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El Cuerpo del Deseo

Una historia Original de JULIO JIMENEZ

Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO

*

CAP# 50: Viernes 23 setiembre 2005 – EL VESTIDO DE NOVIA

* 

Salvador mira las trazas de lágrimas en las mejillas de Isabel y con mucha ternura se las seca... y se le acerca despacito... como queriendo y no queriendo... y luego la atrae hacia sí y... la besa con ternura y suavidad.

 

 

regresas al final, sin importar el tiempo que pasó,

y estás en otra piel, mas fiel que la anterior

y vuelves otra vez como si comenzaras a vivir

quien te embrujó, quien te adivinó

¿por qué te alejó de mí?

 

De pronto Salvador se separa... tiene el rostro de Isabel entres sus manos... suspira y le dice con sorna- ¡señora estamos en su habitación! –y sigue con rabia- ¡frente a la fotografía de su primer esposo! Y engañando al hombre con quien usted piensa casarse... –y con frialdad- ¡lo siento mucho!... ¡pero yo no puedo!

Y la mira con odio y desprecio... y antes de dejarla le lame la cara lascivamente y la deja plantada.

 

(guacala!!! Esto estuvo horrible, horrible!!   )

 

Isabel se queda sorprendida y sin palabras y se limpia la cara y se sienta lentamente en la cama. Y baja el rostro lleno de lágrimas... completamente derrotada.

 

(bueno... vamos a ver si realmente Isabel se da por vencida?? Yo espero que no... porque se nos acaba la novela!!  )

 

En la casa de Consuela las niñas le pasan por encima a Simón que no sabe cómo manejarlas.  Entra Consuelo con sus bolsas de compras - ¡Simón! –se sorprende- ¿estás aquí?

-¡Y en dónde voy a estar! ¿En Marte? –le pregunta con burla- ¡Pasé  horas esperándote en la calle!

Consuela posa las bolsas sobre la mesa- ¡Tuve que salir a hacer unas diligencias!

-¡Diligencias de qué! –le reclama- ¿cómo se te ocurre dejar a las niñas solas? Están acabando con toda la casa.

 

(Uy!! Además de ... ya saben... ahora resulta que Consuelo es inconsciente e irresponsable  dejas a las niñas solas!! yo pensé que se lo había pedido a Simón!)

 

-¡Si, son terriblemente traviesas! Ya te lo dije.

-¡Y tú eres terriblemente descuidada! –Simón sin pelos en la lengua- ¡mira nada más el chiquero que tienes! –y mira alrededor- ¡es un basurero!

Consuelo tiene la delicadeza de llevar a las niñas a su cuarto con dulzura- ¡Vamos a su cuarto! ¿si? Les voy a poner el pijama y vamos a dormir –y luego regresa furiosa- ¿acaso a eso viniste? –le dice llorando- ¿a tratarme como a un trapo viejo? Pues no... ¡mira nada más como tengo los pies hinchados de tanto caminar –y se sienta y se sigue quejando- ¡Estaba buscando trabajo! Pero claro a ti no te importa mis angustias porque lo único que te importa eres tú... ¡eres un egoísta que nada más piensa en ti!

Y esto desarma a Simón -¡Yo no sabía que habías ido a buscar trabajo! –y se arrodilla frente a ella- ¡Perdón!

-Tú conoces muy bien la situación Simón ¡necesitamos tener más dinero para salir de este inmundo agujero y buscar un espacio mejor! Así mi esposo no me busca nunca más,

-¿Te ha vuelto a buscar ese degenerado?

-No mi amor, después de la paliza que le diste nunca más me molestó -Y Simón sonríe orgulloso- ¿Y tú como estás? –Consuelo finge preocupación.

-¡Mejor! Afortunadamente no fue nada grave.

Consuelo le dice que le dio mucha rabia pensar que ese desgraciado le puso las manos encimas y Simón le ruega que no se angustie, porque él es demasiado hombre como para tenerle miedo- ¡Te juro que si se vuelve a aparecer por aquí no va a salir bien librado! –y Consuelo sonríe porque ya lo tiene de vuelta en sus garras- Y bueno... –sigue Simón- vine a traerte el dinero de la semana –y le entrega un fajo - ¡y por favor Consuelo no dejes a las niñas solas! Si no puedes cuidarlas dile a la vecina que te ayude.

Consuelo no puede evitar el brillo de codicia en sus ojos al ver el dinero... lo agarra rápidamente (antes de que Simón se arrepienta :virados: :virados:  ) y lo guarda en su brassier- Si mi amor- le sonríe- no te preocupes ¿si? Te lo prometo –y le da un besito.

-¡Nos vemos el viernes! –se despide Simón.

-¡No! –se asusta Consuelo- el viernes no puedo mi amor.

-¿Por qué no? –se sorprende Simón.

-Porque tengo que ir al cementerio... ¡tu sabes! A rezar... por m viejita.

 

(Guácala... ¡qué excusa!  )

 

-No importa mi amor- le dice buena gente Simón- si quieres yo te acompaño – se ofrece.

Consuelo pone una cara de espanto,  porque esto no se lo esperaba -¡No! Mi amorcito –y le hace caritas- te vas a aburrir mi cachorro... ¡porque mejor no te quedas con tu madre y tu hermano y compartes con ellos! Así no dicen que soy una manipuladora y que te estoy absorbiendo.

-¡Ay mi amor! –se derrite Simón- tú siempre tan comprensiva... ¡si ellos se dieran cuenta lo maravillosa que eres te verían con buenos ojos! –Consuelo pone cara de niña buena- ¡Me voy! –se despide Simón.

Cuando se queda sola, Consuelo saca el dinero de su brassier y lo mira con una sonrisa codiciosa y manipuladora.

 

Bar de Gaetana. Los clientes bailan y se divierten.

 

 

¡Quiero enseñarte un nuevo baile!

Este es el baile ¡el baile del burrito!,

Pa’que lo goces bien sabrosito

Pa’que lo bailes conmigo pegadito,

 

Salvador y Gaetana sentados a una mesa - ¡Esa mujer es una descarada! –afirma Gaetana hablando de Consuelo. Se acercan Lupe y su guapo novio fortachón Camilo- ¡No tiene el más mínimo reparo de arrastrar el ala al primero que se le aparezca.

