se disponen a entrar cuando Rebeca se queda de piedra por la sorpresa- ¡Espere Walter! ¡Espere!

-¿Que sucede?

-¡Vea!

Y los dos miran boquiabiertos a Valeria, en medio de la noche y llorando, que como una zombi, en camisón y en bata se dirige lentamente al estanque...

-¿Qué locura está haciendo esa muchacha? –dice enojada Rebeca.

-Estoy sospechando lo peor –le dice Walter.

-¡Vamos Walter! –se asusta Rebeca- ¡tenemos que detenerla! ¡vamos!

Y Walter esconde rápidamente las herramientas y los dos abandonan sus tareas delictivas para hacer algo bien.

-¡Señorita Valeria! –y los dos tratan de detenerla.

-¡Suéltenme! –se debate como una fiera Valeria y sale corriendo hacia el bosque.

-¿Que le pasa a esa niña? –se exclama Walter.

 

Mientras tanto en el apartamento de Andrés, éste se pasea nervioso- ¡se tomaron el trabajo de imitar la letra y la firma para hacernos una broma!

-¿Es que quien pudo hacer eso Andrés? ¡por Dios!

-Bueno... algunos ejecutivos están furiosos por nuestro compromiso... ¡cualquiera de ellos! –se sirve un trago- pensándolo bien... ¡Carlos Belaúnde podría estar detrás de esto!

-¡Belaunde es demasiado serio como para estar jugando a estas cosas!

Reconfortado por los tragos Andrés se le acerca- ¡No vamos a permitir que nos arruinen la vida! –y la besa- ¡no lo vamos a permitir!

Pero Isabel está distante.

 

En ese mismo instante Salvador conduce triste en el auto de Gaetana.

 

Andrés se saca la camisa (hehhehe... :   a mis cuatochas del otro foro... CBF!!! CBF!!    A contar! A contar!) luego se acerca a besarla... y la acuesta en la cama... pero... pero...

 

Isabel se va muy lejos y recuerda los besos de Salvador...

 

 el cuerpo del deseo es todo lo que quiero

  

 

Y de pronto se levanta bruscamente de la cama y lo deja - ¡Andrés perdóname! –se excusa- ¡perdóname mi amor pero no me puedo quedar contigo!... ¡estoy muy nerviosa!

-¡Argg! –se queja Andrés- ¿cuánto hace que no pasamos una noche juntos? –le grita- ¡Cuánto! –y la enfrenta- ¿qué quieres? ¡Qué me busque otra mujer! ¿eso es lo que quieres?

Isabel lo mira sorprendida... y luego le sonríe- ¡Pues haz lo que quieras! –y lo mira de pies a cabeza- digo... ¡ese es tu problema! ¿no? –y se aleja.

Andrés la detiene violentamente del brazo- ¿te das cuenta de lo que dices? –y la amenaza fríamente con la mirada- ¡estas hablando de tu futuro esposo!

Isabel se libra de él- ¡Entiende que yo no quiero discutir contigo! Y que si tú no me llevas a mi casa... ¡entonces me voy yo!

E Isabel toma su cartera y sale golpeando la puerta.

-¡Isabel! –la llama furioso Andrés pero no se mueve.

 

Amanece.

¡Y Valeria se sigue paseando perdida por el bosque!

 

(¿pero qué es esto?  ¿dónde tiene la cabeza esta Rebeca? ¿cómo se le ocurre esperar toda la noche para buscarla?)

 

Valeria se recuesta en un árbol... y de pronto se asusta.. porque ve a Azur que la mira fijamente.

 

(Bravo Azur... bueno... ya sabemos que la está cuidando  ahora no le puede pasar nada!)

 

En la mansión amanece con pelea.

-¡No lo niegues Isabel! –le grita furiosa Angela- ¡el licenciado me lo contó todo!

-Pues entonces te lo contó o interpretó mal mi propuesta... ¡por eso enredó todas las cosas!

-¡No! No fue así ¡tu intentaste sobornarlo! Y eso es jugar sucio.

