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El Cuerpo del DeseoUna historia Original de JULIO JIMENEZ Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO La característica general de un ataque de nervios es el sentimiento de estar fuera de control y presenta una sintomatología que incluye gritos, llanto, temblor, sofocación y agresión verbal o física, a veces, también, gestos suicidas o pérdida de conciencia. Ataque de nervios Panic disorder * CAP#
29: jueves 25 de agosto de 2005 – Isabel con un ataque nervios * Mansión. -¡Estoy
esperando doña Rebeca! –grita Simón- ¡ándale! Intente sacarnos de esta casa… ¡y
no me importa que usted sea mujer! -¿Por
qué no escuchan a su mamá he? –Rebeca- ¡ella es mucho más conciente que
ustedes! Par de brutos. -¡Quiere
ver qué tan brutos somos vieja bruja! ¿quiere ver? -¡Cuidado
con lo que dices Simón! –aparece gritando Andrés. -¿Usted
también vino a unirse con los demás señor Corona? –Antonio. -¡Quiero
evitar una discusión que no conviene, nada más! Si Isabel exige que se vayan…
¡tienen que respetar su decisión! Y realmente no pueden hacer nada. -¡Ángela
también es la dueña de esta casa! –grita Antonio- ¡en su ausencia no pueden
tomar ninguna determinación! -Abigail…
-dice frío Andrés- ¡le pido por favor que hable con sus hijos! Los hace entrar
en razón… ¡los pobrecitos están muy equivocados! -¡Sí…
señor Corona! –responde Abigail- lo que pasa es que ellos están defendiendo un
derecho que creen tener… ¡y yo también defendería los míos! Pero… en una
situación como esta… prefiero marcharme… -respira- ¡no se preocupe que aunque
ellos se quejen… nos iremos! – le asegura. -¿A
dónde piensan marcharse y sin avisarme? –aparece
Ángela en muletas y se
sorprende- ¡Y tú qué estás haciendo
aquí! –le exige a Andrés- ¡Con qué
derecho
vienes a entrometerte en mi casa y con mi gente! Andrés
se queda sin palabras. -¡Respóndeme!
¿con qué autoridad? ¿y por qué vienes a atacar a Abigail y a sus hijos? -¡No
estoy atacando a nadie Ángela! Simplemente trato de… que acaten una decisión de
la mejor forma posible. -¡Nadie
puede despedir a un empleado sin mi autorización! –le grita Ángela- ¡si Isabel
tiene sus derechos yo también tengo los míos y no voy a permitir que los
pisoteen! ¡no te metas en lo que no te importa Andrés! -¡Vete
de mi casa, no tienes nada que hacer aquí! ¡fuera! Andrés
se marcha enojado con Walter. -Tranquila
Abigail –le calma Ángela. -¡Ay
señorita Ángela! –llora Abigail- ¡es que esta situación ya es insoportable y
por más que usted quiera defendernos! Yo creo que es lo mejor que podemos
hacer. -¡Ya no
digas más Abigail! Yo ahorita hablo contigo a solas… voy a explicarte muchas
cosas…. ¡tranquila! * Isabel
que sigue vestida igual, con un vestido marrón tipo amazona y unas botas
grises, se pasea nerviosa en la sala. -¿Satisfecho
con lo que lograste mi amor? –Isabel está furiosa. -¡No
empieces! -¡Aunque
ella haya regresado antes de lo previsto y se empeñe en defender a esa gentuza!
–Rebeca- ¡no debes bajar la guardia por nada del mundo Isabelita. Pero
Isabel está furiosa- ¡Se puede saber por qué los corriste a la fuerza! -¡Cada
vez que quieres colaborar y te entrometes lo hechas a perder todo! –le
reprocha- ¡déjame a solas con Andrés que necesito hablar con él! Rebeca
se retira. * En el
jardín. Ángela
y Abigail sentadas en un banco. -Sé que
debes estar pensando que soy una inconciente y te equivocas… a mi no da
vergüenza en lo más mínimo lo que hice Abigail. -¡Si yo
no soy quien para juzgarla señorita! Pero… no estoy de acuerdo… ¡ni con usted
ni con mi hijo! mire… pensará usted que soy anticuada o lo que sea… ¡pero a mí
me educaron para respetar a la gente y para guardar las debidas distancias! -¡Yo no
sé qué es lo que sienta usted por mi muchacho! Pero si de verdad tiene interés
en él… aléjese señorita. -¡No
seas tan radical! Eso no es necesario. -¡Es
que son personas de mundos diferentes! Ustedes nunca van a poder estar unidos
como Dios manda. -¿Y por
qué no? –suspira Ángela- ¿Quién lo va a impedir? ¡Isabel! ¡Tú! -Son
demasiados jóvenes señorita… y rebeldes… tienen muchas ganas de vivir y todo el
derecho a equivocarse… ¡pero hay equivocaciones que la vida no perdona! ¿si me
entiende, verdad? -Entonces
tú crees que mi relación con Antonio es un error. -¡Sí!
