LA TRAICION 070 – ¡PASION! – miércoles 7 de mayo de 2008

Con Mario Cimarro y Dana García
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Mabouchita
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LA TRAICION 070 – ¡PASION! – miércoles 7 de mayo de 2008

Postby Mabouchita » Thu May 08, 2008 6:31 pm

LA TRAICION 070 – ¡PASION! – miércoles 7 de mayo de 2008

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Basada en el libro “El Caballero de Rauzán” escrito por
* Felipe Pérez

Libretistas - Screenplay by
* José Fernando Pérez
* Claudia Rojas
* Aída Naredo
* Lina Serrano


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Habitación Hugo.
Hugo se saca el saco, nervioso, cuando de pronto siente algo a sus espaldas y se queda quieto.
Y se da la vuelta y toda el alivio del mundo aparece en su rostro.
Y suspira- ¡Soledad!
Y Soledad lo mira con rabia profunda y se acerca como para comérselo vivo.

Y ¡slap! una bofetada.
Y Hugo simplemente acepta.
Y otra bofetada.
Y Hugo la acepta.
Y Soledad toma fuerzas.
Y una y otra bofetadas.
Y Hugo la mira simplemente.
Y Soledad llora.
Y Hugo baja la mirada.
#
Hugo la mira y sonríe con alivio -¡Estaba tan preocupado por ti! –se le corta la voz- te estuve buscando por todas partes.
Soledad sigue llorando- ¡No seas cínico, Hugo! ¿o debo llamarte Alcides?
-¡Merezco todo el odio que hay en tu mirada, pero te juro que hoy iba a buscarte para decirte la verdad!
-¿Sí? –con sorna- ¡Después de tantos meses engañándome! ¿hoy me ibas a buscar? Un poquito tarde, no crees.
Hugo calla.
-¿Y qué esperabas, que me muriera por abrazarte? ¿por decirte que estoy feliz que estás vivo? ¡por qué! –le reclama con dolor- ¿Por qué me tenías qué hacer esto? ¡por qué me tenías que romper el corazón!
Hugo traga aire.
-¡Porque quiero respuestas! –exige Soledad- ¡necesito respuestas! ¿por qué lo hiciste, por qué?
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Un lugar.
La bella Eloisa mira con codicia a Alcides- ¡Tu entrada a esa fiesta fue espectacular!
-¡Mi traviesa Eloisa! –la admira Alcides- ¡Cuánto tiempo sin verte!
-¿Dónde estabas Alcides? ¡por qué estuviste escondido tanto tiempo! ¿realmente tienes tanto dinero cómo dices?
Alcides le da la vuelta- ¡Haces muchas preguntas! Y las haces todas a la vez –y aprovecha para desatarle el vestido atrás- ¿Cuál quieres que te responda primero?
Eloisa suspira- ¡La del dinero! ¿realmente eres millonario?
-¡Eso tendrás que averiguarlo tú misma!
-¿Cómo?
-¡Coloca tus manos suavemente donde te plazca! –se ofrece.
Y Eloisa ni corta ni perezosa empieza a tocarle todo el cuerpo, hasta que encuentra dinero en todos sus bolsillo.
-¡Alcides, eres un banco ambulante! –mira el dinero maravillada.
Y Alcides abre los brazos y le señala otras partes más intimas.
Y Eloisa baja la mano haciéndolo suspirar de placer y saca otro fajo- ¡Eres realmente millonario!
-Hace mucho tiempo que no le hago el amor a una mujer –le dice Alcides.
Y Eloisa se tira en la cama sobre los billetes.
Y Alcides se acuesta con ella.
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Casa Obregón.
Lucas, Ester y Antonia regresan desanimados.
-¡Dígame que encontraron a la señora Soledad! –Úrsula desesperada.
-¡No, Úrsula, no! nadie la ha visto –Lucas toma asiento – tampoco sabemos si está con Alcides de Medina.
-¡Dios mío! ¿qué podemos hacer?
-¡Esperar! –Ester desesperada- ¡Hugo de Medina dijo que iba a enviar a todos sus hombres a buscarla!
Antonia como siempre con sus augurios- ¡Sólo nos queda pedirle a Dios que nos la devuelva sana y salva!
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Hacienda Montenegro.
-¡Todo fue parte de una venganza! –confiesa Hugo- ¡de una equivocación que me puede costar muy caro! Porque yo no quiero perderte Soledad –le ruega- ¡no quiero! Por favor siéntate, te voy a explicar todo.
-¡No quiero sentarme! –le corta Soledad- solamente quiero que me digas todo.
Hugo la mira con amor- ¡Soledad, tú me hiciste el hombre más feliz del mundo! –y la mira con profundo dolor- ¡te amaba tanto, tanto cómo nunca pensé que podía amar a alguien! Íbamos a casarnos, pero mi hermano Alcides y Arturo de Linares me tendieron una trampa...
Y Hugo recuerda la noche de su despedida de soltero.
-¡Me envenenaron porque querían que todo pareciera un accidente! Querían que me matara para que no llegara a la iglesia.
Y recuerda el accidente del carruaje.
-¡Pero logré sobrevivir y llegué a mi casa!
Y se recuerda arrastrándose y cayendo a la cama.
-¡Sólo que al día siguiente no pude despertar porque estaba en pleno ataque de catalepsia! Y justo llegaste tú...
Recuerda a Soledad entrando gritando su nombre.
-¡Yo te oí llorar! –sigue Hugo- ¡y fue espantoso no poder moverme, no poder decirte que estaba vivo! –y le dice con todo el sufrimiento de su alma- ¡te juro que cada lágrima, cada lágrima tuya era como un puñal que me cercenaba el corazón!
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Taberna.
-¡Hugo de Medina se ha hecho pasar todo este tiempo por su hermano Alcides! – Arturo de Linares- ¡y yo estoy seguro que lo de la mina también es una mentira!
-¡Un momento! Usted mismo comprobó que en esa mina había vetas de oro –Manrique.
-¡Eso es lo que nos hizo creer! Yo no creo que haya oro en esa mina, señores... reaccionen... ¡le entregamos todo nuestro dinero a Hugo de Medina pero está a nombre de Alcides!
-Tiene toda la razón.
-Si no hacemos nada, Hugo podría fugarse de la ciudad y no hay nada que reclamar... ¡recomiendo que lo demandemos y que nos devuelva hasta el último centavo que invertimos en ese negocio!
En un rincón Rebeca nerviosa- ¡Estamos en problemas, Paquito! Parte de esos inversionistas se los presenté yo a Hugo, siento que ese dinero está perdido... ¿qué vamos a hacer? ¡me van a cortar la cabeza!
-Rebeca, eso no es problema mío –ríe Paquito- ¡yo no invertí un solo centavo en ese negocio! Margó... ¿has visto a Eloisa?
-¡No!
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Una casa.
Alcides se levanta de la cama, donde deja a Eloisa que parece una prostituta contando dinero.
-¿Y esa cicatriz? –se sorprende Eloisa- no recuerdo habértela visto antes.

