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El Cuerpo del Deseo

Una historia Original de JULIO JIMENEZ

Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO

*
CAP# 81: miércoles 9 de noviembre de 2005 - ¡SE LO EXIJO!

Afuera de la mansión.
Camilo espera a Salvador con el motor encendido.  Salvador camina pensativamente y sube- ¿le hice esperar mucho Camilo?
-¡No se preocupe! ¿nos vamos a la casa?
-Esta noche necesito que me lleves a otro lugar -y Salvador le pasa el papel que le había entregado Isabel- esta es la dirección ¡arranca!
-¡Como usted ordene!
Y Salvador se va lejos con la mirada llena de ansiedad.


Y hoy te vuelvo a enamorar
Para enseñarte lo que es bueno
Y hoy te vuelvo a enamorar
Y que me devuelvas mis besos,
Y hoy te vuelvo a enamorar


*
Bar.
Gaetana canta y baila.
 
¡Quiero enseñarte un nuevo baile!
Este es el baile ¡el baile del burrito!,
Pa' que lo goces bien sabrosito
Pa' que lo bailes conmigo pegadito,
Poniendo una patita pa' delante
Poniendo una patita para atrás,
moviendo la colita bien sabroso,
agarra tu cadera que te pongo pa'gozar
 

Matilda sale de la casa de Gaetana y se le acerca a Lupe- ¿me puedes decir quien es esa mujer que está adentro de la casa?
-¿Habló con ella? -se inquieta Lupe.
-¿Cómo voy a hablar? Está profundamente dormida, traté de no hacer ruido para no despertarla.
-¡Yo no estoy muy segura pero creo que es una señora que mi jefecita quiere contratar!
-¿Contratar para qué?
-Para que haga unos servicios, yo no sé, francamente no he preguntado porque no soy tan curiosa -y la mira con reproche.
-¡Pero no te molestes conmigo! Si veo algo extraño lo más normal es que pregunta ¿verdad? -En ese momento entra el rubio novio de Matilda y esta grita feliz- ¡Ay! Que emoción, llegó mi macho lindo -y corre a abrazarlo- ¿cómo ha estado hoy? -y se dan un beso y empiezan a bailar.

 
¡Quiero enseñarte un nuevo baile!
Este es el baile ¡el baile del burrito!,
Pa' que lo goces bien sabrosito
¡Pa' que lo bailes conmigo pegadito!
 

Lupe va a la casa de Gaetana y encuentra profundamente dormida en un banco de madera y la mira con compasión y le acaricia el sucio pelo y pone cara intrigada.
*
Otro lugar.
Salvador acude a su cita.  Camilo detiene el auto.
-¿Es aquí Camilo? -pregunta Salvador.
Camilo vuelve a leer la dirección- ¡Si! aquí es.
Salvador se dispone a bajar.
-¿Quiere que lo espere?
Salvador baja y le dice -¡No! Mejor regrese a la casa y avise a Gaetana que tardaré en llegar, que se me presentó un compromiso a último momento.
-Bien -responde Camilo y se marcha.
Salvador mira el edificio.  Es un edificio de apartamentos sencillos pero elegantes de clase medio.
*
Mansión.
Walter muy nervioso no puede aguantar darle el chisme a Andrés, sin embargo duda antes de golpear a su puerta, pero lo hace- ¡Don Andrés! -lo llama.
Andrés abre la puerta en pijamas y con un vaso de alcohol en la mano.
-¡Disculpe don Andrés! -finge pena Walter- ¡pero creo que es mi obligación informarle que su señora esposa no se encuentra en la casa! -le dice pomposo.
-¿De qué hablas Walter?
-¡Qué la señora Isabel salió señor!
Andrés cambia de cara- ¿Por qué no me avisaste de inmediato?.
-¡Me acabo de dar cuenta que su automóvil no está y le pregunté al vigilante y me dijo que salió hace más de una hora!
Andrés se toma un trago y mira a Walter nervioso.
*
Apartamento Isabel.
Isabel mira ansiosa por la ventana esperando
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Cuando suena el timbre. 
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Isabel suspira y sonríe.  Abre la puerta
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y se encuentra a Salvador.
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El cuerpo del deseo
Es todo lo que quiero


