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El Cuerpo del Deseo

Una historia Original de JULIO JIMENEZ

Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO

*

El pobre carece de muchas cosas; el avaro de todo. 

Lucio Anneo Séneca

 *

CAP# 154: jueves 23 de febrero de 2006 – ¡MI HERENCIA!

 

Pero Valeria lo enfrenta- ¡Cree que le tengo miedo! –le grita mientras la apunta- ¡atrévase! ¡dispare!
-¡No provoque! –dice Vicky mas conciente- ¡es capaz de cualquier cosa!
-¡Si se quieren escapar es porque llevan algo en las maletas!
-¡Qué se lleven lo que quieran, pero no exponga su vida! –Vicky mas razonable- ¡qué se vayan!
-¡Por favor guarde esa arma! –le ordena Rebeca a Walter.

Walter la mira.

En ese momento bajan de un auto Antonio, Abigail y Simón y se acercan.

-¿Qué está pasando aquí? –Antonio.

Walter guarda su pistola- ¡Nada que tenga que ver con ustedes ni que les interese! Vamos doña Rebeca.

-¡Quieren escapar y me amenazaron porque intenté detenerlos Antonio!
-¿Y adonde creen que iban? –Simón- ¡ustedes no pueden salir de esta casa!

-¿Por qué? –Rebeca- ¿Porqué lo ordena Valeria, eh?

-¡No! Porque se están portando de una manera muy rara, como si estuvieran huyendo –Vicky.

-¡Claro que queremos huir de esta condenada casa! ¡nos vamos, no queremos estar aquí ni un segundo más!
-¡Lo mismo digo yo, ya suficiente tragedia con la muerte de la señora Isabel! No queremos más tragedias, así que nos vamos, es nuestro derecho y ustedes no lo pueden impedir… ¡vamos!
-Si se quieren largar no se lo vamos a impedir- Simón- ¡pero antes les vamos a registrar las maletas!
-¡Descarado! ¿Cómo se atreve? –Rebeca- ¡Quien es usted para registrarme! ¿y para qué, se le olvida quien soy? ¡una dama respetable! ¡además soy la tía de la dueña!
-¡Pues resulta que el cuarto de la dueña de esta casa está patas para arriba por culpa suya! –Vicky- que lo estuvieron registrando para llevarse quien sabe qué cosas.

-¡No, si eso es así vamos a tener que registrar su maleta! –Abigail.

-¡Por encima de mi cadáver van a registrar mi maleta! –grita Walter- ¡ustedes nos respetan partida de piojosos!

-¡Discúlpeme Walter! –Antonio- ¡pero yo no creo que usted se quiera ir así como así! Sin reclamar todo lo que se le debe después de trabajar tantos años en esta casa.

(exactamente, esta huida no tiene sentido, porque Walter está dejando todas las joyas robadas en su placar!!!  )

 

-¡Me parece muy bien! Porque con tal de largarme de esta casa renuncio a lo que sea.

-¡Por favor Walter! Yo no le creo ese cuento.

-¡Suficiente! –Simón- ¡vamos a registrar esas maletas! –y les arranca las maletas de las manos.

Y con la ayuda de las empleadas y el celador abre las maletas y las joyas de Isabel salen volando.

-¡Qué significa eso! –Simón.

-¡Miren nada más, las joyas de doña Isabel, se las iba a llevar! –Vicky.

Rebeca trata de huir y Valeria la detiene- ¡Tía Rebeca, no huyas! ¿adonde crees que vas?

-¡No me detengas traidora!

-¡Seré traidora! Pero soy tu familia y me avergüenza mucho lo que haces.

-¡Esa banda de cerdos nunca me habían humillado así en la vida!
-Bueno, si no quieres pasarla peor, discutamos adentro en la casa, en privado… ¡vamos a la casa! –la arrastra.

-¡Usted también viene con nosotros Walter! –Abigail- ¡vamos!

-¡Yo no voy a ninguna parte!

-¿Ah no? ¡pues entonces lo llevamos a la fuerza con mucho gusto! –y entre Antonio y Simón arrastran a Walter a la casa.

Vicky y las empleadas recogen las joyas y ropas del césped.

*

Casa de Gaetana.

-¡Camilo por el amor de Dios! ¿es verdad lo que me estás diciendo hombre?

-¡Yo lo supe esta mañana cuando me acerqué a la comisaría a averiguar!
-¡Pero dime más! –se desespera- ¿Isabel fue la única que murió?

-Nadie más, solamente iban los dos, e Isabel era la que estaba manejando… ¡todo el mundo asegura que se lanzó al canal a propósito!

