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El Cuerpo del Deseo

Una historia Original de JULIO JIMENEZ

Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO

*
La característica general de un ataque de nervios es el sentimiento de estar fuera de control y presenta una sintomatología que incluye gritos, llanto, temblor, sofocación y agresión verbal o física, a veces, también, gestos suicidas o pérdida de conciencia.
Ataque de nervios

Panic disorder

CAP# 29: jueves 25 de agosto de 2005 – Isabel con un ataque nervios

*

Mansión.

-¡Estoy esperando doña Rebeca! –grita Simón- ¡ándale! Intente sacarnos de esta casa… ¡y no me importa que usted sea mujer!
-¡Simón por el amor de Dios, ni un escándalo más! ¡te callas ya! –Abigail- ¡ni uno más!

-¿Por qué no escuchan a su mamá he? –Rebeca- ¡ella es mucho más conciente que ustedes! Par de brutos.

-¡Quiere ver qué tan brutos somos vieja bruja! ¿quiere ver?

-¡Cuidado con lo que dices Simón! –aparece gritando Andrés.

-¿Usted también vino a unirse con los demás señor Corona? –Antonio.

-¡Quiero evitar una discusión que no conviene, nada más! Si Isabel exige que se vayan… ¡tienen que respetar su decisión! Y realmente no pueden hacer nada.

-¡Ángela también es la dueña de esta casa! –grita Antonio- ¡en su ausencia no pueden tomar ninguna determinación!

-Abigail… -dice frío Andrés- ¡le pido por favor que hable con sus hijos! Los hace entrar en razón… ¡los pobrecitos están muy equivocados!

-¡Sí… señor Corona! –responde Abigail- lo que pasa es que ellos están defendiendo un derecho que creen tener… ¡y yo también defendería los míos! Pero… en una situación como esta… prefiero marcharme… -respira- ¡no se preocupe que aunque ellos se quejen… nos iremos! – le asegura.

-¿A dónde piensan marcharse y sin avisarme? –aparece Ángela en muletas y se sorprende- ¡Y tú qué estás haciendo aquí! –le exige a Andrés- ¡Con qué derecho vienes a entrometerte en mi casa y con mi gente!

Andrés se queda sin palabras.

-¡Respóndeme! ¿con qué autoridad? ¿y por qué vienes a atacar a Abigail y a sus hijos?

-¡No estoy atacando a nadie Ángela! Simplemente trato de… que acaten una decisión de la mejor forma posible.

-¡Nadie puede despedir a un empleado sin mi autorización! –le grita Ángela- ¡si Isabel tiene sus derechos yo también tengo los míos y no voy a permitir que los pisoteen! ¡no te metas en lo que no te importa Andrés!
-Ángela.

-¡Vete de mi casa, no tienes nada que hacer aquí! ¡fuera!

Andrés se marcha enojado con Walter.

-Tranquila Abigail –le calma Ángela.

-¡Ay señorita Ángela! –llora Abigail- ¡es que esta situación ya es insoportable y por más que usted quiera defendernos! Yo creo que es lo mejor que podemos hacer.

-¡Ya no digas más Abigail! Yo ahorita hablo contigo a solas… voy a explicarte muchas cosas…. ¡tranquila!

*

Isabel que sigue vestida igual, con un vestido marrón tipo amazona y unas botas grises, se pasea nerviosa en la sala.

-¿Satisfecho con lo que lograste mi amor? –Isabel está furiosa.

-¡No empieces!
-¡Qué quieres que te diga! –le grita furiosa- ¡qué no podemos correr a esa gente y que nuevamente tenemos en pie de guerra a la tonta de Ángela!
-¡Nunca imaginé que esa estúpida regresara tan pronto! Tranquila.

-¡Aunque ella haya regresado antes de lo previsto y se empeñe en defender a esa gentuza! –Rebeca- ¡no debes bajar la guardia por nada del mundo Isabelita.

Pero Isabel está furiosa- ¡Se puede saber por qué los corriste a la fuerza!
-¡Ay hija! Yo sólo quería colaborar.

-¡Cada vez que quieres colaborar y te entrometes lo hechas a perder todo! –le reprocha- ¡déjame a solas con Andrés que necesito hablar con él!

Rebeca se retira.

*

En el jardín.

Ángela y Abigail sentadas en un banco.

-Sé que debes estar pensando que soy una inconciente y te equivocas… a mi no da vergüenza en lo más mínimo lo que hice Abigail.

-¡Si yo no soy quien para juzgarla señorita! Pero… no estoy de acuerdo… ¡ni con usted ni con mi hijo! mire… pensará usted que soy anticuada o lo que sea… ¡pero a mí me educaron para respetar a la gente y para guardar las debidas distancias!
-Abigail…

-¡Yo no sé qué es lo que sienta usted por mi muchacho! Pero si de verdad tiene interés en él… aléjese señorita.

-¡No seas tan radical! Eso no es necesario.

-¡Es que son personas de mundos diferentes! Ustedes nunca van a poder estar unidos como Dios manda.

-¿Y por qué no? –suspira Ángela- ¿Quién lo va a impedir? ¡Isabel! ¡Tú!

-Son demasiados jóvenes señorita… y rebeldes… tienen muchas ganas de vivir y todo el derecho a equivocarse… ¡pero hay equivocaciones que la vida no perdona! ¿si me entiende, verdad?

-Entonces tú crees que mi relación con Antonio es un error.

-¡Sí! Sí lo creo, y por su propio bien y el de él, creo que es mejor que  nos vayamos y que se corten las cosas de raíz.

-Te entiendo perfectamente Abigail… y te prometo que a partir de hoy cambiaré mi comportamiento con Antonio… ¡pero por favor no se vayan! –le ruega.

-Señorita Ángela.