(hum... 8) ahora aparte de Soledad, Eloisa sabe como reconocer a los hermanos! )

-¡Me la hizo una mujer!
-¡Yo diría más bien una gata salvaje!
-¡Pero pagó muy caro por su error! –Alcides con mirada negra.
-¿Quién es, la conozco?
Alcides cambia de tema- ¡Hablemos de negocios, Eloisa!
-¡Te escucho! Me imagino que tiene que ver con Soledad – y besa el dinero y lo huele- ¡me encanta el olor del dinero! ¿cómo te hiciste millonario, Alcides?
Alcides la mira con una mirada distinta- Eso nunca lo sabrás.
Eloisa se da cuenta de su mirada y se calma- ¡Está bien! Directo al grano... ¿qué quieres? Nadie me quita de la cabeza que la razón por la que regresaste se llama Soledad.
-¡Quiero que seas mi socia! Si aceptas te puedo convertir en una mujer muy rica.
-¡Música para mis oídos! –le brillan los ojos- ¿qué tengo que hacer?
-En su momento lo sabrás, pero el día que Soledad sea mía... ¡ese día te voy a regalar la mitad de mi fortuna!
Y Eloisa sonríe con codicia.
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Hacienda Montenegro.
-¡Las horas se me hicieron eternas en mi propio velorio! –sigue Hugo mirándola con los ojos llenos de dolor- ¡yo sólo esperaba que tú llegaras! Que llegaras a salvarme, porque dentro de mi inconciencia yo sabía que si escuchaba tu voz me salvaría, despertaría de la catalepsia.
Soledad lo escucha sin decir palabra, dolida con su dolor.
-¡Pero no llegaste, amor mío! –le reclama Hugo- ¡no llegaste! ¿dónde estabas?
-Estaba enferma de dolor... ¡por tu muerte! ¡me enfermé! Y ese día me enteré que estaba embarazada de ti.
Hugo la mira como tratando de ver más allá de sus palabras.
-¡Corría el riesgo de perder a mi bebé! Por eso no pudo salir, me tuve que quedar en mi casa por mi hija –sigue Soledad.
-¡Mi hija! –repite Hugo con un rictus de dolor y luego le sigue contando- esa noche comenzaron una cadena de acontecimientos...
Y recuerda a Ester hablando con Manrique.
-El más terrible de ellos fue cuando escuché a tu mamá hablando con Manrique –la mira.
-¿Y por qué les creíste? –le recrimina Soledad enojada.

(Error: 8) nunca le dice qué exactamente escuchó)