Sí lo creo, y por su propio bien y el de él, creo que es mejor que nos vayamos y que se corten las cosas de
raíz. -Te
entiendo perfectamente Abigail… y te prometo que a partir de hoy cambiaré mi
comportamiento con Antonio… ¡pero por favor no se vayan! –le ruega. -Señorita
Ángela. -¡Es
que no es solamente el aprecio que les tengo Abigail! –empieza a llorar- ¡sino
que yo no me imagino sin ustedes! Los siento como míos… por favor… ¡no se
vayan! -¡No
diga esas cosas señorita! Usted sabe que nosotros también la queremos
muchísimo… pero… pero precisamente por eso no nos podemos quedar. -¡Es
que… si algún se van a mí me gustaría que lo hagan por su propia voluntad! ¡no
por la exigencia de nadie! ¡por favor! Por la memoria de mi papá… ¡no me dejen! * Sala. -¡Insisto
en que tú no puedes obligarme en hacer lo que a ti se te de la gana! –a Isabel
le tiembla la voz de rabia- ¡lo que sucedió hoy es imperdonable y además no nos
beneficia absolutamente de nada! -¡No
exageres! –exclama Andrés- hablaré con Ángela y asunto terminado. Isabel
ríe con sorna- ¡Las cosas no son tan fáciles como tú crees! ¡no te confíes
Andrés! -¡Estás
muy nerviosa! ¿Por qué no vas a descansar? Isabel
lo mira y se marcha furiosa. Ángela
entra del jardín. -¡Ángela!
Necesito hablar contigo –corre Andrés. -¡Yo no
quiero hablar contigo! -¡No la
moleste señor Corona! –Antonio aparece. -¡Es
sólo un minuto! ¿si? –le pide con suavidad y luego le ordena a Antonio-
¡déjenos a solas! Isabel
sube al piso superior todavía histérica y corre para su cuarto cuando la
detiene Valeria- ¡Isabel! -¡Qué
quieres! –le responde de mala manera. -Isabel
escúchame. -¡Qué
quieres! –le vuelve a gritar- ¡qué es lo que me vas a decir! ¡que te complace
ver cómo Ángela defiende a Abigail y a sus hijos así como te gusta a ti! –le
grita fuera de sí. -¡No
voy a negar que me alegra! -¿Sabes
que sí vamos a hacer? ¡vamos a platicar tú
y yo! –y la toma del brazo y la arrastra a su pieza- ¡eso es lo que
vamos a hacer y sí me vas a escuchar! * Gaetana
y Salvador conversan mientras Gaetana conduce. -¿Y se
quedó en un hotel desde que llegó? -¡No!
Las primeras noches la pasé en la calle caminando como un vago. -¿Y de
dónde sacó el dinero para mantenerse? -Una
persona del pueblo me lo dio. -¡A
poco le dio ese dinero! –no le cree. Salvador
la mira sincero- ¡Claro que no! Entré a mi propia casa como un ladrón y me robé
a mí mismo. Gaetana
se asusta- ¡Fue capaz de hacer esa locura! * Mansión. -Quiero
que sepas que Isabel ni yo no quisimos abusar de esa gente… ¡simplemente
quisimos defenderte de Antonio! Nada más. Ángela
lo mira con burla. -¡Sí!
Yo sé que eres libre de hacer con tu vida lo que quieras… pero Antonio no te
conviene… ¡tu papá te lo había dicho! -¿Entonces
quien me conviene? ¡un tipo aprovechado como tú! -Ángela. -¡Por
favor! Si mi papá hubiera sabido la clase de hombre que eres… hubiera preferido
un millón de veces a Antonio. -¡Si tú
supieras cuanto me duele lo que dices… te callarías! -¡Bueno
sí! –reconoce Andrés- ¡sí! Tal vez tengas razón… ¡me molesta que te hayas
acostado con… un tipo como Antonio! ¡hubiera preferido mil veces que lo
hicieras con otro hombre! –la mira con rabia- ¡quizás yo no te merezca pero él
tampoco! Te pido que lo pienses… me dolería mucho que termines al lado de un
tipo como Antonio… no serias feliz. -¡Yo
creo que eres la persona menos indicada par darme consejos sobre mi vida
privada! –le dice fría Ángela- ¡te voy a pedir un favor, no te vuelvas a meter
en mis asuntos personales porque vamos a
tener problemas muy serios! –y se marcha. Andrés
la toma del brazo. -¡No me
toques! –le grita Ángela- ¡Vicky! –llama y ésta aparece- ¡ayúdame por favor a
subir a mi cuarto! -Si señorita. -¡Y
retírate! –echa a Andrés- ¡no te soporto! Habitación
de Isabel. Isabel
está en plena crisis de furia-¡Yo te necesito y no sabes cuanto! –tiembla como
una hoja- ¡porque eres mi mejor amiga! ¡eres mi confidente! –llora- ¡pero es
que mira como me pagas Valeria! No solamente con tu indiferencia, sino además
de todo me llevas la contra… ¡eres la aliada de ellos! –grita furiosa- ¡ahora
me ves como tu peor enemiga! -¡Te
advertí que tarde que temprano te decepcionarías de mí! Y por eso quería marcharme. Isabel
llora y tiembla-¡Yo con gusto dejaría que te largaras de esta casa! Pero no te
voy a complacer prima… ¡te vas a quedar a mi lado indefinidamente! –llena de
rabia y celos- Pero no para que alíes a
mis enemigos… ¿entendiste? Valeria
se sorprende-¿Qué quieres decir? -¡Que
te voy a colocar en el lugar que tú quieres! ¡acompáñame! -¿Qué
haces? -¡Acompáñame!
