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El Cuerpo del Deseo

Una historia Original de JULIO JIMENEZ

Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO

*

 "There are more things in heaven and earth, Horatio. Than are dreamt of in your philosophy."

(Traducción: "Hay más cosas entre el cielo y la tierra, Horacio. Que las que sospecha tu filosofía.")

William_Shakespeare

*

 CAP# 119: jueves 5 de enero de 2006 - ¡EXORCISMO!

 

Mansión.

El piano sigue brindando sus notas divinas... Noche de Ronda.

Isabel en bata de seda violeta, y acompañada por la antipática Rebeca espera con los brazos cruzados en el pasillo. Ángela, con una combinación de seda rosada sale al pasillo acompañada de Antonio -¿Qué pasa señoras? -interroga éste último. foto

 -¿Y todavía lo pregunta Antonio? -Le grita Rebeca con su voz aguda -¿es que no escucha? ¡El piano está sonando otra vez!

Isabel mira fastidiada a su tía.

Antonio cruza los brazos -¡Sí doña Rebeca, está sonando! ¿Y cuál es el problema?

-¡Ángela, te quería pedir las llaves del estudio por favor! -Interviene Isabel para cortar la conversación. foto

 -¿Para qué Isabel? -responde Ángela de malas pulgas- ¡ya hemos abierto varias veces y no hemos encontrado a nadie allí! foto

 Isabel mira para otro lado resignada y sin protestar. foto

 -¡No importa! -Grita Rebeca -¡necesitamos entrar y acabar con ese maldito aparato que nos tiene nerviosas! No sé si a ustedes les complace esa morbosidad, pero a nosotras no -Rebeca habla en plural. foto

 -¿Tiene miedo doña Rebeca? ¡Está temblando! -Antonio la mira escrutadoramente. 

Isabel, tranquila, observa la histeria de su tía.

-¡Por favor, por favor! -Se indigna Rebeca- ¡no me digan que ustedes están muy tranquilos porque no se los voy a creer!

-¡Pues no tenemos miedo señora y si es mi papá el que está tocando allá adentro tiene todo el derecho de hacerlo porque ésta sigue siendo su casa! -Le corta Ángela.

-¡Ay Ángela! -suspira Isabel cansada- ¡por favor préstame las llaves para que ella lo crea con sus propios ojos!

-¡Pierdes tu tiempo Isabel y no voy a permitir que saquen ese piano de allí, es un objeto sagrado e intocable! ¿De acuerdo? -Ángela mira amenazadoramente a Rebeca.

-¡Ángela, no me haga perder la paciencia! -Le grita Rebeca mientras Isabel mira al techo fastidiada con su tía.

-¡Y usted no me haga perder la mía señora, le espante a quien le espante, si ese piano suena todas las noches, a mí no me importa! -Y de pronto Ángela le dice una gran verdad- ¡y si no le parece! ¿Por qué no hace sus maletas y se larga de esta casa?

Antonio le pone una mano en el hombro a Ángela para calmarla.

-¡Jovencita altanera, cuide sus palabras! -grita Rebeca.

-¡Y usted no sea entrometida señora! ¿Además quien le autorizó a venir a tocar a mi cuarto a estas horas de la noche? -Dice Ángela furiosa.

Antonio se preocupa-¡Ya escuchó a mi esposa señora, o se acostumbran a esos conciertos misteriosos o mejor se van! -Y Antonio conduce a Ángela de vuelta a la habitación -¡con permiso!

Cuando quedan solas Rebeca explota -¡Isabelita! ¿No te das cuenta de lo que están diciendo? -Grita histérica- ¡son unos atrevidos, haz algo! ¿No? -le exige.

Pero Isabel cansada le da la espalda -¡Te lo dije tía, a mí no me importa lo que pase, estoy de acuerdo con ellos totalmente! -Se da la vuelta y la enfrenta fastidiada- ¡sino te gusta, entonces lárgate de la casa tía! ¡Yo no pienso seguir luchando contra el fantasma de Pedro, me interesa muchísimo más luchar contra los vivos! -Y diciendo esto se mete su cuarto y la deja plantada.

-¡Isabel! -Le grita Rebeca inútilmente -¡Isabel por favor!

Pero Rebeca se queda sola en el pasillo mientras siguen sonando las notas el piano.

(Ay!!! demasiado bueno para ser verdad!!! que echen de la casa a la vieja bruja!)

*

Al día siguiente.

-¡No Isabel, de ninguna manera! -Rebeca vuelve al ataque en la habitación de Isabel- ¡no tolero la conducta de las personas que viven en esta casa!

Isabel sin escucharla, en negligé de seda, se dirige a buscar la ropa que se va a poner.

-¡No es posible que todos acepten que ese piano siga sonando tan deportivamente sin ninguna explicación! -Rebeca con su voz insoportable.

Isabel regresa fastidiada -¡A nadie le molesta, solamente a ti! -Y tira la ropa sobre la cama y regresa a buscar otra cosa.

-¡Eso es lo peor del asunto, todos se acostumbraron y hasta se sienten muy complacidos de que haya un fantasma en esta casa! -Se indigna Rebeca- ¡como si fuera la gran maravilla!

Isabel vuelve con dos faldas.

