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El Cuerpo del DeseoVersión Modificada por: MABOUCHITA
* La magia es un puente que te permite ir del mundo visible hacia el invisible. Y aprender las lecciones de ambos mundos.
Paulo Coelho (nac.1947)
* CAP#
132: martes 24 de enero de 2006 - ¡MAGIA BLANCA! Iglesia. Gaetana regresa a tiempo para ver a Salvador y
a Isabel en el atrio, sin importar el tiempo que pasó Y estás en otra piel más fiel que la anterior Gaetana lo mira asustada y Salvador lo
responde con un guiño. La pareja recibe las felicitaciones de todo el
mundo. (Y algunas aprovechan para abrazar a Mario Cimarro! -¡Sí, no te preocupes, estoy bien! -¡Sí! -contesta Isabel feliz. Ambos se dan un beso luego suben al auto. Todo el mundo sonríe y sigue aplaudiendo. Pero por una puerta lateral una persona sale
llorando, una persona que no acepta el matrimonio, arrastrando los pies se pega
a una columna llorando. El auto con los recién casados se aleja y
todos se disponen a ir a la fiesta. * Mansión. -¡Me tiene que dar una explicación, es que no
es posible, que hoy precisamente hoy ustedes dos nos estorben sacando y
metiendo objetos de las habitaciones! -Walter está histérico viendo como
Antonio y Simón mueven las cosas de Valeria -¿qué pretenden? -¡Eso es problema nuestro, en lugar de estar
haciendo berrinches con lo que no le importa, ocúpese de sus cosas, metiche! -¡Me tienen que decir que están haciendo! -¡Ya no se meta Walter, cállese y lárguese!
-Se enoja Antonio. Walter los mira asombrado. * Habitación de Valeria. Ángela ayuda a Valeria a hacer su maleta y
mudar su ropa -Ahorita que terminemos le ayudamos a Simón para que mude sus
cosas. -Pero tenemos que apurarnos, no quiero que
alguien llegue y tengamos problemas con Isabel -dice nerviosa Valeria. -Tranquila Valeria, no tienes por qué tener
miedo, tú puedes vivir donde tú quieras -y mira al piano- ¡lo que sí me
preocupa es como vamos a bajar ese piano por qué va a pesar mucho! -Por eso no te preocupes, el piano se va a quedar aquí. (y bueno... no me sorprende... que nunca termina lo que empieza -¿Cómo, no me digas que ya no te hace falta?
-Se sorprende Ángela. Valeria suspira -¡Es algo que ya no siento mío, es un regalo de Isabel y pienso devolvérselo cómo todos los favores que me ha hecho! -Decide Valeria- ¡que se lo quede, a mí no me va a hacer falta! (bueno mi hijita, puedes trabajar y devolverle el costo, se supone que quieres ser pianista no? Ángela la mira sorprendida. * Simón y Antonio bajan con las maletas y Walter
les persigue gritando. Pasan al medio de los mariachis que esperan tranquilos
para animar la fiesta. Simón cansado le cuenta que van a hacer muy
intercambio con Valeria -¡Ella se va a quedar en mi cuarto y yo en el de ella,
satisfecho chismoso! -¿Pero qué significa esto? Aquí hay un orden y
hay que respetar ese orden, ¡no me pueden revolver la casa como les venga en
gana! -¿Tenemos que pedir su autorización? -Antonio
con sorna. -¡No la mía, la de la señora Isabel! Aquí no
se mueve ni una sola hoja si su consentimiento. -¡No necesitamos el consentimiento de nadie,
así que dejemos en paz y lárguese! -Se enoja Antonio. Walter lo sigue persiguiendo cuando entrar
Norita gritando -¡Llegaron, llegaron, ya llegaron los novios y los invitados están
entrando! Walter se pone histérico -¡Pronto, pronto... hagan
una fila y recíbanlos! -ordena a los empleados que corren de un lado a otro,
luego se dirige gritando a los mariachis- ¡vamos que ya llegaron los novios,
vamos! -y hace una pausa y se dice a sí mismo con rabia -¡Llegaron los nuevos
esposos! * El Mercedes adornado llega con los novios, los
invitados de los esperan. Los mariachis tocan Cielito Lindo.
