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Mabouchita La reina de los resúmenes |
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El Cuerpo del DeseoVersión Modificada por: MABOUCHITA
* "Este es el castigo más importante del culpable; nunca ser absuelto en el tribunal de su propia conciencia." Juvenal*CAP# 108: lunes 19 de diciembre de 2005 – ¡LA CONCIENCIA! Mansión. Al pie de las escaleras Walter tiembla descontroladamente, se tapa los ojos con las manos. Rebeca llega y lo ve -¡Walter! También Rebeca está espantada -¡Eso mismo me pregunto yo! Yo no salgo de mi asombro Walter. Walter
mueve la cabeza negativamente y luego dice asustado -¿Y ahora
qué voy a hacer sin él? ¡Sin su protección,
voy a estar aquí a la deriva! -Y se pone a llorar- ¡es que
yo no puedo creer que le haya pasado eso! ¡Que esté muerto! Rebeca
lo mira histérica- ¡Y yo no puedo creer que a usted
solamente le preocupe su situación en esta casa, en medio de la
tragedia que estamos atravesando Walter! Walter
se levanta y reacciona enojado -¡Pero claro que me interesa, el
único que realmente quería a don Andrés y lo
estimaba sinceramente! -Y se golpea el pecho varias veces- ¡era
yo en esta casa porque ni usted ni la señora Isabel lo
apreciaban! -Y diciendo esto se marcha. Rebeca lo sigue gritando -¡Walter no diga burradas! -¡No
estaríamos ahora lamentando esta muerte tan absurda si realmente
me hubieran permitido acompañar a don Andrés! -Dice
Walter llorando sinceramente -¡y si su sobrina no hubiera
insistido en llevárselo lejos de esta casa! Rebeca lo mira enojada. -¡Por
lo menos, si yo lo hubiera acompañado, lo hubiera atendido, no
hubiera pasado todo esto! Pero no, tenían que llevárselo
a un lugar donde nadie lo pudiera ayudar. Rebeca
le señala con un dedo -¡Walter, cállese y
ahórrese todos sus comentarios si no quiere tener problemas con
Isabelita! ¿Sabe? ¡A ella no le gustaría nada que
le responsabilizaran! -Rebeca le mira con amenaza- ¿entendido
Walter? Walter
la mira todavía llorando -¡Es que no puedo creer su muerte
doña Rebeca, yo no puedo creer que él ya no va a estar
aquí y nunca más lo voy a ver! -y llora sinceramente-
¡esto es con una maldición! -Y de pronto se le acerca con
una mirada siniestra- ¡esto es una terrible maldición de
Pedro José Donoso! - y tanto Walter y Rebeca miran asustados
para todos lados. * En el jardín, en medio de la noche. En ese momento Salvador se retira de la casa. Antonio lo sigue y lo llama. -Sinceramente, ¿usted qué piensa de todo esto? -Interroga Antonio. Salvador duda un momento, suspira y luego le advierte -¡Muchacho, creo que deberías cuidar tus palabras! -¿Estás insinuando que ella lo asesinó? -¡Yo no quiero culpar a nadie, pero creo que muchos aquí piensan eso y no se atreven a decirlo! Inclusive usted. Salvador
lo mira con ojos muy negros -¡Antonio, yo creo algo, puedo dudar
de la palabra de doña Isabel pero no puedo dudar de la palabra
de Valeria! Sencillamente porque no la creo capaz de secundar un crimen. -¡Señor,
usted cree que Valeria sería capaz de acusar a su prima,
sabiendo que depende de ella y de que la ha protegido durante toda su
vida! -se sorprende Antonio- ¡Y obviamente el cariño que
se tienen, ella jamás la traicionaría! -¡Aún
así, considero oportuno evitar comentarios, en un asunto tan
delicado como éste! -Le advierte Salvador- ¡si hay algo
oscuro en la muerte de Andrés Corona, las autoridades se van a
encargar de desenmascarar a los involucrados! Es mejor que nos
mantengamos al margen Antonio -y se acerca y le pone una mano sobre el
hombro- ¡hasta mañana muchacho! -y Salvador se marcha. Antonio se queda preocupado. * En ese momento Ángela recuerda el regalo de Antonio, y abre la cajita de "Kay Jewelers" (propaganda obliga
* Bar de Gaetana. Camilo
trata de que un borracho salga del bar. Pero el hombre no se deja
-¡quítame las manos de encima, a mí nadie me saca
de ningún lugar a patadas, así que guarda tus distancias!
