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El Cuerpo del DeseoUna historia Original de JULIO JIMENEZ Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO CAP# 56: lunes 3 de octubre 2005 – ¡INSOLACION!
Isabel sonríe y admira su cuerpo. Salvador nada vigorosa y perfectamente como un animal acuático. Vemos su cuerpo perfecto bajo el agua. Me engañaste Y hoy regreso a tu vida, ♫ Para alguna vez vengarme Voy a tomar de nuevo mi lugar A ser de nuevo tu dueño Y a mostrarte que mi amor lo tomaste como un juego Y hoy te vuelvo a enamorar Para enseñarte qué es bueno Y hoy te vuelvo a enamorar Y que me devuelvas mis besos, Y hoy te vuelvo a enamorar Aunque creerlo me cueste, Si fuiste mía una vez, Lo serás para siempre, ¡Y hoy te vuelvo a enamorar para siempre! ♫ * Mansión. Simón tira piedras a la laguna. Walter se acerca- ¡Usted no tiene otra cosa que hacer que perder el tiempo! -¿Y a usted que le importa? Si quiere problemas vaya a otro lado... ¡conmigo no se meta! -Es lamentable ver a un joven como usted perder el tiempo tan miserablemente. ¡En vez de hacer el vago! Colabore con los quehaceres de esta casa. (bueno, a pesar de que no lo quiero algo de razón tiene -Mire, ¡yo veré lo que hago con mi tiempo libre! ¿de acuerdo? –se enfada Simón- corra a darle órdenes a los que está bajo su dominio pero ¡A mí déjeme en paz viejo baboso! (bueno... también tiene razón!! -¿A quien está llamando usted viejo baboso? –se ofende Walter. En ese momento aparece Valeria de jeans y top crema y lo llama. Feliz Simón deja plantado a Walter- ¡Valeria! –corre detrás de ella. Walter los mira furioso. -¡Walter! Vamos a algún lado por favor –aparece Rebeca muy guapa peluca rubia- ¡no soporto este encierro! -¿Dónde quiere ir doña Rebeca? -¡No sé! A dar una vuelta... así aprovechamos y hablamos de nuestros asuntos Walter. Pero Walter está espiando a Simón y a Valeria que hablan felices -¿Pero que le pasa Walter? -Me estoy preguntando.. desde cuando acá... su sobrina Valeria.. ¡trata a este sinvergüenza de Simón! ¿no le parece extraño doña Rebeca? Rebeca lo mira con la cara fruncida. * En la sala Ángela mira las noticias... “Celebración nupcial impacta a Rio Claro” y mira la foto donde aparece de izquierda a derecha... Salvador, Isabel y Andrés. ( perdí la apuesta amig@s... Salvador sale como Salvador!! ¿Error
de la novela o será a propósito? en la foto
Salvador aparece muy junto, casi abrazado a Isabel... y que yo recuerde
nunca los vimos así! -¡Ay! Salió preciosa –admira- no cabe duda de que Isabel es una mujer muy linda. Abigail se acerca curiosa- ¡Ah! a ver... ¿done está? -¡Aquí! En la página sociales- Ángela se la muestra -¡De veras que salió rechula junto a don Andrés y a Salvador! -¡Si es cierto!... también salió Salvador. -Es curioso ¿verdad señorita? Porque es difícil distinguir cual es el novio... ¡porque Salvador también está muy elegante? De pronto Ángela reflexiona- ¿qué motivos tendría Isabel para llevar a Salvador a ese viaje? –y la mira pensativa- ¿no te parece extraño su comportamiento Abigail? Abigail pone ojos de asombro. * En la casa de la playa, Andrés espera bajo la sombra del corredor de la casa. Aparece Salvador e Isabel. Andrés los mira con cara de odio. Isabel se acerca indiferente. Salvador lo reta con la mirada y los observa. Andrés disimula- ¿disfrutaste el paseo mi amor? Isabel no lo mira- ¡Más o menos! –fría y distante. -¡Tú y yo tenemos que hablar! –le amenaza Andrés torciendo la boca. -Ahora no... ¡estoy muy cansada! -¡Ahora! –le muerde las palabras de rabia y la arrastra del brazo al interior de la casa- Entran
al cuarto y Andrés le grita- ¡Anoche no quisiste dormir
conmigo! Hoy me levanto y tampoco te encuentro- Isabel se sienta