Canta y no llores, Porque cantando se alegran, Cielito lindo, los corazones * Dentro del auto Salvador le dice a Isabel -¡Ya
llegamos Isabel! -Y la mira profundamente. ♫
¡Déjame estar escondido en tu vientre y besar a la nueva vida! ¡Quiero amarte, tenerte y besarte para siempre, para toda la vida! ♫ Isabel lo mira abriendo los ojos y sonríe. -¡La casa donde yo siempre quise vivir! -Sigue
Salvador- ¡la casa donde ha vivido Pedro José Donoso! Isabel pierde la sonrisa y lo mira
extrañada... Juanita y Juanita corren de un lado para otro
cuando Walter les grita- ¿Par de brutas, a dónde creen que van? -¡Afuera, a servir a los invitados! -¡Miren lo que tienen en la mano, regrésense! -¡Usted no sabe lo que dices! -gritan las dos
y vuelven corriendo a la casa. Walter sale corriendo detrás de ellas y se
cruza con Vicky y Abigail. Abigail pregunta -¿Ya llegaron Vicky? Vicky está furiosa- ¡Eso parece y como siempre
el histérico de Walter está de presumido y se cree el último refresco del
desierto! -¡Él siempre mantiene la costumbre, para ser
mayordomo es bastante teatral! -¡Pues yo no voy a hacerle su jueguito! -y la
mira y pregunta- ¿Y que resolvieron por fin Abigail? -¡Pues no nos va a quedar más remedio que
mantenernos alejados! -¡Me parece que este día va a ser muy difícil! -¡Para todos Vicky, para todos! -suspira
Abigail. * Afuera, Salvador ayuda a Isabel a bajar del
auto. Llevándola del brazo, -¡Amor de mis amores, esto si es un verdadero
palacio, miren nomás en la mansión donde va a venir nuestro amigo Salvador!
-Dice feliz Matilda. -¡Matilda, recuerda, discreción, mucha
discreción! -La detiene Gaetana. -¡La que tiene que esforzarse para estar a la
altura eres tú mi amor, porque lo que es a mí me sobra clase para desenvolverme
en este medio! -dice Matilda orgullosa mientras se envuelve con su estola de
piel blanca -¡pero si parece un cuento de hadas, miren cuánta gente y cuánta
ceremonia para recibirnos, creo que me voy a divertir como una loca! Durante todo este tiempo el señor CroBergman no quita los ojos de Matilda, que dando media vuelta se dirige muy oronda hacia la casa. (Hum... esto me gusta -¡Matilda! -se desespera Gaetana. -¡Doña Gaetana, yo no sé, pero no debimos
venir! -Se desespera Camilo- ¡yo me siento como una mosca en un vaso de leche,
se lo juro! -¡Camilo mi amor, qué vamos a hacer, ya empezó
el juego y no nos podemos echar para atrás! ¿No? -Y le toma del brazo y se
dirigen adentro con la cabeza en alto- ¡qué sea lo que Salvador quiere! Y ambos muy orgullosos entran a la casa. Detrás de ellos entran Gutiérrez, Garcés y
demás invitados. * Apartamento de Felipe. -¡Ya basta Cantalicia, deje de berrear! no ve que ya no soporto más, entienda, ¡estoy
con los nervios de punta y no la aguanto más! -Grita histérico Felipe. Chelito abraza a Moncho que mira asustado. -¿Cómo fue capaz de desaparecerse, cuando le
advertí que no saliera de la casa? -Le recrimina. -¡Ya maestro, cálmese, ya todo pasó! Y usted
Cantalicia tranquilícese un poquito, está muy acelerada -interviene Chelito. En ese momento suena el teléfono y Felipe
atiende -¡Aló, quien! -Dice enojado -¡Jacobo Madero, por tu madre dónde estás
metido! Al otro lado de la línea, desde Las Cruces
Jacobo le responde -¡Atendiendo un montón de cosas, se han presentado muchos
problemas en la parroquia y no he podido moverme de aquí! -¿Quiere decir que tú todavía estás en Las
Cruces! -se escandaliza Felipe- ¡Pedazo de pelmazo, no seas inconsciente,
habíamos acordado que tú deberías estar aquí para llevarte a Cantalicia! -¡En este momento tengo problemas más serios
que atender! -sufre Jacobo- ¡la escuela de los niños está a punto de cerrarse
porque instalaron un burdel en la casa vecina y yo no me había dado cuenta! Los
padres de familia están indignados y el comisario se rehúsa a ayudarme -le
cuenta sus dramas- ¡parece ser que está de parte de esas!... -y no se anima a
decirlo- ¡Tío Felipe, vas a tener que esperarme una semana más por lo menos! -¡Pues no señor, yo no aguanto ni un minuto