-¡Cuando la música empieza a sonar ya nadie se acerca el estudio para saber que pasa allí! -Rebeca abre los ojos con miedo- ¡eso es monstruoso Isabel!

Isabel suspira cansada y fastidiada.

-¡Isabelita, reacciona por favor, tienes que tomar cartas en el asunto!

-¡Ya te dije tía, que no puedo hacer absolutamente nada! -Le aclara Isabel con rabia contenida.

-¡No puedes permitir que la tonta de Ángela vaya por encima de ti! -Y luego Rebeca se burla- ¡si ella goza imaginando que el fantasma de su papá está sentado en el piano! ¡Pues tú no debes secundarla en semejante aberración!

-¡Tía! -le grita Isabel al borde de la exasperación.

-¡Es urgente Isabel destruir ese piano, acabarlo de una buena vez!

-¡A ver tía! -trata de razonar- ¡supongamos que nos deshacemos de ese estúpido piano! -Isabel la mira a los ojos- ¿que pasaría si se sigue escuchando la música? -y le abre los ojos bien grandes- ¿no sería mucho peor?

-¡Pero hija, si eso pasa recurriremos al exorcismo! -decide Rebeca.

Isabel fastidiada se toma de la cabeza y le da la espalda.

-¡Traeremos a un sacerdote para que le eche agua bendita a este lugar!

Isabel se retoca el maquillaje tranquilamente.

-¡Y así puede expulsar a cualquier espíritu malo que ande rondando por aquí!

Isabel la mira con burla -¡Afortunadamente no eres tú la que maneja esta casa porque sino nos vas a dejar en el ridículo a todos! -y se sigue maquillando.

-¡Sinceramente Isabel! ¿No sientes miedo? -Interroga Rebeca intrigada ante su tranquilidad- ¿a ti no te importa que el fantasma de tu primer esposo nos desvele todas las noches con sus conciertos?

Isabel deja de maquillarse y sonríe... sonríe con ternura y luego exclama -¡Ojala fuera él! -desea, pero luego baja la mirada y una expresión triste se apodera de ella. Toma el retrato don Pedro José y lo mira -¡no tía! -dice convencida y se queda mirando el retrato- ¡no, porque Pedro fue un hombre maravilloso! -y suspira y abraza fuerte el retrato -¡nada relacionado con él me podría dar miedo! -Isabel cierra los ojos muy fuerte- ¡nada!

Y luego separa el retrato y le sonríe triste -¡Si en vida no le hizo daño a nadie, mucho menos muerto! ¿No crees? -Y pone el retrato en su lugar.

-¡Ay Isabel, no lo veas como algo normal hija! analiza con cabeza fría la situación -insiste Rebeca.

-¡Tía! -Isabel se exaspera -¡no le quiero buscar explicación a las cosas! ¡Es lo que estamos haciendo todos menos tú y Walter!

Rebeca recuerda algo -¡Isabelita, a propósito de Walter! ¿No te parece que ya deberías recuperar su confianza?

Isabel la mira como para fusilarla.

-¡No te conviene tenerlo de enemigo mientras el peligro no haya pasado Isabel!

Isabel mira lo lejos -¿El peligro? -Se pone alerta.

-¡Isabel, estás en grave peligro! Yo por ejemplo, más que nadie, estoy segura de que eres inocente en referencia al caso de Andrés pero cualquier declaración malintencionada ¡puede perjudicarte terriblemente Isabelita!

Isabel le sonríe altiva -¡Eso lo sé perfectamente tía, y en este momento cualquiera que tome la decisión me podría perjudicar! Pero no te preocupes... ¡porque no sería la única! -Dice misteriosa- ¡no lo sería!

*

Cítricos Donoso.

-¡Bueno! -Responde Salvador. foto

 -¡Sí, yo soy Salvador Cerinza! -hace una pausa- ¡usted dirá oficial! ¿En qué puedo servirles? -hace otra pausa y luego responde seguro de sí mismo- ¡estoy a sus órdenes! foto

*

En su oficina, la ex-oficina de Andrés, el doctor Garcés habla por teléfono con un cliente -¡Estoy de acuerdo, tuvimos algunas anomalías con la producción pero ya está todo solucionado! -Y luego corta- ¡Nos vemos en la próxima reunión!

Golpean a la puerta y entra Salvador -¿Interrumpo? foto

 -¡No, tome siento por favor!

-¡Gracias! -pero no se sienta- sólo venía a avisarle que me ausentaré en horas de la tarde doctor.

-¿Y eso a qué se debe? -pregunta Garcés distraído- ¿Tiene algo urgente que atender?

-¡Obligatorio diría yo! Tengo que presentarme a la jefatura de policía -le aclara Salvador.

El doctor Garcés sonríe -¡No me digas Salvador que tiene líos judiciales! -pero al ver que Salvador no sonríe se pone serio- ¡de ser así usted puede contar conmigo para lo que sea! -se ofrece.

-¡Yo lo sé doctor, pero no es necesario! Se trata de algo relacionado con la muerte de Andrés Corona -y sin explicar más se marcha dejando al doctor Garcés muy intrigado.

*

Apartamento de Felipe.

Mientras Moncho posa para Felipe que lo pinta como niño campesino, éste le pregunta -¿Te sientes feliz viviendo de mi casa Moncho?

