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El Cuerpo del DeseoUna historia Original de JULIO JIMENEZ Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO CAP# 55: viernes 30 septiembre 2005 – ¡SALVADOR! -¡Lárgate de esta casa! Antes de que te eche a patadas enfrente de los invitados. Salvador
pone la valija a un costado y se pone al frente... Andrés
retrocede-¡Inténtalo! –y se ríe
burlón- ¡intenta levantarme la mano! ¡órale!
–lo reta. Andrés
lo mira y no se atreve... se pone pálido de la rabia -¡Ah!
–trata de reírse- ¡eres un cerdo oportunista!
–le susurra- ¡nada más! -¡El
cerdo oportunista eres tú! –le responde Salvador mientras
Andrés respira entrecortado- yo simplemente cumplo
órdenes... ¡tú te tomas atribuciones que no te
corresponden! Andrés rechina los dientes pero no se atreve a hacer nada ¡Es un cobarde! -Te
recuerdo que no me contrataste –sigue Salvador- ¡yo no soy
tu empleado! Y nunca lo sería – y demostrándole
desprecio se da la vuelta, toma la maleta y se aleja. Al pasar a su
lado, Salvador no se puede contener y le da tremendo codazo que
estrella a Andrés contra la pared.
Salvador mira a Azur con amor y gratitud. -¡Simón
por favor llévate al perro! –le ruega Abigail que no
comprende que pasa-retíralo de aquí por favor
Simón. Entra
Isabel y los mira a todos- ¡Salvador! -ordena- Por favor lleve su
maleta al coche, porque pase lo que pase usted nos va a
acompañar al viaje. Salvador suspira resignado y toma su maleta y se marcha. Valeria mira triunfante a Andrés. -¡Déjenos a solas por favor Abigail! –ruega Isabel. -Si señora –se retira Abigail. Valeria con una última sonrisa divertida va detrás. Andrés
se acerca con ira a Isabel que le advierte- ¡Yo no tengo miedo a
los escándalos Andrés! Te lo advierto... ¡ahorita
mismo puedes salir afuera y agarrarse a golpes! A mi no me importa
porque ya no estoy dispuesta a ceder! ¿me oíste? –y
sin dejarlo hablar- Si Salvador no va con nosotros este viaje se
cancela. -¡Quieres
provocarme! ¿verdad? –dice un Andrés lívido-
¡pero no lo vas a lograr! –y la amenaza veladamente-
¡llévalo a ese viaje! ¡llévalo! Y vamos
cuanto te conviene confiar en un intruso–y la mira con odio- ¡ordena que saquen tus maletas! Nos queda poco tiempo para llegar al aeropuerto. -¡Abigail! –grita Isabel. -Si señora. -Abigail, le puede decir por favor... ¡a Simón! Que se prepare porque nos va a llevar al aeropuerto. -¡Si señora! Como no –y se retira. Isabel queda sola con Andrés... y Andrés todavía tiene escondida en la espalda la mano armada. Isabel levanta el mentón desafiante.
-Señorita Valeria- le dice Salvador evidentemente sorprendido y contento por el cambio. La admira de pies a cabezas y le sonríe- no se preocupe... ¡está muy bonita! Valeria sonríe feliz. -¡Me siento orgulloso de usted señorita! -¡Le prometí seguir sus consejos! Y aquí me tiene –dice feliz Valeria. Salvador
sonríe y asiente con la cabeza- ¡Yo también le voy
a cumplir la promesa que le hice! –promete. -¿A que se refiere? -¡Ya lo sabrá! –dice misteriosamente- pronto comprenderá el significado de mis palabras.
Los recién casados salen de la casa bajo los aplausos de los invitados. Isabel no sonríe. Andrés la toma posesivo de la cintura. Isabel mira a Salvador que los mira. Isabel se detiene y fija su mirada en Salvador. Salvador la mira. Luego Isabel sube al auto, Andrés con ella y Walter los conduce. En
el cuarto de servicio Simón se viste para salir- ¡A mi la
verdad no me gusta nada lo que te pidió la señora Isabel!