-¡Es que no es solamente el aprecio que les tengo Abigail! –empieza a llorar- ¡sino que yo no me imagino sin ustedes! Los siento como míos… por favor… ¡no se vayan!

-¡No diga esas cosas señorita! Usted sabe que nosotros también la queremos muchísimo… pero… pero precisamente por eso no nos podemos quedar.

-¡Es que… si algún se van a mí me gustaría que lo hagan por su propia voluntad! ¡no por la exigencia de nadie! ¡por favor! Por la memoria de mi papá… ¡no me dejen!

*

Sala.

-¡Insisto en que tú no puedes obligarme en hacer lo que a ti se te de la gana! –a Isabel le tiembla la voz de rabia- ¡lo que sucedió hoy es imperdonable y además no nos beneficia absolutamente de nada!

-¡No exageres! –exclama Andrés- hablaré con Ángela y asunto terminado.

Isabel ríe con sorna- ¡Las cosas no son tan fáciles como tú crees! ¡no te confíes Andrés!

-¡Estás muy nerviosa! ¿Por qué no vas a descansar?

Isabel lo mira y se marcha furiosa.

Ángela entra del jardín.

-¡Ángela! Necesito hablar contigo –corre Andrés.

-¡Yo no quiero hablar contigo!

-¡No la moleste señor Corona! –Antonio aparece.

-¡Es sólo un minuto! ¿si? –le pide con suavidad y luego le ordena a Antonio- ¡déjenos a solas!
*

Isabel sube al piso superior todavía histérica y corre para su cuarto cuando la detiene Valeria- ¡Isabel!

-¡Qué quieres! –le responde de mala manera.

-Isabel escúchame.

-¡Qué quieres! –le vuelve a gritar- ¡qué es lo que me vas a decir! ¡que te complace ver cómo Ángela defiende a Abigail y a sus hijos así como te gusta a ti! –le grita fuera de sí.

-¡No voy a negar que me alegra!

-¿Sabes que sí vamos a hacer? ¡vamos a platicar tú  y yo! –y la toma del brazo y la arrastra a su pieza- ¡eso es lo que vamos a hacer y sí me vas a escuchar!

*

Gaetana y Salvador conversan mientras Gaetana conduce.

-¿Y se quedó en un hotel desde que llegó?

-¡No! Las primeras noches la pasé en la calle caminando como un vago.

-¿Y de dónde sacó el dinero para mantenerse?

-Una persona del pueblo me lo dio.

-¡A poco le dio ese dinero! –no le cree.

Salvador la mira sincero- ¡Claro que no! Entré a mi propia casa como un ladrón y me robé a mí mismo.

Gaetana se asusta- ¡Fue capaz de hacer esa locura!

*

Mansión.

-Quiero que sepas que Isabel ni yo no quisimos abusar de esa gente… ¡simplemente quisimos defenderte de Antonio! Nada más.

Ángela lo mira con burla.

-¡Sí! Yo sé que eres libre de hacer con tu vida lo que quieras… pero Antonio no te conviene… ¡tu papá te lo había dicho!

-¿Entonces quien me conviene? ¡un tipo aprovechado como tú!

-Ángela.

-¡Por favor! Si mi papá hubiera sabido la clase de hombre que eres… hubiera preferido un millón de veces a Antonio.

-¡Si tú supieras cuanto me duele lo que dices… te callarías!
-¡No me niegues que lo que acabas de hacer fue para desquitarte con Antonio y no para ayudar a Isabel!

-¡Bueno sí! –reconoce Andrés- ¡sí! Tal vez tengas razón… ¡me molesta que te hayas acostado con… un tipo como Antonio! ¡hubiera preferido mil veces que lo hicieras con otro hombre! –la mira con rabia- ¡quizás yo no te merezca pero él tampoco! Te pido que lo pienses… me dolería mucho que termines al lado de un tipo como Antonio… no serias feliz.

-¡Yo creo que eres la persona menos indicada par darme consejos sobre mi vida privada! –le dice fría Ángela- ¡te voy a pedir un favor, no te vuelvas a meter en mis  asuntos personales porque vamos a tener problemas muy serios! –y se marcha.

Andrés la toma del brazo.

-¡No me toques! –le grita Ángela- ¡Vicky! –llama y ésta aparece- ¡ayúdame por favor a subir a mi cuarto!

-Si señorita.

-¡Y retírate! –echa a Andrés- ¡no te soporto!
*

Habitación de Isabel.

Isabel está en plena crisis de furia-¡Yo te necesito y no sabes cuanto! –tiembla como una hoja- ¡porque eres mi mejor amiga! ¡eres mi confidente! –llora- ¡pero es que mira como me pagas Valeria! No solamente con tu indiferencia, sino además de todo me llevas la contra… ¡eres la aliada de ellos! –grita furiosa- ¡ahora me ves como tu peor enemiga!

-¡Te advertí que tarde que temprano te decepcionarías de mí! Y por eso quería marcharme.

Isabel llora y tiembla-¡Yo con gusto dejaría que te largaras de esta casa! Pero no te voy a complacer prima… ¡te vas a quedar a mi lado indefinidamente! –llena de rabia y celos-  Pero no para que alíes a mis enemigos… ¿entendiste?

Valeria se sorprende-¿Qué quieres decir?

-¡Que te voy a colocar en el lugar que tú quieres! ¡acompáñame!

-¿Qué haces?

-¡Acompáñame! –le grita Isabel y  la tía del brazo y la lleva hasta la habitación de Valeria a rastras.

-¡Isabel por favor! Déjame explicarte… -se asusta Valeria- ¡Isabel por favor no me tires! –empieza a llorar- ¡Isabel!

