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El Cuerpo del Deseo

Una historia Original de JULIO JIMENEZ

Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO

*

CAP# 69: viernes 21 de octubre 2005 – ¡LA PESADILLA!

Mansión. En la lavandería Salvador posa las tijeras y sale.  Rebeca lo detiene en el pasillo- ¡Salvador! –solloza- ¡no huya de mí se lo suplico! –le tiembla la voz- ¡no voy a matarlo!
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 -¡Veo que no trae las tijeras! –se burla Salvador- pero seguramente viene armada con sus malas ideas.

-¡No Salvador! Por lo que más quiera –le ruega- ¡perdóneme! Se lo suplico.
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 Walter aparece y se esconde para escucharlos.

-¡Perdóneme! –le vuelve a llorar Rebeca.

Salvador la mira con compasión- ¡Escúcheme muy bien doña Rebeca! –le advierte Salvador- ¡escúcheme muy bien lo que voy a decirle!

Y también Walter para la oreja.

En la sala mientras tanto, Ángela toma los papeles, suspira y se levanta para marcharse.  Pero se detiene- ¿Entonces admiten que me estaban ocultando información acerca de los bienes de mi papá?
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 Isabel se levanta- ¡No te estábamos ocultando absolutamente nada!
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 Y le afirma caradura- ¡el único que tuvo la culpa de todo esto fue tu papá porque no nos mantuvo al tanto de todas las propiedades que tenía!.
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 E Isabel desvía la mirada- Tuvimos que buscar a fondo junto al asesor financiero para encontrarlas –y mira a Andrés con una mirada significativa- ¿no es cierto?
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 -¡Hum! –asiente Andrés- ¡hasta el momento eran totalmente desconocidas! –agrega cínicamente.

-¡Bueno, pues no se hubieran molestado tanto! –les responde con sorna Ángela- ¡si me hubieran preguntado a mi yo les hubiera enseñado los documentos que tengo en mi poder y que comprueban la existencia de esos bienes!

-¡Si, si! –se impacienta Andrés- ¡revisa los documentos entonces y dinos si todo está en regla y así damos comienzo de una vez por todas al proceso de sucesión!

-¡Claro que los revisaré con mucho cuidado Andrés! –responde Ángela triunfante- ¡no te preocupes!

-Y te aconsejo que te asesores de un abogado –la mira Andrés- ¡dudo que puedas hacer eso sola! –le dice con doble sentido.

-¡Si, además personalmente me gustaría que llegáramos a un acuerdo! –interviene Isabel- para definir esta situación... –y cruza los brazos- ¡porque créeme que si a ti te mortifica vivir bajo el mismo techo conmigo!... –y ahora los mira a los dos- ¡a mí la verdad, es que me disgusta muchísimo más que a ti! –y diciendo esto Isabel sale de la sala.

Ángela, a pesar de todo, se queda sorprendida.
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 Andrés simplemente levanta una ceja.

*

En el pasillo.

-¿De que manera le hago entender que estoy cansado de sus acosos señora? –le dice Salvador fastidiado.

Rebeca junta las manos rogando.

-¡Por el amor de Dios reflexione! –sigue Salvador- ¡tome conciencia de lo que hace!

-¡Ay Salvador! Usted tuvo la culpa –le acusa Rebeca llorando- ¡usted me dio esperanzas!

-¡Yo le di una tregua! –le aclara Salvador- ¡para que se olvidara de ese absurdo capricho!

Walter, desde su escondite se sorprende.

-¡Por eso fue que no la rechacé desde el principio doña Rebeca! Pero usted tiene que reaccionar... ¡cada día que pasa se perturba más con una obsesión que le va a hacer mucho daño!

-¡Salvador por favor! –se niega a escuchar Rebeca- ¡por favor!

Salvador le toca el rostro con la mano lleno de pena-¡yo no tengo la culpa de que usted se haya fijado en mí! –y le toma las manos- ¡yo no quiero hacerle daño! ¡no quiero! –le repite- ¡pero estoy harto de sus acosos! ¡ya no soporto su comportamiento señora! –le dice furioso- ¿qué no se da cuenta? Ha llegado a extremos increíbles... ¡el día menos pensado va a terminar atentando contra mi vida!

Rebeca balbucea en un sollozo- ¡Salvador! ¡Por amor de Dios! Yo no tuve la intención de atacarlo con las tijeras... ¡se lo juro!

-¡Yo le entiendo! ¡yo lo sé! –y le dice misteriosamente- ¡sólo quería cortar un mechón de mi cabello! ¡y mañana querrá mis uñas! –Rebeca lo empieza a mirar con terror- ¡y pasado querrá mi fotografía y luego las sobras de una copa donde yo haya bebido!

Rebeca lo mira espantada- ¡Salvador!

-¡No sea ilusa doña Rebeca! ¿piensa que va a atraparme con esas porquería? –y la mira con pena- ¡Nooo! ¡no pierda su tiempo por favor! –le toca el rostro con la mano- ¡no pierda su dinero! –y trata de irse pero Rebeca lo detiene.

-¡Salvador! ¿cómo supo? –se sorprende- ¿cómo lo averiguó?

-¿Cómo averigüé que? –no entiende o se hace que no entiende.

-¡Lo del cabello, lo de la fotografía... todo! –y Rebeca tiembla como una hoja.

-¡Sentido común! –le dice lentamente Salvador mientras la acribilla con esa mirada negra, muy negra.  Y se marcha.

Rebeca todavía temblando se abraza a sí misma.  Walter sale de su escondite- ¿Discutió nuevamente con Cerinza?

-¡Y a usted que le importa Walter!

-¡A quien debería importarle es a usted porque un día de estos la van a sorprender! ¿y como va a quedar usted con su familia! ¡Da lástima! –la mira- ¡está enloquecida por ese cretino!

-¡Ay! –le cuenta Rebeca temblando- ¡le tengo miedo! –le confiesa- ¡siento un terrible miedo! Parece un brujo Walter.

Walter se sorprende- ¿brujo?

-¡Si! Tenia mucha razón cuando me dijo que Salvador no era un hombre común y corriente –y sigue temblando y solloza- ¡parece un demonio que lo adivina todo! –le dice aterrorizada- ¡todo Walter!

