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El Cuerpo del DeseoUna historia Original de JULIO JIMENEZ Libretos: IVAN
MARTINEZ LOZANO CAP# 86: miércoles
16 de noviembre de 2005 – ¡EL PIANO VUELVE A SONAR! Mansión En
la lavandería Rebeca ataca a Salvador desesperada, como una
gallina clueca- ¡Lo amo Salvador! cada día lo amo
más, cada día estoy más enamorada de
usted se lo
juro - y Rebeca trata de que Salvador la abrace y se le pega y lo
manosea. -¡No
se desboque! -Salvador no sabe qué hacer para
sacársela
de encima- ¡no se desboque! - dice desesperado Salvador. -¡Es
verdad! -gime Rebeca- ¡sus detalles me tienen trastornada!
-suspira y se le sube encima- ¡las rosas que me
regaló el
otro día las tengo en mi cuarto Salvador y quisiera que me
duraran toda la vida! se lo juro. -¡Usted
misma lo ha dicho! -trata de calmarla- es un simple detalle nada
más. No es necesario que exagere sus agradecimientos. -Es
que se lo agradezco tanto... Y también su
compañía
Salvador -y vuelve a tocarlo por todo el cuerpo- ¿nos vamos
a
volver a ver esta noche por ejemplo? -le sonríe seductora-
¿adónde le gustaría ir? -¡Doña
Rebeca por favor! -Salvador se exaspera- ¿quiere que la deje
planteada nuevamente? estoy muy ocupado entienda... ¡Estoy
muy
ocupado! -¿Pero
ocupado en qué? -desvaría Rebeca- Salvador
¿que puede interesarle más que yo? (wow!
Salvador
respira cansado y busca una excusa- ¡Mi hijo
sufrió un grave accidente anoche! -¡Ay!
no me diga -finge pena Rebeca cuando en realidad no siente nada- ¡Cuánto
lo lamento Salvador! -y lo mira con ojitos de puerca viuda-
¿esta viviendo con usted verdad? -¡Por
supuesto! –Salvador seco. -¡Claro!
–y Rebeca hace una mueca con la boca-
¡también la
Cantalicia esa! ¿no? –le pregunta celosa. Salvador
asiente suspirando con fastidio. -¿Sabe algo Salvador? - y se le acerca aún más- ¡me estoy poniendo un poquito celosa! -y trata de abrazarlo- ¿por qué no se deshace de ellos de una vez? y los manda de nuevo al pueblo… ¡si usted los abandonó quiere decir que ni los quiere y ni los necesita Salvador! (es horrible y
patética Salvador
la mira disgustado- ¡Contrólese señora
por
favor!... –le ruega y se saca sus horribles manos de encima-
¡contrólese! -¡Salvador!
-tiembla Rebeca- ¡dígame!
¿cuándo me va a
prometer que yo voy a ser la única mujer en su vida
Salvador? -y
lo abraza y lo sacude de un lado a otro- ¡No soporto
compartir su
vida con esa india! Y
mientras Salvador lucha por deshacerse de ella entra Norita que se
queda de una pieza ante semejante espectáculo -
¡Ay
disculpen! no sabía que ustedes estaban aquí -
dice y se
va corriendo. Salvador
logra separar a Rebeca y la mira enojado y fastidiado- ¡Usted
es
demasiado imprudente doña Rebeca! demasiado ¡le
advertí que debía controlarse! -y la mira
disgustado y se
marcha. Rebeca
se queda sola sin saber qué hacer. * En
la sala es Abigaíl sigue leyendo los papeles de su
liquidación. -¿Está
usted satisfecha con la suma Abigaíl? - le pregunta Isabel
con respeto. Abigaíl
suspira- ¡Si señora! -¡Pues
no se diga nada más y firme por favor! -le ruega Isabel. Abigaíl
toma la lapicera pero duda y se la vuelve a pasar -¡No!. -¿Por
qué? –se sorprende Isabel. -¡Firmaré
y cobraré mi liquidación el día en que
salga de
esta casa! –le anuncia Abigail- ¡Antes no! -¡Pero
se marcha pasado mañana! –Isabel abre los ojos-
¿qué más da que lo haga ahorita.? -¡Prefiero
hacer las cosas a su debido tiempo señora! Isabel
baja la cabeza suspirando- ¡Es usted muy estricta
Abigaíl! -Tal
vez… -dice Abigaíl y trata de retirarse. -¡Y
es además una muy buena mujer! –la detiene Isabel. Abigaíl
sorprendida regresa y la mira extrañada puesto que no
esperaba escuchar este halago. Isabel
