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El Cuerpo del DeseoVersión Modificada por: MABOUCHITA
* DécimaPedro Calderón de la Barca (1600-1681) Esa seda que rebaja tus procederes cristianos obra fue de los gusanos que labraron su mortaja. También en la región baja La tuya han de devorar. ¿De qué te puedes jactar ni en qué tus glorias consisten si unos gusanos te visten y otros te han de desnudar? * CAP# 129: jueves 19 de enero de 2006 - ¡UN MES! Apartamento de Felipe. -¡Mira
nada más y nada menos con la noticia que me encontré!
-Dice Felipe mientras lee un diario en español- Si nos queda una
duda observa esto -y le muestra el diario a Chelito- ¿qué
tal? ¡La distinguida Isabel Arroyo contraerá matrimonio en
un par de días con su antiguo chofer! ¿Cómo te
parece? Y Felipe le muestra una foto de la feliz pareja en la fiesta. -¡De
lo más normal, eso sucede hasta con la gente de sangre azul!
-Responde Chelito -¡las princesas se casan con sus
fotógrafos y hasta con sus empleados! -¡Chelito, por el amor de Dios tengo que recordarte que el tal Salvador Cerinza es el marido de Cantalicia! -Bueno,
pero si no está casado con ella, él es libre de unirse
con quien quiera - y Chelito observa la foto de Isabel -¡y entre
Cantalicia y esta linda y millonaria mujer... no pudo haber sido
más acertada su elección! -ríe Chelito. Pero
Felipe no ríe -¡Para mí que hay gato encerrado o
dejo de llamarme Felipe Madero! Éste dichoso Salvador debe ser
más peligroso que un clavo en el suelo. -¡Ya
deja de preocuparte por esa gente maestro, en estos días se
está volviendo una obsesión! -Le reprocha Chelito. -¡Por Cantalicia, sí, no quiero que la maten! -¿Por qué dice una cosa tan horrible, quién querría matarla? -se espanta Chelito. Pero
Felipe está muy preocupado -¡El mismo Salvador! -Y se
pasea nervioso por la habitación- ¿No entiendes que hay
gente interesada en interrumpir ese absurdo matrimonio? -¿A quién te refieres? -¡La
vieja Rebeca, se la quería llevar para contarle toda la verdad a
Isabel Arroyo! -Exclama Felipe- ¡si asesinaron a Andrés
Corona, la próxima podría ser Cantalicia! -¡Qué rollo te estás armando en esa cabezota Madero! -¡Ningún
rollo Chelito, ningún rollo! -Se enoja Felipe- ¡voy a
hablar con mi sobrino Jacobo para que venga a recogerla, no es
conveniente que Cantalicia permanezca por más tiempo aquí
en Río Claro! ¡No lo es! En
ese momento Cantalicia entra, muy arreglada, con una bandeja
-¡Les traje un chapurreadito! ¿No? ¡Digo para antes
de que empiece a encuerarse! -¡Ya no diga idioteces Cantalicia, cualquiera que la oyera se podría pensar que sabe qué barbaridad! -¡Sí
me desnudo es para posar artísticamente, no para nada más
Cantalicia! -le responde Chelito tranquila. -¡Pos
cómo sea señorita, pero yo les voy a pedir que deje bien
cerradita la puerta para que el Moncho no se me vaya luego a espantar
con esas cosas tan feas! -¡Despreocúpese, porque no pienso pintar a Chelito! -le responde seco Felipe. -¡Pos qué bueno! -y Cantalicia se retira. Chelito
vuelve a abrir el periódico y observa la misma fotos
-¡Maestro, yo insisto, la Cantalicia no tiene que hacer nada
frente a una mujer tan espectacular como Isabel Arroyo! * Casa de Gaetana. -¡No
podemos negar que salieron muy bien! -dice Camilo mientras observa la
misma foto -¡cualquiera pensaría que forman la pareja
perfecta! Gaetana
se ocupa de limpiar algunos objetos de decoración
-¡Francamente, nunca pensé que Salvador llegaría a
esos extremos, pero lo hizo! -levanta las cejas- ¡es más,
si no lo conociera como lo conozco pensaría que está
totalmente loco! Camilo
sigue observado la foto que está publicada en un diario en
inglés -¡No, la que debe estar loquita es la tal Isabel,
de lo contrario no se hubiera comprometido y menos de esta manera! -¡A
mí me da la impresión de que a esa mujer le encanta el
escándalo! -Responde Gaetana sin aprecio- ¡sino, no
andaría pregonando por ahí públicamente que se
piensa casar con un empleado! ¿No? -¡Gaetana,
usted se imagina todos los comentarios que van a hacer los amigos y
conocidos! -Y hace un ruido de admiración. -¿Sabes
qué Camilo? ¡Vamos a dejar eso así para no darle
más riendas al asunto! Más bien lo que vas a hacer es
guardar el periódico en mi cuarto, no vaya a ser que llegue
Matilda... Pero
es muy tarde, en ese momento entra Matilda gritando -¡Me imagino
que ya se enteraron de las últimas noticias! ¿Verdad?
