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El Cuerpo del Deseo

Una historia Original de JULIO JIMENEZ

Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO

*

Miguel de Cervantes

Don Quijote de la Mancha

La verdadera nobleza consiste en la virtud.

*

CAP# 130: viernes 20 de enero de 2006 - ¡VALERIA, LA UNICA!

 

Mansión.

Salvador se retira, foto baja las escaleras al jardín y camina hacia su auto. foto

Se saca el traje, que tiene forro azul (qué bueno!!!  ) y con un gesto casual lo pone en el asiento de atrás. Arranca el auto y se marcha. En medio de la oscuridad de la noche aparece Rebeca que lo mira con odio.

-¿Qué hace en pleno frío doña Rebeca? -Aparece un Walter fantasmagórico.

-¡Posiblemente lo mismo que usted Walter!

-¿Tiene idea a qué vino ese tipejo?

-¡Estuvo reunido con Ángela, con Abigaíl y con sus hijos! Pero no me pregunte de qué hablaron porque no me pude acercar.

-¡Debe tener problemas con ellos, no están de acuerdo de que venga a venir a esta casa!

-¡Walter, que importa eso si él tiene el apoyo Isabel, y hace lo que se le pega la gana! -Rebeca con amargura.

-¡Cruzo los dedos para que todo se le caiga al piso, no es posible que nadie pueda detenerlo! -Dice Walter con rabia- ¡algo le tiene que salir mal a ese desdichado!

Rebeca tiembla de la rabia y del odio.

*

Una carretera.

Salvador conduce y habla para sí mismo -¡No todo está mi favor, pero tendré paciencia! Lo importante era conseguir la oportunidad que les pedí, pronto entenderán mis razones... ¡y mí verdad!... ¡pronto!

*

Casa de Gaetana.

Un nuevo día amanece.

-¡Mira la oportunidad que se nos está presentando, deberíamos aprovecharla! -Exclama Matilda que corre detrás de Gaetana.

-¡Por el amor de Dios Matilda, te dije que no, que no, que no estoy de acuerdo!

-¡Por ningún motivo dejaré de ir a ese matrimonio, ya me siento como una quinceañera que se está por presentar en sociedad! -Está feliz Matilda- ¡nos codearemos con gente importantísima, del dedito parado y podrida en dinero, como Isabel Arroyo!

-¡Basta de soñar Matilda, basta de soñar, no entiendes que no debemos ir a ese dichoso matrimonio!

-¿Y por qué no, si Salvador nos invitó?

-¡Porque se siente comprometido, por nada más!

-¡No señor, lo hizo de corazón, porque está muy orgulloso de nuestra amistad y nos quiere presentar a su esposa y a sus amistades! ¿O no oyeron bien lo que dijo?

-¡Eso lo dijo presionado por las circunstancias y tu impertinencia bruja!

-Mejor dejemos las cosas como están Matilda -dice Lupe- a nosotros no nos conviene mezclarnos con gente que no conocemos, no vaya a ser que nos presente y nos miren mal.

-¡No puedo creerlo, qué desesperación, miren esta parranda de acomplejados con qué me salen! ¡Ay Dios, y te digo una cosa mi querida espiritista, si tú te crees muy poquita cosa, yo no, yo me creo mucho y siento que tengo la suficiente clase como para tratar hasta el más aristócrata! ¡Faltaba más!

-¡Entonces vas tú sola, porque lo que somos Camilo, Lupe y yo, no vamos a ninguna parte!

-¡No señorita, iremos todos, y además en vez de estar perdiendo el tiempo con tantas excusas, deberíamos apresurarnos a tener listos los trajes porque eso sí amigos, vamos a derrochar elegancia!

Gaetana se desespera.

-¡No podemos hacerle un desplante a nuestro mejor amigo negándonos a acompañarlo, y te aclaro una cosa amiga, seremos los primeros en presentarnos a esa boda, los primeros!

Lupe y Camilo se miran desesperados.

-¡Vamos, alístense ya! -insiste Matilda.

(Bueno, la única valiente aquí es Matilda!  )

*

Mansión.

-¡Tiene que decírmelo Vicky, usted está en la obligación de informarme que quería ese señor y de qué hablaron!

-¡Pero por qué es tan metiche Walter, por qué siempre está averiguando lo que no le importa!

-¡Claro que me importa, soy el primer interesado, no ve que sería muy difícil vivir en esta casa si ese hombre se instala aquí!