Walter mira con aprensión hacia la puerta por donde acaba de salir Salvador.

 *

Piscina.  Simón se remoja (porque no nada) y le cuenta a Antonio- ¡No me lo dijo directamente porque ella no es así de lanzada! –se ilusiona.
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 -¡De esas que no tienen pelos en la lengua! ¡no! Me lo insinuó suavecito... ¡fíjate que dice que siente cosquillitas  cuando la miro! –sonríe- ¡porque mi mirada le parece profunda y misteriosa!
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 Antonio no puede evitar reírse.

-¡Oye Antonio! –sigue Simón- ¿tú crees que mi mirada es profunda y misteriosa?

-¡Por qué no dejas de decir tonterías y te sales ya del agua! Llevas un buen rato ahí.

-¡Qué buen hermano eres! –se queja Simón- ¡mis asuntos personales te importan un comino! Y yo si me preocupo por los tuyos... ¿si no es en ti en quien http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/WVpCV8kFOV0I1ZYk.jpgmás voy a confiar?

-¡No es así! –le calma Antonio- ¡eres mi hermano y si me interesas!

-¡Pues como si fuera un extraño porque le prestarías más atención a un desconocido que a mí.

-¡Me alegra que Valeria te corresponda! –le aclara Antonio- ¡es más hasta te tengo envidia porque mis asuntos con Ángela van de mal en peor!

-¿Qué? –se sorprende Simón- ¿tienes problemas con ella?

-¡Me preocupa mucho la relación que tiene con Salvador!

Simón lo mira con los ojos muy abiertos- ¿Tú crees que tenga algún cuento con él? –se sorprende.

-¡Tú me lo mencionaste alguna vez! ¿no? –le rehttp://cuerpo.my-album.us/slike/620819/WVpCV8kFOV0I1ZYk.jpgprocha Antonio.

-¡Bueno si lo dije! Pero para fastidiarte nada más... ¿cómo puedes pensar que existe algo entre ellos?

-¡Es que Salvador es muy especial!

-¡Ante todo es un tipazo que está de nuestra parte! –lo defiende Simón- ¡así que deja la desconfianza hombre! ¿cómo crees que te va a querer robar a la novia sabiendo que tu la adoras y que los dos se llevan desde chiquitos? –le reprocha- ¡la verdad me parece una tontería que desconfíes de Ángela y de Salvador.

-¿Cómo no dudar con cuantos misterios que se carga? –dice amargado Antonio- ¡yo insisto en que Salvador no es un simple empleado! Salvador es una persona muy extraña... ¡muy extraña!

Y Simón lo mira sorprendido.

 *

Bar de Gaetana. Gaetana baila y canta feliz.
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¡Quiero enseñarte un nuevo baile!
Este es el baile ¡el baile del burrito!

El Burrito click

 

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  Pa’ que lo goces bien sabrosito
Pa’ que lo bailes conmigo pegadito,
Poniendo una patita pa’ delante
Poniendo una patita para atrás,
moviendo la colita bien sabroso,
agarra tu cadera que te pongo pa’gozar

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¡Quiero enseñarte un nuevo baile!
Este es el baile ¡el baile del burrito!,
Pa’ que lo goces bien sabrosito
¡Pa’ que lo bailes conmigo pegadito!
 

 

Salvador en su habitación duerme a pesar del ruido, pero tiene un sueño intranquilo... una pesadilla.

En su pesadilla, él se encuentra acostado en una cama e Isabel muy bella y lejana está arrodillada a su lado.
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 Isabel le toma la mano y se la acaricia de una manera mecánica y fría.
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 Isabel mira a lo lejos.
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 De pronto, detrás de ella aparece Andrés que le dice “Mátalo, mátalo”, le susurra a la oreja.
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  “Mátalo como lo hicimos con el viejo Donoso!. 
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 Y los verdes ojos de Andrés tienen un brillo diabólico, “ ¿Acaso no son la misma persona?” le vuelve a susurrar y desaparece.  Isabel se queda sola y en un gesto mecánico le baja la mano.
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 Y luego lentamente toma la almohada.
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 Y la pone sobre la cara de Salvador para ahogarlo. 
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 Y pone todo su cuerpo encima para hacer fuerza.
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 Salvador no se puede mover y empieza a ahogarse. 
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 ¡Despierta sobresaltado! Sin poder respirar y tosiendo.

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 *
En un bello parque de la ciudad.

El tío Felipe pone un mantel para ofrecerles un picnic a Cantalicia y a Moncho- ¡Agradezcan que no me quedé todo el día durmiendo en mi cama! –les gruñe- ¡y que decidí compartir el domingo con ustedes para que no se aburran allá encerrados!

 (hum... me gusta este tío Felipe... ¿no se puede quedar con Gaetana?)

-¡Muchas gracias don Felipe! –le agradece humilde Cantalicia- ¡usted es muy buena gente de verdad!

Mientras Felipe saca la comida de la canasta, y le pasa una manzana al niño que la toma goloso, le pregunta- ¿Y que? ¿les gustó Río Claro?

-¡Si como no! –responde Cantalicia- es una ciudad muy grande y muy bonita –y acepta una pera que le pasa el tío Felipe- ¡aunque la mera verdad es que a mi todavía me da un poco de miedo!

-¡Cantalicia! Cuénteme algo... tu marido... el tal Salvador Cerinza... –y duda pero sigue- ¿él no sufría de ningún trastorno mental?

Cantalicia lo  mira enojada- ¡Claro que no don Felipe! Él no sufría de nada... Siempre estaba fuertote como un toro.

Felipe se rasca la cabeza- ¡Pero es muy extraño Cantalicia! Porque sino el ataque que le dio le hubiera llevado a la tumba.

Cantalicia simplemente calla.

-Usted me dice que... –sigue Felipe y tiene un ataque de risa que contiene- ¡cuando él resucito! Cambió con usted.

-¡No nada más conmigo! ¿eh? –le aclara Cantalicia mientras come su pera- ¡cambió con todo el mundo! A mi para empezar ni me reconocía.... ¡ni tampoco al Moncho! –y luego le cuenta con los ojos muy grandes abiertos- ¡lo más raro de todo es que de repente empezó a leer y a escribir!