-¿Pero está o no está embarazada? –se preocupa Salvador.

-¡No mencionó absolutamente nada don Salvador! –le cuenta Camilo- ¡Ni siquiera que era casada y que tenía dos hijas! - Gaetana pone cara de incredulidad total con los ojos enormemente abierto- ¡me dijo que las niñas eran de su mejor amiga!.

-¡Es una mosquita muerta! –agrega Lupe- ¡no es más que una bandida mentirosa!

-¡A ese pobre muchacho lo tienen enredado! –concluye Gaetana.

-Pues ya está comprobado – dice lentamente Salvador - ¡comprobadísimo! –y mira a Camilo- ¡Camilo está haciendo un excelente trabajo! –lo cumplimenta.

Camilo se hincha feliz y Lupe lo mira como a un héroe- Bueno, usted dirá si yo puedo servirle en algo más –se ofrece prontamente.

-Ya veremos más adelante –responde misteriosamente- ¡ya veremos!

-Bueno vayan... ¡atiendan! –les dice riendo Gaetana.

Y Camilo y Lupe se van tomaditos de la mano a trabajar en el bar.

Salvador se va a levantar e irse cuando lo detiene Gaetana- ¡Salvador! Yo quiero darle un consejo. Si usted quiere evitar que siga jugando con Simón... ¡hay que darse prisa!

-Bueno.. ¡todos juegan con alguien! –le dice cínico- ¡yo también estoy jugando con Isabel!

-¡Ah! –suspira Gaetana con miedo y le advierte levantado el índice- ¡pero ese juego es muchísimo más peligroso hombre!

-¡Es con fuego! –admite Salvador y mira lejos... muy lejos- ¡y alguien terminará quemado irremediablemente!

 

(Pero quien Salvador... quien?? Isabel? Tú mismo? O los dos?   )

 

Y la susodicha Isabel, en ese momento, se encuentra en los brazos del guapo Andrés (si, porque a pesar de que repugnante, es muy guapo este Karpán ), en los preludios del amor.  Están completamente vestidos, sobre los almohadones frente al fuego y se besan apasionadamente. Súbitamente Isabel desvía la cara y la mirada... ¡no puede continuar!... pero Andrés la sigue besando e Isabel decide responderle y se siguen besando.... ¡están en la mansión! Y Ángela que baja las escaleras los ve... y luego se retira molesta.

 

Amanece.

Vicky da de comer a Azur.

-¡No le ponga tanta comida a ese animal! –sale gritando Walter- ¡Me lo está alimentando demasiado!

-¡Y ahora a usted que le pasa Walter! –le contesta Vicky- Ni que usted pagara por la comida.

-Le recuerdo que soy el administrador en esta casa. ¡No sea respondona!

-¡Si acaso lo ofendí! –se burla abiertamente Vicky y le hace una reverencia- ¡Perdón!

-No crea que se puede burlar de mi impunemente porque Cerinza la defiende –le dice con odio Walter- ¡Puedo perder la paciencia y en un minuto la pongo de patitas en la calle!

Vicky lo mira sonriente y burlona y grita -¡Buenos días Salvador! –que en ese momento entra.

-¡Buenos días Vicky! –saluda éste y mira a Walter.

-¿Y ahora a usted que le pasa? –ríe Vicky feliz- ¡que cada vez que lo ve mire cómo le tiemblan las patas! –y lo imita y ríe a carcajadas mientras Walter se retira molesto.

 

En su habitación en el piso superior, Isabel se prueba un vestido blanco de boda.  El diseñador le toma medidas para dar los últimos toques.  Isabel tiene cara de cementerio.

 

(Es un vestido precioso, muy clásico y elegante, con tiritas plateadas que dejan los hombros expuestos... ¡que le queda como un guante!   )

 

-¡El vestido es divino! –dice Rebeca con su voz de cacatúa- ¡pero me hubiera gustado algo más tradicional!

-Yo no lo quería clásico –le aclara Isabel- porque de romántico no tengo nada y además ¡no es la primera vez que me voy a casar!

-¡Ay mi amor! Cómo si lo fuera... ¡total tu matrimonio con Pedro José no duró nada!

-Yo lo siento un poco justo de la cintura –se queja Isabel al modisto- ¡además de que está corto! ¿no?

-Es cuestión de ajustar los detalles... ¡pero no se preocupe!

-Está bien... pero la prueba final tiene que ser a principios de la semana que entra.

Golpean a la puerta.

-¿Quién es? -responde Rebeca.

-¡Soy Salvador doña Rebeca! ¿me permite un momento por favor? –responde detrás de la puerta e Isabel pone cara de venganza.

-¡Claro que sí! –se pone feliz Rebeca- ¡Ya voy Salvador! –y corre a abrir la puerta.

-¡Pase Salvador! –dice Isabel con una sonrisa maquiavélica.

Y Salvador entra y se queda cortado al verla- ¡Disculpe! –se dirige a Rebeca- no quería interrumpirles y trata de salir.

-¡No se preocupe! –le tranquiliza Rebeca- ¡precisamente iba a buscarlo para que me acompañe a hacer unas diligencias antes de que Angelita lo ocupe y no lo suelte todo el día!  ¿me espera por favor? Permiso –le dice con una sonrisa y sale del cuarto dejándolo solo con Isabel y el modisto.

Salvador no puede evitar quedarse ahí plantado mirándola. Isabel le da la espalda pero lo ve de reojo. Isabel sonríe segura de su victoria– ¡Adelante Salvador! –lo invita a que se acerca- Pase.

Y Salvador camina a regañadientes, sin sonreír, lentamente, comiéndosela con la mirada de pies a cabeza.

 

(Isabel 1   )

 

-¿Por qué me mira así? –le desafía Isabel al ver su cara mustia- ¿no le gusta mi vestido? –y lo mira desde su pedestal.

-¡Se va a ver muy linda el día de su boda! –le elogia triste Salvador y se da la vuelta para marcharse. Isabel no dice más... lo deja ir.

Salvador camina despacio... y se detiene en la puerta... y luego se vuelve y le dice- ¡Lastima que ese vestido no sea tan bonito como el que usó cuando se casó con don Pedro José! –y se marcha.