-Pues si así es la cosa vaya ahuecando el ala papacito porque Salvador sí se va a quedar en esta casa cuando se case con la señora Isabel ¿cómo le quedó el ojo? ¡Cuadrado! -ríe Vicky y se marcha para la sala

Walter la persigue -¡Me dice eso para mortificarme! ¿Cómo es posible que la señora Ángela y los demás lo hayan aceptado?

-¡Pos cómo lo ve, aceptaron todas las razones de Salvador!

-¿Y cuáles son esas razones?

-¡A poco tengo que repetirle palabra por palabra lo que hablaron anoche, usted que siempre está con la orejota pegada en todos lados, ahora resulta que no escuchó!

En ese momento se quedan callados porque Isabel baja las escaleras y los mira. Vicky sale corriendo y Walter mira Isabel.

-¿Qué? ¿Por qué me mira así, le pasa algo? foto

 -¿Y todavía me lo pregunta? -no aguanta Walter- ¡ya su matrimonio con Cerinza es descabellado pero traerlo a vivir a esta casa es completamente inaceptable!

-¡Usted es el último que puede opinar en este caso! -le corta Isabel.

-¡No me voy a quedar callado la boca, ante lo que está haciendo mi peor enemigo! si cuando era un empleado simple hizo lo que hizo contra mí, usted se imagina lo que va a hacer ahora que va a ser su esposo, ¡se va a aprovechar de eso para aplastarme y humillarme!

-¡Walter por favor, Salvador no actúa como un animal rastrero en caso de que tuviera poder! -Y luego agrega mirándolo de pies a cabeza- ¡así como lo haría usted!

-¡No me confío, es más, no me voy a exponer a que me vuelva a poner las reglas del juego así que le exijo que me diga ahora en qué condiciones quedo yo con la llegada de ese Cerinza!

-¡Vamos por parte Walter, en primer lugar sus condiciones ya están más que acordadas, y en segundo lugar le voy a suplicar que deje de llamarlo Cerinza, de ahora en adelante tendrá que dirigirse a él como el señor Salvador o como don Salvador! foto

 -¡Empiezan las humillaciones!

-¡No Walter, no confunda el respeto con la humillación, y si tanto trabajo le cuesta aceptar la condición de Salvador en esta casa, tiene toda la libertad de renunciar cuando se le pegue la gana!

-¡Eso es lo que usted quisiera, librarse de mí fácilmente, pero en otras circunstancias no lo logró, ahora mucho menos porque estoy dispuesto a defender mis derechos por encima de lo que sea! -Le dice Walter muy nervioso- ¡está bien, me quedo señora Isabel! -Y se pone firme.

-¡Está bien, entonces haga todo lo posible para mantener su empleo Walter y haga únicamente lo que le corresponde hacer!

-¡Así será, no se preocupe!

-Comience entonces por llamar a las empleadas, quiero que usted y ellas escuchen algunas indicaciones que les tengo que dar.

-¿Qué indicaciones? -Se pone alerta Walter.

-¡Cómo que qué indicaciones!  Pues de mi boda por supuesto... tengo muy poco tiempo para realizarla Walter, pero fíjese que quiero que esta boda sea mucho más bella y elegante que las dos anteriores... ¡todos los empleados van a tener que hacer hasta lo imposible para que no falte ni un solo detalle y usted será el primero en cumplir con mis exigencias Walter!

Walter se pone tieso y suspira resignado.

*

Las Cruces.

-¡No entiendo una sola palabra de lo que estás diciendo, por qué no eres más claro tío Felipe! Me estás hablando de muchas cosas al mismo tiempo y estás más enredado que un bulto de anzuelos ¿qué fue lo que le dijiste a Cantalicia? -Pregunta el padre Jacobo al teléfono -¿y por qué tengo que traerla al pueblo? ¿Quienes se van a casar?

-¡Cuántas veces tengo que repetírtelo para que entiendas Jacobo, el marido de Cantalicia, el ignorante y miserable campesino va a casarse con la millonaria Isabel Arroyo, la dueña de cítricos Donoso, una de las empresas más importantes de esta ciudad! -le grita al otro lado de la línea.

-¿Qué significa esa locura por Dios, y para cuando tienen programado el matrimonio? -se asusta Jacobo- ¿en unos días? ¡Entonces ya es un hecho! -Y mira al cielo- ¡y no me digas que Cantalicia ya lo sabe!