Felipe la mira atónito- ¿y antes no sabia?

-¡No! –le afirma Cantalicia- ni media palabra... ¡él no sabía ni como agarrar un lápiz, pues como el pobre nunca fue a la escuela!

Felipe la mira asombrado.

-¡Pero después que resucitó! –sigue Cantalicia- ya era diferente... ¡era como que antes era un campesino normal, así como yo... y después era como un señor de esos todo letrados!

Felipe asiente y sin decir palabra se sirve una copa de vino- ¡de verdad es difícil creer toda esa historia Cantalicia! –le dice serio- ¿no será que usted tiene una imaginación demasiado... acalorada?

Pero Moncho que está muy atento a la conversación toma la mano de su mamá y salta- ¡Es cierto! Mi mamita no miente – le afirma serio.

-¡Y yo se lo juro por la virgencita de Guadalupe! –y Cantalicia se besa los dedos y se santigua.

-Pues entonces va a tener que contarme todo eso con pelos y señales –le dice serio Felipe y se acomoda sobre el césped- ¡porque la historia me está interesando! –y se toma un trago.

Cantalicia sigue comiendo su pera.

 *

Mansión. 

Antonio está sentado triste en un banco cuando se le acerca Vicky- ¿y ahora por qué tan solo?

-Los domingos no hay mucho que hacer –responde lacónicamente.

-¡Ay! Ve a dar una vuelta con Simón.

-¡Simón enloqueció y se metió a la cocina dizque a preparar un platillo! –se ríe Antonio.

-¿A poco en serio? –se sorprende- ¡no lo puedo creer! ¡oye! ¿y por qué no te vas a montar a caballo? ¿eh?

A Antonio le parece buena idea- ¿Si verdad? –y se levanta y se dirige a las caballerizas.

 Desafortunadamente para Antonio, en ese momento sale Andrés de la casa con aire aburrido y con ganas de buscar problemas.  Al ver a Antonio sonríe maquiavélicamente.

Cocina.

Simón está cocinando, rompe unos huevos- ¡un poquito de sal!

-¡Hojas de laurel! –adiciona Valeria y al ver la cantidad que pone Simón- ¡no seas tan exagerado... dos cucharaditas nada más!

-¡Más vale que quede bien saleroso que desabrido! –afirma Simón.

Y los dos juegan y se divierten en la cocina.

 (bueno amigos... mucha gente dice que Valeria es una vieja... o sea una vieja en cuerpo de joven... ¡yo la veo tan inocente e sin asumir responsabilidades! Y pienso que Simón le va bien... Valeria es como un pajarito indefenso... en cambio Isabel... a ella la veo como a un halcón... capaz de comerse reptiles e inocentes aves pequeñas)

-¡Va a quedar delicioso! –le promete Simón- mantequilla.

-¡Ay cuando me lo dijo Antonio, tenía que venir a verlo! ¿eh? –aparece Vicky divertida- ¡para comprobarlo! ¿qué te pasa? ¿qué andas preparando?

-¡Un platillo bien especial Vicky!

-¡Si tu mamá te ve aquí te va a regañar! –le advierte Vicky- y no le va a gustar –dice ave de mal agüero.

-¡Vicky! La cocina no es solo para mujeres –lo defiende Valeria- está comprobado que los mejores chefs son hombres.. ¡déjalo practicar! ¿quién quita que nos dé la sorpresa? Yo por lo pronto soy su asistente.

 (bueno.. algo personal... en mi casa mi marido es el cocinero... él es un hombre muy inteligente y muy capaz profesionalmente, sin mentir, ha estado, y sin contar solamente pasar por los aeropuertos, ha estado como decía en 95 países... ¡y le encanta la cocina!... cada vez que él viaja mi hija y mi sobrino, que es otro hijo para mí, sufren terriblemente con mi cocina, yo soy la tipo vegetariana, odio cocinar carne porque huele demasiado... y cuando llega mi marido... ¡es la fiesta! Y por supuesto él no me deja tocar las ollas porque no le gusta como yo cocino... ¡y agradezcan amig@s!  Porque si yo tengo tiempo de hacerles este resumen luego del trabajo... es precisamente porque él se encarga de la cocina!)

 -¡Pero si él no sabe ni freír un huevo! –se mata de la risa Vicky y luego se pone seria al ver el futuro desmadre en la cocina- ¡Mira! vas a hacer un desastre que esta muñequita no lo va a limpiar!

-¡Nada de eso Vicky! –dice orgulloso Simón- ¡yo le voy a enseñar a Valeria que no solamente sé componer máquinas en la fábrica! –y la mira embelesado- ¡algún día pienso casarme y no estaría demás practicar para ayudarla en la cocina a mi mujercita!

 (muy bien Simón... ¡es muy cierto! Si sigues así la conquistas... ¡sin duda! Hablo por experiencia propia hehehehe)

*

Afuera en el jardín. Antonio ensilla el caballo.

Andrés se le acerca riendo maléficamente-¡Precisamente el caballo que quería montar! ¿no pudiste elegir otro?

-¡No se preocupe señor! –dice rápidamente Antonio- ¡móntelo usted!

-¡No! está bien –responde hipócrita Andrés- ¡móntalo! No queria molestarte.

-¡No señor! –se niega Antonio- ¡preferiría no hacerlo!

 (ayyy este Antonio, es tan servicial... se pasa)

-Antonio... –sigue Andrés- últimamente te veo muy preocupado... ¡y no creo que sea por la universidad! ¿tienes problemas? –simula interesarse.

-¡Posiblemente! Todos tenemos problemas ¿no? –cae redondito en la trampa y le da pie a hablar.

-Especialmente de mujeres –se ríe Andrés- ¿te diste cuenta que Ángela no era para ti?

Antonio no responde pero el ataque le da de lleno.

-¡Eres una simple aventura para ella! –afirma Andrés- ¡uno de los tantos noviecitos que ha tenido en Europa y en todos los lugares donde ha estado!

Antonio traga saliva nervioso.

-¡Bueno! No me mires así –se burla Andrés- ¡acéptalo! Ella nunca te será fiel... le gusta enredarse con el primero que se le cruza en el camino.

