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El Cuerpo del DeseoUna historia Original de JULIO JIMENEZ Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO * Lo verdaderamente terrible cuando se busca la verdad;
es que se encuentra. Remy de Gourmont* CAP#
137: martes 31 de enero de 2006 – LA BUSQUEDA DE LA VERDAD -¡Ay! –suspira-
¡La verdad que no me siento bien alejada de Salvador! –dice Gaetana y se pone a
llorar. Matilda
la consuela como puede- ¡Y todavía niegas que estás enamorada de él! -exclama. -¡Cómo
se te ocurre! –se enoja Gaetana- ¡decir semejante bestialidad mujer! –le grita-
¡no estoy enamorada de él! –le aclara- lo aprecio mucho pero como un familiar
nada más – y levanta el dedo índice amenazador. -Está
bien, no te enfurezcas –se achica Matilda- no es para tanto. -¡Ni
siquiera tú puedes entender un sentimiento tan normal! –sigue gritando Gaetana. -¡Lo
quieres como un amigo! –repite Matilda levantando la voz- ¡está bien! –y
Matilda se toma un buen trago- ¡lo quieres como a un hijito! –con un dejo
burlón y luego de una pausa asesta- ¿por eso llorabas esta mañana cuando
organizabas su cuarto? -¡Tú me
estás vigilando bruja! –explota Gaetana. -No,
nada de eso, lo que pasa es que ese cuarto… ¿por qué no me lo das? –de pronto
sugiere- ¡el que estoy ocupando es muy pequeño! -¡Mírame
por donde sales descarada! –ríe Gaetana- ¿sabes lo que puedes hacer?
¡regresarte a tu casa porque ya llevas mucho tiempo aquí! -¿Ah
si? –se infla Matilda- ¿para que después te pongas a llorar como lo haces por
Salvador! No mi amor… yo no quiero hacerte daño – le dice sinceramente- ¡yo me
voy a quedar contigo como la más fiel de las amigas! -Bueno..
¿y?... ¿me quedo con el cuarto? –llena de esperanzas. -¡Ese
cuarto es de Salvador y nadie lo va a ocupar! –le corta Gaetana- ¿Quién me dice
a mí que el día de mañana… regrese a refugiarse aquí otra vez? (pues
si claro… Matilda
la mira contrariada- ¡Con la mansión que tiene y la esposa que se lanza!
Olvidate que dejara a esa mujer… ¡es mucha vieja! –dice admirativa. -¡Yo
conozco a Isabel Arroyo! –le responde Gaetana con cara sombría- ¡la conozco muy
bien y por eso mismo sé que Salvador no se va a quedar mucho tiempo con ella! Un aire
frío invade a las dos amigas. Mansión. Isabel
se da un baño de espumas y no puede contener su profunda tristeza, llora
amargamente. Las lágrimas corren por sus
mejillas. La desesperación inunda sus
ojos de lágrimas y solloza entrecortadamente cuando de pronto entra Salvador y
la descubre así. Isabel se muerde los
labios llena de orgullo pero no puede detener las lágrimas. Salvador se acerca lentamente y se arrodilla
a su lado. Ella en el agua desnuda, él
arrodillado al lado vestido. Salvador
levanta una mano y le seca las lágrimas del rostro con dulzura, con
delicadeza. Y lentamente su mano
desciende a su cuello y se lo acaricia.
Isabel instintivamente le da un beso en esa mano tan cerca… y sigue
llorando. Salvador se acerca cada vez
más y… la besa. Isabel cierra los ojos
pero las lágrimas siguen corriendo. Una
música tierna se escucha. Isabel
deja de llorar y jugando lo llena de espuma.
Y se siguen besando, devorando uno al otro. * Luna
llena.
Apenas
Salvador sale del cuarto Isabel reacciona muy alerta, todos sus sentidos
avivados. Como una gata salta de la cama
y se pone su bata de seda rosada. La
mirada viva y llena de determinación.