-¿Me estás acusando?

-¡Te estoy reclamando! ¿cómo esperas que confíe en ti y en Andrés? ¡es el colmo!

-¡Escúchame bien! –trata de arreglar la situación- lo único que intenté fue ponerlo a prueba para ver... ¡que tan honrado es!

-¿Esperas que te crea eso?

-No... la verdad es que me tiene sin cuidado que me creas o no... ¡y aunque parezca una sucia sobornadora lo único que pretendo es investigar que clase de persona es tu apoderado!

Angela se marcha furiosa. E Isabel se queda sola en el pasillo.

 

Llega Rebeca- ¡Isabelita! ¿Estas ocupada hija?

-¿Sabes? Valeria está muy extraña.

-¿Y ahora que pasa con ella?

-Anoche anduvo rondando por el jardín... ¡se metió al estanque y luego se internó en el bosque!

-¿Y en donde está ahorita?

-¡No lo sé! ¡no ha regresado!

-¿Cómo que no? –se espanta Isabel.

-¡No lo sé! –gime Rebeca- ¡me da la impresión de que esta niña se enloqueció!

E Isabel sale corriendo hacia el bosque en simple bata.

 

En el jardín se encuentra con Salvador que la mira- ¡Buenos días señora! –la saluda.

-¡Buenos días Salvador! –dice Isabel descompuesta y con miedo y luego le ruega- Necesito que por favor vaya a buscar a mi prima Valeria – y sufre y mira hacia el bosque, le tiembla la voz- ¡está muy trastornada! Y no quiero que vaya a cometer una tonteria... ¡se lo suplico!

Salvador la mira y luego se encamina hacia el bosque.

 

En la empresa.

-¡Usted no puede hablarme así Belaúnde!

-¡Ni usted puede proceder inescrupulosamente con la señorita Angela!

-¡No sé qué demonios le habrás dicho Isabel!

-¡Ah! –se burla- ¿no me diga que no tuvo nada que ver con la propuesta que me hizo? –lo mira con desprecio- ¡debió seguir sus instrucciones porque usted acostumbra a emplear todo tipo de artimañas para conseguir lo que quiere!

-Pero no me rebajo a sobornar a nadie... ¡y mucho menos a usted! –se limpia los lentes para no mirarlo- no pienso utilizar medios tan bajos para defender lo que le corresponde a mi futura esposa. ¡Existen métodos legales!

-Eso espero, porque voy a ser muy estricto como apoderado. Como primera medida exijo que me de un listado completo... ¡y actualizado! De las propiedades y de todas las cuentas bancarias del señor Donoso.

-Pensé que se le había entregado todo eso.

-¡Así es! Pero faltan muchos detalles.

-¡No falta absolutamente nada!

-¿Olvida que yo fui asesor financiero de Pedro José durante muchos años? Tengo pleno conocimiento de todas las propiedades y cuentas que él manejaba en el exterior –Y Andrés le echa una mirada asesina- Pero si insisten en ocultarlas... –continúa Belaúnde- ¡puedo investigarlas por mi cuenta!

Y diciendo esto se marcha.  Entra la secretaria de Andrés que está pensativo.

-Lena, cancele las citas que tengo para hoy –le ordena- tengo un asunto pendiente... ¡y seguramente me va a ocupar todo el día!

Y se pone el saco y se marcha.

 

(bueno, no puedo continuar... estamos a la mitad... pero mañana les sigo el cuento... pero hay algo muy triste...   y mucha... mucha pasion   )

 

SIGUE...

 

@2005 Transcripción copyright by Mabouchita! Z;D

 

Salvador busca a Valeria en el bosque... cuando de pronto ve a Azur y se sorprende- ¿Y tú que haces por aquí? –le reclama- ¡no me digas que decidiste regresar a este lugar porque no me gustaría Azur!

Y Azur se pone a dar vueltas para tratar de hacerle comprender a este humano de dos patas el lenguaje perruno- ¿Qué pasa? –y ladridos fuertes- ¿Me quieres enseñar algo?