-¡Me gusta mucho! -Sonríe Moncho.

-¿Pero por qué te gusta?

-¡Porque usted es un señor muy bueno que me enseña a escribir, a leer y a pintar cosas muy bonitas! -le responde sinceramente.

Felipe lo mira maravillado y orgulloso-¿Y qué más?

-¡No me tengo que parar temprano a hacer oficio! -le confiesa Moncho- Y usted me compra chocolatines.

-¡Pero entonces no digas simplemente que te gusta, sino que éstas feliz! -ríe feliz Felipe.

Pero Moncho deja de sonreír y baja la mirada triste -¡Extraño mucho a mi papá!

Felipe se enternece y se acerca -¡Bueno! ¿Tu papá te ha enseñado a leer, a escribir o a pintar? -Se sienta a su lado.

Moncho mueve la cabeza negativamente.

-¡Así! -Felipe le levanta el mentón- ¡levanta la cabeza, así, no me gusta verte triste Moncho!

En ese momento entra Cantalicia que está muy guapa, bien peinada y bien vestida -¿y ahora qué mosca le picó a don Felipe? -Sonríe al ver la pintura de Moncho- ¡cómo no vinieron sus viejas ahora va a meter a mi chamaco! -sin embargo le reclama.

-¡Nada tiene de malo y deje de meterse con mis pinturas! -se exaspera Felipe.

-¡Yo no digo que tenga algo de malo! Lo único es que me va a hacer bien flojo a este muchacho, a esta hora Ud. debería estar ayudándome allá en la cocina -y Cantalicia llama a Moncho.

Pero Felipe la detiene- ¡Déjelo en paz Cantalicia! -se enoja- ¡déjelo en paz!

Cantalicia lo mira molesta pero se calla.

Felipe vuelve al trabajo pero de pronto pregunta-¡Dígame una cosa Cantalicia! -pregunta- ¿su marido sabe tocar el órgano?

Cantalicia lo mira asombrada y perdida- ¿Cuál órgano don Felipe?

Felipe la mira asombrado y luego comprende (y se muerde una sonrisa -¡Uno de esos instrumentos parecidos a un piano! -le aclara- Jacobo me comentó algo al respecto.

-¡Pos la verdad es que él resultó haciendo cosas muy raras! -Y Cantalicia se abraza a sí misma asustada.

-¿Pero sabía o no sabía? -insiste Felipe.

-¡Pos no sabía! -exclama Cantalicia- El lo único que sabía tocar era el pico y la pala, Salvador era muy cerrado para esas cosas, a él no le gustaba aprender nada nuevo ¡lo único que sabía era nada más acompañarme al pueblo! -le cuenta mientras se rasca la cabeza- ¡para ver la fruta que sembrábamos!

Y Cantalicia se pone triste y recuerda el viaje al pueblo bajo el sol y el polvo con Salvador y Moncho. Se encuentran sentados a la vera del camino, sucios, Salvador ido, Moncho adormecido del cansancio, Cantalicia alerta. Cuando en la distancia aparece una camioneta en el camino, Cantalicia se levanta y corre a pedir que los acerquen al pueblo.  Salvador la sigue sumiso con Moncho.

Cantalicia vuelve realidad -¡La mera verdad es que era medio atarantado mi marido! Había que estar arreándolo porque sino se queda quieto, quieto, ¡quieto con una mula! -dice cantando y alargando las palabras- Pero yo... ¡si lo quería don Felipe! así como él era yo lo quería.

Felipe asiente con la cabeza -¡Sí, realmente tuvo un cambio sorprendente! Se convirtió en otra persona después de su supuesta muerte.

-¿Y ahora qué es ese milagro que me ande preguntando por él? -Se sorprende Cantalicia- ¡antes se ponía todo enojado si yo lo mencionaba!

-Porque también me desconcierta terriblemente -le confiesa Felipe- ¡yo nunca creí en cuentos de espíritus!, siempre estuve convencido que después de la muerte no existía absolutamente nada.

Cantalicia lo mira asustada.

-¡Pero resulta atractivo imaginar que no todo acaba ahí! -sigue Felipe soñador- ¡Que viajamos a un sitio desconocido! -la mira misteriosamente -¡de algo estoy seguro! ¿Sabe Cantalicia? ¡Su esposo, efectivamente falleció, pero su cuerpo fue ocupado por la energía de otro ser! -Y luego le dice tenebrosamente- ¡un ser muy distinto al de su esposo!

Cantalicia asustada se santigua -¡Ave María!

*

Estación de policía.

-¡Sorprendente, muy sorprendente! -Exclama al inspector- ¡el cargo que desempeña actualmente en la empresa de Donoso es bastante importante! -dice con un dejo de burla.

Salvador lo impertérrito.

-¿Cómo escaló tan rápido laboralmente, si antes trabajaba como conductor?

-¡Lo logré gracias al respaldo de las personas que confiaron en mí! foto

 -¡La señora Isabel lo nombró en ese cargo! -plantea el inspector para hacerlo caer.

-¡No! La señora Ángela Donoso -aclara Salvador- ¡Doña Isabel Arroyo no tuvo nada que ver con mi nombramiento!, al contrario ¡se opuso desde el principio porque no confiaba en mí!