-¡Claro que lo sabe, y ahí anda berreando como una chiva de día y de noche, por eso tienes que venir por ella, porque ahora sí debe marcharse de aquí, tienes que llevártela Jacobo antes de que suceda algo malo! -Se desespera Felipe.

Cantalicia, escondida detrás de la puerta, escucha la conversación.

*

Bar de Gaetana.

Mientras los clientes bailan felices Gaetana le dice Camilo -¡Camilo por favor, Salvador está esperando, rápido!

Camilo sale corriendo.

Y Matilda entra corriendo -¡Gaetana! ¿Puedes venir un momento conmigo? Quiero mostrarte unas flores divinas que me compré para mi vestido nuevo.

-¡No Matilda, yo no puedo, yo tengo que atender el negocio, no ves que estoy sumamente ocupada y acabo de darle permiso a Camilo, no! -se exaspera.

-¿Bueno mujer, qué te pasa? ¡Estamos en vísperas del matrimonio de Salvador y tú como si nada! apuesto que no tienes el vestido terminado -Y Matilda aprovecha y se sirve tequila.

-¡Yo dije que todavía no estoy segura si voy a ir, te lo dije como mil veces!

-¡Salvador no te lo perdonaría, cualquiera puede faltar a su matrimonio menos tú que eres su mejor amiga!

-¿Sabes una cosa Matilda? ¡Quizás precisamente por eso no debería ir! Anda mujer, busca oficio que yo estoy muy nerviosa y tú molestas.

-¡Lo dicho, no eres más que una vieja aguafiestas! ¿Dónde está Camilo que le quiero pedir un favor?

-¡A ése no lo esperes, fue a dar una vuelta con Salvador y seguramente va a llegar muy tarde!

-¡Ese guapetón seguro que se va a dar una muy buena despedida de soltero! -ríe Matilda- ¡no lo aparenta, pero él sabe gozar de la vida!

-¡Si claro, por supuesto! -la ignora Gaetana.

*

Camilo conduce -¡Usted es muy raro Salvador, otro en su lugar disfrutaría de su última noche de soltero!

-¿Y cómo crees que debería hacerlo?

-Bueno, como lo hacen todos los que se van a casar, saliendo con los amigos y con viejas que estén bien buenas -ríe Camilo- ¡ésas que hacen strip-tease para pasarla a todo dar! Bebida, música y mujeres, eso sí que no puede faltar.

-¡Pero tú no sabes cómo voy a despedir mi soltería Camilo, a lo mejor me divierto mucho! -dice misterioso Salvador- ¡a mi manera, claro!

-¡Con misterios! -Camilo pierde la sonrisa-metiéndose en secreto a la casa Donoso ¿verdad? Ahora mismo Salvador ¿qué piensa hacer usted en ese lugar tan tarde?

Salvador suspira -¡Lo único que podría ser el hombre que a partir de mañana se convertirá en el esposo de Isabel Arroyo!

Camilo lo mira sin comprender.

*

Mansión.

Azur se pasea nervioso de un lugar a otro.

En su habitación Isabel se pasea de un lugar a otro sonriendo foto

 Se acerca a la cama y se sienta al lado de su vestido foto y lo acaricia. foto

 Lo abraza foto y sonríe ilusionada. foto

 En ese momento escucha las notas del piano, foto pierde la sonrisa y mira largamente la foto de Pedro.

Y mientras las notas de esta bella música Noche de Ronda invaden la casa Isabel tranquila mira a lo lejos, lejana, se deja ir.

*

En su habitación Rebeca también escucha las notas y alguien golpea a su puerta -¡Adelante! -dice con voz apagada.

Walter entra con miedo -¿Lo está escuchando, no? ¡el fantasma, bueno, lo que sea... está tocando el piano! -Le dice- ¡no podía fallar en vísperas del matrimonio de la señora Isabel!

-¡Pues no será para felicitarla, sino para maldecirla por semejante locura! -dice Rebeca con odio y vaticinando desgracias -¡si ese fantasma existe, me gustaría que saliera del estudio y se acercara para espantarla!

Walter la mira asustado -¿Usted está odiando a su sobrina doña Rebeca?

-¡No tanto como odio a Salvador! -Le confiesa Rebeca- ¡ojalá el espíritu de Pedro José los destruya!