sonríe y mira al suelo con pena-
¡Bueno… es que
desde que yo llegué a esta casa únicamente han
existido
roces entre usted y yo! -y mira lo lejos con tristeza y sigue-
¡aunque no ha existido una relación cordial! yo
quiero
confesarle que siempre la he admirado. Abigaíl
levanta una ceja sin saber qué decir y se acerca. -Se
me hace una gran mujer, una gran madre... –le dice Isabel
mirándole a los ojos directamente- ¡y una persona
con
mucha clase! Abigaíl
sonríe irónica - ¿Lo dice para
consolarme porque me ve derrotada? -No
- responde altiva Isabel - si usted se siente derrotada
Abigaíl es porque también es una mujer
débil. Abigaíl
mire la mira sorprendida. -¡Porque
para triunfar en esta vida! – Isabel sigue con otro tono, con
el
de alguien que ha vivido mucho- ¡para triunfar en esta vida
hay
que luchar con todas las armas que están a nuestro alcance!
-y
tiene una sonrisa triste - ¡y no retroceder ante nada,
absolutamente nada! -¡Yo
prefiero perder una batalla que arrasar a la gente, aunque sean mis
enemigos! –le responde Abigail- ¡Firmaré
y
cobraré mi liquidación cuando salga de su casa
señora! -le anuncia digna Abigaíl -con permiso. Isabel
se queda sola. * Cocina Rebeca
entra en la cocina y echa a Vicky para poder hablar en privado con
Norita. Vicky la mira extrañada pero se marcha y Rebeca
llega al
ataque contra la pobre Norita. -¡Dígame
una cosa Nora! –le dice con burla- ¿a usted no le
enseñaron a llamar antes de entrar? -y mirándola
con
desprecio. -¡No
entiendo que quiero decir doña Rebeca! -Norita mira suelo
asustada. -¡Ay
por favor! no se haga la estúpida ¿ya se le
olvidó
lo que pasó en el cuarto del corredor? -y ríe
nerviosamente- ¿qué piensa de lo que vio?
¿ya se
lo contó a la chismosa de Vicky? -¡Le
juro que no sé de lo que me está hablando
señora!... es cierto que la vi en
compañía de
Salvador... pero eso fue todo… nada extraño -dice
temblando Nora. -¡Pues
más vale que sostenga lo que está diciendo!
porque si me
entero que soltó su cochina lengua para perjudicarme,
prepárese porque yo misma me voy a encargar de que la echen
a
patadas de esta casa me entendió ¡a patadas!
–y
gritando esto se marcha dejando a la pobre Nora desesperada. * Casa
de Gaetana Gaetana
y Cantalicia miran dormir a Moncho- ¡Gracias a la virgencita!
-dice Cantalicia mientras la arropa -ya está fuera de
peligro… El médico dijo que se dio duro pero que
se va a
aliviar pronto porque los chiquitos se curan más
rápido
que los grandes. Gaetana
sonríe y dice - ¡Eso es verdad! Salvador
las está observando sin sonreír. -¡Pero
ahora sí entiendes Cantalicia! –aprovecha Gaetana-
¡que tienes que salirte de aquí lo antes posible
mujer,
esto es un aviso de Dios! Tienes que hacerle caso a Salvador, no puedes
ser tan terca. -¡Ya
le dije que yo sin el Salvador no me voy a ningún lado!
–dice terca Cantalicia. Salvador
la mira cansado y sin esperanzas. Cantalicia
lo mira y luego le habla a Gaetana como si Salvador no la escuchara-
¡El pobrecito sigue malito de la cabeza! por eso ya no me
quiere
ni se me arrima como antes. Pero ya se le pasando -y se acerca a
Salvador sonriendo - ¿verdad mijo, verdad que ya se le
está pasando, que se siente mejor? -y le acaricia. -¿Que
le hace pensar eso? -¡Yo
me doy cuenta! yo me di cuenta por cómo se
preocupó por
nuestro niño -Y Cantalicia le arregla la ropa a pesar de que
Salvador se siente incómodo- A otro cualquiera no le hubiera
importado, pero a usted si porque es su hijo. -Porque
me preocupa mucho -le dice serio Salvador- ¡porque la
única manera de ayudarlos es regresarlos a las Cruces! Cantalicia
niega con la cabeza. -¡Por
eso! -sigue Salvador. -¡No
me diga eso mijo! -Cantalicia…
¡yo no quiero tener más problemas!