 

(Salvador 1 )

 

A Isabel se le descompone la cara. Y se mira el vestido. Y furiosa se libra del pobre modisto y se baja del pedestal.  Camina unos pasos bajo la mirada admirativa del diseñador.  El vestido le queda perfecto y la hacer ver divina

 

 

regresas al final, sin importar el tiempo que pasó,

y estás en otra piel, mas fiel que la anterior

y vuelves otra vez como si comenzaras a vivir

quien te embrujó, quien te adivinó

¿por qué te alejó de mí?

 

Y ante la mirada atónita del pobre diseñador que tiene una mano sobre el corazón, toma la tela y la desgarra con todas sus fuerzas.  Y mira con desafío al diseñador que se traga su angustia y mira desolado al vestido sin decir palabra y con los ojos pasmados.

 

Isabel mira lejos y luego le dice tranquilamente- ¡No me gustó!- el diseñador asustado la mira como si estuviera completamente loca.

 

(¡Pobre hombre!    )

 

*

REBECA

 

Por las calles de la ciudad, Salvador serio, malhumorado y mustio conduce a Rebeca en el Mercedes plateado.

Rebeca le sonríe coqueta y le pregunta- ¿Cómo le parece el vestido de Isabelita Salvador?

-No lo detallé muy bien doña Rebeca –y la mira por el espejo retrovisor- no sé mucho de vestidos.

 

(jejeje mentiroso!!   sí que lo detallaste bien!)

 

-¡Pues a mí sinceramente me pareció horrible! –continua con su voz de cacatúa- ¡no me gustó para nada!

Salvador hace una mueca porque realmente... ¡a él tampoco le gustó para nada!

-¡Cuando yo tenga así! –sueña Rebeca- ¡tendré un vestido espectacular! –y lo mira- será algo fino y elegante.

 

(ay! Lo dudo!!  )

 

-Doña Isabel se veía lindísima –habla Salvador desde muy lejos... muy lejos- cuando se casó con don Pedro José.

-Bueno... ¡yo no estuve en ese matrimonio! Pero éste será mil veces mejor... ¡se lo aseguro!

Salvador la mira molesto... esto no le gustó nada- ¿Y por qué?

-¡Porque Andresito será su esposo para toda la vida! –y Salvador pone cara agria- ¡el viejo Donoso no fue más que un accidente! –Rebeca no se da cuenta de nada.

-¡Tenía entendido todo lo contrario! –le dice serio Salvador- ¡estaba seguro de que ese matrimonio había sido muy importante!

-¡Para nada! –sigue hablando de más- ¡ese viejo achacoso solamente daba lástima! Parecía el bisabuelo de mi sobrina Isabel.

Y a Salvador estas palabras le hacen daño, le llegan al orgullo y al corazón. ¡Y sin aviso frena bruscamente!

 

(Jejeje....   evidentemente este es un patrón de conducir... ya les decía... son incontables las veces que los protagonistas frenan de esta manera!)

 

-¿Qué le ocurre? –se asusta Rebeca- ¿por qué se detiene Salvador?

Salvador se da la vuelta y desde el asiento del chofer la enfrenta a ella en el asiento de atrás, controlando su rabia- ¡Me extraña que se exprese de esa manera del señor Donoso!

Rebeca no le comprende para nada.

-¡Usted se encuentra en las mismas condiciones! –continúa Salvador en el mismo tono- a ver... ¿si tanto le preocupa la edad por qué me pretende?

Rebeca se pone a temblar- ¡Salvador! –gime.

-¡Dígame una cosa doña Rebeca! ¿no es más normal que un hombre mayor se case con una mujer joven? –y la mira sin piedad- ¡y no una señora mayor con alguien que podría ser su hijo!

 

(Bueno... yo no veo la diferencia!!  )

 

Rebeca tiene un ataque de llanto- ¡Ay no más por favor! –le suplica- ¡no más! No me diga nada más – y se tapa el rostro llorando.

Pero Salvador sigue cínico y frío - ¡Porque yo puedo se su hijo doña Rebeca! –y al verla temblando repite cada palabra- yo puedo ser... su hijo.

-¡Ya! –le dice Rebeca temblando y llorando.

Salvador se da vuelta y toma el volante y suspira muy cansado.  Al verla completamente destruida a través del espejo retrovisor se disculpa- ¡lo siento señora! No fue mi intención ofenderla.

Rebeca sigue llorando inconsolable- ¡no quiero seguir escuchándolo!

-¡Le dije que lo siento! –le dice fuerte Salvador- ¡usted me obligó a hablarle de esa manera! –y vuelve a suspirar cansado.

-¡A lo mejor tiene razón! –admite Rebeca entre sus lágrimas- critico a la ligera... ¡ahora me doy cuenta de mi propia condición! –y se muerde los labios y sigue llorando.

Salvador le tiene pena... mucha pena, mientras Rebeca como una mujer muy vieja... y echa pedazos... sigue llorando sin consuelo.  Salvador arranca y sigue camino.

 

(Y tú Salvador??? Tú también te diste cuenta de tu propia condición?  )

 

En la mansión, Ángela y Antonio vienen de montar a caballo. Se ven muy enamorados, caminan al lado de los caballos tomados de la mano.  ¡Los caballos preciosos! Ángela con sombrero verde, aros verdes que hacen juego con su ‘debardeur’ (top) verde también.

 

 

Hace tanto tiempo,

Estar tan lejos,

Toda la magia,

Como cuando éramos dos niños

 

En el jardín Isabel habla con Andrés -¡No me vas a creer lo que me dijo Ángela! La señorita decidió que arreglar sus asuntos personalmente –y ríe incrédula- ¡Por favor! –y los ve venir- ¡como si tuviera la experiencia para hacerlo sola!

 

Isabel viste jeans a la cadera, con una mini blusa rosada.  Andrés jeans a la cadera y una camisa con diseños en matices de azul.

 

-¡Me parece perfecto! –Andrés- así podremos manejarla.

-¡No! –se pone seria Isabel- ¡yo no me confiaría! Ella debe estar ocultando algo –y lo mira con fastidio- ¿tú por qué crees que se siente tan segura?