más, entendiste! ¿No ves que aquí estuvo a punto de ocurrir una tragedia? ¡Yo
mismo la voy a llevar a Las Cruces, basta! -Y le corta enojado- ¡pedazo de
cretino, e inconsciente, no sé cómo todavía creo en él! -Se pasea nervioso de
un lugar a otro -¡Ah Cantalicia y yo no amenazo, diciendo y haciendo... Así que
por favor vaya a su cuarto porque ahora mismo salimos de viaje y yo la voy a
llevar personalmente Las Cruces! -¡No se acelere maestro, usted me había
prometido que hoy tendríamos una tertulia cultural! -¡Qué tertulia ni que nada! - grita- ¿No ves
que no voy a tener paz hasta que no haya entregado a esta mujer en su debido
lugar? Y le advierto una cosa Cantalicia... Si usted opone resistencia soy
capaz de llevarla a patadas. -No tiene que decirme esas cosas tan feas don
Felipe -responde llorando Cantalicia- ¡la mera verdad es que ya me quiero ir de
aquí con mi muchachito! -los mira con los ojos llenos de llanto- si Salvador se
casó con otra, yo no tengo nada que hacer aquí... ¡nada! Felipe y Chelito se miran y luego la miran
llenos pena. * Isabel y Salvador bailan, Los mariachis cantan: ♫
el amor que te juré un día hoy se hizo, por fin realidad. Salvador mira Isabel -¡Al fin estamos unidos,
frente a todos, sin tener que ocultarnos! Isabel lo mira embelesada cuando de pronto se
siente mal porque le parece ver a Pedro José Donoso -¿Qué te pasa, qué tienes? -Le pregunta
Salvador mientras la sostiene. -¡Nada! -Responde Isabel en un susurro. -¿Estás bien? -Se preocupa Salvador. -¡Sí! - sonríe Isabel sinceramente- ¡sí! Y los dos siguen bailando. Frente a mi Dios quiero volver a hacer vida mía quiero amarte, tenerte y besarte hasta que, al fin seas mía ♫
Isabel lo mira enamorada, cierra los ojos y se
apoya en su pecho. Salvador abraza a Isabel y siguen bailando. ♫
quiero amarte, tenerte y besarte hasta que, al fin seas mía y enseñarte en mis brazos, mujer, lo que es la vida. Isabel y Salvador se miran, ♫
Déjame estar escondido en tu vientre iniciar a una nueva vida quiero amarte, tenerte y besarte por siempre, para toda la vida. ♫
-¡Qué vivan los novios! -grita el mariachi e
Isabel y Salvador despiertan y se separan sonriendo. Salvador acaricia el brazo de Isabel. * Entretanto Simón mete a la lavandería a Azur y
la metiche de Abigail no puede evitar meter su cuchara torcida -¿Simón, que
estás haciendo con ese animal, por qué no lo dejaste allá afuera? -le reprocha
con un tono de voz aguda. -¡Para qué mamá, para que se ponga nervioso y
termine mordiendo a alguno de los invitados! -¡No me digas que lo vas a dejar ahí metido! -¿Qué tiene? es un miembro más de la familia. -Sí, pero un familiar que suelta demasiado
pelo -se queja Abigail pero luego acepta sonriendo- bueno, por lo menos dale
algo de comer al pobre. Simón sonríe feliz mientras Abigail mueve la
cabeza negativamente. * En la habitación de Abigail, Ángela y Antonio
deciden cómo decorar el cuarto del bebé mirando revistas. Ángela y Antonio están en la cama de Abigail con las botas sobre ella. (pobre Abigail, si se supone que tiene que dormir en esa cama!! -Nosotros estamos tranquilos mamá, no te
preocupes. -¿Y la señorita Valeria dónde está? -Está en el otro cuarto organizado sus cosas. -La pobre, yo espero que se distraiga para que
no piense en nada malo, voy a ver si puedo ayudarla -y Abigail sale. -¿Sabes? Hay algo que me está sucediendo y es
muy extraño -de pronto dice Ángela Antonio se queda boquiabierto y asustado. Calla y no se anima a decir la verdad. -¡La misma! -Repite Ángela. * En la sala Isabel y Salvador siguen bailando foto ♫
Eres tú, reina de mi amor el sueño azul que a mi vida llegó ♫
Matilda baila feliz con Camilo, con copas de champaña
en las manos. Gaetana mira la fiesta preocupada y aprovecha para comer. * Apartamento de Felipe. Mientras la vecina los espía, Felipe lleva las
maletas de Cantalicia de malhumor - ¡Vamos Cantalicia, apúrese que no tenemos
todo día para llegar, vamos! -¿Y eso, se va de viaje vecinito? -pregunta la
desagradable vecina. -¡Sí señora, Cantalicia y el niño se van y no