-Se levanta y se tambalea. Camilo lo toma del brazo y trata de sacarlo del bar pero el hombre no se deja. -¡Yo soy un caballero respetable y muy refinado! -¡Especialmente con las manos, yo lo vi cuando estaba pellizcando a las clientas, así que vamos! -y Camilo le pide ayuda
a Demetrio-¡llévalo afuera y consíguele un taxi que
está borracho y no lo dejes entrar aquí de ninguna manera! Y
luego de echarlo -¡Señores, no pasó nada
aquí, que siga la música, vamos a disfrutar la noche! Lupe se acerca y le dice que vaya a llamar a Gaetana. -¡Yo no me atrevo a molestarla, me advirtió que no les interrumpieran! -¿Y con quién anda? -¡Con Salvador! -¿Y a qué horas llegó que yo no lo vi? -¡Hace
un momento, llegó con una cara de preocupación que no
podía con ella, cruzó dos palabras con doña
Gaetana y luego se encerraron! -Camilo se preocupa- ¡Lupita, para
mí que el hombre anda metido en muchos problemas! -¿Cuándo
no mi amor, cuando no? ¡si es que Salvador nunca vive en paz! Yo
nunca he conocido a nadie que se meta en tanto lío. Y ambos se abrazan y se consuelan preocupados. * -¡Antonio
lo sospecha, pero yo estoy completamente convencido de que Isabel
asesinó a Andrés Corona! -y suspira- ¡Ay! Yo
lamento no haber llegado a tiempo para impedirlo. -¿Lo
lamenta? -le pregunta sorprendida Gaetana y con un dejo de
burla-¿Cuándo usted mismo la incitó a cometer ese
delito? - lo acusa con ojos horrorizados. Salvador la mira sorprendido y sin poder creer lo que escucha. -¿Y usted cree que yo soy el culpable? -le pregunta enojado Salvador. Gaetana
lo mira con pena y luego se le acerca -¡Salvador! - y
mirándole a los ojos le pregunta- ¿su conciencia...
qué le dice hombre? -¿No? -Se sorprende Gaetana. -¿Y
por qué no? -pregunta Gaetana con sus grandes ojos-
¡Total, ya logró castigar a todos los que lo traicionaron!
-y Gaetana mueve el dedo índice- ¡Andrés Corona ya
está muerto!... ¡Isabel va a tener que cargar con la culpa
el resto de su vida! ¿Hombre, que más espera? Pero Salvador tiene oscuras intenciones, se da la vuelta para enfrentarla y la mira los ojos -¡Recuperar la alegría, la felicidad que me negó mi vida pasada Gaetana! -Le dice con rabia- ¡quiero ser feliz, quiero vivir con amor y eso sólo me lo puede dar Valeria! (No estoy de acuerdo... Gaetana lo mira con una pena profunda- ¡Ay Salvador! -Mueve la cabeza negativamente- ¿no le da miedo al futuro? Salvador suspira enfrentando a la verdad- ¡Ay Gaetana! -¡Hombre,
entiéndame! ¡Usted puede terminar haciéndole mucho,
pero mucho daño a gente que no lo merece! -Le advierte Gaetana-
¡Está siendo egoísta Salvador! -Gaetana lo enfrenta
a su gran verdad- ¡usted no puede olvidar quien es! Pero Salvador se niega rotundamente -¡Por el amor que Valeria tengo que hacerlo! -¡No!
-le dice segura Gaetana- ¡ni por esa muchacha, ni por nadie
más Salvador, usted no puede olvidarlo! -se acerca y lo enfrenta
cara a cara- ¡no puede! Salvador suspira turbado. * Mansión. En el
jardín Valeria mira a la distancia, muy triste, y recuerda el
terrorífico momento en que Gonzalo le muestra la cara de
Andrés. Valeria
vuelve a la realidad y tiembla nerviosamente. No muy lejos de ella
Walter la observa con escrutinio y ve cómo sufre Valeria. * En la habitación de Isabel. -¡No
puedes confiar ni en tu sombra, la gente es traicionera y puede
asestarte un golpe cuando menos lo piensas! -Rebeca se pasea nerviosa
de un lugar a otro. -¡En
la única que puedes confiar plenamente, es en mí mi amor!