Sale del cuarto decidida. Al
salir al pasillo trata de abrir la puerta del escritorio de don Pedro José
Donoso. Ángela
la descubre en ese momento- Isabel, si quieres entrar ahí… no tienes por qué
hacerlo a la fuerza –le dice con ironía. Descubierta
in fraganti Isabel baja los ojos con aire culpable. Ángela la mira extrañada y luego simplemente
le abre la puerta del escritorio- Entra – la invita. Isabel como
buscando refugio entra al escritorio y cierra la puerta detrás de ella. * Oficinas
Donoso. Gaetana,
vestida de un vestido verde muy llamativo, se encuentra en la oficina de
Salvador. Lo mira y se pasea nerviosa de
un lado a otro hablando descontroladamente- Por el bar no te preocupes porque
está funcionando a las mil maravillas… ¡los clientes aumentan y aumentan! –y
hace una pequeña pausa y lo mira- ¡lo que no soporto es a la Matilda con su
consultorio de maga! Todo el santo día… yo no sé como sacarla de ahí. -Si le
molesta debe pedirle que se marche –dice tranquilo Salvador sin mirarla y
trabajando en sus papeles- ¿no cree? -¡Es
que ese es el problema Salvador! Yo no sé si ella me molesta o
me hace
compañía… ¿sabe qué?... yo mejor no
le dijo nada… ¡no vaya a ser que después me
arrepienta! –y lo mira con los ojos llenos de pena- uno se
acostumbra a la gente. Salvador
se da cuenta de la tristeza de Gaetana- Ahora me va a decir que me extraña
–dice con un dejo burlón. -Usted
que me conoce… ¡si! –suspira y toma asiento- me paso pensando… extrañándolo y
no me hago a la idea de que ya no esté en la casa. En ese
momento se abre la puerta- ¿Interrumpo? –mete la cabeza Ramírez. -¡No!
Pase Ramírez. Ramírez
entra y no puede evitar mirar con ojos de plato a Gaetana y trastabilla -¿Me
puede firmar estos papeles? –Balbucea y le entrega los papeles a Salvador sin
quitarle los ojos a Gaetana- ¿Qué tal señora? -¡Aquí,
madrugando para venir a ver a mi amigo! No lo había visto desde el día de la
boda. -¿Y su
amiga… la que repartía tarjetas en la fiesta… la que dice que es hechicera y
hace…? –y aquí no se atreve a terminar. -¡Si!
Ella dice que es maga y habrá que creerle –le corta y luego continua- ¡yo soy
espiritista! Solo que ya no practico –se pone nerviosa. -¡Gracias
Ramírez! –Salvador le entrega los papeles firmados y trata de despedirlo
amablemente. Pero Ramírez
no se mueve- ¡Eso del espiritismo es muy interesante! –y luego no tiene opción
sino marcharse- ¡que la pase bien señora! –y se marcha caminando de espaldas y
mirándola asustado. -¡Yo
mejor me voy antes que este señor empiece a hacer escándalo! –se levanta
Gaetana cuando Ramírez sale por fin del cuarto- ¡no quiero molestar! -¡Ya
sabe que no me molesta Gaetana! –Salvador trata de calmarla. -¡Usted
está muy ocupado y a lo mejor no fue prudente venir a visitarlo! ¿sabe lo que
pasa? Es que de verdad tenía ganas de verlo hombre. Salvador
no la mira y se concentra en sus papeles, sin embargo le responde- A pesar de
que no tengo mucho tiempo… la voy a autorizar para que me vaya a visitar a mi
casa cuantos veces quiera ¿Qué le parece? –le sonríe. -¡Está
hablando en serio! –Gaetana se pone contenta como una niña. -¡Nuestra
amistad sigue siendo la misma de antes! La misma que mantenía con don Pedro
José Donoso. Gaetana
sonríe feliz. * Mansión. Isabel
sola en el estudio, abre la tapa del piano, mira las teclas… y pasa los dedos sobre
cada una de ellas acariciándolas. Como
buscando ayuda dirige los ojos al retrato de Catalina, la primera esposa de
Pedro José Donoso. * En el
pasillo. Rebeca
busca a Isabel gritando. Ángela le
responde y le dice que Isabel está encerrada en el estudio. Rebeca mira con
rabia y sospecha la puerta del estudio. * En el
estudio. Isabel
camina lentamente hacia el retrato de Catalina y luego con un dedo acaricia con
cuidado y suavidad el rostro que sonríe eternamente. Rebeca entra bruscamente y la interrumpe
hablando con una voz aguda- ¡Estás desesperada por tu matrimonio y quieres
refugiarte en este lugar! –dice llena de rabia- ¿verdad? –y la mira enojada-
¿sabes Isabel? Posiblemente el único hombre que te convenía era el viejo Donoso
–con un dejo de desprecio bien claro. Isabel
suspira cansada y baja los ojos que miraban a Catalina- ¡Entré en este lugar
precisamente para estar sola! ¿te puedes retirar? –le pide sin consideraciones. -¡Si me
voy a retirar! –responde gritando Rebeca- ¡pero no solamente de aquí sino de
esta casa! ¿a ver que esperas para echarme Isabel? –y levanta el mentón- ¿hasta
cuando vas a mantener a alguien que no está de acuerdo con todo lo que haces?