van a regresar nunca más! -¿De veras? -dice la vecina fingiendo pena. -Sí, la voy a regresar a su pueblo porque ella
ya no puede vivir aquí por su culpa. -¿Por mi culpa, y yo que vela tengo en este
entierro? -se escandaliza. -¿Y todavía tiene el descaro de decírmelo? -se
enoja Felipe- usted sabe perfectamente porqué se lo digo, no se haga la tonta. -¿Tonta? -se ofende- ¡tonta será su!... -La
vecina se retira enojada sin terminar la frase. -¡Ya maestro, no vale la pena que se siga
peleando con esa vieja -interviene Chelito. -¿No nos acompañas Chelito? -de pronto implora
Felipe. -¡No Madero, no estoy preparada para el viaje,
y mucho menos uno tan largo! -dice Chelito con pena- ¡nos vemos a su regreso! Felipe asiente con pena y mete las maletas al
auto. Chelito se acerca la ventanilla del auto
-¡Adiós Moncho, mucha suerte Cantalicia, voy a extrañar sus rabietas, me
parecían muy divertidas! -¡Qué Dios la bendiga Chula! -y se dan la
mano. Chelito le da un beso en la mejilla a Felipe
que sube al auto -¡Bueno, vámonos! * Una carretera. -¡Qué vergüenza, no me la imagino dando de
gritos ahí como una desventurada en plena Iglesia! -Se sigue quejando Felipe de
malhumor mientras conduce- ¡tratando de impedir el matrimonio! En el asiento trasero, abrazando a Moncho,
Cantalicia se pone a llorar. -¡Menos mal que la señora esa la sacó, porque
si no la hubieran encerrado en un manicomio pensando que estaba loca! -Ya sé que cometí una burrada don Felipe, no
debí, pero es que doña Rebeca me dijo tantas cosas -llora Cantalicia. -¡Ah, confiesa entonces que la bruja
desocupada ésa fue quien la sacó de la casa! -Ella me dijo que yo tenía derecho, me dijo
que el Salvador no se podía casar. -¡Vieja desconsiderada, aprovecharse de una
mujer ingenua como usted! -se enoja Felipe- ¡quién sabe qué intereses tendría
para tratar de impedir esa flamante boda! -y le desea con ganas- ¡ojalá todo le
salga patas arriba, porque bien merecido lo tiene! -y aunque está manejando
mira para atrás a Cantalicia y a Moncho que van abrazados uno al otro como estampillas. * Mansión. Justamente en ese momento, mientras los mozos
sirven champagne y todo los invitados disfrutan de la fiesta, llega Rebeca con
cara agria y de malhumor. Los invitados la miran extrañados. Le da un ataque de histeria cuando escuchan los
mariachis y decide entrar por la puerta de servicio. Entra llorando y
abrazándose a sí misma. Y precisamente se dirige a la lavandería para recordar
sus encuentros con Salvador. Se apoya en la puerta y la abre suspirando y
buscando un refugio. Sin darse cuenta de la presencia del perro cierra la
puerta detrás de ella. Pone cara de horror cuando Azur la ve y se pone a ladrarle enojado y furioso con ella. * Una carretera. -¡Esa bruja debió proceder de otra manera si
quería evitar el matrimonio! -sigue Felipe y luego grita- ¡y ya no llore más
Cantalicia, ya! -Y luego furioso estaciona el auto a un costado de la ruta y se
baja -¡cuando se calme, me avisa! -y baja del auto furioso. Cantalicia se baja del auto y lo sigue -¡Ya no
voy a llorar don Felipe! -le promete- perdóneme, yo sé que a usted eso le
molesta bastante -Y mira al suelo- ¡y pos la mera verdad es que no tengo
derecho después de!... -hace una pausa- ¡de lo bueno que usted ha sido con
nosotros! -Y le sonríe triste. Felipe suspira y la mira triste- ¡Ay, es que
me provoca! Pues... -y le confiesa triste- al que tiene que perdonar es a mí,
porque me cuesta mucho trabajo separarme de usted y de Monchito -le dice muy
triste -ya me había acostumbrado... no sé... a tenerlos conmigo... ¡hasta me
sentía contento, lo reconozco! De tener a alguien que soportara mis testarudeces
y mis rabietas. Cantalicia sonríe esta vez abiertamente feliz-
¡Usted es buena gente don Felipe! -¡No, yo soy un hombre muy difícil de llevar,
lo reconozco, una especie de lobo solitario huraño! -Y mira a lo lejos. -¡No, usted no se parece a ningún lobo ni
nada! -Y Cantalicia le acaricia el rostro- ¡no! Felipe suspira -¡Cantalicia, gracias por todo!