-Y Rebeca la mira con una sonrisa falsa- ¿qué no crees
que andan murmurando por los rincones de la casa? ¡Claro que
sí, todos, todos pueden imaginar que la muerte de Andresito no
fue accidental! -le dice Rebeca. -¡No,
nadie puede dudar de que se trató de un suicidio, nadie! -le
responde Isabel perdiendo la calma -¡nadie! -¡A
mí no me pueden involucrar porque yo siempre me preocupé
por su bienestar! -le grita histérica y sigue trabajando-
¡de mí no van a sospechar, no te preocupes! -¡Si, lo hice para buscar su recuperación! -¡Claro, pero yo pienso que eso lo pueden usar para perjudicarte! -sigue Rebeca implacable. -¡Bueno ya, deja de ser ave de mal agüero! -¡Estoy en la obligación Isabel! -¡Es
que yo soy inocente! - le grita Isabel- ¿es que no entiendes?
¡Es que yo no tuve nada que ver con la muerte de Andrés,
mi único error tía, fue protegerlo para que no lo
internaran en un hospital psiquiátrico! ¿es que nadie lo
puede entender? -¡Yo
no estoy sola! te juro que no estoy sola -le dice Isabel con seguridad-
¡ya mis abogados se van a encargar de todo eso! Suficiente tengo
con esta maldita tragedia como para todavía tener que
preocuparme de todas las personas que me odian y me quieren hacer
daño ¿no crees? -e Isabel se marcha enojada del cuarto. Rebeca se queda llena de sospechas. * En el jardín Walter se acerca a Valeria, que regresa a la casa. -¿Cómo fue señorita Valeria? -le pregunta acusadoramente. -¡No lo sé Walter! -¡Cómo que no lo sabe, usted lo sabe perfectamente porque estaba con ellos! -Le reclama Walter. -¿Y qué ganaría con eso? Walter
tiembla -¡Don Andrés era mi patrón, yo lo estimaba
infinitamente, a pesar de que usted lo tenía como a su peor
enemigo! -se enoja- ¡tengo derecho a saber en qué
circunstancias murió! -¡No quiero entrar en detalles y mucho menos recordar lo que vi! -Le responde enojada a Valeria y trata de marcharse. Walter
la detiene del brazo -¡Yo sé que estaba trastornado, pero
estoy seguro de que jamás hubiera atentado contra su propia vida! -¡Déjeme en paz Walter! Pero
Walter la toma fuertemente de los dos brazos -¡La voy a dejar en
paz cuando me diga la verdad! ¿Salió solo, eso es verdad,
la señora Isabel estuvo con él en el momento de su
muerte? -la acribilla a preguntas. -¡Usted cree que si Isabel estaba con él no lo hubiera ayudado! -y Valeria se sacude los brazos. -¡Tal vez lo hubiera dejado a su suerte! Ella estaba cansada, quería divorciarse. En
ese momento llega Isabel que los ve-¡Walter! -se acerca enojada
-¿por qué molesta a mi prima, qué demonios
está preguntando? Walter mira lo lejos y se aleja. Isabel se acerca a Valeria -¿Qué te dijo? -¡Me hizo muchas preguntas! - le responde Valeria nerviosa- ¡y no supe cómo contestarle! -¿Por qué no? -se inquieta Isabel- ¡Si sabes perfectamente lo que tienes que decir! -¡Es que me siento terriblemente mal, estoy muy nerviosa, no sé si pueda cargar con esto toda mi vida Isabel! Isabel
le pone una mano sobre el hombro -¡Escúchame Valeria! -y
le arregla el cabello- ¡no te dejes intimidar! - y luego le
recuerda- ¡tú no eres culpable absolutamente de nada!
¡Tú no tienes que pagar absolutamente nada de todo esto! -
y luego le ruega- ¡pero no puedes ser débil Valeria, no
puedes dudar porque entonces sí te van a hacer mucho daño
y a mí me puedes perjudicar! Valeria se pone a llorar. -¡Sabes
perfectamente lo que tienes que hacer, por favor, tú lo sabes!