-¡Es una bob.a que no ve más allá de sus narices! Nada más.

-Si, pero algún día estuviste muy interesado en ella –le dice Isabel con sorna.

Andrés sonríe seguro y se le acerca- ¡No más que por ti! –le asegura- olvídate de eso.. ¡esa estúpid.a perderá absolutamente todo! –y los mira mientras Antonio y Ángela ríen felices- incluyendo a su noviecito –y le acaricia la mejilla a Isabel que no sonríe- ¡cuando menos lo espere tendrá que largarse! –y la besa.  Pero Isabel lo mira como estudiándolo y sin sonreír.  Y luego desvía la mirada y observa a Ángela y Antonio que se besan enamorados y felices. 

 

 

no me imaginaba

que nos volviéramos a ver,

ya ves me equivoqué,

¡aun falta mucho por hacer!

Bar de Gaetana. Mientras Gaetana limpia y pone orden, una mujer trata de convencerla de algo -¡No lo pienses dos veces Gaetana! ¡Oportunidades como éstas son únicas!  Además es una ganga completa.

-¡Tú no das puntada sin hilo mujer! –le contesta incrédula- me encantaría saber qué es lo que te traes entre manos.

-¡Ay y tú no te quedas atrás! –no se queda callada la otra- ¡eres más tramposa y brava que cualquiera!

-¡Ah no! No empecemos a insultarnos porque dejamos de hablar inmediatamente... ¡mira que yo te agarro por las greñas!

-Bueno... de acuerdo... ¡borrón y cuenta nueva! –le sonríe- mira Gaetanita... ¡la casa que te ofrezco queda en un punto estratégico de la ciudad! Ideal para tus cuestiones de brujería.

-¡Yo no soy ninguna bruja! –se ofende Gaetana- soy una espiritista muy respetable y muy profesional.

-¡Ok! La bruja soy yo ¡no problem! Pero te imaginas esta casita... ¡hasta el nombre ya tengo!... ¡Villa Agata! ¿no te parece divino?

-Si... es igualito a tu cara... mujer no pudiste haber pensado en un nombre más horrible... ¡además ya te dije que estoy aquí dedicada a mi bar y no dedicada al espiritismo! –y sigue recogiendo vasos- ¡estoy dedicada a este negocio!

-¡Amor! Esto no es lo tuyo... ¡una maestra en las ciencias ocultas y dedicada a atender cantinas!

-Pues ya me ves... ¡aquí estoy de lleno y no me pienso ir de aquí! Así que no me busques casas.

-¡De acuerdo! Pero regresaré para proponerte otros negocitos que tengo entre ceja y ceja –le sonríe- ¡me encantó verte mi linda!  -dice hipócrita.

-¡Ay! Chao preciosa –responde Gaetana aun más hipócritamente.

Y la mujer se marcha.

-¡Mientras más se mira más se ve! –exclama Lupe- hace menos de una semana eran enemigas a muerte y ahora se ven como un par de hermanitas.

-¡Como ya le pagué hasta el último centavo y sabe que estoy apoyada por Salvador! Ni corta ni perezosa corre a proponerme negocios... ¡esa por dinero es capaz de vender el alma al diablo!

Fortachón Camila las escucha mientras seca los vasos.

-Pues yo usted –le advierte Lupe- no me enredo con esa señora porque... tarde o temprano va a sacar las uñas... ¡ustedes son muy parecidas!

-¡Qué! ¡no me compares con ella Lupe! –se ofende Gaetana- ¡esa sí es una bruja de verdad! Todo el dinero que tiene lo ha conseguido de menjurjes y porquerías que le vende a los ingenuos.

-¡Bueno doña Gaetana! –interrumpe Camilo- ¿seguimos con lo nuestro o decidimos dejar las cosas como están?

-¡Ay muchacho por supuesto que no! –le sonríe maquiavélica Gaetana- ¡el plan contra Consuelo Villamel apenas comienza! –y ríe diabólicamente.

-¿Y que vamos a hacer jefecita? –Lupe.

-¡Ahora mismo vamos a ir a buscar a una persona muy cercana a ella! Nada más y nada menos que el marido. ¡Síganme muchachos!

Y los tres abandonan sus tareas y cierran el bar.  Mas tarde el trío llega con el auto a un estacionamiento.

-El hombre se llama Ramón. Tengo entendido que trabaja aquí, pero no sé exactamente en qué –y busca con la mirada y ve a un hombre que trabaja en unos carritos de golf- ¡creo que ese es el hombre! –y baja del auto y se acerca- ¡Disculpe! Señor.. ¿usted es Ramón CiFuentes?

El hombre la mira - ¿cómo para qué sería?

-Tengo entendido que usted es el esposo de Consuelo Villamel.

-Si soy el esposo de Consuelo... ¿le sucedió algo?

-No se preocupe... ¡quería hablar con usted un par de cositas con relación a ella! ¿tendría algún inconveniente?

El hombre la mira extrañado.

 

En la mansión Antonio y Ángela se siguen besando.

-¿Por qué no confías en mí Ángela?  No vas a contarme qué estas haciendo ahora que ya no cuentas con el apoyo del licenciado Belaúnde.

-¡Te lo dije mi amor! Voy a manejar mis asuntos personalmente.

-¡Mi amor! Eso ya lo trataste una vez y fue un desastre... ¿qué vas a hacer tú sola en contra de Isabel y Andrés Corona? –Ángela baja la cabeza- ¡por lo menos permíteme aconsejarte! No soy tan ignorante en la materia.

-Yo lo se mi amor, sé que eres un hombre muy inteligente... ¡te prometo que si yo necesito tu ayuda te lo digo!

-Tienes que hacerlo ahora... ¡no puedes perder más tiempo!

-Es que tiempo ahora es lo que sobra... ¡aplazamos los trámites de la sucesión porque Isabel está muy ocupada con los preparativos de su boda!

-¡No puedes quedarte cruzada de brazos! Al contrario tienes que prepararte para cuando llegue ese momento.

Y se dan cuenta que Isabel se acerca.

-¡Será mejor que te adelantes a la casa! –le pide Ángela- ¡déjame hablar con Isabel!

