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El Cuerpo del Deseo

Una historia Original de JULIO JIMENEZ

Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO

*

Trabaja, en algo, para que el diablo te encuentre siempre ocupado. 

San Jerónimo

*

 

CAP# 120: viernes 6 de enero de 2006 - ¡AUTO NUEVO!

 

Cítricos Donoso.

-¡Tengo mucho miedo, no lo puedo evitar! -Susurra Isabel a Salvador- ¡yo sé que nuestra suerte está en juego! No quiero dar un solo paso en falso. foto

 -¡Mira, no te preocupes, te aseguro que estoy haciendo todo lo posible por frenar los ataques de esa mujer! -le responde Salvador con aire de disimulo.

Están hablando en medio de la fábrica, caminando entre los cartones, en secreto. foto

 -¡Me tendrás que contar todo lo que dijiste en el juzgado, es muy importante para mí! -sufre Isabel- ¿Eh? foto

 -¡Mucho más importante fue lo que le dije a Inírida! -y Salvador vigila que nadie lo escuche -¡anoche nos reunimos! foto

 Isabel cierra los ojos y traga saliva -¡No puede ser! -suspira con horror- ¿por qué hiciste eso? ¡No debemos mantener comunicación con ella!

-¡No te preocupes, yo la conozco perfectamente, yo sé cuál es su talón de Aquiles! -Le tranquiliza a Salvador- ¡lo sé! foto

 -¡Por favor, me hubieras contado que tenías pensado hacer eso! -Suspira Isabel- ¡te aseguro que la conozco muchísimo mejor que tú, es muy peligrosa! -Y le vuelva a repetir- ¡es muy peligrosa!

-¿Por qué le tienes tanto miedo? -Se sorprende Salvador.

Isabel lo mira con ojos suplicantes como si él no pudiera entender.

-¿De qué te puede acusar? ¡De lo único que le consta es que somos!... -y hace una pausa para vigilar que nadie los escucha- ¡lo único que le consta es que somos amantes! ¿No crees que le estás dando demasiada importancia?

-¡Es que con lo que sabe de nosotros nos puede hacer mucho daño, te lo aseguro! foto

 En ese momento Isabel se da cuenta que Salvador se pone alerta, Isabel sigue la mirada. foto

 Salvador y ve a Simón que trabaja en otro rincón de la fábrica.

-¡Para colmo, si nos descubren otros si que estamos perdidos! -se pone muy nerviosa Isabel.

Simón los ve y los vigila abiertamente. foto

 -¡Mira, esa mujer era amante de Andrés Corona! -le cuenta Salvador en un murmullo.

Isabel asiente con la cabeza.

-¡Y de otros muchos más! -Sigue Salvador mientras de reojo vigila a Simón.

-¡Tienes que contarme todo lo que sabe de ella! -Se desespera Isabel- ¡por favor cuéntame!

-¡Dependiendo de su reacción, lo sabrás! -Le dice Salvador que ya no puede seguir.

-¡Salvador, es que te juro que yo ya no puedo, ya no puedo esperar más! -Está a punto de llorar de los nervios- ¡y mucho más sabiendo que lo que hiciste nos puede perjudicar!

Salvador la mira directamente los ojos -¡No desconfíes de mí!

-¡Perdóname! -Isabel le pide disculpas y baja la mirada- ¡pero es que yo tengo confianza pero siento que esto nos puede mandar a la cárcel! ¡No sé por qué! -e Isabel mira a Simón- ¡voy a tener que buscar a mi abogado, nos hablamos! -Y diciendo esto Isabel se marcha. foto

 Salvador la mira marcharse serio y preocupado.

*

Estación de policía.

-¿Es posible que doña Isabel la esté amenazando? -el inspector trata de ver si Inírida cambia de opinión.

-¡No he hablado con esa mujer ni con nadie! -Repite Inírida- ¡ni si quiera con mi abogado! Simplemente reconozco que no cuento con pruebas suficientes para sostener mis acusaciones.

El policía la mira con desesperación.

-¡Y pienso que acusé a Isabel dejándome llevar por mis resentimientos!

-¿Se da cuenta de lo que dice? -le pregunta perplejo el policía -¿piensa que se puede usar la justicia para desahogar sus odios personales? -le dice exasperado.

-¡Si me merezco un castigo por eso, estoy dispuesta a pagarlo, pero no quiero cometer más errores y acabar con la reputación de personas inocentes! -Dice Inírida.

El policía se levanta de su escritorio fastidiado y mira al otro policía que tiene los ojos abiertos como platos.