–le grita Isabel y la tía del brazo y la
lleva hasta la habitación de Valeria a rastras. -¡Isabel
por favor! Déjame explicarte… -se asusta Valeria- ¡Isabel por favor no me
tires! –empieza a llorar- ¡Isabel! Isabel
la mete en el cuarto- ¡Andale! ¡esto es lo que querías! ¡qué te trataran a las
patadas como lo hacía mi mamá! –grita fuera de sí- ¡pues ya lo tienes, ya lo
conseguiste! ¡si no te mereces otra cosa! -¡Yo me
voy a ir y ni tú ni nadie van a poder retenerme Isabel! –grita Valeria. -¡Ha!
–ríe Isabel histérica- ¡te vas a ir! ¡tú no te vas a ir! Y ambas
se toman de los pelos y lloran y pelean y gritan furiosas hasta que entra
Rebeca con Walter y las separa. -¡Isabel!
Cálmate hija por favor. -¡Estás
acabando con mi paciencia Valeria! –Isabel se queda sin aire- ¡y desde este
momento no vas a administrar esta casa! ¿me oíste? –llena de rabia- ¡y tampoco
te vas a aliar con los empleados porque tú lo único que quieres es
perjudicarme! –llora- ¡yo lo sé! -mira a
Rebeca- De ahora en adelante… ¡tú tía! Te encargarás de la casa. -¡Isabel
por favor! No pierdas tu tiempo… ella es una inconciente… ¡estás muy ofuscada
mi amor! –trata de calmarla Rebeca. Isabel
llorando mira a Valeria que la mira furiosa- ¡Prohibido que salgas de este
cuarto! –le grita- ¡tú volverás a estar encerrada como cuando llegaste a esta
casa! ¿me oíste? ¡y mi tía se va a encargar de que mis ordenes se cumplan! –y
mira a Rebeca- ¡a partir de hoy esta escuincla estúpida pierde todos sus
derechos! –y luego mira a Valeria- ¡Y pobre de ti si sales de esta maldita y
aburrida habitación! –y sale corriendo. * En el
pasillo Rebeca la alcanza- ¡Isabelita por favor! Andrés
sube en ese momento- ¿Que sucede? -¡Se ha
puesto mal de un momento a otro! –se desespera Rebeca- ¡por favor, ayúdanos
Andresito! -Isabel,
tranquila, tranquila. Pero
Isabel es un manojo de nervios- ¡Solamente quiero que esto termine de una vez!
Por favor. -¡Shh!