*
Mansión.
-¿Adónde iría tan tarde? -Andrés baja a la sala.
-¡No lo sé señor! No sé absolutamente nada -lo sigue Walter.
-Le voy a preguntar al vigilante -y Andrés hace amago de salir al jardín.
-¡El tampoco lo sabe! -le detiene Walter- ¡se lo informo! La señora Isabel salió sin decir una sola palabra.
-¡Qué raro! Que yo sepa no tenía ningún compromiso.
-¡Lo mismo pensé yo! Y por eso lo informo señor, y discúlpeme pero no lo quiero preocupar.
Andrés se toma el resto de su trago de un golpe.
-¿Quiere otro trago? -ofrece solícito Walter.
-¡No! Retírate -le ordena.
-¿Se va a quedar solo en la sala?
-¡Si! si, voy a esperarla aquí... ¡esta salida me parece muy sospechosa!
Y Walter se retira feliz de haber cumplido su misión.
*
Apartamento Isabel
Isabel sirve un trago y le ofrece a Salvador que lo rechaza- ¡Gracias! Yo no acostumbra a beber -y Salvador investiga curioso el estudio que se compone de un dormitorio-sala y una cocina integrada- ¿Qué lugar es este?
-¡Aquí he vivido durante mucho tiempo! Salvador -le responde Isabel- cuando trabajé para Pedro.
-¿Y aún lo conserva? -se sorprende Salvador.
-¡Pretendo conservarlo! -e Isabel mira con cariño al apartamento- ahora se lo rento a una amiga que salió de viaje... ¡siéntese por favor! -le ruega.
Salvador se niega sin ganas de quedarse- ¡no puedo demorarme señora! ¿qué era eso tan importante que quería decirme?
-¡No es fácil explicarlo Salvador! -empieza Isabel- por eso le pido que se ponga cómodo -le ruega.
Salvador suspira nervioso.  Isabel camina ansiosa.
-¡Usted cada día que pasa conoce algo más de mí! -se detiene y se sienta a la pequeña mesa que hace de comedor- ¡en cambio yo sigo ignorando todo lo referente a usted!
Salvador suspira y se relaja un poco y toma asiento.
-¡Sabe lo más importante! ¿no le parece?
-¡Francamente dudo que me haya dicho la verdad! -le dice sincera Isabel- ¡Pero no importa! Lo que haya sido su pasado no me importa... ¡me importa el presente! Para mí sólo existe el hombre que tengo enfrente de mí -le dice con pasión.
Salvador la estudia con su negra mirada-¡Al parecer usted no siente miedo de nada! -se asombra- con tal de lograr sus propósitos -agrega.
Isabel mira al techo y suspira con una sonrisa amarga-¡Se equivoca! Tengo mucho miedo de mí -le confiesa- ¡mucho miedo de lo que siento por usted! -le confiesa mirándolo directamente a los ojos- ¡de lo que usted me provoca! -y mira a lo lejos suspirando - ¡está fuera de mi control y de mi voluntad! ¡usted es muy especial!
Salvador mira para otro lado y la prueba- ¿Qué tan especial?
-¡Ah! -Isabel suspira y mira al suelo- ¡Me desconcierta Salvador! A veces siento celos... otras veces lo odio... quisiera verlo muerto... ¡y otras tantas me aterra la idea de perderlo!
Salvador la mira con esos ojos negros velados por el rencor.
Isabel se levanta nerviosa y camina-¡Es que nunca había tenido este enfrentamiento conmigo misma! -le dice sufriendo-¡Nunca había sentido algo así por alguien! -le dice sinceramente desesperada mientras Salvador no le quita la mirada de encima- ¡y por eso caí en sus brazos sin importarme si actuo bien  o actuo mal, porque al fin de cuentas lo único que me interesa es tenerlo a mi lado!
Salvador suaviza su negra mirada y se levanta.  Isabel ilusionada se le acerca. Salvador se le acerca lentamente.
-¿Usted no cree que se expone demasiado? -le pregunta Salvador suavizando la voz.
Isabel sonríe triste-¡yo creo que es demasiado tarde! -y lo mira con ojos llenos de amor- ¡yo no pienso renunciar a este amor Salvador! -y le da un pequeño beso cariñoso que Salvador no puede resistir y cierra los ojos...
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luego se frotan las narices- ¡sea quien sea Salvador! -Isabel se separa y lo mira- ¡usted es el hombre que yo amo! -y hace una pausa y le dice ilusionada- ¡le pedí el divorcio a Andrés! ¡estoy dispuesta a casarme con usted! -le acaricia el rostro.
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Salvador le toma la mano y se separa- ¿El accedió? -se sorprende.
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-¡No! -sonríe Isabel con amargura- ¡claro que no! -y luego sigue- ¡dijo que me va a matar a mí y que mataría también a su rival! -le advierte.
-¿Usted lo cree capaz de cumplir sus amenazas? -le interroga Salvador.
Isabel asiente seria- ¡Muy capaz!
-¿Y no le da miedo? -se sorprende Salvador.
Isabel sonríe- ¡No! -le dice firme y baja la mirada- Le repito que la que se da miedo soy yo misma.
-¿Quiere que nos sigamos viendo a escondidas doña Isabel? -pregunta Salvador.
Isabel le dice que si con la cabeza.
-¡Yo no me conformo con ser el simple amante de una mujer que pertenece a otro hombre! -le recuerda Salvador.
-¡Yo no pertenezco a Andrés! -salta Isabel- ¡no puedo seguir atada a él! -le afirma- ¡estoy dispuesta a todo Salvador con tal de recuperar mi libertad!
Salvador desvía la mirada y le pregunta -¿Y de qué seria capaz?  -y luego la mira a los ojos y le pregunta lleno de dolor- ¿de hacer lo que ya hice con don Pedro José Donoso?
Isabel pone cara de asombro- ¿Qué se imagina? -dice dudando.
-¿Por qué no se atreve a decirle? -la reta Salvador sin quitarle los negros ojos de encima- ¡atrévase! ¿Pedro José murió de muerte natural o usted y Andrés se la provocaron?
Isabel mira espantada a otro lado y con una sonrisa incrédula pregunta -¡No me diga que usted me cree una asesina! -le tiembla la voz y lo mira a los ojos.
Salvador se sorprende de su reacción y frunce el entrecejo intrigada-¡Usted misma dijo que era capaz de lo peor! -sin embargo insiste- No hay nada peor que matar a un inocente -Salvador habla de sí mismo.