-¡Yo creí que estaba en lo cierto, se lo juro! Pero no eran más que suposiciones, ¡me arrepiento de las acusaciones que hice! -hace una pausa- ¡y me retracto, me retracto definitivamente! -Afirma Inírida- ¡no quiero continuar involucrada en este asunto!

El inspector de policía no aguanta mas, toma su saco y se marcha dejándola plantada con el otro policía.

*

Mansión.

-¿Usted no está impaciente por revelar de una buena vez ese misterio dichoso del piano? -suplica Walter- ¡Bueno, entonces permítame decirle la verdad a la señora Isabel! -Trata de convencer a Rebeca- ¡porque la mejor manera es revelándole la existencia del cuarto y del pasadizo secreto que conducen al estudio!

-¡No, no, yo no creo que sea lo más conveniente Walter! -Exclama Rebeca nerviosa- ¡Isabelita no nos perdonaría que no le hayamos contado durante tanto tiempo!

-¡Bueno, podemos decirle que... No sé... que lo acabamos de descubrir!

-¡Dígame! ¿Cómo le explicaría lo de la caja fuerte?

Walter tiene un tic nervioso y se arregla el moñito-­ ¡Yo no sé, porque nosotros no abrimos esa caja fuerte y robamos su contenido, así que no tenemos nada que temer!

En ese momento entra Isabel que los ve conversando. Walter se pone muy nervioso y camino para otro lado.

-¿El licenciado García no llamó? -pregunta Isabel inquieta.

-¡Qué yo sepa no! -responde Rebeca.

-¡Me urge hablar con él, es increíble, voy y lo busco en su oficina y no lo encuentro! -Explota Isabel- ¡no es posible que la gente, cuando más la necesitas, nunca está!

Isabel se dispone a subir al piso superior cuando suena el teléfono.

-¡Diga! -contesta Walter y hace una pausa -¡sí, un momentito! -Y le pasa el teléfono a Isabel- ¡es el abogado García señora!

-¡Gracias! -e Isabel toma el teléfono- ¡licenciado, soy Isabel, yo fui a buscarlo a su oficina y su secretaria me!... -Isabel se queda callada- ¿qué noticias? -se preocupa- ¡no, no tengo idea, mejor explíquese y cuéntemelo todo sin rodeos por favor! Lo escucho.

*

Cítricos Donoso.

Salvador sigue trabajando en la parte ensamble de cajas cuando sale corriendo el doctor Garcés -¡Salvador! ¿Cómo está? -inicia conversación.

-¡Bien gracias!

-¡Vine a preguntarle cómo van las cosas!

-¡Todo marcha bien doctor!

-¡Es que la verdad lo noto muy preocupado últimamente! ¿Tuvo algún problema con la señora Isabel?

-¡Para nada! -se sorprende Salvador- ¿Por qué pregunta?

El doctor Garcés duda-¡Es que no pude evitar verlos platicando muy confidencialmente esta mañana!

-¡Si es cierto, pero hablamos en los mejores términos!

El doctor Garcés lo mira con dudas- ¿Cómo le fue en el departamento de policía?

-¡Afortunadamente muy bien! Creo que al fin la muerte de Andrés Corona va a quedar aclarada.

-¡Esperemos que si!

-¡Esperemos que sí! -Repite Salvador y se retira- ¡con permiso doctor!

-¡Pase! -Le dice Garcés mientras se queda mirándolo.

*

Mansión.

Isabel sigue escuchando atenta al teléfono y luego sonríe por fin con alivio -¡No, no, lo que pasa es que no puedo creer lo que me está diciendo!  ¿Está seguro de lo que dice?

Rebeca y Walter escuchan la conversación sin perder detalle.

-¿Y cómo se enteró? -Pregunta Isabel y luego de una pausa mira al cielo y sigue feliz- ¡por supuesto licenciado, es la mejor noticia que me pudieron dar en la vida! -Suspira- ¡yo sabía que esa mujer tarde o temprano tenía que ceder!

Walter y Rebeca levantan las cejas al unísono.

-¡Si, me interesa mucho que me lo explique detalladamente! -sigue Isabel- ¡y le propongo irlo a ver a las cinco de la tarde a su oficina!

Rebeca y Walter se miran entre ellos.

-¡Sí licenciado, ahí estaré puntual! -y sonriendo corta- ¡hasta luego!

Walter se apresura a recoger el teléfono que le pasa Isabel.

Isabel alegre les anuncia con una sonrisa- ¡Voy a salir nuevamente, me voy a preparar! -Y sube al piso superior.

