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El Cuerpo del DeseoUna historia Original de JULIO JIMENEZ Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO CAP# 51: Lunes 26 setiembre 2005 – ¡NO TE AMO! Casa
de Consuelo. Simón aparta las cortinas y encuentra a Camilo y a
Consuelo acostados en la cama. Los mira sin poder creer a sus ojos. Consuelo se tapa los senos y Camilo se levanta de la cama. Simón los mira a uno y al otro con la boca abierta. Camilo baja la cabeza sintiendo vergüenza de la situación. Consuelo no sabe qué hacer. En
la mansión, la fiesta sigue y Abigail se mueve nerviosa-
¡Vicky por favor trae más bebida! –le pide. -¿Está nerviosa Abigail? -¡Como
voy a tener paz sabiendo que Simón anda por ahí en la
calle! –suspira preocupada- presiento que... ¡que le va a
pasar algo malo Vicky! –y luego hace una pausa- ¡y todo por
culpa de Salvador! En
la casa de Consuelo, Simón grita con todos sus pulmones-
¡Traidora! Eres una infeliz traidora... ¡Consuelo eres una
desgraciada! Al mismo tiempo Camilito se pone su camisa como Speedy Gonzalez. -¡No
Simón! –llora Consuelo que alcanzó a ponerse una
bata azul- por favor... ¡por el amor a Dios! mira... ¡lo
que estás viendo no es lo que imaginas corazón! (ay no!!! Y entonces qué es? -¡Y
tú crees que después de esto va a quedar espacio para la
imaginación! –y la cámara enfoca a Camilo que de
tan nervioso no puede abotonar su camisa- ¡Así que estabas
en el cementerio rezándole a tu mamacita! ¿eh?
¿Cuántos rosarios llevas? –y grita tanto que escupe
por la boca- ¡contéstame desgraciada cuantos rosarios
llevas! -¡Ay
papito por favor te lo suplico! –se arrodilla sobre la cama y le
suplica- ¡no te dejes llevar por la apariencia! -¿Ahora
resulta que estoy soñando? –y de pronto toma una barra de
madera que encuentra en el suelo y le grita- ¡Te voy a matar
Consuelo! –y trata de golpearla con la barra- ¡te voy a
matar! Consuelo lo esquiva de centímetros. Camilo desesperado trata de calmarlo. -¡Qué pasa! –le grita Camilo- ¡Tranquilo! Pero Simón sin pensarlo lo ataca y lo tira a la cama mientras Consuelo grita. En la mansión se escuchan los mariachis. Salvador espera parado afuera de la casa. Rebeca lo espía con los ojos rojos y tristes. Salvador se da cuenta y la mira... y luego suspira y se aleja. ♫ ese lunar que tienes, cielito lindo, junto a la boca ♫ Rebeca suspira frustrada y enojada y se da la vuelta y entra a la casa. En
la casa de Consuelo, Simón trata de estrangular a Camilo,
mientras Consuelo trata de impedirlo- ¡Por favor suéltalo!
–grita desesperada. Camilo
se libra de él y le ruega- ¡Espere hombre no cometa una
barbaridad! –la situación está fuera de control-
¡no sea bruto! ¿por qué me ataca a mí si yo
no tengo la culpa de nada? -¿No? ¡le parece poco acostarse con mi mujer! -¡Ya
cállese Camilo! –Consuelo le dice histérica-
¡lárguese! ¿si? –y le muestra la salida-
¡yo me encargo de solucionar toda esta situación!
¡Vamos! ¡Fuera! -¡No
mi amor! –le llora Consuelo y le junta las manos- te lo suplico
por lo que más quieras... ¡cálmate! –y se le
acerca- Las niñas está en el cuarto de al lado y
¡las vas a asustar con tus gritos! Pero
Simón le da un manotazo que la envía a la cama-
¡precisamente por ellas deberías tener un poquito de
vergüenza! Pero no... ¿qué vas a saber de eso?
–y le escupe las palabras- ¡tú no tienes respeto ni
por tus hijas! -¡Claro!
Lo mismo me dijo a mí y a todos los cretinos que mete en esta
casa –y luego se burla- ¿no le ha salido con el cuento de
que está embarazada? ¡porque con eso me tiene amarrado
desde hace bastante tiempo! -¡Ya cállate Simón! –se ofende Consuelo- ¡tampoco me tienes que tratar como a un trapo viejo! -¿Cómo te atreves a jurarme que estás embarazada? ¡si lo estás será de otro! -¡Por
favor mi amor! –vuelve a intentar Consuelo- cuando estemos a
solas yo te lo explico todo corazón... por favor. -¡Ahórrate
tus explicaciones baratas! Porque a mí no me vuelves a ver en tu
vida –y mira al pobre Camilo que los mira con ojos cuadrados-
¡Quédate con este imbeci.l o con cualquiera de tus otros
maridos! Pero a mí me borras de tu lista mujerzuela descarada
–y diciendo esto se marcha. -¡Noooo! ¡Simón! –sale corriendo detrás de él- ¡Simón! Al
no poder alcanzarlo se pone a llorar en la cama- ¡Dios
mío! ¿por qué me pasa esto a mí si yo soy
una mujer decente y de bien? Camilo recoge rápidamente sus medias y sus zapatos. -¡Camilo
no se vaya! –se da cuenta de pronto que pierde otra presa-
¡se lo suplico! Mire que... ¡ese loco puede volver en
cualquier momento! –y lo agarra del brazo. -¡Si!