Isabel la mete en el cuarto- ¡Andale! ¡esto es lo que querías! ¡qué te trataran a las patadas como lo hacía mi mamá! –grita fuera de sí- ¡pues ya lo tienes, ya lo conseguiste! ¡si no te mereces otra cosa!
-¡No me vas a humillar Isabel! –le grita Valeria- ¡no te lo voy a permitir!
-¿No me lo vas a permitir? –se burla Isabel- ¡no me digas! ¿Cuántos veces tengo que repetirte niña estúpida? ¡que yo puedo hacer contigo lo que se me de la gana! –le grita- ¡si yo por eso te saqué del sanatorio!
Valeria grita furiosa- ¡Cállate, cállate! No quiero que me lo digas… ¡no tienes por qué echármelo en cara!
-¡Te voy a repetir cuantas veces se me pegue la gana! ¡la cantidad de favores que te he hecho para que aprendas que yo… soy la que manda! –llora con rabia- ¡y si no puedo tener tu cariño entonces voy a tener tu odio porque no me gustan los terminos medios! ¿me oíste?

-¡Yo me voy a ir y ni tú ni nadie van a poder retenerme Isabel! –grita Valeria.

-¡Ha! –ríe Isabel histérica- ¡te vas a ir! ¡tú no te vas a ir!

Y ambas se toman de los pelos y lloran y pelean y gritan furiosas hasta que entra Rebeca con Walter y las separa.

-¡Isabel! Cálmate hija por favor.

-¡Estás acabando con mi paciencia Valeria! –Isabel se queda sin aire- ¡y desde este momento no vas a administrar esta casa! ¿me oíste? –llena de rabia- ¡y tampoco te vas a aliar con los empleados porque tú lo único que quieres es perjudicarme! –llora- ¡yo lo sé!  -mira a Rebeca- De ahora en adelante… ¡tú tía! Te encargarás de la casa.

-¡Isabel por favor! No pierdas tu tiempo… ella es una inconciente… ¡estás muy ofuscada mi amor! –trata de calmarla Rebeca.

Isabel llorando mira a Valeria que la mira furiosa- ¡Prohibido que salgas de este cuarto! –le grita- ¡tú volverás a estar encerrada como cuando llegaste a esta casa! ¿me oíste? ¡y mi tía se va a encargar de que mis ordenes se cumplan! –y mira a Rebeca- ¡a partir de hoy esta escuincla estúpida pierde todos sus derechos! –y luego mira a Valeria- ¡Y pobre de ti si sales de esta maldita y aburrida habitación! –y sale corriendo.
-¡Isabel! –la sigue Rebeca- ¡cálmate por favor Isabel!
Valeria se queda llorando.

*

En el pasillo Rebeca la alcanza- ¡Isabelita por favor!
-¡Ella se lo buscó tía! –llora Isabel- ¡Ella se lo buscó porque no me quiere! –tiembla de pies a cabeza- ¡ella  no me quiere como nadie me quiere en esta casa! –se abraza temblando- ¡porque solamente estoy rodeada de puros enemigos!
-¡No digas eso Isabelita! Yo te quiero, yo soy tu tía, te quiero como si fueras mi hija.

Andrés sube en ese momento- ¿Que sucede?

-¡Se ha puesto mal de un momento a otro! –se desespera Rebeca- ¡por favor, ayúdanos Andresito!

-Isabel, tranquila, tranquila.

Pero Isabel es un manojo de nervios- ¡Solamente quiero que esto termine de una vez! Por favor.

-¡Shh! –la abraza- El sábado viajamos a Nueva York, no quiero que te quedes un segundo más en esta casa.

-¡No creo que sea el momento indicado para viajar! –se niega Isabel- ¡hasta que las cosas no marchen bien en esta casa!
-¡Sí lo es! Estás muy nerviosa… por eso nos vamos… ¡nos vamos!
*

Un restaurante.

- ¡Así que se atrevió a robarse a sí mismo!  Es increíble que haya entrado a su propia casa a robar.

-¡No tenía otra alternativa Gaetana! afortunadamente tenía ese dinero guardado… ¡sólo que nunca pensé que terminaría convirtiéndome en ladrón para poder recuperarlo.

-¡Yo tengo entendido que esa casa está muy vigilada día y noche! ¿Cómo entró?

-¡No fue fácil! Estuvieron a punto de descubrirme.

Gaetana se asombra- ¿Y donde sacó dinero del estudio?

-De una caja fuerte que tengo oculta en un lugar secreto – le confiesa.

Gaetana se pone alerta- ¿Y tiene más dinero ahí?

-¡Le interesa mucho el dinero que pueda tener! ¿cierto?

-¡Vamos hombre! ¿para qué le digo que no?

-¡Usted no se imagina cuanto Gaetana! pero el dinero es lo de menos… ¡comparado con la colección de joyas! Hay muchas joyas y todas extremadamente valiosas.

-¿No me está exagerando?

-¡No exagero! Yo poseo un tesoro que sólo yo sé dónde se encuentra.

-Hombre, pero si lo que usted dice es cierto… ¡usted sigue siendo un hombre muy poderoso! ¿pero por qué no se trajo todo el dinero en lugar de esos pocos dólares?

-¡Porque no lo necesito! Al menos por ahora… ¿qué posibilidades tiene de conseguirme un documento de identificación?

-¿Usted cree que yo me relaciono con falsificadores de documentos? –se enoja Gaetana- ¡pues no hombre, yo soy muy honrada!

-Y yo tengo mucho dinero y estoy dispuesto a pagar la cantidad que sea por un documento de identidad.

Gaetana duda- Bueno… ¡déjeme ver qué puedo hacer para ayudar! Por cierto… ¿Cuánto tiempo más piensa quedarse en ese hotel?

-¡No lo sé! Pensaba que tal vez usted me podía ayudar a tomar una decisión al respecto.

-¡Ah bueno! Lo primero es que a usted no le conviene para nada quedarse ni un día más en ese lugar… ¡así que cuando terminemos de comer usted me recoge sus cosas y se me viene conmigo a la casa! ¡allí lo voy a instalar! –decide Gaetana- ¡porque ahora más que nunca tengo que saber dónde está y tenerlo cerca!