–la abraza- El sábado viajamos a Nueva York, no quiero que te quedes un segundo
más en esta casa. -¡No
creo que sea el momento indicado para viajar! –se niega Isabel- ¡hasta que las
cosas no marchen bien en esta casa! Un
restaurante. - ¡Así
que se atrevió a robarse a sí mismo! Es
increíble que haya entrado a su propia casa a robar. -¡No
tenía otra alternativa Gaetana! afortunadamente tenía ese dinero guardado…
¡sólo que nunca pensé que terminaría convirtiéndome en ladrón para poder
recuperarlo. -¡Yo
tengo entendido que esa casa está muy vigilada día y noche! ¿Cómo entró? -¡No
fue fácil! Estuvieron a punto de descubrirme. Gaetana
se asombra- ¿Y donde sacó dinero del estudio? -De una
caja fuerte que tengo oculta en un lugar secreto – le confiesa. Gaetana
se pone alerta- ¿Y tiene más dinero ahí? -¡Le
interesa mucho el dinero que pueda tener! ¿cierto? -¡Vamos
hombre! ¿para qué le digo que no? -¡Usted
no se imagina cuanto Gaetana! pero el dinero es lo de menos… ¡comparado con la
colección de joyas! Hay muchas joyas y todas extremadamente valiosas. -¿No me
está exagerando? -¡No
exagero! Yo poseo un tesoro que sólo yo sé dónde se encuentra. -Hombre,
pero si lo que usted dice es cierto… ¡usted sigue siendo un hombre muy
poderoso! ¿pero por qué no se trajo todo el dinero en lugar de esos pocos
dólares? -¡Porque
no lo necesito! Al menos por ahora… ¿qué posibilidades tiene de conseguirme un
documento de identificación? -¿Usted
cree que yo me relaciono con falsificadores de documentos? –se enoja Gaetana-
¡pues no hombre, yo soy muy honrada! -Y yo
tengo mucho dinero y estoy dispuesto a pagar la cantidad que sea por un
documento de identidad. Gaetana
duda- Bueno… ¡déjeme ver qué puedo hacer para ayudar! Por cierto… ¿Cuánto
tiempo más piensa quedarse en ese hotel? -¡No lo
sé! Pensaba que tal vez usted me podía ayudar a tomar una decisión al respecto. -¡Ah
bueno! Lo primero es que a usted no le conviene para nada quedarse ni un día
más en ese lugar… ¡así que cuando terminemos de comer usted me recoge sus cosas
y se me viene conmigo a la casa! ¡allí lo voy a instalar! –decide Gaetana-
¡porque ahora más que nunca tengo que saber dónde está y tenerlo cerca! -¿Cómo
cree Gaetana? ¡yo no quiero molestarla! * Isabel
duerme un sueño profundo. Rebeca vigila
su sueño leyendo una revista hasta que decide dejarla, la mira y sale del
cuarto de puntillas. * Apenas
Rebeca sale al pasillo encuentra a Vicky y decide utilizar su nueva
autoridad-¿Se puede saber qué hace por aquí? Vicky
la mira sorprendida- Vine a ver qué se le ofrece a la señorita Ángela. -¡Ay no
me diga! Pues de ahora en adelante se va a dedicar estrictamente a los oficios
de la cocina… ¿entendido? –le dice de muy mala manera- ¡no quiero verla
rondando por este piso! -¡No me
diga! –se alebresta Vicky- ¿y ahora a santo de qué me va a dar ordenes usted? -Bueno
–sonríe Rebeca con triunfo- pues por si no lo sabía estoy reemplazando a
Valeria. De hoy en adelante me voy a encargar de administrar la casa de mi
sobrina… ¡así que queda advertida!... señora. * Habitación
de Valeria. Vestida
con un camisón de algodón celeste que le queda horrible está pensando triste
cuando entra Rebeca-¿Ya estás más calmada Valeria? -¡Ay
tía! Si no soy yo la que sufre de crisis nerviosa… ¡lo que nunca me imaginé fue
que Isabel me hablara así de fuerte! –sufre. -¡Tú
tienes la culpa niñita! Porque me cansé de advertirte que no abusaras de la
generosidad de Isabel… lo ves… no me escuchaste y ahora tienes que atenerte a
las consecuencias. -No
supo lo que hacía –la defiende Valeria- ¡si se desahogó conmigo fue porque no
encontró otra persona con quien hacerlo! –y luego sonríe- ¡lo más importante es
que no pudo salirse con la suya, Abigail y sus hijos seguirán viviendo en esta
casa! -Bueno,
ya se le pasará y entrará en razón… ¿no crees? -Bueno,
pues mientras eso ocurre, espero que obedezcas y que no le lleves la contraria
en nada. Valeria
se escandaliza- ¿Y piensas que voy a encerrarme en estas cuatro paredes como lo
ordenó? (y
pensar que antes era ella la que quería estar encerrada). -¡Ah!
–Rebeca sonríe con maldad- ¡claro que sí! Porque yo me voy a encargar de
hacerte respetar esa orden. -¡Por
Dios tía! (y
Rebeca siempre en vez de arreglar las cosas, * A
Gaetana le brillan los ojos- ¡Si es cierto que posee esa fortuna, estamos
hechos mi querido amigo! Yo podría salir de las deudas que están
enloqueciéndome y no tendría que mudarme de esta casa… ¡tampoco tendría que
esconderme de los acreedores! –suspira feliz. Salvador
la mira con reproche-¡Usted sólo piensa en el dinero! Y yo en los seres que
amo. -¡Ay!
No me malinterprete hombre… ni piense que quiero ayudarlo por puro interés…
¡pero si usted tiene el dinero que yo necesito! ¿qué tiene de malo que yo se lo
pida? -¡Después
de vivir esta experiencia el dinero poco o nada me importa! Sólo deseo
recuperar el afecto de mis seres queridos… ¡volver a ver a mi hija! –suspira-
¡a mi esposa Isabel! ¡a mi entrañable amigo Andrés y al resto de mis empleados! Salvador
la mira con sus profundos ojos negros de ultratumba y le dice con un dejo de
amenaza- ¡Si volví lo hice por ella! Sobre todo por ella… ¡por Isabel! –suspira
profundamente- ¡Isabel lo es todo para mi Gaetana! Gaetana
se asusta- ¡Bueno! Pero no me mire así hombre, que me da miedo… ¡ya la vera! A
ella y a todos los demás… eso se lo aseguro… ¡pero primero tenemos que planear
muy bien el reencuentro con todas esas personas que lo creen muerto don Pedro
José Donoso! –y luego le advierte- ¡pero tenga en cuenta algo muy importante!