-Entonces, la relación entre usted y doña Isabel... -deja caer las palabras lentamente- mejoraron notablemente -termina el inspector.

Salvador responde seco-¡Mejoraron dentro de los términos del respeto mutuo que siempre hemos mantenido!

El policía se levanta y lo presiona -¡La señorita Inírida Fernández, asegura que usted y doña Isabel son amantes y que los descubrió en una situación bastante comprometedora en su departamento!

-¡Pues yo a esa señorita no la conozco! -exclama Salvador- ¡la vi por primera y única vez en el entierro del señor Andrés Corona! Ahí delante de todo el mundo insultó a doña Isabel y pregonó sus amoríos con el difunto. foto

 -¿Usted era enemigo del señor Corona? -sigue con sospecha el policía.

-¡Yo no!... pero no sé, tal vez él me consideraba como tal -Salvador simula estar incómodo- ¡él nunca estuvo de acuerdo con mi vinculación empresa! foto

 -¿Él lo consideraba un rival en el plano laboral?

Salvador suspira -¡Yo lo que creo es que el señor Andrés Corona estaba enfermo mentalmente! foto

 -¿Por qué lo cree? -se intriga el policía.

-¡Pues, porque se comportaba de una manera muy extraña! -le cuenta Salvador- ¡su comportamiento era errático y una noche se introdujo en una de las bodegas de la fábrica y comenzó a disparar! -Sigue Salvador tranquilo y como si les dijera un secreto- ¡y a gritar desaforadamente! La policía y los celadores tuvieron que sacarlo de ahí.  foto

 -¡Entonces considera que era un individuo peligroso!

-¡Bastante! -Salvador abre los ojos- Días antes golpeó salvajemente a su esposa y... -disimula dudar- ¡también atentó contra mi vida! foto

 -¿Podría ser más específico señor Cerinza? -se interesa el inspector.

Salvador simula estar muy preocupado y toma un vaso de agua -¡Yo me dirigía en automóvil hacia mi casa y unos sujetos me dispararon! No puse la denuncia porque nunca supe el motivo de la agresión.

-¡Entonces supone que el responsable de ese atentado fue el señor Corona!

-¡Claro, supongo porque él estaba celoso de mí! Alguien le dijo que... -y aquí simula estar dudar estar esta información -¡la señora Isabel y yo éramos amantes y ese alguien tuvo que ser Inírida Fernández!

-¿Por qué lo asegura categóricamente? -se intriga el policía.

-¡Pues esa señorita era la única interesada en que Andrés Corona se divorciara de su esposa! -deduce lógicamente Salvador- ¡sólo que no midió las consecuencias de su mentira! -Dice Salvador simulando mucha pena.

El policía le cree y asiente.

-¡Yo... considero que a Inirida sólo le motiva el deseo de perjudicar a doña Isabel! -Suspira Salvador- ¡y les aseguro que todo lo que afirma, todo lo que afirma no tiene el más mínimo fundamento! -Dice seguro de sí mismo.

Los policías se miran entre ellos.

*

Mansión.

Isabel, con un bello vestido se pasea nerviosa en su habitación de un lugar a otro. foto

 Y luego recuerda a Pedro tocando el piano. Recuerda el concierto para ella y Valeria en presencia de Walter. Ve a Pedro sonriéndole paternalmente a Valeria y a Valeria mirándolo embobada. Isabel sentada a su lado los mira.

Isabel vuelve la realidad y luego con paso decidido sale al pasillo y se acerca a la puerta del estudio... se apoya sobre la puerta y prueba a abrirla pero sigue bajo llave.

-¿También le inquieta el misterio del piano señora Isabel? -Aparece Walter como un fantasma -¡yo en su lugar, no dudaría un solo instante en abrir la puerta del estudio y sacaría todo lo que se encuentra adentro para acabar con este dichoso enigma!

Isabel lo mira con desprecio.

-¡No, a veces se me olvida que mi humilde opinión no sirve en esta casa y que soy solamente un estorbo para usted! -dice Walter al comprender su mirada y se dispone a marcharse ofendido.

-¡Walter! -lo detiene Isabel.

Walter se detiene y da media vuelta para enfrentarla cara a cara.

Isabel lo mira fría y dura -¿No cree que sería conveniente acabar con esta desagradable situación entre usted y yo de una buena vez? -Le pregunté Isabel sin cambiar de expresión de disgusto.

-¡No me diga que me va a botar otra vez de esta casa! -se escandaliza Walter.

-¡No! -Dice Isabel- ¡sabe muy bien que no lo voy a hacer!

Walter se reafirma a sí mismo con sonrisa y se pone más erguido.

-¡Pero si no nos queda de otra, más que permanecer juntos, entonces yo creo que tendríamos que llegar a un acuerdo! -sigue Isabel- ¿No cree? ¡De otra manera nuestras vidas se van a convertir en un verdadero infierno!

Walter sonríe -¡No sabe lo complacido que me siento al oír sus palabras señora Isabel! -Se acerca feliz- ¡hace tiempo que ansiaba oír algo parecido de la parte de usted porque en el fondo yo presentía que usted tarde o temprano entraría en razón!

Pero Isabel no sonríe -¿Qué es lo que necesita para estar más tranquilito Walter?

