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El Cuerpo del DeseoUna historia Original de JULIO JIMENEZ Libretos: IVAN
MARTINEZ LOZANO * Trabaja, en algo, para que el diablo te encuentre siempre ocupado. * CAP# 120: viernes 6 de enero
de 2006 - ¡AUTO NUEVO! Cítricos Donoso. -¡Tengo
mucho miedo, no lo puedo evitar! -Susurra Isabel a Salvador-
¡yo
sé que nuestra suerte está en juego! No quiero
dar un
solo paso en falso. Están
hablando en medio de la fábrica, caminando entre los
cartones, en secreto. -¡No
te preocupes, yo la conozco perfectamente, yo sé
cuál es
su talón de Aquiles! -Le tranquiliza a Salvador-
¡lo
sé! -¿Por
qué le tienes tanto miedo? -Se sorprende Salvador. Isabel
lo mira con ojos suplicantes como si él no pudiera entender. -¿De
qué te puede acusar? ¡De lo único que
le consta es
que somos!... -y hace una pausa para vigilar que nadie los escucha-
¡lo único que le consta es que somos amantes!
¿No
crees que le estás dando demasiada importancia? -¡Es
que con lo que sabe de nosotros nos puede hacer mucho daño,
te lo aseguro! -¡Para
colmo, si nos descubren otros si que estamos perdidos! -se pone muy
nerviosa Isabel. Simón
los ve y los vigila abiertamente. Isabel
asiente con la cabeza. -¡Y
de otros muchos más! -Sigue Salvador mientras de reojo
vigila a Simón. -¡Tienes
que contarme todo lo que sabe de ella! -Se desespera Isabel-
¡por favor cuéntame! -¡Dependiendo
de su reacción, lo sabrás! -Le dice Salvador que
ya no puede seguir. -¡Salvador,
es que te juro que yo ya no puedo, ya no puedo esperar más!
-Está a punto de llorar de los nervios- ¡y mucho
más sabiendo que lo que hiciste nos puede perjudicar! Salvador
la mira directamente los ojos -¡No desconfíes de
mí! -¡Perdóname!
-Isabel le pide disculpas y baja la mirada- ¡pero es que yo
tengo
confianza pero siento que esto nos puede mandar a la cárcel!
¡No sé por qué! -e Isabel mira a
Simón-
¡voy a tener que buscar a mi abogado, nos hablamos! -Y
diciendo
esto Isabel se marcha. * Estación
de policía. -¿Es
posible que doña Isabel la esté amenazando? -el
inspector
trata de ver si Inírida cambia de opinión. -¡No
he hablado con esa mujer ni con nadie! -Repite Inírida-
¡ni si quiera con mi abogado! Simplemente reconozco que no
cuento
con pruebas suficientes para sostener mis acusaciones. El
policía la mira con desesperación. -¡Y
pienso que acusé a Isabel dejándome llevar por
mis resentimientos! -¿Se
da cuenta de lo que dice? -le pregunta perplejo el policía
-¿piensa que se puede usar la justicia para desahogar sus
odios
personales? -le dice exasperado. -¡Si
me merezco un castigo por eso, estoy dispuesta a pagarlo, pero no
quiero cometer más errores y acabar con la
reputación de
personas inocentes! -Dice Inírida. El
policía se levanta de su escritorio fastidiado y mira al
otro policía que tiene los ojos abiertos como platos. -¡Yo
creí que estaba en lo cierto, se lo juro! Pero no eran
más que suposiciones, ¡me arrepiento de las
acusaciones
que hice! -hace una pausa- ¡y me retracto, me retracto
definitivamente! -Afirma Inírida- ¡no quiero
continuar
involucrada en este asunto! El
inspector de policía no aguanta mas, toma su saco y se
marcha dejándola plantada con el otro policía. * Mansión. -¿Usted
no está impaciente por revelar de una buena vez ese misterio
dichoso del piano? -suplica Walter- ¡Bueno, entonces
permítame decirle la verdad a la señora Isabel!
-Trata de
convencer a Rebeca- ¡porque la mejor manera es
revelándole
la existencia del cuarto y del pasadizo secreto que conducen al estudio! -¡No,
no, yo no creo que sea lo más conveniente Walter! -Exclama
Rebeca nerviosa- ¡Isabelita no nos perdonaría que
no le
hayamos contado durante tanto tiempo! -¡Bueno,
podemos decirle que... No sé... que lo acabamos de descubrir! -¡Dígame!