Antonio  respira con dificultad.

-¡Especialmente con gente de mala calaña! –sigue Andrés- ¡ahora por ejemplo anda atrás del chofer!

Esto Antonio, ya no lo puede aguantar y le da tremendo derechazo.  Andrés cae al suelo, pero desde allí sonríe satisfecho de su obra.  Se levanta riendo y acariciándose la barbilla- ¡eres muy atrevido!

-¡Más atrevido es usted! –grita Antonio fuera de si- ¿no tiene vergüenza en calumniar a los demás?

Andrés sin dudar le landa un puñetazo que lo tumba al suelo.  Antonio se levanta del suelo y se le sube encima.  Los empleados rápidamente detienen a Antonio por los brazos.

-¡Antonio por Dios! –llega gritando Abigail- ¡don Andrés!

 (ayayay... otra vez Abigail... ¿qué no puede dejar a sus hijos respirar?)

-¡Atrévase a volver a hablar mal de Ángela y le juro que le rompo la cara! –le grita Antonio mientras los empleados lo atajan de los brazo.

-¡A mí no me amenaces imbéc.il!  -le responde Andrés- ¡y haz lo que quieras! ¡si te sientes muy machito ven! –lo reta.

-¡Más macho que usted sí que se atreve a hablar mal de las mujeres! –y trata de liberarse- ¡tiene la lengua más venenosa que doña Rebeca!

-¡No soy el único que habla mal de Ángela! –le responde Andrés- ¡eres un juguete para ella nada más! Como para Salvador y todo con los que se acuesta.

-¡Suéltenme! –grita Antonio- ¡suéltenme!

-¡Antonio no lo escuches! –le grita Abigial- ¡no le hagas ningún caso!

Y Antonio se calma y los empleados lo sueltan.  Antonio sale corriendo.

-¡Y su actitud! –le dice Abigail a Andrés con desprecio- ¡no es digna de un señor don Andrés! –y Abigail se mete a la casa.

Andrés se acaricia la cabeza y sonríe satisfecho y divertido- ¡Ahora si voy a montar a mi caballo!

Y diciendo esto se dirige al caballo.

 *

Abigail entra a la casa muy nerviosa cuando las empleadas llegan corriendo- ¡Abigail! Gracias que la encuentro porque la necesitamos... ¡es una emergencia! –grita Nora.

-¿Cuál emergencia?

-¡Hay un incendio en la cocina!

-¿Un incendio? ¡santo Dios!

Entra Walter desesperado y la toma de los brazos- ¡Abigail! Por favor haga algo... ¡evite que su hijo termine de quemar la casa!

Abigail se separa como si Walter quemara- ¡No me toque Walter! –y luego se dirige a la cocina- ¡Ay Dios dame paciencia!

 *

En la cocina todo es un verdadero desastre.  Un gran fuego sobre la sartén, mientras Valeria y Vicky gritan como locas.  De pronto Simón ve que Vicky va a tirar agua sobre la sartén y se lo impide.

-¡No! –la detiene- ¡con agua no! –y luego va a buscar harina y la desparrama sobre el aceite en fuego y ahí se acaba el incendio- de alguna manera tenía que apagarlo –se excusa cuando toda la cocina queda color blanco- ¡Miren en que quedó convertido el plato especial! –de pronto sufre.

-¡Te dije que ibas a acabar con la cocina! –le reclama Vicky.

En eso entra Abigail que se queda pálida al ver el desastre- ¡Simón! ¡pero que diablos hiciste! –le grita desaforada.

Y todos se quedan mirándola.

 *

En otro lugar Antonio se interna en el bosque buscando tranquilidad- ¡Como se atreve a hablar mal de Ángela! –piensa- ¡Como me gustaría regresar y romperle hasta el último hueso!

 *

En la cocina Abigail reprocha a Simón- ¿Qué pasó?

-¡No fue nada grave! –trata de convencerla Simón- ¡solo un poquito de humo y ya!

Abigail se toma la cabeza- ¡eres un irresponsable Simón! ¡mira nada más como dejaste todo por un simple capricho! –está histérica- ¡acabaste con la cocina en un segundo hijo!

-¡Abigail por favor no lo regañe! –lo defiende Valeria- ¡nada más quería hacer un platillo especial y no sé en qué momento se nos prendió la sartén!

-¡Quien te dijo a ti que sabias cocinar! –lo menosprecia Abigail- ¿quién te mandó?

-¡Por favor Abigail tranquilicese y ya no lo regañe! –insiste Valeria.

-¡No lo defienda señorita! –le corta Abigail- por favor déjenos solos que necesito hablar con Simón... ¡y mire que estoy muy nerviosa!

Y Valeria resignada le entrega un trapo a Vicky y se marcha.

-¡Mamá no me trates como si yo fuera un niño! –le reclama Simón cuando Valeria sale- ¡y menos delante de Valeria! ¡no lo soporto! ¡me cae que no lo soporto!

-¡Basta de berrinches ya! –le grita Abigail y mira a las empleadas- ¡y ustedes recojan esto que quedó hecho un pastel!

-¡Ay ya Abigail! –le contesta Vicky- ¡ya párele! Bastante tiene el pobre muchacho con su fracaso como cocinero.

-¡Vicky tú no te metas! –le contesta mal Abigail- ¡ayuda a las muchachas! –le ordena- ¿por qué me causas más problemas con todo lo que está pasando? –le reclama a Simón- ¿por qué? –y lo lleva a la mesa.

-¿A que te refieres mamá? –se sorprende.

-¡Antonio tuvo un pleito con don Andrés y llegaron a las manos! Y por poco se matan si no llego a tiempo.

 (ayayaya, esta Abigail se cree el último vaso de agua del desierto... además que no aprecia los esfuerzos de Simón)

-¿Y eso por qué? –se inquieta Simón.

-¡Porque don Andrés se atrevió a hablar mal de Ángela! A la pobre muchacha le están empezando a inventar chismes ya.

-¡Ya sabía yo que en todo esto estaban metidas las manos de Andrés Corona!  Pero que ni piense que mi hermano está solo, ¡que ni lo crea el muy imbéci,l!