Pero Isabel entiende  que habla de Andrés... se separa y le da la espalda y se aleja unos pasos- ¡Le aseguro que si yo matara a Andrés no estaría matando a ningún inocente!
Salvador suspira e insiste sin demostrar sentimientos- ¿y se atrevería a hacerlo?
Isabel sin darle la cara, se le llenan los ojos de un profundo dolor y le dice con una voz temblorosa y llena de estupor- ¡si usted me lo exige!
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Salvador se acerca por la espalda
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y le susurra en la oreja implacable- ¡se trata de él o de nosotros!
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Isabel traga saliva con pena y luego desesperada lo enfrenta- ¿usted me lo exige?
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Lo mira espantada- ¡respóndame!
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Salvador la estudia fríamente y luego se acerca y le toma la cara entre sus manos y la besa apasionadamente y con deseo.  Isabel cierra los ojos y se abandona. Salvador como un juego lujurioso le lame el rostro con la lengua y se separa.  Isabel abre los ojos y Salvador dice las palabras terribles-¿si por qué no? ¡se lo exijo!  -y la mira a los labios y la vuelve a besar con pasión. Isabel lo abraza y se funde en su cuerpo.
*
Bar.
Mientras la música y la fiesta sigue en el bar Gaetana y Camilo entran a la sala de la casa de Gaetana de puntillas y miran a Cantalicia que duerme profundamente. Se hablan en susurros.
-¡La verdad es que prefiero verla así durmiendo que tener que soportarla todo el día que esté reclamando la presencia de Salvador! ¡Salvador! ¡Salvador! -la imita- que por cierto... ¿tú crees que tarde mucho?
-¡Ni él mismo lo sabia! -Camilo.
-¿Y adonde lo llevaste?
-¡Lo llevé a un edificio en las afueras de la ciudad! Pero no me dijo con quien iba a verse... ¡al parecer alguien le hizo una cita a última hora en ese lugar!
-¡Ah! Camilo hazme un favor... ¡vamos a arreglar un cuarto! No podemos a esta pobre mujer durmiendo toda la noche aquí en la sala ¿no? -se compadece.
-¿Y el niñito donde está?
-¡Ah! -se enternece Gaetana- ¡se quedó profundo en el cuarto de Salvador!
Y ambos miran a Cantalicia.
Camilo no lo puede creer-¿De verdad que esta señora es la esposa de Salvador? -y la mira espantado- ¿y el muchachito su hijo?
-¡Shhh! -lo calla Gaetana- ¡son y no son! -le dice misteriosa.
-¡Ay no entiendo! ¿Por qué no me lo explica mejor?
-¡No! Camilito no preguntes tanto y ayúdame con el cuarto.
-¡Cada día le cae un problema nuevo a Salvador! ¿no? ¡ojalá y tenga suerte y pueda salir de este lío como en otras ocasiones! ¿qué cuarto le preparo?
-¡Ese que está cerca de Lupe! El de al lado.
-Ok -y se retira.
Gaetana mira preocupada a Cantalicia y mira su reloj y se marcha.
Cantalicia sueña con el verdadero Salvador que corta la maleza con un machete. Cantalicia le grita ¡Salvadoooooooorrrrr! Y en sus sueños lo vuelve a llamar.
*
Apartamento Isabel
Salvador e Isabel están abrazados y besándose cuando de repente Salvador en lo más profundo de su mente escucha el grito de Cantalicia y abre los ojos asustado.  Isabel se sorprende pero no entiende.
*
Mansión.
Andrés está dormido sobre el sofá (con las zapatillas puestas y sobre el asiento, claro) y se despierta cuando escucha el motor del auto de Isabel.  Se levanta y la vigila desde la ventana.
Isabel estaciona y baja, controla los alrededores y entra a la casa.  De una esquina, oculto, aparece Walter que pone cara de maldad- ¡Veremos como responde a los reclamos de don Andrés! -sonríe malvado- ¡la va a pasar muy mal señora Isabel! -dice malignamente y con placer.
*
Andrés recibe a Isabel en la sala- ¿De donde vienes a estas horas?
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Isabel se detiene
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-¡Dime de cuando acá tengo que darte explicaciones de mis actos!
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-¡Hace horas que te estoy esperando! Creo que merezco una explicación -le exige.
-¡No! -suspira Isabel fastidiada- ¡yo creo que en tu lugar no pediría ninguna explicación! -y trata de marcharse pero Andrés la detiene del brazo con violencia.
-¡No te burles de mí! Te lo advertí.
-¡Deja tus estupidas advertencias para otro momento! ¿quieres? -Isabel altiva- ¡Haz lo que te pegue la gana Andrés! ¡lo que quieras!
Andrés la mira al borde la locura y se le acerca- ¡te voy a matar! -le amenaza con voz ronca.
Isabel levanta el mentón- ¿Ah si? -y lo mira de pies a cabeza- ¡hazlo! Si eso es lo que quieras ¡hazlo! -lo reta- ¡por mí no te detengas! ¿me oíste? -le grita- ¡no te tengo miedo porque nada más ladras pero eres un maldito perro cobarde!
Al escuchar el insulto Andrés la agarra del cuello con la mano izquierda y con la derecha se dispone a darle un puñetazo en pleno rostro.
Isabel se queda sin aire pero no baja la mirada- ¡Dale! ¡hazlo! -le grita- ¡golpéame! ¡golpéame que yo voy a tirar esta casa a gritos para que todo el mundo se entere del infierno que estoy viviendo contigo!
Andrés afloja la llave e Isabel se libra de un gesto.
-¡Eso es lo que quieres! ¿no? -le susurra Andrés- ¡Provocarme para que ceda! ¿pero sabes qué? ¡tengo mucha paciencia!
(bueno, si él tiene paciencia yo soy una extraterrestre!)
-¡Pues no lo demuestras! ¿cómo ves? -le grita Isabel.
-¡Ahora me doy cuenta que no estabas con nadie! -se autoconvence Andrés- ¡Saliste a dar vueltas sin ningún motivo! Y te demoraste para provocarme nada más.
Isabel recoge su cartera que está tirada en el suelo.
-¿Pero sabes que? -sigue Andrés y se sienta en el sofá- ¡no vas a enloquecerme tan fácilmente! ¡No! ¡no lo vas a hacer!
Isabel lo mira con desprecio.
*
Bar.
Matilda le dedica a su novio que la mira fascinado.