¿Cómo le explicaría lo de la caja
fuerte? Walter
tiene un tic nervioso y se arregla el moñito-
¡Yo no
sé, porque nosotros no abrimos esa caja fuerte y robamos su
contenido, así que no tenemos nada que temer! En
ese momento entra Isabel que los ve conversando. Walter se pone muy
nervioso y camino para otro lado. -¿El
licenciado García no llamó? -pregunta Isabel
inquieta. -¡Qué
yo sepa no! -responde Rebeca. -¡Me
urge hablar con él, es increíble, voy y lo busco
en su
oficina y no lo encuentro! -Explota Isabel- ¡no es posible
que la
gente, cuando más la necesitas, nunca está! Isabel
se dispone a subir al piso superior cuando suena el teléfono. -¡Diga!
-contesta Walter y hace una pausa -¡sí, un
momentito! -Y
le pasa el teléfono a Isabel- ¡es el abogado
García
señora! -¡Gracias!
-e Isabel toma el teléfono- ¡licenciado, soy
Isabel, yo
fui a buscarlo a su oficina y su secretaria me!... -Isabel se queda
callada- ¿qué noticias? -se preocupa-
¡no, no tengo
idea, mejor explíquese y cuéntemelo todo sin
rodeos por
favor! Lo escucho. * Cítricos
Donoso. Salvador
sigue trabajando en la parte ensamble de cajas cuando sale corriendo el
doctor Garcés -¡Salvador!
¿Cómo está?
-inicia conversación. -¡Bien
gracias! -¡Vine
a preguntarle cómo van las cosas! -¡Todo
marcha bien doctor! -¡Es
que la verdad lo noto muy preocupado últimamente!
¿Tuvo
algún problema con la señora Isabel? -¡Para
nada! -se sorprende Salvador- ¿Por qué pregunta? El
doctor Garcés duda-¡Es que no pude evitar verlos
platicando muy confidencialmente esta mañana! -¡Si
es cierto, pero hablamos en los mejores términos! El
doctor Garcés lo mira con dudas- ¿Cómo
le fue en el departamento de policía? -¡Afortunadamente
muy bien! Creo que al fin la muerte de Andrés Corona va a
quedar aclarada. -¡Esperemos
que si! -¡Esperemos
que sí! -Repite Salvador y se retira- ¡con permiso
doctor! -¡Pase!
-Le dice Garcés mientras se queda mirándolo. * Mansión. Isabel
sigue escuchando atenta al teléfono y luego
sonríe
por fin con alivio -¡No, no, lo que pasa es que no puedo
creer lo
que me está diciendo! ¿Está
seguro de lo que dice? Rebeca
y Walter escuchan la conversación sin perder detalle. -¿Y
cómo se enteró? -Pregunta Isabel y luego de una
pausa
mira al cielo y sigue feliz- ¡por supuesto licenciado, es la
mejor noticia que me pudieron dar en la vida! -Suspira- ¡yo
sabía que esa mujer tarde o temprano tenía que
ceder! Walter
y Rebeca levantan las cejas al unísono. -¡Si,
me interesa mucho que me lo explique detalladamente! -sigue Isabel-
¡y le propongo irlo a ver a las cinco de la tarde a su
oficina! Rebeca
y Walter se miran entre ellos. -¡Sí
licenciado, ahí estaré puntual! -y sonriendo
corta- ¡hasta luego! Walter
se apresura a recoger el teléfono que le pasa Isabel. Isabel
alegre les anuncia con una sonrisa- ¡Voy a salir nuevamente,
me voy a preparar! -Y sube al piso superior. Walter
y Rebeca se quedan solos. -¡Vaya,
vaya, parece que se están arreglando las cosas de la
señora Isabel! -Anuncia Walter. -¡Sí,
y pienso que precisamente por eso no debemos contarle lo del pasadizo!
-decide Rebeca- No... ¡Por lo menos por el momento Walter!
-le
amenaza Rebeca con un dedo levantado- ¿entendido? * Cítricos
Donoso. -¿Bueno?
-Contesta Salvador teléfono- ¡sí, soy
yo! Salvador
cuelga el teléfono
* Bar
de Gaetana. Gaetana
danza y canta para sus clientes.