-Grita feliz- ¡Salvador nos está dando la sorpresa del
siglo! -¡Ya lo sabemos doña Matilda, ya lo sabemos! -¿Ah
sí? -Y Matilda le arranca el periódico a Camilo
-¡mírenlo, míralo al angelito, tan serio y con esa
cara de que yo no fui y le metió mano a una viuda millonaria,
dueña de una empresa de cítricos importantísima!
¿Gaetana de tú sabías algo de todo esto? -¡Por supuesto, a Camilo y a mí no nos agarró sorpresa! -¡Y
se lo tenía bien calladitos! ¿Verdad? -se enoja Matilda-
¿Qué clase de amigos son ustedes que me ocultan algo tan
importante? ¡Tenía que salir publicado para enterarme!
-les reprocha- ¿no confían en mí o qué? -¡Matilda
por el amor de Dios, no se trata de eso mujer! No queríamos ser
indiscretos porque después de todo eso es un asunto que
solamente le interesa a Salvador ¡a nadie más! -¡Salvador no es cualquier aparecido, es algo muy nuestro! -exclama Matilda. Camilo y Gaetana se miran uno al otro sorprendidos. -¡Cuando
lo tenga enfrente de mí va a tener que escucharme, esto no se le
oculta a una bruja como yo! -Sigue Matilda. -¡Si
él no te dice nada Matilda, tú no le mencionas ni una
palabra, me oyes! Recuerda que él es muy privado. -¡Sobra
que lo digas alma mía, el muchachote es de los que comen
callados y no comparten el pan con nadie! ¿Quién lo
diría comprometido con esta mujer importantísima y
podrida en dinero? -y suspira- ¡me muero por conocerla y me las
voy a ingeniar para lograrlo! * Mansión. -¡Adelante! -Valeria vestida que arregla su cómoda. Vicky entra a la habitación de Valeria -¡le traigo su cena señorita! -¡Muchas gracias Vicky, puedes dejarlo en la cama! Vicky posa la bandeja en la cama. (lindo lugar para dejar una bandeja de comida!! -¡Vicky, ha visto a mi tía! -¡No, no ha salido del cuarto, ni siquiera quiso comer, anda bien rara! -¡Yo
diría que anda más que rara, imagínate si se
atrevió a atentar contra la vida de Salvador! -¡Oiga,
dígame una cosa! ¿Qué opina de esas cosas tan
extrañas que andan pasando últimamente justo antes de
este matrimonio? ¡Usted se imagina si esto está pasando
ahora, que va a pasar después! -¡Vicky, no quisiera ser negativa, pero tengo el presentimiento de que las cosas se pueden poner mucho peor! -¿Verdad que si? -¡Con
gusto saldría corriendo a un lugar en un lugar donde yo me
sintiera segura, pero tengo que resignarme quedándome
aquí! (Bueno... nadie la amarra! -¡Pos
son otros los que se tienen que resignar, porque ya la copa
llegó hasta el tope y se va a derramar si no define su
situación! Valeria suspira. * Ángela,
Antonio, Simón y Abigaíl esperan a Isabel en la sala.
Cuando Isabel entra la llaman -¡Isabel, te estamos esperando! Isabel los enfrenta. -¡Queremos hablar contigo de algo muy urgente! -Ángela. Isabel los mira. * Habitación de Rebeca. Rebeca llora desconsoladamente mientras recuerda a Isabel. "-¡Ya
cállate tía, estoy harta de tener que mantener
parásitos como tú! -Y de pronto explota todos los
años de amargura -¡no puedo creer que en lugar de
agradecer los favores que he hecho por ti, me trates como si fuera tu
peor enemiga! -Le grita- ¡qué seas incluso capaz de matar
a alguien tía! -Y de pronto la toma del brazo y la arrastra
hacia la puerta -¡lárgate de esta casa, no te quiero
volver a ver aquí, ve haciendo tus maletas! -Le dice llorando. Rebeca vuelve a la realidad cuando golpean a la puerta -¡Déjenme en paz, no quiero ver a nadie! -responde. Pero Valeria no le hace caso y entra y la mira acusadoramente. Rebeca sigue llorando. * Sala. -¡Bien, los escucho! -Dice Isabel tranquila. -¡Yo soy toda oídos! -dice Isabel mirándolos a todos. -¡Bueno
que independientemente de que fue bastante sorpresivo tu compromiso con
Salvador, queremos saber de qué manera puede afectarnos! -Dice
Ángela. -¡No
entiendo de qué manera los puede afectar, si ustedes pueden
continuar viviendo su vida sin que yo no me entrometa en sus asuntos y
ustedes no se entrometan de los míos! -¡Pues señora, eso es casi imposible, si estamos viviendo bajo el mismo techo! -Interviene Simón. -¡Nosotros no tenemos por qué pagar los platos rotos de su matrimonio con el señor Salvador! -¡Simón, las cosas no se dicen así hijo! -le corta Abigaíl. Isabel sonríe irónicamente. -¡Señora,
lo que a nosotros nos interesa es saber si usted se marchará
cuando se case con Salvador o si piensa instalarlo en esta casa como...