–le jura Consuelo- ¡ese loco me está persiguiendo
desde hace tiempo! Y yo no sé.. como quitármelo de encima
Camilo... ¡yo le juro! Le juro por lo más sagrado que yo
no tengo nada que ver con él. -¡Si
le creo! –de pronto le dice con voz aguda Camilo- ¡Le creo
Consuelito! Que usted es una blanca paloma incapaz de mentir...
¡pero la voy a dejar sola para que piense y entienda que se
está engañando a usted misma! –y se marcha. -¡No! –dice furiosa y golpea las almohadas- ¡noooooooooo! -y sigue llorando. En
ese momento se escuchan ruidos... de golpes... como de una cadena
contra el suelo y Consuelo pregunta- ¿Camilo?... –y luego
otro ruido- ¿Simón? –y se empieza a asustar. De
pronto aparece su segundo marido que la mira con odio- ¡Ni Camilo
ni Simón! –y se escuchan como cadenas arrastradas mientras
Consuelo pone cara de terror y se refugia entre las almohadas-
¿qué te parece mi amorcito? –y fríamente
levanta una mano amenazadora y le dice- ¡Prepárate...
porque tu y yo vamos a hablar muy seriamente! Consuelo mueve la cabeza aterrorizada. En la mansión, Valeria lee un libro en su habitación. (hahaha...
lee el libro de la forma más incómoda que he visto...
sentada con la espalda tiesa... cuando generalmente una se despatarra
lo que más puede para disfrutar de las almohadas y de un buen
libro!!) Entra su tía arrastrando los pies- ¿puedo entrar Valeria? -¡Claro que sí tia! –cierra el libro- pensé que ibas a estar disfrutando de la fiesta. -¡Ay
hija no! No soporto ese tumulto de gente y... ¡no qué va!
–suspira triste- ¡lo único que quiero es la
compañía de una sola persona. -¡Y desde luego que esa persona no soy yo! -¡Ay Valeria por Dios! -¿Por
qué no confias en mí tía? –se acerca-
¿por qué no me dices de quien estás obsesionada? -¡Obsesionada! –se ofende Rebeca. -¡Si, obsesionada! Lo tuyo no es amor... sino de lo contrario no te vería sufrir de esta manera. -¡Ay!
Pero también me ayuda a vivir Valeria... ¿sabes? Porque
sino sería una mujer igual que tú... vacía...
¡que no siente emociones Valeria! –y la toma del brazo y la
acerca- ¡sin amor es como estar muerta en vida Valeria! -¡Menos
mal que tú no me tachas de vieja ridícula! –y le
confía- eso pensaría Isabelita si supiera que no estoy
interesada en Luisito Crespo... bueno... ¡sino en alguien muy
diferente! (yayaaya... Valeria... -¡No!
No Valeria –se niega a abrirse- no me lo preguntes porque no te
lo voy a decir ni a nadier... ¡sólo lo diré cuando
él me corresponda totalmente! Y Rebeca la mira con tristeza y Valeria la mira con pena. Afuera, Simón llega con su moto. Abigail se saca un peso del corazón y se acerca- ¡Simón! ¿te encuentras bien hijo? -¡Si mamá! –miente Simón- me... encuentro perfectamente –dice muy nervioso y tartamudeando. -¿Vienes de ver a tu novia? -¡Ay
mamá! –se desespera Simón- ¡no me preguntes
ahorita! ¿Ok? Es que no tengo ganas de hablar con nadie. Y
dejando a Abigail inquieta Simón se mete a la casa de servicio y
va a entrar a su cuarto... ¡cuando cambia de opinión y
sube el piso superior! En la fiesta Isabel y Andrés siguen de anfitriones. Le
ofrecen bocaditos pero ambos rechazan. Abigail le cuenta a Vicky que
Simón ya apareció - ¡Gracias a Dios! –y luego
le confía- ¡pero lo noté muy raro! -Y le dice que
no va a hablar con él porque prefiere dejarlo solo- ¡ese
hijo mío no va a dejar de darme dolores de cabeza y problemas! Mientras
tanto, Simón se mete en el ático de la casa,
probablemente un escondite de niño y se pone a llorar como un
niño pequeño... detrás de él aparece
Salvador... que abre la puerta silenciosamente... al darse cuenta...
¡Simón se levanta sorprendido, se seca las lágrimas
y lo mira! Salvador lo mira con cariño. Walter controla todo cuando aparece Isabel- ¡Walter! –lo llama. -¡Dígame señora Isabel! E Isabel le vuelve a sonreir forzadamente - ¿De casualidad no ha visto a... Salvador? -¡No
señora! –se estira- a lo mejor se marchó sin
avisar... ¡como acostumbra! Usted sabe que es un tipo muy...
voluntarioso. Isabel mira a lo lejos... y luego mira a Walter. En
el ático Salvador le habla a Simón- ¿se
convenció muchacho? –le dice lentamente-
¿comprobó que yo tenía la razón? -¡No
sé cómo diablos se enteró! –le contesta
enojado- ¡pero no quiero que me vuelva a hablar ni que se burle
de mí! -¡Era ella que se burlaba de usted! –le responde y de pronto Simón trata de pegarle. Salvador
le detiene la mano- lo hice por su bien –le aclara- para hacerle
entrar en razón... ¡no ponga problemas y acepte la
equivocación! Simón retrocede unos paso y lo mira. -¡Simón!