-¡Porque ellos creían que yo estaba muerto y estaban ahí, estaban hablando frente a mi ataúd! – se le endurece la voz- ¿por qué no iba a creerles?
-¡Por el amor que te demostré, Hugo! –Soledad le recuerda con lógica contundente- ¿o es que no fue suficiente todo lo que vivimos juntos? Todo lo que te amé... ¡me entregué a ti en cuerpo y alma! ¡yo era tuya!
Hugo la mira y se muerde los labios.
-¡Eso sí era de verdad! Tú tenías que saber que todo lo que decían era mentira.
-¡Yo no podía pensar con claridad! –con voz ronca- ¡estaba atormentado porque a pocas horas me iban a enterrar y eso fue lo que hicieron! –levanta la voz- ¡me enterraron vivo!
-Entonces... ¡Alcides sí sabía... Alcides te enterró vivo! –se horroriza Soledad.
-¡Yo mismo no podía creerlo!
-Si así fue... ¿cómo te pudiste salvar? ¿qué fue lo que pasó?
-¡Por una fechoría de los Burke que me desenterraron minutos antes... que me muriera asfixiado!
Soledad baja la mirada con espanto.
-¡Pero te juro que cuando desperté mi primer pensamiento fuiste tú!
-¿Entonces por qué no fuiste a buscarme? –le reclama furiosa- ¡Por qué no me dijiste que todo era una maldita mentira y que no estabas muerto!
-¡Claro que fui a buscarte! ¡claro que lo hice! Pero llegué tarde... –y Hugo recuerda la iglesia- ¡Cuando llegué a buscarte, ya te habías casado con Alcides! –y con rabia- ¡ya eras la esposa de mi hermano!
-¿No te diste cuenta que me casé de luto? ¡me casé de negro por ti, Hugo! Por guardar el respeto a tu memoria.
-¡Ay Soledad! –sufre Hugo- ¡Soledad, esperaste tan poco tiempo!
-¡Porque estaba embarazada! -se exaspera- Dios mío... ¡Todo lo hice para ayudar a mis padres! –le grita- ¿por qué no me buscaste?
-¡Esa noche presencié algo que me convenció de tu traición!
Soledad frunce el entrecejo extrañada.
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Una casa.
Eloisa se viste- ¡Lo que no entiendo es cómo pretendes que yo te ayude a que Soledad sea tuya! La amas a ella y acabas de hacerme el amor a mí –ríe- lo que yo siento es que tienes una terrible obsesión Alcides.
Pero Alcides es peligroso y la corta tajante - ¡Quien te pidió tu opinión! ¡quieres dinero o quieres salir por esa puerta con las manos vacías!
-¡Está bien, lo que tú digas! -se calma- Tú estás casado legalmente con Soledad... podrías traerla por la fuerza... ¡no entiendo para qué me necesitas a mí!
-¡Quiero que Soledad sea mía por su propia decisión! –le recuerda- por su propia decisión... y para eso tengo un plan... ¡comenzaremos por convertirte en su mejor amiga!
Eloisa ríe a carcajada limpia- ¡Ya sé perfectamente por donde vas! Quieres que viva al lado de Soledad, que sepa exactamente lo que siente, que le gusta... y sobre todo que te cuente de todos los encuentros que tenga con Hugo.
-¡Soledad no puede dar un paso sin que yo lo sepa!
-¡Muy bien, lo haré! Sólo con una condición, nadie, absolutamente nadie en San Marino debe enterarse de nuestro complot en contra de Soledad... ¡ni siquiera mis aliados!
-¡Trato hecho!

(hum... creo que Alcides saldrá perdiendo en este trato :-? )

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Hacienda Montenegro.
-¡De qué traición me estás hablando! –Soledad perpleja- ¡Hugo, yo nunca te fallé!
Hugo la mira casi llorando- ¡Soledad, en tu noche de bodas con Alcides! Fueron a la cabaña donde yo te hice mía... yo estaba allí... yo los vi... ¡yo los vi besándose! Los vi besándose y quise entrar a matarlos... ¡pero no pude, no pude y huí!
-¡Tu hermano se hizo pasar por ti! En medio de la confusión yo lo besé pensando que eras tú.
-¡Júramelo! –ruega Hugo- ¡júramelo por nuestra hija!
-¡Te juro por lo más sagrado que nunca he sido de Alcides! ¡nunca!
-Ahora te creo... pero esa noche cuando los vi besándose... ¡esa noche juré que te haría pagar caro tu traición!
Soledad lo mira con decepción.
#
Casa Dr. Max.
El doctor Max con dos maletas se marcha.
Pero en la puerta se encuentra con Michelle y Daniel.
-Afuera vimos su carreta llena de muebles... ¿se muda?

(hum... también se muda Eva?? :D )

-Me voy de viaje... ¡es una emergencia!
-No se puede ir así repentinamente, teníamos un acuerdo –Michelle.
-Usted quedó en darnos los libros de mi padre y trabajar juntos para encontrar una cura para la catalepsia –Daniel.

(error: ya les había entregado los libros! 8) )

-¡Allí están los libros, si quieren pueden llevárselos!
-Pero necesitamos su laboratorio para hacer las pruebas, doctor- Michelle.
-¡Pueden hacer uso de lo que quieran! Yo no regresaré en mucho tiempo.
-Perdón... pensé que le interesaba comprobar que Michelle fue curada de la catalepsia por mi padre.
-¡Eso es imposible! Usted no está curada –a Michelle- ¡la catalepsia no tiene cura! –y sin más se marcha.
#

CONTINUARA!!