Y Azur lo conduce hasta donde está Valeria completamente ida, completamente loca- Ahora entiendo que quería mostrarme amigo, ahora te entiendo- y la mira con mucha lástima y se acerca lentamente- señorita Valeria –la llama.

Valeria se da vuelta.

-¡Mire nada más cómo está! –le reclama Salvador- se va a enfermar... ¡usted debería regresar a la casa ahora mismo!

-¿Usted también cree que estoy loca? –  se defiende Valeria- ¿Usted también cree que es una locura defender las cosas de don Pedro? ¡Su música! ¡El piano y el estudio!

Salvador no sabe qué decirle y solo repite- ¡señorita Valeria!

-¡Quieren acabar hasta con el último de sus recuerdos! –le dice llorando y a Salvador esto le causa mucha pena- y lo van a conseguir. ¡Cuando Andrés se case con Isabel!

Salvador le toma la cara entre sus manos- No lo harán –le promete,

 

(interesante... no lo harán qué... casarse?  O dejar de recordar a don Pedro José Donoso?)

 

-¡Escúcheme! –sigue Salvador- No lo harán porque don Pedro José sigue vivo y el seguirá vivo mientras personas como usted lo recuerden con cariño –y le sonríe- ¡Ándele! Anímese... usted tiene que luchar por su vida señorita Valeria. ¿Le parece justo que una señorita tan linda como usted se amargue de esta manera? –le dice como si fuera una niña.

-¡No soy linda! –llora Valeria.

-¡Si lo es! –y le seca las lágrimas- ¡Es muy, muy linda! Aunque se empeñe en ocultarlo. ¡Usted tiene que luchar y tiene que buscar su felicidad! No se imagina... ¡a lo mejor por ahí le esperan cosas muy buenas!

-Salvador..

-¡Tal vez! –y la mira con cariño- tal vez un día de estos Pedro José Donoso cumpla la promesa que le hizo... ¡y vuelva a tocar el piano para usted!

 

Y Valeria sorprendida recuerda cuando don Pedro José Donoso le dijo: “Espero que Dios me dé fuerzas suficientes... para seguir deleitándote con mi música! Te prometo volver a hacerlo si me recupero.”

 

Mucho más tarde, ya casi cae la noche. Llueve torrencialmente... ¡una terrible tormenta tropical! Caen los rayos y los truenos retumban hasta en las cavernas!

 

(las tormentas tropicales yo las adoro!!!    Me encantan!!!  )

 

En la mansión Isabel trabaja en su computadora y cada vez que un trueno retumba por toda la casa mira hacia fuera.  Está triste y deprimida... se acerca a la ventana... y mira hacia fuera.. los relámpagos le iluminan el rostro.  Suspira y queda recostada contra la pared.

 

En la cocina es hora de comer- ¡Con el aguacero que se está desatando esta noche van a caer hasta los maridos! –Vicky.

 

(Extraña expresión, no la conozco para nada   )

 

-Hacía mucho tiempo que no llovía así ¿verdad? Pero es bueno... de vez en cuando es bueno que llueva tanto. La lluvia limpia.

-¡Ojalá limpiara la conciencia de algunos!

Y como Antonio sigue leyendo ensimismado mientras come Abigail le llama la atención- ¡hijo no leas mientras comes! Dicen que no es bueno.

-Va a estar bien difícil salir así –se preocupa- y tengo clases en una hora.

Vicky le ve el dije, regalo de Angela - ¡A ver! A poco esto es lo que te regaló tu peor es nada.

Abigail se molesta- ¡Vicky!

-¿Qué tiene de malo? La señorita Angela y Antonio son novios ¿o no? –y luego agrega- Tu debería pedirle a Salvador que te dé un aventón a la universidad.

-No, no –se niega Vicky- el chofer está para el servicio de los patrones, no para el nuestro.