-¡Un justo y merecido aumento de sueldo! -Le zampeca Walter con todas las letras.

Isabel recibe el golpe en plena cara como una bofetada y se queda sin aire.

-¡Y por supuesto recuperar la importancia que tenía es en esta casa! -sigue Walter con sus exigencias- ¡estoy harto que hasta la servidumbre me observe a mí como un trasto inútil, como algo que flota por ahí!

Isabel pone las manos en las caderas -¿Pretende entonces que Ángela y yo lo volvamos a tratar como a un empleado fiel de esta casa? -se burla Isabel.

-¡Claro que si! -se emociona sinceramente Walter- ¡lo que yo más ansío señora Isabel, lo que yo más deseo, porque yo siempre he sido un servidor! -Y Walter casi se le arrodilla- ¡quiero volver a ser el servidor fiel y más importante de esta familia! -Le dice de manera amenazadora.

Isabel lo mira sin contestar.

*

Habitación de Valeria.

-¡Vamos por buen camino! -El doctor concluye -¡la noto muchísimo mejor! ¿Se siente más tranquila Valeria?

Valeria sonríe -¡Sí doctor, muchas gracias!

-Continuaremos con el mismo tratamiento, pero más importante es controlar los nervios, debe mantenerse lo más calmada posible.

Valeria le promete que así va a ser y el doctor se despide. Antes de salir se despide Abigail -¡Estamos progresando satisfactoriamente, de todas formas no la descuide!

-¡No se preocupe doctor, yo estaré al pendiente de ella!

-¡Abigail! Me gustaría hablar con señora Isabel.

-¡Sí, debe estar en la sala doctor! -Le dice Abigail y le abre la puerta.

Luego Abigail vuelve y le dice a Valeria -¡Ya escuchó al doctor, usted debe hacer un esfuerzo por ayudarse!

-¡Te lo agradezco Abigail!, pero yo quisiera saber si tú no tienes algún resentimiento conmigo -Pregunta Valeria con voz de niña.

Abigail se sorprende -¡Ay pero! ¿Cómo me dice esas cosas señorita, si usted sabe como la quiero?

-¡Yo sé, pero te lo digo porque sin intención lastimé a Simón!

-¡Usted lo ha dicho, sin intención, usted no tiene la culpa de nada y además él ya lo comprendió! No se preocupe -le consuela Abigail.

-¡Me preocupé y me sentía muy atormentada hasta anoche, cuando escuché el piano! -Y Valeria se levanta soñadora y camina recitando- ¡la música de don Pedro me devolvió las ganas de vivir porque... sabes Abigail... él le tocó para mí!

-¿De veras lo cree?

-¡Sí, puedes burlarte o creer lo que te estoy diciendo pero eso es lo que siento!

-¡Si yo no me burlo señorita, todo lo contrario, si eso la hace sentir mejor me alegro mucho!

-¿Sabes qué es maravilloso? Cuando le escucho ya no me siento sola, y siento que sigo contando con el mismo aprecio que me ha dado Pedro ¿y para que quiero más Abigail?

-¡Señorita Valeria!

-¡Es cierto! ¿Sabes? La noche que él murió... ¡él me prometió que no dejaría de tocar para mí! -sonríe- ¡y ha cumplido su promesa, lo ha hecho una y otra vez! Si Dios me concede esa alegría, yo no entiendo por qué debo sufrir por desengaños amorosos.

-¿Por qué se enamoró de Salvador señorita? -Interroga Abigail.

-¡Bueno, porque en él, en él vi muchas cosas de don Pedro! Su voz, su mirada sincera y la forma tan especial en la que me trataba -y Valeria suspira.

Y recuerda a don Pedro José Donoso enfermo en la cama.

"-¡Prométame que va a cuidarse y le juro que me sentiré muy tranquila! -Valeria está cubierta con un velo negro."

"-¡Si tú me prometes no traer ese velo la próxima vez! -le responde el viejo Donoso."

"-¡Se lo prometo don Pedro! -responde Valeria con una voz de niña."

"Pedro le sonríe como un padre-¡Dame la mano muchacha! -Y Valeria le da la mano y don Pedro ser la aprieta fraternalmente -¡espero que Dios me de fuerzas suficientes para seguir deleitándote con mi música!"

Valeria vuelve a la realidad-¿Sabes Abigail? Siempre que estabas cerca de Salvador sentía la presencia don Pedro pero lamentablemente me equivoqué -y suspira- ¡solamente fue una ilusión, una ilusión que se rompió definitivamente!

-¿Estás segura de lo que dice?

-¡Por supuesto! -Y llora- ¡no quiero saber nada de Salvador! Y mucho menos ahora que siento tan cerca la presencia de don Pedro.

Abigail sonríe.

(urrgggg...  toda esta escena estuvo de un azucarado imposible de tragar... )

*

Un restaurante.

Salvador espera impaciente, mirando su reloj varias veces hasta que por fin aparece su invitada. foto

 Salvador se apresura a levantarse- ¡pensé que no vendría! - le dice con una sonrisa. foto

 -¡No sabe cuánto me complace que haya venido! foto

 *

Mansión.