tranquila en la cama. -¡Ah! –se burla Andrés- ¡pero si puedes dejarme aquí encerrado! -¿Qué querías que hiciera? –le sube la voz Isabel- ¿espera a que el príncipe se despertara? ¡fíjate que no! Vine a disfrutar del mar, a descansar... ¡no a quedarme encerrada en este cuarto! -¡Los dos vinimos a descansar! –y la levanta violentamente del brazo- ¡te recuerdo que eres mi mujer! No puedes hacer lo que te plazca. -¡Yo te recuerdo que llegamos a un acuerdo! –Isabel no baja la cabeza. -¡No me recuerdes lo que hablamos! –le grita histérico Andrés- ¡lo sé muy bien! La que no lo sabe pareces tú... ¡si no quieres estar conmigo! No lo hagas... puedes dormir sola si quieres... ¡pero fuera de aquí! Quiero que te comportes como mi mujer –le dice con rabia- sobre todo con el chofer... –le tiembla la voz- ¡no puede enterarse de nuestro secreto! (¡Aha! Este Andrés se muere de envidia de Salvador! Isabel lo mira sorprendida y con desprecio- ¡Así se hará Andrés! –lo mira de arriba abajo- no te preocupes... –se aleja y lo enfrenta sonriendo cínicamente- delante de los demás seré la más amorosa de las esposas... ¡nadie dudará de nuestra felicidad! Te lo prometo. Andrés sonríe con sorna y se le acerca y le acaricia el pelo- ¡Ah! –suspira- y no voy a dejarte sola un segundo... ¿sabes? –a Isabel se le endurece la expresión- A partir de hoy... ¡si quieres salir lo harás con el hombre que elegiste como tu marido! –y trata de besarla en la mejilla pero Isabel lo rechaza y sale del cuarto. Andrés se queda furioso. * Mansión. Valeria le muestra fotos a Simón. Están en la habitación de Valeria, sentados en la cama. -¿De veras era usted hace unos años? –se ríe al ver una foto. -¡Si! ¿no me parezco? –se preocupa Valeria. -¡Era muy linda! –le dice Simón y se da cuenta de la metida de pata y corrige- Bueno... ¡ahora está muchísimo mejor! Pero antes también lo era. -Bueno, antes tenía más condición. Hacía mucho ejercicio, muchos deportes ¡Fui campeona de las olimpiadas de la universidad! -¿En serio? ¡Nunca me lo hubiera imaginado! -Bueno, cuando estaban mis papás me daban todo hasta que murieron. -¡No me gusta verla triste! Olvide el pasado. -Lo intento, pero es muy difícil Simón –se pone triste. -¡Hahah! –de pronto ríe Simón- ¿y quien es esta señora tan graciosa? –al ver una foto. -No es ninguna señora... ¡es el rector de la universidad! Y rien con ganas y muy fuerte que Rebeca que pasaba por el pasillo se queda a escuchar detrás de la puerta. -Siempre usaba ropas muy anchas –ríe Valeria- y mira sus bigotes... -¡No le ponían tachuelas debajo del asiento! –ríe Simón. Y los dos muy inocentes riendo como locos cuando Rebeca entra furiosa. Le grita a Simón- ¿Puede dejarnos a solas joven? A Simón se le congela la sonrisa- ¡Nos vemos mas tarde! –se despide de Valeria y sale. -¡Se puede saber que hacías encerrada en tu cuarto con ese loco Valeria! -Tía... ¡no veo que tiene de malo! Solo estábamos viendo las fotos de mi álbum. -¡Pues no me gustan esas confiancitas! –le recrimina- ¡Tú no puedes revolverte con los sirvientes! –dice Rebeca arrogante. -¿De que sirvientes hablas? –se enoja Valeria- Simón es un muchacho decente igual que Abigail y Antonio. -Si Ángela está enredada con Antonio –la amenaza- ¡tú no vas a seguir sus pasos! Esa es una desvergonzada y tú eres una niña decente. -Y no voy a dejar de serlo por ser su amigo. -¡Por favor! –se burla Rebeca- ¡tú no eres amiga de ese patán! -¡Claro que lo soy! Además me encanta su forma de ser... es un muchacho muy divertido y muy alegre. -¡No digas burradas! Me ofendes.. ¡te recuerdo que ese! Es el hijo de una sirvienta –y se envuelve en su chal- ¡y tu eres la prima de la dueña! -¡Pues aunque fuera la dueña soy igual que Abigail, que Simón y todos en esta casa! –se pone firme- Y no voy a dejar de tratarlos tía aunque te cueste. -¡Si Isabel estuviera aquí! Tú no me desobedecerías. -¿Puedo preguntarte algo tía? –de pronto le corta Valeria- el hombre del que estas enamorada... ¿es más respetable que Simón? Porque digo... ¡quiero saber por qué es que criticas tanto a los demás! Rebeca no puede responder y se marcha ofendida. (haahhah!!! Bien dicho * En
la casa de la playa hay una fiesta popular donde participan los
empleados en honor a los nuevos patrones. Salvador los observa a
distancia. Andrés simula estar muy complacido y divertido. Vicky le sirve y luego se acerca a Salvador y le ofrece una cerveza- ¡Gracias Vicky! -¡No me diga que está aburrido! –le dice contenta- si los empleados de esta casa están bien animados... ¿no ve el pachangón que le hicieron a la señora Isabel para recibirla? -No fueron ellos Vicky –le cuenta Salvador- fue idea de Andrés Corona.. ¡ya se cree el dueño de esta casa y de todo lo que le perteneció a Pedro José! (Incluyendo a Isabel!! Vicky
se marcha y Salvador se queda mirando como Andrés sigue besando