–insiste
Salvador- ¡pero sé que los tendré!
¿sabe por
qué? porque en cuanto el padre Jacobo se entere de su
desaparición va a remover cielo y tierra hasta
encontrarla... yo
no quiero volver a tener que enfrentarme a ese cura no como ya lo hice
la otra vez... ¡no quiero más problemas! * Autopista. Justamente
el padre Jacobo manejando muy cerca del volante y muy asustado ante
tanto tráfico está llegando a la ciudad. * Bar. Salvador
le dice a Camilo que se encargue de que la caja de electricidad se
quede bien cerrada- ¿Cuantos días piensas cerrar
el bar? -¡Hasta
que nos lleguen unas piezas para la trombona que se quemó!
–contesta Camilo- calculo que en unos dos o tres
días ya
estará listo! ¿como sigue el niño? -¡Se
está recuperando afortunadamente! -¿Pudieron
convencer a Cantalicia de que regrese al pueblo? -Te
cuento por el camino, ahora necesito que me lleves a dar una vuelta. -¿Adonde
Salvador? -¡A
la casa Donoso!. -Y sin esperar respuesta Salvador se dirige al auto
seguido de Camilo. * Carretera. Camilo
conduce a Salvador -así que Cantalicia insiste en quedarse
aún después del accidente del niño -se
sorprende
Camilo. -¡Ésa
mujer es más terca que una mula! A veces creo que sabe
regresar
a la casa del hombre que la estaba protegiendo, pero no lo dice para
quedarse a mi lado -le dice preocupado Salvador. -Por
lo visto lo quiere mucho -le dice Camilo. -¡No!
Quiere al Salvador Cerinza que conoció, no hay poder humano
que le haga entender que yo no soy ese hombre. Camilo
abre grandes los ojos -la verdad, ni yo mismo se lo entiendo. Salvador
lo mira sin darle explicaciones. -¿Qué
va a hacer a estas horas en la casa Donoso?
¿Algún motivo especial Salvador? -¡Bastante
especial! Voy a cumplir una promesa que le hice a alguien y que no
puedo defraudar... ¡déjeme aquí! Y
Salvador se baja del auto y se escabulle en la oscuridad. * Mansión El
celador, nuestro guapo celador se pasea por el jardín y
vigila.
Salvador todo vestido de negro y gris se echa al suelo y luego corre
rápidamente hasta la entrada de la puerta que da al
sótano. * Apartamento
Felipe Felipe
trata de concentrarse. Chelito su modelo está posando
desnuda. -¡No!
Definitivamente no. Vamos a tener que empezar de nuevo, a cambiar la
posición -y Felipe se rasca la cabeza. La
guapa Chelito, completamente desnuda le responde
-¡concéntrese maestro! Ya me la ha hecho cambiar
varias veces. -¿Y
qué quieres que haga? hay días en que uno
está para pintar ni para nada. -Bueno,
entonces dejémoslo así -suspira cansada Chelito-
no
perdamos más tiempo, acepte que usted está
nervioso por
la tal Cantalicia y su hijo. -¡Esa
gente no me importa! -Miente mal el tío Felipe- de verdad
que si
estoy alterado últimamente es porque todo me sale mal
¡además porque me estoy muriendo de hambre! -Y
mira su
reloj- ¿hace cuánto tiempo que pedimos la pizza?
Y
todavía no ha llegado. En
ese momento suena el timbre -ahí está, vaya a
buscarla y
mientras que le hecho un ojo la pintura, a lo mejor no está
tan
mala como usted lo cree -le dice Chelito. Y
Felipe abre la puerta mientras se lava las manos sin mirar -pase
adelante, que hace media hora que estoy esperando la pizza. Pero
en la puerta está el padre Jacobo
-¿cuál pizza? -¡Jacobo! -¿Claro
que soy yo, quien esperabas? -¡Yo
lo siento muchísimo pero en este momento no puedo atenderte!