-¿Crees que te está buscando?

-¡Claro que sí! ¿nos vemos más tarde?

Y con un beso cariñoso y enamorado se despiden.

Isabel se acerca con una sonrisa irónica en sus labios- ¡Por lo visto Antonio te acompaña en todas partes!

-¡Si te atreves a hablar mal de él te voy a mandar al infierno! –la amenaza Ángela- ¡te lo advierto!

-¡No, no no! Tranquila... no hay necesidad que te pongas tan agresiva Ángela –y suspira- Es solo que no entiendo cómo continuas con esa absurda relación.

-¡Ese no es asunto tuyo Isabel!

-Si ya lo sé –admite Isabel- pero yo creo que deberías ser un poco más... cuidadosa con tus cosas... ¡no es muy correcto que te andes besuqueando con el hijo de Abigail por todos lados!

-¡Ah! –se burla Ángela- ¡así cómo yo te encontré a ti con Andrés el otro día!

-Pero él y yo nos vamos a casar.

-¡Pero todavía no lo hacen! Y te voy a pedir un favor... por respeto a la memoria de mi papá... ¡véanse en otro lado! ¿te parece?

Isabel no pierde la caradurez.

-¿Y con qué cara nos vienes a criticar a Antonio y a mí? –sigue Angela- ¡deja de ser tan patética!

Ángela la deja... e Isabel la mira sin perder su sonrisa pero de un humor de perros entra a la casa. En el salón ve a Valeria que baja las escaleras con un bolso de gimnasia- ¿Vas de salida? –la detiene.

-¡Si! Quedé de verme con mi tía Rebeca en el gimnasio.

-¡Ah! en el gimnasio... ¿y desde cuando vas al gimnasio?

-Bueno... ¿prefieres verme encerrada en el cuarto?

-¡No! Todo lo contrario –y la mira sin esperanzas- ¡me encantaría que cambiaras! –y suspira con decepción- pero como eso no va a suceder nunca... ¡ya te veo otra vez encerrada en tu cuarto y sufriendo de tus... depresiones! –Valeria baja la cabeza- ¡ni modo! ¡Andale! –la envía al gimnasio.

Valeria sale corriendo.

 

En el gimnasio Valeria se asusta al ver a su tía matándose con ejercicios- ¡Tía por favor!

-¡No me molestes Valeria! –le dice Rebeca llorando y haciendo pesas en una máquina.

-¡Estás exagerando! ¿acaso quieres lastimarte?

-¡Una persona es la que me lastima hija! –y la mira con ojos rojos y ojeras negras- ¡mírame bien hija! Dime la verdad... ¿tú crees que estoy muy vieja para aspirar al amor de un hombre joven?

Valeria la mira sorprendida- ¿el hombre que me hablaste es más joven que tú?

-Yo podría ser su madre –gime Rebeca- ¡al menos eso me dijo él esta mañana!

-¿Hablaste con él hoy?

-Si ¡y lo hago todos los día! –y no puede dejar de llorar- ¡y me siento fatal Valeria! ¡fatal! Él sabe que tiene ventaja sobre mí... ¡me habla bruscamente y hasta se burla de mí Valeria!

Valeria siente pena- ¡tía no me gusta verte así! No sé de quien se trata pero... ¡por lo que me cuentas no creo que esa relación sea buena!

-¡Ay no me regañes más Valeria! Por favor, ¡yo sé que estoy equivocada! ¿pero sabes una cosa? Me cansé de ser conformista y ver la felicidad pasar por mi lado.

-¡Tía no sueñes con imposibles! Te puedes llevar un gran fiasco.

-¡Qué importa Valeria! –y sigue llorando- ¿sabes? ¡cuando vine a vivir con Isabelita me di cuenta que tenía la oportunidad de aprovechar todo lo que no había tenido en mi juventud hija! Y no voy a renunciar... ¡no Valeria! Por nada del mundo.. ¡aunque esté equivocada no me importa! ¡no renunciaré Valeria! –y haciendo un esfuerzo sigue dándole a las pesas.

 

SIGUE...

 

(hum... cuando llegó a la casa la tía Rebeca era humilde, simpática y amable... y ahora es arrogante, maleducada e insoportable... cambiará de vuelta?  )

 

@2005 Transcripción copyright by Mabouchita! Z;D

 

Otra fiesta en la mansión.  Mariachis.

Salvador se pasea aburrido entre los invitados parados en jardín.  Ve a Walter que da instrucciones a una empleada - ¡Walter! –lo llama.

Walter pone mala cara y trata de escabullirse, pero Salvador le hace señales con la mano de que venga.

-¿Qué pasa? –refunfuña Walter desde lejos pero ante las señales imperiosas de Salvador decide acercarse. Lo mira de reojo- ¿qué desea?

-¡Hágame un favor y dele un recado a su patrona!

Walter voltea lentamente el rostro y lo estudia muy extrañado.

 

(wow! Este Moll me sorprende como es excelente actor!  tan bueno!!)

 

Adentro los mariachis tocan a todo trapo.   Y Vicky baila el ritmo mientras sirve copas de vino de tino.  Andrés de traje negro y corbata le sonríe.

 

(hum... creo que esta sonrisa se le salió al verdadero Martín Karpan... fue muy sincera para Vicky   )

 

Detrás de ellos se ve a Walter que sube al piso superior.  En su habitación Isabel preciosa de azul celeste sentada en la cama busca joyas que ponerse -¡Estos tampoco me gustan! –los descarta y mira a su tía sentada enfrente en un sofá- ¿y tú no te piensas ir a arreglar tía?

-No pienso ir a esa reunión –le dice deprimida- estoy con el animo en el piso.

Isabel se prueba otros aretes y no le gustan, se los quita- ¡Te la pasa yendo al gimnasio, a saunas! –la mira preocupada- ¡y no te das tiempo ni siquiera para comer bien! Si sigues así te vas a enfermar.

-¡Ay Isabel! –suspira- lo hago para estar fuerte y saludable hija.

Isabel se levanta- Por lo visto las cosas con ese Luisito Crespo no están marchando muy bien que digamos –se acerca al espejo.

-¡Luisito Crespo! –repite la tía socarronamente.