a Isabel que apenas disimula su aburrimiento y disgusto. -No –dice con voz neutra y mirando lejos- a esta hora hay muchos mosquitos. -¡Ha! –se ríe Andrés- ¡no te preocupes! La brisa los espanta. Isabel no sonríe y le contesta con muy mala intención- ¡Hay algunos que son bastantes resistentes! –y lo mira para subrayarle el doble sentido- ¡y son los que más pican!. (hahahah lo llamó MOSQUITO!! CHUPASANGRE!! Andrés comprende y con rabia mira para otro lado. -¡Venga! –le ruega Isabel. Salvador se acerca- Se ve cansado Salvador, si quiere puede irse a descansar –le dice con amabilidad y luego se despide de Andrés- ¡Buenas noches! –y se aleja. Salvador la sigue con la mirada y luego da media vuelta. Pero Andrés tiene otros planes- ¡No! Espera –le ordena de mala manera. Salvador se da la vuelta lentamente. (Ayayay a veces pienso que es una pantera negra a punto de saltar! -Doña Isabel ordenó que me retirara. Andrés se levanta y lo mira con desprecio-¡Pero yo no! –le dice altanero- aunque no lo aceptes también eres mi empleado... ¡así que! –y le pone la copa vacía y se vuelve a sentar- ¡sírveme un trago! –Salvador lo estudia detenidamente mientras Andrés se burla y se tiende en el canapé- ¡Ay! ¿no te parece un lugar perfecto para una pareja de recién casados? Con mucho gusto viviría aquí con ella... –y lo mira- aunque tenga que soportar tu presencia... ¡al fin de cuentas nunca había sido tan feliz en mi vida! –y lo mira para rebajarlo- y no me molesta tenerte como testigo… ¡es más creo que me gusta! Salvador sigue sin moverse y sin reaccionar, luego toma una decisión, toma la botella de vino (que parece muy barata) se la sirve. Andrés bebe, Salvador lo mira una vez más sin decir palabrea y luego se aleja. Andrés se queda comiendo su rabia. * Mansión. Azur corre como loco. Dentro de la casa Rebeca está deprimida tirada en la cama. Golpean a la puerta. -¿Quién es? –suspira Rebeca. -Soy yo doña Rebeca –anuncia Walter- ¿puedo pasar? -¡Adelante! Walter entra con el desayuno y le dice casi con cariño - ¡Buenos días! –y le sonríe- señora.. ¡le traje el desayuno ya que usted no bajó al comedor! (hum… ¡esta pareja me gusta! -Muy amable –dice con un suspiro Rebeca. -¡No quiero que se enferme! –la mira Walter- últimamente no se ha alimentado bien. -Walter... –deprimida- ¿cuántos días llevan en la playa? -¡Cuatro días! –anuncia circunspecto- y usted casi no ha salido – se preocupa. -Apenas cuatro días y a mi me parece una eternidad Walter... ¡ojalá pueda resistir la ausencia! –y pone cara mustia. Walter la mira con impaciencia. Mira al techo y suspira. * En la casa de la playa Salvador pinta sillas con un empleado. Vicky se acerca. -La casa está muy deteriorada Fermin, se han echado a perder muchas cosas. -¿Y usted como lo sabe Salvador? –Vicky. -Porque el señor Donoso me mantenía informado del estado de sus propiedades. Una mujer y dos niños llegan corriendo y se abrazan a Fermin- ¿son sus hijos Fermin? –pregunta Salvador. -Si señor. -¡Pues crecieron mucho en un año! –les sonríe- Johnny está inmenso y Lividina preciosa... ¡mira que ojazos! –la niña ríe feliz. -A poco se llaman así –se sorprende Vicky. Fermin le dice que si y se los presenta- El señor Donoso era padrino de los dos. Andrés se acerca sin que lo vean y los espía. -¡Déjeme felicitarlo porque Johnny es todo un hombrecito y Lividina una muñeca! ¿cómo sigue el brazo? –le pregunta a Johnny. -¡Está perfecto! -¿Qué le sucedió? –Vicky. -Se lo fracturó a causa de una caída- anuncia la madre. -Eso fue hace más de un año –dice Salvador. -¿Y usted como lo sabe Salvador? -El señor Donoso me lo contó Vicky... –dice tranquilamente y Andrés se sorprende- ¡Oiga Fermin! ¿qué tal si me llevo a los niños a dar una vuelta en canoa por las cuevas del mar? -¡Si pero usted sabe que el Manga hay que conocerlo muy bien! –se preocupa la madre. -No se preocupe –Salvador le tranquiliza- yo lo conozco muy bien... ¡conozco todo lo que hay en este lugar como la palma de mi mano! –y se aleja con los niños. Vicky, Fermin y su mujer Lividina, se quedan intrigados. Andrés se aleja inquieto por lo que acaba de escuchar. * Mansión. Antonio guarda el libro que había sacado de la biblioteca. Sigue revisando los libros, saca uno... saca otro, cuando por azar se le caen unas hojas escondidas en un libro. Las recoge y se da cuenta que son publicaciones. (uff!! Por un momento pensé que iba a encontrar el pasadizo secreto Lee los recortes de periódico: “después de varios días de seguimiento la policía logró capturar a Walter Franco