Mabouchita
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Postby Mabouchita » Fri May 09, 2008 2:12 pm

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Casa Obregón.
-¡Perros y gatos! Eso es lo que parecen ustedes dos –recrimina Antonia.
-Hasta donde tengo entendido, mi querida hermana, tú no vives en esta casa –se enoja Lucas- ¡así que ahórrate tus comentarios! ¿quieres?
-¡Qué grosero te has vuelto! Pues no... hoy mismo regreso a esta casa –anuncia Antonia.
Ester suspira.
-¡Soledad me necesita después del bochorno que vivió! –sigue Antonia.
-¡Dios mío! –se espanta Ester- ¡en este momento toda la ciudad debe estar hablando de lo que le pasó a Soledad! Antonia... necesito hablar a solas con Lucas.
Antonia se marcha refunfuñando.
-¡Ni un solo reproche Ester! –le advierte Lucas- ¡si estoy aquí es por lo que le pasó a Soledad! Ella sigue siendo la razón de mi vida aunque no sea mi hija.
Ester lo mira con fastidio.
-En cuanto aparezca, me voy – sigue Lucas.
-¡Claro que es tu hija! –levanta la voz Ester- ¡no te da la gana de creerme, pero es tu hija! A pesar de las cachetadas que nos dimos y de la ofensa que me hiciste, voy a pedirte que regreses a vivir a esta casa... ¡hazlo por Soledad! –pide Ester.
#
Hacienda Montenegro.
-¿Cómo pudiste ser tan perverso, Hugo? –Soledad dolida - ¡hacerte pasar por tu hermano Alcides para enamorarme!
-Yo quise huir de ti –confiesa Hugo- ¡dejar atrás mis deseos de venganza y olvidarte! Pero no pude porque me enteré que te habían internado en un sanatorio porque te creían loca.
-¡Porque te veía en todas partes! Creyeron que estaba loca, pero yo sabía que era verdad –con rabia- ¡yo sabía que estabas vivo, lo sabía en el fondo de mi corazón y nadie me creía! Es más... te aparecías para torturarme todo el tiempo –lo acusa.
-¡Eso no es cierto! Yo te buscaba porque te amaba y meses después regresé porque me preocupaba la salud de tu hija... –hace una pausa y corrige ante la mirada enojada de Soledad- ¡de nuestra hija!
Y Hugo recuerda el parto de Soledad.
-¡Por causa del destino terminé asistiendo a su nacimiento! Y ya no me quedó otra opción que hacerme pasar por Alcides. –y Hugo llora- ¡yo lo único que quería era vengarme! –y repite- ¡vengarme!
Y recuerda cuando él le pregunta a Soledad- “ ¿Tú y yo fuimos amantes? “
Y Soledad que le contesta que sí.
-¿Por qué me mentiste? –reclama Hugo por enésima vez.
-¡Porque tenía miedo! –exclama Soledad con fastidio- ¡porque pensé que eras el mismo Alcides que me maltrataba siempre y yo lo único que quería hacer era proteger a mi hija!
-¡Todo fue una trampa del destino! Yo por mucho que quise vengarme de ti, no pude... –y la mira con amor- ¡porque te amo, y te he amado con todas las fuerzas de mi corazón! ¡nunca he dejado de amarte!
Pero Soledad está furiosa y le grita- ¡Mentira! Es mentira... ¡fue más importante tu sed de venganza que lo que sentías por mí! Cuando te hacías pasar por Alcides me viste sufriendo muchísimas veces y nunca hiciste nada –está histérica- ¡no te importaba mi dolor! ¡me veías sufriendo! –llora de rabia- ¡cuando supe tenías catalepsia casi me vuelvo loca... ¡hasta mandé abrir la tumba para saber si te habían enterrado vivo! ¡lo hice! –y se descompone al recordar- ¡y vi... a un hombre enterrado boca abajo! ¡Hugo! ¿te imaginas lo que significa eso para mí!
Hugo la mira culpable, con lágrimas de dolor en los ojos.
-¡No te lo puedes imaginar porque fue horrible! En ese momento me pudiste haber dicho... ese hombre no soy yo Soledad... ¡ese hombre no soy yo porque yo estoy vivo! –y le grita furiosa- ¡y no lo hiciste!
Hugo llora en silencio.
-¡Porque era más importante tu dolor, tu rabia, tu sed de venganza que lo que sentías por mi! –su dolor es inmenso y le pega furiosa- ¡yo no me merezco ese dolor! No me lo merezco, porque tú sabías que yo te amaba –y le sigue pegando furiosa- ¿cómo pudiste hacerme esto? ¡cómo pudiste ser tan cruel!
Y Hugo aguanta todos sus golpes y baja la mirada culpable.
#
Taberna.
-¡Qué pasó con Eloisa! –Paquito molesto- ¡la estoy buscando y no la encuentro!
-¡No sé! Pero mira quien llegó –Margó.
Y la que aparece es Marina con su avanzado embarazo.
Paquito, Margó y Rebeca la miran con mala cara.
#
Hacienda Montenegro.
Soledad sigue golpeando a Hugo y gritando- ¡Te odio! Te odio y eres un miserable –le grita.
Hugo llora- Yo estaba lleno de odio... –muerde sus palabras- ¡y lleno de celos! Pero te juro que muchas veces intenté detener esta... venganza –y la mira con adoración- ¡mientras más quería hacerte daño... más sentía que te amaba!
-¡Cállate! –Soledad con voz ronca- ¡cállate! Eres un miserable... cuando se ama no se duda y se habla con la verdad... ¡y tú no lo hiciste nunca!
-¡Yo nunca he dejado de amarte! ¡nunca! Yo necesito tu perdón.
-¡Pues ya no te amo! –Soledad dura- ¡yo ya no siento nada por ti! Lo único que siento por ti es odio... ¿me oíste bien? –y lo vuelve a empujar y golpear- ¡te odio! ¡no te quiero volver a ver! –le grita histérica- ¡te odio! ¡hiciste que traicionara la memoria del Hugo que yo creía que estaba muerto! ¡hiciste que me quisiera dar una oportunidad con Alcides! ¡y eras... tú!
Hugo calla.
-¿Por qué hiciste que me enamorara de ti dos veces? –y lo empuja- ¡no te voy a perdonar, te odio, te odio! –y le golpea en el pecho y llora - ¡Te odio... maldito! –y se apoya en su pecho agotada.
Y Hugo la levanta en sus fuertes brazos.
-¡No! –se debate Soledad y lo empuja.
Hugo la deja pero luego le toma la cabeza entre sus manos y la besa a la fuerza.
Y Soledad responde y lo besa con pasión.
Y Hugo la levanta en sus brazos y ambos se tragan uno al otro.