Sí -le afirma al ver la cara de incredulidad de Cantalicia- ¡ya no quedan
personas así como usted!... tan honestas, que son capaces de defender y luchar,
por lo que desean y lo que quieren a capa y espada -Felipe la mira- ¡nos vamos
a separar Cantalicia, no vamos a separar y para siempre! -Y luego le ruega-
¡pero prométame que se va a cuidar mucho y en especial cuidará Monchito! Y Cantalicia repentinamente abraza a su gran
amigo muy fuerte -¡Se lo prometo Felipe! Moncho baja del auto y Felipe lo ve -¡Y tu
Monchito, tienes que estudiar mucho, porque yo sé que tú eres un niño muy
inteligente, yo sé que vas a salir adelante! -¡Sí señor Felipe, lo haré y gracias por todos
los libros y cosas bonitas que me ha regalado! Felipe le acaricia la cabeza- ¡Otra cosa
Monchito, no dejes que Cantalicia se ponga triste por nada, si eso pasa tú
inventas cualquier cosa para sacarla de la tristeza, ella no puede sufrir por
nadie más! Pero Cantalicia le promete -¡No voy a sufrir,
ya no voy a sufrir don Felipe, porque ya nos estamos regresando a nuestro
pueblito y que caso tiene afanarse por el Salvador si ya no existe! Felipe abre los ojos como platos y suspira
aliviado -¡Cantalicia! -se asombra. -¡Es verdad todo lo que usted me dijo don
Felipe, ese hombre que se casó hoy... no era Salvador! -Le repite- ¡no era! Felipe asiente con la cabeza. Y Cantalicia trata de no llorar -¡Salvador
murió! -y hace un esfuerzo para contener las lágrimas- ¡Salvador murió don
Felipe y yo tengo que entender eso aunque me duela el corazón! Felipe feliz le da un beso en la frente -¡Así
que por fin lo entendió! -y mira al cielo- ¡gracias! -¿Nos vamos? -propone Cantalicia. -¡Si, nos vamos! -decide Felipe feliz y los
vuelve a subir al auto. Antes de subir al asiento del conductor,
Felipe se seca las lágrimas de los ojos. * Mansión. Mientras la fiesta sigue, Gaetana sigue
preocupada. -¡Vamos muchachos, salgamos de este agujero!
-Los anima Matilda a Gaetana y a Camilo- ¡no vinimos a escondernos, sino a
compartir con los invitados! -¡Pero podemos conocer! -Matilda insiste con
alegría- ¿Quién te dice que pueda conocer a un magnate para suplantar al infiel
de mi marido? -¡Yo estoy perfectamente dónde estoy Matilda,
si tú quieres exhibirte, allá tú! -Le contesta Gaetana de malhumor. -¡Ay! -Les contesta Matilda y se aleja de
ellos. Matilda se pasea por la fiesta y
luego decide acercarse al doctor Garcés -¡Hola guapo! -¡Me dijeron que eras el gerente de los
cítricos Donoso! -Lo halaga Matilda. El doctor Garcés carraspea nervioso ante la
mirada de los demás. -¡Es un puesto importantísimo! -Sigue Matilda. -¡Cómo me gusta conocer a los industriales,
Matilda de Pimiento! -se presenta y le da la mano- ¡para lo que guste mandar!