-Y el tío Felipe lo echa la calle. -Abre
esa bendita puerta tío Felipe -grita Jacobo. Felipe
en una situación muy extraña mira hacia
dónde
tiene a la modelo desnuda y luego decide abrir la puerta
-¿quién te invitó a ti a venir? -Ni
necesito que me invite ¡estoy buscando Cantalicia! Y
gritando el nombre de Cantalicia se pasea por toda la casa y se
enfrenta a Chelito y se queda de una pieza al verla desnuda. Se
santigua. El
tío Felipe lo arrastra. -¡Todo
es cuestión de luz, la verdad es que no me disgusta para
nada!
-dice Chelito mirando la obra del tío Felipe y sin prestar
la
atención al padre Jacobo. * Mansión. Valeria
trata de concentrarse y práctica de piano, pero se desespera
porque las notas no le sale a cometer muchos errores. * En
el comedor cenan Andrés, Rebeca e Isabel mientras Norita les
sirve. -¡Dudo
que aprenda a tocar el piano! -Se burla Andrés- y mucho
menos que la acepten en un conservatorio. La
tía Rebeca sonríe con maldad. Isabel mira furiosa
a Andrés pero no le contesta. -¡Esa
ilusa está perdiendo el tiempo y yo mis oídos!
-Sigue Andrés. Isabel
lo mira con rabia en la mirada, muy molesta. * En
su habitación de Valeria sigue cometiendo errores y se pone
a llorar desesperada. De pronto recuerda a Salvador. "Yo
le había traído algo más -y le entrega
una rosa
amarilla- sólo espero que esta rosa sea suficiente, espero
que
le guste porque se la traje con mucho cariño." Y
Valeria mira a su rosa con cariño y la toma con suavidad y
huele
su perfume. De pronto se queda inmóvil y asustada cuando
escucha
las primeras notas de "Noche de Ronda y se levanta de un salto y abre
su puerta para escuchar mejor. Se apoya en la puerta y escucha la
música que llega de ultratumba. * En
el comedor Isabel que ha escuchado las primeras notas se queda
completamente transfigurada y sus ojos viajan muy lejos. Y luego mira
con aprensión a Rebeca y a Andrés que no se dan
cuenta. -¡Menos
mal! -Comenta Rebeca con su voz aguda e insoportable -¡por
fin toca algo decente! -¡No
es ella! -Les anuncia Isabel con una voz ronca. Y los mira a los dos
-¡es el piano del estudio! Andrés
traga saliva asustado. -¡Es la música de Pedro la que se escucha nuevamente! -Isabel suspira y mira lo lejos mientras Andrés se mueve nervioso en su silla. Noche de Ronda del gran Agustín LaraArreglo para piano de René Ramos (nota: esta no
es el mismo arreglo, pero es parecido * Apartamento
Felipe Felipe
le reclama a Jacobo que no le ha avisado que llegaba. -¡Me
importa un bledo si interrumpo tus pinturas... eróticas! Y
no
creas que me escandalizo con las modelos que andan encueradas en tu
casa. Yo vengo a averiguar qué pasó con
Cantalicia.
Supongo que ya la encontraste. -No
está. -¿Entonces
dónde está? -¡Ni
idea! Está más perdida que la virginidad de
Mesalina. -¿Todavía
sigue desaparecida? -¡Todavía
mi estimado sobrino! No tenemos el menor rastro de dónde
están esa mujer y su muchachito. * Mansión Azur
vigila el jardín. Mientras
en la casa las notas siguen sonando. En el comedor de la cocina todo el
mundo ha dejado de cenar y escuchan alelados y mirándose los
unos a los otros. Simón, Abigail, Antonio, Norita y la otra
empleada. Nadie se atreve a decir palabra hasta que llega Vicky
gritando -¿lo escuchan? Es él, regresó
otra vez
¡está tocando el piano en el estudio! Don Pedrito
no nos
dejará, regresó y no nos dejará porque
sigue
viviendo en esta casa. Y
mientras todos la miran espantados, Antonio los estudia calmamente. * En
el pasillo superior. Las
notas de esta bella música siguen espantando a los
habitantes de
la casa. Andrés llega y se acerca lentamente a la puerta.