Toda la mansión Donoso se encuentra en la sala donde Isabel toma la palabra. foto

  -¡El motivo de esta reunión es para aclarar la situación de Walter ya que yo sé que muchos de nosotros hemos tenido algún roce con él y...! -e Isabel suspira con disgusto- ¡yo creo que ya es tiempo, de que regrese a sus ocupaciones normales! foto

 -¡Pero él mismo se lo buscó con su comportamiento Isabel! -Se enoja Ángela- ¡es un altanero y nos ha desafiado a todos, eso no se lo podemos permitir a nadie!

-¡Bueno, tampoco hay que olvidar que él no es cualquier aparecido Ángela! -Interviene Rebeca con su voz aguda-¡te recuerdo que es el empleado más antiguo de esta casa y que gracias a sus años de servicio y a su abnegada dedicación se tiene muy bien ganado un puesto que no se le puede discutir! foto

Isabel mira al techo con la intervención de su tía.

-¡Claro que se puede discutir! -Interviene Antonio- ¡porque la antigüedad no le da permiso de faltarle al respeto a la gente que vivimos aquí!

-¡Yo no le falto al respeto a nadie, sencillamente respondo a sus ataques y a sus insultos, especialmente de Simón! -Dice Walter.

-¡Si lo ataco no es por gusto, sino porque se las busca! -Se defiende Simón. foto

 -¡Eso es muy cierto! -Interviene Ángela- además me extraña que tu intercedas por él Isabel ¿ya se te olvidaron todas las discusiones y los momentos que él ha provocado? ¡La mejor solución es despedirlo! foto

 Isabel no responde. foto

 -¡Si debería estar lejos desde hace mucho tiempo, porque aquí no sirve para nada! -Dice Simón- ¡nada más la pasa de arriba para abajo como un maldito vampiro!

-¡Simón por favor! -le corta enojada Abigail.

-¡Mamá, nada ganamos quedándonos callados! Así no se soluciona nada y menos compadeciendo a esta alimaña que lo único que hace es fastidiarnos.

-¡Ni soy alimaña ni tolero que nadie me tenga compasión jovencito! -Walter da un paso al frente - ¡aquí donde me ve me sobra dignidad y no estoy dispuesto a tolerar que nadie me humille, así que exijo que se revise mi condición en esta casa, o se me devuelven todos mis derechos o me marcho! foto

 -¡Bueno, creo que Walter tendrá sus razones para reclamarnos, si lo tratamos mal es lógico que reaccione el señor! -Interviene Isabel mirándolo con rabia- ¡así que yo propongo! -duda y luego pronuncia entre dientes- ¡que vuelva a la administración de esta casa!

-¡A mí me van a perdonar, pero no hay nadie mejor que Abigail para la administración de esta casa!-interviene Vicky.

-¡Si, pero Abigail ya no es una empleada en esta casa, es la suegra de Ángela, es una señora de la casa! -aclara Isabel.

-¡El puesto que yo ocupe no tiene nada que ver señora, mi obligación es vigilar que todo marche bien!

-¡Yo lo sé Abigail! ¿Entonces usted no se opondría a que Walter regresara a sus actividades sólo porque no ha llevado una buena relación?

-¡Yo no tengo nada en contra de Walter señora, además no me voy a oponer a que él ocupe su puesto siempre y cuando respete a todas las personas porque nos lo merecemos!

-¡Si usted no fuera tan mala gente Walter, si dejara a un lado ese maldito resentimiento que lo envenena! -Desea Antonio.

-¡Eso es cierto Walter! ¿Cómo va a hacer para que confiemos en usted y aprobemos su permanencia en esta casa? -Pregunta Ángela. foto

 
-¡Probémoslo simplemente! -propone Walter- porque yo sólo puedo dar de lo que recibo.

Todos se quedan mirándolo.

*

Un restaurante.

-¡Ni piense que estoy aquí por miedo y mucho menos! -Le aclara Inírida altiva a Salvador- ¡acudí a su llamado solamente para comprobar hasta dónde son capaces de llegar usted y su amante! sólo por eso estoy aquí señor Cerinza. foto

 Salvador simplemente la estudia con una sonrisa. foto

 *

Habitación de Isabel.

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Isabel entra de cara larga y Rebeca feliz -¡Te felicito mi amor, fue la mejor decisión que pudiste haber tomado! Aunque los demás estén disgustados, no importa -sonríe feliz- ¡me alegra mucho que estés escuchando mis consejos Isabel! Porque no te convenía para nada tener a Walter como enemigo.

Isabel sonríe irónicamente -¡No tía, fueron las circunstancias las que me orillaron a interceder por Walter! Mi opinión hacia él no ha cambiado en absoluto -dice molesta- ¡para mí sigue siendo como una rata! Y tiene la desfachatez de chantajearme tía -dice furiosa- ¡que no me amenace porque entonces te juro que no voy a dudar ni tantito en ponerlo en su sitio aunque signifique una amenaza para mí!

-¡Isabel, mira, es mucho más agradecido de lo que tú piensas!

Isabel ríe burlonamente sin creerle.

-¡Y con esto que has hecho mi amor te lo has echado en el bolsillo! -sigue hipócritamente.

Ese momento golpean a la puerta y Rebeca abre. Walter entra -¡Espero no interrumpirlas doña Isabel!