-¡Ese hombre debe sentirse feliz tía! –y se pone unos aretes colgantes dorados- a pesar de que tiene mucho dinero no encontrará una mejor mujer... –y la mira a través del espejo- ¡eres mucho más joven que él!

-Esa es la cuestión Isabel... ¡los jóvenes siempre ganan la partida! –filosófica.

-No te preocupes tía... –se acerca- ¡y por favor piensa que tú vales mucho!

Rebeca sonríe triste.  Golpean a la puerta.

-¡Adelante! –Isabel

-Señora Isabel –entra Walter- Salvador... el nuevo chofer... –Rebeca para la oreja- ¡manda preguntar si puede marcharse! Porque es muy tarde.

-¡Ah! ¡Dígale al... chofer...! –suspira Isabel fría- que no puede mover hasta que yo de la orden.. ¡y además recuérdele que cuando hay reuniones no se puede retirar. Tiene que estar pendiente por si se ofrece algo... gracias.

Walter se retira e Isabel se queda pensativa.

 

Casa de servicio.

-¡Uy! ¿y eso? -Abigaíl se sorprende al encontrar a Simón tirado en la cama- ¡que milagro que estés por aquí un viernes por la noche!

 

(Y por supuesto...  CON LAS BOTAS PUESTAS!!! Como siempre! pas posible! )

 

-¿Te molesta ma?

-¡Claro que no mi hijo! Me encanta que te quedes a compartir con la familia.

-Consuelo no quiso salir esta noche, pero si hubiera sabido que la señora Isabel tenía fiesta me hubiera largado a otro lugar.

-¡Mas vale que te vayas acostumbrando porque con el asunto este del matrimonio les faltan pretextos para celebrar!

-Ni siquiera está Antonio como para irme a darme una vuelta.

-Si, salió a cenar con la señorita Ángela.

-¡Uy que elegancia! Seguramente ella lo invitó –se ríe Simón.

-¡Ay! Y ahorrate esos comentarios tan malintencionados Simón y si estas aburrido vete a mi recámara a ver la tele. ¡Andale! Yo tengo mucho trabajo.

-Ok –dice Simón y sale de su cuarto. 

 

Afuera se escuchan los mariachis

 

 

de la sierra morena,

cielito lindo,

vienen bajando,

 

En el pasillo se encuentra con Salvador que finge leer una revista “Young king” aburrido.

 

(Qué solamente tienen libros y revistas en inglés?   )

 

-¿Todavía por aquí Salvador? –se sorprende Simón.

-Si –indiferente- doña Isabel no quiere que me vaya y bueno me aburro en esa fiesta.

-¡Si yo también me aburro! –suspira- si en estos momentos debería estar acurrucando a mi mujercita... ¡qué falta me hace ella!

-Tal vez a ella... ¡usted no le haga tanta falta! –dice fingiendo leer su revista.

-¿Qué quiere decir con eso? –se ofende Simón.

Salvador cierra su revista y lo enfrenta- ¡que debería abrir los ojos de una buena vez muchacho!

-¡A ver Salvador! ¿por qué no habla claro? No me agradan sus insinuaciones.

-Bueno... creo que menos le agradará saber que se preocupa por una mujer que no lo merece –hace una pausa- ¡Y no lo merecerá nunca! – y trata de marcharse.

-¡Explíqueme eso! –le grita Simón.

-¡Más claro no puedo ser Simón! –le da el golpe final- no es justo que se preocupe por una mujer que debe estar engañándolo en este momento –Salvador lo mira profundamente con ojos negros y misteriosos.

Simón lo mira boquiabierto.

 

En el bar de Gaetana Consuelo mueve el esqueleto todo lo que puede.  Camilo no se queda atrás. Lupe los vigila atentamente.

 

 

¡Quiero enseñarte un nuevo baile!

Este es el baile ¡el baile del burrito!,

Pa’que lo goces bien sabrosito

Pa’que lo bailes conmigo pegadito,

 

-¡No me gusta este lugar! –dice de mala cara Consuelo- ¡pensé que me llevarías a una discoteca! –se queja- y no a un sitio... ¡tan popular!

-¡Lo que pasa es que en los lugares ruidosos no se puede hablar tranquilamente!

-¿Y entonces... por qué no me lleva a su casa? –le dice seductora- ¡debe vivir en una mansión tremenda!

Camilo no sabe cómo salirse de la situación- Si... pero... ¡hoy es imposible! Es que acaban de llegar unos parientes de visita.

 

 

Baila que baila burrito pegadito

Mueve la colita y sacude tu cuerpito

Baila que baila burrito pegadito

Que no te detenga que bailemos apretaditos

El burrito, el burrito

A gozar con el baile del burrito

 

-¿Por qué no vamos a la suya mejor? Usted me dijo que su amiga no estaba esta noche.

-No, es que me da pena con usted Ramiro... ¡yo vivo en una casa muy humilde! ¿no?

-¡No tiene por qué preocuparse mi amorcito! –y le da un besito. Lupe pone cara de ogro celoso- ¡con usted me basta y me sobra!

Lupe va al ataque cuando Gaetana que está preciosa con  un vestido de lentejuelas blancas la detiene apresurada.

-¡Pero no quiero que se incomode!

-¡Pero quien va a incomodarse con semejante bombón! ¿eh?

Y Consuelo lo abraza y siguen bailando- ¡Está bien!  Me convenció... lo voy a invitar a mi casa nada más porque me cae bien –y lo abraza y lo besa- porque no acostumbro a llevar hombres en mi hogar –le advierte.

Camilo responde al beso y mira de reojo a Lupe que está roja de furia y de celos- ¿Vamos? –le dice preocupado.

-¡Si vamos! Cuando tú quieras bomboncito – Y lanzando una última mirada a Lupe que resopla como una yegua desbocada y desesperada... se marchan.

 

(  wow! y creo que le doy la razón! es su novio!!! )

 

En la mansión.

-¡No me vengas con intrigas Salvador! ¿qué demonios sabe de Consuelo?

-Pues sé mucho más de ella que usted mismo Simón... por ejemplo, ha tenido varios esposos... ¡y el tipo que lo golpeó la otra noche! Ese... es uno más.