♫
quisiera devolver el tiempo a mi favor
y no dejar que nada se interponga entre tú y yo
♫

Y Hugo la besa en el cuello
Y le desata el corset del vestido.
Y Soledad le abre la camisa.
Y ambos se besan.
Y Hugo la lleva a la cama.
Y besa cada centímetro de su cuerpo.
Y Soledad cierra los ojos.
Y Hugo la hace suya.
Y Soledad le besa todo el cuerpo.

♫
Sálvame, despiértame otra vez
temo cerrar los ojos sin saber
si vas a estar conmigo al amanecer
♫
na, na, na
♫
bésame hasta enloquecer
quiero perderme en tus sentidos
para no saber quien soy
ni lo que temo ser
♫
#
Casa Dr. Max.
El laboratorio está desierto.
Daniel baja las escaleras.
-¿Llegaste a una conclusión? –Michelle- ¡sí crees que tu padre consiguió la cura, Daniel, dime...! –se desespera- ¿estaré curada de la catalepsia?
-Según todo lo que estudiamos en los libros tengo que... hacer una última prueba para confirmarlo... ¡necesito estudiar tu sangre Michelle! Allí está la respuesta, en tu sangre.
#
Casa Obregón.
-¿Tú qué te estás creyendo? –furiosa Ester- ¿cómo te atreves a poner condiciones para regresar con tu familia?
-¡Quieres que te recuerde las razones por las que me fui de esta casa!
-¡Eres un descarado! No tienes moral para reclamarme algo que pasó hace tanto tiempo... en cambio tú ahora te revuelcas sin ningún remordimiento con esa mujerzuela.. ¡con la tal dama misteriosa!
-¡Se acabó Ester, ni una palabra más por favor! Y de acuerdo, delante de Soledad fingiremos que no ha pasado absolutamente nada... pero tú y yo querida Ester no tendremos ninguna clase de intimidad.
Ester lo mira como si esto fuera más que lógico.
-¡Dormiremos en camas separadas!
-¡Así se hará y me parece muy bien porque yo no voy a ser tu plato de segunda mesa!
-¡Piensa lo que quieras! Pero si estoy aquí lo hago por Soledad, únicamente.
#
Hacienda Montenegro.
Hugo duerme y sonríe y estira la mano para tocar a Soledad en la cama, pero no la encuentra.
Y abre los ojos y la busca y seda cuenta que se ha marchado y suspira triste- ¡La perdí, la perdí para siempre!
En ese momento golpean a la puerta, y Boris entra- ¡Señor! Ya reuní a todos los hombres de la Hacienda, estamos listos para ir a buscar a la señora Soledad.
Hugo sigue metido en la cama- ¡La señora Soledad estuvo aquí, Boris!
-¿Aquí?
-¡Ya apareció!
-¿Cómo?
Pero Hugo sumido en su propio dolor no le contesta y ordena - ¡Cancela su búsqueda!
-Con permiso –se marcha Boris que parece una sombra.
Y Hugo queda solo y triste.

♫
Mi sufrimiento es estar
solo como el viento
y saber que asi grite
nadie me va a escuchar
♫

#
Pueblo.
En la plaza Soledad, bien compuesta se pasea sola y recuerda: “Por mucho que quise vengarme de ti, no puede, no pude porque te amo... ¡y te he amado con todas las fuerzas de mi corazón! ¡nunca he dejado de amarte!”
Y de pronto vuelve a la realidad y ve que todas las personas que están en la plaza la miran y murmuran sobre ella. Y Soledad siente sus miradas.
#
Casa Dr. Max.
-¡Hice dos veces los análisis y los resultados... siguen siendo los mismos!-y mira a Michelle- ¡En su sangre no hay rastros de que has sufrido catalepsia!
Michelle ríe- ¡Daniel, te lo dije! Yo sabía que estaba curada.
-¡Espera... hay algo más! –toma un libro y lee- ¡al parecer tu sangre se transformó con la sustancia de la Orquis Vivantis!
Y le muestra un dibujo.
-¡La flor! Tu padre me explicó muchas veces que estaba convencido que en esta flor estaba la cura.
-¡Ah! –suspira Daniel- ¡necesitamos conseguir esa flor para examinarla y comparar los efectos que hizo sobre tu sangre! Si no encontramos una muestra no lograremos absolutamente nada.
-¡La Orquis Vivantis!
-¡Es una flor muy escasa! Crece en condiciones muy especiales y además requiere muchos cuidados.
-¡Eso significa que si no conseguimos esta flor nuestro viaje a San Marino fue inútil!
Y aparece Antonia- ¿De qué flor hablan?