-Voy a hablar con Angela... a lo mejor ella dispone otra cosa- le dice Antonio a pesar de su mamá.

 

En su habitación Isabel decide seguir trabajando cuando le interrumpe su tía- ¡Isabel! Valeria sigue causándonos problemas.

-¡No me digas que se nos volvió a salir! –dice Isabel molesta- ¡estoy harta de sus berrinches! –ya no aguanta más- ¡Totalmente harta!.

-Está en su cuarto pero ¡con una fiebre altísima! –se queja Rebeca- ¡se enfermó por culpa de haber salido al bosque!

-Posiblemente es lo que estaba buscando –decide Isabel- ¡Yo con gusto la dejaría que se enfermara para ver si aprende de una vez por todas!

Y la tía Rebeca la mira sorprendida.

-Ya no soporto su comportamiento- explota Isabel.

-¡Ay mi amor! Te veo muy mal... ¿estas deprimida por algo?

-No... es solo... ¡este tiempo y estos días que me bajan un poco el ánimo!

-A mi también –le confía Rebeca- Siento una tristeza infinita... ¡de sólo pensar que jamás voy a realizar mis sueños Isabel!

Isabel la mira con los ojos abierto- ¿Quieres decir que Luisito Crespo te está desilusionando?

-¡Los hombres son crueles hija! –no le responde Rebeca- cuando ya no tenemos ni juventud ni belleza nos exigen dinero... ¡y yo soy una pobre mujer que no tiene donde caerse muerta!

Isabel sonríe comprensiva- ¿No me digas que ese tipo resultó ser un vividor?

-¡Ay hija! No sé nada de ese venerable anciano –suspira Rebeca- ¡pero daría hasta mi vida para estar cerca del hombre que amo! –y la mira soñadora- ¡le entregaría todas las riquezas del mundo! Bueno... si las tuviera claro.

Isabel la mira desconcertada e intrigada.

 

Mientras Salvador se dispone a llevar a Antonio- ¡Muchas gracias por llevarme a la universidad!

-Solo cumplo con las ordenes de la señorita Angela... ¡me parece muy bien que no falte a clases aunque haya mal tiempo!

-Tengo que aprovechar antes de que pierda la ayuda que recibo –le confiesa Antonio.

Salvador se preocupa- ¿Y usted cree que eso pueda pasar?

-¡Es lo más seguro! Cuando la señora Isabel se case con Andrés Corona... ¡la situación se va a complicar! ¿vamos?

Y se marchan.

 

Isabel va a ver a Valeria que delira.

-¿Qué te parece hija? La fiebre sigue subiendo. No me gusta... está empezando a delirar... ¡los analgésicos no le hicieron nada!

Isabel se empieza a desesperar y a poner muy nerviosa- ¡Llama al doctor tía!

-Ya lo hice pero no puede llegar porque su auto se dañó... ¡con semejante noche! No para de llover.

-¡Qué día tan espantoso! –Isabel le toma la mano a Valeria- Yo también he tratado de localizar a Andrés desde la mañana... pero... ¡no ha regresado a la fábrica!

-¿Qué hacemos hija? –se inquieta Rebeca- ¿Qué hacemos?

-¡Pues entonces pídele a Salvador que vaya por él! –dice esperanzada Isabel.

-¡Ay no... Salvador no está en la casa! Fue a llevar a Antonio a la universidad y aun no regresa.

-¿Pero cómo? –Isabel se pone histérica- ¡Como que Antonio! Pero qué se cree... ¿qué lo contratamos para que pasee a los hijos de los empleados! –lo dice con mucha rabia- ¡no puede ser! –grita- ¡ese tipo me va a escuchar cuando regrese.

-No Isabelita, calma ¡es que él no tiene la culpa! –lo defiende- Angelita se lo ordenó... ¿qué otra cosa podía hacer sino obedecer?

-¿Pero como es posible si Angela tiene coche? –se exaspera- ¡entonces ella podía llevar a Antonio en vez de ocupar a Salvador cuando más lo necesitamos!