–la reta. Isabel
dejar vagar la mirada a lo lejos y simplemente no contesta. Rebeca
sigue gritando- ¡No es por celos ni resentimientos! Sino porque tengo la
absoluta seguridad de que Salvador está jugando con todos nosotros y contigo
más que con nadie… ¡pero estás convencida de que él te ama sinceramente a pesar
de haberse burlado de Valeria, de mí!… -y aquí hace una pausa para asestar el
golpe melodramáticamente- ¡y de su primera mujer! -¡Ay,
no te lo ha dicho todavía! –se burla Rebeca- ¡es tan cínico que pensé que ya lo
había hecho! Isabel
la mira con ojos llenos de espanto. Rebeca
segura de su triunfo se acerca- Isabel… ¿no sabes que Salvador tiene una mujer
y un hijo? Isabel recibe el golpe y la mira boquiabierta y
luego reacciona enojada- ¿Cómo puedes caer tan bajo tía? -¡No!
Aquí el único que cayó muy bajo es él, que no le importó abandonarlos –Rebeca
se mete los dedos en el pecho y saca un papelito- Si quieres tengo pruebas para
demostrártelo. Isabel
se niega a creerlo y mueve la cabeza negativamente. -¡Acércate
a la casa de este hombre! Es el pintor Felipe Madero y él te puede contar
muchas cosas de Salvador Cerinza que tú desconoces… ¡si de verdad quieres
averiguar algo de tu bendito esposo, no pierdas la oportunidad Isabel! –y pone
el papel sobre el escritorio- ¡ahí te dejo la dirección! –y sale del estudio. Isabel
queda sola y respira agitada. Mira con
temor al pedazo de papel que reposa sobre el escritorio. * Más
tarde, Isabel, vestida con un conjunto verde, falda a cuadros, que la hace ver
muy guapa sale de la casa. A lo
lejos, en el jardín, la miran Antonio y Ángela.