Walter y Rebeca se quedan solos.

-¡Vaya, vaya, parece que se están arreglando las cosas de la señora Isabel! -Anuncia Walter.

-¡Sí, y pienso que precisamente por eso no debemos contarle lo del pasadizo! -decide Rebeca- No... ¡Por lo menos por el momento Walter! -le amenaza Rebeca con un dedo levantado- ¿entendido?

*

Cítricos Donoso.

-¿Bueno? -Contesta Salvador teléfono- ¡sí, soy yo! foto

 Al otro lado de la línea -¡No sé cómo lo conseguiste, pero lo hiciste! -Le cuenta Isabel feliz y aliviada- ¡lo lograste mi amor! foto

 Salvador escucha atentamente sin decir palabra. foto

 -¡Bien decías que tenía que confiar en ti!

Salvador cuelga el teléfono foto y se queda pensativo. foto

 (wow!!  esta costumbre delas novelas de cortar el teléfono sin decir agua va agua viene siempre me deja patidifusa! )

*

Bar de Gaetana.

Gaetana danza y canta para sus clientes.

 

La primera vez que te vi

Ya me empezaste a gustar

Y después me enamoré

Cuando me invitaste a bailar,

Como pudiera explicar

Lo que mi cuerpo sintió

Mi pecho parecía estallar

Al compás de esta canción

 

Salvador aparece muy elegante de traje a rayas y se acerca a Matilda que ahoga sus penas en el tequila -¡Ya bebió suficiente por hoy! -Y le saca la botella- ¿no cree que debería cuidar su salud? foto

 Matilda lo mira con los ojos llenos de lágrimas -¿A quién demonios le importa?

-¡A usted misma debería importarle, no se va a echar a morir por causa de una decepción amorosa! Si su esposo le traicionó no le de gusto echándose a morir por él ¡no se descuide! foto

 -¡Quisiera borrarlo de mi mente Salvador, pero no puedo, éste fue mi último matrimonio!

Salvador se sienta a su lado -¡No sea tan extremista Matilda, la vida continúa y el amor y llega cuando uno menos lo espera! -Y Salvador se sirve un trago de tequila. foto

 Y Matilda está a punto de decirle algo cuando de pronto todos se quedan asombrados al escuchar las notas de un mariachi.

Gaetana deja de cantar y se queda con la boca abierta al ver a entrar a Evaristo disfrazado de mariachi y sonriéndole. foto

 Ante la sorpresa de todo el mundo Evaristo le canta a Gaetana una famosa canción. foto

 

De la Sierra Morena,

Cielito lindo, vienen bajando

Un par de ojazos (ojitos) negros,

Cielito lindo, de contrabando

 

 Gaetana desesperada sin saber que hacer, entre que le gusta y no le gusta, foto con una sonrisa de oreja a oreja, se acerca a la mesa de Salvador y Matilda.  foto

Matilda y Salvador siguen muy tranquilos. foto

 Evaristo se arrodilla a los pies de Gaetana foto que nerviosa mira para todos lados.  foto

 
 

Ese lunar que tienes,

Cielito lindo, junto a la boca,

No se lo des a nadie,

Cielito lindo que a mi me toca

  

 Cielito Lindo - Quirino Mendoza y Cortés, ~1859-1957

 

-¡Tiene razón Salvador! -Se divierte Matilda- ¡el amor llegar cuando uno menos los era! Por lo menos para mi amiga y Gaetana -y la mira. foto

 Salvador también sonríe divertido. foto

 Evaristo admirando a Gaetana  y sigue cantando.

Gaetana por fin sonríe soñadora y romántica. foto

 Y cuando todo el mundo empieza a cantar enl coro de Gaetana sonríe. foto

 Mientras todo esto pasa Matilda trata de servirse una óptica de tequila pero Salvador le da una palmada y le dice que no. foto

 Salvador se une al coro, todo el mundo canta a coro foto

 
 

Coro:

Ay, ay, ay, ay,

Canta y no llores,

Porque cantando se alegran,

Cielito lindo, los corazones

  

Gaetana se sopla con apuro mientras Evaristo se le arrodilla enfrente y la mira con adoración ante el aplauso de todos los presentes.

*

Apartamento de Isabel.

Inírida sale del edificio arrastrando una maleta, se acerca a su auto cuando de pronto llega el Jaguar de Isabel (que lindo auto! ).