(y qué hace allí a la noche? :-? )

Michelle le muestra el dibujo.
-¡Ah! –Antonia la reconoce y sonríe - ¡la Orquis Vivantis! Es una flor muy hermosa... y tiene una fragancia exquisita.
-Perdón... ¿cómo lo sabe? –se sorprende Daniel- ¿la conoce?
-¡Acaso la ha visto en esta ciudad!
-¡Hay muchas en la casa de mi hermano! –cuenta Antonia.
Michelle y Daniel se miran entusiasmados y sonríen felices.
Pero Antonia los mira sin sonreír- ¡Si no me dicen para qué quieren esa flor, no les diré nada más! Todo esto es muy raro... ¿dónde está el doctor Max?
-¡Salió de viaje! Nos dejó el laboratorio para hacer las pruebas, dijo que tenía una emergencia –Michelle.
-Todo esto es muy extraño, él no me dijo nada.
-¡Señora! Escúcheme con atención, Daniel descubrió un componente en mi sangre que al unirse con el extracto de esa flor crea una condición especial... ¡puede tratarse de la cura de la catalepsia! Es muy importante.
-Tengo que hacer un análisis exhaustivo de esa flor, señora –Daniel.
-¡Para mí también sería muy importante que encontraran esa fórmula! La hija de mi sobrina Soledad, sufre de esa enfermedad.
-Por favor ayúdenos y llévenos al lugar donde crecen esas flores.
#
Casa Obregón.
-¡Ya te dije que Soledad es hija tuya! –repite Ester por enésima vez- ¡al que le mentí es a Jeremías! Para que me diera esta casa, porque tú no tenías dónde caerte muerto... ¡entiéndelo!
-¿Qué quieres que entienda, Ester? ¡tu falta de vergüenza durante todos estos años para querer aceptar criar a tu hija modestamente y con decencia! ¿eso?
Pero no pueden seguir porque Soledad entra corriendo y al ver a Lucas llora.
-¡Hija estás bien! –grita Ester.
-¡Papá! –Soledad se tira en sus brazos.
-¡Mi amor! –Lucas la abraza- mi vida, ya sé todo lo que te pasó hija, aquí estoy para protegerte mi amor, aquí estoy.
Y Ester los mira con pena.
-¡Papá! –llora Soledad en sus brazos sin consuelo.
#
Taberna.
-¡Necesito hablar urgentemente con la señorita Eloisa, pero no estaba en su casa! –a Rebeca- ¿usted sabe dónde se encuentra?
-¡Yo sí sé! –grita Paquito y se la lleva a un rincón- ¡tú eres la cómplice de Eloisa! ¿no?
-No sé de qué me habla.
-¡Tú eres la espía que tiene Eloisa en la casa del imbecil de Hugo de Medina!
Eloisa llega a la taberna.
-¿Dónde estabas? –Paquito.
-¡No te interesa! Acompáñame Marina –ordena y se la lleva a un cuarto.
Paquito, Rebeca y Margó las miran.
#
Hacienda Montenegro.
Boris mira un retrato de Marina, y toma un pañuelo, y llora sin consuelo y recuerda.
“-¡Entre tú y yo lo único que hay en este momento es este hijo! Para ti es más importante tu fidelidad don Hugo que tu amor por mí –y Marina toma su maleta y se marcha- ¿quién me obligó a mí a tomar esta decisión? ¡fuiste tú Boris! “
Y Boris llora como un niño.
Úrsula abre la puerta al escucharlo- ¿Boris, qué tienes, pasa algo con Marina?
-¡Úrsula, Marina me abandonó! ¡se llevó a mi hijo, me separó de mi hijo, Úrsula! –llora.
Y Úrsula lo abraza para consolarlo.
-¿Qué voy a hacer?
#
Taberna.
Eloisa furiosa- ¡Marina, cómo se te ocurre venir a buscarme aquí donde está todo el mundo! ¿no entiendes?
-¡Perdóneme, señorita Eloisa! Pero no tenía donde ir –Marina de malhumor- ¡Boris me echó de la casa! Usted y yo hicimos un trato, vine por el dinero que me prometió, y además para que me ayude a buscar un lugar donde vivir.
Eloisa la mira con espanto y desprecio.
-¡A menos que quiera que regrese a la casa de don Hugo le cuente que usted me contrató! –amenaza Marina.
Pero Eloisa le da tremenda bofetada- ¡A mí nadie me amenaza!
-¡Lo sabía! –entra Paquito- ¡son unas arpias! Tú eres la que le informa todo a Eloisa... ¡hipócrita! Y tú Eloisa, mi querida remolacha, se te acaba de caer tu secretito.
Eloisa lo mira furiosa.
#
Hacienda Montenegro.
Hugo entra a la habitación de Soledad.
Hugo acaricia la cama donde estuvo Soledad.
Y luego mira la cuna vacía.
Y se acerca al escritorio de Soledad.
Y sufre todo el dolor del mundo.