Para ellos… Pedro José Donoso está muerto… ¡y enterrado! Y sólo usted tendrá
que enfrentarlos… Salvador Cerinza… ¡sólo usted! * Mansión. Cocina. Vicky
está furiosa- ¡La señora Isabel está loca de remate! ¿vio lo que hizo? Como no
pudo fregarla a usted la agarró con la señorita Valeria… ¡ayudada por la vieja
bruja de la Rebeca! Es que van junto con pegado. -¡Yo te
juro Vicky que de buena gana me hubiera marchado ya! –suspira cansada Abigail-
¡si no fuera por la señorita Ángela ni mis hijos ni yo estaríamos ya en esta
casa! -¡Pues
no, pero esto tampoco se puede convertir en un campo de batalla! Es que sería
absurdo discutir todo el tiempo con la señora Isabel… ella es la patrona y yo
simplemente una empleada Vicky. -Usted
puede dar pelea si cuenta con el apoyo de la señorita Ángela, y váyase
amarrándose bien las enaguas porque la señora Rebeca va a administrar la casa. -¡Qué!
–se espanta Abigail- ¿Quién dijo eso? -¡Pues
ella lo estaba gritando anoche! Que la señora Isabel le dio permiso para
reemplazar a la señorita Valeria. -¡Ahora
sí presiento que los problemas se van a poner mucho peor de lo que yo
presentía! –exclama Abigail. -¡Póngase
a rezar y abra bien los ojos! –le aconseja Vicky. * Simón
sale corriendo. -¡Simón!
–grita Abigail. Simón
se detiene y le da un beso- ¡Nos vemos en la tarde mamacita! Simón
arranca la moto y se marcha. -¡Ese
muchacho me tiene muy preocupada Vicky! –suspira Abigail. -¿Por
la novia que se consiguió? -¡No
solamente por ella! Sino por Andrés Corona… siento que ese señor puede
emprenderla con él… no sé… ¡francamente me da mala espina, cómo que no le tengo
confianza! Salvador
y Gaetana discuten mientras Gaetana lo conduce en su auto. -¡Andrés
Corona es el hombre más correcto, más honesto que he conocido! –dice
apasionadamente Salvador- ¡por eso le confié la dirección de mis empresas!
Porque tenía la capacidad para responder. Gaetana
pone cara incrédula- ¿Y le respondió? -¡No
sólo profesionalmente! Ese muchacho me respondió como un amigo fiel… fue como
un hijo para mí Gaetana… sincero, leal… ¡siempre estaba dispuesto a colaborar
con todo! -¡Confío
en él con los ojos cerrados! Por eso voy a buscarlo Gaetana. * Mansión. Isabel
toma un baño de espuma. -¡No sé
para qué te levantas tan temprano Isabelita, hija! Deberías quedarte durmiendo,
descansando para recuperar fuerzas… recuerda que mañana viajas a Nueva York y
no precisamente en un viaje de vacaciones. -¡No
puedo irme! –Isabel sigue hecha un
manojo de nervios-sabiendo que las cosas no marchan correctamente…
¡necesito hablar con Ángela! -¡Ah!