Acepte que no toda la gente es sincera... ¡ser hombre no se
reduce a tener una mujer al lado! Demuestre su fortaleza luchando sin
desfallecer y por nada del mundo permita que abusen de su buena fe...
¡y domine esos bríos! Aprenda a gastar esa energía
en cosas más productivas. Simón
lo mira espantada como si hubiera visto a un fantasma y recuerda
exactamente las mismas palabras en boca de don Pedro José Donoso. Y
asustadísimo sale corriendo y baja corriendo las escaleras y
case se lleva por delante a Isabel que se sorprende- ¿qué
le pasa Simón? -¡No me pasa nada señora Isabel! –le dice más pálido que una hoja de papel. -¿Entonces me puede explicar qué hacía allá arriba? –le pregunta intrigada. -¡Estaba hablando con...! –y el miedo le hace callar y mira asustado hacia arriba. -¿Con? –insiste Isabel. -¡Con Salvador! –y luego huye- con permiso. Isabel se queda mirando hacia el ático y luego sube. En
el ático Salvador sentado en la cama mira fotos de don Pedro
José Donoso, sus propias fotos, en las que aparece con un
bigote... que Salvador acaricia sistemáticamente. Isabel entra y lo descubre. Al darse cuenta Salvador finge indiferencia. -¿Y ahora? –se ríe irónica Isabel- se dedica a esculcar el ático también. -Sólo
miraba el álbum señora... –y deja el álbum e
Isabel se da cuenta que son las fotos de Pedro y cambia de cara-
¡no creo que a nadie le moleste! -Yo insisto doña Isabel... –la mira desafiante- ¡cuando usted lo considere me puede despedir! -¿Es
que por qué dice lo mismo cada vez que le llamo la
atención por algo? –empieza a perder el control de
sí misma- ¡si usted no está a gusto con su trabajo
lárguese por su cuenta! Y Salvador se la queda mirando. De pronto Isabel confiesa- ¿No se da cuenta del daño que me hace? -No
–le dice seco y frío- ¡usted sola se lo hace!
¿qué hace aquí señora? Debería estar
junto al hombre que pronto se va a convertir en su esposo. A
Isabel se le cuajan las lágrimas en los ojos- ¡le juro
Salvador! –y lo mira a los ojos- ¡le juro que estoy
más confundida que nunca en mi vida! -Porque
a veces lo odio- sigue Isabel- ¡porque yo no debería
permitirle tantas groserías! –y le tiembla la voz-
¡bueno... ni a Andrés se las permito! Salvador
le dice con frialdad- ¡Y tampoco sabe que siente por él!
–y le dice con sorna- si lo supiera no lo dejaría para
venir a buscar a un chofer sin importancia como yo. -¡Ay por favor si no lo vengo a buscar! Isabel lo mira con rabia. -Olvida a su novio para venir a este rincón para seguirme los pasos.... ¡usted se deja arrastrar por las pasiones! -O el más sincero. Y la mira a los labios... e Isabel baja la mirada... y de pronto Isabel lo besa. Salvador
la toma entre sus brazos y le responde con pasión. Y de pronto
se detienen y besan despacito... sin apuro... con los labios juntos. ♫ regresas al final, sin importar el tiempo que pasó, y estás en otra piel, mas fiel que la anterior y vuelves otra vez como si comenzaras a vivir ♫ Isabel
abre los ojos y le susurra- ¡Contagioso mal! ¿sabe?
–y le toma el rostro entre las manos- ¡porque si usted no
puede estar al lado de una mujer como yo! –y le mira a los labios
otra vez- ¡yo tampoco resisto estar al lado de un hombre como
usted! –suspira entrecortadamente- ¡no resisto! Y
se vuelve a besar. Salvador al principio como dejándose llevar
por Isabel... pero luego la atrae con sus brazos y la besa
vehementemente. ♫ quien te embrujó, quien te adivinó ¿por qué te alejó de mí? ♫ En la sala solitaria Andrés- ¡Walter! -¡Dígame señor! Casa
de servicio. Antonio regresa feliz y sonriendo y encuentra Simón
asustado y tirado en la cama. Le cuenta que le fue muy bien con
Ángela- ¿Y tú, estás desvelado por la
fiesta? -¡Otras cosas son las que me desvelan! -¡Ni
te imaginas lo que pasó hermano!... pero lo más
impresionante de todo... –y se queda callado con miedo-
¡fue descubrir la presencia de un fantasma entre nosotros! –concluye. En
el ático Isabel y Salvador se siguen besando. De pronto Isabel
se separa y lo mira... le da la espalda- ¡Yo debo estar
completamente loca para estar haciendo esto! –y mientras Salvador
la mira- ¡loca! -¡Yo
no sé que demonios me pasa! –le confiesa sinceramente
Isabel mientras mira lejos- Pero por más que intento no me puedo
controlar. Salvador
la mira y toma impulso- ¿No lamentaría perder su
relación con un hombre tan valioso como Andrés Corona? Isabel
es tomada por sorpresa y lo mira como tratando de decirle que
Andrés no vale nada, pero se queda callada y mira a otro lado. -Supongo
que él es... ¡mucho más valioso que el señor
Donoso! –sigue Salvador- cuando decidió reemplazarlo por
él. Isabel lo vuelve a mirar... otra vez esa mirada diciendo que ella sabe que Andrés no es más valioso. -¿Qué ventajas tiene? –insiste Salvador. Isabel
baja la mirada al suelo y Salvador con suavidad le levanta la mejilla
para que lo mire a los ojos- ¿Qué ventajas tiene?