-¿Cómo cree Gaetana? ¡yo no quiero molestarla!
-¡Por favor! Va a ser un verdadero placer tenerlo como invitado de honor en mi casa…. ¡después de todo usted sigue siendo don Pedro José, mi gran amigo, Pedro José Donoso!

*

Isabel duerme un sueño profundo.  Rebeca vigila su sueño leyendo una revista hasta que decide dejarla, la mira y sale del cuarto de puntillas.

*

Apenas Rebeca sale al pasillo encuentra a Vicky y decide utilizar su nueva autoridad-¿Se puede saber qué hace por aquí?

Vicky la mira sorprendida- Vine a ver qué se le ofrece a la señorita Ángela.

-¡Ay no me diga! Pues de ahora en adelante se va a dedicar estrictamente a los oficios de la cocina… ¿entendido? –le dice de muy mala manera- ¡no quiero verla rondando por este piso!

-¡No me diga! –se alebresta Vicky- ¿y ahora a santo de qué me va a dar ordenes usted?

-Bueno –sonríe Rebeca con triunfo- pues por si no lo sabía estoy reemplazando a Valeria. De hoy en adelante me voy a encargar de administrar la casa de mi sobrina… ¡así que queda advertida!... señora.

*

Habitación de Valeria.

Vestida con un camisón de algodón celeste que le queda horrible está pensando triste cuando entra Rebeca-¿Ya estás más calmada Valeria?

-¡Ay tía! Si no soy yo la que sufre de crisis nerviosa… ¡lo que nunca me imaginé fue que Isabel me hablara así de fuerte! –sufre.

-¡Tú tienes la culpa niñita! Porque me cansé de advertirte que no abusaras de la generosidad de Isabel… lo ves… no me escuchaste y ahora tienes que atenerte a las consecuencias.

-No supo lo que hacía –la defiende Valeria- ¡si se desahogó conmigo fue porque no encontró otra persona con quien hacerlo! –y luego sonríe- ¡lo más importante es que no pudo salirse con la suya, Abigail y sus hijos seguirán viviendo en esta casa!
-¡Hum! –Rebeca mueve la cabeza negativamente- ¡por lo que veo a ti Isabel te importa un pepino! ¿verdad? –suspira- ¿es que no te diste cuenta que estuvo a punto de sufrir un ataque?

-Bueno, ya se le pasará y entrará en razón… ¿no crees?

-Bueno, pues mientras eso ocurre, espero que obedezcas y que no le lleves la contraria en nada.

Valeria se escandaliza- ¿Y piensas que voy a encerrarme en estas cuatro paredes como lo ordenó?

 

(y pensar que antes era ella la que quería estar encerrada).

 

-¡Ah! –Rebeca sonríe con maldad- ¡claro que sí! Porque yo me voy a encargar de hacerte respetar esa orden.

-¡Por Dios tía!
-Si Isabel considera que no tienes derecho mientras vivas en su casa, no puedes contradecirla…. ¡lo perdiste todo! ¡hasta tu libertad Valeria!

(y Rebeca siempre en vez de arreglar las cosas,  las empeora)

*

A Gaetana le brillan los ojos- ¡Si es cierto que posee esa fortuna, estamos hechos mi querido amigo! Yo podría salir de las deudas que están enloqueciéndome y no tendría que mudarme de esta casa… ¡tampoco tendría que esconderme de los acreedores! –suspira feliz.

Salvador la mira con reproche-¡Usted sólo piensa en el dinero! Y yo en los seres que amo.

-¡Ay! No me malinterprete hombre… ni piense que quiero ayudarlo por puro interés… ¡pero si usted tiene el dinero que yo necesito! ¿qué tiene de malo que yo se lo pida?

-¡Después de vivir esta experiencia el dinero poco o nada me importa! Sólo deseo recuperar el afecto de mis seres queridos… ¡volver a ver a mi hija! –suspira- ¡a mi esposa Isabel! ¡a mi entrañable amigo Andrés y al resto de mis empleados!
Gaetana tuerce los labios- ¡Sobre todo a ella! ¡a esa mujer en la que yo nunca confié!

Salvador la mira con sus profundos ojos negros de ultratumba y le dice con un dejo de amenaza- ¡Si volví lo hice por ella! Sobre todo por ella… ¡por Isabel! –suspira profundamente- ¡Isabel lo es todo para mi Gaetana!

Gaetana se asusta- ¡Bueno! Pero no me mire así hombre, que me da miedo… ¡ya la vera! A ella y a todos los demás… eso se lo aseguro… ¡pero primero tenemos que planear muy bien el reencuentro con todas esas personas que lo creen muerto don Pedro José Donoso! –y luego le advierte- ¡pero tenga en cuenta algo muy importante! Para ellos… Pedro José Donoso está muerto… ¡y enterrado! Y sólo usted tendrá que enfrentarlos… Salvador Cerinza… ¡sólo usted!

*

Mansión.

Cocina.

Vicky está furiosa- ¡La señora Isabel está loca de remate! ¿vio lo que hizo? Como no pudo fregarla a usted la agarró con la señorita Valeria… ¡ayudada por la vieja bruja de la Rebeca! Es que van junto con pegado.

-¡Yo te juro Vicky que de buena gana me hubiera marchado ya! –suspira cansada Abigail- ¡si no fuera por la señorita Ángela ni mis hijos ni yo estaríamos ya en esta casa!
-Si le hubiera dado el gusto a esos sinvergüenza yo nunca se lo hubiera perdonado Abigail… ¡porque una cosa es ser respetuoso y otra cosa es ser tarugo! Usted no puede dar su brazo a torcer tan fácilmente Abigail.