–se lamenta Abigail- ¡por favor ve con mucho cuidado! No
quiero que vayas a tener un accidente si vas corriendo en el auto como
lo haces en la moto. -¡Ay
mamá! Ni que fuera la primera vez que agarro un auto.
¡Déjate de preocuparte que ya no soy un chavito! -No, lo que eres es un demonio. Enseguida que dejes a Vicky y a Salvador te me vienes para la casa. Entra Vicky- Simón, ¿ya nos podemos ir? -Si
–y Simón le toma la maleta- ¡que diablos traes
aquí! –al sentir que está muy pesada-
¿metiste al novio para que te haga compañía? Pero Vicky no sonríe. Al salir afuera los novios ya se marcharon-¿Listo Salvador? –y Simón pone la maleta en la cajuela del auto. Salvador está triste y se despide de Abigail- ¡Cuidese mucho Abigail! -Gracias... ¡buen viaje! Y cuide mucho a sus hijos por favor. Vicky sube al auto con aire triste como si fuera al matadero. Salvador mira a Valeria que está muy bella y le sonríe. Abigail se acerca y la abraza. Muy lejos, y muy sola Rebeca sigue llorando a moco tendido. Dentro de la casa la fiesta sigue y los invitados bailan felices al son de los mariachis. Rebeca los mira y luego sube llorando al primer piso, se sienta en una silla y no tiene consuelo. En
una librería Antonio lee “El camino al más
allá” y le pregunta a Ángela si cree en las
posesiones de espíritus. Ángela le dice que no. -A mi tampoco hasta que descubrí que puede haber algo de cierto. -Los exorcismos y esas cosas son habladurías,,, ¡a mí nunca me han interesado ese tipo de cosas! Antonio toma el libro que tiene en la mano-Si, eres más romántica –se ríe Antonio. -Si, porque si leo esas cosas a la noche, no duermo. Antonia la besa. La bibliotecaria los descubre y se separan divertidos. -Mi amor... si el espíritu de tu papá se manifestara ¿tendrías miedo? -¿Qué clase de pregunta es esa Antonio? -Dime ¿tendrias miedo? -Me imagino que si, pero repito que no creo en esas cosas mi amor. -A veces pienso que don Pedro José regresó y se vale de otra persona para acercarse a nosotros. -¡Mi amor deja de decir tonterías! ¿te volviste loco? -Es
que hay alguien que me recuerda mucho a él –confiesa-
piensa como él y sabe muchos cosas que solamente tu papá
sabía. -¿A quien te refieres? -¡A
Salvador Cerinza! Él me recuerda mucho a tu papá...
¿y que me dices de la letra? –se pone eufórico- No
te has puesto a pensar en que son demasiado iguales. -Deja de decir disparates y por nada del mundo se te ocurra comprar este tipo de libros. Te dejas impresionar muy fácilmente... y ya salgamos de aquí ¿si? (Bueno yo la entiendo... ¿se imaginan la situación de la pobre Angela con un papá tan joven?
-¡Ah!
–se escandaliza Ángela- ¡Ahora resulta que Salvador
es mi hermano! ¿de donde sacan tantas tonterías?
–se molesta- ¿por qué las piensan? -Bueno, tampoco es para que te enojes. -Es que me enoja que inventen un misterio donde no lo hay. Además ya es tarde... ¡ya vámonos! -No es tan tarde. Yo creo que la fiesta todavía no termina. -No pero Isabel y Andrés ya deben estar de viaje, así que regresemos. Y se besan enamorados. El avión cruza los cielos. Isabel y Andrés van en Business Class y Vicky y Salvador en Economic.
En la mansión la fiesta hace rato que terminó. Las empleadas limpian. Walter
se pasea de un lado a otro con el reloj en la mano- ¿Lo
está viendo Abigail? Han pasado ya muchas horas y su Simoncito
nada que aparece. -Seguramente
no le ha pasado nada malo –trata de tranquilizarse Abigail
mientras sigue limpiando- ¿usted lo vio salir del aeropuerto? -Por
supuesto... ¡salió primero que yo! Debería estar
aquí primero que yo... ¡lo único que falta es que
ese irresponsable me haya estrellado el auto de doña Isabelita! . -¡Walter por Dios! –se asusta Abigail- ¿pero por qué dice cosas tan horribles? -Porque
no me extrañaría –Walter continúa sin
consideración alguna- porque él acostumbra a correr...