Detrás de él llegan Rebeca, Angela y Valeria...
Por
último y a lo lejos llega Isabel quien luego de escuchar por
un
momento le pone una mano sobre el hombro a Andrés que salta
del
susto. Isabel le muestra la puerta para que la abra. Andrés
se
acerca con miedo a la puerta pero no se atreve a poner la mano sobre la
cerradura. Luego de dudar con rabia golpea la pared y se marcha
corriendo. Rebeca sale corriendo detrás de él. En
el
pasillo quedan solamente Valeria, Ángela e Isabel. Valeria
llorando se apoya sobre la puerta. Isabel escucha alelada y luego se
toma la cabeza y sufriendo se mete a su cuarto. Ángela se
acerca
y llora a mares al escuchar la música. * Andrés
sale al jardín y encuentra a Walter que espantado escucha
las
notas -¡otra vez esta sonando esa música! -¡Si
otra vez, otra vez! Todos lo escuchan con veneración -grita
Andrés -en vez de tirar la puerta abajo y entrar a ese
maldito
estudio... ¡ahí está ese fantasma o el
imbécil que trata de burlarse de nosotros! -¡Don
Andrés esta casa está embrujada! -Le dice Walter
con
miedo- ¡es el espíritu del señor Donoso
que va a
terminar desesperándonos a todos! -Si,
yo ya lo estoy, por algo mucho más grave que eso...
¡no
sé si mi mujer de verdad me engaña con otro o
solamente
busca un pretexto para que yo acepte el divorcio! -¿La
señora le pidió el divorcio? -Se interesa Walter
con curiosidad. Andrés
lo mira para ponerlo su lugar -si -le confiesa -¡pero no se
lo
voy a dar! No, Isabel tendrá que resignarse a vivir conmigo
para
siempre -le sonríe y le pide la llave del auto. Andrés
sube a BMW y huye del piano. Al
quedar solo Walter corre hacia la puerta de entrada al
sótano
del jardín para investigar pero Azur se le pone en medio y
lo
amenaza con los dientes. Walter retrocede y también le
amenaza
con los dientes. * Apartamento
Felipe Más
calmados Felipe y Jacobo conversan. -Dejé
de trabajar y hasta de comer por estar buscándolos debajo de
cielo y tierra ¡pero todo fue inútil! no sabes lo
arrepentido que estoy por haberme metido en este asunto. -Se
trataba de una buena obra, tío Felipe. -¡A
mí las únicas obras que me interesan, sobrino,
son mis
pinturas! -Le grita -yo no debí dejarme convencer por ti,
siempre me metes en líos. -¿Por
qué no te callas tío? Soy yo el que
debería estar
nervioso, pero trato de controlarme, estaba convencido de que
Cantalicia se encontraba aquí y venía a
llevármela. -¿Por
qué no te apareciste antes de que se perdiera? A buenas
horas vienes a llevarla. -¡No
imaginé que algo así pudiera suceder! Se supone
que ibas
a protegerla y ayudarla a encontrar a su esposo... ¿no? -¡Ah!,
qué bruto ¿querías tú que
yo me convirtiera
en su guardián? No señor, yo soy un hombre que
tiene
compromisos, que tiene trabajos y yo no puedo descuidar mi vida para
estar ligado allí de las faldas... -y pone cara de espanto-
¡y mucho menos de esa mula! -Y Felipe deja su vaso sobre la
mesa
y Jacobo se lo toma de un trago -¿y desde cuándo
acá los curas? -¡Bebemos
vinos consagrados todo los días! Bueno, me dijiste que
sabías dónde trabajaba Salvador Cerinza. -Ya
te conté, supe que era chofer de una familia millonaria, y
en
dos oportunidades fui a esa casa tratando de averiguar -y se vuelve a
servir otro trago -pero nada, me echaron de ahí a las
patadas.
Creyeron que yo estaba loco... ¿me entiendes? -Con
la cara que tienes y con la manera de comportarte, no es para menos
tío Felipe. -¡Un
momentito sobrino, no voy a permitirte ningún insulto!
Creyendo
que lo puedes hacer porque eres un curita maniático...