como hizo con el señor Andrés Corona! Todos se quedan esperando pero Isabel no responde. -¡Responde
Isabel! -se exaspera Ángela - Queremos saber si nos vas a
imponer también la presencia Salvador -exige. Isabel simplemente los mira. * Habitación de Rebeca. -¡Tía te ves terrible! -le dice Valeria. -¡Exactamente cómo me siento! -¿Por que lo hiciste? -¿Y
a ti que puede importarte? -le contesta agria- ¡A la única
que tenía que darle explicaciones era a tu prima Isabel y ya lo
hice con lujo de detalles! -¡Es que me sorprendes mucho, jamás te creí capaz de semejante locura! -¡Y
la imbecilidad que piensa cometer Isabel, no todos podemos reaccionar
tan fácilmente como tú! ¡En vez de sangre parece
que tienes atole en las venas! -¡Es que nada justifica tanta violencia! -¿Estás
hablando en serio? -le pregunta con desprecio- ¡después de
sufrir las consecuencias de mi cólera y de mis malos tratos! -¡Tía,
atentar contra la vida de alguien es algo terrible, debes estar mal de
la cabeza, intentaste matar a Salvador! ¿No te das cuenta? -¡Por favor, tú no eres quien para condenarme ni juzgarme niñita idiota! -¡Si
piensas que te guardo rencor por lo que me has hecho, te equivocas!
Sinceramente me preocupas, eres mi tía y no me gustaría
que acabaras mal con todo esto. -¡Ay Valeria, me vas a hacer llorar con tus palabritas tan tiernas! -¡Yo
hablo en serio tía, trata de tranquilizarte, si te crees incapaz
de dominar esta situación yo creo que lo más prudente es
que te alejes antes de que cometas otra bestialidad! ¿Que no
querrás acabar en la cárcel verdad? -¡Mira,
no me interesan tus consejitos patéticos! -le grita Rebeca
histérica- ¡consejitos de una cobarde, de una cretina,
como tú, guárdatelos! ¡Si no te conviene como soy y
me tienes miedo lárgate! -y le chasquea los dedos
despectivamente- ¡aléjate de tu perversa tía, no
sea que ti te pase lo mismo! -¡No tengo miedo, en estos momentos me causas pena, mucha lástima! -Y Valeria se marcha. Rebeca toma un florero y lo estrella contra la puerta que se cierra- ¡Imbécil! * Sala. -¡Eso
significa que si yo impongo la presencia de Salvador en esta casa,
ustedes no lo van a aceptar! -Dice Isabel enfrentándolos, a los
cuatro. -¡Pues
te recuerdo que tú no vives sola en esta casa, la compartes con
todos nosotros y no puedes disponer de ella a tu antojo Isabel! -Le
contesta enojada Ángela- ¡yo creo que merecemos un poquito
de respeto! ¿No crees? -¡Y
yo también merezco respeto! ¿Eh? ¡Yo también
lo merezco y además no sé en qué demonios les
faltaría el respeto a ustedes trayendo a Salvador aquí! Ángela mira el techo -¿Planeas traerlo si o no? ¡Eso es lo que te estamos preguntando! Isabel
suspira -¡Si Salvador entra en esta casa, por supuesto que lo
hará como mi marido y tengo todo el derecho a estar con
él, así como tú lo tienes con Antonio! ¿O
no? -¡Señora,
ese derecho no lo estamos discutiendo, lo único que queremos
discutir es nuestro derecho a vivir tranquilamente en esta casa! Eso es
todo -interviene Antonio. -¿Entonces
que están proponiendo? ¡Qué Salvador va a venir a
declararles la guerra como lo hizo Andrés, que va a convertir la
casa en un campo de batalla! -¡Pero
si ya lo está haciendo! ¿O le parece poco lo sucedido con
Valeria y con su tía Rebeca? -Grita Simón- ¡traer a
Salvador es como jugar con fuego señora Isabel! -¡Sinceramente
señora Isabel, no es conveniente que Salvador viva aquí,
no es que nosotros nos opongamos a su matrimonio, muchísimo
menos, pero es nuestra obligación y también la suya de
tratar de evitar un desastre! -Antonio. Isabel
sonríe con ironía -¡Me parece muy curioso que antes
ustedes le apreciaban! -Les reclama- ¡lo defendían a capa
y espada y ahora ni siquiera le van a permitir la entrada! -¿Tú
Ángela, no lo defendiste por encima de todas las cosas?