Rugeles, quien fue sorprendido con varias joyas en su poder, que fueran sustraídas de la famosa joyería Vernes. Se logró establecer que este delincuente se desempeña como mayordomo en la casa de un importante industrial” Y hay una foto de Walter frente-perfil con el número 915-475174 Antonio se queda muy sorprendido, cuando entra de improviso Rebeca gritando -¿se puede saber que hace aquí adentro? Antonio logra esconder los recortes y ubica el libro en su lugar- Nada, solamente estaba buscando unos libros que necesito para un trabajo de la universidad. -¡Pues usted no está autorizado a entrar aquí! –le grita- así que vaya a estudiar a otra parte. -Si señora –admite Antonio y se apresta a marcharse. Pero Rebeca sigue- ¡le voy a contar a Isabelita de todos esos abusos! Ni usted ni nadie tiene derecho a disponer de esta casa como les de la gana. -¡Estamos de acuerdo! –se enoja Antonio- nadie tiene derecho a estar aquí, empezando por usted, que no es la dueña de la casa y que anda siempre chusmeando lo que no le importa. -¡Cuide sus palabras jovencito! -¿Quiere quejarse? Yo le hago la lista –y toma una agenda- vieja chismosa. -¡No sea grosero! –le grita mas fuerte Rebeca. -¿Con que autoridad viene a ofenderme así? Si yo desde niño tenía autorización de don Pedro José para entrar a este lugar. -¡Ay! –se burla Rebeca- ¿pero es que usted no se ha enterado que el señor Donoso está muerto y sepultado? ¡convertido en polvito! Y que el dueño y señor de esta casa es otro. -¿Ah si? ¡No me diga! ¿Y quien eh? -¡Don Andrés Corona! –anuncia Rebeca con pompa y circunstancia. -¡Don Andrés Corona! Por favor... ¡ese señor no es jefe de nadie! Es simplemente el segundo matrimonio de la señora Isabel... ¡eso es todo! -¿Qué está pasando? –entra Ángela traída por los gritos. -¡Pues nada! Que este insolente me está ultrajando, ¡no quiere reconocer los abusos que ha comete Ángela! -¡Yo simplemente vine a buscar unos libros es todo! -Y puedes hacerlo cuantas veces quieras mi amor –concede Ángela. -¡Ay Ángela! Grrr...-gruñe Rebeca. -¡A nadie le perjudica que Antonio entre aquí señora y usted no es nadie para prohibírselo. Y Rebeca se marcha enojadísima. Antonio mira a Ángela y esta última ríe contenta de la rabieta de Rebeca. * Casa de la playa. Andrés, como ya es costumbre, con un vaso de vino en la mano habla con Isabel en su habitación. Isabel está envuelta en un toallón de playa. -Creo que Cerinza conocía este lugar. -¡Eso es imposible! –le dice fría Isabel. -¿Por qué lo dices Andrés? –le pregunta indiferente Isabel mientras busca una ropa que ponerse. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/gFNtz6AvsoS0JAAp.jpg
-Yo creo que son suposiciones tuyas. -¡No! No lo son. -Lo que no entiendo es en qué momento pudo traerlo –calcula Andrés y se bebe un trago. -Bueno, yo te dije que Pedro lo conocía desde hace mucho tiempo... ¡no sé! Si no me equivoco lo habrá traído cuando era joven. -Si, es lo más seguro... –y bebe más- me gustaría averiguarlo –y luego la mira- ¿quieres dar un paseo en yate? -¡No! –se apresura a responder- no estoy de animo. Andrés bebe un trago y luego se acerca- ¡Humm! –respira fastidiado y la toma del mentón furioso- ¡nunca estás de ánimo! –y deja la copa y se marcha airado mientras Isabel lo fusila con la mirada. * Al salir Andrés ve a Salvador que vuelve con los niños, la niña sobre sus hombres. * El yate parte. Salvador mira al horizonte. (Excelentes tomas! Salvador camina por babor, se mete al barco y saca una botella de vino para servirle a Andrés, quien ya tiene la copa vacía, que tiene lentes negros y sigue bebiendo. Salvador le sirve la bebida. -¿Habías venido aquí antes? -¡Es la primera vez! -¡Soy buen observador! –le contesta tranquilo- aprendo de todo lo que escucho y veo fácilmente. -¿Cómo conoces lugares como ... la cueva del Manga? -¡Se la oí mencionar a los niños! -¿Tú crees que soy un imbeci,l para tragarme ese cuento? -¿Si no me crees para qué preguntas? –lo mira desafiante. -No sé... ¡tal vez quiero encontrar algo de verdad en tanta mentira! Ni siquiera yo que había venido antes conozco tan bien este lugar como tú. -¡Porque la única vez que viniste hace cinco años no fue suficiente! ¿ya se te olvidó? –y lo mira con rabia contenida- ¿recuerdas cuando el señor Donoso te trajo a conocer las instalaciones que pensaba montar en la costa? Andrés se sale de sus