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El Cuerpo del Deseo

Una historia Original de JULIO JIMENEZ

Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO

*

Lo verdaderamente terrible cuando se busca la verdad;
es que se encuentra.

Remy de Gourmont

*

CAP# 137: martes 31 de enero de 2006 – LA BUSQUEDA DE LA VERDAD

 *

-¡Ay! –suspira- ¡La verdad que no me siento bien alejada de Salvador! –dice Gaetana y se pone a llorar.

Matilda la consuela como puede- ¡Y todavía niegas que estás enamorada de él! -exclama.

-¡Cómo se te ocurre! –se enoja Gaetana- ¡decir semejante bestialidad mujer! –le grita- ¡no estoy enamorada de él! –le aclara- lo aprecio mucho pero como un familiar nada más – y levanta el dedo índice amenazador.

-Está bien, no te enfurezcas –se achica Matilda- no es para tanto.

-¡Ni siquiera tú puedes entender un sentimiento tan normal! –sigue gritando Gaetana.

-¡Lo quieres como un amigo! –repite Matilda levantando la voz- ¡está bien! –y Matilda se toma un buen trago- ¡lo quieres como a un hijito! –con un dejo burlón y luego de una pausa asesta- ¿por eso llorabas esta mañana cuando organizabas su cuarto?

-¡Tú me estás vigilando bruja! –explota Gaetana.

-No, nada de eso, lo que pasa es que ese cuarto… ¿por qué no me lo das? –de pronto sugiere- ¡el que estoy ocupando es muy pequeño!

-¡Mírame por donde sales descarada! –ríe Gaetana- ¿sabes lo que puedes hacer? ¡regresarte a tu casa porque ya llevas mucho tiempo aquí!

-¿Ah si? –se infla Matilda- ¿para que después te pongas a llorar como lo haces por Salvador! No mi amor… yo no quiero hacerte daño – le dice sinceramente- ¡yo me voy a quedar contigo como la más fiel de las amigas!
Gaetana pone cara de que esto es el colmo.

-Bueno.. ¿y?... ¿me quedo con el cuarto? –llena de esperanzas.

-¡Ese cuarto es de Salvador y nadie lo va a ocupar! –le corta Gaetana- ¿Quién me dice a mí que el día de mañana… regrese a refugiarse aquí otra vez?

 

(pues si claro…  como es normal que vengan los muertos resucitados a la casa de Gaetana)

 

Matilda la mira contrariada- ¡Con la mansión que tiene y la esposa que se lanza! Olvidate que dejara a esa mujer… ¡es mucha vieja! –dice admirativa.

-¡Yo conozco a Isabel Arroyo! –le responde Gaetana con cara sombría- ¡la conozco muy bien y por eso mismo sé que Salvador no se va a quedar mucho tiempo con ella!

Un aire frío invade a las dos amigas.

Mansión.

Isabel se da un baño de espumas y no puede contener su profunda tristeza, llora amargamente.  Las lágrimas corren por sus mejillas.  La desesperación inunda sus ojos de lágrimas y solloza entrecortadamente cuando de pronto entra Salvador y la descubre así.  Isabel se muerde los labios llena de orgullo pero no puede detener las lágrimas.  Salvador se acerca lentamente y se arrodilla a su lado.  Ella en el agua desnuda, él arrodillado al lado vestido.  Salvador levanta una mano y le seca las lágrimas del rostro con dulzura, con delicadeza.  Y lentamente su mano desciende a su cuello y se lo acaricia.  Isabel instintivamente le da un beso en esa mano tan cerca… y sigue llorando.  Salvador se acerca cada vez más y… la besa.  Isabel cierra los ojos pero las lágrimas siguen corriendo.

Una música tierna se escucha.

 Salvador la besa cada vez con más pasión… y luego en un impulso se mete a la tina con ella, vestido así como está y sin importarle.  Y ambos se besan y se abrazan con pasión.  Luego de unos minutos Isabel hunde el rostro en el hueco del hombro y del cuello de Salvador.   Salvador se desviste, se arranca la parte de arriba del pijama. Mientras la sigue besando, juega con el jabón y se lo distribuye por el cuerpo.

 

Isabel deja de llorar y jugando lo llena de espuma.  Y se siguen besando, devorando uno al otro.

*

Luna llena.