-¿Y Salvador como está? ¿está muy grave, que le pasó?

-No pude averiguar mucho, solamente que seguía vivo.

-¿Tienes las llaves del auto?

-Si claro doña Gaetana.

-¡Dámela!

Camilo se la pasa y de pronto reacciona- ¡Pero adonde va!
-¡Naturalmente tengo que saber como está!
-¡No doña Gaetana! Va a perder su tiempo, si yo fui de un lugar a otro tratando de buscar información y no logré nada.

-¡Pero yo tengo que ir!
-¡Está en una sala de cuidados intensivos! No dejan pasar a nadie.

-¡Quédese mi jefecita, está muy nerviosa! –Lupe- ¡yo tengo miedo que tenga un accidente!

-¡Escúcheme! –Camilo- yo le prometo que voy a seguir averiguando y tan pronto sepa algo concreto y pueda visitarlo yo mismo la llevaré.

Gaetana se lamenta- ¡Yo sabía que algo iba a pasar, yo les dije! –llora- ¡Todo me imaginé menos que terminaría matando a su propia mujer!

-¡No hombre! Nadie la mató… ¡le repito que ella es la culpable del accidente!
-¡Camilo! Directa o indirectamente Salvador es responsable y me temo que él también está muerto.

-¡Yo le digo que sigue vivo!
-¡Quien está vivo! –le grita Gaetana- ¡quien! ¿él o el verdadero Salvador Cerinza?

Camilo la mira sin saber qué responder.

*

Mansión.

Exponen las joyas recuperadas en la sala.

-¡Es lo último que podía pasarme! –grita desaforadamente Rebeca- ¡que me traten como una ladrona!
-¿Y como se le llama a una persona que se apodera de lo ajeno? –Vicky- ¡aquí están todas las joyas de doña Isabelita, todas!
-¡Y este revolver Walter! –Simón.

-¡No! Ese revolver es mío… de mucho antes… ¡me lo dio don Pedro José para defender esta casa!

-¡Eso es cierto, a mí me consta! –Abigail.

-Bueno, entonces se lo devolvemos pero las joyas no… de aquí no saca ninguna aguja que no sea suya –Simón con las manos en los bolsillos- ¡mejor nos va mostrando que lleva en los bolsillos!
-¡Los bolsillos a mí no me registran! ¡nadie me toca! ¡ya lo sabe!
-¡Eso me huele que algo trae escondido este patán!

-Walter, ¿qué lleva ahí? O lo obligamos a desnudarse en presencia de las señoras –Antonio.

-¡Ay, yo no me quiero deprimir! –exclama Vicky.

-¡Muchachos, por favor, llamemos a la policía! –Abigail- esto no es trabajo para ustedes.

-O lo revisa la policía o lo reviso yo –Simón.

Walter duda pero luego mete la mano en el bolsillo y les devuelve el diamante- ¡Esto…! ¡lo encontré por ahí!

Antonio lo toma y se queda espantado- ¡La joya que Salvador le regaló a Ángela cuando nos casamos! –se enoja- ¡esto sí que es algo especial!

Traen otra maleta- ¡La encontramos en el cuarto de Walter! Seguritito que se lo iba a llevar.

Abren la maleta y está llena de joyas.

-¡Dios mío! ¿qué esto? –Abigail exclama- ¡de donde sacaron todas estas joyas! Walter haga el favor de dar la cara y explicar esto.

-¡Son baratijas! No son cosas de valor… no tiene importancia… me gusta coleccionar cosas.

-¡No mienta! –Simón- ¡yo no diría que esto es una baratija! –saca un reloj- ¿este no es el reloj que te regaló don Pedro José en tu graduación de la escuela?

-¡Sí, este es mío! Mi mamá tiene razón, voy a llamar a la policía para que se encargue de esto.

-¡No puede ser que se atrevan a tanto! –se alarma Rebeca- ¡yo no quiero terminar como una vulgar ratera!

-¡Tía, por favor no trates de justificarte! –Valeria y luego le ruega a Antonio- ¿no podríamos arreglar esto de una manera más discreta sin que armemos tanto escándalo?

-¡Tú no me tienes que defender estúpida! –se enoja Rebeca- ¡no te hagas la digna ahora! ¡yo no siento ninguna vergüenza!