-¡Pues no, pero esto tampoco se puede convertir en un campo de batalla! Es que sería absurdo discutir todo el tiempo con la señora Isabel… ella es la patrona y yo simplemente una empleada Vicky.

-Usted puede dar pelea si cuenta con el apoyo de la señorita Ángela, y váyase amarrándose bien las enaguas porque la señora Rebeca va a administrar la casa.

-¡Qué! –se espanta Abigail- ¿Quién dijo eso?

-¡Pues ella lo estaba gritando anoche! Que la señora Isabel le dio permiso para reemplazar a la señorita Valeria.

-¡Ahora sí presiento que los problemas se van a poner mucho peor de lo que yo presentía! –exclama Abigail.

-¡Póngase a rezar y abra bien los ojos! –le aconseja Vicky.

*

Simón sale corriendo.

-¡Simón! –grita Abigail.

Simón se detiene y le da un beso- ¡Nos vemos en la tarde mamacita!
-¡Cuídate mucho hijo! si te vas a quedar con tu novia, avisa, no te pierdas por ahí.

Simón arranca la moto y se marcha.

-¡Ese muchacho me tiene muy preocupada Vicky! –suspira Abigail.

-¿Por la novia que se consiguió?

-¡No solamente por ella! Sino por Andrés Corona… siento que ese señor puede emprenderla con él… no sé… ¡francamente me da mala espina, cómo que no le tengo confianza!
*

Salvador y Gaetana discuten mientras Gaetana lo conduce en su auto.

-¡Andrés Corona es el hombre más correcto, más honesto que he conocido! –dice apasionadamente Salvador- ¡por eso le confié la dirección de mis empresas! Porque tenía la capacidad para responder.

Gaetana pone cara incrédula- ¿Y le respondió?

-¡No sólo profesionalmente! Ese muchacho me respondió como un amigo fiel… fue como un hijo para mí Gaetana… sincero, leal… ¡siempre estaba dispuesto a colaborar con todo!
-¿Y usted cree que ahora haga lo mismo?

-¡Confío en él con los ojos cerrados! Por eso voy a buscarlo Gaetana.

*

Mansión.

Isabel toma un baño de espuma.

-¡No sé para qué te levantas tan temprano Isabelita, hija! Deberías quedarte durmiendo, descansando para recuperar fuerzas… recuerda que mañana viajas a Nueva York y no precisamente en un viaje de vacaciones.

-¡No puedo irme! –Isabel sigue hecha un  manojo de nervios-sabiendo que las cosas no marchan correctamente… ¡necesito hablar con Ángela!

-¡Ah! Por favor… ¡ya cálmate! ¿para qué tienes que hablar con esa muchachita? ¡no te acabes la vida! ¡olvídate de ella! ¡y de la oveja negra de Valeria!
Isabel la mira con esperanzas y culpable- ¿La has visto?

-¡Claro que la he visto! ¡ahí está encerrada como siempre! –despotrica Rebeca- ¡Pero no creas que sufre ni mucho menos! ¡nada! ¡la muy idiota está fresca como un lechuga! –baja la voz- ¡solamente esperando que tú te vayas para empezar a hablar con Ángela y con Abigail!

Isabel se llena de celos- ¡No tía! –dice desesperadamente insegura- ¡no lo puedes permitir! –tiembla- ¡debemos impedir que se acerque a ellas!
-¡Pierde cuidado queridita! –Rebeca ríe- ¡tus ordenes son sagradas para mí, mi amor! Te las haré respetar como un militar.

*

Habitación de Valeria.

Valeria lee cuando golpean a su puerta, ella la abre y entra Abigail.

-¡Buenos días señorita! Como no bajó usted al comedor me permití subirle algo para que desayunara.

-¡Muchas gracias Abigail! Tú siempre tan amable conmigo.

Abigail deja la bandeja- Señorita… discúlpeme la indiscreción… ¿pero es cierto lo que dijo Vicky? ¿qué la señora Isabel le prohibió salir de su cuarto?

-Así es Abigail.

-¡Yo espero que no le haga usted caso! Eso es de locos.

-Bueno, no quiero empeorar las cosas, y prefiero llevarle la corriente mientras se calma.

-¡Me asombra su comprensión con la señora!
Valeria la mira a los ojos- ¡Le debo muchísimo Abigail! Y no puedo comportarme ingratamente… le aseguro que aunque parezca a veces una mujer cruel… ¡en el fondo ella se hace más daño!

Abigail la mira con pena- ¡Estoy a sus órdenes para lo que usted necesite, si necesita algo no dude en llamarme!

-Con permiso, buen provecho y desayune.

-Gracias.

*

Abigail sale del cuarto de Valeria cuando Rebeca la ve y le grita- ¡Abigail! ¡venga acá!

Abigail se acerca a regañadientes-Dígame doña Rebeca.

-¿Se puede saber quien le dio permiso para entrar al cuarto de Valeria? ¿eh? –le reclama con disgusto.

Abigail se escandaliza- ¡Debo pedir permiso para traerle sus alimentos!
-¡Por supuesto que sí! No quiero verla a usted ni a la majadera de Vicky cerca de las habitaciones! ¿entendido?

-¡Escúcheme bien doña Rebeca! Yo soy muy respetuosa pero también exijo que me respeten… ¡si usted y la señora Isabel se han atrevido a encerrar a la señorita Valeria, conmigo le advierto que no van a poder hacer lo mismo!

-¿Ya está sacando las uñas Abigail?

-¡Simplemente defiendo mis derechos! Creo que usted está abusando de su autoridad.

Rebeca sonríe con maldad-¿Quiere que lo consultemos con mi sobrinita Isabel? –pregunta segura de sí misma.

-¡Cómo no! Pero entonces… vamos a consultarlo también con la señorita Ángela… ella está en el salón, voy a buscarla.

-¡No, no, no! –grita Rebeca- ¿para qué revolver el avispero tan temprano?

*

En la sala.