casillas- ¡Como demonios sabes eso! -El señor Donoso me lo dijo –se ríe Salvador. -El señor Donoso me lo dijo –repite imitándolo Andrés y luego toma una decisión y le grita al capitán -¡detén el yate! El yate se detiene. -¡Bajaremos la lancha! –le ordena a Salvador- quiero visitar esta isla. -Está muy retirada. No creo que alcance el combustible para ir y regresar. -¡No importa! Igual llegaremos –y luego ordena- Tú primero. Salvador lo mira con duda. * En la casa de la playa Isabel se dispone a comer. Vicky le sirve un plato de frutas. -¿Y Salvador lo ha visto? –le pregunta. -¡Salió con don Andrés señora! Isabel se pone alerta- ¿adonde? -¡Quien sabe! Hace rato los vi alejándose hacia el mar. Isabel deja de comer y mira preocupada hacia la inmensidad del mar. * En
el medio del mar, Salvador sin camisa, desciende a la lancha
neumática ante la mirada de Andrés y el capitán.
Trata de hacer arrancar el motor, pero no funciona. -Ahora prenda el motor –ordena Andrés al capitán que mira las maniobras de Salvador. -¡Pero señor! –protesta el capitán. -¡Qué lo prenda! –le grita Andrés. El capitán arranca el motor y el barco se aleja. Salvador se da cuenta- ¡Hey! ¿Qué hacen? –les grita mientras su figura se va achicando en la distancia- ¡Andrés! Andrés le hace un saludo militar burlón y se toma otro trago. (QUE MALA MADRE ES ESTE ANDRES!!! QUIEN SALVA A SALVADOR!!! * Mansión. -¡Ay
Abigail! –le cuenta Valeria mientras se arregla.
Está vestida con jeans y un top rosa que le queda muy bien-
¡no sé que va a pasar ahora que regresen! -¡Es que quien puede confiar en ese hombre que es tan calculado! ¿sabes? ¡disfruta haciéndole daño a los demás! –y suspira- si yo te contara... ¡he pasado algunas con él! Que la verdad ¡no lo aguanto! Si aquí estoy es nada más por mi prima Isabel! -¡Usted la quiere mucho! ¿verdad señorita? ¡se le nota! -Si, ¡y ella también me quiere! –sonríe Valeria- aunque tengamos nuestras diferencias... ¡yo sé que va a sufrir mucho con este matrimonio! Y tengo que estar aquí para ayudarla. -¿Usted cree que la señora Isabel no ama sinceramente a don Andrés? –se asombra Abigail. -¡No solo no lo creo! Estoy segura. -¿Entonces por qué se habrá casado con él? -¡Eso me pregunto yo también! Algo... ¡debe haberla obligado! De lo contrario no creo que se hubiera casado con un hombre tan cruel como Andrés Corona! * Y justamente en ese momento, Andrés aplica toda la crueldad que le es posible sobre Salvador. El yate se alejó lo suficiente de Salvador como para poder vigilarlos con los binóculos. Cómodamente sentado y cobardemente a distancia y a la sombra en el yate, Andrés con el largavistas vigila los movimientos de Salvador abandonado en el medio del océano bajo un sol implacable. * También el capitán del barco empieza a preocuparse seriamente. A través de los binóculos Andrés ve que Salvador empieza a sufrir la insolación y la falta de agua. El tiempo pasa y tanto la lancha abandonada con Salvador adentro, como a la distancia el yate... siguen en el mismo lugar... las horas pasan. * Isabel,
mientras tanto, camina preocupada por la playa y mira hacia la
inmensidad del mar... sube a unas rocas esperando angustiada. * Andrés sigue vigilando a su victima... cobardemente a la distancia necesaria... y sonríe diabólicamente disfrutando de la escena. El capitán se atreve a venir a hablarle- ¡No me parece correcto lo que está haciendo! –le reclama. -¡No le va a pasar nada! –le corta seco Andrés. -¿Pero por qué hace esto señor? –le pregunta el otro espantado. El capitán lo mira con asco y miedo y se aleja. (Pero qué clase de capitán de barco es este que deja un hombre al agua Andrés con sus largavistas disfruta del espectáculo de Salvador asándose al sol. El sol empieza a volverse insoportable. * * En
la playa Isabel sigue caminando de un lado al otro observando al mar,