Isabel estaciona el auto y baja dejando la puerta abierta y la enfrenta con una sonrisa burlona -¡Hola! -Le dice triunfante- ¿te sorprende verme queridísima amiga? ¡En cambio no sabes cuánto soñé con este momento! -disfruta cada palabra- ¡Estaba segura de que nos enfrentaríamos en los tribunales, pero claro, cómo no pudiste llegar más lejos con tus estúpidas acusaciones!

-¡Ya te dejé en paz Isabel! ¡Así que déjame tranquila! -le contesta Inírida llena de rabia mal disimulada- ¿Quieres?

-¡Ah si, claro qué cómodo decirlo! -Le dice Isabel con rabia- ¡es muy fácil para ti decirlo después de que me complicaste la vida de semejante manera!

Inírida mira para otro lado.

-¿No te pusiste pensar en un solo momento que los papeles se podían invertir? -le pregunta Isabel- ¡Y que entonces yo te puedo demandar por difamación y hacerte pagar todo lo que hiciste!

-¡No creas que desistí por temor a equivocarme en mis acusaciones! -le grita Inírida furiosa- ¡aún sigo pensando que tú mataste a Andrés!

-¿Entonces, por qué piensas huir? -La reta Isabel- ¿por qué quieres escapar, por qué no enfrentas esta acusación hasta sus últimas consecuencias?

-¡Porque tu amante! -Inírida pronuncia con rabia- ¡tu cómplice Salvador Cerinza resultó ser mucho más bajo y peligroso que tú! Sin lugar a dudas elegiste la persona ideal para estar contigo... Son el uno para el otro... ¡un par de víboras!

-¿Y tú de qué material estás echa? -se burla Isabel- ¡No me salgas con que eres una mujer honorable, porque jamás imaginé que cayeras tan bajo grandísima hipócrita!

-¡Déjame en paz Isabel!

-¡Date por bien servida Inírida, dale gracias a Dios de que no voy a tomar venganza! -Le aclara Isabel- ¡porque créeme que no me cuesta ningún trabajo aplastar... a ratas como tú! -la mira de pies a cabeza.

-¡No tienes que decírmelo, si fuiste capaz de matar a Andrés! -se burla Inírida- ¡Qué podrías hacer conmigo!

-¡Si, es cierto, si tú sostienes que yo maté a Andrés! ¿Entonces por qué pretendes escapar? -la reta Isabel- ¡Enfrentémonos, a ver quién sale perdiendo!

Inírida baja la mirada -¡Ya me retracté de todo, no voy a decir ni una sola palabra más! -Y luego la mira -¿pero sabes algo? ¡No te quiero ver más, ni quiero que te cruces en mi camino por el resto de mi vida!

-¡Perfecto! -Le grita Isabel - ¡entonces tú aléjate de mi vida en este momento, porque si yo no fui capaz de matar a Andrés, si lo puedo hacer contigo! -le amenaza fuera de sí- ¿Me oíste? ¡Lo puedo hacer contigo si te vuelves a cruzar en mi camino! -Diciendo esto Isabel sube a su auto dejando a Inírida plantada sola en el estacionamiento.

*

Mansión.

Abigail muy elegante y del brazo de Simón, que está de traje, entra a la casa con un grupo de Mariachis que tocan el Jarabe Tapatío.

 Jarabe Tapatío

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Hay una fiesta muy elegante en la mansión con mucha gente invitada.  Simón y Abigail se acercan a Antonio y a Ángela. 

(Por primera vez a Ángela se le nota el embarazo. )

-¡Muchas felicidades mi vida, estoy muy orgullosa de ti! -Abigail le da un beso a Antonio.

-¡Muchas gracias mamá!

-¡Antonio, muchas felicidades! -Le felicita Simón -¡ahora si tenemos un profesional en la familia! ¿No te da orgullo mamá?

-¡Muchísimo!

Antonio sonríe contento mientras Ángela lo mira orgullosa.

*

Habitación de Valeria.

Valeria de camisa negra y jeans mira melancólica por la ventana -¡Vicky, parece que va a ser una gran fiesta, y hay muchos invitados!

-¡La mayoría son universitarios compañeros de Antonio, y algunos empleados de la empresa!

-¡Qué bueno que Ángela se animó a hacerlo su fiesta a Antonio!

-¡No es para menos, el muchacho siempre sido muy responsable y dedicado a sus estudios, mi niño se lo merece!

Valeria sonríe triste-¡Claro, Antonio es un buen muchacho!

-¡Señorita Valeria! ¿Por qué no aprovecha la ocasión y va a echar una bailadita y sale de este encierro?

Pero ella se sienta en su cama y suspira -¡Ay Vicky, es que te juro que no tengo ánimo, ahora mismo podría ir a felicitar a Antonio pero... pero mejor lo hago en otro momento!