¡Pasaste por encima de todos y cuando yo lo despedí
incluso me retaste Ángela! -¡Si, así fue! -Reconoce Ángela. -¡Entonces,
en dónde queda ese gran aprecio que decían sentir por el!
¿No me digan que lo consideran un enemigo simplemente porque
está comprometido conmigo? Ángela
suspira -¡Es que no entiendes Isabel, no te estamos atacando ni a
ti ni a Salvador, simplemente tienes que comprender que no podemos
vivir tranquilos bajo el mismo techo, eso es todo! -¡Pues
así será, les guste o no les guste! -decide Isabel-
porque esta casa también me pertenece y no saldré de
aquí aunque ustedes me declaren la guerra. -¡Señora, analice mejor la situación! -Antonio. Isabel sube las escaleras. * Casa de Gaetana. -¡Aunque
digan que soy una metiche insoportable, no me importa, no pienso
quedarme callada, así me tapen la boca para evitar que hable con
Salvador pierden su tiempo mis amigos, porque me saldrán avisos
por los ojos! -¡Ay por el mi amor de Dios Matilda, aunque sea por una vez en tu vida aguántate y trata de ser un poco prudente! En la mesa comen Salvador, Camilo y Gaetana. Lupe los acompaño. -¡Esa
palabra sólo la aprende las niñas juiciosas y yo de eso
no tengo ni una uña! ¡A ver mi amor, desembucha lo de tu
matrimonio con la ricachona esa, te lo tenías bien guardadito! -¡Que conste que nosotros no le dijimos nada, ella solita leyó el periódico! -Gaetana. -¡Cualquiera diría que le tienen miedo a Salvador, ni que fuera el más terrible de los ogros! -¡Lo
que pasa es que él es muy reservado y no le gusta ventilar su
vida privada, cuantas veces se lo vamos a explicar doña Matilde!
-Camilo. -¡La
vida privada de las personas no sale publicada en los diarios con
fotografía y todo, que por cierto saliste guapísimo en la
página social junto a esa despampanante mujer que dentro de muy
poco va a ser tu esposa! ¡Cuéntame! ¿Hace
cuánto que tienes amores con ella? Salvador responde por fin -¡Desde hace tiempo Matilda, y decidimos casarnos! -¿Pero
cuál es el misterio conmigo, porque no me lo dijiste?
¡Estos ya lo sabían, pero que egoísta por Dios! -¡Ahora qué estás comprometido me imagino que vas a invitarnos a tu boda, verdad! Gaetana, Lupe y Camilo se quedan boquiabiertos. -Así
nos presentas a toda esa gente refinada del jet set que me imagino que
te estarás codeando últimamente ¿no es cierto
muchacho? Todos se sorprenden. -¡Bruja,
por el amor de Dios, por tu madre, basta de perseguir a Salvador!
¿Tú no entiendes que no nos va a invitar a esa fiesta? -¿Cómo
así que no nos vas a invitar a tu matrimonio? -se enoja Matilda
y mira a los otros- ¡Eso sería una grosería de su
parte para nosotros que somos sus íntimos amigos! -¡Ya está tu tratamiento de belleza listo! -Y Lupe la arrastra para afuera. Al
quedar solos Salvador les dice - Matilda tiene razón, ignorarlos
sería una grosería imperdonable, ustedes son como mi
familia, deberían acompañarme en este paso tan importante
que voy a dar. -¡Hombre, que está diciendo! -¡Qué
no voy a aislarlos Gaetana, quiero que formen parte de mi nueva vida,
quiero que me acompañen el día el matrimonio para que mi
esposa y todos los demás sepan quienes son las personas
más allegadas a mi! -¿Usted está consciente de lo que está diciendo? -¡Yo soy consciente de que los misterios se deben acabar desde el momento que me case con Isabel Arroyo! Gaetana lo mira preocupada. * Apartamento de Felipe. La
vecina de Felipe recibe la correspondencia cuando sale Felipe
-¡Señor Madero aquí tengo la correspondencia que le
llegó! -¡Hágame el favor de recibirla y no se la entregue a Cantalicia favor! -Cómo usted quiera. -Si
no es mucha molestia vecina, quisiera pedirle una favor, si Cantalicia
intenta salir de la casa deténgala, no se lo permita y si viene
a buscarla una señora que se llama Rebeca Macedo ¡por nada
del mundo le deje entrar a mi casa! -¿Y eso por qué? -¡La muy bruja quiere llevarse a Cantalicia y al muchachito! -Si
no quiere perder la empleada por qué no le sube el sueldo,
seguramente usted le está pagando una miseria señor
Madero. -¿Usted
por qué me dice eso, si yo soy un tipo muy generoso?