Cariño mío, ¿qué voy a hacer?
Con tanto amor, tanta pasión,
¿Que voy a hacer con el dolor
Que está matando mi corazón?
Que voy a hacer por favor
Y bésame y abrázame
Yo necesito sentir tu piel.
¡Perdóname! Si acaso en algo yo te fallé
Ahora decides marcharte, me muero de sed
Cariño mío, ¿qué voy a hacer?
Con tanto amor, tanta pasión,



Salvador llega y se dirige directamente a la casa sin detenerse en el bar.  En la sala de Gaetana encuentra a Cantalicia que sigue profundamente dormida y ahora tiene una colcha encima.

(Error de la novela: Cantalicia tiene la cabeza al otro lado, o sea es un banco de madera, de esos de plaza, y en la otra escena Cantalicia estaba dormida sobre el costado izquierdo y tenía la cabeza hacia la cortina y ahora está dormida sobre el costado derecho y la cabeza hacia la pared)

Salvador la mira con desesperación  y compasión mezcladas. 
Camilo aparece- ¡La pobre! Se cansó de esperarlo y se quedó dormida hace rato.
-¿Y el niño?
-¡Está dormido en su cuarto pero ahora lo vamos a cambiar a otra habitación!
-¡Encárguese de Cantalicia Camilo! -le pide Salvador- ¡yo me voy a ocupar del niño! - y se marcha.
Camilo despierta a Cantalicia que lo mira perdida y decepcionada de que no sea Salvador.
*
Salvador entra a su habitación y encuentra a Gaetana que contempla a Moncho dormido.
 (con las alpargatas puestas sobre la cama, claro ¿qué otra cosa esperaban? ¡cómo es la lógica de esta producción! la gente duerme con los zapatos puestos)
Salvador lo mira y sonríe y luego lo levanta como si no pesara nada.  Gaetana sonríe con ternura y preocupada.
*
Apartamento Felipe
-¡Nada que aparece! Sinceramente ya me estoy preocupando -Felipe se pasea en bata de un lado a otro- ¡ya puse la denuncia! Fui a comisarías, a hospitales y nadie me da información.
Aparece Chelo con un delantal de cocina y batiendo algo- ¡No se lo tome tan a pecho maestro! ¿no se vio en el espejo? ¡tiene unas ojeras enormes!
-¡Claro! Es que no he dormido ni media hora y para colmo tengo que ir a la galería, tengo una entrevista con el director, con unos críticos... ¡creo que voy a enloquecer!
-¡Cálmese maestro yo lo ayudo! Para eso me tiene a mí, no solo soy su modelo sino también su cocinera y le estoy preparando un desayuno que se va a chupar los dedos.

(si... vamos con la lista, musa, modelo, secretaria, amiga, consejera, manager, cocinera y sigue la lista.. )

Felipe levanta la nariz- ¡por el olor me parece que no va a ser así! ¿a ti no se te está quemando algo en la cocina chula?
-¡El café! ¡el café! -grita Chelo y sale corriendo- ¡se me está quemando el café!
-¡Eso te pasa por no atender la cocina! -le gruñe Felipe- ¡si vas a hacerlo hazlo bien!
Cuando queda solo toma el teléfono y llama.  Espera y luego dice- ¡Respóndeme Jacobo! ¡respóndeme que quiero darte las malas noticias y decirte unas cuantas groserías también curita!
*
Casa Gaetana.
Cantalicia y Moncho desayunan. Salvador está sentado en un puff y Gaetana en el banco la escuchan.
-¡Pues si el padre Jacobo me ayudó pues la vera verdad que yo no creo que hice mal en venir a buscarlo! -y lo mira con ansiedad- ¡y ahora que lo encontré tiene que regresarse conmigo mijo! Porque allá es donde debemos estar usted y yo... ¡y no en estas lejuras!
-¡Ay Cantalicia! Por el amor de Dios -interviene Gaetana- ¡tú tienes que entender que Salvador tiene un trabajo en Río Claro y no puede faltar a sus compromisos!
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-¡Óigame! -se enoja Cantalicia- ¿pero que más compromiso que yo y que el Monchito?
Salvador toma paciencia- ¡A ver! A ver... una vez más... necesito saber el paradero o al menos necesito saber donde vive el tío del padre Jacobo.