La
primera vez que te vi Ya
me empezaste a gustar Y
después me enamoré Cuando
me invitaste a bailar, Como
pudiera explicar Lo
que mi cuerpo sintió Mi
pecho parecía estallar Al
compás de esta canción ♫ Salvador
aparece muy elegante de traje a rayas y se acerca a Matilda que ahoga
sus penas en el tequila -¡Ya bebió suficiente por
hoy! -Y
le saca la botella- ¿no cree que debería cuidar
su
salud? foto -¡A
usted misma debería importarle, no se va a echar a morir por
causa de una decepción amorosa! Si su esposo le
traicionó
no le de gusto echándose a morir por él
¡no se
descuide! Salvador
se sienta a su lado -¡No sea tan extremista Matilda, la vida
continúa y el amor y llega cuando uno menos lo espera! -Y
Salvador se sirve un trago de tequila. Gaetana
deja de cantar y se queda con la boca abierta al ver a entrar a
Evaristo disfrazado de mariachi y sonriéndole. De
la Sierra Morena, Cielito
lindo, vienen bajando Un
par de ojazos (ojitos) negros, Cielito
lindo, de contrabando Matilda
y Salvador siguen muy tranquilos.
Cielito
lindo, junto a la boca, No
se lo des a nadie, Cielito
lindo que a mi me toca -¡Tiene
razón Salvador! -Se divierte Matilda- ¡el amor
llegar
cuando uno menos los era! Por lo menos para mi amiga y Gaetana -y la
mira. Gaetana
por fin sonríe soñadora y romántica.
Coro: Ay,
ay, ay, ay, Canta
y no llores, Porque
cantando se alegran, Cielito
lindo, los corazones Gaetana
se sopla con apuro mientras Evaristo se le arrodilla enfrente y la mira
con adoración ante el aplauso de todos los presentes. * Apartamento
de Isabel. Inírida
sale del edificio arrastrando una maleta, se acerca a su auto cuando de
pronto llega el Jaguar de Isabel (que lindo auto! Isabel
estaciona el auto y baja dejando la puerta abierta y la enfrenta con
una sonrisa burlona -¡Hola! -Le dice triunfante-
¿te
sorprende verme queridísima amiga? ¡En cambio no
sabes
cuánto soñé con este momento!
-disfruta cada
palabra- ¡Estaba segura de que nos enfrentaríamos
en los
tribunales, pero claro, cómo no pudiste llegar
más lejos
con tus estúpidas acusaciones! -¡Ya
te dejé en paz Isabel! ¡Así que
déjame
tranquila! -le contesta Inírida llena de rabia mal
disimulada-
¿Quieres? -¡Ah
si, claro qué cómodo decirlo! -Le dice Isabel con
rabia-
¡es muy fácil para ti decirlo después
de que me
complicaste la vida de semejante manera! Inírida
mira para otro lado. -¿No
te pusiste pensar en un solo momento que los papeles se
podían
invertir? -le pregunta Isabel- ¡Y que entonces yo te puedo
demandar por difamación y hacerte pagar todo lo que hiciste! -¡No
creas que desistí por temor a equivocarme en mis
acusaciones!
-le grita Inírida furiosa- ¡aún sigo
pensando que
tú mataste a Andrés! -¿Entonces,
por qué piensas huir? -La reta Isabel- ¿por
qué
quieres escapar, por qué no enfrentas esta
acusación
hasta sus últimas consecuencias? -¡Porque
tu amante! -Inírida pronuncia con rabia- ¡tu
cómplice Salvador Cerinza resultó ser mucho
más
bajo y peligroso que tú! Sin lugar a dudas elegiste la
persona
ideal para estar contigo... Son el uno para el otro... ¡un
par de
víboras! -¿Y
tú de qué material estás echa? -se
burla Isabel-
¡No me salgas con que eres una mujer honorable, porque
jamás imaginé que cayeras tan bajo
grandísima
hipócrita! -¡Déjame
en paz Isabel! -¡Date
por bien servida Inírida, dale gracias a Dios de que no voy
a
tomar venganza! -Le aclara Isabel- ¡porque créeme
que no
me cuesta ningún trabajo aplastar... a ratas como
tú! -la
mira de pies a cabeza. -¡No
tienes que decírmelo, si fuiste capaz de matar a
Andrés!