-Y yo espero que esté complacido ¿se le ofrece otra cosita más de Walter? -responde Isabel agria.

-¡Por ahora, sólo manifestarle que estoy sumamente complacido y agradecido por lo que hizo por mi!

-¡Ahórrese todo sus agradecimientos, era algo que ya tenía pensado hacer! -Le corta Isabel.

-¡Y de ahora en adelante señora Isabel, usted puede contar conmigo incondicionalmente para lo que sea! -se ofrece Walter- ¡inclusive para enfrentar a esa mujer que se decía su amiga, la tal Inírida Fernández!

Isabel lo mira con una sonrisa cínica.

*

Un restaurante.

Salvador la sigue mirando sin decir palabra. foto

 -¡Supongo que lo envía Isabel! ¿No es cierto? La distinguida señora debe sentirse acorralada y por eso se vale que usted para implorarme -sonríe Inírida disfrutando el triunfo- ¡la muy cobarde! foto

 -¡No, está equivocada! Ella no me ha enviado foto

 y yo no he venido suplicarle -sonríe Salvador- ¡si la he llamado es para hacerle un favor!  foto

 -¡Será estúpido! -e Inírida se levanta para marcharse con aire ofendido.

-¡Escúcheme! -La detiene Salvador- ¡escúcheme y entenderá por qué se lo digo! Siéntese por favor -le ruega.

Inírida vuelve a tomar asiento y Salvador sigue- ¡Sus acusaciones son un arma de doble filo dónde la única perjudicada será usted! foto

 Inírida sonríe burlona-¡No me diga! ¿Tengo que creerle?

-¡Hoy me presenté ante la policía y negué cualquier tipo de relación con Isabel! foto

 -¡De nada le valdrá porque es mi palabra contra la suya! Y a mí me respalda la verdad. foto

 -¿Cual verdad? -Se burla Salvador -¿cual, el odio que siente hacia Isabel? ¡A leguas se nota que lo que quiere es vengarse así que sus acusaciones carecen de fundamento!

-¡Tengo pruebas suficientes para demostrar que los dos se veían en mi apartamento!

-Y con eso demostrará que somos amantes ¿pero cómo piensa respaldar una acusación tan grave, dónde están las pruebas que respaldan que Andrés Corona fue asesinado?

-¡Eso es evidente! Sólo basta que lo investiguen.

Isabel Salvador levanta las cejas -¡No encontraron nada! -Y hace una pausa y se toma un vaso de agua.

Inírida lo mira inquieta.

-¡No encontrarán nada porque Isabel no asesinó a su esposo y tampoco lo planeamos! -sigue frío- ¡esas son suposiciones que existen en su mente y son producto de su frustración!

-¿De qué frustración me está hablando idiota? -Se enoja Inírida.

-¡De la frustración de no haberse podido casar con un millonario, con un hombre importante, de esa frustración! -Sigue Salvador.

-¡El que se supone es usted!

-¡Usted soñaba casarse con Andrés Corona... claro, en vista de que no pudo hacerlo con don Pedro José Donoso!

-¿Qué imbecilidades está hablando? -Se espanta Inírida.

-¡Antes de fijarse en Andrés Corona usted cortejaba a Pedro José! -Sigue Salvador implacable.

-¿Qué calumnias quiere inventarme?

Salvador saca un sobre el bolsillo foto

  -¡Le voy a mostrar esta carta, a ver si recuerda un poco! -Y le muestra su escritura -¡está escrita de su puño y letra, son sus declaraciones de amor hacia don Pedro José Donoso! -Y Salvador se dispone leerla- estaba desesperada por apoderarse de su fortuna. foto

 Inírida trata de arrancarle la carta de las manos pero Salvador la esquiva.

-¡A usted sólo le interesa el dinero, carece del más mínimo escrúpulo con tal de apoderarse de él! -y Salvador juega en el aire con la carta- ¡de estas tengo más, tengo todas las que le escribió a Pedro José!

Inírida lo mira con rabia. foto

 -¡Así que si insiste en sus acusaciones me veré obligado a enseñárselas a la policía para que se enteren de la clase de persona que es usted! foto

 Inírida traga saliva y mira para otro lado.

*

Noche de media luna.

*

-¡Yo no estoy de acuerdo con las concesiones que le dieron a Walter! -Se queja Simón en el comedor- ¿para qué darle más oportunidades si ya sabemos que no va a cambiar? ¡Genio y figura hasta la sepultura mamá!

-¡Los refranes no se pueden aplicar siempre hijo!

-¡Deberían haberlo echado de patitas en la calle para librarnos de ese tormento!

Detrás de él Vicky asiente en silencio.

-¡Pero no, tenían que devolverle su puesto para que siga haciendo de las suyas!

-¡Yo estoy de acuerdo con Simón porque aquí todo el mundo metió la pata! -no aguanta Vicky - ¡primero la señora Isabel por haber defendido a zopilote ese y después nosotros por haberlo aceptado!

-¡Pero por Dios! ¡Que falta de misericordia es ésta! -Se escandaliza Abigail -¿quiénes somos nosotros para cerrarle las puertas a un pobre viejo desgraciado que no tiene a dónde ir?

Simón abre los ojos como platos, lejos de la compasión de su madre.