–repite. Isabel no responde solamente lo mira sin poder contestarle. -¿Es
más inteligente? –reitera- ¿es más noble?
¿más comprensivo? –Isabel vuelve a desviar la
mirada para ocultar la respuesta. Salvador le acaricia la mejilla y sigue- ¿o simplemente más joven y apasionado que un anciano enfermo? -Usted
odia a Andrés... –y le tiemblan las palabras- por... el
profundo cariño y respeto que sentía por Pedro. Salvador
pone cara de indiferencia y disgusto- ¡Pues yo creo que no lo
aprecié como debía! –Isabel lo mira sorprendida-
Ahora que está muerto... ¡sólo me da
lástima! Era un hombre equivocado. Isabel baja la mirada perdida. -Señora
–le advierte Salvador- don Andrés Corona y sus invitados
deben estar extrañándola –Isabel cae en la cuenta-
¿qué pasaría si viniera y la encuentra aquí
conmigo? Isabel comprende y se asusta- ¡Si.. Salvador! –asiente- puede... se puede retirar. Salvador
la mira triste y a su pesar se marcha- Como usted ordene señora
–y da media vuelta cuando de pronto se miran... Isabel levanta la
mano y le arregla el cuello de la camisa. Salvador levanta la mano y le acaricia suavemente la mejilla. Salvador
cierra la puerta del ático e Isabel se acaricia la mejilla y
luego lentamente se acerca a la cama, se sienta y toma en sus manos el
álbum de fotos. La mirada de Isabel se pierde muy lejos. Salvador baja las escalera. Andrés lo ve... y espera a que se aleje. Luego mira para arriba... hacia el ático. Sube decidido. Isabel
se encuentra abrazando al álbum de fotos de don Pedro
José Donoso, al ver que Andrés abre la puerta lo esconde
bajo la almohada. -¿Qué haces aquí? –Andrés mira alrededor con asco-¡deberías estar abajo conmigo! -¡No
creo que sea un buen lugar para esconderse! –se burla
Andrés- ¡yo te encontré! –y luego la mira con
ojos diabólicos- posiblemente... ¡el chofer
también! – y le toma la barbilla con violencia- ¡lo
vi bajando las escaleras! –le acusa- ¿estaba contigo? -No –le dice con aplomo Isabel. Andrés duda y se sienta a su lado- ¡Ay Isabel! Últimamente te estás portando muy raro. -¡Yo
te agradecería que le dijeras a los invitados que me disculpen!
Me duele mucho la cabeza y me quiero ir a descansar. Andrés
está furioso- ¡Tú y yo tenemos que hablar!
–le amenaza- cuando se acabe la fiesta –y mirando para
todos lados se levanta. Isabel se queda sola... suspira... y saca el álbum de fotos y lo abraza. En la casa de servicio- ¡Qué bárbaro! ¿Salvador provocó tu rompimiento con Consuelo? -¡Si! Ya te conté todos los detalles... ¡si quieres saber más! -Te siente mal... ¿verdad? –se acerca Antonio. -¡Y como me voy a sentir después que descubrí a Consuelo engañándome con otro hombre! -No eras su amante.. ¡Eras la nana! -¡Antonio! No te burles. -No me burlo, pero ya deja de lamentarte... ¡todo el enredo con esa vieja no valía la pena! -Debes estar feliz sabiendo que terminé con ella. -Si,
estoy más tranquilo sabiendo que te quitaste la venda de los
ojos, pero... ¡él que me tiene muy intrigado es Salvador!
¿cómo se las ingenia para meterse en estos asuntos y...
cómo le hace para saberlo todo? -¡Es
un fantasma! –le dice Simón abriendo los ojos- el fantasma
del que te hablé... ¡si hasta parece que tuviera adentro a
don Pedro José! Antonio lo mira sorprendido. -Tiene
la misma mirada- sigue Simón- habla igual... ¡hasta
pronuncia las mismas frases! –y luego reflexiona- si no fuera una
locura... ¡pensaría que don Pedro regresó en el
cuerpo de Salvador! Antonio asustado mira al libro que le regaló Salvador con la dedicatoria con la letra de don Pedro José Donoso. La
fiesta terminó y en la mansión Isabel agradece a las
empleadas- ¡Gracias! Ya pueden ir a descansar y
¡mañana terminan con todo lo que quedó pendiente!
–y contesta el saludo- ¡hasta mañana! Andrés se acerca quitándose la corbata y con un trago en la mano. -Bien –le dice Isabel- ¡di lo que me tengas que decir porque estoy muy cansada y me quiero ir a dormir! Isabel
sonríe irónica -¡no puede ser que me hayas pedido
que me quedara para platicar del chofer! Teniendo tantas cosas
importantes que platicar tú y yo, vives preocupado por el chofe
de esta casa –y trata de levantarse. Andrés
la fuerza a sentarse- ¡Tú también lo haces!