-se burla Inírida- ¡Qué
podrías hacer
conmigo! -¡Si,
es cierto, si tú sostienes que yo maté a
Andrés!
¿Entonces por qué pretendes escapar? -la reta
Isabel-
¡Enfrentémonos, a ver quién sale
perdiendo! Inírida
baja la mirada -¡Ya me retracté de todo, no voy a
decir ni
una sola palabra más! -Y luego la mira -¿pero
sabes algo?
¡No te quiero ver más, ni quiero que te cruces en
mi
camino por el resto de mi vida! -¡Perfecto!
-Le grita Isabel - ¡entonces tú aléjate
de mi vida
en este momento, porque si yo no fui capaz de matar a
Andrés, si
lo puedo hacer contigo! -le amenaza fuera de sí-
¿Me
oíste? ¡Lo puedo hacer contigo si te vuelves a
cruzar en
mi camino! -Diciendo esto Isabel sube a su auto dejando a
Inírida plantada sola en el estacionamiento. * Mansión. Abigail
muy elegante y del brazo de Simón, que está de
traje,
entra a la casa con un grupo de Mariachis que tocan el Jarabe
Tapatío. Hay una fiesta muy elegante en la mansión con mucha gente invitada. Simón y Abigail se acercan a Antonio y a Ángela. (Por
primera vez a Ángela se le nota el embarazo. -¡Muchas
felicidades mi vida, estoy muy orgullosa de ti! -Abigail le da un beso
a Antonio. -¡Muchas
gracias mamá! -¡Antonio,
muchas felicidades! -Le felicita Simón -¡ahora si
tenemos
un profesional en la familia! ¿No te da orgullo
mamá? -¡Muchísimo! Antonio
sonríe contento mientras Ángela lo mira orgullosa. * Habitación
de Valeria. Valeria
de camisa negra y jeans mira melancólica por la ventana
-¡Vicky, parece que va a ser una gran fiesta, y hay muchos
invitados! -¡La
mayoría son universitarios compañeros de Antonio,
y algunos empleados de la empresa! -¡Qué
bueno que Ángela se animó a hacerlo su fiesta a
Antonio! -¡No
es para menos, el muchacho siempre sido muy responsable y dedicado a
sus estudios, mi niño se lo merece! Valeria
sonríe triste-¡Claro, Antonio es un buen muchacho! -¡Señorita
Valeria! ¿Por qué no aprovecha la
ocasión y va a
echar una bailadita y sale de este encierro? Pero
ella se sienta en su cama y suspira -¡Ay Vicky, es que te
juro
que no tengo ánimo, ahora mismo podría ir a
felicitar a
Antonio pero... pero mejor lo hago en otro momento! Vicky
suspira -¡Qué la tiene así
niña! ¿Por
qué perdió las ganas de vivir? Antes tan bonita
que se
veía, tan elegante, tan animada y pues, la verdad que a
mí me da mucho pesar de verla así toda
achicopalada y
triste. Valeria
se pone a llorar -¡Ay Vicki, cuando uno no se siente bien por
dentro, sabes, qué importa lo de fuera! -¡Mire,
trate de animarse, si no lo hace por usted, hágalo por la
virgencita! Yo sé que últimamente no habla con
nadie,
¡qué doña Isabel ni su tía
ni siquiera
vienen a visitarla! -¡Bueno,
si no lo han hecho es porque no les interesa y porque no han disculpado
mis errores! -Suspira Valeria- ¿pero sabes qué?
-Le toma
la mano de Vicky- ¡tampoco espero que lo hagan! * En
medio de la fiesta Isabel llega de la calle seguida de su
tía
Rebeca. Isabel busca entre los invitados hasta encontrar a Antonio y
Abigail -¡Buenas noches! -¡Buenas
noches! -Le contestan Abigail, Simón, Ángela y
Antonio en coro. -¡Antonio,
muchas felicidades por su graduación! -le felicita Isabel-
¡en verdad, en verdad me da gusto y le deseo mucho
éxito!