-¡Bueno ya! Que yo no quiero más problemas –Abigail- ¡vete a buscar a Antonio! Y tranquilízalo por Dios, ese muchacho me tiene muy preocupada.

Simón sale de la cocina con el delantal puesto mientras Abigail se queda preocupada.

 *

En el bosque Antonio se sienta a la sombra de un árbol.

 *

En la habitación de Valeria.

-¿Que está pasando contigo niña? –le grita Rebeca- ¡como que estás metida en la cocina armando un incendio con el loco ese de Simón!

-¿Quién estaba armando grandes incendios? –se burla Valeria- ¡tía por favor no exageres!

-¡Walter me lo contó! Me dijo que los estaban cocinando –y luego sigue con su voz aguda- ¿pero qué burradas haces Valeria por Dios? ¡si Isabelita supiera eso!

-¡No va a decir nada! –le calla Valeria- porque no es delito cocinar... además –y sonríe contenta- ¡Simón se veía tan chistoso!

-¡Qué gracioso! –y al ver la cara sonriente de Valeria- ¿y tú de qué te ríes idiot.a?

-¡Ah! es que Simón se veía muy lindo con su mandil de cocinero.. ¡y quería impresionarme con sus grandes dotes de la cocina!

Rebeca la mira agria.

-¡Ese muchachito loco como tu lo llamas! –sigue Valeria- ¡es el más tierno e ingenuo que conozco!

-¡Valeria te voy a decir tres cosas! –le grita Rebeca.

Pero Valeria se levanta fastidiada- ¡Tía! No empecemos el día mal ¿si? –y se sienta al piano- ¡tengo cosas que hacer! Déjame sola por favor.

Rebeca la mira atónita y sale enojada del cuarto. Al salir del cuarto ve que Simón llama al cuarto de Ángela.

 -¡Ángela! –llama Simón.

-¿Qué sucede Simón? –abre la puerta Ángela.

-Se trata de Antonio... ¡necesito contarte algo!

Mientras tanto Antonio, en el bosque, pasa los dedos sobre un corazón tallado en un árbol y recuerda a Rebeca.

“¿No se ha dado cuenta que se pasan todo el día de arriba para abajo? ¡todo el santo día! a mi me parece que tienen una amistada demasiado especial. ¡Despierte muchacho!¡despierte! No vaya a ser que se le adelanten y se quede solito, solito... ¡después de haber luchado tanto por ella! ¡cuidado!”

Y luego las palabras de Andrés.

“¡Acéptalo! Ella nunca te será fiel... le gusta enredarse con el primero que se le cruza en el camino.

Antonio  respira con dificultad. ¡Especialmente con gente de mala calaña!¡ahora por ejemplo anda atrás del chofer!”

Antonio vuelve a la realidad.  El tiempo pasa y sigue sufriendo.  De pronto aparece Ángela que le pone una mano sobre el hombro- ¿estás preocupado por lo que están comentando de mi verdad? –le pregunta y se sienta a su lado.

-¡Hasta Andrés Corona asegura que tú estás interesada en Salvador! Con gusto le hubiera roto la cara a ese imbéci.l.

-¡Pues no lo harás! –le exige Ángela- ¡porque eso es precisamente lo que él quiere! Quiere provocarte... ¡Antonio te dije que tenías que confiar en mi!

-¡Ya lo sé! –admite Antonio- ¡ya lo sé! Pero no me pidas que confíe en Salvador porque te juro que no puedo... –le repite- ¡no puedo! Hay muchas razones que me hacen desconfiar de él.
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 -¿Quieres que hablemos los tres? –ofrece Ángela.

Antonio se calma-¿qué me estás proponiendo?

-¡Es que ya quiero acabar con todo esto! Mañana en cuanto Salvador llegue a trabajar le pediré que hablemos contigo para que veas que no tienes de qué preocuparte –le promete.

Antonio acepta.

-¡Salvador es un buen hombre! –le promete Ángela- es inofensivo y no te preocupes por tonterías –y lo besa cariñosa.

 *

La noche. En su habitación Salvador no puede dormir.

 *
Otro lugar.

“Era un campesino humilde e ignorante y murió aparentemente, y al poco tiempo resucitó convertido en un gran señor que deslumbró con sus conocimientos a todo un pueblo” pronuncia con circunstancia Felipe... ¡y luego se ríe a carcajadas! - ¡Definitivamente lo que usted me está contando es una historia demasiada rebuscada que no tiene ningún sentido Cantalicia! Es más, yo me atrevería a asegurarle que yo dudo que eso haya ocurrido alguna vez!

Están en el apartamento de Felipe.

-¿No me cree? –se alza Cantalicia- ¡mire si quiere pregúntele al padrecito Jacobo! Él le va a decir que yo no soy ninguna mentirosa y que eso fue así.

-¡A ese gordo no! –se ríe Felipe- ¡está chiflado! Y no dudo que contagiado de toda esa brutalidad... ¡y eso le pasa por vivir tan lejos! –y luego busca- a ver... Isabel Arroyo... Arroyo... María... Marta –busca en el directorio- ¡definitivamente no aparece registrada ninguna Isabel Arroyo!

-¡Oiga! –se muere de la curiosidad Cantalicia- ¿y eso qué es?

-¡Es una guía con nombres de todos los que tienen teléfonos aquí en Río Claro! –le explica Felipe- ¡y deje la preguntadera que parece un mocoso de tres años! –le gruñe- ¿y esto qué es? –la imita- ¿y esto qué es? –y la mira- ¡que bruta es usted Cantalicia! Parece un animalito salido del monte.

 (bueno... eso es)

 -¡Pues es que el que no sabe pregunta! ¿no? –se defiende Cantalicia- ¡y yo sé muy pocas cosas señor Felipe! –le dice humilde.

-¡Y el Andrés Arroyo! –busca Felipe- no... ¡Andrés Corona! –y hojea las páginas- Tampoco aparece, bueno... ¡apareció uno pero ese no es el que estamos buscando! –y luego vuelve a mirar la foto en el periódico- ¡debe tratarse de gente muy importante definitivamente! –se dice a si mismo- ¡Isabel Arroyo! –lee- “distinguidísima industrial y Andrés Corona, gerente general de una empresa importantes de cítricos”... aunque no mencionan el nombre de la empresa –y mira a Cantalicia- yo pienso que se podría empezar por ahí ¿no?