Ojalá todo los vecinos fueran tan espléndidos como soy yo. -Llevamos
muchísimo tiempo pidiéndole una colaboración para
la biblioteca y usted no ha aflojado un solo centavo. -Pero yo fui el que colaboró para el arreglo floral de toda la calle. -Hace tres años. Ya nadie se acuerda de eso. Felipe sale corriendo-¡Hasta luego! * Dentro de la casa de Cantalicia llama a Moncho a gritos-¿dónde está metido Moncho? -¡Estoy en el estudio mamá! -¡Qué
bonito! ¿Qué se le perdió en el estudio?
¡Venga para acá si no quiere lo traiga a purititos
coscorrones! Moncho aparece con el periódico en las manos. -¿Cuántas veces le tengo que decir que no me gusta que se meta en el estudio de don Felipe Serra? -¡Estaba haciendo la tarea que me dejó el señor Felipe! -¡Hágala
ahí mi hijito, o en su cuarto pero no se meta en ese estudio ni
le toque las cosas de don Felipe! ¿Entendió? -Y luego se
da cuenta que Moncho tiene el periódico -¿y que trae
ahí? Moncho le muestra la foto de Salvador -¡vete es tu mamá! Cantalicia
toma el periódico y se pone verde -¡ay virgen
santísima, otra vez este cristiano los periódicos! -Y se
sienta -¡qué se topa con esa vieja mi hijo! -Lo pronto de
se da cuenta que Moncho puede -¿qué te hice?
¡Léame lo que dice ahí! -¡No sé! -Se excusa Moncho que no quiere hacerlo. -¿Cómo que no sabe mi hijito, que no le está enseñando a leer y escribir don Felipe? -¡Todavía no sé leer eso! -¡Ay, no puede ser! En ese momento tocan a la puerta y Cantalicia corre a abrir. -¡Hola! -llega la vecina -¡esta es la correspondencia para su patrón, guárdela bien Cantalicia! (Felipe le acaba de pedir lo contrario -¡Si como no! La
vecina entra - ¡Oiga Cantalicia, es verdad que una señora
se la quiere llevar porque el señor Madero le pago muy poco! -¡No sé de qué me está hablando doñita! -¡No se haga la tonta y dígame cuánto le paga semanalmente! -¿Pero como para qué quiere saber? -Porque mi hija se acaba de casar y está necesitando ayuda y estoy segura de que ella puede ofrecerle mucho más. -¡No
doñita, la mera verdad es que yo no me quiero ir de aquí,
aquí yo nada más estoy ayudando a don Felipe porque es el
tío del padrecito Jacobo, pero doñita hágame una
caridad... mire léame lo que dice aquí por favorcito...
mire que yo no sé leer muy bien. -No traje mis anteojos pero déjame ver -dice la vecina- “con
una gran recepción ofrecida en la residencia de doña
Isabel Arroyo Macedo celebró su compromiso matrimonial con el
señor Salvador Cerinza. El matrimonio se realizará en dos
semanas.” Cantalicia se pone a llorar amargamente -¡Entonces es verdad! Esa vieja no me estaba diciendo mentiras, es la verdad. -¿Qué pasó, porque está llorando? -se inquieta la vecina -¡No me pasa, váyase por favor, no pasa nada! La vecina se marcha. Moncho abraza a Cantalicia. -¡Ay mi hijito, es la verdad, era la verdad, todo el tiempo era verdad! * Habitación de Isabel. Rebeca
toda de vestida de negro le reclama a Isabel que se maquilla
tranquilamente -¿Quieres que llore, que me arrodille, que te
suplique qué no me eches de tu lado y no me retires tu apoyo?