Walter se pone muy nervioso -¡Mejor me voy a mi habitación porque esa música... me está poniendo nervioso! -Y Walter sale huyendo.

*

Escritorio de don Pedro José. foto

 Salvador toca el piano, foto  y se deja llevar por la música. foto sin sonreír. foto

 
*

Alguien toca a la puerta de la habitación de Abigail -¡Sí!

-¡No es Valeria la que está tocando! -Entra Simón.

-¡No, es don Pedro José! -Le responde Abigaíl tranquila.

Simón se sienta la cama -¡Qué nochecita, aparte de que no puedo dormir pensando en el matrimonio de mañana, ahora nos tenemos que desvelar con este concierto!

-¡Éste es otro de los misterios que vamos a tener que pedirle a Salvador que nos aclare! -Dice Abigaíl.

-¿Y qué puede saber Salvador acerca de esto?

-¡Muchísimo, sobre todo si tomamos en cuenta que ese piano volvió a sonar el día de en que él llegó a esta casa!

-¡Yo creo que tú te estás dejando llevar por tus impresiones!

-¡No!, me dejo llevar por lo que siento, y esta noche siento que hay mucha rabia en esas notas, parecen una amenaza.

*

En el pasillo Ángela se dirige enojada al estudio mientras Antonio trata de detenerla -¡Regresemos al cuarto!

-¡No Antonio, quiero abrir esa puerta!

-¡No lo hagas por favor!

-¡Es que necesito descubrir si realmente es mi papá, o si se trata de alguien que solamente quiere torturarnos!

-¿Tienes miedo?

-No es miedo, es incertidumbre, yo no siento que haya nada de sobrenatural en esa música y quiero abrir ese cuarto.

-No por favor, no vayas a interrumpir, aunque te cueste trabajo de creerlo yo sé que es tu papá y está tratando de darnos un mensaje con su música.

-¿Mi amor, estás loco, qué clase de mensaje?

-¡No lo sé, a lo mejor de amor a la gente que quiere y de advertencia para sus enemigos!

Ángela lo mira fastidiada y tratar de abrir la puerta.

Antonio se lo impide -¡Regresemos al cuarto, por favor! -le convence foto y se la lleva. foto

 *

Afuera en el pasillo, en la puerta de su habitación Valeria escucha las notas y luego cierra la puerta y entra foto  se apoya en la puerta y dice con lágrimas en los ojos-¡Esta noche no siento que esté tocando para mí don Pedro, no lo siento, no lo siento! -Dice con mucha tristeza. foto

 *

En el estudio de Salvador foto se concentra en la música. foto

 *

Al día siguiente Walter grita histérico -¡Dense prisa por favor, dense prisa, este trabajo debió estar listo ayer! -Grita a las empleada que adornan de flores el lugar-¡si la señora Isabel sale ahora se va a poner muy furiosa! Deje esos adornitos porque lo más probable es que llueva y la gente no permanezca en el jardín, vaya a arreglar la sala que no está lista ¡Nora, no Nora, yo no le dije a usted que fuera a la cocina a ayudar a Vicky! -Walter se confunde y da órdenes y contraórdenes.

-¡Cálmese don Walter que usted está muy nervioso!

-¡No me puedo quedar de brazos cruzados mientras que todo está hecho un desastre!- y luego dice con rabia- ¡ahora me tengo que encargar de esta desgraciada fiesta, ojalá nunca hubiera llegado este renegado día! -y luego le grita- ¡apúrense!

*

Casa de Gaetana.

Gaetana entra a la pieza de Salvador y lo observa dormido muy tranquilo. Gaetana sonríe con cariño y lo despierta -¡Vamos Salvador, a levantarse que ya llegó el gran día!

Salvador se despereza como un niño. foto

 -¡No sabe cuánto me gustaría que se arrepintiera aunque sea en el último minuto, de este disparate, de este matrimonio, pero no! -le reprocha- ¡va a cometer el mismo error por segunda vez!

Salvador se rasca el cuerpo- ¡Ay, deje de decir tonterías de Gaetana, y prepárese a acompañarme!

-¡No le digo que son disparates! -Gaetana se enoja y sale del cuarto.

Salvador abre los ojos -¡Irá Gaetana, claro que irá! foto

 -Se promete a sí mismo- ¡esta vez no seré yo el que cometa el error! -Y busca su reloj y lo mira- ¡esta vez será Isabel Arroyo la que cometa el error! -Dice serio.