-Ángela, subir y bajar escaleras puede hacerte daño… -Antonio- ¡no debiste salir de tu cuarto!
-Pero es que no quiero quedarme allí encerrada, además debo estar alerta para saber qué es lo que hacen Isabel y doña Rebeca.

-Me gusta tu carácter –sonríe Antonio- ¿te sigue doliendo mucho el pie?

 

(Ángela tiene puestas sus famosas botas verdes!!! Pero una de ellas al lado de modo a promocionarlas!! Pero es completamente ridículo que se pasea con el lado de la bota a todos lados)

-No, ya no.

-¿Y hasta cuando te van a quitar eso? –pregunta por la férula (tablilla flexible y resistente que se emplea en el tratamiento de las fracturas).

-Pues no sé, no me dijo nada el médico 

Antonio se sienta a su lado- ¡Me preocupé mucho por ti! Me sentía muy mal Ángela.

-¡Yo también! Por eso quise salir de la clínica cuanto antes… presentía que algo malo podía ocurrir en mi ausencia… y ya mes… ¡no me equivoqué!

-¡Nos condenan cómo si hubiéramos cometido un crimen! Hasta mi mamá está furiosa por lo que hicimos.

-¡Sí! Ya lo sé… todos lo ven con malos ojos… ¡por eso es mejor que dejemos las cosas así!

-¿Por simple miedo?

-¡No Antonio! Por respeto a tu mamá más que nada… pero quiero que sepas que te quiero y que no me arrepiento ni un solo minuto de nuestros momentos en el ático… ¡nuestro ático!

Antonio sonríe- ¡me encanta escucharte decir eso! Yo también pienso lo mismo.

Y están a punto de besarse cuando Isabel baja las escaleras y los mira.

Ángela y Antonio se separan.

Isabel se acerca- ¿No deberías estar en la universidad Antonio? –pregunta.

-¡Hoy tengo clases hasta en la tarde!
-¡Bueno pues! Debería estar ocupando su tiempo en algo más provechoso… ¿no cree? –y luego sin esperar más- ¿me deja a solas con Ángela que necesito hablar con ella?

Antonio sin decir más se levanta y se marcha.

Ángela e Isabel quedan solas.

*

Cítricos Donoso.

Andrés recorre la fábrica y le grita a Simón-¡No tengo nada que hablar con usted! ¿Cómo se lo tengo que decir?

-¡Alguien tiene que darme una explicación de lo que acaban de hacer conmigo! ¡y ese es usted!
-¡Yo no hablo con empleados! Hable con el jefe de personal.

-¡Ya hablé con él y no pudo justificar mi despido! ¡por favor confiese que usted fue el que ordenó que me corrieran!
-¿Piensas que me tomaría semejante molestia? –se burla Andrés- ¡me importa muy poco si trabajas o no en esta empresa!

-¡Señor Corona, se honrado! –se burla Simón- ¡claro, como no nos pudo echar de la casa se desquita corriéndome de la fábrica!
-¡Tendría razones de sobra! ¿cree que me gusta verlo a usted o a su familia con todo el daño que le hacen a Isabel? ¡si tuvieran un poco de decencia se hubieran largado hace tiempo!

-¡Pues precisamente por decencia es que no vamos a permitir que nos pisoteen como si fuéramos perros! Si nosotros no fuéramos honrados… ¡don Pedro nunca nos hubiera protegido!
-¡Don Pedro está muerto! –le recuerda Andrés- ¡Afuera de esta empresa! No tienes nada que hacer aquí… ¡así que no estorbes! –y luego mira a todos los que los escuchan- ¡qué miran! ¡a trabajar!

*

En la entrada de la fábrica el guardia detiene a Salvador que está acompañado de Gaetana-¡No insista señor! Le digo que no hay vacantes en la fábrica, hace meses que no reciben a ningún empleado nuevo.

-Bueno, pero si habla con el jefe de personal y con el señor Ramirez.

-¿Usted lo conoce?

-¡Claro, claro que lo conozco! –afirma Salvador- ¡lo conozco mucho más de lo que usted imagina… hable con él por favor.

Gaetana pone cara de espanto al escucharlo y lo lleva del codo- Un momento por favor… -simula- mira que lindo- y cuando quedan a distancia le reprocha- ¡Salvador!

-¿Qué pasa Gaetana?

-¡No puede decir que conoce a alguien de la fábrica hombre! –le recuerda- ¡usted no puede decir que conoce al jefe de personal!
-¡Claro que lo conozco! Si yo mismo lo nombré para ese cargo.

-¡Usted no nombró a nadie hombre! ¡fue don Pedro José Donoso! Si usted queda como un mentiroso nunca va a poder asomar ni la punta de la nariz.

-¡De alguna manera tengo que acercarme a Andrés! –se desespera Salvador.

-¿Y empleándose como obrero en la fábrica? ¡su fábrica! –se burla Gaetana.

-¡Si logro emplearme voy a estar cerca de Andrés! Cuando esté cerca de él va a ser muy fácil hacerle que me ayude… ¡yo le digo! ¡Andrés es como mi hijo!

-¡Por favor! Piense hombre, antes de hacer una tontería… ¡fíjese! Si a mi me costó un esfuerzo terrible creerle… ¿usted cree que cualquier persona le va a creer así de buenas a primeras?

En ese momento ven a Simón que se acerca- ¡Mire quien viene ahí! ¡Simón!

Gaetana corre a esconderse- ¡Ay Dios!
Salvador se queda mirando.

Simón sin mirarlos se despide del guardia que le pregunta-¿Y eso, por que se va tan temprano Domínguez?

-¡Porque me largo definitivamente! ¡el patrón me corrió de la fábrica! –dice enojado Simón.

-¡Hombre! –se apena el guardia- ¡de veras no sabe cuanto lo lamento!
Simón arranca la moto y se marcha sin ver a Salvador ni a Gaetana.