¿Cómo te llamas mi cielo? -Pedro Garcés -responde mirándola. En ese momento, desde otro rincón de la
fiesta, Isabel se da cuenta de la presencia se Matilda -¡Mi amor, estoy viendo
gente un poco extraña y francamente yo no sé quien demonios los invitó, te lo
juro! -Le dice preocupada a Salvador. Salvador se da la vuelta y ve a Matilda y
luego sonríe -Si te refieres a la señora que está hablando con Garcés, la
invité yo, ¡Es una gran amiga! -¿Estás hablando en serio? -se sorprende
Isabel. -Hum, hum... -Afirma Salvador. Isabel simplemente levanta las cejas. En otro rincón de la fiesta doctor Garcés se
mueve nervioso sobre sus pies -Bueno yo asumí el cargo cuando se murió el señor
Andrés Corona. -¡Ay, me imagino que tus secretarias deben
estar fascinada con un jefe tan guapo como tú! El doctor Garcés se pone blanco y rojo al
mismo tiempo. -Porque déjame decirte que arrebatas con ese
aire tan doctoral que te gastas -sigue Matilda- dime una cosa ¿eres casado,
comprometido o solterito y a la orden? -Bueno... yo este... -y de pronto doctor
Garcés ve la mirada de su mujer y se apresura a responder -¡si estoy casado con
la señora que se aproxima! Y la señora del doctor Garcés se acerca y lo
toma del brazo posesiva -¡Ven, mi amor! -y se lo lleva dejando a Matilda sola. Matilda al perder a su presa se acerca a
Salvador y a Isabel. -¡Salvador alma mía! -sonríe Matilda- ¡Qué
lindo que te ves con tu esposa! Isabel sonríe halagada. -¡Hacen una pareja perfecta! -¡Encantada, preciosa, eres la mujer perfecta
para Salvador! -Y Matilda le da un beso- ¡mira qué linda que eres y qué
elegancia que te gastas! Isabel sonríe feliz. y Salvador la mira con cariño. -¡Mira esas joyas tan bonitas que tienes,
deben valer una fortuna! -Sigue Matilda. -¡Sí, son... son finas! pero... -responde
Isabel modesta- ¿usted trabaja en algo relacionado con joyerías? -Dice para
cambiar de tema. * Mientras los mariachis siguen tocando para los
invitados, y Rebeca y llora apoyada en un pilar, Walter persigue a las
empleadas regañándolas -¡Ustedes me van a sacar canas verdes! Norita se detiene y le mira la calva -¿Y se
puede saber de dónde? Walter se toma la cabeza y la deja partir,
Walter da media vuelta y descubre a Rebeca llorando -¿Usted qué hace aquí doña
Rebeca? -¡Ni yo misma lo sé Walter! creo que no
debería haber regresado -le dice llorando Rebeca- ¡no he podido llegar a mi
cuarto! -Si se siente mal, yo puedo acompañarla -Se
ofrece Walter y luego agrega- ¡si lo desea! -¡Walter, yo no quiero que me vea nadie,
nadie! -le dice Rebeca con rabia- ¡Ni Isabel ni esa gente! -Luego se llena de
odio- ¡y mucho menos el maldito Cerinza! Walter la mira preocupado -¡Usted está pálida!
Usted debería descansar en algún lugar -y mira la lavandería- ¡venga a esta habitación! -¡No Walter, ahí estuve pero ese perro
condenado me ladró! ¡quería morderme! Walter no tiene otra solución. -¡Parece que hasta el perro es más importante
que yo en esta mugrosa casa! -¡Usted no está bien, eso se le nota! -Dice
con pena Walter. -¿Cómo voy a estar Walter! -le responde
histérica- ¡Si fallé en mi último intento de impedir ese dichoso matrimonio!
-se abraza sí misma llorando- ¡fallé Walter, fallé! Y ahora no sé qué voy a
hacer... ¡ya no sé! -Se pone a llorar. -¡Escúcheme! -Walter no sabe qué hacer con
Rebeca en el pasillo- ¿por qué no utiliza la escalera de servicio para llegar a
su habitación? ¡Pero hágalo ya que no conviene que las empleadas la vean en
este estado! -Y la toma del brazo y la ayuda- rápido, yo la llevo, y cuidado con
los escalones, ¡no se me vaya a caer ahora! Despacio, despacio -y Walter la
dirige hacia las escaleras. Walter se queda al pie de los escalones mirándola
subir cuando aparece Isabel. -¿Qué pasa con mi tía? -¡Llegó indispuesta y le recomendé recluirse
en su habitación! -Le contesta Walter. Isabel pregunta asombrada-¿Y se va a ir a
encerrar todo el día a su cuarto? -¡Igual que los demás! -Le contesta Walter con
la verdad -¿no se ha dado cuenta que todos han decidido encerrarse para evitar