*

Mansión.

Walter sigue gritando histérico -¡Los vasos sucios, un desorden! -de pronto ve a Rebeca que pasa entre ellos con una jarra de agua -¡señora Rebeca no sabía que usted estaba aquí abajo!

-¡Claro que estoy aquí, tuve que venir por agua, porque nadie quiso subirla! -responde Rebeca con un humor del diablo.

-¡Estamos muy ocupados, usted no ha visto a la señora Isabel por ahí! ¿No sabe dónde está?

-¡No, y no la voy a ver, debe estar en su recámara arreglándose!

-¡Ay cierto, claro! -Walter se toma en la cabeza- ¡esta mañana llegaron dos personas que ella contrató! -y luego sale corriendo- ¿Dónde están los otras chicas?-sigue gritando.

*

Habitación de Isabel.

El maquillador y un ayudante arreglan o mejor dicho tratan de arreglar a Isabel.

-¡A mí me da mucha pena señora Isabel, pero si usted no suelta ese espejo, yo no voy a poder maquillarla! -se exaspera el maquillista. foto

 Isabel está muy nerviosa, como una quinceañera -¡Perdón, pero es que yo también tengo que ver qué es lo que está haciendo la señora con mi pelo! foto

 -¡Señora Isabel, llevo más de media hora tratando de peinarla, pero cómo usted se mueve tanto ha sido imposible! -Se queja la peluquera.

De pronto Isabel deshace todo el peinado -¡Sabía que esto iba a suceder! -dice histérica. foto

 -¡Mire doña Isabel, lo desbarató, me va a tomar mucho tiempo más arreglárselo! -Se queja la peluquera al punto de la desesperación mientras el maquillista se toma de la cabeza.

-¡Lo siento, pero... sabe que... yo me termino de arreglar, yo lo hago, no se preocupe! -le corta Isabel muy nerviosa.

-¡Disculpe doña Isabel, yo soy una de las mejores estilistas de esta ciudad, mis clientes son los más renombrados artistas y ninguno se ha quejado de mi trabajo! -Dice la estilista enojada.

-¡Bueno sí, pero resulta que hoy es el día de mi boda y que no me gusta cómo me está peinando! ¿Qué otra cosa puedo hacer? Le suplico por favor que tome sus cosas y se vaya... ¡gracias! -Dice Isabel nerviosa.

-¡Con permiso! -la peluquera se marcha ofendida.

Isabel se queda mirando al maquillista que la mira con las cejas levantados -¡Perdón, pero es increíble que solamente mi prima Valeria me sepa peinar! -se excusa Isabel extremadamente nerviosa.

Nora que la escucha se ofrece -¿Quiere que la llame señora Isabel?

-¡No, no! -Responde Isabel a punto de llorar -¡ni ella ni mi tía deben entrar a mi cuarto! foto

 -¿Puedo continuar con el maquillaje señora Isabel? ¡Es que el tiempo pasa! foto

 -¡Yo lo sé, pero resulta que tampoco me gusta cómo me estaba maquillando! -Y se mira al espejo- ¿sabe? -Y se mira los labios muy pintados -¡siento un poco recargado el maquillaje, no sé si me entienda! foto

 -¡No lo diga más, no estoy acostumbrado a que me echen, así que me retiro inmediatamente! -responde el maquillista muy nervioso y cierra sus cofres de maquillaje-¡No se preocupes! -y sale corriendo pero antes se detiene- pero le voy a pasar el fee... ¡es que no estoy acostumbrado a que me hagan perder el tiempo!

-¡Si! -Responde Isabel y apenas se marcha toma varios pañuelos desechables foto - ¿preparaste mis joyas? -Pregunta Isabel a Nora mientras se limpia la cara del maquillaje.

Norita muy nerviosa busca las joyas -¡Aquí están!

-¡No, estas son unas que usé con Andrés en la boda! -Isabel le devuelve el cofre- ¡las que están en el cofrecito por favor! -De pronto se pone muy nerviosa- ¡es que parece que nadie me escucha Norita, las del cofrecito, te las pedí, ahí están! -Y termina de quitarse el maquillaje -¡no quiero utilizar nada que me recuerde a mis otras bodas, esto tiene que ser diferente! -Le cuenta con desesperación -¡diferente, como diferente va a ser la vida que voy a comenzar! foto

 Pero Norita se desespera -¿Pero quien la va a peinar y maquillar señora?