-Te lo digo... ¡él no tuvo la culpa!

Pero Isabel se acerca a la ventana furiosa y mientras los relámpagos le iluminan el rostro dice con rabia contenida- ¡sea lo que sea tía! Ese tipo me va a escuchar... ¡lo voy a poner en su lugar cuando regrese!

 

(Bueno.. o sea Isabel no tiene el auto... pero Angela si tiene... o sea que... no podrían ir a buscar al doctor?...  :virados: :virados:  pero parece que no)

 

Muy cerca Angela llama por teléfono para avisarle al licenciado Belaúnde, con quien tiene una cita en la casa,  que no venga por la terrible tormenta, pero le dicen que ya salió para la mansión.

-Mire nada más... ¡se está cayendo el cielo! –exclama Abigail mientras le sirve un café.

 

El licenciado Belaúnde en ese mismo momento conduce para la mansión Donoso bajo la terrible tormenta, apenas puede ver el camino.  De pronto un auto se le pone enfrente en sentido contrario y tiene que frenar bruscamente.  Un hombre, de muy mala calaña se le acerca por el lado del chofer.  El licenciado abre la ventanilla -¿Qué le pasa? ¿por qué se atravesó tan peligrosamente? –le reclama- ¡Y a ver si tiene más cuidado porque va en sentido contrario!

Y  de pronto lo mira... y en el brillo de su pupila... se puede leer el miedo.  El hombre simplemente lo mira sin ninguna expresión en su rostro horrible.

 

(ayyayaya!! Cuatoches del alma... creo que hasta aquí llego nuestro honesto e incorruptible doctor!!!    Y Andresito... ¿dónde estas? )

 

En la mansión Rebeca vela preocupada por Valeria que delira. Se abre la puerta, es Angela- Disculpe... ¿no está Isabel aquí?

-No, hace rato que no la veo.

-Es que estoy muy preocupada... estoy esperando al licenciado Belaunde... ¡llamé a su oficina hace más de una hora y me dijeron que ya vino para acá y no llega!

-Yo estoy muy preocupada por Valeria... ¡la pobrecita está ardiendo en fiebre! Y el doctor tiene el carro dañado y no puede venir –y luego agrega- Si usted no hubiera ocupado a Salvador, él lo hubiera traído ahora.

-¡Ay, es que no sabía que lo necesitaba! -Angela se acerca y se sienta a su lado - ¡Dios mío está ardiendo!

 

En el salón, Isabel es una leona enjaulada, que gruñe y se pasea furiosa.  Cuando por fin entra Salvador... Isabel le hace un escándalo- ¡Menos mal! –le dice con sorna- Salvador... ¡lo estabamos esperando... desde hace horas! –y luego le grita descontrolada- ¡Se puede saber donde demonios estaba metido!

Salvador la mira con frialdad e insolencia – La señorita Angela –muerde cada palabra- me pidió de favor que llevara a Antonio a la universidad.

-¡Me parece perfecto! –le sigue gritando- ¡pero resulta que a usted no le pagamos para que sirva a los hijos de Abigail! –está completamente fuera de sí- ¡la salud de mi prima es mucho más importante que cualquier otra cosa! ¿le quedó claro?

Salvador cambia de actitud- ¿qué le sucede a la señorita Valeria?

-¡Qué está muy enferma! Y necesitábamos que usted fuera a buscar a un médico.

-Iré inmediamente a buscarlo.

Pero Isabel ya perdió completamente los pedales - ¡No irá a ninguna parte! –le dice histérica y fuera de sí- ¡resulta que a partir de hoy usted deja de prestar servicios en esta casa!

Salvador la mira sin ganas y solamente asiente con la cabeza.

-Queda despedido Salvador –y le repite para que reaccione- ¡queda despedido!

Y Salvador simplemente la mira de pies a cabeza y sale por la puerta tranquilamente sin protestar.  Esto pone aún más fuera de si, si eso posible, a Isabel- Salvador –lo llama- ¡Salvador!