Cantalicia lo mira como a un Dios- ¡todo lo que pueda hacer para poder encontrar a Salvador yo se lo voy a agradecer con toda mi alma señor Felipe!

-¡El señor Felipe está haciendo muchísimo más de lo que se esperaba el gordo este de mi sobrino Jacobo! Y con todo el trabajo que tengo y ahora dedicado a hacer de investigador privado.

De pronto se escuchan unos silbidos y el tío Felipe se levanta corriendo de la mesa y mira por la ventana.  Una bella mujer le sonríe.

-¡Ya bajo! ¡espérame! –le grita feliz y vuelve con Cantalicia- bueno, tengo que salir con una amiga-  y se pone perfume- ¡de manera que lo más seguro es que regrese bastante tarde! –le advierte. Luego se preocupa- Si quiere se puede acostar o si prefiere la dejo viendo la tele –y diciendo esto se la prende y se marcha corriendo - ¡Hasta luego!

Moncho corre a sentarse frente a la tele, donde pasan una propaganda donde aparece una mujer bajo la ducha.  Cantalicia lo ve y se desespera- ¡Caray! Cuando no salen en los cuadros salen en el aparato ese –y aprieta los botones de la tele y cambia de canal - ¡eso está peor! –se desespera cuando sale una pareja haciendo el amor- ¡mire! Vamos a dormir –le ordena.

Pero Cantalicia se acerca a la ventana para ver que hace el tío Felipe y Moncho sigue mirando la tele.  Cantalicia ve a Felipe que abraza a la bella mujer y sube al auto.

-¡Oiga! ¿usted que cree? –le dice a Moncho que no la escucha- ¿qué este señor Felipe si me va a ayudar a encontrar a Salvador? A ver.. ¡porque yo lo veo muy raro al tiito ese del padre Jacobo! –y de pronto se da cuenta que Moncho sigue viendo escenas de amor en la tele- ¡deje de ver eso! –y le tapa los ojos- ¡venga! Vamos al cuarto –y se lo lleva.

 *

Mansión. 

Muy temprano en la mañana Salvador llega y se queda un rato acariciando a Azur.
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 Ángela se acerca- ¡hola Salvador! Le tengo sorpresas –dice feliz.
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 -¡Qué alegría me da señorita!

Isabel lo espía celosa, no muy lejos, en el jardín. 
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 -Le cuento en cuanto nos vayamos.
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 -¡Si claro! Me voy a cambiar de ropa y enseguida regreso –y se marcha.

Isabel lo sigue sigilosamente.
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 Isabel llega al pasillo de servicio, camina con miedo... duda pero luego abre la puerta de la lavandería.

Adentro, Salvador que la había visto antes la espera con una sonrisa cínica y mirándose en los pantalones. 
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 (Esta escena le dio mucha risa a mi marido, que dijo que está controlando si todavía lo tiene… hehehe)

-¡Salvador! Necesito hablar con usted –susurra Isabel- ¡lo espero en mi cuarto!

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 -¡Tenía entendido que no quería ningún trato conmigo!

Isabel le sonríe irónicamente y le pide suavemente- ¡Acompáñeme!

Salvador pierde la sonrisa, termina de vestirse y la sigue.  En el piso superior y los dos con miedo a que los descubran.  Isabel le abre la puerta de su cuarto.   Salvador entra primero. 
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 *

Isabel entra y cierra la puerta.
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 Salvador la mira con las manos en los bolsillos.

-¡Bien! –empieza Isabel con voz llena de rabia contenida.
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 -¡Así que insiste en seducir a la tonta de Ángela! ¿verdad? –le reclama furiosa.
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 -¡Yo le advertí que no tenía ningún derecho de reclamarme nada! –le recuerda Salvador.

-¡Un momento! –le corta nerviosa Isabel.
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 -¿Usted quien es para advertirme? –y se descontrola- ¡usted lo único que es...! ¡es un oportunista dispuesto nada más a conquistar a mujeres idiotas! –y luego hace una pausa y se da cuenta y admite-¡y me incluyo en la lista!

Salvador la mira burlón y le frunce el entrecejo- ¡doña Isabel!

-¡Qué! –le grita Isabel- ¡eso fue lo que me dijo desde el primer momento! ¿no es cierto? –le reclama y le tiembla la voz- ¡que cuando usted tenía cerca a una mujer bonita no resistía la oportunidad de conquistarla! ¿no es cierto? –y sigue con rabia- ¡bien, pues si quiere presumir de don Juan hágalo fuera de esta casa! –le exige- ¡fuera de mi vista donde yo no lo pueda ver!

Salvador la mira con una sonrisa divertida- ¡La verdad es que nunca imaginé la satisfacción de verla hablar con tanto despecho!

Isabel lo mira asombrada.

-¡Claro como está acostumbrada a hacer su voluntad para dominar a los hombres! –le dice con sorna- ¡no puede tolerar que yo no me rinda a sus pies!

-¡Tómelo como quiera! –le responde Isabel altiva y con un susurro de voz- ¡como despecho o como se le pegue la gana! –y luego le confiesa- ¡yo sé que muy pronto tendré que salir de esta casa pero le juro Salvador! –se le acerca- ¡le juro por lo más sagrado que primero voy a tener que verlo salir a usted!

-¿Está segura? –la reta Salvador.

-¡Si, si estoy segura! –y en su mirada hay fuego- ¡porque yo no voy a permitir que juegue con los sentimientos de Ángela como lo hizo conmigo!

Salvador le sonríe burlón- ¡el juego me lo propuso usted señora!

Isabel retrocede.

-¡Yo simplemente accedí a sus deseos!

Isabel mueve la cabeza lentamente.

-¡Pero claro! –sigue Salvador- ¡quería manipularme como lo hizo con Andrés Corona y como no pudo! –y se le acerca muy cerca- ¡trata de justificar la poca vergüenza que le queda!