(bueno y no se les ocurre buscar en el directorio telefónico, o llamar al padre Jacobo?)

-¡Ya le dije que yo no sé cómo llegar allá! ¡ya le dije! -Cantalicia se toma la cabeza.
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Moncho la mira con desesperación.

(¿y por qué no le preguntan al niño?  ¡Seguro que sabe más que la madre!)

-¡Y ya no me regañe! -gime Cantalicia.
-¡Yo quisiera hacer algo más que regañarla! -explota Salvador
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- ¡y usted lo sabe! ¿verdad?
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Gaetana se preocupa- ¡Ya Salvador! No se enfade con ella, mejor ¿por qué no vamos un momento y hablamos por allá? ¡vamos! ¡venga, venga! -y se lo lleva- ¡usted se me come toda la comida Moncho! -le dice antes de salir.
*
En el jardín.
-¡Salvador! No gana nada enojándose... más bien hable con ella... ¡yo estoy segura que ella dice la verdad! Lo que pasa es que es una mujer muy ignorante y lo único que entiende es que usted es su marido y que usted tiene que volver con ella.
-¿Por qué no me ayuda a convencerla que regrese a su pueblo? -le ruega Salvador.
-¡Bueno! Yo le ayudo, haré lo que puedo.
Salvador mueve la cabeza negativamente- ¡si esta situación se sigue demorando Matilda va a terminar descubriéndolo todo!
-¡No se preocupe! Nosotros nos ocuparemos de mantenerla callada.
-¡Vamos Salvador! -le grita Camilo desde el auto- ¡se nos hace tarde!
-¡Ojalá que esta circunstancia no se complique más de la cuenta! nos vemos en la noche Gaetana.
-¡Vaya con bien! -se despide Gaetana preocupada.
*
Mansión.
Salvador llega al trabajo y pasa por la sala. Lo detiene Rebeca que lo espera- ¡Salvador! Acérquese por favor -le dice seductora.
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Salvador se acerca con desconfianza.
-¡Supongo que nos veremos esta noche! ¿verdad?
Salvador mira hacia el piso superior- ¡No quiero ser grosero señora! Pero ya le dije que no tengo tiempo.
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Rebeca sonríe con triunfo- ¡Por muchas ocupaciones que tenga le va a tocar dedicarme un par de horitas! ¿salimos a cenar para hablar algunos asuntos personales? Que no pueden esperar Salvador.
Salvador mira para arriba preocupado que los escuchen- ¡Entre usted y yo no existe nada personal!
-¡Se equivoca! Claro que existe... -le dice con maldad y saca el as de su manga- ¡no me va salir ahora con el cuento de que su mujer y su hijo no son nada personal! -se burla.
Salvador cierra fuerte la mandíbula.
-¡Ay Salvador! -sigue Rebeca- ¡le advertí que había descubierto algunos secretitos suyos! -y le sonríe con lujuria- ¿tendrá tiempo para mí verdad? ¿nos vemos esta noche si o no mi querido Salvador?
Salvador la mira con ojos negros sin mover un solo músculo de la cara.
*
En el pasillo de servicio.
Ángela persigue a Antonio- ¡Antonio! Deja de comportarte como un niño -le ruega- ¡tenemos que hablar! Necesito saber a qué atenerme contigo.
-¡Siempre lo has sabido! -le responde seco- ¡no entiendo qué te preocupa ahora!
-¡Es que tu comportamiento es muy extraño y dices cosas que no comprendo! Si todavía me quieres... ¿por qué tratas de evitarme?
-¡Es que yo no soy el hombre que tu papá quiere para ti! Eso es todo... ¡no sé qué hacer para estar a tu altura!
-¡Antonio! Mi papá ya se murió -se desespera Ángela- ¿por qué hablas de él como si estuviera vivo y en contra de nuestra relación? ¡que tonterías tienes en la cabeza!
Antonio mira a otro lado- ¡tal vez esté más cuerdo que muchos en esta casa aunque tú pienses que estoy loco!
Salvador llega y los escucha.
-¡Sinceramente creo que deberías ver de nuevo a un especialista! -se apena Ángela.
-¡No Ángela! No tengo que ver a ningún especialista -y Antonio mira a Salvador- ¡y por favor! -le ruega- ¡cuando él esté cerca no te me acerques! -dice misterioso- ¡no quiero causarle ningún disgusto!
Salvador mueve la cabeza con fastidio.
-¿Qué locuras estás diciendo Antonio? -le reclama Ángela pero Antonio se marcha- ¡Antonio! -Ángela quiere ir detrás.
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-¡Señorita! -la detiene Salvador- ¿desea que la lleve a algún lugar?
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-Si Salvador -dice Ángela triste- cámbiese porque quiero ir al cementerio a ver la tumba de mi papá - y Ángela se marcha.
Salvador suspira y mira con rabia hacia donde Antonio acaba de desaparecer.
*
Habitación de Valeria
-¡Cada vez que quieres dejas tus ensayos para ir a montar a caballo! ¿entonces por que ahora no quieres acompañarme al gimnasio? Quiero hacer ejercicios, sauna y por supuesto el salón de belleza para arreglarme el cabello -sonríe coqueta.
-¡Ay tía!  Te juro que quisiera pero no puedo... ¿por qué no le pides a Pilar que te acompañe?
-¡Ay por favor! Esa no hace ejercicios más que con la lengua llevando y trayendo chismes... ¡insoportable! Además tiene muchos compromisos.
-¡Ay tía! Pero te juro que no puedo.
-¡Está bien mi amor! no importa, podré ir sola -se sonríe- tengo que consentirme un poco y estar divina esta noche.
-¡Me da mucho gusto verte tan animada! Últimamente andabas muy decaída.
-¡Pues créeme que mis razones tengo! Te lo aseguro... ¡después de muchísimo tiempo me he dado cuenta que vale la pena vivir y presiento que hoy va a ser un día muy especial Valeria! -y repite- ¡muy especial!
Valeria sonríe.
*
Lavandería.
Salvador se pone el uniforme y escucha a Simón.
-¡No le miento Salvador! Le tengo un inmenso cariño a la fábrica porque he pasado mucho tiempo aprendiendo el oficio pero si me ofrecen otro empleo no voy a dudar en renunciar.
-¡Eso quiere decir que ya se aburrió!
-¡No! Le digo que esa fábrica es como mi segundo hogar... ¡me acostumbré mucho a ella desde que el señor Donoso me permitió trabajar allí!
-¿Y por qué quiere abandonar ese segundo hogar como usted lo llama? -y Salvador termina de abotonarse.
-¡Pues por culpa del pesado de Andrés Corona! Es que no pierde oportunidad para descargar su furia contra mi... ¡y yo ya no aguanto! Porque una cosa es respetar a sus superiores y otra muy diferente dejarse pisotear.
-¿Lo agredió?
-¡Ahora le dio por echarme la culpa de lo que pasa en el estudio con ese bendito piano! Cree que Ángela y yo nos confabulamos para asustar a todos los que viven en esta casa y para amargarle la vida a él y a la señora Isabel.
-¡Simón! Usted no va a renunciar por culpa de ese hombre... ¡no le va a dar el gusto! ¿es cierto?
-¡Si por qué cree que me aguanto! Por supuesto que no quiero darle el gusto, pero es que la paciencia tiene un límite y la mía ya se está agotando.
-¡Simón! Tenga paciencia... ¡el señor Donoso no lo empleó solamente para ayudarlo sino para que algún día se convirtiera en algún miembro importante de la empresa! ¡usted no puede defraudarlo!
-¡Pues desgraciadamente ya lo defraudé porque Corona no me deja ascender! No me queda más remedio que aceptar que él es el jefe y que el señor Donoso ya está muerto.
Salvador le clava la negra mirada- ¿Por qué  no piensa que sigue vivo? ¡y que siempre ha estado a su lado dispuesto a colaborarle y animarlo para que siga adelante! ¡el cariño de las personas que nos quieren no se puede quedar en una lápida Simón!
*
Cementerio.
Ángela se arrodilla ante la lápida de la tumba de su padre.
Pedro José Donoso
Recuerdo de sus familiares y amigos
¡Y ahora no tiene fechas!