¡estás muy mal conmigo! -Nunca
debí confiar en ti -se levanta enojado Jacobo- ¡me
arrepiento de haberlo hecho y de haber enviado a Cantalicia al cuidado
de un irresponsable! -¡Irresponsable
la madre que te parió! Mucho cuidado, a mí no me
vas a
insultar. Ni arrepentimientos a esa altura, ya no hay nada que hacer. -Debemos
pensar en algo para encontrar a Cantalicia, si tú
renunciaste a
eso, yo no, yo no voy de aquí hasta que no la encontremos. -¡Ah
qué buena idea! ¿Y en dónde te vas a
quedar? -le
pregunta con burla- Porque yo aquí no puedo alojarte, es un
lugar donde las modelos andan desnudas de arriba para abajo y
cómo estás oyendo -se escucha la
música a todo
volumen de los jovencito- vivo acompañado de un grupo de
locos
que hacen ruido las veinticuatro horas del día. Jacobo
lo mira indignado -no te preocupes tío, afortunadamente
tengo
dónde hospedarme - a triste se acerca a la puerta para
marcharse. -¿A
dónde crees que vas? -Se ablanda Felipe. -Ya
tuve suficiente con el recibimiento que me diste, poco faltó
para que me reventaras la nariz. -¡Ya
está bien! Está bien... Deja las delicadeza -se
acerca
Felipe- puedes quedarte, para que después no digas por
ahí que tienes un tío desnaturalizado que no
quiere a su
familia ¿trajiste equipaje? -Lo
dejé el auto. -Corre
a buscarlo, mientras tanto yo, voy a ir al cuarto de Cantalicia, el que
ella usaba, para ver qué puedo hacer... debe estar patas
arriba
porque no soy hombre de ocuparme de esas cosas domésticas. Al
quedar solo Jacobo mira al cielo- -¡Todo sea por el error que
cometí con la pobre Cantalicia! Dios mío
protégela... espero que no haya llegado demasiado tarde -y
diciendo esto Jacobo va a buscar su maleta. * Casa
Gaetana Cantalicia
y Moncho duermen profundamente. Gaetana entra y los mira y
sonríe. * Andrés
conduce su auto y estaciona enfrente del apartamento de Isabel, donde
vive en Inírida. Baja y se dirige decidido al apartamento.
Toca
el timbre. Inírida
abre la puerta y le sonríe. Andrés le
sonríe también. * Mansión. Isabel
duerme y sigue escuchado las notas del piano. Recuerda a Pedro,
sueña con Pedro. En ese momento tocan a su puerta y
despierta
sobresaltado - ¡si, adelante! Rebeca
entra asustada -¡estoy muy nerviosa y no puedo dormir! Isabel
prende su lámpara -¡La música
continúa!... ¿verdad? -No,
ya paró hace rato. -¡Ay
Dios mío! No me la he podido sacar de la cabeza, yo la sigo
escuchando como si no se hubiera detenido. -¡Ay
Isabel! Es que si seguimos en esta casa vamos a enloquecer mi amor. Si
hasta Andresito, que es un hombre tan fuerte, ¡no la
resiste!... -y
Rebeca no puede aguantar el chisme- ¿y sabes? El
salió y no ha regresado... ¿No te importa y
Isabelita? Isabel
sonríe irónica -no, no me importa lo que haga o
lo que deje de hacer. * Apartamento
Isabel Andrés
e Inírida hacen el amor. Cuando terminan se relajan y
conversan. -¿No
sientes cargo de conciencia? -le pregunta Inírida. -¿Por
qué? -cínico Andrés. -Por
traicionar a Isabel. Andrés
sonríe con sorna - ¿y lo dices tú que
eres su mejor amiga? -Las
mujeres siempre tenemos las mismas faltas, terminamos convertidas en
las amantes de los esposos de nuestras mejores amigas. -¡Eres
una descarada! -¿Y
tú que eres? No niegues estás aquí
desahogando el
despecho que te produce la indiferencia de Isabel, yo sólo
cumplo con una obra de caridad para consolar al pobre desamparado. Andrés
interroga -¿tú sabes si me engaña? -Hasta
el momento no me dicho nada. -Debes
saberlo, eres su cómplice... ¿tú le
diste la llave de este apartamento? Algo tuvo que decirte. -Nada,
te dije, y si fueran ciertas tus sospechas -y le toma la mano -no te
enredes, hoy en día resulta muy difícil guardar
fidelidad
y exigirla. -¡Yo
se la exijo a Isabel! -¡Te
advertí que no ibas a poder dominarla! Pero no me hiciste
caso y te casaste con ella... estabas loco de amor. -¡Y
lo sigo estando! -¡Ay
por favor Andrés! Deja el drama. Si no se soportan, existe
la
alternativa del divorcio, yo te seguiré esperando toda la
vida,
porque no has dejado de interesarme... ¡me interesas a pesar
de
todos tus desplantes! -le dice acariciándole el
mentón. * Mansión Llega
la mañana y Abigail y Simón empacan.