-Le saluda. -¡Muchísimas
gracias señora Isabel! -agradece feliz Antonio y
Ángela lo mira orgullosa. Isabel
con una sonrisa casi tímida sigue -¡Le
compré este
detallito y espero que le guste! -Y le pasa una bolsa de regalo que
Antonio recibe sorprendido y contento. -¡Muchas
gracias señora, la verdad no se hubiera molestado! -¡No
se moleste, yo sé el gran esfuerzo que ha hecho para llegar
a
esta meta y estoy segura de que va a llegar muy lejos! -le dice Isabel
sinceramente. Ángela
se pone muy contenta -¡Isabel! ¿Por qué
no nos
acompañas? ¡Queremos hacer un brindis! Isabel
suspira -¡Yo creo que ahora me van a tener que disculpar,
tuve un
día bastante difícil pero deseo que la pasen muy
bien!
Con permiso -y diciendo los deja y sube al piso superior seguida de la
tía Rebeca que la esperaba bien lejos. Abigail
sonríe feliz, Ángela y Antonio se abrazan. * En
la cocina Walter se queja ante su plato de comida-¡Tanta
algabaría por un simple tipo! ¡Ni que fuera la
hazaña universal! ¿Cuántos muchachos
más
jóvenes e inteligentes que él reciben
títulos
realmente importantes, de carreras grandes y no hacen toda esta
algabaría? Norita
y Juanita siguen trabajando y no le hacen caso. Walter
no puede comer de la rabia -¡Ingeniero industrial, ba, ba,
ba! -Se burla- ¡baboso! -¡La
envidia habla por su boca Walter! -Se ríe Norita. -¡Qué
envidia ni qué ocho cuartos! -Explota Walter-
¡escúcheme bien señorita, si yo hubiera
tenido
suerte de esta vida, yo sería realmente brillante, e
importante! Norita
con una sonrisa se marcha y Walter enojado le tira una manzana. Al
quedar solo Walter se habla a sí mismo-¡Ya lo veo
a
él ocupando cargos importantes en la empresa! -dije con
celos-
¡claro si el cafre del hermanito que es más pulpo
está dónde está!
¿Qué no le van a
ofrecer a este que es más profesional? -Dice muerto de
envidia. * En
la sala Antonio abre el regalo de Isabel y descubre un juego de
lapiceras muy elegante. -¡Mi
amor, están preciosos! -Exclama Ángela-
¡la verdad no me esperaba este gesto de Isabel! -¡A
ver! -pide Abigail muerta de curiosidad. -¡A
mí también me sorprendió, pero eso
significa que tiene buena voluntad con nosotros! -Antonio. -¡Están
preciosas hijo!, si... Yo últimamente la he visto muy
tranquila
en esta semana, Gracias a Dios que recuperamos la paz que tanto
necesitamos en esta casa. -¡Pues
sí, es un buen regalo, pero cuando veas el que
Ángela te
compró te vas a caer de espaldas hermano! -¡No,
mi mejor regalo está aquí! -Dice Antonio mientras
acaricia la panza de Ángela- ¡aunque tengo que
esperar un
par de meses para recibirlo! -¡Sí,
pero el regalo que te van a traer mañana, porque hoy ya no
alcanzaron a traerlo! -¡Simón,
ya cállate, deja que sea una sorpresa! -lo calla
Ángela. -¿De
qué se trata? -pregunta Antonio. -¡No
te lo voy a decir mi amor, no estés preguntando porque no lo
vas a saber hasta mañana! -¡Bueno,
anticípame un regalo abriéndome el estudio,
quiero entrar ahora! -¿El
estudio, para qué? -se sorprende Ángela. -¡Quiero
agradecerle a la persona que hizo posible este sueño, a tu
papá! -Le dice emocionado Antonio. * Habitación
de Isabel. Rebeca
furiosa se pasea de un lugar a otro destilando veneno -¡Hasta
qué hora van a desvelarnos con esa bendita fiesta!