♫
Mi sufrimiento es estar
solo como el viento
y saber que asi grite
nadie me va a escuchar

y saber que si un día te tengo
será solo un momento
un instante fugaz
pero mi sufrimiento
será por toda la eternidad
♫

Y de pronto ve un cajón abierto.
Y se sienta al escritorio.
Y encuentra el diario de Soledad.
Y lo abre en una página y lo lee: “qué distinto sería mi vida si Hugo nunca se hubiera muerto, Hugo, mi amor, allá en el cielo donde estás, cuida de tu hijo que viene en camino, cuando nazca te juro que siempre le voy a hablar de ti para que te ame tanto como yo”
Y Hugo sonríe con tristeza y se muerde los labios. Y llora, y se toma la cabeza.
-¡Disculpe don Hugo! –entra Úrsula- pero... la señora Soledad me envío por su diario.. ¿me lo da por favor?
Hugo mira a otro lado para que no vea sus lágrimas y sin mirarla le pasa el diario y sale de la habitación.
#
Hugo baja las escaleras y se encuentra a Alcides esperándolo abajo.
-¡Qué haces en mi casa Alcides! ¿cómo entraste?
-¡La puerta estaba abierta!
-Vienes a cobrarme porque retiraste los cargos y no fui a la cárcel –deduce.
Pero Alcides sonríe como un niño grande.
-¿Qué quieres a cambio?
-¡Quiero una sola cosa, quiero que hablemos de Soledad!
Úrsula los espía.
-¡Escúchame Alcides!
-¡Aquí no! lo que voy a decirte va a cambiar nuestras vidas, quiero que me veas en una hora en la Cabaña del bosque... y Hugo... ¡nadie debe saber que vas a verme! ¡nadie! –y Alcides se marcha.
Úrsula no perdió detalle.
#
Casa Obregón.
Soledad sigue mal.
Ester entra cerrando la puerta de un golpe- ¡No debiste ir a ver a Hugo de Medina! Ese hombre es un miserable, te estuvo mintiendo por meses.
-¡Basta mamá! –Soledad es una furia- ¡tú no tienes derecho a venir a hablarme de mentiras!
-¿Qué dices, hija?
-¡Lo que acordaste con Manrique cuando decidiste que me casara con Alcides! No sé si recuerdas que lo hiciste frente a su ataúd, mamá... ¡porque Hugo escuchó todo lo que dijiste!
Ester mira para otro lado- ¡No sé de qué me hablas!
-¡No más, mamá! –grita Soledad furiosa- ¡estoy cansada de que me digas mentiras! Tú y todos... ¡por tu culpa Hugo pensó que me casé con Alcides por su dinero! ¡por eso fue que vino a destruirme! ¡por eso fue que me engañó todo este tiempo, mama!
Ester no la mira.
-¡Haciéndome creer que era Alcides! ¡es por tu culpa! Vino a acabar conmigo... ¡y lo consiguió, lo consiguió mamá!
Ester la mira y suspira- ¡Hija, perdóname! Yo nunca quise hacerte daño, tú sabes que todo lo hago por tu bien, tienes que superar esto.
-¡Ya no más! Estoy cansada de que me digas lo que tengo que hacer –le corta- ¡no necesito que me digas lo que tengo que hacer! Yo te amo mamá, te amo y eres lo más importante para mí... mi familia... ¡pero de ahora en adelante yo voy a tomar mis propias decisiones! ¿te queda claro?
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Taberna.
-¡Marina, tú tienes que regresar a casa de Hugo de Medina! –furiosa Eloisa- ¡si no te enteras de lo que pasa no me sirves de nada!
Marina le grita- ¡Yo no puedo regresar allá, señorita Eloisa! Yo le dije a Boris que no lo quería volver a ver.
-¡Por qué no nos tranquilizamos! Eloisa, cálmate –y toma a Marina y la sienta- ¡siéntate, no hay ningún problema! ¿por qué no le dices a tu marido que estás arrepentida y quieres regresar a su lado porque lo extrañas? Recuerda que eres su esposa.
-¡Sí, pero si vuelvo me van a acusar de ser cómplice de Hugo de Medina y me van a meter a la cárcel!
Eloisa se burla de ella- ¡Los ricos nunca van a la cárcel!
Paquito la mira sorprendido.
-¿Los ricos? –repite Marina.
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Casa Obregón.
Michelle mira a las orquídeas fascinadas, en medio de la noche- ¡No puedo creerlo! Entonces esta es la famosa flor... ¡la Orquis Vivantis!
-¡Qué ironía! –Daniel- su sobrina tenía todo este tiempo escondida la flor que puede salvarle la vida a su hija.
Antonia sonríe –Si es verdad lo que ustedes dicen, Aurorita está salvada... ¡Soledad se va a poner tan feliz cuando se lo cuente! –y se dispone a ir a verla.
-¡No! –la detiene Daniel- perdón, no puede decírselo todavía.
-¿Por qué no?
-¡Daniel tiene razón! –Michelle- no podemos darle falsas esperanzas a Soledad, hasta no estar seguros que tenemos la cura... ¡fue suficiente con lo que pasó hoy en el parque! Soledad en este momento debe estar sufriendo mucho.
-¡No es justo que le digamos algo que puede terminar siendo una falsa ilusión! No se angustie señora, le prometemos que en cuanto tengamos los resultados, Soledad será la primera en enterarse –promete Daniel- ¿si?
-¡Vamos! Me muero pro saber si ésta es la respuesta que estamos buscando – Michelle.
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Dentro de la casa.
Soledad besa a Aurora.
-¡Aquí está su diario, señora! –entra Úrsula- don Hugo lo estaba leyendo cuando fui a buscarlo.
Soledad suspira y le pide que la deje sola para pensar.
-¡don Alcides estaba allí! Citó a don Hugo para encontrarse con él a solas –le cuenta Úrsula- ¡yo creo que es una trampa para matar a don Hugo!
Soledad mira a lo lejos- ¡Que se maten! –enojada- ¡no pienso mover un solo dedo para impedirlo!
Úrsula la mira sorprendida.
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Cabaña.
Alcides, todo de blanco espera hasta que llega su invitado- ¡Sabía que no faltarías a la cita!
Hugo, de marrón y negro entra serio- ¿Cuál es el misterio? ¿de qué quieres hablar?
Alcides lo mira.
-¿Qué pasa con Soledad? –se preocupa Hugo.
-¡Quiero retarte a un duelo, Hugo!
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Taberna.
-¡Mire, yo no quiero ir a la cárcel! –Marina se levanta- ¡por favor deme mi dinero y yo me largo de aquí!
-¿Eres sorda o qué? ¡ya te dije que solo los pobres van a la cárcel!
-¡Esa frase me gusta! Te ves tan segura.
-Querido, no busques fantasmas.
-¡Como yo no tengo dónde caerme muerta ni soy rica, a mí sí me van a enviar a la cárcel!
-¡Pero yo sí, Marina! Y desde este momento tú te vas a convertir en mi protegida, ¿satisfecha?
-¿De qué y por qué te va a proteger esta señora? –Boris entra.
Paquito abre los ojos como platos.
Marina se asusta.
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Taberna.
-¡Con esta demanda por daños y perjuicios no sólo recuperaremos nuestro dinero sino que además dejaremos en la calle a Hugo de Medina! –festeja Arturo.
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Casa Dr. Max.
En el laboratorio, Daniel procede a varios experimentos y análisis.
Michelle estudia los libros y encuentra un mensaje secreto- ¡Escondido en el libro de tu papá! ¿qué es?
Daniel se sorprende- ¡Espera un segundo! –y lo estudia- ¡ya entendí todo! Aquí está el secreto de la cura para la catalepsia.