¿me vas a negar que le das más importancia de la que
merece? Isabel se soba el hombro dónde Andrés acaba de lastimarla. -¿Por qué no me complaces y lo despides? -Se me está acabando la paciencia con este tema –le dice fría Isabel. Andrés se ríe con sorna- ¡Vas a poner en peligro nuestra relación por un insignificante chofer! -¡Quiero que lo eches de esta casa! –le dice Andrés- ¡es una orden! -¡Ah! tu prometido. -¡Ah! ¡y por ser mi prometido te sientes con el derecho de venir a cambiar todas las cosas de esta casa! Andrés suspira fastidiado. -¡No Andrés! Discúlpame... ¡pero yo no voy a hacer lo que a ti se te pegue la gana! Isabel
lo rehúye- ¡Isabel qué! No te pones a pensar
siquiera en Ángela... ¡Ángela es la que está
muy contenta con los servicios del chofer! ¿por qué me
exiges a mí que lo despida si ultimadamente la que lo utiliza es
ella! -¡Qué me importa ella! –le grita Andrés- ¡no lo quiero ver cerca tuyo! -¿Qué pretendes que haga? ¿qué vaya y me encierre en mi cuarto para que nadie me vea? ¡para que nadie se me acerque! -Lo siento Andrés, pero no lo voy a hacer... ¡te guste o no te guste yo no lo voy a despedir! Y Rebeca baja lentamente las escaleras y los escucha. Y se acerca. Andrés la toma violentamente del brazo- ¡si no lo haces tú lo haré yo te guste o no! -¡Suéltame! –se defiende Isabel y mira a su tía. Andrés se da cuenta de la presencia de la tía y la suelta. Isabel corre al piso superior. Rebeca que se dio cuenta de la violencia de la situación enfrenta enojada a Andrés con la mirada. Andrés se toma otro trago y la mira despectivo. SIGUE... (cuates... esto se pone de cuadritos para Isabel... :o :o hoy
no puedo seguir... pero lo que falta está ¡de
película! espero tener tiempo mañana para seguir!! besos
a todos @2005 Narración copyright by Mabouchita! Z;D (disculpen la demora... pero
ya les conté fue mi cumpleaños y salimos a festejar con
la familia, pero no se preocupen que ya los pondré al
día Al día siguiente Simón está deprimido y solitario, sentado lejos... en el jardín junto a Azur. Abigaíl
lo mira y comenta con Antonio- ¡El pobre de Simón debe
sentirse fatal! Me dan ganas de consolarlo... ¡pero estoy
complacida y me sentiría un hipócrita! Antonio
le dice que no se preocupe que ya se le va a pasar y que las penas le
duran muy poco. En ese momento llega Salvador que se queda mirando a
Simón. Abigail se siente culpable- ¡Anoche fui muy dura con Salvador! Yo creo que debería pedirle una disculpa. En la recámara de Isabel la tía Rebeca admira el vestido blanco de novia (ya arreglado :o :o de último desgarre) mientras
Isabel está sin ganas tirada en el canapé– Ya
terminado se ve bastante mejor –dice Rebeca admirando el vestido
con su voz de cacatúa -pero Isabel está muy lejos-
¡te verás preciosa el día de tu matrimonio Isabel! Y
estas palabras parecen despertarla... pero ignora a su tía y se
queda mirando el retrato de don Pedro José Donoso. -¡Isabelita
mi amor! –sigue su cantaleta la tía Rebeca- no sé
por qué anoche te disgustaste con Andrés –le dice
al verla tan lejana y ausente- ¡pero no deberías hacerle
caso a esas pequeñeces! –y se ubica en su campo de
visión. Isabel
molesta se levanta triste - ¡todos los novios tienen diferencias
de vez en cuando! –la tía la sigue con la mirada- debes
buscarlo y hacer las paces –le aconseja- ¡no pueden estar
así peleados a pocos días de la boda hija! Isabel
llega hasta la cama y lentamente toma el vestido de novia... la
tía sonríe... Isabel la ve y le sonríe con una
mueca y se pone el vestido enfrente... la tía se ilusiona... e
Isabel deja caer el vestido al suelo... se le congela la mueca y da
media vuelta y se mete al baño - ¡Isabel! –se asusta
la tía- ¡Isabel mi amor! ¿qué pasa Isabel?
–y luego recoge el vestido y lo arregla de vuelta sobre la cama.
Luego Rebeca se queda muy preocupada e inquieta. En el cuarto de servicio Abigail le entrega un uniforme limpio a Salvador - ¡gracias Abigail! -Salvador...
¡le agradezco mucho lo que hizo por mi muchacho! -Salvador la
mira- de no haber sido por usted seguramente él seguiría
confiando en esa mala mujer. -¡No se preocupe! Lo hice con mucho gusto porque lo estimo. -¡Si! Sin embargo lo expuso usted a un peligro terrible. Simón
es un muchacho muy explosivo, él no piensa bien las cosas antes
de hacerlas... ¿no se le ocurrió que desafiándolo
a que fuera a buscar a esa señora a lo mejor podría
haberla matado? -¡Claro
que lo pensé Abigail! Pero ¿sabe algo? Yo confío
en su hijo mucho más que usted misma... ¡Simón es
agresivo pero es un muchacho muy inteligente y él sabe
controlarse!... ¡él jamás le hubiera hecho
daño a esa mujer! –y le sonríe- se lo aseguro. Abigail lo mira con ojos atónitos de que alguien conozca mejor a su hijo y se retira- Con permiso. En la planta superior Antonio sale escondido del escritorio de don Pedro José Donoso. En
sus manos lleva un libro. Vicky lo ve- ¡Antonio! Si te atrapan
sacando libros del estudio te vas a meter en una bronca –lo
asusta. Antonio mira el libro que tiene en sus manos. Es “Vida después de la muerte”. (Antonio está adivinando lo que pasa? La
tranquiliza- ¡no te preocupes Vicky! Nada más necesito
consultar algo de esto –y se la lleva a la planta baja para
hablarle- ¡el otro día me dijiste que habías
descubierto algo de don Pedro y de Salvador! Vicky suspira- ¡no me hagas caso! -Por favor cuéntame. -¡Calladita me veo más bonita! -¡Por más absurdo que sea tienes que confiar en mí! -Bueno... ¿me prometes que si lo haga no me vas a rajar con Abigail y con tu hermano? -Te prometo que no. -Estoy convencida de que Salvador Cerinza es hijo de don Pedro José. -¡Qué! –pone cara de asombro. -¡Te advertí que era una locura! –le dice frustrada y trata de irse. Antonio la detiene del brazo- ¡Vicky por favor! ¿por qué lo crees? -¡Ay!