(esta es la lápida mágica que no solamente cambia fechas sino que las desaparece! )

-Efectivamente me hace mucha falta -Ángela le dice a Salvador- ¡me gustaría que estuviera aquí conmigo para aconsejarme y orientarme! Él nunca supo lo mucho que significaba para mí.
-¡Estoy seguro que ahora que está muerto él si lo sabe! -le responde Salvador que está parado a su lado- ¡y probablemente también la comprende señorita!.
-¿Usted cree que los muertos si lo saben todo? -pregunta extrañamente Ángela.
-¿Qué pasa señorita Ángela? -se preocupa Salvador- ¡aparentemente todo estaba bien!
-¡No todo Salvador! -suspira Ángela.
Salvador se acerca y se arrodilla a su lado- ¿por qué no confía en mí? ¡cuénteme sus problemas señorita! ¿qué pasa con Antonio? ¿sufre por él?
Ángela llora- ¡es que no puedo evitarlo! Últimamente se comporta muy extraño.
-¡Y a usted le duele su rechazo!
-¡Es que no solamente me rechaza! Es algo diferente, cada vez que intento hablar con él me habla de mi papá como si él aún estuviera vivo y se opusiera a nuestra relación.... no sé que pensar... ¡si él sigue sintiendo celos de usted o si sigue trastornado!
-¡Usted por qué no tiene un poco de paciencia! -le aconseja Salvador- ¿Por qué no deja que el tiempo se encargue de solucionar todo?
-¡Es que no puedo luchar contra el tiempo! -suspira Ángela con desesperación- ¡en este momento no es mi mejor aliado! Y no me pregunte por qué.
Salvador la mira extrañado.