¡claro! Seguramente está accidentado en la carretera! -¡Ay por qué tiene que suponer usted siempre lo peor! -¡No
debió utilizar ese auto! Es tan fino y tan costoso –se
sigue lamentando- la policía no debe tardar en llamar para
informar que ese jovencito debe andar con todo el cuerpo fracturado en
una sala de emergencias y que... por suerte... está vivo. Abigail
se santigua asustada- ¡Cállese ya! –le ruega-
pájaro de mal agüero... me está poniendo los nervios
de punta... ¿por qué tiene que decir tanta bestialidad?
–y se marcha enojada. Walter
sube las escaleras y encuentra a Rebeca en el mismo lugar que antes-
¡Menos mal que la encuentro doña Rebeca!
¿qué le parece que Simón no ha regresado el carro
de su sobrina y lo más probable es que lo haya estrellado! -¡Ay! ¿y a mí que me importa lo que le pase a ese loco? No me interesa. -¿Y al auto doña Rebeca? -Tampoco me interesa Walter... ¡si Isabel le dio las llaves es su responsabilidad! -Claro... ¡si usted solamente lamente que su sobrina la haya separado del aparecido de Cerinza. ¡nada más! -¡Ay
Walter! –se enoja Rebeca- ¿por qué insiste en
fastidiarme así? No resisto sus ironías... ¡a
mí en este momento no me importa nada! ¿entiende?
-Pero
Salvador si le importaría ¿verdad? –ataca Walter-
si él en este momento estuviera en el lugar de Simón,
estaría como una loca llamando a todas partes. -¡No lo soporto Walter! –le dice Rebeca con ira- ¡No lo soporto Walter! –y se marcha -Está
perdiendo la cabeza por ese cretino –dice al quedarse solo
Walter- ¡ojalá que nunca más regrese a esta casa! En el avión tampoco hay mucha paz que digamos... Vicky sigue temblando como una hoja. Salvador simula leer tranquilamente ‘The Economist’, Isabel se mueve intranquila en su asiento. Andrés mira a Isabel y se muerde los labios de rabia. -¡Ay Salvador! -no
aguanta más Vicky- ¡este aparato se está moviendo
muchísimo! ¿será que se va a poner patas pa’
arriba? (ahahha, -¡Pues ojalá porque ya quiero que se acabe este sufrimiento! –llora Vicky. -Se
va a acabar en cuanto lleguemos- dice filosófico Salvador- pero
todavía nos espera otro peor –y mira para adelanta hacia
los asientos de Andrés e Isabel. Vicky lo mira asustada. Delante de ellos Isabel mira para otro lado del que está Andrés. Mansión. Antonio y Ángela llegan tomados de la mano. -Parece que ya terminó la fiesta –Antonio- ya no queda ningún rastro. -Yo
también lo disfruté muchísimo y me encantó
pasar todo el día contigo... ¡es una lástima que ya
se terminó! -Bueno, pero por algunos días vamos a tener muchos días como estos. Y se besan, pero Walter los interrumpe con aire de duelo. -¡Qué bueno que llegó señorita Ángela! -¿Sucede algo Walter? -Doña
Isabel le prestó su auto a Simón para que llevara a Vicky
y a Cerinza la aeropuerto y –mira su reloj- mire la hora que es y
no ha regresado. -¡Ojalá no le haya pasado nada malo! –suspira Antonio. -Lo que le pase a ese poco me importa... ¡el automovil es lo que me interesa!
-Digo la verdad... ¡ese automovil vale una fortuna! -Nada comparado con la vida de Simón Walter- le corta Ángela. -Señorita Ángela, si él se estrelló... -¡No
se va a estrellar! –se niega a escucharlo- no diga
tonterías... ¡ni que fuera la primera vez que Simón
maneja! –y mira a Antonio- ve a buscar a tu mamá...