Porque lo que está a la vista no necesita anteojos...
¡tiene la misma mirada! ¡hablan igualito! Es más...
¡hasta tienen la misma personalidad! -Si.. la misma nobleza y el mismo deseo de ayudar a la gente... ¡ese hombre parece saberlo todo! -Seguritito que don Pedro le contó acerca de la casa y sobre cada uno de nosotros. -No,
Vicky todo lo que dices es absurdo... ¡don Pedro José
Donoso era un hombre muy responsable! Y si hubiera tenido un hijo por
fuera lo hubiera traido a vivir a esta casa. -¡Ay
Antonio! Cómo se ve que no has vivido... ¡el mejor de los
hombres tiene aventuras por ahí y deja a los hijos regados!
¿Cómo ves? -¡Ahora me dejas más intrigado que nunca! Todo lo que dices es muy lógico... pero no lo puedo creer. -¿Qué
sabemos de Salvador? Absolutamente nada. Solo que está
trabajando aquí por una recomendación de don Pedro. -Una recomendación muy buena según tengo entendido. Se supone que Salvador trabajaba para don Pedro José. -¿Será
verdad? O era que don Pedro lo estaba protegiendo porque sabía
que era su hijo –y al ver la cara de incredulidad de Antonio-
¡no estoy asegurando nada! Pero no me extrañaría. Y
cuando está susurrando de esta manera se llevan el susto porque
aparece Salvador que se queda mirándolos- ¡Buenos
días! Le contestan y Salvador se marcha- ¡no sería nada extraño! –concluye Antonio. Una
Rebeca bien mustia sale al jardín bajo la mirada
escrutiñadora de Walter. Rebeca lo ignora y se acerca a Salvador
que lustra el auto- ¡Salvador! –le sonríe toda
coqueta- supongo que hoy si podremos hablar ¿verdad? –le
dice meneándose de un lado para otro. Salvador se da vuelta fastidiado de su persecución. -¡Tengo muchas cosas que decirle! –sigue seductora. -Usted dirá dónde quiere que la lleve doña Rebeca. -Como
siempre... –disimula- tengo que ir al club, al gimnasio...
¡de compras! Bueno... pero... –y baja la voz- posiblemente
Valeria me acompañe y no tendremos mucha tranquilidad –le
dice cómplice- por eso quería que saliéramos esta
noche –se le lanza. (Otra vez sin paracaídas... -¡Esta noche no será posible! –le responde seco- tengo asuntos personales por resolver. -¿Quizás un mujer? –se desespera Rebeca. Salvador la mira como diciéndole que es no es su problema. -¡Por
favor Salvador! –le ruega- hable con franqueza... ¡no
conozco nada de su vida porque usted es demasiado reservado! –y
le sonríe toda avergonzada- no lo sé... ¡a lo mejor
está comprometido! ¿no? Salvador la mira sin mover un músculo. -Bueno
–sigue tartamudeando- es algo que no me extrañaría
porque ... –y le sonríe- ¡usted es un hombre tan
joven y tan guapo! Pero por favor... ¡dígame la verdad!
–le ruega- ¡no me oculte nada! ¿tiene otra mujer? -¿Otra mujer? –le repite Salvador- ¡aparte de quien doña Rebeca! ¿aparte de quien? –la mira fastidiado- no salgo con nadie. (ay no!!! yo creo que esto le da esperanza a Rebeca! Y Rebeca suspira con alivio. -¡Salvador! –los interrumpe Ángela para malhumor de Rebeca- ¿puede llevarme al centro por favor? Salvador
está en medio de las dos- ¡Ustedes dirán a cual de
las dos atiendo porque doña Rebeca quiere que la acompañe
a hacer unas diligencias! -Por
mi no hay problema –dice Rebeca- posiblemente los problemas de
Angelita sean más importantes que los míos –y se
retira como una gallina ofendida. Salvador
sin sonreír le abre la puerta a Ángela y se marchan.