El guardia los mira- ¡Pues señores, aquí no hay nada que hacer! ¿si lo ven? ¡en lugar de emplear están despidiendo a todo el mundo! Ese muchacho que ven allí, fue suspendido de su trabajo.

Salvador lo mira boquiabierto.

*

Mansión.

Sala.

-¡Vamos a ver si me entiendes Isabel! ¡ni tú ni nadie puede despedir a Abigail sin mi consentimiento, ella no es una empleada cualquiera y si la atacas tendrás serios problemas conmigo!
-¡Si mi intención no era despedirla! –finge Isabel- ¡pero si tú crees que lo hice por atacarte ese es tu problema!
-¿Para eso querías hablar conmigo? –se enoja Ángela- ¿para decirme que me vas a declarar la guerra?

-¡Tú y yo no podemos seguir en el mismo techo Ángela! Alguna de las dos se tiene que marchar… ¡aunque por el momento te voy a dejar en paz yo creo que a mi regreso de Nueva York tenemos que definir esta situación! –se marcha.

-¡Isabel! –la detiene Ángela- ¡ya me enteré que nombraste a tu tía Rebeca como administradora de esta casa! Pero como yo no intervine en ese nombramiento no esperes que la reconozca como tal.

-¡No importa! –responde Isabel- ¡Ella tiene suficiente carácter como para hacerse respetar! Además alguien tiene que cuidar mis derechos en mi ausencia… te guste a ti o no.

*

En el jardín.

-¡La felicito de todo corazón! –Walter- doña Isabel debería haber hecho esto hace mucho tiempo… ¿Quién mejor que usted para poner orden en esta casa? Y sobre todo enfrentar a esa manada de sirvientas atrevidas… empezando por Abigail.

-¡Ay! Yo sé que no será una tarea fácil, pero afortunadamente yo me hago respetar… ¡que no se imaginen que me van a manejar así con un dedito como hacían con la debilucha de Valeria!
-¡Esa niñita para lo único que sirve es estorbar! Bien hecho que la encerraron, aunque sería mejor que se marchara… porque últimamente está muy rebelde… ¡claro con el mal ejemplo que ha recibido de Abigail!
-¡Ah! No se preocupe, que de esa impertinente también me voy a encargar yo –ríe malvada- ¡lo importante ahora! –baja la voz- es que podemos revolver toda la casa como se nos de la gana… ¡al fin podremos entrar al cuarto secreto del difunto Pedro José Donoso! –suspira feliz.

*

Gaetana está preocupada- ¡Tiene que regresar al escondite y recuperar todo lo que dejó allí! Antes que otro mas aventado se apodere de todas las joyas, el dinero… todo.

-¿Por qué no piensa mejor en ayudarme?

-¡Eso es lo que estoy haciendo precisamente hombre! Usted tiene que asegurarse económicamente, no le sirve para nada tratar de trabajar en una fábrica dónde sólo sería un obrero más.

-¡Lo hago únicamente por estar cerca de Andrés!
-¡Ese tipo no le va a hacer ningún caso! Yo no entiendo por qué le tiene tanta confianza.

-¡Confío porque es inteligente y justo!
-¿Qué tan justo puede ser si se alió con Isabel Arroyo para quitarle lo que legalmente le pertenece a su hija? ¡yo le conté lo que pasó cuando traté de ayudarla!
Salvador la mira enojado -¡Ni Andrés ni Isabel se atreverían a quitarle un solo centavo a Ángela! –le responde- ¡confío plenamente en ellos! –y luego suspira triste- ¡mucho más que en mi propia hija!
-¡Hum… puede estar equivocado! –le advierte Gaetana.

-¡Meto mis manos al fuego por ellos! –apasionadamente- ¡jamás me fallaron! Sin embargo de Ángela… no puedo decir lo mismo.

-¡Pero de lo que sí puede estar seguro es que su casa se convirtió en un campo de batalla! ¡porque su esposa y su  hija se están peleando como fieras por los bienes que usted dejó!

-¡Ellas no son tan ambiciosas como usted!
-¡Ay, no sea tan ingenuo hombre por favor! –le grita Gaetana- ¡usted es un hombre de experiencia y sabe perfectamente que ante una herencia nadie se deja tumbar! Se imagina los agarrones que se deben estar dando esas dos con lo mal que se caen… ¡deben estar odiándose a muerte!
Salvador apesadumbrado toma asiento- ¡Es que no alcancé a organizar la repartición de mi fortuna!
-¡Se lo repito hombre! Usted confía a veces demasiado en algunas personas que quizás no conoce a fondo… por eso debe aprovechar esta nueva personalidad para descubrir la verdad.

-¿Entonces qué? ¿considera que aún no debo regresar?

-¡Claro que sí hombre!... pero a su propia casa… ¡debe buscar la oportunidad para entrar ahí sin que nadie sospeche de usted!
-Tal vez tenga razón Gaetana… ¡si quiero acercarme a mis seres queridos debo planear muy bien mi regreso! ¡pero no será fácil! –suspira- ¡no será fácil!
*

Un parque.

-¡Esto me cayó como un balde agua fría Simón! Nunca pensé que te fueran a despedir como a mí –Consuelo está de malhumor.

-¡No! Y me despidió así sin darme ninguna explicación… ¡es una rata asquerosa que no merece el puesto que tiene! Lo que me preocupa ahora es que no sé cómo te voy a ayudar Consuelito!
-¡Ay mi amor, tranquilo! Mira, lo único que importa ahora es saber cómo vas a recuperar el puesto.

-¡No! ¡yo no regreso allí ni aunque me esté muriendo de hambre y menos para implorarle al bandido de Andrés Corona!
-¡Es que no tienes que implorarle nada Simón! –se impacienta- ¡tú eres muy importante!
-¿Importante yo? ¡ay Consuelito no me consueles!
-¡Pero ya se te olvidó que tú eras el protegido del dueño de la fábrica! ¡no seas bobo! Ándale y platícale a la hija del señor Donoso.