Vicky suspira -¡Qué la tiene así niña! ¿Por qué perdió las ganas de vivir? Antes tan bonita que se veía, tan elegante, tan animada y pues, la verdad que a mí me da mucho pesar de verla así toda achicopalada y triste.

Valeria se pone a llorar -¡Ay Vicki, cuando uno no se siente bien por dentro, sabes, qué importa lo de fuera!

-¡Mire, trate de animarse, si no lo hace por usted, hágalo por la virgencita! Yo sé que últimamente no habla con nadie, ¡qué doña Isabel ni su tía ni siquiera vienen a visitarla!

-¡Bueno, si no lo han hecho es porque no les interesa y porque no han disculpado mis errores! -Suspira Valeria- ¿pero sabes qué? -Le toma la mano de Vicky- ¡tampoco espero que lo hagan!

*

En medio de la fiesta Isabel llega de la calle seguida de su tía Rebeca. Isabel busca entre los invitados hasta encontrar a Antonio y Abigail -¡Buenas noches!

-¡Buenas noches! -Le contestan Abigail, Simón, Ángela y Antonio en coro.

-¡Antonio, muchas felicidades por su graduación! -le felicita Isabel- ¡en verdad, en verdad me da gusto y le deseo mucho éxito! -Le saluda.

-¡Muchísimas gracias señora Isabel! -agradece feliz Antonio y Ángela lo mira orgullosa.

Isabel con una sonrisa casi tímida sigue -¡Le compré este detallito y espero que le guste! -Y le pasa una bolsa de regalo que Antonio recibe sorprendido y contento.

-¡Muchas gracias señora, la verdad no se hubiera molestado!

-¡No se moleste, yo sé el gran esfuerzo que ha hecho para llegar a esta meta y estoy segura de que va a llegar muy lejos! -le dice Isabel sinceramente.

Ángela se pone muy contenta -¡Isabel! ¿Por qué no nos acompañas? ¡Queremos hacer un brindis!

Isabel suspira -¡Yo creo que ahora me van a tener que disculpar, tuve un día bastante difícil pero deseo que la pasen muy bien! Con permiso -y diciendo los deja y sube al piso superior seguida de la tía Rebeca que la esperaba bien lejos.

Abigail sonríe feliz, Ángela y Antonio se abrazan.

*

En la cocina Walter se queja ante su plato de comida-¡Tanta algabaría por un simple tipo! ¡Ni que fuera la hazaña universal! ¿Cuántos muchachos más jóvenes e inteligentes que él reciben títulos realmente importantes, de carreras grandes y no hacen toda esta algabaría?

Norita y Juanita siguen trabajando y no le hacen caso.

Walter no puede comer de la rabia -¡Ingeniero industrial, ba, ba, ba! -Se burla- ¡baboso!

-¡La envidia habla por su boca Walter! -Se ríe Norita.

-¡Qué envidia ni qué ocho cuartos! -Explota Walter- ¡escúcheme bien señorita, si yo hubiera tenido suerte de esta vida, yo sería realmente brillante, e importante!

Norita con una sonrisa se marcha y Walter enojado le tira una manzana.

Al quedar solo Walter se habla a sí mismo-¡Ya lo veo a él ocupando cargos importantes en la empresa! -dije con celos- ¡claro si el cafre del hermanito que es más pulpo está dónde está! ¿Qué no le van a ofrecer a este que es más profesional? -Dice muerto de envidia.

*

En la sala Antonio abre el regalo de Isabel y descubre un juego de lapiceras muy elegante.

-¡Mi amor, están preciosos! -Exclama Ángela- ¡la verdad no me esperaba este gesto de Isabel!

-¡A ver! -pide Abigail muerta de curiosidad.

-¡A mí también me sorprendió, pero eso significa que tiene buena voluntad con nosotros! -Antonio.

-¡Están preciosas hijo!, si... Yo últimamente la he visto muy tranquila en esta semana, Gracias a Dios que recuperamos la paz que tanto necesitamos en esta casa.

-¡Pues sí, es un buen regalo, pero cuando veas el que Ángela te compró te vas a caer de espaldas hermano!

-¡No, mi mejor regalo está aquí! -Dice Antonio mientras acaricia la panza de Ángela- ¡aunque tengo que esperar un par de meses para recibirlo!

-¡Sí, pero el regalo que te van a traer mañana, porque hoy ya no alcanzaron a traerlo!

-¡Simón, ya cállate, deja que sea una sorpresa! -lo calla Ángela.