Isabel los mira y les sonríe tímidamente. Sube al auto y se marcha. -¿Ya
viste mi amor? Amaneció muy nerviosa… su relación con Salvador no debe marchar
nada bien – comenta Ángela. -¡Anoche
salieron y regresaron peleando! –le cuenta Antonio- cuando pasé por el pasillo
los escuché discutiendo fuertemente. -Ese
matrimonio fue una locura… ¡se empiezan a ver los resultado! –sigue Ángela-
¡esta mañana estaba tan alterada que tuve que abrirle la puerta del estudio. -¿Por
qué hiciste eso? -La
sorprendí forcejeando la puerta y estaba desesperada… estaba tan mal que decidí
que lo mejor era dejarla entrar. -A lo
mejor la música del piano la tiene desesperada, mucho más después de todo lo
que pasó con Walter. -¿Sabes
que mi amor? A veces pienso que hago mal en tener el estudio cerrado y no dejar
que saquen al piano de allí. -¡Tú no
tienes por qué sacarlo de allí! –exclama- ¡ese piano era lo que más quería tu
papá y no tienes por qué moverlo! -¡Ángela
por favor! -¡Entiéndeme
por favor! Yo amo y respeto la memoria de mi papá… ¡te lo juro! Pero cualquiera
se pone mal cuando escucha esa música sin ninguna explicación. Antonio
siente miedo. -¿Ya
viste a Isabel? –sigue Ángela con temor- ¡ella es la próxima en sufrir un
ataque de nervios! -A lo
mejor si se siente mal no es por el piano sino por su relación con Salvador…
¿Por qué se casó con él? ¡nadie que piense con la cabeza se casa con un
desconocido! –hace una pausa- ¡porque Salvador es un desconocido para ella! -¡Para
nosotros también lo es! A pesar de todo, nadie, absolutamente nadie sabe nada
de él –y sus bellos ojos grandes y verdes están llenos de temor y premoniciones
negras. * Enfrente
de la casa de Felipe Madero. Isabel
estaciona el auto y baja. El joven
vecino de Felipe deja de lavar su auto y se queda boquiabierto e impresionado al
verla y se apresura a dirigirle la palabra- ¿la puedo ayudar señorita? -¿Usted
vive aquí? -Si,
aquí vivo… ¿Qué busca? -La
casa del señor Felipe Madero. -Usted
habla de ese pintor loco. -Entonces
sí lo conoce… ¿vive aquí? * Apartamento
de Felipe. Felipe
camina con el teléfono al oído y gritando mientras se pasea de un lado a otro-
¿Qué te crees hombre? ¡Que yo voy a rebajarme hablando con ellos! No tengo por
qué hacerlo… ¡hablé claramente con el director de la galería y le respondí que
tenía que responderme por mis obras! Y si no lo hace él va a verse conmigo. Suena
el timbre y Felipe la abre distraídamente sin fijarse en quien llega. El joven vecino entra. -¡Ya
voy de salida! –grita Felipe al teléfono y corta y luego se fija en el joven-
¡A usted quería verlo pero no imaginé que se acercaría a mi casa! -¡Ya ve
como algún día tenía que ser! -¡Ya me
colmó el buche de piedritas con ese ruido estruendoso e insoportable! Si usted
no acaba con él yo voy a romperle el equipo a patadas. -¡No
vengo a hablar de eso! Vine a informarle que alguien lo está buscando. -¡Quien!
–grita Felipe. -Señorita
por favor acérquese –el joven se dirige a la puerta y hace pasar a Isabel- Aquí
está el ogro… digo… el maestra. Isabel
entra tímidamente y Felipe de la sorpresa al verla retrocede unos pasos. Isabel lo mira y luego mira con interés
alrededor. * Fábrica. Ramírez
no puede aguantar el chime- ¡Como te lo cuento, esa señora estuvo esta mañana
visitando a Salvador! -¿Gaetana?
–se sorprende Simón- ¿la espiritista? –y hace un gesto señalando que está más
loca que una cabra. -¡Si!
La amiga de la maga, la que estuvo en la fiesta de matrimonio ¿te acuerdas? -¿Hablando
con Salvador? -¡Largo
rato! (Uyyyy
pero si no es para tanto!! -Me
parece algo muy raro esa amistad, Salvador es muy seria y esa mujer es tan
extravagante… dígame una cosa… ¿de verdad usted conoció a Salvador cuando era
un muchacho? -¡Claro
que lo conocí! Era un jovencito que le servía de mensajero a Pedro José Donoso. -¿Pero
lo reconoció en cuanto lo vio? -¡No!
Él fue el que me reconoció, cuando me aseguró que era ese muchacho se me hizo
increíble por que un muchacho flaquillo y morenito, más feo que un sapo… ahora
en cambio es alto, atlético y buen tipo. -No
pudo haber cambiado tanto. -¡Pues
así ocurrió! Hubo una transformación total. -O la
mejor mintió y él no es ese muchacho. -Si no
lo fuera cómo podía haberse enterado de ciertos detalles que solamente Donoso y
yo sabíamos… ¡eso es imposible! -En el
caso de Salvador no es imposible, él parece tener todos los conocimientos que
tenía don Pedro José –dice Simón con mala cara- ¡absolutamente todo! * Casa de
Felipe. Isabel,
luego de observar alrededor enfrenta a Felipe- ¡Así que usted es el pintor
Felipe Madero! -¡Si!