-¡Como se atreve a calumniarla Salvador! –furioso.

-¡Ay muchacho! No sea ingenuo... ¡esa mujer ha vivido con un batallón completo!

-¿Pero qué patrañas está inventado? –se niega a escucharlo.

-¡Las hijas que tiene son todas de diferentes hombres!

 

(bueno... todas... yo he visto solamente a dos niñas... ¿qué? Consuelo resultó ser una incubadora?   )

 

-Y el hijo que supuestamente está esperando sólo existe en su imaginación... ¡es un pretexto para atraparlo! ¿qué no se da cuenta? ¡no ha sido más que un pelele en manos de esa sinvergüenza!

Simón lo mira atónito y sorprendido.

 

La fiesta sigue. Andrés habla con los invitados. Todos se dan vuelta cuando Isabel baja sonriendo y preciosa en Azul celeste las escaleras. Andrés la recibe orgulloso.

-¡Estas preciosa! –y la mira propietario.

Isabel saluda a la gente.  Vicky corre detrás de Abigail que sirve bocaditos- ¡necesito hablar con usted Abigail!

-No, ¡en este momento no Vicky!

-Necesito comentarle algo muy urgente.

-¿Pero es que no ves que estoy ocupada? Ahora no puedo.

-¡Si! Pero Simón y Salvador están discutiendo –se desespera Vicky- ¡yo no sé que tiene ese par!

-¡Ay Dios mío! –se preocupa Abigail- ¡vamos!

 

En el pasillo.

-¡Escúcheme bien Salvador! –le grita Simón- si cree que voy a permitirle calumniar a una mujer tan decente como Consuelo se equivoca... ¡aquí tiene a un hombre capaz de romperse el alma con cualquier desgraciado que le falte al respeto! –y se lanza y lo agarra de las solapas furioso- ¡Como se atreve a inventarle semejantes cuentos!

-Yo sabia que la verdad le iba a doler muchacho.

Simón lo suelta- ¡puede que sea más alto que yo! Pero no más fuerte ni más macho que yo... ¡yo le voy a cerrar la boca como se merece! –y diciendo esto toma impulso y se lanza a darle un puñetazo. 

Que Salvador simplemente esquiva y luego lo toma de los brazos y le hace una llave - ¡Suelte inmediatamente a mi hijo! –entra gritando desesperada Abigail.

-¡No te metas en esto mamá! –le ruega Simón todavía atrapado por Salvador- ¡no es asunto tuyo!

-¡Quédese quieto! –le susurra Salvador a la oreja- ya que se jacta de ser todo un varón... ¡dése a respetar! No permita que una sinvergüenza como Consuelo Villamel se burle descaradamente en sus narices. 

Y Simón se queda quieto y Salvador lo suelta.  Simón aterriza en los brazos de su mamá que mira atónita a Salvador.

-Si no me cree –lo desafía Salvador- ¡visítela por sorpresa esta noche! ¡Atrévase si no tiene miedo de descubrir la joyita de mujer con la que anda enredado!

Simón corre furioso hacia afuera.  Abigail le sigue desesperada- ¡Simón!

Salvador corre y la detiene por el brazo- ¡Abigail! Déjelo... ¡déjelo que busque a esa mujer! –y como Abigail la mira asustada- ¡le aseguro que le conviene! –y luego de una pausa- ¡y a usted también!

 

(hum... Salvador... ¡cómo que juega a Dios! )

 

Simón sale decidido y toma su moto.

 

En un restaurante.

-¡Te ves guapísimo esta noche mi amor! –le dice con amor Ángela a Antonio.

-Y tú te ves lindísima como siempre –le sonríe Antonio y le toma la mano.

-Me encanta estar contigo... ¡debemos salir más seguido! ¿no crees?

Antonio deja de reír.

-¿Qué te pasa? –se preocupa Ángela- ¿no te gusta el lugar?

-¡Me encanta y me encanta estar contigo! –y duda- pero me sentiría mejor si yo te hubiera invitado.

-No seas tan terco... ¡lo importante es que estamos juntos y lejos de la casa! –y le dice sonriendo- ¿o preferirías estar allá con los invitados de Isabel y Andrés?

-¡No claro que no! Cualquier pretexto sirve para festejar... imagínate... ¡si así es antes de la boda como será después!

-¡No sé qué planes tengan! Ni siquiera si Andrés vendrá a vivir a la casa... ¡pero si tuvieran un poquito de dignidad se marcharían!

-¿Qué dignidad van a tener? Seguramente se quedan ahí para fastidiar... ¡los que me preocupan son mi mamá y mi hermano! Ellos no tienen por qué sufrir humillaciones.

 

(otra vez lo mismo...   repetitivo... deberían cambiarle el libreto a estos dos)

 

-No te preocupes por ellos mi amor... ¡yo no voy a permitir que nadie se meta con ellos! ¡Especialmente Andrés! Si lo hace se lo diré a Isabel.

-¿Y si tú te vas a ir a Europa? –se inquieta.

-No nos amarguemos pensando en eso, vamos a ver cómo marchan las cosas ¿si?

-Todo es tan incierto –suspira Antonio- ¡no sé que será de nosotros, de mi mamá y mucho menos del loco de Simón!

-De ese si... ¡ni hablar! Tiene muchísimos problemas.

-El pobre sigue clavadísimo con esa vieja manipuladora ¡no tiene los pantalones para dejarla! No sé que va a ser de mi pobre hermanito.

 

El pobre hermanito... Simón...  conduce enojado y ciego a toda velocidad. Y recuerda:  "Si no me cree ¡visítela por sorpresa esta noche! ¡Atrévase si no tiene miedo de descubrir la joyita de mujer con la que anda enredado!"

 

En la mansión, la fiesta en pleno apogeo.  Isabel sonriente va de un invitado a otro, bella y admirada.  Se acerca a Andrés con una sonrisa demasiado forzada.  Andrés le murmura algo a la oreja en secreto. La sonrisa de Isabel se vuelve aún más forzada.

 

( )

 

En el pasillo - ¡No sé por qué lo dice Salvador! Pero no tiene usted ningún derecho a entrometerse en la vida de Simón... ¿para que lo incitó a salir a estas horas de la casa?