Por favor… ¡ya cálmate! ¿para qué tienes que hablar con esa muchachita? ¡no te
acabes la vida! ¡olvídate de ella! ¡y de la oveja negra de Valeria! -¡Claro
que la he visto! ¡ahí está encerrada como siempre! –despotrica Rebeca- ¡Pero no
creas que sufre ni mucho menos! ¡nada! ¡la muy idiota está fresca como un
lechuga! –baja la voz- ¡solamente esperando que tú te vayas para empezar a
hablar con Ángela y con Abigail! Isabel
se llena de celos- ¡No tía! –dice desesperadamente insegura- ¡no lo puedes
permitir! –tiembla- ¡debemos impedir que se acerque a ellas! * Habitación
de Valeria. Valeria
lee cuando golpean a su puerta, ella la abre y entra Abigail. -¡Buenos
días señorita! Como no bajó usted al comedor me permití subirle algo para que
desayunara. -¡Muchas
gracias Abigail! Tú siempre tan amable conmigo. Abigail
deja la bandeja- Señorita… discúlpeme la indiscreción… ¿pero es cierto lo que
dijo Vicky? ¿qué la señora Isabel le prohibió salir de su cuarto? -Así es
Abigail. -¡Yo
espero que no le haga usted caso! Eso es de locos. -Bueno,
no quiero empeorar las cosas, y prefiero llevarle la corriente mientras se
calma. -¡Me
asombra su comprensión con la señora! Abigail
la mira con pena- ¡Estoy a sus órdenes para lo que usted necesite, si necesita
algo no dude en llamarme! -Con
permiso, buen provecho y desayune. -Gracias. * Abigail
sale del cuarto de Valeria cuando Rebeca la ve y le grita- ¡Abigail! ¡venga
acá! Abigail
se acerca a regañadientes-Dígame doña Rebeca. -¿Se
puede saber quien le dio permiso para entrar al cuarto de Valeria? ¿eh? –le
reclama con disgusto. Abigail
se escandaliza- ¡Debo pedir permiso para traerle sus alimentos! -¡Escúcheme
bien doña Rebeca! Yo soy muy respetuosa pero también exijo que me respeten… ¡si
usted y la señora Isabel se han atrevido a encerrar a la señorita Valeria,
conmigo le advierto que no van a poder hacer lo mismo! -¿Ya
está sacando las uñas Abigail? -¡Simplemente
defiendo mis derechos! Creo que usted está abusando de su autoridad. Rebeca
sonríe con maldad-¿Quiere que lo consultemos con mi sobrinita Isabel? –pregunta
segura de sí misma. -¡Cómo
no! Pero entonces… vamos a consultarlo también con la señorita Ángela… ella
está en el salón, voy a buscarla. -¡No,
no, no! –grita Rebeca- ¿para qué revolver el avispero tan temprano? * En la
sala. -Ángela,
subir y bajar escaleras puede hacerte daño… -Antonio- ¡no debiste salir de tu
cuarto! -Me
gusta tu carácter –sonríe Antonio- ¿te sigue doliendo mucho el pie? (Ángela
tiene puestas sus famosas botas verdes!!! Pero una de ellas al lado de modo a
promocionarlas!! Pero es completamente ridículo que se pasea con el lado de la
bota a todos lados) -No, ya
no. -¿Y
hasta cuando te van a quitar eso? –pregunta por la férula (tablilla flexible y
resistente que se emplea en el tratamiento de las fracturas). -Pues
no sé, no me dijo nada el médico Antonio
se sienta a su lado- ¡Me preocupé mucho por ti! Me sentía muy mal Ángela. -¡Yo
también! Por eso quise salir de la clínica cuanto antes… presentía que algo
malo podía ocurrir en mi ausencia… y ya mes… ¡no me equivoqué! -¡Nos
condenan cómo si hubiéramos cometido un crimen! Hasta mi mamá está furiosa por
lo que hicimos. -¡Sí!
Ya lo sé… todos lo ven con malos ojos… ¡por eso es mejor que dejemos las cosas
así! -¿Por
simple miedo? -¡No
Antonio! Por respeto a tu mamá más que nada… pero quiero que sepas que te
quiero y que no me arrepiento ni un solo minuto de nuestros momentos en el
ático… ¡nuestro ático! Antonio
sonríe- ¡me encanta escucharte decir eso! Yo también pienso lo mismo. Y están
a punto de besarse cuando Isabel baja las escaleras y los mira. Ángela
y Antonio se separan. Isabel
se acerca- ¿No deberías estar en la universidad Antonio? –pregunta. -¡Hoy
tengo clases hasta en la tarde! Antonio
sin decir más se levanta y se marcha. Ángela
e Isabel quedan solas. * Cítricos
Donoso. Andrés
recorre la fábrica y le grita a Simón-¡No tengo nada que hablar con usted!