-¿De qué se trata? -pregunta Antonio.

-¡No te lo voy a decir mi amor, no estés preguntando porque no lo vas a saber hasta mañana!

-¡Bueno, anticípame un regalo abriéndome el estudio, quiero entrar ahora!

-¿El estudio, para qué? -se sorprende Ángela.

-¡Quiero agradecerle a la persona que hizo posible este sueño, a tu papá! -Le dice emocionado Antonio.

*

Habitación de Isabel.

Rebeca furiosa se pasea de un lugar a otro destilando veneno -¡Hasta qué hora van a desvelarnos con esa bendita fiesta! ¡Esta gentuza no tiene ninguna consideración de los que no participan en su carnaval! -Dice con desprecio.

-¡Deja de amargarte la existencia tía! -Le reprocha Isabel mientras sigue trabajando con unos papeles.

-¡Yo no es que me amargue ni muchos menos, está bien que celebren la graduación de Antonio pero no con tanta gente ni con tanto escándalo! -Dice con rabia -¡parece que olvidan que en esta casa estamos de luto! Hace muy poco tiempo que falleció Andresito.

Isabel la mira furiosa -¡Sí, hace muy poco, pero al igual que ellos yo también lo quiero olvidar!

Rebeca se queda callada.

*

Escritorio de don Pedro.

Ángela le abre la puerta a Antonio, se dan un beso y se marcha luego que Antonio se lo agradece.

Al quedar solo Antonio prende la luz de la lámpara y se acerca al piano y lo acaricia -¡Si estuviera aquí, con nosotros don Pedro José!

-¡El viejo sigue contigo y con todos nosotros que lo quieran, no lo olvides! -Aparece Salvador de la nada y de la oscuridad.

Antonio se queda sorprendido y mira asustado.

-¡Te puedo asegurar que don Pedro José se sentiría muy orgulloso de ti Antonio!

Antonio corre y lo abraza muy fuerte. Salvador también lo abraza muy fuerte.

-¡Muy orgulloso de ti! -se separa Salvador y lo mira a los ojos.

Antonio sonríe feliz.

*

Al día siguiente, en el exterior, mientras Walter vigila atentamente, Norita y Juanita hacen la limpieza.

*

Ángela despierta a Antonio -¡Mi amor, no seas flojo, tienes que comer!

-¿Qué horas son?

-¡Casi la 11!

-¡Las 11! ándele pues, hace mucho que no dormía tanto. ¿Por qué no me despertaste?

-¡No tienes nada que hacer y dormías como un angelito!

-¡Ven mi amor! -Y Antonio le hace un lugar en la cama -¿sabes? ¡Estaba soñando con tu papá, lo vi junto a nosotros como antes!

-¡Siempre lo tiene muy presente! ¿Pudiste darle las gracias en el estudio?

-¡Sí, lo encontré y platicamos un buen rato y hasta me deseó mucha suerte!

-¡Hablas como si realmente hubieras estado con él!

-¡Hay cosas inexplicables, pero hay que aprender a aceptarlas, yo estoy seguro de que tu papá está muy cerca! Estoy completamente seguro.

*

Rebeca sabe el jardín, de mala cara -¿Estruendosa la fiestita de anoche, no es cierto Walter? ¡Esos escandalosos alborotaron hasta la madrugada sin dejar dormir a nadie!

-¿Qué se puede esperar de esa manada? -la secunda Walter- ¡son unos animales que no respetan a nadie! Mire cómo dejaron la casa... hecha un basurero.

(Y si...  Dios los cría y el Diablo los junta!)

-¡Las empleadas llevan horas trabajando y nada que terminan!

-¡Ni que fuera el acontecimiento del siglo, para festejar esa manera!

-¿Se imagina Walter? ¡Antonio presumiendo de profesional! -Se burla Rebeca- ¡si cuando apenas era un aprendiz arrogante, imagínese de ahora en adelante!

-¡No solamente Antonio, también el insolente de Simón y Abigail que ahora se cree más poderosa que la señora Isabel o la señorita Ángela! -Sigue Walter echando veneno.

En ese momento callan los dos porque llega un auto nuevo manejado por Simón que baja corriendo - ¡Qué! -les grita y entra a la casa.

-¿Se puede saber qué diablos significa esto? -Se enoja Rebeca- ¿qué hace el loco de Simón conduciendo ese automóvil?

Walter intrigado mira al auto.

*

Simón le sube al piso superior y llama a Antonio. Antonio aparece en bata.

-¡Ya traje el regalo de Ángela, baja a verlo!