mientras los niños de Fermín juegan felices. -¡No Vicky! ¿Cómo quieres que me calme sabiendo que puede estar pasando algo grave? ¡si salieron desde mediodía! Mire la hora que es… ¡ya va empezar a anochecer y no regresan! -¡No piense nada malo! A lo mejor se entretuvieron… ya sabe que el mar es muy tentador. -Tentador y peligroso Vicky… ¡pero más peligroso que el mar! Muchas veces es la misma gente –Isabel presiente algo malo. * En el mar Salvador se sienta y se moja la cabeza con agua de mar. Aparece Gaetana: “¡Usted tiene que cuidarse mucho! recuerde que yo lo necesito y que le vamos a estar esperando con ansias… ¡Salvador! ¡Tiene que regresar!... recuérdelo… ¡tiene que regresar!” Aparece Ángela: “No sé por qué pero… siento miedo, ¡tengo mucho miedo de no volver a verlo! Es como si presintiera que no va a regresar” Salvador boquea por falta de agua y sigue delirando sin poder cubrirse del sol que asesino se impone en el cenit. La lancha flota al azar en la inmensidad del océano. * En la mansión, y muy ajenos a la tragedia en otro lado del mundo, Valeria monta a caballo y Simón le sirve como caballero al pie del caballo. Están felices. Sonríen felices uno con el otro. -¡Angelita está mas detestable que nunca Walter! –dice Rebeca voz de cacatúa- Con tal de defender al atrevido de Antonio está que pisotea a todo el mundo. -¡Por esa gentuza no respeta! –Asiente agrio Walter- ¡sacaron las uñas Abigail y sus hijos! No son más que uno abusadores que hacen lo que les place en esta casa. -Esta situación… ¡me produce asco! –dice con aire de gran señora. -¡Yo nunca imaginé a la señorita Ángela con… -le susurra con desdán- con Antonio! –y mira a Valeria y Simón- y cuidado con éste que parece que quiere enredar a su sobrina Valeria. -¡De solo pensar que anda con ese descarado se me enfría la sangre Walter! -Un muchacho tan degeneradito como Simón, no solamente busca la amistad sino mucho más. Me consta que se ha rebuscado con varias empleadas… y no olvide lo que hizo con esa pobre mujer que embarazó. -¡Ojala Isabelita y Andrés vuelvan rápido para que impongan el orden en esta casa! -Walter… ¿Sabe una cosa? No entiendo por qué Isabelita no me llama. -¿Cree que se va a acordar de nosotros en estos momentos que debe estar disfrutando de su luna de miel? –sonríe Walter satisfecho de si mismo- ¡Dichosa con su esposo! * En la casa de la playa Isabel está terriblemente nerviosa. Vicky trata de tranquilizarla. -¡Tómese este tecito! -¡No Vicky! –dice Isabel dando vueltas como una tigresa enjaulada- ¡no me insista! Yo lo único que quiero es verlos llegar! -Fermin dijo que iba a averiguar –le cuenta Vicky- ¡porque a él se le hace muy extraño que se hayan demorado! -¡Pero qué es lo que puede hacer Fermin en estos casos Vicky! –le dice Isabel sin esperanzas. -¡Pues irlos a buscar con otros empleados! –le dice lógicamente Vicky. A Isabel se le ilumina el rostro. * En el puerto, Fermin y otra persona preparan otra lancha para salir a buscarlos, cuando de pronto Fermin ve llegar el yate a lo lejos. El yate entra al puerto- ¡Ahí vienen! Ya no es necesario buscarlos muchachos! * Dentro de la casa Isabel despotrica contra Andrés- ¡Y para qué se tuvo que llevar a Salvador! ¡a ver! –habla con Vicky- ¡para nadie es un secreto que no se llevan nada bien! Vicky suspira y no puede aguantar hablar con la verdad- ¡El señor Corona no se lleva bien con nadie! Perdóneme que se lo diga pero es la verdad -Isabel no protesta, porque también sabe que es verdad- ¡y ahora menos que se la pasa chupando todo el día! –sigue Vicky- ¿cómo puede alguien beber tanto y resistir? Isabel la mira sin contestar y en ese momento escuchan el grito de Fermi- ¡Señora Isabel! Vicky e Isabel salen corriendo y van al puerto donde está maniobrando el yate. -¡Ya llegaron! Su esposo y Salvador ya aparecieron –le avisa Fermín. Vicky sonríe y agradece silenciosamente al cielo. Isabel sin sonreír corre a verlos. Fermín va detrás de ella. * Andrés
viene caminando tranquilamente por la arena... Isabel llega sin aire-
¿qué pasó? –le pregunta desesperada-
¿qué pasó? –repite- ¡yo pensé
que habían tenido un accidente! ¿por qué se
tardaron tanto? -¡Pero...! Salvador –dice Isabel. * Mansión. Es la noche. Antonio le cuenta a Simón que descubrió un recorte de diario que estaba en uno de los libros del estudio y lo que decía- ¡Además estaba la foto de Walter! Al muy sinvergüenza lo metieron preso por robar joyerías... ¡no alcancé a leer todo porque en ese momento entró doña Rebeca y me sorprendió! -¿Ella también lo leyó? -¡No! Lo volví a poner en su lugar. -¿Quién lo habrá puesto ahí? -¡El señor Donoso claro está! El debía estar enterado de todas las andanzas de ese mañoso. -¡Y como lo estimaba tanto lo ayudó a salir de tremendo lío! Si ya decía yo que ese pajarraco tenía sus mañas... ¡ese vampiro puede ser muy peligroso y no vaya a ser que nos salga con alguna sorpresita!