¡Esta
gentuza no tiene ninguna consideración de los que no
participan
en su carnaval! -Dice con desprecio. -¡Deja
de amargarte la existencia tía! -Le reprocha Isabel mientras
sigue trabajando con unos papeles. -¡Yo
no es que me amargue ni muchos menos, está bien que celebren
la
graduación de Antonio pero no con tanta gente ni con tanto
escándalo! -Dice con rabia -¡parece que olvidan
que en
esta casa estamos de luto! Hace muy poco tiempo que falleció
Andresito. Isabel
la mira furiosa -¡Sí, hace muy poco, pero al igual
que ellos yo también lo quiero olvidar! Rebeca
se queda callada. * Escritorio
de don Pedro. Ángela
le abre la puerta a Antonio, se dan un beso y se marcha luego que
Antonio se lo agradece. Al
quedar solo Antonio prende la luz de la lámpara y se acerca
al
piano y lo acaricia -¡Si estuviera aquí, con
nosotros don
Pedro José! -¡El
viejo sigue contigo y con todos nosotros que lo quieran, no lo olvides!
-Aparece Salvador de la nada y de la oscuridad. Antonio
se queda sorprendido y mira asustado. -¡Te
puedo asegurar que don Pedro José se sentiría muy
orgulloso de ti Antonio! Antonio
corre y lo abraza muy fuerte. Salvador también lo abraza muy
fuerte. -¡Muy
orgulloso de ti! -se separa Salvador y lo mira a los ojos. Antonio
sonríe feliz. * Al día siguiente, en el exterior, mientras Walter vigila atentamente, Norita y Juanita hacen la limpieza. * Ángela
despierta a Antonio -¡Mi amor, no seas flojo, tienes que
comer! -¿Qué
horas son? -¡Casi
la 11! -¡Las
11! ándele pues, hace mucho que no dormía tanto.
¿Por qué no me despertaste? -¡No
tienes nada que hacer y dormías como un angelito! -¡Ven
mi amor! -Y Antonio le hace un lugar en la cama -¿sabes?
¡Estaba soñando con tu papá, lo vi
junto a nosotros
como antes! -¡Siempre
lo tiene muy presente! ¿Pudiste darle las gracias en el
estudio? -¡Sí,
lo encontré y platicamos un buen rato y hasta me
deseó mucha suerte! -¡Hablas
como si realmente hubieras estado con él! -¡Hay
cosas inexplicables, pero hay que aprender a aceptarlas, yo estoy
seguro de que tu papá está muy cerca! Estoy
completamente
seguro. * Rebeca
sabe el jardín, de mala cara -¿Estruendosa la
fiestita de
anoche, no es cierto Walter? ¡Esos escandalosos alborotaron
hasta
la madrugada sin dejar dormir a nadie! -¿Qué se puede esperar de esa manada? -la secunda Walter- ¡son unos animales que no respetan a nadie! Mire cómo dejaron la casa... hecha un basurero. (Y
si... -¡Las
empleadas llevan horas trabajando y nada que terminan! -¡Ni
que fuera el acontecimiento del siglo, para festejar esa manera! -¿Se
imagina Walter? ¡Antonio presumiendo de profesional! -Se
burla
Rebeca- ¡si cuando apenas era un aprendiz arrogante,
imagínese de ahora en adelante! -¡No
solamente Antonio, también el insolente de Simón
y
Abigail que ahora se cree más poderosa que la
señora
Isabel o la señorita Ángela! -Sigue Walter
echando veneno. En
ese momento callan los dos porque llega un auto nuevo manejado por
Simón que baja corriendo - ¡Qué! -les
grita y entra
a la casa. -¿Se
puede saber qué diablos significa esto? -Se enoja Rebeca-
¿qué hace el loco de Simón conduciendo
ese
automóvil? Walter
intrigado mira al auto. * Simón
le sube al piso superior y llama a Antonio. Antonio aparece en bata. -¡Ya
traje el regalo de Ángela, baja a verlo! -¿Qué
regalo? ¡Me estás poniendo nervioso! -¡Pues
no te quedes aquí parado y vamos a que veas tu sorpresa mi
amor! -Aparece Ángela. Y
los tres bajan. * En
el jardín Abigail está muy feliz admirando el
auto. Antonio y Ángela aparecen. -¿Que
significa esto? -Sonríe Antonio. -¡Te
regalo de graduación mi amor, disfrútalo! Antonio
le da un beso y sube al auto sonriendo. Y
ante la sonrisa de Vicki, Juanita, Norita, Abigail y Simón
Antonio pone las manos sobre el volante. Ángela los mira
feliz. Walter
mira al cielo disimulando su disgusto. * Habitación
de Isabel. Isabel
desde la ventana es testigo de la felicidad de Ángela y la
alegría de Antonio y su familia. -¡Que
desfachatez! -Se queja amargamente Rebeca- ¡no les
bastó
con la fiesta de anoche! ¡Parece que ahora el
señor se
merece todo los tesoros del mundo! Simplemente
porque se graduó de una carrerita de esas de medio pelo. Isabel
se aleja de la ventana y la mira fastidiada. -¿Pero
qué se creen que es Antonio, eh, un héroe, o
qué? -¡Es
el esposo de Ángela y eso es más que suficiente!