-¿Qué regalo? ¡Me estás poniendo nervioso!

-¡Pues no te quedes aquí parado y vamos a que veas tu sorpresa mi amor! -Aparece Ángela.

Y los tres bajan.

*

En el jardín Abigail está muy feliz admirando el auto. Antonio y Ángela aparecen.

-¿Que significa esto? -Sonríe Antonio.

-¡Te regalo de graduación mi amor, disfrútalo!

Antonio le da un beso y sube al auto sonriendo.

Y ante la sonrisa de Vicki, Juanita, Norita, Abigail y Simón Antonio pone las manos sobre el volante. Ángela los mira feliz.

Walter mira al cielo disimulando su disgusto.

*

Habitación de Isabel.

Isabel desde la ventana es testigo de la felicidad de Ángela y la alegría de Antonio y su familia.

-¡Que desfachatez! -Se queja amargamente Rebeca- ¡no les bastó con la fiesta de anoche! ¡Parece que ahora el señor se merece todo los tesoros del mundo!

Simplemente porque se graduó de una carrerita de esas de medio pelo.

Isabel se aleja de la ventana y la mira fastidiada.

-¿Pero qué se creen que es Antonio, eh, un héroe, o qué?

-¡Es el esposo de Ángela y eso es más que suficiente! -La calla Isabel- ¿o no crees?

*

Abajo, ante la mirada  tranquila de Ángela todos siguen festejando -¡No debiste hacerlo mi amor, es demasiado!

-¡Te mereces eso y más mi amor, te amo!

-¡Yo más! esto lo disfrutaremos todos porque no solamente es para mi, ¿como ves este regalote mamá?

-¡Qué te puedo decir, estas muy consentido últimamente! -Ríe Abigail- ¡espero que por tener carro nuevo no te conviertas en el peligro de las carreteras!-le bromea ¡felicidades!

Abigail y Ángela se abrazan.

*

Habitación de Isabel.

-¡Se están aprovechando de la tonta de Ángela! -despotrica Rebeca- ¡Que esté casada con Antonio no justifica que despilfarre todo su dinero en regalos tan ostentosos!

Isabel se fastidia -¡Bueno tía, si se puede dar el lujo, que lo haga! ¿Por qué no? Es su dinero

-¡Van a acabar con la herencia antes de recibirla! ¿Por qué no le dices a Ángela que no se deje presionar por esos abusivos?

-¡Tía, no te estés amargando por el dinero ajeno, tal pareciera que te estás muriendo de envidia!

-¡Ay Isabel, por qué dices esas cosas que me ofenden!

-¿Y a ti qué te importa lo que haga Ángela con su dinero? Además un auto no significa nada, a mi parece muy bien que se lo haya regalado a Antonio -dice soñadora.

-¡Ay Isabelita mi amor, veo que te estás volviendo muy condescendiente! -Dice con un gesto horrible.

-¡Lo único que estés tratando de hacer es no envenenarme la vida como lo haces tú, así que ya déjalos en paz tía, no los fastidies! Muchísimo menos ahora que estamos a punto de separarnos de ellos definitivamente.

Rebeca se asusta -¡Isabel! ¿Qué estás queriendo decir?

-¡Qué no vamos a vivir en esta casa eternamente! Te advierto que ya me estoy preparando para tomar decisiones trascendentales tía.

Esto no le gusta para nada a Rebeca.

Isabel sale tranquilamente de su cuarto.

*

En el pasillo Isabel duda y luego se detiene ante la puerta de Valeria, va a golpear pero decide entrar directamente

Valeria está acostada, sin hacer nada, leyendo un libro.

-¿Cómo estás? -Le pregunta Isabel

Valeria suspira -¡Pensé que jamás te atreverías a venir!

Isabel levanta los hombros -¡Es que si tú no te atreves a dar la cara, me obligas a buscarte! -cruza los brazos en posición defensiva.

-¡Lo que tienes que decirme debe ser muy importante! ¿O me vienes a reclamar?

-¡No, yo creo que los reclamos ya se acabaron! -Le corta Isabel- ¿no crees? Ahora lo importante es definir esta situación de una vez.

Valeria se intriga -¿Y qué piensas hacer?

(Ayyy...  y ella no tiene decisión propia? )

-¡Ya no puedes seguir encerrada, ya no puedes aislarte de todo el mundo Valeria! Yo no me puedo sentir para nada tranquila sabiendo que cada día que pasa, te estás pudriendo en estas cuatro paredes.

Valeria la mira sin contestar.

Isabel la mira con dolor en la mirada -¡Tienes que salir! -le afirma- ¡tienes que hacer tu vida!