-Isabel le acaricia el pelo y ambas acercan el rostro y se tocan con la
frente. Isabel se aleja y sube al auto. Valeria se queda sola y angustiada. * Cítricos Donoso. En la oficina de Andrés. -¿Quién
iba a decirlo? -Se pregunta el doctor Garcés filosófico-
¿qué esta silla iba a quedar desocupada esperando a su
dueño? La verdad es que la empresa está muy consternada
por la muerte de Andrés. -¡Supongo que hablará con doña Isabel! -dice Salvador. -¡No,
no creo que sea oportuno por ahora! Debe estar pasando por momentos muy
difíciles -el doctor Garcés revisa unos papeles sobre el
escritorio de Andrés. -¡Sí, supongo que sí! -responde sin convicción Salvador. -¡Cuando
el impacto haya pasado, nos vamos a reunir con ella para decidir
quién asumirá la dirección de la empresa! -Suspira
el doctor Garcés- ¡bueno, lo espero en mi oficina Salvador! -¿Usted cree que es el momento mas oportuno señora? -¿Dónde quiere que nos reunamos? * Mansión. Llega la noche y Simón golpea a la puerta de Valeria pero nadie le responde. Simón insiste -¡Valeria! Dentro de su habitación de Valeria duda y escucha la voz de Simón. Valeria se decide y abre la puerta. Simón entra. -¿Por qué me estás evadiendo? Valeria duda -¡Es que no me siento bien Simón! -¡Sí,
me imagino, mi mamá me dijo que no has querido comer y te la
pasas encerrada aquí sin querer hablar con nadie, y eso no
está bien Valeria! Anda, vamos a cenar con los demás -y
le toma la mano. -¡No Simón, por favor! -¡Valeria,
no te comportes con una niña chiquita, obedece, si te la pasas
encerrada y sin querer comer te vas a terminar enfermando! -¡Es que no tengo mucho ánimo! -¡Valeria,
tú no puedes tirarte la pena como si tú tuvieras la culpa
de lo sucedido! Por favor mira que estoy muy ocupado por ti -le ruega
Simón. Valeria acepta -¡Bueno, está bien, voy a acompañarlos! -sonríe por fin. -¡Vamos! -sonríe Simón. Y Valeria y Simón salen del cuarto y en el pasillo se cruzan con Rebeca que los mira enojada. * Rebeca
entra en la habitación de Isabel -¡Valeria me
desconcierta! ¿Sabes? En todo el día no me vio la cara ni
quiso hablar conmigo sin embargo ahora no tiene inconveniente en bajar
al comedor a reunirse con esa gentuza detestable -dice con desprecio. Isabel se maquilla con un espejo de mano-¿Con quienes? -¿cómo que con quienes? ¡Abigail y los Domínguez, todo por complacer a Simón! Isabel
se enoja -¡Déjala! A mí me parece bien que
Simón trate de animarla... después de todo es su novio
¿no? Es lo mínimo que puede hacer... ¡además
tía, si ella se siente a gusto con esas personas... es su
problema! yo creo que es por su bien, para que se recupere más
rápido. -¡La
que está muy recuperada eres tú mi amor! -le dice Rebeca
con sorna mientras la ve maquillarse- ¡tienes mejor semblante! Isabel
la mira -¡No puedo dejarme abatir tía, tengo que sacar
fuerzas de donde sea para enfrentar a lo que viene! -y se muerde los
labios preocupada. -¿Acaso vas a salir esta noche? -¡No, no voy a salir, me estoy arreglando para recibir a Salvador! -¡Ay
por Dios Isabel! -se espanta- ¿Pero cómo puedes ocuparte
de los asuntos de la empresa si todavía no has sepultado a tu
esposo? -¡Ya
te dije que no me voy a dejar de consumir! Andrés murió
pero yo estoy completamente viva y tengo la responsabilidad de
solucionar todos los problemas -y sigue muy inquieta-
¡además de que tengo que definir ciertos aspectos
importantes de mi futuro! -dice preocupada pero con
determinación. * Salvador
llega a la casa y lo recibe Walter que lo mira enojado
-¿Dónde cree que va Cerinza? ¿Quién diablos
lo ha invitado a esta casa?