(bueno, evidentemente Salvador es hombre, porque sino ya hubiera comprendido que pasa!! )
*
Cítricos Donoso
Isabel recorre la fábrica y controla la producción.  Da instrucciones con cara de disgusto a varios ejecutivos.  Andrés la mira y molesto la llama.  Andrés entra a su oficina y tira una carpeta sobre el escritorio y se sienta a esperar. 
Isabel llega detrás-Hola -le saluda fría- ¿no te agrada mi presencia verdad?
-¡No! No... ¡me parece bien que vengas a trabajar de vez en cuando! Pero no voy a aceptar que vengas a discutir y poner reparos sobre los productos que ya fueron aprobados -le grita furioso.
-¡Lo siento! -le responde- ¡a mí no me gusta el diseño de los envases! ¡no me gustan los empaques que piensas lanzar al mercado!
-¡Si los ejecutivos aprobaron la revisión final tú no tienes por qué interferir!
-¡Por supuesto que sí! -le grita Isabel- ¡que soy parte fundamental de esta empresa te guste o no! -se impone- ¡soy más importante que tú!
-¡Te recuerdo que soy el director general! -se levanta Andrés furioso.
-¡Y yo te recuerdo que soy dueña de esta empresa junto con Ángela!
Andrés respira agitado y rabioso.
-¡Algún día me voy a retirar Andrés! -le anuncia Isabel- ¡pero mientras eso suceda yo voy a hacer que mi opinión se respete por encima de todas las cosas!
-¿Cómo es eso de que piensas retirarte? -se sorprende Andrés.
-¡Si me voy a retirar! En cuanto se haga la debida repartición de bienes yo voy a vender mis acciones.
-¡Tú hablas en serio!
-¡Si hablo en serio! Quiero comenzar una vida nueva y en esa vida nueva no hay cabida ni para Ángela ni para ninguna persona que he tenido que soportar durante todo este maldito tiempo.
-¡Supongo que en esa vida estoy excluido! -se burla Andrés.
-¡Claro que estás excluido! ¡si lo estás! Precisamente por eso te pedí el divorcio.
-¡Basta! -grita Andrés desaforado- ¡no quiero escuchar más esa basura! -y golpea la mesa- ¡la próxima vez...! -y se queda cortado porque su secretaria abre la puerta y dos ejecutivos entran y se lo quedan mirando espantados.
*
Apartamento Felipe
Felipe llega con las compras y corre a atender el teléfono que suena- ¡me lleva el tren! -dice y tira las compras y atiende-¡Alló! Si, claro que soy yo Felipe Madero... ¿quién es? ¿qué está deseando? -y luego sonríe- ¡Ah! Eres tú... ¡Jacobo grandísimo pelmazo! Al fin te dignas responder mi llamada.
Las Cruces- ¡Mucho cuidado tío Felipe! Mira tío Felipe te he dicho un millón de veces que no seas tan exagerados y por supuesto que iba a devolverte la llamada ¿qué ocurre? ¿pasó algo con Cantalicia o me tienes buenas noticias?
Río Claro -¡Como puedes esperar buenas noticias después que me endosas semejante bestia que no sabe ni siquiera preparar un café! ¡me pones a mi a buscar maridos desaparecidos sabiendo que yo soy un artista! -le grita- ¡como puedes esperar buenas noticias grandísimo monigote!
Las Cruces- ¡Vámonos respetando tío Felipe! Recuerda que yo soy un sacerdote y se supone que tú eres un hombre culto y respetable... a ver... ¿qué sucede con Cantalicia? ¿qué le pasó?
Río Claro- ¡Si! ¡Si la muy bestia se escapó de un momento a otro y sin avisarme! ¡como lo estás oyendo tu famosa Cantalicia desapareció junto con su mocosito y ahora está más perdida que el mismo Salvador Cerinza!
Las Cruces- ¿Pero qué estás diciendo tío Felipe? ¡pero cómo es posible eso! ¡Tío Felipe! ¡Tío Felipe! -pero Felipe le ha cortado- ¡ay Dios mío! -se santigua- ¿y ahora qué le pasó a esa bendita mujer?
*
Casa Gaetana
Cantalicia se debate como una gata en el agua mientras Gaetana la baña y le pone champú en el pelo.
-¡Deja el berrinche! El agua no mata a nadie -Gaetana.
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-¡Cómo me va a decir eso! -Cantalicia- ¡si el agua es bien mala para la salud doña Gatona!
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-¡Pero cómo vas a decir eso mujer! -y Gaetana le sigue lavando el pelo- ¡una persona no puede estar con la misma ropa sin bañarse todos los días!
-¿Por qué no?
-¡Una persona decente tiene que oler a limpio!
-¡Y enfermarse de la cabeza como le pasó a mi Salvador! -y le entra jabón en los ojos- ¡no me eche eso que me están ardiendo los ojos!
-¡Pero te dije que cerrara los ojos!
-¡No puedo cerrarlos! Pienso que me voy a ahogar en esta olla tan grande.
(está en la bañadera)
Gaetana pierde la paciencia- ¡Está bueno! -le grita- ¡no te bañes pero te vas inmediatamente para tu pueblo porque en estas condiciones yo no te acepto en mi casa!
-¡No! -se tranquiliza Cantalicia- ¡yo me baño! Porque no me puedo ir para el pueblo sin Salvador, porque el lugar de una mujer es estar con su marido hasta que Diosito disponga lo contrario.
-¡Ay! Mire Cantalicia mi amor -y la vuelve a ayudar- mientras se resuelve todo este asunto y vemos qué va a pasar contigo... ¡yo necesito que tú me jures algo! Yo necesito que tú me jures que no le vas a decir a nadie que tú eres la mujer de Salvador y que ese muchachito es el hijo de él.
-¡Ah orale! -empieza la lloradera- ¿y yo porque tengo que decir esa mentira?
-¡Porque Salvador nunca dijo que tenía familia y tú no lo puedes dejar como un zapato! Lo que vas a decir es que tú eres una señora que vino a trabajar y bueno... ¡no tiene nada que ver con Salvador!
-¿Y eso por qué doñita? -llora Cantalicia a grito pelado.
-¡Ay mujer! -se desespera Gaetana- ¡porque Salvador se pondría furioso contigo si lo dejas como un embustero! ¿entiendes? A ver déjame lavarte bien la cabeza.
-¡Déjeme mejor que yo me lavo sola!
-¡Está bien como quieras! -se lava las manos- ¡báñate tú sola! Pero eso si Cantalicia ¡lo haces bien y quiero que te des muy duro detrás de esas orejas! -y sale.
Cantalicia se lava detrás de las orejas y llora- ¡aunque me enferme por culpa de esta bañada! Pero no importa porque así me muero junto al Salvador... ¡virgencita! No permitas que me separen del Salvador.