Isabel suspira desesperada -¡No lo sé, pero si yo me atengo a estos especialistas, yo creo que nunca voy a llegar a la iglesia! -Y ella toma los materiales -¡sola me imagino, gracias Norita, déjeme sola!

Pero Norita solamente se la queda mirando con pena.

-¡Qué me deje sola! -le dice con firmeza Isabel.

Norita se retira asustada foto  e Isabel se queda sola foto y se sienta en la cama nerviosa muy sola... ¡extremadamente sola! y de pronto se pone a llorar y no se da cuenta que detrás de ella la puerta se abre y Valeria entra... foto  y camina hacia ella y la mira... foto

 Isabel levanta los ojos llenos de lágrimas... y con el rostro todo mal maquillado... Valeria se llena de pena. Isabel se pone a llorar abiertamente. foto

 (Bravo Valeria... que nobleza de corazón! 

*

En la sala de Simón aprovecha para criticar -¡Al parecer ahora sí la señora Isabel piensa tirar toda la casa por la ventana!

(Uuyyyy... qué poca cosa es Simón al lado de Valeria, si el escritor lo va a hacer pareja de Valeria, que por favor le dé la misma nobleza de corazón!!  )

-¡Sí, parece que la fiesta va a estar bastante animada! -Responde Antonio mientras se pasea por la casa.

-¡Pues va a venir mucha gente, porque te cuento que en la empresa no quedó nadie sin invitar! Oye Antonio, porque no nos vamos de paseo de fin de semana y regresamos cuando haya pasado todo este alboroto.

-Si, estaría bien, pero ya es muy tarde para improvisar paseos, además Ángela no se siente bien, así que tenemos que quedarnos Simón.

(Y Simón no puede salir solo?  )

-Por lo menos deberíamos ausentarnos todo el día -y Simón aprovecha para comerse un dulce.

-No nos hagamos mala sangre, que estemos alejados de este dichoso matrimonio es más que suficiente.

-¡Ay sí, como si fuera tan fácil, no nos vamos a quedar encerrados en los cuartos!

-¿Por qué no? Ángela y yo escucharemos algo de música o veremos alguna película. No te amargues la vida.

Y los dos siguen paseando por la casa que se está adornando para el gran acontecimiento.

*

Gaetana viste a Salvador, con su traje negro a rayas de puntos blancos -¡Estuvo casi toda la noche afuera!

-¡Sentí deseos de tocar el piano! foto

 -¿Qué, no me diga que se atrevió a volver a esa casa a escondidas? foto

 -¡Pero fue la última vez, a partir de hoy no tendré necesidad entrar como un vulgar ladrón!

Gaetana lo mira con tristeza.

Salvador le toma la barbilla -¡El que debería estar nervioso soy yo, no cree! foto

 -¡Ay Salvador, por lo menos no me obligue a ir a ese matrimonio! -le ruega Gaetana.

-¿Por qué tiene miedo? foto

 -¿Y todavía lo pregunta hombre? ¡se imagina lo que va a pasar cuando Isabel Arroyo me vea y no digamos la vieja Rebeca, es más, a todos los de esa casa, todos! foto

 -¡De eso se trata Gaetana! -Dice feliz Salvador- ¡precisamente de eso se trata!, le dije que a partir de hoy comenzaría descifrar todo los misterios y así lo haré. -Le promete mientras se pone su reloj.

-¡Me voy a morir de los nervios!

-¡Yo no la estoy obligando, simplemente considero que es mi mejor amiga, mi única aliada, debería acompañarme en un momento tan importante en mi vida! -le sonríe Salvador- ¡porque será importante! foto

 Gaetana asiente con la cabeza.

*

Habitación de Valeria.

Valeria entra a su cuarto tranquilamente, con la tranquilidad de los justos, detrás de ella histérica entra Rebeca. Valeria pone cara de fastidio.

-¿Se puede saber qué hacías en el cuarto de Isabel? -Le reclama Rebeca.

Valeria cruza los brazos -¡Sólo le estaba ayudando a arreglarse, como lo he hecho en sus dos anteriores matrimonio!

-¡Vaya! -Dice Rebeca con odio y veneno -¿así que ya hiciste las paces con ella?