-¡Ella solo la está defendiendo!
-¡No me importa lo que diga! –grita Rebeca- ¡esas joyas eran de Isabel! ¿y no se han enterado que Isabel está muerta? ¡está muerta y ahora son mías! ¡mías! ¡yo soy su familiar más cercano!
-¡No te defiendas tía por Dios!
-¿Qué querías? ¡que te las dejaras a ti! ¡o a esta pandilla de gentuzas! –les grita- ¡para que se enteren son mías! ¡son mi herencia!
-¡Mire señora! –le corta Simón- ¡de herencia ni hablemos, porque Salvador era el esposo de la señora Isabel y él sigue vivo! ¿oyó? –le repite- ¡él sigue vivo!

Rebeca lo mira con odio.

(interesante, porque sabemos que Isabel tenía suficiente dinero para asociarse con CroBergman... , ahora ese dinero es del campesino Salvador?  )

*

Hospital.

Salvador sigue inconciente en el hospital.  Un espasmo lo sacude violentamente y abre los ojos… y luego vuelve a la inconciencia.

*

Habitación de Rebeca.

-¡Tía, es que no puedo creer que seas capaz de asegurar que querías a Isabel si caíste tan bajo!  -le reclama Valera.

-¿Por qué no te callas? –le escupe Rebeca con odio- ¡tú eres la menos indicada para condenarme!
-Es que me asustas lo que haces, con todo eso lo único que estás demostrando es que te interesa sacar beneficio de los demás.

-¿Te crees con derecho a reclamarme porque estas aliada a esta pandilla de arribistas, no?

-¡No es eso tía!
-¡Eso es! Escúchame, anda… llama a la policía y denúnciame… ¡aprovecha tu posición Valeria!
-¡Tía por favor, mi posición es la misma que la tuya! –llora Valeria- ¡no tengo derecho a reclamar nada! –suspira- y ahora con la muerte de Isabel estoy tan desprotegida como tú… ¡no tenemos que distanciarnos! -le ruega y trata de tomarle el brazo.

Rebeca la rechaza.

-¡Tenemos que estar más unidas que nunca como tía y como sobrina! Entiende que nos tenemos la una a la otra… ¡no nos tenemos a nadie más! –hace una pausa- es por eso que tenemos que marcharnos juntas… porque nos necesitamos tía… ¡entiéndelo!

 
(marcharse juntas??? )


Rebeca la mira con desprecio- ¡Yo no te necesito para nada! ¡tía nada!
-¡Tía por favor!
-¡Aunque fueras la ultima persona en este mundo yo no quiero tu compañía! –la mira con disgusto y desprecio- ¿y sabes por qué? Porque eres una débil e inútil, eres una estúpida… ¿qué no te das cuenta que eres un estorbo donde estés? ¡preferiría una y mil veces terminar el resto de mi vida sola antes que compartirla con una desgraciada pobre como tú! –la mira con veneno- ¡no te soporto! –la toma del brazo y la echa del cuarto- ¡lárgate! ¡no quiero verte delante de mí tonta! ¿qué te he dicho? ¡lárgate! –le grita.

Valeria solloza fuertemente y sale corriendo.  Rebeca se queda sola y se apoya en la cama y llora llena de rabia.

*

Hospital.

Salvador lucha entre la vida y la muerte.

*

Luna llena.

*

Cae la noche.

-Tenemos que hablar con Walter –decide Antonio- ¿no saben donde está?

-Está en su cuarto, de ahí no ha querido salir en toda la tarde.

-Simón no se ha despegado de la puerta para evitar que Walter se escape – Vicky- para mí que va a haber otra bronca porque ustedes saben como es Simón.

*

Habitación de Walter.

Walter con aire ido está sentado en el sofá.

-¡Walter! Abra la puerta y salga de allí –grita Simón.

Walter se niega.

-¡Voy a entrar y lo voy a sacar a la fuerza!
-¡Ya todo está dicho, no tengo nada que hablar con ustedes! Así que llévense todo lo que me quitaron y llamen a la policía.

-¡No! No todo está dicho… ¿Cómo cree? ¡le conviene hablar con nosotros!
Walter abre la puerta y lo deja pasar- Yo sé que me quieren tender una trampa para entregarme a las autoridades, yo no pienso escapar.

-Nosotros no somos de su calaña como para valernos de trampas, venga con nosotros que mi mamá y mi hermano quieren definir su situación.

Walter lo mira inquieto y lo sigue.

*

Sala.

Los esperan Abigail y Antonio, Vicky y las empleadas.

-Personalmente hubiera preferido dejar este asunto en manos de las autoridades –Antonio- pero mi mamá piensa que los sinvergüenzas como usted merecen una oportunidad.

Walter se sorprende.