¿Cómo se lo tengo que decir? -¡Alguien
tiene que darme una explicación de lo que acaban de hacer conmigo! ¡y ese es
usted! -¡Ya
hablé con él y no pudo justificar mi despido! ¡por favor confiese que usted fue
el que ordenó que me corrieran! -¡Señor
Corona, se honrado! –se burla Simón- ¡claro, como no nos pudo echar de la casa
se desquita corriéndome de la fábrica! -¡Pues
precisamente por decencia es que no vamos a permitir que nos pisoteen como si
fuéramos perros! Si nosotros no fuéramos honrados… ¡don Pedro nunca nos hubiera
protegido! * En la
entrada de la fábrica el guardia detiene a Salvador que está acompañado de
Gaetana-¡No insista señor! Le digo que no hay vacantes en la fábrica, hace
meses que no reciben a ningún empleado nuevo. -Bueno,
pero si habla con el jefe de personal y con el señor Ramirez. -¿Usted
lo conoce? -¡Claro,
claro que lo conozco! –afirma Salvador- ¡lo conozco mucho más de lo que usted
imagina… hable con él por favor. Gaetana
pone cara de espanto al escucharlo y lo lleva del codo- Un momento por favor…
-simula- mira que lindo- y cuando quedan a distancia le reprocha- ¡Salvador! -¿Qué
pasa Gaetana? -¡No
puede decir que conoce a alguien de la fábrica hombre! –le recuerda- ¡usted no
puede decir que conoce al jefe de personal! -¡Usted
no nombró a nadie hombre! ¡fue don Pedro José Donoso! Si usted queda como un
mentiroso nunca va a poder asomar ni la punta de la nariz. -¡De
alguna manera tengo que acercarme a Andrés! –se desespera Salvador. -¿Y
empleándose como obrero en la fábrica? ¡su fábrica! –se burla Gaetana. -¡Si
logro emplearme voy a estar cerca de Andrés! Cuando esté cerca de él va a ser
muy fácil hacerle que me ayude… ¡yo le digo! ¡Andrés es como mi hijo! -¡Por
favor! Piense hombre, antes de hacer una tontería… ¡fíjese! Si a mi me costó un
esfuerzo terrible creerle… ¿usted cree que cualquier persona le va a creer así
de buenas a primeras? En ese
momento ven a Simón que se acerca- ¡Mire quien viene ahí! ¡Simón! Gaetana
corre a esconderse- ¡Ay Dios! Simón
sin mirarlos se despide del guardia que le pregunta-¿Y eso, por que se va tan
temprano Domínguez? -¡Porque
me largo definitivamente! ¡el patrón me corrió de la fábrica! –dice enojado
Simón. -¡Hombre!
–se apena el guardia- ¡de veras no sabe cuanto lo lamento! El
guardia los mira- ¡Pues señores, aquí no hay nada que hacer! ¿si lo ven? ¡en
lugar de emplear están despidiendo a todo el mundo! Ese muchacho que ven allí,
fue suspendido de su trabajo. Salvador
lo mira boquiabierto. * Mansión. Sala. -¡Vamos
a ver si me entiendes Isabel! ¡ni tú ni nadie puede despedir a Abigail sin mi
consentimiento, ella no es una empleada cualquiera y si la atacas tendrás
serios problemas conmigo! -¡Tú y
yo no podemos seguir en el mismo techo Ángela! Alguna de las dos se tiene que
marchar… ¡aunque por el momento te voy a dejar en paz yo creo que a mi regreso
de Nueva York tenemos que definir esta situación! –se marcha. -¡Isabel!
–la detiene Ángela- ¡ya me enteré que nombraste a tu tía Rebeca como
administradora de esta casa! Pero como yo no intervine en ese nombramiento no
esperes que la reconozca como tal. -¡No
importa! –responde Isabel- ¡Ella tiene suficiente carácter como para hacerse
respetar! Además alguien tiene que cuidar mis derechos en mi ausencia… te guste
a ti o no. * En el
jardín. -¡La
felicito de todo corazón! –Walter- doña Isabel debería haber hecho esto hace
mucho tiempo… ¿Quién mejor que usted para poner orden en esta casa? Y sobre
todo enfrentar a esa manada de sirvientas atrevidas… empezando por Abigail. -¡Ay!
Yo sé que no será una tarea fácil, pero afortunadamente yo me hago respetar…
¡que no se imaginen que me van a manejar así con un dedito como hacían con la
debilucha de Valeria! * Gaetana
está preocupada- ¡Tiene que regresar al escondite y recuperar todo lo que dejó
allí! Antes que otro mas aventado se apodere de todas las joyas, el dinero…
todo. -¿Por
qué no piensa mejor en ayudarme? -¡Eso
es lo que estoy haciendo precisamente hombre! Usted tiene que asegurarse
económicamente, no le sirve para nada tratar de trabajar en una fábrica dónde
sólo sería un obrero más. -¡Lo
hago únicamente por estar cerca de Andrés! -¡Confío
porque es inteligente y justo! -¡Meto
mis manos al fuego por ellos! –apasionadamente- ¡jamás me fallaron! Sin embargo
de Ángela… no puedo decir lo mismo. -¡Pero
de lo que sí puede estar seguro es que su casa se convirtió en un campo de
batalla! ¡porque su esposa y su hija se
están peleando como fieras por los bienes que usted dejó! -¡Ellas
no son tan ambiciosas como usted! -¿Entonces
qué? ¿considera que aún no debo regresar? -¡Claro
que sí hombre!... pero a su propia casa… ¡debe buscar la oportunidad para entrar
ahí sin que nadie sospeche de usted! Un
parque. -¡Esto
me cayó como un balde agua fría Simón! Nunca pensé que te fueran a despedir
como a mí –Consuelo está de malhumor. -¡No! Y
me despidió así sin darme ninguna explicación… ¡es una rata asquerosa que no
merece el puesto que tiene! Lo que me preocupa ahora es que no sé cómo te voy a
ayudar Consuelito! -¡No!