-¡Sólo quería demostrarle que la sigo queriendo, a pesar de todo lo que ha pasado, aunque se empeñe en hacerme sentir mal!

-¡Vaya hombre, qué maravilla, entonces vas a participar de esa fiesta! ¿Verdad?

-¡Bueno, si te complace saberlo pienso quedarme aquí encerrada a olvidarme de lo que pase allí afuera!

-¡Valeria, por qué no eres sincera, confiesa que tienes ganas de salir corriendo y que el despecho te está matando!

-¡No me importa lo que pienses tía!

-¡Claro que te importa, aunque disimules y ocultes tu amargura! -Le dice Rebeca amargada- ¡pero no te preocupes de Valeria, porque a lo mejor esa gran fiesta se convierte en un simple ensayo nada más!

-¿Por qué lo dices tía?

-¡Porque nadie puede asegurar que no sucederá algo, no sé, pero a lo mejor en el momento menos esperado, todos se va al piso!

-¡No me gusta lo que estás diciendo!

-¡Estoy casi segura de que eso sucederá!

-¡Tía, si te traes algo entre manos como la otra vez, será mejor que me lo digas!

-¡Ay claro, para que vayas y se lo cuentes a Isabel y al maldito de Salvador!

-¡No te voy a permitir que cometas otra barbaridad!

-¡Yo no voy a tener que hacer nada, si sucede algo, simplemente será por culpa de Salvador! -Dice con cara de víbora- ¡veremos si logra casarse con Isabel!

Rebeca sale la pieza y Valeria se queda muy preocupada.

*

Jardín.

Rebeca sale muy arreglada y Walter la mira sorprendido -¿No me diga que va a salir señora Rebeca?

-¡Por supuesto que sí Walter, si puedo escapar para qué me voy a quedar aquí viendo esta locura, no quiero mortificarme!

-¡No la crítico, si yo pudiera largarme de aquí no lo pensaría dos veces, pero fíjese la tortura que me ha tocado sufrir! Tener que servir en este matrimonio ¡qué desgracia, es que esto es un castigo!

-¡Lo siento! -Dice Rebeca y se marcha.

-¡Es que si alguien hubiera dicho algún día que yo iba a trabajar para Cerinza, es que yo no sé lo que hubiera hecho, qué desgracia! -Se queda diciendo Walter y de pronto grita asustando a Juanita- ¡Son muy lentas, lentas, eso lo que son!

*

Rebeca maneja y dice con odio -¡Esta vez no fallaré, estoy segura de que todo me va a salir cómo me lo he propuesto, voy a poner por el suelo al maldito Salvador Cerinza! -Y conduce con determinación.

*

Apartamento de Felipe.

-¡Lo último que me faltaba es que el zopenco de mi sobrino Jacobo no se presente a buscarla cómo me lo prometió, pero si no lo hace, aunque pierda un día de de trabajo yo personalmente la voy a llevar a su pueblo!

Cantalicia abraza a Moncho -¡Yo cómo que no me quiero ir todavía don Felipe!

Felipe la mira con ternura-¡Pues yo tampoco quiero que se vaya Cantalicia, me he acostumbrado a usted y al mocoso! -le sonríe- Pero no queda otra alternativa, usted tiene que irse, no hay nada que justifique que usted se mantenga alejada de su casa, de su tierra.

-¿Usted no sabe cuando se casa de Salvador?

Felipe se enoja-¡Y dale con el Salvador, qué nos importa cuando se case! -exclama- ¡qué se case, olvídese de eso Cantalicia por Dios y ponga su mente en función a su regreso a Las Cruces, eso es todo!

En ese momento suena el teléfono y Felipe responde -¡Diga, ya deberías estar aquí con la pintura que te pedí que me trajeras! -hace una pausa- no mujer, te dije que esa marca no me sirve -sigue hablando - ¡espérame, voy para allá! -Felipe corta y se despide -¡voy a salir y regreso en seguida! -se detiene- Cantalicia no asome las narices de la puerta, no se la abra a nadie, a menos que sea mi sobrino Jacobo, no quiero visitas inesperadas Cantalicia, ¡mucho menos en mi ausencia! ¿Eso está claro?

Cantalicia asiente en silencio con la cabeza.

Felipe se marcha y Cantalicia se queda muy triste.