Así es… usted dirá en qué le puedo ser útil pero le ruego que se dé prisa
porque yo estoy de salida. -Bueno…
no se preocupe… en realidad usted no me conoce –Isabel cruza los brazos
nerviosa- Yo estoy segura de que le va a extrañar mucho esta visita. -No, yo
sé quien es usted –le corta Felipe- usted es Isabel Arroyo. Isabel
se sorprende. -He
visto su fotografía en varios diarios… sé que es una mujer muy importante de
negocios que se ha casado varias veces. Isabel
sonríe- Entonces conoce a mi actual esposo el señor Salvador Cerinza. Felipe
cruza los brazos a la defensiva- Bueno, digamos que lo conozco más o menos, he
cruzado con él unas palabras. -¿Es
verdad que tiene una mujer y un hijo? –de improviso le pregunta Isabel sin más
preámbulos. Felipe
se queda callado un rato y luego- Usted… quien la envió… ¿su tía doña Rebeca? -¡No!
Ella, es cierto que lo mencionó a usted, incluso ella fue la que me dio la
dirección, pero tomar la decisión de venir a verlo… ¡no necesité de nadie!
¿puede contestar mi pregunta maestro? Felipe
mueve la cabeza- Lo siento mucho pero no puedo, no puedo –y mete las manos en
los bolsillos- la verdad que si conozco a su marido –se rasca la cabeza- ¡pero
yo no quiero tener problemas con él! Porque si su tía la envió aquí para que yo
le contara chismes… ¡lo siento mucho! -¡Yo
vine a averiguar algo mucho más importante que un chisme! Felipe
trata de marcharse y se pone a buscar sus cosas para salir – Señora, me va a
disculpar pero yo no discuto nada de eso –y le abre la puerta. -¡Está
bien! –acepta Isabel resignada- si usted prefiere guardar silencio entonces
está protegiendo de alguna manera a un hombre que se casó dos veces –lo acusa. Felipe
la mira asombrado. -¡Un
bígamo! –acusa Isabel. -¡No!
Él no se casó con ella nunca –reacciona. -Entonces
usted si está reconociendo que sí tiene una mujer y un hijo. Felipe
suspira y cierra de vuelta la puerta de un golpe seco- ¡No le voy a decir más
nada que lo que le contó su tía! Es cierto, su esposo tiene una mujer y un
hijo. Ellos vinieron aquí a buscarlo y
yo les di albergue aquí en la casa por un tiempo. -¿Y
Salvador se enteró de eso? –pregunta Isable temblando. Felipe
la mira y sonríe con desdán-¡No solamente se enteró sino que los rechazó
descaradamente porque le interesaba pues
esconder todo esto para casarse con usted! Isabel
traga saliva -¡El
vivió con ella durante muchos años y tuvieron un hijo y nada de eso le importó!
–sigue Felipe. -¿Y en
donde están esa mujer y ese niño? -Justamente
los llevé a su pueblo el mismo día que usted se casó con Salvador Cerinza… ¡yo
no podía soportar que ella se enloqueciera con la angustia de verse abandonada
por ese hombre! -¿Usted
me puede decir el nombre del pueblo donde vive? -Lo
siento mucho, pero no se lo puedo decir… eso sería como buscarle más problemas
a esa mujer y ella no se lo merece –y Felipe le vuelve a abrir la puerta. Pero
Isabel se emperra- ¡Donde vive por favor, necesito saberlo! -¿Pero
para qué la busca? Ella es una mujer humilde que no le ha hecho daño a nadie,
su único pecado ha sido amar a un hombre que la abandono. -¡Quiero
verla! –insiste Isabel. -¡Pero
déjela en paz, usted se casó con él! Olvídese que ella existe. Isabel
mira a otro lado con desesperación. -¡Ella
no va a volver nunca a esta ciudad y no va a pedir ni a solicitar nada a nadie!