Y al ver que el otro es completamente indiferente sale corriendo detrás de él -¡Salvador! –le grita.

 

Mientras tanto, Valeria tiene terribles delirios, está en el salón de la mansión, en medio de una fiesta de disfraces, ella con un camison blanco -¡Estúpida! –le grita Andrés- ¡inutil! –y todos los invitados rien a carcajadas- ¡enferma! – y Valeria se achica -¡Estas loca! –la voz de Rebeca- ¡Deberias estar internada! –sigue Andrés y siguen riendose de ella- ¡no eres más que un estorbo!

-¡ Estorbo! Estorbo! Estorbo! Estorbo! Estorbo! Estorbo! Estorbo! –le repiten al infinito.

Luego ella corre hacia el piso superior a refugiarse y escucha el piano que toca don Pedro José Donoso, ella entra y se calma y sonríe. Don Pedro José Donoso le sonríe y le abre los brazos para que se acerque.

 

(bueno... supongo que no se va a morir... no!  )

 

Fuera de la casa la pelea sigue... Salvador simplemente se interna en el bosque e Isabel lo persigue furiosa e histérica de su total frialdad e indiferencia.

-¡Salvador! –le grita y lo alcanza- ¿pero qué es que no entiende que está despedido? –hace lo posible para sacarlo de sus casillas y de su terrible indiferencia - ¿por qué no se larga de esta casa? ¿por qué no se larga y en vez de hacerlo se viene a este lugar? –y un trueno le corta las palabras.

-¿Y usted por qué me persigue señora? –le pregunta fríamente Salvador.

-¡Porque esta es mi propiedad y porque no soporto que esté un segundo más aquí!

-¡Qué equivocada está! –y le suena ronca la voz a Salvador- ¡Esta no es su propiedad! ¡usted no es dueña de nada! –y le dice con terrible certeza- ¡Aun no es dueña absolutamente de nada!

-¡No soporto su altanería! –le dice con voz ronca y temblorosa Isabel- ¡me revienta Salvador! –y se pone a llorar de rabia y frustración - ¡Nada más dígame con qué derecho me habla así! –y le grita- ¡Dígame con qué derecho me habla así!

Salvador le sonríe sarcástico- ¡Si usted lo supiera doña Isabel!

-¡Lo único que sé.. es que usted es un infeliz empleado que se toma atribuciones que no le corresponden!

-Si soy tan infeliz... ¿por qué se toma la molestia de seguirme? –e Isabel se queda sin palabras- ¿no será un pretexto para estar cerca de mí?

-¡Qué orgulloso! –y tiembla empapada de pies a cabeza- ¡qué imbec.il! – y como Salvador solamente la mira- ¡déjeme informarle que hasta aquí acabó su presunción! –le grita- ¡Yo no quiero volver a verlo por lo que me resta de vida! ¿me entendió?

Y Salvador solamente la mira triste, muy triste, con un profundo dolor en el alma.

-¡Eviteme la pena de tener que correrlo nuevamente largandose de esta casa! –no puede controlarse Isabel y se pone a gritar con todos sus pulmones- ¡Larguese! ¡Larguese de mi vida!

Y Salvador simplemente la mira y luego pasa a su lado para marcharse.

-Salvador –de pronto ruega Isabel.

Salvador retrocede sobre sus pasos... ambos están totalmente empapados... mojados y sufriendo... y la mira con una mezcla de pena, sufrimiento y amor en la mirada.

Isabel se da cuenta y no lo puedo soportar... y se da vuelta para alejarse y marcharse.  Salvador va a decir algo, se le anuda la garganta pero no le sale ningún sonido. Calla.

Isabel se apoya en un arbol... ¡y de pronto regresa! –Salvador.

Salvador está parado y sin reaccionar, Isabel se le acerca y le toma la cabeza con las dos manos y le da un pequeño beso.  Pero Salvador no responde, no se le mueve un solo músculo de la cara. 