Salvador desde el jardín observa la ventana de Isabel. * Dentro de la casa Valeria comparte la cena con Domínguez -¡Yo
insisto Valeria, que deberías retomar tus clases de piano para
mantener tu mente ocupada! -Aconseja Ángela. (ah!.. el piano... si... -¡Yo
estoy cansado de decirle lo mismo! -agrega Simón con los codos
sobre la mesa mientras come- ¡Es que de alguna manera tienes que
olvidar la pesadilla que viviste! -¡Quisiera,
pero no es fácil, ayer sentí la presencia de
Andrés!... -se queja Valeria- ¡y no quise tocar el piano
porque pensé que cualquier momento iba a llegar a insultarme! -¡Bueno, pues por lo menos piensa que no te va a volver a interrumpir! -Dice Simón práctico. -¡Simón! -se enoja Abigail. -¡No hay mal que por bien no venga! Dios sabe por qué hace las cosas. -Usted tranquilícese señorita -aconseja Abigail a Valeria- trato de olvidar lo que pasó. -¡Es
que todavía tengo la imagen de Andrés de mi memoria,
cierro los ojos y lo veo a la orilla... del lado donde se ahogó!
-suspira Valeria y les cuenta mientras todos cenan. Abigail sigue comiendo tranquilamente. -¿Crees que murió en la mañana o en la noche? -interroga Antonio. -¡En la noche! -¿Y a qué horas se percató la señora Isabel de que había desaparecido? -En la madrugada -responde Valeria. -¿Entonces por qué tardó tanto tiempo en avisarle al mayordomo? -¡Ya hombre, déjala en paz, te vas a poner a jugar al investigador! -se enoja Simón. -¡Sí Antonio, qué obsesión con el horario, déjala tranquila! -interviene Abigail. -Perdona Valeria, no era mi intención molestarte. Vicky
le trae un te a Valeria-¡Usted debería seguir el ejemplo
la señora Isabel, que ya se tranquilizó y se está
encargando de sus asuntos personales! -¿Por qué lo dices Vicky? -pregunta Ángela. -¡Porque Salvador vino a verla y quiere hablar con ella! -responde Vicky. Todos se quedan extrañados. * Walter
baja del piso superior con mala cara y le anuncia a Salvador que
está esperando en la sala-¡La señora lo espera
allí arriba Cerinza! -Y con un gesto le muestra el camino. Salvador sube seguro de sí mismo. Salvador sube al piso superior )
Y por un corto instante el tiempo se detiene para los dos. Te busqué en otra ciudad, Caminé por otras calles ♫ Isabel
se apoya en la puerta con los ojos llenos de pena y temblando... y le
hace un gesto para que pase. Salvador entra. Isabel suspira y luego
cierra la puerta. Rebeca baja las escaleras enojada y Walter aprovecha para atacar enojado. -¡Me parece incomprensible que su sobrina reciba a ese cretino! -Se enoja- ¿para qué? -¡Tendrán
que tratar asuntos relacionados con la empresa! -Dice Rebeca con burla-
¡como ahora el señor es tan importante! -¿Ya
usted le parece bien que lo reciba allá arriba, en vez de
hacerlo aquí abajo? -con gestos bien explícitos. -¡A lo mejor Isabel no quiere que nadie los interrumpa! ¿Quién sabe? -¡De
cualquier manera, si le urge hablar de cosas de la empresa que lo haga
con los ejecutivos de la compañía, pero con este
individuo aquí! -Se enoja Walter. -¡Lo sigue detestando! ¿verdad Walter? -Ríe Rebeca con maldad. -¡Más
que nunca, porque este desgraciado debe sentirse feliz con la muerte
don Andresito que era su peor enemigo y no lo empiece a defender porque
usted sabe muy bien que digo la verdad! Pero Rebeca sonríe -¡Lo sé Walter, y yo también desconfío de él terriblemente! -¡Vaya, al fin cayó de la mata! ¿No me diga que ahora se dio cuenta de la porquería que es ese tipo? Rebeca
tiembla de rabia -¡Sí! ¿sabe Walter? ¡Cada
día que pasa lo odio más! -le confiesa- ¡ya no lo
soporto Walter, ya no! -se le descompone la cara de rabia. Ambos se miran cómplices. * En la habitación de Isabel. Isabel
se apoya en el escritorio de don Pedro José Donoso y luego
levanta los ojos tristemente, mira a Salvador directamente -¡No
se atreve a preguntarme nada, pero su mirada me lo dice todo! -dice con
un profundo dolor en la mirada. Y una música siniestra suena... Un largo silencio se hace entre los dos y ninguno se atreve a mirarse. De
pronto Salvador le pregunta mirándola a los ojos -¿Lo
hizo señora? -Hace una pausa- ¿se atrevió a
asesinarlo? Salvador lo mira trémulo-¡Usted tiene la sangre fría para matar! Isabel
mira a la distancia y luego suspira -¡Será que esa misma
sangre me hierve cuando estoy enamorada profundamente como lo estoy de
usted! -y le sonríe con pena. (¡Ay Isabel! y sólo cambiaste de amo y verdugo!! Salvador mira para otro lado con aire culpable. -¿Quiere decir que dejó de amarlo cuando me conoció? -pregunta Salvador. Y Salvador la mira a los ojos -¡Señora, pero ese verdugo seguramente la amó hasta el final, usted lo sabe!