Valeria traga saliva pero no responde.

-¡Y después de todo lo que pasó! -Isabel baja los ojos- ¡yo creo que ya no podemos seguir viviendo bajo un mismo techo! Además creo que las dos estamos en obligación de conservar ese respeto familiar ¿no crees?

Valeria baja la cabeza.

-¡No permitir que el rencor! -Isabel traga saliva- ¡qué el rencor vaya a terminar con el cariño que algún día tu y yo nos tuvimos!

Valeria le dice con lágrimas en los ojos -¡Isabel, no hables por mí, yo te sigo queriendo y respetando! y nunca, ¡nunca te voy a reprochar nada! ¡Ni siquiera tu actitud! -y empieza a llorar- -¡Es lógico que me rechaces porque me atreví amar a los hombres de los que tú te interesaste!

Isabel recibe el golpe -¿A los hombres? -Se sorprende.

-¡Si! -le confiesa Valeria pálida como un fantasma -¡no se trata de nada más de Salvador... sino de don Pedro!

Isabel toma aire profundamente con un gran cansancio y mira al techo.

-¡Isabel, tengo que ser sincera contigo! -Se apresura Valeria -¡don Pedro siempre me atrajo y sigo sintiendo un cariño muy profundo por él! Y puedo renunciar a Salvador... Pero a él no... ¡A don Pedro no puedo renunciar!

A Isabel le corre una lágrima por la mejilla -¡Está bien, ya no digas más! -le corta- Te voy a acomodar en un apartamento donde puedas estar tranquila, algún lugar donde puedas hacer tu vida, además no creas que voy a dejar de mandarte tu dinero para que puedas cubrir tus gastos.

Valeria pone cara de niña compungida y dolida, como si esto fuera una ofensa.

-¡Voy a seguir pagando tu escuela, por supuesto! -sigue Isabel- Pero... no sé, yo creo que esto lo tenemos que hacer lo más pronto posible para evitar más disgustos por culpa de Salvador, tú entiendes.

Valeria asiente con la cabeza.

-¡Lo que pasa es que si tú estás dispuesta a renunciar a él, yo no, yo no! -le afirma Isabel con pasión- ¡Yo siento que estoy más unida a él que nunca!

Valeria la mira dolida.

*

Antonio maneja su nuevo auto llevando a Ángela en el asiento del pasajeros y su madre y a Simón atrás. Simón le pide que acelere - ¡Para que veas la potencia que tiene!

Antonio se niega riendo

Abigail pregunta-¿A dónde vamos hijo?

-¡Te vamos a llevar a un lugar que tiene un espectáculo increíble! -ríe Simón- ¡sobre todo las meseras, con decirte que atienden en cueros! como Dios las trajo al mundo.

-¡Antonio, regresa la casa! -Se enoja en broma Abigail.

-¡No le hagas caso, te estás bromeando! -ríen todos.

-¡Nunca se sabe si estas hablando en serio o no! -protesta Abigail.

*

Mansión.

-¡Está bien, por mi no te preocupes! -Suspira Valeria- ¡no pienso estorbarte, estoy totalmente de acuerdo y me marcharé cuando tú dispongas!

Isabel mira para otro lado -¡Me gustaría que fuera lo más pronto posible por favor! -Le ruega.

-¡Si quieres, puede ser hoy mismo, pero no quiero que te molestes ni que sientas que tienes alguna obligación para conmigo!

-¡Valeria, te voy a suplicar que hagamos las cosas como te lo estoy pidiendo! Porque aunque yo ya no siento el mismo cariño por ti, tampoco me voy a perdonar que estés pasando necesidades.

-¡Isabel, me duele mucho perder tu cariño, pero tampoco quiero que me tengas lástima! Y estoy en todo mi derecho de rechazar tu ayuda y cualquier tipo de apoyo.

-¡Te suplico que no lo hagas! -Le ruega Isabel sinceramente- ¡te lo suplico, porque entonces me vas a demostrar que sigues sintiendo rencor!... -y luego le dice con un suspiro- ¡O que sigues enamorada de Salvador!

Y diciendo esto y  como Valeria no responde Isabel decide marcharse. Se detiene en la puerta -¡Cuando lo decidas y aceptes mi ayuda me lo haces saber por favor! Ojala sea lo más pronto posible -y ataja las lágrimas para no llorar- ¡digo, para evitarnos este tipo de sorpresas tan desagradables! E Isabel se marcha.

Y Valeria se queda llorando.

*

FIN DEL CAPITULO

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