esta fiesta señora Isabel? -Y luego agrega- ¡Cómo suprima Valeria que ha
decidido cambiar su habitación por la de Simón y ahora vivir en el área de
servicio! Isabel recibe el golpe y no puede creerlo
-¿Usted está seguro de lo que me está diciendo? -¡Si lo quiere comprobar, allá adelante,
porque en ese momento debe estar reunida con esa gente! Isabel suspira y luego se dirige a la
habitación de Abigail. * En la habitación de Abigail, los Domínguez y
Valeria juegan a las cartas. Isabel entra y los interrumpe -¡Con permiso! Isabel entra y sonríe con amargura y enfrenta
a Valeria -¿Se puede saber quién te dio permiso para qué te cambiaras de
cuarto? -¡Isabel, no me sentía muy a gusto, así que
acepte la propuesta que me hizo Ángela! -Le contesta Valeria mirando a Ángela. -¡Te recuerdo Valeria, que en esta casa estás
bajo mi responsabilidad y que no puedes hacer lo que te plazca sin antes
avisarme! ¿De acuerdo? -¡Al parecer Ángela se está tomando
atribuciones que no le corresponden! -Le contesta Isabel con dureza- ¡les
recuerdo y les suplico que no se les olvide que Valeria está en esta casa bajo
mi responsabilidad! (Muy cierto... -¡Señora, aquí no sentiremos bien estando
cerca y haciéndonos compañías! -Afirma Abigail. Isabel la mira con simpatía pero agrega con
pena y molesta - ¡Pero yo no! -¡Pero señora Isabel, entienda que Valeria no
se va a sentir a gusto viéndola a usted casada con Salvador! -Interviene Simón e
Isabel lo mira. Isabel sufre y mira con dolor a Valeria sin
responder. En ese momento golpea Walter a la puerta
-¡Señora Isabel, la necesitan en el comedor! Isabel mira a Simón y luego se retira sin
decir palabra. Veleria mira al techo. -¡No estás sola Valeria, nosotros estamos
contigo! -Se acerca Simón. Todos suspiran. * En la fiesta Matilda causa sensación. -¿Entonces es cierto que usted se dedica a la
hechicerías? -¡A la magia blanca mi amor, magia blanca, que
suena mucho mejor! Y no crean que soy una bruja cualquiera, porque me dedico a
ayudar a las personas con mis conjuros y filtros de amor -responde Matilda
realizada ante sus espectadoras boquiabiertas. -¡Señoras, vamos al comedor! -interrumpe la
tertulia Elvio Ramírez. -¡Sí, pero antes les voy a entregar mi
tarjeta, cualquier consulta no duden en llamarme! Pero eso sí, les advierto que
deben llamarme con mucha anticipación porque tengo una larga lista de clientes. Todas las señoras apresuran a tomar las tarjetitas que distribuye Matilda. Para los interesados sitio de Matilda (es una broma! Matilde se dirige a ver a Gaetana y a Camilo
que siguen escondidos en un rincón-¿Hasta cuándo van a seguir escondiéndose de
la gente? -¿Qué pasó con la discreción Matilda? -Le
reclama Gaetana- ¡estás haciendo todo lo contrario! Yo te lo dije Camilo, ya
todo el mundo sabe que eres una bruja. -¿Bueno y qué? -Ríe Matilda- ¡se supieras el éxito
que tengo, la clientela como nunca, tú deberías hacer lo mismo para
promocionarte y para que la gente sepa qué haces sesiones de espiritismo! -¿Qué demonios estas diciendo? -Debería prepararte en caso de que vayas a
hacer alguna, ven, te voy a presentar una vieja ricachona que está muy
interesante -trata de llevar la Matilda. -¡A mí no presentas a nadie que no tengo ganas
de hacer negocios! -se niega Gaetana- ¡Basta! Pero Camilo está cansado- ¡Mejor vamos a dar
una vuelta, yo estoy cansado de estar escondido aquí por favor! -y Camilo se la
lleva. En ese momento las mujeres se vuelven a
acercar como un enjambre a Matilda que sigue siendo el centro de atención. * Una fotógrafo profesional saca fotos de
Salvador e Isabel que posan. Isabel se separa de Salvador dispuesta a la
lucha-¡Enseguida vengo! -¿Adónde vas? -La detiene Salvador. -No me tardo mi amor -Isabel le da pequeño
beso y corre detrás de Gaetana. Isabel le sonríe -¡No se preocupe, la culpa
fue mía, tranquilo, no se preocupe! Salvador llega corriendo -¿Qué pasó? Vicky se acerca preocupada. -¡Vicky, me acompaña a mi cuarto por favor!