-¡No! Para como están las cosas, no pienso platicárselo ni a mi familia.

Esto va en contra de los deseos de Consuelo- ¡Pero si te quedas callado va a ser peor mi amor! Mi amorcito –pone voz dulce- ¿tú me quieres y de veras quieres ayudarme?

-Consuelito, no hace falta ni que lo digas… si tú eres lo que más me preocupa en este mundo.

-¿Entonces por qué no escuchas mis consejos mi cachorrito? Mira… piensa que lo más importante que yo tengo en esta vida que me puede auxiliar… ¡eres tú! Y tú no me vas a desamparar… ¿verdad que no mi cachorro?

Simón se derrite-¡Bueno… voy a hacer lo que pueda!

Y se besan y Simón se marcha.

Al quedar sola Consuelo borra cualquier sonrisa y cualquier dulzura de la cara y dice con rabia- ¡Pues más se vale idiota! Porque de lo contrario no me vas a volver a ver ni en tus sueños… ¡hombres que no dan dinero! ¿para qué? ¡qué se vayan al diablo!
*

Mansión.

-¿Cómo es posible que te hayan corrido de la fábrica? –se enoja Antonio.

-¡Pues el mala onda de Andrés Corona que no podía quedarse cruzado de brazos y no encontró otra forma de desquitarse que corriéndome!
-¡Cada día que pasa detesto más a ese tipo!

-¡Lo detestas pero no me vas a ayudar! ¿verdad?

-¿Por qué lo dices?

-¡Si no me ayudaste la otra vez que te pedí que me ayudaras con Consuelito!
-¡Simón! En ese caso yo no conocía siquiera a la muchacha, pero ahora… que se trata de ti voy a hacer lo que sea para ayudarte… ¡es más! Ahora mismo voy a buscar a Ángela para contarle todo lo que está pasando.

-¡Tranquilo! Espérate… que ya es medianoche cómo para armar otro escándalo… tranquilo… mejor espera hasta mañana.

Antonio se tranquiliza y en ese momento Azur empieza a ladrar como loco.

-¡Ay! Ya empezó a aullar ese bendito –suspira Simón- ¡si ya tenía varios días que descansaba!

-Cuando se pone así me parece que está buscando a don Pedro José –suspira Antonio- ¡como si pudiera volver a tenerlo cerca!
*

En su habitación Isabel se despierta con los aullidos y se levanta nerviosa, se cubre con una bata de seda y luego como en trance sale de su habitación y baja las escaleras.  Está a punto de salir al jardín cuando la detiene Walter- ¿Necesita algo doña Isabel?

Isabel se asusta y parece despertarse- ¡Ese perro Walter! ¿usted sabe de qué manera se puede callar?

-¡Lo único sería soltarlo! No le gusta estar amarrado.

-¡Suéltelo! –ordena y luego sube corriendo las escaleras.

Al quedar solo Walter reflexiona- ¡Así le aullaba a don Pedro José cuando quería verlo! ¡cuando se le acercaba!
*

Muy cerca de la casa Salvador observa la casa desde el auto de Gaetana.

-¿Qué siente al saber que sólo a unos pasos están todos esos seres que tanto ama? Y todo eso que usted quiere recuperar… es ahí dónde tiene que estar Salvador… ¡cerca de lo que dejó!
-¿Cómo conseguirlo?

-¡Lo conseguiremos hombre! Lo importante es que controle sus emociones… de lo contrario podría echar todo a perder… ¡se lo aseguro!

-¡Estoy dispuesto a lo que sea!
-¡Aunque yo de vidente tengo muy poco, puedo asegurarle, vaticinarle que muy pronto estará ahí, recorriendo los mismos pasos que dejo Pedro José Donoso!

*

Casa de Gaetana.

Gaetana abre la puerta del cuarto de Salvador y lo ve dormir. Cierra y va a hablar con Lupe en la sala.

-¡Se quedó dormido profundamente! Seguro que lo venció el sueño a la madrugada porque yo lo sentí caminando de un lado para otro hasta muy tarde.

-Es que debe estar muy alterado, y no es para menos… señora… ¿y usted sí le cree todo lo que dice?

-¡Cómo no le voy a creer! Con todas las pruebas que me dio… además… le crea o no ese tipo es Pedro José Donoso… ¡En un cuerpo diferente claro!
-¡Si usted está convencida de eso qué le vamos a hacer! –dice Lupe no muy convencida- ¿y a usted no le da miedo ayudarlo? ¡porque se podría meter en un lío bien grande!
-¡Ay! Más de los que tengo mujer… si me descuido me ponen de patitas en la calle… ¡y si lo ayudo él podría sacarme de mis problemas económicos! –baja la voz- ¡además Lupe, esta experiencia es sumamente importante! Tú no tienes idea de cuanto.

-¡Hum! ¿y piensa presentárselo a sus clientes? –pregunta inocentemente.

-¡Pero cómo se te ocurre mujer! –le grita Gaetana espantada- ¡esto debe permanecer oculto! Cómo el más grande los secretos… ¡sí! Y tú debes tener la más grande las discreciones.

-Despreocúpese jefecita, que seré una tumba.

-¡Ponte arreglar la sala que vienen varios clientes para la sesión de esta noche! No puedo perder la oportunidad… necesito ese dinero desesperadamente.

*

Salvador duerme y pronuncia en sueños- ¡Isabel! –la llama- ¡Isabel! –repite una y otra vez- ¡Isabel!
*

Mansión.

Isabel duerme cuando escucha que Pedro la llama- ¡Isabel! –y se despierta de un golpe y se sienta en la cama.

*

 

FIN DEL CAPITULO

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