-Le grita Rebeca. -¡Estás en todo tu derecho de hacerlo Isabel! -¡Lo
hago por Salvador tía, y tú podrías hacer a un
lado tanta soberbia y mas bien mostrarte agradecida con él! -Le
reclama Isabel- ¡yo no conozco a nadie, a nadie que interceda por
ese enemigo que intentó matarte! ¿Tú sí? -¡Por
favor Isabel, ese no es un acto de nobleza! ¡No te equivoques! -y
Rebeca mira con odio- ¡es un acto de cinismo! Isabel
mira para otro lado con fastidio -¡Si te quedara un poquito, un
poquito de dignidad te marcharías de esta casa por tu propia
voluntad! -¡Precisamente porque tengo dignidad es que me quedo! No te voy a abandonar ahora que más me necesitas. -¡Yo no te necesito! -Isabel se levanta furiosa- -¿No lo dirás por mí, verdad? -¡Valeria y tú no son agradecidas conmigo, están únicamente a mi lado por interés! -¡Ese no es mi caso Isabel y no puedes asegurarlo! -¡Están
por interés! -Grita Isabel fuera de sí- ¡porque si
yo no fuera la persona que soy, si yo no tuviera el dinero que tengo,
entonces!... ¿tú crees que no sé que me
abandonarían como si yo fuera una apestada? Rebeca se queda callada. -¡No
tía, nadie me quiere! -Dice Isabel desesperada -¡nadie que
lleve mi sangre al menos me ha querido! -Y luego suspira profundamente
con dolor- ¡ni siquiera mi madre que me utilizó para
cumplir... para lograr todas sus ambiciones y sus caprichos! Rebeca niega con la cabeza. -¿Qué esperas tú, que yo piense de ustedes dos? -¡Isabel,
dame una última oportunidad, no me puedes comparar con tu madre
ni con la mosca muerta de Valeria! -grita Rebeca. -¡Las
voy a dejar que se queden en esta casa porque Salvador lo pidió,
pero en cuanto me case con él, te juro tía, pero te juro
que no respondo por ustedes! -¿Sabes? Ahora me ves como tu enemiga pero me vas a buscar Isabel, me vas a buscar ¡por eso me quedo! Isabel
se sienta triste- ¡Pero alejada de mí, mantén por
favor tu distancia, no quiero que entres a mi cuarto, no quiero que me
dirijas la palabra porque no te soporto! Rebeca sale del cuarto enojada. * Un bar. -¡No sigas Rebeca, por favor no sigas, no puedo seguir escuchando más barbaridades! -Se escandaliza Pilar. -¡Pero
si tú misma fuiste quien me dio la idea de que tenía que
detener a ese oportunista, eso fue lo único que trate de hacer!
-le responde Rebeca con cara demente. -¡No,
yo te aconsejé que lo detuvieras, no que lo matara! -Se asusta
Pilar- ¡por Dios, no te imagino disparándole a ese hombre
como si fueras una asesina! -¡Lo
hice, lo hice y no me tembló la mano, si fallé fue
únicamente porque nunca había usado un arma pero no por
miedo! -le cuenta Rebeca con los ojos desorbitados. -¡Qué horror mujer, es que te hubieran condenado! -Pilar la mira como si la viera realmente por primera vez. -¡Pues
entonces estaría la cárcel si hubiera logrado matar a ese
desdichado y así hubiera evitado que estuviera a punto de
casarse con mi sobrina Isabel! Pilar se horroriza en silencio. -¡Pilar, esto me atormenta, me envenena, la sola idea de verlos delante de un altar me desquicia! -sigue Rebeca. -¡Rebeca
por favor, cálmate, tranquilízate, mira mujer, piensa y
analiza las cosas, tú no necesitas el amor de ese hombre,
tú necesitas un siquiatra! -le dice francamente Pilar. -¡Lo prefiero muerto, entiéndelo, lo quiero ver muerto, muerto! -sigue Rebeca desquiciada. -¡No
digas estupideces y da gracias a Dios que nada pasó, mira por
favor, tú te tienes que ir de esa casa y regresar a tu pueblo! -¡Eso
jamás, volver a ese miserable pueblo oscuro no, nunca!