*

Al salir de su apartamento Felipe se cruza con su vecina y con los jovencitos que tienen la música a todo volumen. Felipe sube a su auto y se marchar.  En un auto estacionado Rebeca lo espía. Apenas se marcha baja rápidamente y se dirige al apartamento de Felipe. Pero al verla la vecina la detiene -¡Señora, un momentito, usted que busca aquí!

Rebeca la mira con rabia.

*

Mansión.

-¡Se nos hace tarde, caray muchachas! -Grita Vicky.

-¿Cómo van las cosas? -Aparece Abigail con ganas de ayudar.

-¡Es una locura, doña Isabel no debió planear una fiesta tan grande a último momento!

-¡Parece que va a haber muchos invitados!

-¡Y además están agregando más invitados a la fiesta!

-¡Deben estar atrasadísimos la cocina!

-¿La cocina? ¡no, en todo! Y Walter todo lo está haciendo de mala gana.

-¡Me gustaría muchísimo ayudarles!, me pongo requete nerviosa viendo tanto desorden.

-¡Abigaíl, nos hace tanta falta, en serio que la necesitamos! -Le ruega Vicky.

-¡Mamá, cuidado con ocuparte de lo que no te corresponde! -Aparece Simón.

-¡Pero mira nada más el relajo que hay!

-¡Lo que pasa que esto no es lo nuestro, y no tenemos nada que ver con este matrimonio, así que mejor nos alejamos! -Y se lleva a Abigaíl a rastras.

(Qué pena Abigail... todos los Dominguez no tienen la nobleza del corazón, ni siquiera por Salvador que los ayudó tanto!   )

*

Apartamento de Felipe.

-¡Qué no puede entrar señora, en qué idioma tengo que decírselo! -Le grita la vecina.

-¿Y se puede saber quién es usted para negarme el paso? ¡porque que yo sepa ni es la dueña de esta casa ni tiene nada que ver con ella!

-¿Cómo que no? ¡yo soy la vecina!

-¿Así que la vecina, y eso cree que le da privilegios para prohibirme el paso? ¡usted es una atrevida!

-¡La atrevida es usted que viene a entrar aquí por la fuerza, adonde no debe! Felipe Madero me dijo que no dejara entrar a ningún extraño en su ausencia.

-¡Me urge hablar con Cantalicia, la mujer que trabaja para él, tengo que verla inmediatamente!

-¡Pues fíjese que no se va a poder, porque tengo órdenes estrictas del señor Madero de impedirle las visitas!

-¡Señora por favor, lo que me trae es un asunto de vida o muerte, y no me voy a ir de aquí sin ver a esa mujer! ¿Me entiende? ¡o me deja en paso voy a tener que utilizar la fuerza!

-¡Atrévase a ver si es capaz, estoy temblando de miedo o qué, si sigue así voy a llamar a la policía para que la echen aquí!

Rebeca abre su cartera.

-¡Cuidadito, cuidadito con las armas! -Se asusta la vecina.

Pero Rebeca le saca un billete.

-¡Con esa clase de armas... y si le preguntan usted no me ha visto aquí! -Le grita la vecina mientras se lleva el dinero.

Rebeca sube rápidamente y llama a la puerta de Felipe -¡Cantalicia, Cantalicia abra por favor! Cantalicia abra, yo sé perfectamente que está ahí.

Al otro lado de la puerta Cantalicia responde -¡A mí me da mucha pena doñita, pero don Felipe no quiere que reciba a nadie!

-¡El nos prohibió abrir la puerta! -grita Moncho.

-¿Qué importan las prohibiciones del viejo loco? Él no es dueño de ustedes para encerrarlos y mucho menos en este momento Cantalicia -grita Rebeca histérica- ¡Cantalicia, abra le digo!

-No sea terca señito por favor, mire que si llega don Felipe es capaz de armar un escándalo, usted ya sabe que el es medio enojoncito él es medio enojoncito y yo no quiero tener problemas.

-Los tendrá si no me atiende, entiéndalo, ¡en pocos minutos mi sobrina Isabel y Salvador se van a casar!

Cantalicia se tapa la boca con horror.

-Vine por usted para que impida esa boda.

A pesar de que Moncho no quiere Cantalicia abre la puerta.

-¡Cantalicia, ese matrimonio no se puede llevar a cabo Cantalicia por favor, por nada de este mundo! -La zarandea Rebeca de un lado a otro - ¡hay que impedirlo!

-¡No! -llora Cantalicia.

 

  *

FIN DEL CAPITULO

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