-¡Recuerden que dejó la mayor parte de su vida al servicio de esta casa! -Sigue Abigail tal vez reflejándose ella misma.

-¡Pues te voy a decir quiénes somos nosotros mamá! -le contesta Simón- ¡Somos unos tontos que durante años hemos estado soportando groserías, humillaciones, nos han tachado de rateros, nos han calumniado mamá!

(Bueno Simón  y si estás tan disgustado... ¿qué haces ahí?)

-¡Eso es verdad Abigail! No se me hace justo que a ese hombre se le disculpe todo con el cuento de que es un viejito que no tiene adónde ir -lo imita burlona- ¡de viejos como ese que Dios nos libre!

-¿Por qué negarle la oportunidad de cambiar? -les pregunta Abigail- ¡Él tiene razón al decir que no puede dar más que lo que recibe! Si todos nosotros lo rechazamos, él no puede devolvernos sonrisas.

-¡Abigail por favor aterrice, a ese hombre se le trata con guantes de seda y no va a cambiar! -le grita Vicky- Él es un abusivo que le encanta imponer su autoridad.

-¡No le sigas dando más cuerda a Simón, Vicky por favor!

-¡Yo sé que calladita me veo más bonita pero tarde o temprano se van a ver los resultados! -Se enoja Vicky se marcha.

-¡Mamá, la verdad exagerada acaba en ser tontería, nosotros no vamos a estar felices en esta casa mientras tengamos que soportar las jetotas de ese tipo! Además ya suficiente tengo con otro martirio en la empresa.

Abigail lo mira con los brazos cruzados -¡Lo dices por Salvador!

-¡Yo nunca dije su nombre!

-¡Pero te refieres a él! Espero que no te lleves mal con él por lo sucedido con la señorita Valeria, no es sano alimentar rencores.

-¡Mamá, tú no me vas a decir lo que tengo que sentir por ese tipo! Discúlpame, pero en esto nadie se puede meter, ése es asunto mío y nada más.

Simón se marcha.

*

Escándalo en el pasillo de servicio.

-¿Entonces qué, me va a sacar otra vez de la cocina y me va a poner a trapear los pisos? -Ataca Vicky a Walter- ¡pues no señor, yo no me voy a romper la espalda por hacerle caso a usted!

-¡De la mejor manera se lo digo Vicky, hay que rotar el trabajo de las empleadas para que no caigan en la rutina! -discursea Walter.

-¡Pues mi rutina la deja tranquilita porque yo estoy acostumbrada a cocinar y además lo hago muy bien, y si ayudo o no a trapear el piso es mi problema! ¡No se meta!

-¿Ya empiezas a tener problemas con este señor? -Aparece Simón con aires de dueño de la casa.

-¡Éste no es asunto suyo jovencito, déjeme manejar a la servidumbre a mi manera y usted ocúpense de sus cosas! -y Walter saca su famosos reloj- ¡que por cierto ya es tarde para llegar a la empresa!

-¡En cambio no es tarde para fastidiar a los pobres empleada! Mire Walter, no intente alterar el curso normal de esta casa si me quiere amargarse el día, aquí el señor no puede hacer ningún cambio sin autorización de mi mamá, así que no le hagan caso ninguna de sus imbecilidades ¿estamos?

Diciendo esto Simón se marcha y Vicky y Juanita sonríen felices y dejan solo a Walter.

Rebeca se cruza con ellas-¿Le están dando guerra Walter?

Walter suspira y guarda sus reloj- ¡Todo comienzo difícil, pero poco a poco en el camino iremos aliviando las cargas! -recita filósofo.

-¡Abra muy bien los ojos y demuéstrele a Isabelita que en realidad usted está muy agradecido con ella!

-¡Justamente eso lo que pienso hacer y como primera medida voy a demostrarle mi fidelidad revelándole la existencia del pasadizo secreto! -Y al ver la cara de aprobación de Rebeca sigue- ¿no cree que ya es hora de que se entere?

*

Estación de policía.

-¡Trate de calmarse señorita Fernández y entienda que su posición es muy delicada! -Le habla el inspector con mala cara- ¡después de lanzar acusaciones tan graves, no se puede retractar tan fácilmente!

-¡Debo hacerlo! -e Inírida se retuerce las manos- ¡tengo que hacerlo! ¿Qué de malo hay en reconocer que me equivoqué?

-¿Estaba equivocada o... alguien la está presionando para que retire los cargos?

-¡Nadie me está presionando!

-¡No tema y dígalo con confianza! -el inspector trata de ganársela- Le prometo que nadie sabrá de esta conversación.

-¡Le juro que nadie me está obligando! ¿Por qué no me cree?

-¡Porque la noto muy nerviosa y creo que se está retractando en contra de su voluntad! -El policía hace una pausa- ¿es posible que doña Isabel la esté amenazando?

-¡No he hablado con esa mujer ni con nadie, ni siquiera con mi abogado! -dice con rabia contenida Inírida- Simplemente reconozco que no cuento con pruebas suficientes para sostener mis acusaciones.

Los policías se miran con fastidio y llenos de desconfianza hacia Inirida..

 *

FIN DEL CAPITULO

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@2005 Narración by Mabouchita! Z;D

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