–sigue Felipe. -¡Yo
tampoco pienso pedirle explicaciones de nada! –explota Isabel- ¡simplemente quiero
hablar con ella! ¡quiero saber la verdad! –y no puede contener las lágrimas de
desesperación- ¡creo que merezco saber un poco más acerca del hombre con quien
me casé! Felipe
la mira asombrado y se ablanda- ¿Usted fue capaz de comprometerse con alguien
que no conocía? ¿no le parece que es un poco tarde para averiguarlo? -A lo
mejor –admite Isabel- pero no me voy a quedar con la duda y mucho menos en este
momento que se que existen esa mujer y ese niño… ¡se lo suplico! –le ruega- ¡se
lo imploro por favor! Dígame donde están. Felipe
la mira con pena y duda. -Le
aseguro que no le volveré a pedir nada ni a molestar si me da esa información. Felipe
sigue dudando y se pasea nervioso de un lado a otro. La vuelve a mirar y luego balbucea- Si no se
lo doy… -avanza. Isabel
dice entre sollozos- ¡Pues me va a tener aquí todos los días de su vida
maestro! Felipe
la vuelve a mirar y comprende su determinación- ¡Las Cruces! –de pronto le
dice- ¡ella vive muy cerca del pueblo de Las Cruces! Y la persona que puede darle
toda la información acerca de ella es… el párroco del pueblo que es mi sobrino. (bueno… -¿Y
como se llama? –pregunta Isabel en un suspiro y temblando. -Se
llama Jacobo, Jacobo Madero. Voy a darle… la dirección para que lo localice- y
Felipe busca un papel y escribe los datos. Isabel
se seca las lágrimas toscamente y le agradece- Gracias. Felipe
le entrega el papel y la mira con pena.
Isabel vuelve a llorar con desolación. * Una
carretera. Isabel
conduce decidida su Jaguar blanco- ¡De cualquier manera tengo que averiguar qué
es lo que ocultas Salvador! –traga aire profundamente - ¿Quién eres? ¡Quien
demonios eres! * Mansión. Llega
la noche. En el salón ante el fuego está sentada Isabel esperando. Salvador llega del trabajo, todo vestido de
negro, muy guapo. Al verla se
acerca. Isabel se da cuenta de su
presencia y suspira agitada. Salvador se
acerca lentamente, se sienta a su lado y le toma la mano y se la besa con
dulzura- ¿Te sientes mejor? -¡Si!
–miente Isabel- pero esta noche no quiero salir, estoy cansada. -Prometo
ocuparme más de ti que de la empresa – dice Salvador- lamento haberme demorado
–y la mira y la besa. Isabel
no responde al beso y mira a la distancia. * Más
tarde en la habitación Salvador trabaja en la cama con el ordenador
portable. Isabel a su lado en la cama,
le da la espalda cuando dice- ¡Me imagino que hay tanto trabajo en la empresa
que lo tienes que traer a la casa! -Tranquila
mi amor, ya termino. -No te
preocupes, yo también voy a estar muy ocupada porque el Sr. CroBergman me
invitó a una conferencia fuera de la ciudad –sigue sin mirarlo- ¡Acepté! -Me
parece muy interesante –Salvador se pone tenso como una cuerda pero responde
con frialdad- ¿Cuándo piensas viajar? -Mañana
por la mañana, y espero que no te moleste si me ausento por 2 o 3 días. -¡Por
supuesto que no! –responde rápidamente- estás en todo tu derecho. Isabel
no responde. Salvador
deja de trabajar y su mirada se pierde a lo lejos. * Al día
siguiente Salvador acompaña a Isabel hasta el auto. Isabel lleva una maleta. Salvador le abre la puerta del Jaguar
blanco. Isabel le sonríe. Se besan.
De pronto Salvador alarga el beso como no queriendo dejarla ir. Isabel se separa y le acaricia el rostro con
cariño. Ambos se miran con esa mirada
que sabe más de lo que uno dice. Isabel
sube al auto. Salvador cierra la
puerta. Isabel arranca y se marcha. * No muy
lejos Rebeca llena de odio los ve partir.