-le ruega Isabel- En seguida vuelvo mi amor -se despide de Salvador y con Vicky
sube a su habitación. Gaetana mira Salvador desde un rincón. Salvador
la mira y sonríe simplemente. * Matilda, se excusa de sus admiradoras- ¡Disculpen mis cielos, enseguida vuelvo! tengo que ir a arreglarme el maquillaje... con permiso - y las deja plantadas. Se pasea por la casa buscando un espejo. Al fin encuentra uno, y ni corta ni perezoza se mira y se retoca el maquillaje. Busca en su cartera afanosamente cuando se da cuenta que alguien está parado al lado del enorme espejo- ¡Hola! -le sonríe- tú debes ser el mayordomo mi cielo, ayúdame para que yo pueda aplicarme el lápiz negro... ¡eres un amor! -y ni corta ni perezosa le pasa la cartera mientras se retoca el maquillaje. El señor CroBergman toma la cartera de Matilda y la mira embobado. * Habitación de Isabel. Se escucha a los mariachis que siguen cantando incansables. Vicky ayuda a Isabel a
cambiarse de ropa -¡Ojalá no quede manchado cuando se seque! -Dice con pena
mirando al vestido. -¡No sé Vicky, pero no importa! -responde
Isabel mientras se pone un vestido celeste y unas sandalias doradas -¡de
cualquier manera, no lo voy a volver a usar! -¡No, pues no, ni que fuera manda para traer
un vestido de novia todo los días! -exclama Vicky, pero Isabel la mira seria. -Bueno señora, lo importante es que se
encuentra bien ¿verdad? -Si, Vicky... ¿usted se acuerda, se acuerda de
esa mujer extraña que venía a visitar a Pedro? -De pronto le pregunta Isabel. -Si, la que creíamos era una maestra de
música, y resultó siendo espiritista. -¡Aquí está Vicky! -¡Si, yo la vi, está entre los invitados, pero
como hay tanta gente! -¿Quien la invitó? -se enoja Isabel- ¿a qué
vino? ¡voy a averiguar! -Y diciendo esto se levanta decidida. -¿Y qué vamos a hacer con el vestido? -No sé Vicky, haga con él lo que quiera, a mí
lo único que me importa en este momento es saber a qué demonios vino esa mujer
a mi casa. Isabel se marcha decidida del cuarto. Al quedar sola en el cuarto Vicky se pone el
velo de novia y suspira -¡Lástima que no sea mi talla! * En la sala. -¡Fue una sorpresa, no imaginé que Cantalicia
se apareciera en la iglesia! -Le dice Salvador a Gaetana. -¡La pobre, la hubieras visto, estaba tan, tan
alterada que se desmayó apenas la saque de allí! -suspira Gaetana- Menos mal
que llegó ese hombre que es tío del sacerdote y se la llevó. Gaetana le acaricia la solapa del traje -¡Ay
Salvador, tiene que tener mucho cuidado porque Cantalicia no está bien! Si hizo
esto hoy, mañana puede hacer ¡una barbaridad peor! -¡El tío del cura me engañó al asegurarme que
se había regresado al pueblo! -Se enoja Salvador- todo el tiempo eso mujer
estaba aquí. -¡Eso no es lo peor! Doña Rebeca la llevó al
iglesia -le cuenta Gaetana. Salvador se sorprende -¡Doña Rebeca! -¡Si señor, la muy condenada estaba decidida a
destruir ese matrimonio a como diera lugar! -Gaetana se preocupa- ¡ay Salvador,
tienes muchos enemigos! -¡Pues ya no importa, no ha podido impedírmelo!
-Y Salvador ve en ese momento a Isabel que baja las escaleras como una diosa. A Isabel se le corta la sonrisa al ver a
Salvador conversando con Gaetana -¡Teníamos tiempo que no nos veíamos doña
Isabel! -Finge amabilidad Gaetana. Isabel sonríe forzadamente -¡Sí, pero al
parecer usted no logró entender que la última vez que l eché de mi casa le pedí
que no regresara! Gaetana mira a Salvador pidiendo ayuda. -¿Por qué lo tuvo que hacer precisamente el
día de hoy? -le exige Isabel. Isabel y Gaetana se enfrentan con la mirada. Salvador se separa de Isabel y toma el lado de
Gaetana, Gaetana sonríe con triunfo. Salvador mira a Gaetana y luego le responde
Isabel seco -¡Cómo gustes querida! -e Isabel se marcha escaleras arriba. Salvador sonríe a Gaetana y luego sigue a
Isabel al piso superior. Gaetana los mira partir y deja de sonreír. FIN DEL CAPITULO
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