¡debe estar muy angustiada! Antonio entra a la cocina- ¡Hola mi hijo! ¿ya te enteraste? -No te preocupes, seguro que Simón se encuentra bien. -¡Dios te oiga! Porque mira Walter no ha perdido la oportunidad para venir a hablarme de pura desgracia. -¡No le hagas caso a ese malintencionado, seguramente se le descompuso el coche nada mas! -Es
que si así fuera hubiera tenido el tiempo de llamarnos
¿no? ¡que nervios! Yo no puedo evitar pensar en lo peor
Antonio. Antonio la abraza preocupado. En el piso de arriba, Valeria entra al cuarto de su tía y se preocupa de su estado catástrofico. -¿Que tienes? -Nada, no te preocupes. -¡No me mientas! Te veo muy desanimada... nunca pensé que la ausencia de Isabel te fuera a deprimir tanto. -Me hubiera gustado tanto poder ir con ellos. -¡Quita
esa cara! Cuando menos lo pienses ya va a estar aquí, por
qué no aprovechas el tiempo... ¡puedes ir al gimnasio, al
salon, o verte con tu enamorado. -¡Por él precisamente estoy sufriendo Valeria! No lo veré en varios dias. -¿Y eso por que? -Porque salió de viaje. -¡Ahora entiendo por que estas tan triste! -No
es solo eso Valeria... ¡son mil cosas mi amor! –y de pronto
le confiesa su corazón- ¡perdí mi juventud! Y ya no
voy a recuperarla mi amor... ¡no! Ni con ejercicios ni con
cirugía... ¡ni siquiera con un milagro! -¡Ay tía! -Antes de conocerlo no pensaba así... ahora... ¿sabes? Me siento como... ¡una vieja patética! -Eso no es cierto. -¡Si
lo es! Mira me sentí muy fea... ¡muy fea Valeria! Porque
nadie me dijo que estaba bien... ¡y a ti si te lo dijeron mi
amor! –y le toma la barbilla con cariño- y así...
con poco maquillaje... ¡con ese vestido tan bello! Pero claro...
¡tú eres joven!... ¡muy joven! Y yo muy pronto
seré una anciana. (Es
muy interesante cómo el escritor nos muestra el otro lado de la
moneda con Rebeca enamorada de Salvador, así como, tal vez,
Pedro estuvo enamorado de Isabel -¡Ojalá él me hablara como tú Valeria! –llora Rebeca. -¿Sabes?
–Valeria le acaricia el rostro- a veces quisiera saber quien es
ese hombre... ¡cómo es! ¡que piensa de tí! Porque te hace mucho daño y una persona así no creo que le convenga a nadie tía. -¡Ay Valeria! En
ese momento se escuchan chirridos de un auto que estaciona afuera-
¡Ay! ¿quién habrá frenado así?
–se molesta Valeria. -¡Ese
debe ser el demonio de Simón! –despotrica Rebeca
recuperando un poco el espíritu- ¡todo el mundo
está loco esperándolo! –y sigue llorando.
Afuera
Abigail sale como una tornado enfurecido a enfrentar a Simón que
baja del auto riendo feliz- ¿Por qué tardaste tanto
Simón? –le reclama- ¿qué te pasó? -¡Qué
me iba a pasar mamá! –ríe- nada... ¡no sabes!
¡la pasé fenomenal! –y ríe a carcajadas- Esta
si es tremenda nave... ¡si vieras sabes la velocidad que
desarrollé! –le cuenta sin darse cuenta del sufrimiento de
Abigail- ¡y lo suave que agarra las curvas! Ay...-suspira-
¡siempre había querido dar una buena vuelta en uno de
estos y por fin se me cumplió el sueño! –y se apoya
en el auto. -¡Qué le ha hecho a este automóvil! –llega gritando Walter. -¿Qué le voy a hacer Walter? Nada... ¡si quiere revíselo! -¿Y por qué se demoró tanto? -¡Fui a dar un paseo! -Es el colmo... ¡usted va a tener que responder por este abuso! ¡cínico! ¡inconsciente! -¡Ya!