-La calla Isabel- ¿o no crees? * Abajo,
ante la mirada tranquila de Ángela todos siguen
festejando -¡No debiste hacerlo mi amor, es demasiado! -¡Te
mereces eso y más mi amor, te amo! -¡Yo
más! esto lo disfrutaremos todos porque no solamente es para
mi, ¿como ves este regalote mamá? -¡Qué
te puedo decir, estas muy consentido últimamente!
-Ríe
Abigail- ¡espero que por tener carro nuevo no te conviertas
en el
peligro de las carreteras!-le bromea ¡felicidades! Abigail
y Ángela se abrazan. * Habitación
de Isabel. -¡Se
están aprovechando de la tonta de Ángela!
-despotrica
Rebeca- ¡Que esté casada con Antonio no justifica
que
despilfarre todo su dinero en regalos tan ostentosos! Isabel
se fastidia -¡Bueno tía, si se puede dar el lujo,
que lo haga! ¿Por qué no? Es su dinero -¡Van
a acabar con la herencia antes de recibirla! ¿Por
qué no
le dices a Ángela que no se deje presionar por esos abusivos? -¡Tía,
no te estés amargando por el dinero ajeno, tal pareciera que
te estás muriendo de envidia! -¡Ay
Isabel, por qué dices esas cosas que me ofenden! -¿Y
a ti qué te importa lo que haga Ángela con su
dinero?
Además un auto no significa nada, a mi parece muy bien que
se lo
haya regalado a Antonio -dice soñadora. -¡Ay
Isabelita mi amor, veo que te estás volviendo muy
condescendiente! -Dice con un gesto horrible. -¡Lo
único que estés tratando de hacer es no
envenenarme la
vida como lo haces tú, así que ya
déjalos en paz
tía, no los fastidies! Muchísimo menos ahora que
estamos
a punto de separarnos de ellos definitivamente. Rebeca
se asusta -¡Isabel! ¿Qué
estás queriendo decir? -¡Qué
no vamos a vivir en esta casa eternamente! Te advierto que ya me estoy
preparando para tomar decisiones trascendentales tía. Esto
no le gusta para nada a Rebeca. Isabel sale tranquilamente
de su cuarto. * En
el pasillo Isabel duda y luego se detiene ante la puerta de Valeria, va
a golpear pero decide entrar directamente Valeria
está acostada, sin hacer nada, leyendo un libro. -¿Cómo
estás? -Le pregunta Isabel Valeria
suspira -¡Pensé que jamás te
atreverías a venir! Isabel
levanta los hombros -¡Es que si tú no te atreves a
dar la
cara, me obligas a buscarte! -cruza los brazos en posición
defensiva. -¡Lo
que tienes que decirme debe ser muy importante! ¿O me vienes
a reclamar? -¡No,
yo creo que los reclamos ya se acabaron! -Le corta Isabel-
¿no
crees? Ahora lo importante es definir esta situación de una
vez. Valeria se intriga -¿Y qué piensas hacer? (Ayyy... -¡Ya
no puedes seguir encerrada, ya no puedes aislarte de todo el mundo
Valeria! Yo no me puedo sentir para nada tranquila sabiendo que cada
día que pasa, te estás pudriendo en estas cuatro
paredes. Valeria
la mira sin contestar. Isabel
la mira con dolor en la mirada -¡Tienes que salir!
-le afirma- ¡tienes que hacer tu vida! Valeria
traga saliva pero no responde. -¡Y
después de todo lo que pasó! -Isabel baja los
ojos-
¡yo creo que ya no podemos seguir viviendo bajo un mismo
techo!