(Cantalicia tiene las uñas bien manicuradas!!!  )
*
Habitación Valeria
Valeria practica y Simón la mira embelesado y completamente enamorado.
*
Pasillo de servicio.
Salvador y Abigail salen de la lavandería.
-¡Yo ya veo a mi muchacho muy normal Salvador! la verdad ni siquiera se ha quejado del dolor de cabeza.
-¿Y se alimenta bien Abigail? -se preocupa Salvador.
-¡Si! y está estudiando... ¡aunque casi no habla! Al que noto un poquito raro es a Simón, como que siento que tiene problemas en el trabajo pero no me lo quiere decir para no preocuparme... a usted... ¿no le ha comentado nada verdad?
-¡No! -miente Salvador- ¿usted cree que podría pasar a hablar con Antonio?
-¡Si como no! Está allá en su cuarto estudiando como siempre.
Salvador se dirige a la pieza de Antonio que al verlo se asusta y deja sus libro y se sienta mejor en la silla y traga saliva nervioso y con miedo.
Salvador lo fusila con la mirada.
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*
Habitación de Isabel
Rebeca hurga entre las joyas de Isabel. Isabel sale del baño y la ve.
-¿Vas a salir esta noche mi amor? -pregunta Rebeca.
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-¡Si! tengo un compromiso muy importante.
-¡Yo también! -sonríe triunfal Rebeca- ¡tengo una cita muy especial
-¿Marchan bien tus asuntos sentimentales tía?
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-Bueno, en realidad no debo decir nada todavía, solamente que esta noche debo lucir bellísima.
-¿Te vas a encontrar con tu enamorado? -la interroga Isabel.
Rebeca suspira y no le responde.
*
Habitación Antonio y Simón
-¡Si Ángela realmente le interesa no tiene por qué rechazarla y mucho menos confundirla con sus palabras! -le recrimina Salvador- ¡esa actitud no me gusta Antonio!.
-¡Entonces qué debo hacer o qué debo decirle para que entienda mi situación!
-¡O usted no la conoce o es un egoísta!  -le acusa Salvador.
Antonio se levanta enojado- ¡conozco muy bien al señor Donoso!
-¡El señor Donoso! -y Salvador se le acerca amenazador- ¡el señor Donoso está muerto y sepultado y si usted considera que aún vive le aconsejo que cierre la boca o irá derechito al manicomio! Ni siquiera ella le va a creer semejante locura.
-¡Semejante locura! -repite Antonio- ¡es una locura! De lo contrario lo gritaría a todo el mundo.
Salvador le da la espalda fastidiado- ¡usted sigue siendo un niño! -le reprocha
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- ¡y mi...! -y Salvador se corrige- ¡y Ángela necesita un verdadero hombre que la respalde! -y lo mira con ojos negros de ultratumba-  ¡por eso el señor Donoso no estaba de acuerdo con esa relación!
-¡Y se seguirá oponiendo! -le dice Antonio- ¡pero no se preocupe porque tal vez Ángela y yo nos dejemos de querer para complacer al señor Donoso! -y hace una pausa- ¡así podrá descansar en paz en su tumba o donde quiera que se encuentre!
Salvador mueve la cabeza fastidiado y le hace un gesto despectivo con la mano y sale.
Antonio se queda asustado y temblando.

*

FIN DEL CAPITULO

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