–le corta Abigail- deje de hacer escándalo Walter...
¡usted no es quien para reclamarle nada! Para eso estoy yo que
soy su madre. -¡Pues claro! Usted es compinche de sus hijos y le alcahuetea todas las sinverguenzuras! -mientras revisa el auto. -Piense
lo que le dé la gana... ¡a mi lo único que me
importa es que mi hijo ya está aquí sano y salvo! -y arrastra a Simón del brazo- ¡ven acá Simón que tu y yo tenemos que hablar! -¡Vieja alcahueta! –se queda gritando Walter. Dentro
de la casa- ¡No Simón! ¡no! Tu comportamiento deja
mucho que desear... ¡no te dije nada delante de Walter! Pero
fuiste ¡un irresponsable! -¡Mamá! Ni que me hubiera tardado tanto... ¡fueron un par de horitas y ya! -¡Y
eso no te hace suficiente! –le reclama Antonio- primero que nada,
¡el auto no es tuyo! Y pusiste muy nerviosa a mi mamá
pensando lo peor. -¡Tu también me vas a venir a sermonear! -¡No!
Pero ella tiene toda la razón, ¡no puedes comportarte
así! A veces actuas como un niño y no piensas en las
consecuencias. -¡Me pusiste los nervios de punta! –Abigail. -¡Ya! Está bien –grita Simón- uno por uno que los dos al mismo tiempo es abuso- y se marcha. Simón
sale enojado al pasillo - ¡tremendo escándalo que armaron!
Ni que hubiera cometido un delito –se queja amargamente. De pronto escucha el piano... y sube al piso superior. Valeria...
con manos de ángel toca el piano... comete errores pero sigue.
Simón llega intrigado y abre la puerta lentamente y de pronto se
sorprende- ¡Perdón señorita Valeria! No la quise
interrumpir. -¡No Simón! Entre... no tengas miedo. -¡No sabia que tocara el piano! Lo hace muy bien. -¡No tan bien como don Pedro! Soy una atrevida –se excusa. -No,
pero ¿por qué atrevida? El piano está ahí y
nadie lo usa. No creo que a nadie le moleste. Se ve muy bien ahí
sentada... ¡hasta parece una concertista! -¡No te burles! Apenas toco algunas notas. -Para nada... ¡no me burlo! Hoy se ve muy linda señorita Valeria. -Gracias, pero te voy a pedir que no me llame señorita Valeria. -No
tiene nada que agradecerme. Se lo digo en serio... ¡nunca la
habia visto tan bonita como hoy! Hasta está mejor que su prima
Isabel, es más joven y no es pesada y arrogante como ella. -¡Parale Simón! –se levanta enojada- ¡Me halagas demasiado y estás ofendiendo a mi prima! -¡Perdón! La estoy molestando con mis palabras ¿verdad? Hoy no doy una. -¿Por qué dices eso? -Lo
que pasa es me tomé el atrevimiento de dar una vuelta en el
carro de la señora Isabel... ¡y ahora por culpa de Walter
todo el mundo me quiere colgar como si hubiera cometido un crimen! -Bueno, ya conoces a Walter, es muy pesado y se molesta por todo. -De
él no me extraña nada, pero mi mamá y mi hermano
quieren colgarme vivo. Bueno... ¡tendré que darme una
vuelta por el jardin y esperar a que esté bien dormidos para no
tener que aguantar sus gruñidos! -En ese caso yo te acompaño –sonríe Valeria. -¡Lo dice en serio Valeria! -¡Hablo en serio! –y le toma la mano- ¡Vamos!
Afuera conversan. -Isabel ya debe estar en la casa de la playa. -¿Siente celos de ella? -¿Debería
de sentirlos? Tal vez porque lo tiene todo... pero aparentemente...
porque le falta lo más importante que es la tranquilidad
Simón. -Si, parece no estar en paz ni con ella misma... ¡en cambio a usted la veo muy calmada! -Bueno, no siempre he sido así. También
he pasado por crisis... ¡la muerte de mis padres me dejó
muy inestable! –suspira- y no sé que va a pasar conmigo...