 

  

y vuelves otra vez como si comenzaras a vivir

quien te embrujó, quien te adivinó

¿por qué te alejó de mí?

 

 

Isabel se separa y se miran... hay tanto en esa mirada... y luego Isabel lo vuelve a besar.  Salvador no reacciona y solamente cierra los ojos.  Isabel se vuelve a separar resignada al ver que no consigue nada... y de pronto... Salvador le agarra de la cabeza con una mano y... la mira a los ojos... le mira a los labios y empieza a besarla apasionadamente.

 

  

el cuerpo del deseo es todo lo que quiero

cuando yo me entrego

 

 

Y Salvador se la va a comer a puro beso.  La besa con pasión y brutalidad. Le agarra del cuello y le estruja todo el cuerpo con las manos.

 

 

(Ayy.... en esta escena MC con tanta entrega no se da cuenta que le estira una de las arracadas que tiene y le tuerce el lóbulo!!!   Ayayayay!)

 

  

el cuerpo del deseo

te tomo y te deseo

en busca del amor que tengo junto a ti

 

 

Y de pronto dejan de besarse y se miran... hay deseo en la mirada... y Salvador se saca la chaqueta mientras Isabel lo sigue besando. Y se abrazan como naúfragos bajo la lluvia y luego se arrodillan lentamente.

 

(uyy... la pantalla está que arde   )

 

  

regresas al final, sin importar el tiempo que pasó,

y estás en otra piel, mas fiel que la anterior

 

 

Y Salvador rompe los tirantes de la ropa de Isabel, e Isabel le ayuda a sacarse la remera.  Y se vuelven a besar. Y todo esto bajo una lluvia tremenda, ¡torrencial!, están completamente empapados y mojados.

 

Y Salvador empieza a besarla el cuello y a bajar con sus besos, mientras Isabel le pone la mano en la espalda.  De pronto Salvador bruscamente la echa al suelo y se le sube encima... Isabel cierra los ojos y Salvador la mira. Y la besa con pasión arrebatada y desesperada.

 

  

y vuelves otra vez como si comenzaras a vivir

quien te embrujó, quien te adivinó

¿por qué te alejó de mí?

 

 

Mientras en la mansión Abigail atiende el teléfono- Bueno... si... ¡si la señorita Angela está! ¿quién le llama? –una pausa y Abigail se asusta- ¡Por Dios! ¿cómo pudo haber sucedido eso?

 

En la sala Rebeca se preocupa y pregunta por Isabel.

-No doña Rebeca, no la he visto –Walter- pero... tampoco he visto a Cerinza –dice con sospecha.

-¿No está en la casa?

-¡Por supuesto que sí! El auto está allá afuera... pero no sé dónde está.

-¿Y que espera para buscarlos a los dos?

Walter la mira como si hubiera perdido completamente los pedales- ¡Con este aguacero yo ni loco me muevo de aquí!

-¡Ay Walter por favor! ¿tiene miedo de mojarse? –le recrimina Rebeca- ¡corra a averiguar dónde están!

Walter la mira con fastidio pero se ejecuta y sale a buscarlos.

 

(wow!! ¿y si los encuentra?    )

 

Mientras, nuestros dos tortolitos, siguen bajo la lluvia, casi completamente desnudos. Y siguen desbordando pasión por todos lados.  Salvador se arrodilla y termina de desvestirla e Isabel se apoya en su vientre. Salvador, con mucho amor,  le acaricia el pelo totalmente mojado y luego baja lentamente hasta llegar a sus labios.  Isabel le saca el pelo de la cara y lo besa.  Y ahora hay más ternura y suavidad en los gestos... Salvador la besa tiernamente y la acuesta lentamente... y ahí en medio de la lluvia, con el pelo de Isabel todo mojado y lleno de tierra, Salvador la hace suya... completamente suya.

 

  

y vuelves otra vez como si comenzaras a vivir

quien te embrujó, quien te adivinó

¿por qué te alejó de mí?

 

 

*
FIN DEL CAPITULO

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