Cerca de ella, mientras riega las plantas, Walter la ve partir. El auto
se aleja a lo lejos y de pronto Salvador dice para si mismo- ¡Hasta pronto
Isabel! –suspira- ¡espero que tengas suerte en este viaja! –y luego vuelve a la
casa. * -¿Así
que Isabel salió de viaje? –Valeria. -Si,
pero fue un viaje corto –Abigail- lo que me parece muy raro es que Salvador no
haya ido con ella. -Ese
matrimonio es muy raro no se comportan como una pareja normal. -Es
cierto, todo en ellos es raro, igual que lo que está sucediendo en esta casa…
¿a donde vamos a ir a parar? -No sé
Abigail, pero yo no me pienso quedar a saberlo. (otra
vez??? -Si
Isabel no decide nada voy a tener que marcharme –sigue Valeria. Abigail
se asusta (otra vez -Bueno,
ya lo tengo decidido y cuando llegue el momento voy a comentártelo. Abigail
la mira preocupada. * Una
autopista. Isabel
toma una autopista y mientras conduce escucha la voz de Felipe. “Es
cierto, su esposo tiene una mujer y un hijo.
Ellos vinieron aquí a buscarlo y yo les di albergue aquí en la casa por
un tiempo.” De
pronto Isabel recuerda a Cantalicia en la iglesia gritando el nombre de
Salvador ante la mirada espantada de todos los invitados. “
¡Salvador mijo!”-escucha Isabel como una pesadilla y llora y con una mano se
toma la cabeza. * Mansión. -¡Nunca
me imaginé que estuvieras hablando en serio y no estoy de acuerdo con lo que
piensas hacer Ángela! –dice Antonio nervioso. -¡Perdóname
pero no puedo oír solamente tu opinión! –grita Ángela- ¡Todos vivimos en esta
casa y necesitamos tranquilidad! (Bueno... -¿Y
piensas que todo se va a arreglar sacando el piano? -¡Estoy
en la obligación de hacerlo y tú no me lo vas a impedir! -¡Ángela
por favor! ¿Qué más vas a sacar del estudio, vas a acabar con todos los
recuerdos de tu papá? -No
Antonio, pienso dejar todo como está pero ese piano ya no se puede quedar ahí. -¿Qué
vas a hacer? ¿lo vas a tirar a la calle, lo vas a romper en pedacitos como lo
harían todos los enemigos de don Pedro José? -No
Antonio, ninguna de esas cosas voy a hacer, lo voy a dejar en la sala baja la
vista de todos por un tiempo y después es probable que se lo venda a algún
anticuario para acabar con los misterios. Salvador
los sorprende. -¡Por
mi haz lo que quieras! –grita Antonio- vende toda la casa, si quieres, para
complacer a los demás haz lo que quieras Ángela. -¡Antonio
no me grites! –llora Ángela- tú sabes muy bien que lo estoy haciendo por el
bienestar de todos –Ángela entra al estudio. Salvador
se acerca a Antonio que lo rechaza- ¡No se meta señor! No quiero que discuta
con ella. -¡Yo no
necesito discutir con ella para hacerle ver sus errores! –le corta Salvador. -Por
favor no la moleste –ruega Antonio. -Muchacho,
sabes perfectamente que la conozco mejor que tú, déjame quedarme a solas con
ella –le exige Salvador con ojos bien negros. Y sin
más consideraciones Salvador se mete al estudio detrás de Ángela. (Este
Antonio siempre un pelele Antonio
vencida se hace a un costado. * En el
estudio. Salvador
entra y encuentra a Ángela sentada al piano, llorado. Ella lo mira. -De
manera que quiere deshacerse del piano de su papá. -Salvador
no se entrometa en este asunto por favor, haga el favor de salir de aquí. -Señora
Ángela, le ruego que me deje decir unas palabras. -No
trate de convencerme –dice Ángela entre lagrimas- por mucho que me duela ya
tomé una decisión. -Yo no
voy a tratar de convencerla, no tengo ningún derecho, usted es libre de hacer
lo que quiera con los objetos de su papá. Ángela
lo mira con esos grandes ojos bellos llenos de lágrimas. -¿Se
contagió del miedo de los demás, no es cierto? –la reta Salvador- ahora también
la espantan los concierto. -¡No!