–y de pronto se excusa- no sé por qué te cuento
estas cosas. -Hable con confianza, a veces es bueno desahogarnos, si nos tragamos los problemas terminamos envenenandonos. -¡Ya no hablas como un chiquillo! -Hablo como un hombre. -¡Un
hombre muy travieso! No te ofendas... es la verdad... ¡tú
y Antonio siguen siendo unos niños que causan mucha ternura!
Ahora entiendo por qué don Pedro los quería tanto. -¿Yo le inspiro ternura Valeria? -Me gusta mucho su mirada, su forma de ser ¡eres una buena persona! -Valeria ¿cree que podamos llegar a ser amigos? Valeria suspira y sonríe- ¡si ya somos amigos Simón! –y se dan la mano bajo la luna.
Esa noche Simón se queda mirando el techo sonriendo. -¿No puedes dormir? –Antonio. -No. -¿ya se te pasó el berrinche? -Ya ni me acordaba... (hahaha... evidentemente -¿Valeria bonita? Es agradable... ¿pero bonita? -¡Es
más linda que cualquier otra hermano! Tiene unos ojos.. ¡y
que sonrisa! Nunca me había fijado en ella... ¡te juro que
me dejó impactado! -¡Simón!
–le tira una almohada- ¿estas hablando en serio o te
estás burlando de esa pobre muchacho? -¡No!
Nunca había hablado tan en serio... ¡te juro que acabo de
descubrir algo que nunca había encontrado en otra mujer! Otro día. Gaetana le hace un escándalo al dueño de la casa. La detienen Matilda y Lupe. -¡Déjenme! –grita Gaetana. -¡Si quieren pelea aquí me tienen! –la defiende Matilda. -Nosotros somos muy machos para pelear con viejas y ni siquiera sabemos quien es. -¡Pues
soy la mejor amiga de Gaetana! –dice Matilda ante el asombre de
Lupe y Gaetana que se miran atónitas ante esta
declaración- ¡y la cantante oficial de este bar! -¡Yo soy el dueño de esta casa! Y no he aceptado que pusiera este bar. Y trata de echarlas. -Usted
está incumpliendo. Declaró esta casa para vivienda y no
para esta clase de negocios –la ataca el vecino. -Usted dice eso por envidioso porque nuestro bar tiene más éxito que el suyo-le grita Lupe. -¡De aquí no me echa nadie hasta que se venza el contrato! –grita Gaetana. Y se siguen peleando- La voy a denunciar. -Yo estoy muy tranquila porque tengo todos los permisos en regla. -¡Larguémonos
de aquí amigo Evaristo! –el dueño- Ya veremos como
hago para recuperar mi propiedad. Yo te prometí que te la voy a
rentar y lo voy a hacer. -Eso espero porque me están perjudicando terriblemente. Es mas... ¡no perdamos más tiempo con esta plaga! Y ahí nada más las tres mujeres se les echan encima y los echan a patadas. -¡Ni muerta me sacan aquí! –dice Gaetana mientras Matilda le da un vaso de agua para que se tranquilice. -¡Necesitas quien te defienda! Lo que me parece más aconsejable es que me venga a vivir contigo- decide. -¡Ah
no! Matilda –se asusta Gaetana- Suficiente tengo con tenerte de
cantante. Además Salvador no te aguantaría ni un minuto. -Voy a hablar con él. -Se fue de viaje de negocios. -¡Ay que importante! ¿Y que negocios? Gaetana
la manda al diablo y Matilda se despide- ¡Qué geniecito!