Además creo que las dos estamos en obligación de
conservar ese respeto familiar ¿no crees? Valeria
baja la cabeza. -¡No
permitir que el rencor! -Isabel traga saliva- ¡qué
el
rencor vaya a terminar con el cariño que algún
día
tu y yo nos tuvimos! Valeria
le dice con lágrimas en los ojos -¡Isabel, no
hables por
mí, yo te sigo queriendo y respetando! y nunca,
¡nunca te
voy a reprochar nada! ¡Ni siquiera tu actitud! -y empieza a
llorar- -¡Es lógico que me rechaces porque me
atreví amar a los hombres de los que tú te
interesaste! Isabel
recibe el golpe -¿A los hombres? -Se sorprende. -¡Si!
-le confiesa Valeria pálida como un fantasma -¡no
se trata
de nada más de Salvador... sino de don Pedro! Isabel
toma aire profundamente con un gran cansancio y mira al techo. -¡Isabel,
tengo que ser sincera contigo! -Se apresura Valeria -¡don
Pedro
siempre me atrajo y sigo sintiendo un cariño muy profundo
por
él! Y puedo renunciar a Salvador... Pero a él
no...
¡A don Pedro no puedo renunciar! A
Isabel le corre una lágrima por la mejilla
-¡Está
bien, ya no digas más! -le corta- Te voy a acomodar en un
apartamento donde puedas estar tranquila, algún lugar donde
puedas hacer tu vida, además no creas que voy a dejar de
mandarte tu dinero para que puedas cubrir tus gastos. Valeria
pone cara de niña compungida y dolida, como si esto fuera
una ofensa. -¡Voy
a seguir pagando tu escuela, por supuesto! -sigue Isabel- Pero... no
sé, yo creo que esto lo tenemos que hacer lo más
pronto
posible para evitar más disgustos por culpa de Salvador,
tú entiendes. Valeria
asiente con la cabeza. -¡Lo
que pasa es que si tú estás dispuesta a renunciar
a
él, yo no, yo no! -le afirma Isabel con pasión-
¡Yo
siento que estoy más unida a él que nunca! Valeria
la mira dolida. * Antonio
maneja su nuevo auto llevando a Ángela en el asiento del
pasajeros y su madre y a Simón atrás.
Simón le
pide que acelere - ¡Para que veas la potencia que tiene! Antonio
se niega riendo Abigail
pregunta-¿A dónde vamos hijo? -¡Te
vamos a llevar a un lugar que tiene un espectáculo
increíble! -ríe Simón-
¡sobre todo las
meseras, con decirte que atienden en cueros! como Dios las trajo al
mundo. -¡Antonio,
regresa la casa! -Se enoja en broma Abigail. -¡No
le hagas caso, te estás bromeando! -ríen todos. -¡Nunca
se sabe si estas hablando en serio o no! -protesta Abigail. * Mansión. -¡Está
bien, por mi no te preocupes! -Suspira Valeria- ¡no pienso
estorbarte, estoy totalmente de acuerdo y me marcharé cuando
tú dispongas! Isabel
mira para otro lado -¡Me gustaría que fuera lo
más pronto posible por favor! -Le ruega. -¡Si
quieres, puede ser hoy mismo, pero no quiero que te molestes ni que
sientas que tienes alguna obligación para conmigo! -¡Valeria,
te voy a suplicar que hagamos las cosas como te lo estoy pidiendo!
Porque aunque yo ya no siento el mismo cariño por ti,
tampoco me
voy a perdonar que estés pasando necesidades. -¡Isabel,
me duele mucho perder tu cariño, pero tampoco quiero que me
tengas lástima! Y estoy en todo mi derecho de rechazar tu
ayuda
y cualquier tipo de apoyo. -¡Te
suplico que no lo hagas! -Le ruega Isabel sinceramente- ¡te
lo
suplico, porque entonces me vas a demostrar que sigues sintiendo
rencor!... -y luego le dice con un suspiro- ¡O que sigues
enamorada de Salvador! Y
diciendo esto y como
Valeria no responde Isabel decide marcharse. Se detiene en la puerta
-¡Cuando lo decidas y aceptes mi ayuda me lo haces saber por
favor! Ojala sea lo más pronto posible -y ataja las
lágrimas para no llorar- ¡digo, para evitarnos
este tipo
de sorpresas tan desagradables! E Isabel se marcha. Y Valeria
se queda llorando.
FIN DEL CAPITULO
(Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi resposabilidad) @2005 Narración by Mabouchita! Z;D Por favor no ponga esta narración
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