No es que me espanten, si por mí fuera dejaría este piano aquí en este lugar,
pero tengo que pensar en los demás Salvador. Y si es realmente mi papá quien
toca este piano pues él sabrá comprenderme. (Si
Ángela, Salvador
traga saliva y se acerca al piano, se apoya sobre él suspirando- ¿Usted se ha
puesto a pensar que pasaría si esa música vuelve a escucharse otra vez? –y
Salvador no puede contener las lágrimas- Sin el piano… ¿no seria peor? Ángela
lo mira sorprendida de verlo llorar-Si eso sucede, si suena nuevamente no podré
remediarlo –y se desespera- ¡y entonces si nos moriremos de miedo y habrá que
aceptar al espíritu. Salvador
la mira con reproche. -¿Qué
más puedo hacer? –le pregunta Ángela- ¡Dígame! –y luego de una pausa- Voy a
llamar a los empleados para que me ayuden a sacar al piano. Salvador
la ataja- ¡No! Espere doña Ángela… ¿de verdad va a deshacer ese piano donde
nació No me Olvides? Ángela
lo mira boquiabierta. -¿De
verdad? –repite Salvador llorando. -¿Qué
dice? –exclama Ángela. -¿Ya
olvidó su nombre? No Me Olvides –repite. Ángela
no puede reaccionar. -¿Qué
pasa? ¿se le perdieron los recuerdos de la infancia? ¿se le perdió doña Ángela? Ángela
retrocede muchos años y recuerda a su padre tocándole el piano. Ángela
es una niña rubia preciosa. Don Pedro
José Donoso le canta y le improvisa al piano una melodía… al terminar le sonríe
– “¿Te gustó? Esa canción la compuse
para ti por tu cumpleaños “ La niña
sonríe- “ ¿Se llama Ángela?” -“Pues
no, no se llama Ángela, debería llamarse así pero yo preferí ponerle No Me
Olvides… ¿sabes lo que es No Me Olvides?” -“No” -“ ¿No
sabes lo que es No Me Olvides? ¿no te da vergüenza? –juega don Pedro José - ¡No
Me Olvides es una flor azul muy linda y muy bonita así como tú que solo nace en
la primavera como tú que naciste en abril… ¿y sabes qué significa para mí No Me
Olvides? ¡Significa Ángela! ¡Significa la primavera y significa también lo que
más quiero en el mundo! –le sonríe- ¡Qué nunca me olvides niña! –y la abraza
muy fuerte.” Ángela
vuelve a la realidad y cerrando los ojos llora. Salvador
dice en voz alta –No Me Olvides significa Ángela, que significa primavera y fue
un juego de su papá… usted lo olvidó y por eso quiere deshacerse del piano. Ángela
abre los ojos y la mira espantada. -Espere
un día más señora… ¡solo un día más! –ruega Salvador. -¿Para
qué? –balbucea Ángela. -Si
esta noche usted escucha No Me Olvides en el piano significa que su papá no
quiere que se deshagan de él, pero si no
la escucha entonces haga lo que quiera… ¿esperará? Ángela
lo mira con horror. -¿Esperará?
–repite Salvador. Ángela sale
corriendo del estudio sin contestar. * En la
puerta se encuentra con Rebeca que estaba espiando. Ángela la mira con ultraje y entra a su
habitación llorando. -¿Pasa
algo? –pregunta Antonio. -¡Nada!
–responde Ángela. -Discutiste
con Salvador ¿te dijo algo malo? -¡No
quiero hablar de Salvador ni de nada! –le grita Ángela y se mete al baño
dejándolo plantado. * En el
estudio Salvador se seca las lágrimas y lentamente se sienta al piano y
acaricia las teclas. FIN DEL CAPITULO
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