¡Ese sería mi peor castigo! -Histérica -
¡pero yo no lo fue a permitir, yo no voy a permitir que Isabel se
case con ese maldito Salvador Cerinza! Voy a impedir que es absurdo
matrimonio hasta que gaste todos mis recursos... ¡todos! -¿Cómo Isabel te permite estar a su lado después de lo que le hiciste? -le pregunta Pilar espantada. -¡No
es ella, ella no me quiere ver ni en pintura! -Le confiesa Rebeca-
¡pero ese maldito se lo exigió! ¿Pero sabes una
cosa Pilar?... ¡para hacer lo que yo quiero hacer necesito estar
fuera de esa casa!, Pilar por favor te lo suplico... -de pronto le
ruega- ¿por qué no me das alojamiento en tu casa por unos
días, sólo hasta el día de la boda Pilar? Pero Pilar no está loca y pone cara de horror-¡Por favor Rebeca! -¡Por
favor, yo te juro que sólo necesito unos días,
después de la boda me largo y no te voy a molestar más
nunca, por favor! Pero Pilar está muy asustada e inventa una excusa-¡Lo siento Rebeca, lo siento, pero mi esposo no me no permitiría! -pero luego le dice la verdad- ¡Además... además yo no quiero tenerte cerca! (Bravo Pilar!! siempre fue cabeza hueca pero buena persona y trató de aconsejar bien a Rebeca!! -¿Me estás volviendo la espalda Pilar? -llora Rebeca. -¡Lo siento, lo siento mucho en el alma Rebeca, pero no debemos vernos más! -¿Pero cómo te atreves Pilar, cómo te atreves? Pero
Pilar la mira horrorizada- ¡Sinceramente, no quiero que me
enredes más en problemas! -Y Pilar se levanta- ¡mira
Rebeca, si Isabel y la gente que vive en esa casa están locos,
tú lo estás peor que ellos! -Y Pilar se marcha. Rebeca se queda llorando y se agarra la cabeza. * Apartamento de Felipe. -¡Cantalicia,
venga a ayudarme! -Entra gritando Felipe con muchas compras
-¡Cantalicia no me escucha, donde se metió! Moncho llega corriendo -¿Si don Felipe? -¡Estoy llamando a tu mamá, no a ti! ¿Dónde esta la sorda esa? -¡Está en el cuarto, no quiere salir! -responde Moncho con pena. -¡Lleva estos paquetes a la cocina, voy a ver qué tripas se le torció a tu mamá! Y
Felipe entra a la pieza de Cantalicia -¡Cantalicia! -Y se llena
de pena al ver a Cantalicia hecha un ovillo en una esquina
detrás de una cómoda y llorando -¿Cantalicia, que
hace tirada ahí como un perro apaleado? Cantalicia
muestra la cabeza detrás de la cómoda -Si es verdad que
Salvador se casa don Felipe -le dice con el periódico arrugado
en sus manos -¡con la Isabel yo no sé qué! Pero es
una señora toda importante, con dinero y más joven y
más bonita que yo... ¡yo no soy nada don Felipe!
-completamente destrozada. Felipe se sienta su lado sin saber qué decir para consolarla. -¡Yo no soy nada, yo no soy nada! -Cantalicia sigue llorando. Felipe
trata de calmarla-¡Ya, no diga eso por Dios, no diga eso! -Y le
seca las lágrimas de las mejillas -¡usted es muy valiosa
Cantalicia y Salvador no la merece! ¿Sabe por qué?
¡Porque él no la conoce! -Y luego se le acerca y le dice a
los ojos- ¡él no es el hombre que vivió con usted! -¡No me venga con ese cuento don Felipe, Salvador es él, no es otro! Felipe
le arranca el diario de las manos y le muestra la foto -¡Es otro
Cantalicia, es otro, este hombre que usted ve aquí es otro ser
del cual se tiene que apartar cuanto antes si no quiere pasarla mal! De pronto Cantalicia se levanta -¡Yo tengo que hablar con él antes de que se case, tengo que hablar con él! Felipe
se levanta del suelo también -¡No, usted no va a verlo
nunca más Cantalicia, ya hablé con mi sobrino Jacobo y
él va a venir a buscarla en un par de días para llevarla! -¡No, yo no me quiero ir sin hablar con Salvador! -¡Se
va a ir Cantalicia! -Le afirma Felipe- ¡y si mi sobrino Jacobo se
demora en llegar, yo personalmente voy a llevarla a su rancho! pero
usted debe olvidarse de ese hombre, debe olvidarse definitivamente. Cantalicia llora. -¡Hágase
a la idea de que no existe Cantalicia, convénzase en su cabeza
de que está muerto! -Y toma el periódico y lo hace
trizas- ¡Salvador Cerinza, mire, está muerto, está
muerto Cantalicia! -Y hace un bollo del periódico y lo tira al
suelo con rabia. Pero Cantalicia simplemente mueve la cabeza negativamente. Felipe la abraza con pena y la consuela. * Mansión. -¡No
me quieren a su lado, cuestionan mi decisión de casarme con
Isabel y por ese motivo me rechazan! -Les habla Salvador- ¡me
tendieron la mano cuando llegué a esta casa en calidad de
chofer, pero ahora me rechazan como esposo de Isabel! Enfrente de él Vicky, Abigaíl, Simón, Antonio y Ángela lo miran y bajan la mirada. -¡No lo rechazamos por su cambio de posición, y usted lo sabe perfectamente Salvador! -Se enoja Ángela. -¡Salvador! -Interviene Antonio mirando nervioso para todos lados -¡si así fuera Ángela no lo hubiera recomendado en la empresa! A nosotros nos da mucho gusto su progreso... y creo que todos los sentimos así. -¡Nosotros
somos gente sencilla Salvador, igual que usted y no tenemos ninguna
autoridad para quitarle sus derechos o para prohibirle la entrada de
esta casa, lo único que queremos hacerle entender es que la
situación no es la más propicia para que usted tenga a
vivir aquí! -Abigaíl. De
pronto Simón explota lleno de despecho-¿A ver, porque no
le hablan directamente? ¡En lugar de darle tantas vueltas al
asunto! Salvador suspira. -¡Es
cierto que lo acogimos cuando llegó pero porque parecía
un tipo honesto, pero nos engañó a todos, porque mientras
fingía ayudarnos se burlaba de Valeria y mantenía sus
relaciones secretas con la señora Isabel! -¡Simón,
cállate por favor! -Antonio siente vergüenza- ¡no
quiero que Salvador piense que nuestra posición está
simplemente basada por tu sufrimiento! -¡Antonio, no es sólo despecho, hay muchas cosas más y ya estuvo bueno, no me voy a quedar callado! -¡Cállense todos, se comportan como personas civilizadas de una vez! -se enoja Abigaíl. -¿Ya
vio por qué no es conveniente su presencia esta casa? -aprovecha
Ángela para culpar a Salvador- ¡éste es el mejor
ejemplo que no viviremos en paz y que siempre habrá problemas!