Isabel le da tremenda bofetada con la derecha.  Salvador simplemente se acaricia la mejilla y la mira burlón- ¿Le duele que le digan la verdad? –la desafía.

Isabel le responde fríamente y con calma- No... ¡me duele no poder echarlo de esta casa cuando a mi se me pega la gana! –le dice sinceramente- ¡eso es lo que me duele!

Y sin que los dos se den cuenta, Valeria abre la puerta y se queda escuchando.
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 -¡Me duele que esté jugando con los sentimientos de Ángela! –sigue Isabel sin darse cuenta que Valeria escucha- ¡me duele que ella esté correspondiendo a su juego sucio! –y le grita- ¿Que es lo que está buscando aquí? ¡tan siquiera dígame que está pretendiendo con Ángela! ¿conquistarla acaso?

Valeria pone cara de espanto al oírla.

-¡Para lograr con ella lo que no pudo conseguir conmigo! –sigue Isabel.

-¡Usted no sabe lo que dice señora! –le responde burlón Salvador.

-¡Claro que sé! –le grita Isabel.

-¡Usted...! –Y de pronto Salvador se queda de una pieza al ver a Valeria- ¡señorita Valeria! –y Valeria cierra la puerta.  Salvador corre detrás.  Isabel mira a lo lejos furiosa.

 *

Salvador corre y la detiene en el pasillo.  La toma del brazo- ¡señorita Valeria! Por favor no se vaya –le ruega- ¡escúcheme!

-Yo no tengo nada que escuchar Salvador –le responde Valeria con voz neutra pero decepcionada.

-¡Es que no quiero que piense mal de mí por favor! Yo no…
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 -No –dice fría Valeria.

-¡Yo le voy a explicar por qué estaba discutiendo con doña Isabel! Déme una oportunidad por favor

-¡No tiene por que darme explicaciones Salvador! –le responde Valeria.

-¡Señorita Valeria! Yo…

Ángela sale de su habitación y los mira. Salvador se queda cortado y sin palabras.  Ángela se acerca lentamente.  Salvador no puede continuar.  Detrás de él aparece caminando lentamente Isabel.
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 Las tres forman un triángulo, en el medio Salvador.
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 Salvador mira de reojo a Isabel.
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 Salvador en el centro de las tres mujeres que más quiere, nervioso no sabe qué hacer.
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 -¿Ya está lista señorita? –balbucea al fin mirando a Ángela.
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 -Si ya estoy lista… ¿vamos?
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 Y Salvador y Ángela se marchan.  Isabel y Valeria se miran.

Al bajar las escaleras se encuentran con Abigail que los mira preocupada.  Salvador le abre la puerta de la sala y ambos se marchan.  Segundos más tarde aparece Antonio de buen humor y listo para la entrevista que le prometió Ángela - ¡Hola ma!

-¿Adónde vas hijo? –lo detiene Abigail.

-¡Voy a buscar a Ángela!

-Se acaba de ir con Salvador –le dice Abigail con un suspiro.

Antonio la mira atónito porque evidentemente Ángela lo acaba de olvidar completamente. 

 *

Afuera Salvador cierra la puerta después que Ángela sube al auto y luego sube al mando del auto, arranca y se marchan.  Walter los vigila atentamente.

 *

En la habitación de Valeria.

-¡Eso no puede ser cierto! –se niega a creer Valeria- ¡debes estar equivocada!

-Valeria por favor… ¡Yo no tendría que estar tan enojada con ese tipo si no estuviera totalmente segura de lo que estoy diciendo! –y se pasea nerviosa- ¡Salvador es un hipócrita! No es tan inofensivo como todo el mundo lo cree.

-¡Es que no me cabe en la cabeza que haya intentado engañar a Ángela!

-¡Ah por cierto! –dice Isabel con rabia- ¡Y si engaña a Angelita es porque ella le dio pie!

-Isabel, yo creo que todo esto se trata de un malentendido… ¡Salvador es un buen hombre y Ángela es una buena muchacha! No tenemos por qué dudar de ella.

-¡Y tú ya deja de ser tan ingenua! ¿quieres?  -le reclama Isabel- ¡Salvador no es la persona que aparenta! ¡No es la persona que todo el mundo cree! –grita- ¡Y Angelita tampoco es la niña ingenua que todo el mundo cree! –y nerviosa se pasea.

 De pronto Isabel se arrepiente de su ataque de histeria y se calma- ¡De acuerdo! –se le acerca- ¡de acuerdo ya! No voy a armar un escándalo en este momento ¡pero te juro Valeria que yo no me voy a cruzar de brazos viendo todo lo que hace Salvador! –grita con rabia- ¡hace todo lo que se da la gana sin que nadie lo detenga y eso no puede ser!

-Bueno pero si es cierto todo lo que supones… ¿Cómo piensas decirle a Ángela que deje de tratarlo?

-¡A Ángela no se lo puedo prohibir! pero a Salvador si –afirma- ¡porque yo no le voy a permitir tantas ofensas y atrevimientos Valeria! Y si él insiste en desafiarme entonces yo también le voy a atacar con las mismas armas… ¡te lo juro! –está furiosa- ¡conmigo no juega!

Isabel sale de la habitación y Valeria queda sola.

-¡Nunca me lo imaginé! –sonríe tristemente decepcionada- ¡nunca de Salvador!

 *

Afuera en el jardín Antonio mira hacia la casa.  Simón se le acerca- ¿Y a ti que te pasa? –y al verle la cara- ¿te picó un alacrán?

-¡Estoy muy enojado con Ángela! –le confiesa dolido- ¡me prometió que hoy aclararíamos la situación con Salvador! ¿y sabes lo que hizo? En cuanto llegó ese tipo se largó con él y me dejó plantado.

-Bueno, pero a lo mejor tuvo algo urgente que hacer –le dice tranquilo Simón- No te olvides que anda metida con el asunto de la herencia, la verdad es que eso es más importante que cualquier disgusto que pueda tener contigo.

-¡Todo es más importante que yo! –sufre Antonio.

-¡Ya hombre! –le corta Simón- ¡déjate de tonterías y muévete si quieres que te lleve a la universidad!

Y ambos se marchan.

 *

Café. Ángela y Salvador llegan al mismo café de siempre.