Salvador se acerca y la mira -¡Yo creo que él no se hubiera atrevido! Isabel
llora desconsoladamente y lo mira a los ojos asombrada-¿Y usted
por qué cree que tendría que mentir? ¡Si yo
solamente soy una sobreviviente de esta pesadilla! No puedo... No puedo
olvidar la mirada de Andrés en sus últimos segundos de
vida -se le ahogan las palabras -¡no puedo olvidar su rencor ni
su odio! Salvador la mira sorprendido. E
Isabel le confiesa -¡Es que no dejó de mencionar el nombre
de Pedro ni una sola vez! -Y de pronto Isabel mira con
desesperación a la foto de Pedro. -¡Lo que dice es que fue como un duelo a muerte! -se da cuenta Salvador. Salvador mira hacia otro lado sabiendo que dice la verdad. Y afuera la noche eterna cierra su manto sobre los mortales con frío. Adentro Isabel tiembla -¡Si fue un duelo a muerte como usted dice! -¡Y tenía que ganar el que estuviera más resuelto! -Concluye Salvador sin mirarla -¡Pero
lo hice, lo hice! -Llora desesperada- ¡Lo hice porque la sangre
se me subió a la cabeza, porque tenía que defender mi
propia vida! Isabel
lo mira con las mejillas bañadas en llanto -¡Tenía
que desahogarme! -Y con la cara descompuesta se le acerca
-¡tenía que contárselo usted, tenía que
decírselo porque solamente usted puede saber el odio! -Le
confiesa temblando- ¡el odio y el miedo que pude sentir en ese
momento... que siento en este momento! -Y llorando se abraza a
él. -¡Cálmese! -le dice Salvador mientras la consuela. Le acaricia la espalda. Salvador
la abraza muy fuerte -¡Ay señora Isabel! -Le cuesta hablar
-¡logró librarse de él! -suspira con pena-
¿Pero qué me dice de su conciencia? -Y la sigue abrazando
muy fuerte -¡cumplió la promesa que me hizo! -y la separa
y la mira a los ojos y le acaricia el rostro, le toma el rostro entre
las manos con cariño -¿ha pensado cuánto puede
costarle eso? Isabel cierra los ojos... Salvador tiembla... sus labios llegan a milímetros de los de Isabel y luego se aleja. Durante un largo rato toma su mano y luego... las manos se separan lentamente... como no queriendo... Salvador se apoya en la puerta antes de salir y luego la abre decidido y se marcha. Isabel se queda sola y se abraza al retrato don Pedro José Donoso. * En el pasillo Salvador se detiene y recuerda.
Salvador vuelve a la realidad y mira a la puerta de Isabel y suspira desesperado -¡Ay Dios mío! ¡Yo me siento tan culpable como ella! (hum... ¡Pero no lo parece! Y se queda mirando a la puerta. * En el jardín Valeria y Simón conversan. -¡Yo
entiendo que estés muy impresionada pero poco a poco te vamos a
ayudar a olvidar esa tragedia! -La consuela Simón. -¡Simón, tú siempre tan especial! -¡Y
ahora más que nunca Valeria, prometo que te voy a
acompañar siempre, y que voy a buscar cualquier pretexto para
distraerte! -¡Simón por favor! -¡Valeria, es que quisiera decirte tantas cosas! pero voy a esperar que la situación se normalice. -¡No, no esperes, si tienes algo que decirme yo te escucho! -Le dice Valeria nerviosa. En ese momento aparece Salvador y los ve. -¡Lo importante es que estás bien y que estás aquí conmigo! -¡Buenas noches! -aparece Salvador y se saludan -¿te sientes mejor Valeria? -¡Sí, gracias! -Le dice Valeria nerviosa y se mete a la casa. FIN DEL CAPITULO
(Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi resposabilidad) @2005 Narración by Mabouchita! Z;D Por favor no ponga esta narración en otro sitio sin avisarme |
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