Rebeca entra a la casa bajo la mirada reprobadora de Walter. En
el mismo restaurante sobre el río se encuentran Isabel con cara
de cementerio y Andrés que trata de acariciarle el rostro. Isabel lo rehúye. -¿Sigues enojada por lo que pasó anoche? –le pregunta. -No
lo estaría si no fuera por tus celos tontos –le responde
mientras juega con los cubiertos y lo mira desencantada. -¡Te aclaro que lo que siento por ese estupid.o no son celos! –se enoja- sino desconfianza. Isabel
toma impulso para continuar- Anoche no pude dormir... –lo mira
triste y busca las palabras- estuve dándole vueltas al asunto
y... –baja la cabeza- ¡lo pensé una y otra vez
Andrés! –y lo enfrenta con la mirada- antes de tomar esta
decisión y dar este paso en mi vida. Andrés se pone alerta- ¿de qué hablas? Isabel
desvía la mirada- Andrés... ¡yo creo que estamos
muy a tiempo de evitar un error.. que nos puede hacer desgraciados el
resto de nuestras vidas! La cara Andrés refleja absoluta incredulidad. -¡Es que lo nuestro no puede ser! –le dice Isabel mirándole a los ojos. A
Andrés le da un ataque de risa- ¡Qué estupide.z
estás diciendo! –pero se da cuenta de que es en serio. -¡Es
que ya no debemos engañarnos! –continúa Isabel en
el mismo tono de voz y luego suspira- ¡tenemos que romper nuestro
compromiso Andrés! –y luego mira para otro lado con mucha
tristeza y le dice toda la verdad- ¡yo no me quiero casar contigo! Andrés la estudia sin sonreír tratando de medir lo que pasa. En un parking Salvador analiza los papeles que le muestra Ángela- ¿Segura de que no falta nada? -¡Esos son todos los documentos que le entregué al licenciado Belaúnde! -¡Hay muchísima inconsistencia en la información! –se preocupa Salvador. -Si,
el licenciado Belaúnde ya me lo había dicho, pero es que
no sé como conseguir los otros documentos y Andrés no
quiere entregármelos. ¿Usted cree que sea conveniente
exigírselos? Salvador
mueve la cabeza negativamente- Mejor no le diga nada...
¡sólo perdería su tiempo! Lo que debe hacer es
conseguir esos documentos personalmente por su propia cuenta. -¿De qué manera Salvador? -Usted
como heredera tiene derecho a exigir un balance detallado de las
acciones, de las escrituras de cómo se formó la sociedad,
o de cualquier otro documento. ¡Yo
estoy casi seguro de que Andrés Corona está manipulando
la información con ayuda de un asesor financiero! -¿Usted cree que sea capaz de algo tan bajo? -Si,
un tipo tan codicioso como ese es capaz de cualquier cosa –le
dice y sigue estudiando los papeles- señorita hay que aprovechar
que Andrés Corona anda ocupado con los preparativos de su
matrimonio, ¡consiga esos documentos! Ángela suspira asustada- ¡no será fácil porque él cuenta con esos aliados en la empresa! -¡No
se preocupe! Yo la voy a ayudar... –le sonríe- ¡lo
importante es que le demos una sorpresa! –y le dice con aire de
venganza- ¡A él y a doña Isabel! Ángela sonríe contenta de contar con su apoyo. En el restaurante... las cosas está que arden. -No
entiendo- muerde cada palabra Andrés- ¡me imaginé
cualquier cosa menos esta estupide.z! –y se recuesta en la silla
sobrador - ¿qué pretendes? –se burla-
¿impresionarme? Isabel
trata de hacerle entender- No... ¡porque jamás
hablé tan en serio como ahora! –y lo mira con pena-
¿para qué nos casamos Andrés? –y trata de
tocarle la mano para confortarlo. Andrés
saca la mano como si quemara- ¡Si a ti lo único que te
interesa es la fortuna de Pedro! –intenta convencerlo- ¡Y
yo estoy dispuesta a darte lo que te corresponde Andrés! ¿para qué nos echamos la soga al cuello? -¡No quiero seguir escuchándote! –reacciona. -¡Firmaré
lo que quieras Andrés! Además me comprometo a darte la
parte que te toca a ti –le suplica. Andrés se toma la cabeza -¡No me hagas perder la paciencia! -¡Antes
de que perdamos más que la paciencia! –Andrés
respira furioso y mira para otro lado- ¿por qué no lo
aceptas? ¡por el bien de los dos tenemos que romper este
compromiso! De
pronto Andrés golpea violentamente la mesa asustando a todos los
clientes del restaurant -¡No! –le grita e Isabel mira
asustada para todos lados- ¡No voy a permitir que juegues
conmigo! –y lo mira rojo de furia y descontrolado- ¡y no
sigas diciendo estupidec.es! Isabel lo mira asustada, toma su bolso, se levanta de la mesa y se marcha. -Isabel
regresa... –le ordena mientras juegas con los cubiertos-
¡Isabel! –grita furioso y al ver que lo miran-
¿qué miran? – exclama furioso. Walter
y las empleadas limpian afuera cuando Isabel llega en su carro, frena
haciendo chirriar las ruedas y baja corriendo. Walter la mira
sorprendido. -¡Walter! -¿Se le ofrece algo señora? -¿Mi tía está en la casa? -No, salió con la señorita Valeria. Isabel se desespera- ¿Y Salvador? –pregunta. -Salió con la señorita Ángela a hacer unas diligencias... ¿pero le urge algo? -¡No, nada! –le dice muy perturbada- y corre para adentro. Mientras tanto Valeria y Rebeca hacen compras. Rebeca elige un vestido azul- ¿Qué te parece? –dice feliz. -¡Ay tía! Me parece que te va a quedar un poco chico. -¡Como