Espero que esta noche estés de mejor ánimo... porque
pienso traer a un grupo de amigos para que me escuchen y se diviertan
–y se marcha. -¡No hay tragos gratis! –grita Lupe. -¡No
es que sea mala persona! Pero me molesta su atrevimiento..
fíjese usted la dejó cantar un par de veces y ya quiere
venir a vivir aquí. -¡No
te preocupes Lupe! Salvador no lo va a permitir –y de pronto se
preocupa- ¡Ay Lupe! Hablando de Salvador... ¿cuándo
volverá? Acaba de irse y ya lo extraño terriblemente
–y se pone triste- ¡Dios quiera! Dios quiera que le vaya
bien en ese viaje. Mansión. Walter persigue a Ángela. -¡Tiene que reclamarle a ese descarado y ponerlo en su lugar! -No lo voy a hacer Walter... ¡y no entiendo cual es su problema con Simón y con Antonio! -¡Discúlpeme
señorita! Es que Simón es un descarado, tuve el cinismo
de reconocer que él se llevó el auto porque le dio la
gana. -¡Al menos dijo la verdad! ¿qué quería que mintiera? -Señorita,
si usted no toma cartas en el asunto... ¡esos abusadores! Se van
a aprovechar de la ausencia de la dueña de esta casa. -¡Qué
le pasa conmigo Walter! –le corta enojada Ángela-
¿Acaso tengo que recordarle a cada minuto que yo también
soy la dueña de esta casa? ¡sé perfectamente poner
el orden! Empezando por usted... ¡así que no me diga que
es lo que tengo o no tengo que hacer y limítese a cumplir con
sus obligaciones! Walter baja la cabeza y se marcha con el rabo entre las piernas. Más
tarde Walter entra a la habitación de Isabel y encuentra a
Rebeca esculcando y probándose todas las joyas y ropas de Isabel. La asusta de muerte. Rebeca se ve muy arreglada y bonita. -¡Qué hace usted acá señora! -¡Cuantas veces le tengo que decir que no entre sin llamar Walter! ¡no sea abusivo! Walter
la mira- ¡Eso mismo le digo yo! Esta habitación
debería estar bajo llave hasta que regrese la señora
Isabel de su viaje... ¿pero cómo le gustan a usted los
vestidos y las joyas de su sobrina? –se burla y se acerca a
mirarlas. -¡Simplemente me distraigo con esto! -Pues
debería distraerse con cosas más productivas...
¡como por ejemplo planificar nuestra entrada al cuarto secreto!
Ahora que está de viaje doña Isabel ¿entiende? Hay
que saber qué se oculta allí. -¡Tiene mucha razón! ¡Debo estar preparada para cuando llegue Salvador! -¡Salvador! –se enoja Walter y sale de la pieza- ¡pero que tontería está diciendo! -Salvador –suspira Rebeca sonriendo. Y
nuestro Salvador está de blanco, muy guapo, requete atractivo,
preparando el barco de don Pedro José Donoso
“Humdinger”.
Te busqué en otra ciudad Caminé por otras calles Sin saber que una vez Sin dudar me traicionaste ♫ -¡Salvador! –le grita Vicky desde el muelle- la señora Isabel lo anda buscando porque lo necesita. Salvador recoge sus chaqueta blanca y desciende del barco.
Me engañaste Y hoy regreso a tu vida, Para alguna vez vengarme Voy a tomar de nuevo mi lugar A ser de nuevo tu dueño Y a mostrarte que mi amor lo tomaste como un juego Y hoy te vuelvo a enamorar Para enseñarte lo que es bueno Y hoy te vuelvo a enamorar Y que me devuelvas mis beso, Y hoy te vuelvo a enamorar Aunque creerlo me cueste ♫ (Que lindo tema pusieron... ¡que lindo!
-¿Encontró a Salvador? –le pregunta. -Si, ya viene para acá. ¿Sirvo la comida? -No,
todavía no. Más tarde Vicky... Andrés
todavía no se despierta... ¡no sé a qué hora
piensa levantarse! Vicky suspira- ¡Pues con este calor infernal yo no sé como todavía se queda en la cama! En la habitación de Andrés hay botellas y copas tiradas por el suelo. Andrés duerme la borrachera.
-Supongo que su esposo va a acompañarnos. -Desde
luego, yo me voy a morir de vieja y no voy a acabar de entenderlos...