Simón le ruega que vuelva a pensarlo bien. -Mira
Simón, ni queda tiempo ni tenemos nada que pensar,
mañana
si Dios quiere estaremos muy lejos de aquí y eso es lo
único que importa. -¿Y
qué me dices de la música del estudio? A lo mejor
es una
señal que nos está enviando don Pedro para
indicarnos que
no debemos irnos aquí. -¡Hay
Simón por Dios! Mira yo le guardo muchísimo
respeto a la
memoria de don Pedro, pero no quiero oír esa
música ya, y
ningún concierto me va a convencer de quedarme -y sigue
empacando. Mientras
ellos hablan Antonio desempolva un traje y una corbata. A
pesar de la insistencia de Simón, Abigail no cede y luego se
marcha a vigilar a las empleadas. Simón
se molesta porque Antonio sigue limpiando su traje tranquilamente. -¡Estás
ahí muy tranquilote como si nada! ¿Que ya te
resignaste o qué? -¡No
sé para qué te quejas si ya hemos acordado algo! -¿Cómo
por qué? Porque me siento muy mal viendo que se acerca la
hora
de irnos porque algo me dice que no debemos de marcharnos y que el
remedio va a ser peor que la enfermedad. Antonio vamos a hablar con mi
mamá, hay que convencerla para desplazar el viaje. -Yo
no pienso mover un solo dedo, tengo cosas mucho más
importantes en que pensar. -¿Es
que acaso puede haber algo más importante? -Para
mí sí -dice Antonio sonriendo. Simón
se preocupa y le pide que le diga que le pasa -yo se que
estás ocultando algo. Antonio
se marcha sin decirle una palabra. -
¡Antonio, me parece el colmo que te preocupes más
por
otras cosas! -Se queda gritando solo Simón -vamos a ver si
sigues pensando lo mismo cuando nos mudemos a ese desdichado pueblo. * En
la cocina Vicky
y las empleadas se matan de la risa mientras Norita hace mimos de
Rebeca con Salvador. -¿A
qué se debe la pachanga? - entra Abigail de mala cara y les
llama la atención- ¿qué celebramos? -Nada,
aquí cocinando Abigaíl -responde Vicky. -A
ver niñas,... ¡que todavía
está aquí
al gato para que hagan fiestas ratones! -y cuando las empleadas se
alejan- ¿De qué hablaban Vicky? -¡Ay
Abigaíl! Calladita me veo más bonita. -¿De
qué hablaban? -Insiste Abigail -¡Ay
Abigaíl es que si se lo digo va a poner el grito al cielo! -¡A
mí no me gusta los secretitos! -Pues
resulta que la Nora, anda diciendo que doña Rebeca le
está echando -e imita el sonido de dos ladridos-
¡guau!