que un poco chico! –se enoja- ¿y como te voy a preguntar a
ti? –la mira vestida de negro- ¡mira como andas! Valeria se mira a sí misma avergonzada. (pobre Valeria -Lo compraré otro día... ¡ahora acompáñame al gimnasio! ¡Apúrate! En
la casa Isabel entra asustada y muy nerviosa a su cuarto... al ver el
vestido de novia sobre la cama lo toma histérica, lo arruga y lo
tira al suelo- ¡No quiero! –grita desesperada. De
pronto se da cuenta de que tiene poco tiempo y corre a su closet, saca
una valija y empieza a cargar cosas con desesperación. Pero ya es tarde... abajo Andrés entra como una tromba y le pregunta a Abigail- ¿Isabel llegó? -¡Sí señor! Está allá arriba. Y Andrés sin responder sube decidido. De pronto se detiene- ¿Quién más está en la casa? -Nadie, todos salieron. -¡Qué nadie nos moleste! –ordena y sube. Abigail se queda preocupada pero Vicky simplemente le hace señas de que qué pueden hacer. Andrés
corre por el pasillo y se detiene ante la puerta del cuarto de Isabel,
por un reflejo va a golpear la puerta... pero cambia de opinión
y decide irrumpir bruscamente. Abre la puerta y ve a Isabel haciendo su maleta. Isabel baja la mirada. Andrés cierra la puerta a golpes. -¿Qué haces? –le reclama. -¿Por qué entras a mi cuarto sin tocar? –le dice Isabel enojada. Andrés
se sonríe con desdén- ¿Desde cuando perdí
los derechos contigo? –se burla y se acerca. -¡Los perdiste desde el momento en que yo decidí romper este compromiso! –y sigue haciendo su maleta. -¡No!
No te apresures armando maleta... ¡todavía falta la
ceremonia para irnos de luna de miel! –y súbitamente toma
la maleta y la estrella en el suelo con todas sus fuerzas. Isabel
lo enfrenta furiosa- ¡La que se larga en este momento soy yo!
¡Lejos de ti! –le grita histérica- ¡de tu
cochino mundo! –lo mira con desprecio- ¡necesito tiempo
para mí! –empieza a llorar descontrolada- ¡para
saber que voy a hacer con mi vida! -¡Tu
vida sin mí no existe! –Andrés se pone peligroso y
le pone violentamente un dedo en la frente- ¡entiéndelo! Isabel
mueve la cabeza para atrás y Andrés se la agarra con
brusquedad con ambas manos- ¡estamos unidos y nadie puede
separarnos! –y trata de besarla pero Isabel se separa con fuerza. -¡Las cosas cambiaron Andrés! –lo mira con furia- ¡acéptalo por favor! –le exige. -¡Si!
–se vuelve a acercar- ¡para mejorar!... estamos a un paso
de lograr lo que queríamos... ¡a un paso!
–eufórico. -¡Eso
no es verdad! –le grita con cansancio y rabia acumuladas- eso no
es verdad... –y de pronto le dice con el corazón -
¡las cosas no pueden salir como tú y yo las planeamos...
porque se acabó el amor! –y le dice con el dolor de su
alma- ¡se acabó la confianza Andrés! Pero Andrés se niega a entender nada- ¿Desde cuando se terminó el amor? –le dice con desdén. -¡Sabes desde cuando! –ronca y furiosa y al mismo tiempo con el alma en la mano. Andrés se da la vuelta furioso Isabel
sigue -¡Desde que esperaba... ! –baja el tono de voz-
escuchar tu propuesta de matrimonio... –y continúa con las
palabras entrecortadas por el llanto- ¿y tú sabes lo que
yo escuché? Andrés la mira boquiabierto. -"¡Cásate con el viejo Donoso!" –le imita Isabel llorando- "al fin de que está loco por ti"... ¡El
mundo se me vino abajo Andrés! –solloza- ¡el mundo
se me vino abajo cuando escuché esa maldita propuesta! –le
grita sin control. -¡Pero lo aceptaste! –se le acerca victorioso Andrés y se ríe- ¡y te casaste con él!. -¿Pero sabes por qué? –sollozando entrecortadamente e histérica- ¿por qué lo hice? -¡No lo sé! -¡Lo
hice porque te amaba! Porque yo no concebía la vida sin ti
–y lo mira con desprecio y lo empuja con la mano para alejar su
rostro- ¡por eso! Andrés
suspira como si fuera dueño del mundo y se le acerca lentamente-
¡Ah! ¡Isabel! –y le besa el hombro, mientras la cara
de Isabel se endurece- tú me amas.. –y la abraza por
detrás- ¡yo sé que me amas! Nadie te puede hacer
tan feliz como yo. Pero
Isabel se deshace de su abrazo- ¡No! –y se da la vuelta y
lo enfrenta cara a cara con las mejillas llenas de lágrimas-
¡esa locura ya terminó! –le dice fría ¡ya
no quiero estar junto a ti! –y mientras Andrés
todavía no puede creer lo que escucha Isabel le dice lentamente
cada palabra - ¡ya no te soporto! Todavía escéptico Andrés sigue negando con la cabeza- No te creo. Isabel
lo mira con tristeza y pena y asiente con la cabeza-
¡Acéptalo! –le ruega- te estoy diciendo la verdad. Andrés se queda parado sin reaccionar. FIN DEL CAPITULO (Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi resposabilidad) @2005 Narración by Mabouchita! Z;D Por favor no ponga esta narración en otro sitio sin avisarme |
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