Y mientras hablan, Walter se mete a la habitación de Isabel con un candelabro de una vela... la pone sobre la mesita y prende la luz... luego se pone a revisar los cajones. -¿Quién anda ahí? –se escucha la voz de Ángela- ¡Responda! Walter se pega el susto de su vida. En el pasillo Ángela se pasea en bata, prende la luz y se queda sin aire al ver a Walter parado como un fantasma. -No se asuste... ¡solo soy yo! –Walter. -¡Ay! ¿qué hace aquí Walter? -Vigilo –le dice con voz misteriosa- que todo marche en orden mientras los demás duermen... todos los días hago el mismo recorrido. -¡Pues si ya terminó retírese por favor! Con esos ruidos extraños no me puedo dormir. -¡No se moleste! Lo hago por el bienestar de todos... –y luego le susurra- ¡nadie está libre de los ladrones! Hay mucho pícaro suelto por ahí. (hehehehe cómo él mismo!! -Buenas noches Walter –se despide Ángela y se mete a su cuarto. -Buenas noches –contesta Walter y apenas Ángela desaparece a puntillas se vuelve a meter al cuarto de Isabel. Se acerca otra vez a la mesita de noche y saca un alhajero... y empieza a mirar las joyas de Isabel... cuando Rebeca le pone la mano en el hombro- ¡Doña Rebequito! –se queda pálido del susto- no me haga eso que se me enfrió todo... ¡todo! ¡todo! Pero Rebeca mira sus manos-¿Qué demonios pretende hacer con esas joyas Walter? -¡No!... solamente yo las miro por curiosidad –y toma las joyas y las examina con brillo en la mirada- ¡al igual que usted! –le recuerda. -¡Pues no debe mirarlas, ni tocarlas, ni entrar a este cuarto! –le alza la voz Rebeca. -Shhhh... ¡no me mire así como si fuera un ladrón que me ofende! No cree que me voy a ensuciar las manos con estas baratijas –y deja las joyas como si fueran basura. Pero Rebeca lo sigue mirando enojada- ¡si son de mi sobrina Isabel no son baratijas! –le aclara muy segura. -¡Son basuritas en comparación con las joyas que se encuentran en el cuarto secreto! –le dice Walter abriendo los ojos- ¡las joyas de doña Catalina si valen una fortuna! –y luego toma el retrato de don Pedro José Donoso- ¡fíjese que el señor Dono no quiso consignarlas en un banco y yo sé que está ocultas en algún rincón de esta casa! Rebeca se le acerca y se susurra como una víbora- ¿de veras? Pues nunca me había comentado eso Walter. -¡Pues mire no le hablado de eso! Pero he buscado esas joyas por todos lados y como no aparecen... ¡ahora si estoy convencido de que están ahí! -¡Claro! –se burla Rebeca- ¿y que pretendías? –le reclama- ¡esconderlas de mi! ¿Verdad? -¡Yo le prometí compartir todo a medias! –contesta cabizbajo- y voy a cumplir mi palabra ¡si es que logramos romper esa maldita puerta –y luego se murmura- mañana que es mi día libre voy a consultar con un cerrajero experto. -¡No mezcle a nadie extraño en este asunto! –le amenaza Rebeca- ¿entendido? Walter la mira sorprendido y le responde calmo- ¡yo sé lo que hago! Él no va a tener que venir aquí- y diciendo esto se apresura a poner las joyas de Isabel en su joyero- ¡Está bien! No vamos a tocar absolutamente nada de las joyas de doña Isabel –Rebeca le arranca el joyero de las manos. Walter sale del cuarto y Rebeca se queda mirando el joyero.