¿Por qué mejor no los evitamos a tiempo Salvador? -¡Porque
no pienso renunciar a ustedes, no pienso renunciar al amor que les
tengo! -les contesta firme- yo sé que ahora desconfían de
mí, porque piensa que soy un oportunista que ha venido a
robarles la tranquilidad y la fortuna -Salvador suspira- ¡Pero yo
no he venido a eso y tú lo sabes perfectamente Antonio! -¡Yo
he venido por algo que no puedo decirles ahora! -sigue Salvador- ese
algo lo sabrán poco a poco, si me dan la oportunidad de quedarme
a vivir en esta casa, aunque sea por un corto tiempo. -¿Y cuánto es corto para usted? -reclama Simón despectivo. -¡Un
mes! Después de del matrimonio con Isabel no les pido
más... ¡un mes! regálenme un mes de sus vidas, de
su compañía... ¡si al cabo de ese tiempo consideran
que los defraudé, desde ya los autorizo para que me condenen,
para que me destruyan! Abigaíl lo mira confundida. * Habitación de Abigail. -¡Es
el colmo que no defendamos nuestros derechos y tengamos que bajar la
cabeza a todo lo que quieran imponernos! -Se queja Simón
entrando a la habitación de su madre- ¡mamá, ni que
fuéramos esclavos para aceptar todo lo que nos dice! -¿Por qué no te calmas y comprendes qué no ganamos nada con protestar Simón? -¡Porque
era la oportunidad perfecta para frenar los abusos de ese tipo, pero
parece que a todo el mundo le gusta vivir como perros y gatos! Primero
tuvimos que aguantar a Andrés Corona y ahora tenemos que
soportar a Salvador, solamente porque todo el mundo se deja impresionar
por sus palabritas. -¿Tú
no te impresionaste Simón, no sentiste nada? ¡Pues yo
sí fíjate, yo sentí que se me heló la
sangre! Yo hubiera sido incapaz de mencionar una sola sílaba con
tal de no contradecirlo. -Claro, porque sabe como enredar a la gente con sus frases misteriosas y sin sentido -¡No!
Podrán ser misteriosas pero no sin sentido, yo pienso que en
realidad Salvador está... está buscando algo con todo lo
que está haciendo. -Pues como no sea perjudicarnos, ¡yo no veo qué más! -¡Quiere hacernos entender algo que no hemos sido capaz de descifrar todavía hijo! -Y Abigaíl busca su camafeo, regalo de Salvador.
(Correctión
gracias a Emma: anteriormente he usado la palabra Cameo al referirme a
esta joya, o sea cometí un angloñol!!
y en inglés: Click here for the Internet link cam·e·o
¡MIL GRACIAS EMMA! -¿Descifrar, por Dios mamá, qué le tenemos que descifrar a ese señor? -¡Algo!
-Y le entrega el camafeo -¡algo que empezó a plantear
desde que llegó a esta casa de Simón! Si nos puso un
plazo para responder a muchas cosas que parecen inexplicables
¿por qué no se lo vamos a permitir? -¡Se burla de nosotros, se burla, vas a ver mamá, tarde o temprano nos va a salir con alguna tontería! -¡Yo
estoy segura de su sinceridad, yo sé que va a despejar todas
nuestras dudas después de su matrimonio con doña Isabel,
es nuestra obligación darle esa oportunidad Simón, es
nuestra obligación! Simón se queda mirando el camafeo. FIN DEL CAPITULO
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