-¡Abigail cálmese! Más tarde me lo va a agradecer.

-¿Mas tarde? ¿cuándo? ¡cuando Simón tenga problemas con esa muchacha! –enojada- Mire, a mí ella tampoco me gusta pero no tiene ningún derecho a acusarla de esa manera.

-Yo no abro la boca sin estar seguro de las cosas que digo... ¡no me arrepiento de lo le dije Abigail!

-¡Abigail! –aparece Walter- ¡que hace ahí! –le grita- ¡venga que la necesitamos!

Abigail mira enojada a Salvador - ¡Si algo le sucede a Simón Salvador! No se lo perdonaré nunca... ¿me oyó? –le amenaza muy seria y se marcha.

 

Y como para confirmar esta mala premonición de una madre... Simón maneja su moto y recuerda las palabras de Salvador.

 

“¡Las hijas que tiene son todas de diferentes hombres! Y el hijo que supuestamente está esperando sólo existe en su imaginación... ¡es un pretexto para atraparlo! ¿qué no se da cuenta? ¡no ha sido más que un pelele en manos de esa sinvergüenza!”

 

Cambia de carril con los ojos llenos de lágrimas y acelera.

 

(Ay Salvador!!! realmente espero que no le pase nada... ¡nada!  es un inocente! )

 

En la casa de Consuelo, Camilo está sentado en la cama y ésta le hace un striptease.  Se saca el top... y se le acerca... Camilo pone los ojos como platos al estar tan cerca de sus senos... Consuelo lo acuesta en la cama y lo besa.

 

En otro lugar bajo la luz de una preciosa luna llena, Antonio y Ángela de la mano.

-Hace mucho que no salíamos a pasear de noche... ¡antes lo hacíamos con mucha frecuencia!

-Si, a pesar de la cantaleta de mi mamá... ¡se ponía insoportable!

-¿Y que me dices de mi papá? El se pasaba amenazando de que me iba a castigar y... ¡nunca se atrevió!

-¿Sabes? A veces tengo la sensación de que no ha muerto.

-Es muy extraño ¡A mí me pasa lo mismo! –sonríe Ángela- sobretodo cuando miro y escucho a alguien que me lo recuerda.

-¿A quien te refieres?

-Antonio ¿Tu crees que los muertos se valgan de las personas para cuidar y proteger a sus seres queridos?

Antonio la mira intrigado- Todo puede pasar... ¡no sabemos qué sucede en el más allá!

-Tienes razón... ¡ni siquiera sabemos que pasa cerca de nosotros!

-¡Yo lo único que sé es que estoy loquito por ti! –y Antonio la besa.

 

 

Ese primer anhelo

 

En el bar de Gaetana Lupe está sentada en una mesa y evidentemente triste y enojada, toma una Coca-cola (propaganda  ).  Gaetana se acerca. 

-Lupe, pareces un manojo de nervios ¿me puedes decir qué es lo que te pasa?

-¿Y todavía me lo pregunta jefecita?  ¡Hace rato que mi Camilo se fue con esa bandida y no da señales de regresar!

-¡No me digas que ahora tienes un ataque de celos de última hora!

-Yo solamente lo presté para coquetear ¡pero lo juro que yo no voy a permitir que ese asunto vaya más allá!

-¿Es que tú no confías en tu novio?

-Bueno... hasta el momento sí... ¡pero por ayudar a Salvador me expongo a perder el novio!

-¡No! Por favor Lupe... ¡sácate esas cucarachas de la cabeza mujer! A tu Camilo solamente le gustan las entradas en carne... ¡no las flacuchentas como la Consuelo esa! –la tranquiliza- ¡él sabe perfectamente cuáles son sus límites! Y tú tienes que recordar que es solamente un plan para desenmascarar a la sinvergüenza esa.

-Si, pero también eso me da mucho miedo- dice Lupe con razón- porque los amantes de esa bandida podrían atacar a mi Camilo ¡y yo no quiero que me lo maten! Deberíamos estar ahí para ayudarlo en caso de peligro.

-¡Pues no señora! Pues lo único que haríamos es estorbar... ¡tú tienes que confiar en Salvador! Él va a estar pendiente de todo y lo va a proteger y no va a permitir que a tu Camilito de tu corazón le pase nada... ¿hum... sonrisa?

Y a su pesar Lupe sonríe.

 

Pero en la casa de Consuelo... para Camilito no parece haber muchos límites. Consuelo con los senos al aire, se le sube encima.

-¿De veras eres libre Consuelito? –le pregunta.

-¡Para ti lo soy! No tengo ataduras... ¡desde el primer momento que te vi supe que nuestros destinos estaban unidos por eso hoy me entrego de forma total.

-¡Qué bonito hablas! -dice falso- Eso parece la letra de una canción –y le da un besito.

-¡Camilito! –gime Consuelo- ¡no quiero que pienses que soy una bandida! Pero te juro que nunca antes había invitado a otro hombre a dormir en mi casa.

-Te creo Consuelito –finge Camilito- ¡te creo! No es necesario que me lo digas.

-¿Me juras que nunca vas a pensar mal de mí?

-No te preocupes nenita... ¡qué yo pienso lo justo! Y sé que eres una gran mujer –otro besito.

-¡Ay me fascinas! Desde el primer momento me enloqueciste y por eso me atreví a invitarte pero te juro que nunca... ¡nunca antes ningún otro hombre diferente había entrado por esa puerta! –repite otra vez.

Y para confirmar sus mentiras... Simón aparta las cortinas y los mira sin poder creer a sus ojos.

 

Consuelo se tapa los senos y Camilo se levanta de la cama.  Simón los mira a uno y al otro.  Camilo baja la cabeza sintiendo vergüenza de la situación (esto me gustó de la actuación... se notaba que Camilo sentía vergüenza por los dos!   ).  Consuelo no sabe qué hacer.

(Bueno amig@s... a ver cómo termina todo esto... sólo espero que los inocentes, Camilo, Lupe y Simón no salgan lastimados...  como decía en inglés Sir Walter Scott "El infierno está empedrado de buenas intenciones"   )

*
FIN DEL CAPITULO

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@2005 Narración by Mabouchita! Z;D

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