Casa de la playa. Isabel completamente fuera de si se le abalanza a Andrés y trata de pegarle-¡Eres un maldito Andrés! –Andrés le ataja los brazos- ¡Eres un maldito! No me digas que no lo hiciste a propósito –le grita sollozando. Andrés la empuja violentamente para atrás- ¡Cálmate! –le grita. -¡No me calmo! –Isabel es una furia y lo mira con ojos llenos de ira- ¡Sé que lo hiciste con toda la intención! –y le apunta con un dedo- ¡tú lo que quería era ponerle una trampa a Salvador! –le acusa- ¡te conozco muy bien! -¡No tenía necesidad de tenderle una trampa a ese tipo! –trata de mentirle- ¡fue un accidente nada más! -¡Un accidente que tú provocaste! –Isabel no cae en su mentira. -¡Qué culpa tengo yo que ese tipo se suba a la lancha y se exponga al sol! -¿Pero de qué estás hablando? –Isabel no puede creer tanta hipocresía- ¡tú lo dejaste expuesto al sol durante horas! –y luego mueve la cabeza- ¿no te das cuenta de que pudo haber muerto? -¿Y para qué le trajiste si tienes miedo que le pase algo malo? –le dice de mala manera- ¿qué quieres? ¿qué me convierta en su niñera también? –y luego dice con sorna- ¿de qué forma tengo que tratar a tu empleado especial? -¡Tenemos que llevarlo al hospital porque está muy mal! –le exige Isabel. -¡Ah! –suspira Andrés- ¿qué hospital? Y a esta hora... ¿y quien lo llevaría? -¡Andrés! –trata de hacerlo razonar- ¡está muy grave! -¡Que se muera! –le responde fríamente Andrés y se sienta en su cama- ¡yo no vine a ocuparme de los sirvientes! –y se recuesta. -¡Tú tienes...! –le exige pero luego cambia de voz- tienes que ayudarme –le ruega- ¡tenemos que ayudarlo! -No te angusties por él –dice sin darle importancia- es una insolación nada más... ¡pronto se le pasará! Isabel lo mira con ojos atónitos- pero... –y luego mientras levanta una mano como dando todo por una pérdida tiempo se dirige a la puerta. -¡Si yo estuviera en su lugar! –le grita Andrés- ¿te preocuparías de la mira forma? Isabel lo mira con la boca abierta y los ojos llenos de hastío y sin decir palabra cierra la puerta. Andrés se queda rumiando su rabia.
Isabel entra al cuarto de Salvador, que está tirado sobre la cama... la espalda una pura llaga roja... -¡Pues ahí tiene esa crema Vicky! –Isabel impaciente- ¡úntesela en la espalda! -Es que no se le puede rozar porque brinca del dolor... ¡y eso que está ardiendo en fiebre! -Pues entonces dele dos analgésicos. -¿Pues cómo se los va a tragar si no ha hecho más que vomitar! -¡Ah! –Isabel se desespera y luego la mira buscando ayuda- ¿y ahora que vamos a hacer con é? -¿No hay manera de llevarlo al hospital? Con tanta calentura se le va a quemar la chucha. -¡Y cómo lo vamos a llevar a un hospital! –Isabel pierde control de si misma- ¿qué no se da cuenta Vicky de que estamos muy lejos de la ciudad? ¡no hay nada por aquí! –y luego le ordena a la empleada- ¡vaya por más agua por favor! ¡fría! –le recuerda- ¡pero muy fría! –y mira con pena la espalda de Salvador. La empleada se aleja. -Esa niña –Vicky le habla con susurros- dice que hay una mujer que es muy buena para curar las insolaciones.... ¡dizque es muy acertada! -¿Cómo se llama esa mujer? –pregunta con esperanza Isabel. Vicky duda y luego responde- ¡Adelaída! Se llama Adelaída.
Más tarde, en la playa... un grupo de bellos jóvenes baila al ritmo de una zamba, moviendo las caderas sensuales y rítmicos... ¡un ritmo de infierno! Una bella muchacha ríe feliz y baila con un mulato. Una fogata los ilumina... las llamas danzan su danza de fuego... Isabel se acerca buscando y los ve... se detiene y los observa. El
grupo de hombres y mujeres baila en círculos alrededor del
fuego... Isabel sonríe. Muy cerca Andrés se acerca
caminando cuando ve a Isabel iluminada por el rojo de las flamas...
¡se detiene embrujado por su belleza! Isabel sin ver a Andrés sigue sonriendo embelesada por los tambores, la danza los cuerpos que se mueven en la luz rojiza, cuando la bella muchacha se da cuenta de su presencia... y la mira atraída por su sonrisa... ¡y le contesta con otra sonrisa! FIN DEL CAPITULO (Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi resposabilidad) @2005 Narración by Mabouchita! Z;D Por favor no ponga esta narración en otro sitio sin avisarme |
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