¡Guau! los perros a Salvador. -¿Ay
por Dios, pero de dónde sacan esa idea tan descabellada? -Bueno,
resulta que Norita la vio en el cuarto de la plancha abrazando a
Salvador... casi se le estaba embarrando... ¡lo estaba
acosando y
el pobrecito no sabía que hacer! -A
esas murmuraciones no hay que prestarle ninguna importancia Vicky. Mira
doña Rebeca podrá ser una pesada y todo lo que
tú
quieras, pero no es justo que inventen un chisme de esa naturaleza. -Pues
a lo mejor quién sabe... ¡caras vemos corazones no
sabemos! -Mira
Vicky, mientras yo esté de esta casa no voy a permitir ese
tipo de chismes ¿quedó claro? -Le
dije que iba a poner el grito en el cielo -le recuerda Vicky y de
pronto se pone reír -¡pobrecito Salvador si esa
vieja le
está echando el calzón! -Y sigue riendo a
carcajadas. -¿Pues
no que calladita te ves más bonita? Vicky
se sigue riendo mientras Abigail se marcha. * Apartamento
Felipe -Lo
siento sobrino, pero no puede darte gusto. -¿Y
por qué no?, acaso he venido perder el tiempo, me dieron un
permiso muy especial y tengo de aprovecharlo, vamos a esa casa donde
estaba trabajando Salvador Cerinza. Ahí deben de saber
dónde está Cantalicia. -Sobrino,
que tengo cita en dos galerías y yo no puedo descuidar mis
obligaciones, lo siento. -En
ese caso dame la dirección y voy yo solo. -¿Y para
qué? -se asusta Felipe-
¿Para que la vieja esa te eche a patadas
igual quiso conmigo? -¿Cual
vieja? -Una
tal Rebeca, no permite que nadie se acerque a esa casa a averiguar
sobre el tal Salvador. -¡Pues
a mí va a tener que escucharme! -¿Y
a ti por qué? ¿Porque eres cura? -Felipe
ríe a
carcajadas- Olvídalo sobrino, en esta ciudad nadie respeta a
los
curas así que vas a tener que tener paciencia y esperar a
que yo
regrese. -¡No
voy a quedarme cruzado de brazos de encerrado en esta jaula de changos! -Entonces
busca en qué distraerte sobrino, yo regreso a la tarde. Y
Felipe se marcha dejando a Jacobo en el apartamento. * Mansión Inírida
e Isabel toma el de -¿De
manera que tu esposo no pasó la noche en la casa? -Dice
hipócrita en Inírida. -No
-responde tranquila Isabel- ¡se escapó en cuanto
escuchó el piano del estudio! -¿Y
no se sientes celos? -¿Celos
por qué? -Isabel suspira y le sonríe-
Más bien, si
él sintió miedo tiene toda la libertad de
largarse donde
se le pegue la gana. -No
deberías ser así Isabel, debes de cuidarlo un
poco
más. Mira si lo dejas hacer su voluntad, puede buscarse un
amante. Isabel
la mira con ojos calculadores -si la busca y la encuentra es su
problema ¿no crees? -¡Definitivamente
dejaste de amarlo! Parece que te importa más el fantasma que
ronda la casa que el mismo Andrés. Isabel
se queda pensativa -si, puede ser que me importe más el
fantasma de Pedro que cualquier otra cosa -admite. -U
otro hombre -le dice Inírida -porque una mujer como
tú, no se conforma con espejismos. -¡Por
favor, quieres! -¿Pero
porque no me tienes confianza? Y me sacas las dudas, mira toda mujer
necesita compartir sus secretos con su mejor amiga. -Pero
los secretos cuando se comparten dejan de ser secretos, y yo quisiera
seguir teniendo el control de los míos. Así que
te
suplico que ya no me sigas preguntando, porque entonces no te vuelvo
pedir ningún favor. -¡Ay,
no es para tanto mujer! Mira tú sabes que todo lo
mío es
tuyo y puedes disponer de mi apartamento de las veces que quieras. En
ese momento entra Valeria -¡perdón!
¿Interrumpo? -No
Valeria, para nada -le sonríe Isabel - ella es en
Inírida, Valeria mi prima -las presenta- Inírida
trabajó durante varios años en la empresa y
aunque ahora
estemos un poco distanciadas, no deja de ser una vez mis mejores amigas. -Tenía
muchísimas ganas de conocerte, Isabel me ha hablado mucho
acerca
de ti, asegura de que eres una promesa como pianista. -Bueno,
exagera porque me quiere mucho, la verdad es que la música
me encanta. -Supongo
que también te gusta la música que toca el
fantasma que ronda la casa -se burla Inírida - Isabel mira
a Inirida molesta. -¡Esa
mucho más! -Le contesta seca Valeria- porque la interpretaba
don
Pedro y la interpreta como él sólo sabe hacerlo
-y se
marcha si despedirse. FIN DEL CAPITULO
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