-A pesar de todo Walter, lamentaría mucho que terminara usted en la cárcel –Abigail- ¡ojala no me equivoque al evitar que mis hijos llamen a la policía!

(error…  ella quería llamar a la policía en primer lugar… y sí te vas a equivocar Abigail…  hay momentos que hay que actuar con la justicia… no con sentimentalismos baratos)

 

-Bueno, después de lo ocurrido me imagino que comprenderá que no puede quedarse más en esta casa –Antonio y le pasa un sobre- Así que revise su liquidación y si tiene alguna duda puede preguntar, pero se marcha de aquí esta misma noche.

Walter respira nervioso y mira su cheque- Aparentemente es una buena cifra pero en realidad es una miseria.

-¡Miseria! –exclama Simón- ¡si es justamente lo que se merece! Aquí no le vamos a robar nada.

-¡Walter! Es una buena cantidad para que cuando salga de esta casa.

Walter pierde los estribos y grita- ¡Es una miseria! –se enoja- ¡porque después que yo entregué mi vida entera a esta casa y tener que soportar a todos lo que viven en ella merezco mucho más!
-¿Todavía tiene el descaro de reclamar? –Simón- ¡agradezca que se le está pagando lo que se le debe en lugar de mandarlo a la cárcel sin un solo centavo en el bolsillo!
-¡Yo me pregunto si la cárcel no es preferible que a la calle donde ustedes me están mandando!
-Walter, usted se lo buscó por su mala fe, no podemos perdonarles que nos haya robado.

-¡Está bien, está bien! No les voy a rogar que me permitan quedarme… ¡porque yo prefiero cualquier cosa a que me humillen y me pisoteen gente sin clase como ustedes y por ese maldito Cerinza!
-¡Agarre sus cosas y lárguese Walter! –le grita Antonio.

-¡Lo voy a hacer!, pero cuando termine de recoger mis objetos personales porque todavía tengo cosas en mi habitación que recoger –y los mira con desprecio y toma su maleta que había quedado en la sala pero se detiene- si ustedes creen que yo me voy a ir llevándome algo que no me pertenezca les pido que me pongan un guardián detrás mío que vigile mis movimientos – y levanta la cabeza muy digno y sale.

*

Walter se encuentra con Rebeca que lo mira con pena- ¿Qué pasa Walter?

Walter le muestra su liquidación- ¡Me han concedido la gracia de no llamar a la policía y de no descontarme todo lo que me quitaron! –dice con despecho y le muestra el cheque.

-¡Es una suma nada despreciable! –admira Rebeca- ¡al menos usted se lleva eso, en cambio yo tendré que irme con las manos vacías
-¡A mí esta cantidad me puede ayudar por un tiempo sí! Pero no por el resto de vida que me quede – se desespera- y ya me siento ya cansado… ¡de verdad tengo mis años y no puedo empezar de nuevo!

-Pero piense hombre, al menos no va a terminar en la cárcel.

-¡Sí, eso dicen ellos, claro! ¿pero sabe qué? Yo preferiría terminar allí pero por algo que valga la pena –suspira-¡no por un robo vulgar! –de pronto rompe el cheque en pedacitos.

-¡Qué hace! –grita Rebeca.

-¡Yo no necesito ese cochino dinero! No… ¡yo para vivir feliz el resto de mi vida necesito algo muy diferente!
-¿De qué está hablando?

-¡Yo necesito algo más profundo! –suspira- ¡necesito una satisfacción de verdad! Y voy a hacer todo lo posible para lograrlo.

-¿Por qué no me cuenta que se propone Walter? –se acerca.

Walter la mira- ¡Usted cree que nadie es capaz de destruir a ese miserable que arruinó nuestra existencia! –susurra- ¡yo lo voy a lograr! –le promete- ¡yo en este momento me siento en lo más profundo de mi alma capaz de lo imposible!
Ambos se miran.

Walter recoge su maleta y se marcha.  Rebeca mira al cielo.

Walter va a su cuarto, abre la maleta y busca entre su ropa hasta encontrar el arma, la toma y la besa llorando.  Sollozando y lentamente se la lleva a la cabeza- Ahora sí que no tengo nada que perder… ¡por eso lo voy a hacer! –se promete a sí mismo y mira al arma y ríe como un loco a carcajadas- ¡te voy a matar Cerinza! ¡Ha, ha, ha! –se calla de pronto- ¡esta noche te juro que lo voy a hacer, Cerinza!

*

 FIN DEL CAPITULO

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@2005 Narración by Mabouchita! Z;D

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