¡tu hermano Simón me sorprende cada vez mas! -¿Por qué? -Porque
después del disgusto de ayer pensé que andaría
disgustado, pero no, por ahí anda como si no hubiera pasado nada. -¿Hubieras preferido verlo echando chispas? -No mi amor, pero no deja de sorprenderme. -Anoche estaba platicando con la señorita Valeria, a lo mejor fue eso lo que le calmó. -¡Ay
no! Tu hermano es imposible... ¡igualito a su padre! Que cuando
se ponía furioso y se ofuscaba no había poder humano que
lograra calmarlo... ¡solo los golpes de la vida! –suspira
triste- ¿tienes clases? -Tienes la tarde libre, pero pienso salir. Y
de pronto Abigail toma el libro “Vida después de la
muerte” - ¿Y desde cuando te interesan estos temas? -Lo leo por simple curiosidad. -¡Fíjate que yo a veces pienso que los muertos se pueden apoderar de los vivos! Es ciertas circunstancias. -¿A que te refieres? -¡A...
a las cosas que dice Salvador! Son idénticas a las que
decía don Pedro José... ¡tal me parece que lo estoy
escuchando! Antonio suspira inquieto. En la casa de la playa, Andrés por fin se levanta, sale afuera y se tira en una poltrona. Vicky le trae una bebida. -¡Aquí tiene señor! Esto le va a ayudar al dolor de cabeza. -¡Quién te dijo que me duele la cabeza! –le contesta grosero. -¡Nadie! No más con verle la cara. -¿Isabel dónde está? -Salió a dar una vuelta aquí por la zona. -¿Sola? –mientras bebe. -¡No señor! Salvador la está acompañando. Andrés pone cara de ogro. En
una playa completamente solitaria... Isabel está tendida en una
silla desplegable y Salvador sentado en la arena mirando al mar. Salvador se levanta mostrando pectorales y bronceado. La mira- Solo pienso –le contesta. -¡Se le ve muy tranquilo Salvador! -El que no debe estar nada tranquilo es su esposo sabiendo que salimos los dos solos. Isabel se pone aceite y sonríe satisfecha- ¡ese es su problema! –y levanta los hombros. -¿Le gusta provocarlo? Otra en su lugar no me habría traído para evitar disgustos. Salvador sonríe y se le arrodilla al lado- ¡Yo sé que no me soporta! Eso es más que suficiente. Isabel
se vuelve a encoger de hombros- ¿Y que? Yo tengo toda la
libertad... de traer a los empleados que necesite ¡le guste o no
le guste a mi marido! –y mientras Salvador la estudia intrigado
le sonríe- ¿cómo durmió anoche? –le
dice amable- ¿bien? Salvador
mira a lo lejos- ¡Mas o menos! Hubiera dormido mucho mejor...
si... ¡me hubiera hospedado en la cabaña del ala izquierda! Isabel mueve la cabeza- ¡eso es imposible porque están inhabitables! -En un tiempo fueron muy confortables... ¡es una lástima que las hayan descuidado! Isabel se intriga- ¿Y usted como lo sabe? -Pedro José Donoso me habló de este lugar. Isabel empieza a ponerse aceite. Salvador la mira a los ojos pero no puede evitar bajar la mirada a la pierna que ella unta de aceite.
Te busqué en otra ciudad Caminé por otras calles Sin saber que una vez Sin dudar me traicionaste ♫
Me engañaste Y hoy regreso a tu vida, Para alguna vez vengarme Voy a tomar de nuevo mi lugar A ser de nuevo tu dueño Y a mostrarte que mi amor lo tomaste como un juego Y hoy te vuelvo a enamorar Para enseñarte qué es bueno Y hoy te vuelvo a enamorar Y que me devuelvas mis besos, Y hoy te vuelvo a enamorar Aunque creerlo me cueste, Si fuiste mía una vez, Lo serás para siempre, ¡Y hoy te vuelvo a enamorar para siempre! ♫ jejeje)FIN DEL CAPITULO (Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi resposabilidad) @2005 Narración by Mabouchita! Z;D Por favor no ponga esta narración en otro sitio sin avisarme |
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