-Bueno, tranquilo Salvador.

-¿Cómo tendrán la conciencia retorcida y sucia para pensar que entre usted y yo existe algo más una bonita amistad?

-Le advertí que esto iba a suceder y usted mismo me dijo que no hiciéramos caso a los comentarios de los demás.

 *

Ruta. Simón y Antonio van en moto.

 *

Café.

-¡Señorita Ángela! Yo quiero que entienda algo por favor… yo lo que siento por usted es un afecto… ¡un afecto muy especial!

-¡Eso sobra que lo diga Salvador! –ríe Ángela- con sólo mirarlo a los ojos me doy cuenta.

 *

Ruta.  Simón y Antonio reconocen el auto de Ángela estacionado afuera del café y regresan y bajan de la moto.  Entran al café.
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 -Usted no haga caso de eso ¡Lo importante es que estamos juntos! –y le sonríe cariñosa- ¡muchas gracias por su ayuda!

-¡No por favor! –le responde Salvador- ¡gracias por entenderme y gracias por confiar en mí! –y la abraza muy fuerte.  Ángela se deja abrazar.
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 Antonio que entra al café los ve y se dirige a ellos- ¡Son ellos!
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 -¡Eh! ¿adonde vas? –trata de detenerlo Simón.
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 Pero Antonio se libra de Simón y va hacia Salvador y Ángela que siguen abrazados. 

Ángela se separa- ¡Bueno! Ahora lo invito a tomar un café para enseñarle la nueva relación de bienes de mi papá que me entregaron Isabel y Andrés.

En ese momento irrumpe Antonio- ¿no existe nada entre ustedes verdad? –le reprocha- ¡no existe nada pero se salen de la casa a escondidas para abrazarse en un lugar público!

-¡Antonio!
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 -¡Yo los vi Ángela! –le dice con dolor- ¡los vi! Nadie me trajo cuentos.

-¡Está equivocado Antonio! –le dice Salvador de malhumor.
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 Simón trata de calmarlo pero no puede.

-¡Eso pensaba! Pero ahora me doy cuenta que doña Rebeca y Andrés Corona tienen toda la razón –dice enojado- Te burlaste de mi, juraste que me amabas… ¡y tienes el descaro de manosearte con el chofer!
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 Salvador se lanza a golpearlo pero Ángela lo detiene- ¡No Salvador! ¡no!
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 -¿Qué le pasa? –le grita Salvador.
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 -¿Puedo confiar en ti? –le grita Antonio a Ángela- ¡respóndeme! –y se marcha furioso. 

Simón sale corriendo detrás.  Ángela se queda triste.
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 *
Más tarde Salvador y Ángela en una mesa.

-¡Pues al parecer esta relación se ajusta más a la realidad! –dice Salvador tranquilo estudiando los papeles.
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 -¿Entonces puedo estar tranquila Salvador? - Ángela tiene cara de cementerio y apenas puede contener las lágrimas.
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 -¡Yo creo que no falta nada señorita! –le afirma Salvador.
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 -¡Por eso le dije que tenía buenas noticias! –dice Ángela con voz de que el mundo se le cae encima - Al parecer Isabel decidió incluir los bienes que me estaban ocultando.

-¡Pues lo hizo porque no le quedó más remedio señorita! ¡Se sintieron descubiertos y ni modo! –y sigue revisando los documentos- Tienen que reconocer sus faltas de lo contrario se meten en problemas con la justicia.

-¡Y todo gracias a usted Salvador! De lo contrario no hubiera sabido qué hacer.

-Usted a partir de ahora tiene que comenzar de cero, pero eso si, con la cabeza bien fría.  Lo primero que tiene que hacer es conseguir todos los documentos que la acrediten como heredera. ¡También tiene que conseguirse un buen abogado señorita! Justo y profesional, honesto, un asesor en el proceso de sucesión.

-¿Usted me ayudará a conseguirlo? –pregunta Ángela a penas conteniendo las lágrimas.

-Yo le puedo recomendar algunos… ¡Dígame una cosa! ¿doña Isabel le comentó que está interesada en llegar a un arreglo fuera de los Tribunales?

-Si, ella quiere terminar con esto cuanto antes.

-Y yo supongo que usted también.

Ángela asiente con la cabeza.

-¿Ha pensado en esa posibilidad? ¿no es cierto?

Ángela se pone a llorar - ¿Qué me aconseja que debo hacer?

-¡Mire! Primero que todo trate de calmarse.

-¡Lo siento Salvador! –solloza Ángela- pero en este momento solamente puede pensar en Antonio.

-¡Señorita por favor no llore!

-¡Es que quiero salir corriendo a darle una explicación! –le explica Ángela - ¡porque finalmente fui yo la que le dije que hoy hablaríamos con usted! –no tiene consuelo.

-Yo quiero que sepa algo –le dice duro Salvador- ¡yo entiendo lo que está pasando! Y yo sé que es difícil pero aunque usted me lo pida yo no le voy a aclarar nada a Antonio.

-¡Salvador! –le reclama Ángela.

-Si él la quiere de verdad… ¡entonces él debería confiar en usted por encima de cualquier cosa!

Ángela lo mira desesperada.

-¡De lo contrario está demostrando inmadurez! –juzga Salvador.

-¡Salvador! A mi no me importa… -le ruega Ángela- ¡yo no quiero perderlo! ¡yo lo quiero!

-¡Señorita Ángela! No me malinterprete… yo no desconozco las cualidades de Antonio, pero si ese muchacho pretende casarse con usted, entonces tiene que ganársela... ¡y no es con reclamos y mucho menos con rabietas de niño mimado! Sino con dignidad, como todo un hombre… -y le exige- ¡usted no baje la cabeza! ¡no pida disculpas! ¡no está haciendo nada malo!

Y yo se lo aconsejo como si fuera su papá… ¡haga de cuenta que es don Pedro José quien le está hablando! –le toma las manos- ¡no se arrepentirá!

Y mientras las lágrimas corren a torrentes por sus mejillas, Ángela asiente tristemente con la cabeza.


FIN DEL CAPITULO

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@2005 Narración by Mabouchita! Z;D

www.mabouchita.com

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