(boff!!! lo descubrieron en un día!! :???: )
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Cabaña.
-Ahora entiendo por qué retiraste los cargos –suspira triste Hugo- por qué no dejaste que me encarcelaran.
-¿De qué hablas?
-¡De que no has cambiado, Alcides! –con tristeza- sigues sintiendo el mismo odio hacia mí.
Alcides levanta las cejas.
-Escúchame hermano –sigue Hugo- ¡yo no voy a aceptar ningún duelo a muerte contigo! ¡no te voy a matar! –y se quita la pistola y se la tira- ¡si quieres matarme, hazlo tú!
Alcides toma la pistola al vuelo y sonríe- ¡The peace maker! –se burla- ¡el famoso hacedor de paz! –y juega con la pistola hacienda girar y luego de un juego diestro se la devuelve.
Hugo sorprendido la recibe.
-¿Quién habló de muerte? –sigue Alcides.
Hugo guarda la pistola.
-¡Yo no te he mencionado armas!
Soledad llega y escucha detrás de la puerta.
-¡No me estoy refiriendo a un duelo con pistolas o espadas! Hermano... me refiero a un duelo de amor.
-No entiendo.
-¡Te reto! A que conquistemos el amor de Soledad –y le sirve un trago.
Soledad escucha esto y suspira.
-¡Tú me llevas ventaja! –dice Hugo- ¡estás casado con ella, mi hija está registrada a tu nombre!
-¡Yo me encargo de arreglar esos detalles para que estemos a mano!
Esto pone ilusiones en los ojos de Hugo.
-¡Partamos de cero! –propones Alcides- ¡luchemos limpiamente por ganarnos el amor de Soledad! -le ofrece el trago- ¿aceptas?
Hugo lo mira y acepta el trago y el duelo- ¡Acepto!
Y ambos hacen chocar sus copas.
Pero antes que puedan beber Soledad entra en escena -¡Buenas noches, señores de Medina!
Y los dos hermanos la miran sorprendidos y luego se miran uno al otro como descubiertos infraganti.
Soledad los mira enojada.

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FIN DEL CAPITULO!!!!!!!!!!!! :eek: :-D
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AVANCE.
ALGUIEN ENFRENTARA A LA MUERTE!!!!!!!!

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