¡yo no regreso allí ni aunque me esté muriendo de hambre y menos para
implorarle al bandido de Andrés Corona! -¡No!
Para como están las cosas, no pienso platicárselo ni a mi familia. Esto va
en contra de los deseos de Consuelo- ¡Pero si te quedas callado va a ser peor
mi amor! Mi amorcito –pone voz dulce- ¿tú me quieres y de veras quieres
ayudarme? -Consuelito,
no hace falta ni que lo digas… si tú eres lo que más me preocupa en este mundo. -¿Entonces
por qué no escuchas mis consejos mi cachorrito? Mira… piensa que lo más
importante que yo tengo en esta vida que me puede auxiliar… ¡eres tú! Y tú no
me vas a desamparar… ¿verdad que no mi cachorro? Simón
se derrite-¡Bueno… voy a hacer lo que pueda! Y se
besan y Simón se marcha. Al
quedar sola Consuelo borra cualquier sonrisa y cualquier dulzura de la cara y
dice con rabia- ¡Pues más se vale idiota! Porque de lo contrario no me vas a
volver a ver ni en tus sueños… ¡hombres que no dan dinero! ¿para qué? ¡qué se
vayan al diablo! Mansión. -¿Cómo
es posible que te hayan corrido de la fábrica? –se enoja Antonio. -¡Pues
el mala onda de Andrés Corona que no podía quedarse cruzado de brazos y no encontró
otra forma de desquitarse que corriéndome! -¡Lo
detestas pero no me vas a ayudar! ¿verdad? -¿Por
qué lo dices? -¡Si no
me ayudaste la otra vez que te pedí que me ayudaras con Consuelito! -¡Tranquilo!
Espérate… que ya es medianoche cómo para armar otro escándalo… tranquilo… mejor
espera hasta mañana. Antonio
se tranquiliza y en ese momento Azur empieza a ladrar como loco. -¡Ay!
Ya empezó a aullar ese bendito –suspira Simón- ¡si ya tenía varios días que
descansaba! -Cuando
se pone así me parece que está buscando a don Pedro José –suspira Antonio-
¡como si pudiera volver a tenerlo cerca! En su
habitación Isabel se despierta con los aullidos y se levanta nerviosa, se cubre
con una bata de seda y luego como en trance sale de su habitación y baja las
escaleras. Está a punto de salir al
jardín cuando la detiene Walter- ¿Necesita algo doña Isabel? Isabel
se asusta y parece despertarse- ¡Ese perro Walter! ¿usted sabe de qué manera se
puede callar? -¡Lo
único sería soltarlo! No le gusta estar amarrado. -¡Suéltelo!
–ordena y luego sube corriendo las escaleras. Al
quedar solo Walter reflexiona- ¡Así le aullaba a don Pedro José cuando quería
verlo! ¡cuando se le acercaba! Muy
cerca de la casa Salvador observa la casa desde el auto de Gaetana. -¿Qué
siente al saber que sólo a unos pasos están todos esos seres que tanto ama? Y
todo eso que usted quiere recuperar… es ahí dónde tiene que estar Salvador…
¡cerca de lo que dejó! -¡Lo
conseguiremos hombre! Lo importante es que controle sus emociones… de lo
contrario podría echar todo a perder… ¡se lo aseguro! -¡Estoy
dispuesto a lo que sea! * Casa de
Gaetana. Gaetana
abre la puerta del cuarto de Salvador y lo ve dormir. Cierra y va a hablar con
Lupe en la sala. -¡Se
quedó dormido profundamente! Seguro que lo venció el sueño a la madrugada
porque yo lo sentí caminando de un lado para otro hasta muy tarde. -Es que
debe estar muy alterado, y no es para menos… señora… ¿y usted sí le cree todo
lo que dice? -¡Cómo
no le voy a creer! Con todas las pruebas que me dio… además… le crea o no ese
tipo es Pedro José Donoso… ¡En un cuerpo diferente claro! -¡Hum!
¿y piensa presentárselo a sus clientes? –pregunta inocentemente. -¡Pero
cómo se te ocurre mujer! –le grita Gaetana espantada- ¡esto debe permanecer
oculto! Cómo el más grande los secretos… ¡sí! Y tú debes tener la más grande
las discreciones. -Despreocúpese
jefecita, que seré una tumba. -¡Ponte
arreglar la sala que vienen varios clientes para la sesión de esta noche! No
puedo perder la oportunidad… necesito ese dinero desesperadamente. * Salvador
duerme y pronuncia en sueños- ¡Isabel! –la llama- ¡Isabel! –repite una y otra
vez- ¡Isabel! Mansión. Isabel
duerme cuando escucha que Pedro la llama- ¡Isabel! –y se despierta de un golpe
y se sienta en la cama. * (Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi responsabilidad) @2005 Narración by Mabouchita! Z;D Por favor no ponga esta narración en otro sitio sin avisarme |
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