 
Un nuevo día.  En su cuarto, Isabel duerme profundamente.  Salvador ya está listo para salir y busca su famoso traje de forro rojo.  Toma el saco y luego la vuelve a mirar dormida.  Se acerca a la cama y se sienta a su lado.  Le acaricia el brazo como admirando su belleza, como delineándola.  Con dos dedos le pone un beso sobre los labios.  Esto despierta a Isabel que le sonríe somnolienta y le sonríe.  Salvador sonríe, la cubre con la cobija y se marcha.

 

Apenas Salvador sale del cuarto Isabel reacciona muy alerta, todos sus sentidos avivados.  Como una gata salta de la cama y se pone su bata de seda rosada.  La mirada viva y llena de determinación.  Sale del cuarto decidida.  Al salir al pasillo trata de abrir la puerta del escritorio de don Pedro José Donoso.

 

Ángela la descubre en ese momento- Isabel, si quieres entrar ahí… no tienes por qué hacerlo a la fuerza –le dice con ironía.

 

Descubierta in fraganti Isabel baja los ojos con aire culpable.  Ángela la mira extrañada y luego simplemente le abre la puerta del escritorio- Entra – la invita.

 

Isabel como buscando refugio entra al escritorio y cierra la puerta detrás de ella.

*

Oficinas Donoso.

 

Gaetana, vestida de un vestido verde muy llamativo, se encuentra en la oficina de Salvador.  Lo mira y se pasea nerviosa de un lado a otro hablando descontroladamente- Por el bar no te preocupes porque está funcionando a las mil maravillas… ¡los clientes aumentan y aumentan! –y hace una pequeña pausa y lo mira- ¡lo que no soporto es a la Matilda con su consultorio de maga! Todo el santo día… yo no sé como sacarla de ahí.

-Si le molesta debe pedirle que se marche –dice tranquilo Salvador sin mirarla y trabajando en sus papeles- ¿no cree?

-¡Es que ese es el problema Salvador! Yo no sé si ella me molesta o me hace compañía… ¿sabe qué?... yo mejor no le dijo nada… ¡no vaya a ser que después me arrepienta! –y lo mira con los ojos llenos de pena- uno se acostumbra a la gente.

Salvador se da cuenta de la tristeza de Gaetana- Ahora me va a decir que me extraña –dice con un dejo burlón.

-Usted que me conoce… ¡si! –suspira y toma asiento- me paso pensando… extrañándolo y no me hago a la idea de que ya no esté en la casa.

En ese momento se abre la puerta- ¿Interrumpo? –mete la cabeza Ramírez.

-¡No! Pase Ramírez.

Ramírez entra y no puede evitar mirar con ojos de plato a Gaetana y trastabilla -¿Me puede firmar estos papeles? –Balbucea y le entrega los papeles a Salvador sin quitarle los ojos a Gaetana- ¿Qué tal señora?

-¡Aquí, madrugando para venir a ver a mi amigo! No lo había visto desde el día de la boda.

-¿Y su amiga… la que repartía tarjetas en la fiesta… la que dice que es hechicera y hace…? –y aquí no se atreve a terminar.

-¡Si! Ella dice que es maga y habrá que creerle –le corta y luego continua- ¡yo soy espiritista! Solo que ya no practico –se pone nerviosa.

-¡Gracias Ramírez! –Salvador le entrega los papeles firmados y trata de despedirlo amablemente.

Pero Ramírez no se mueve- ¡Eso del espiritismo es muy interesante! –y luego no tiene opción sino marcharse- ¡que la pase bien señora! –y se marcha caminando de espaldas y mirándola asustado.

-¡Yo mejor me voy antes que este señor empiece a hacer escándalo! –se levanta Gaetana cuando Ramírez sale por fin del cuarto- ¡no quiero molestar!

-¡Ya sabe que no me molesta Gaetana! –Salvador trata de calmarla.

-¡Usted está muy ocupado y a lo mejor no fue prudente venir a visitarlo! ¿sabe lo que pasa? Es que de verdad tenía ganas de verlo hombre.

Salvador no la mira y se concentra en sus papeles, sin embargo le responde- A pesar de que no tengo mucho tiempo… la voy a autorizar para que me vaya a visitar a mi casa cuantos veces quiera ¿Qué le parece? –le sonríe.

-¡Está hablando en serio! –Gaetana se pone contenta como una niña.

-¡Nuestra amistad sigue siendo la misma de antes! La misma que mantenía con don Pedro José Donoso.

Gaetana sonríe feliz.

*

Mansión.

Isabel sola en el estudio, abre la tapa del piano, mira las teclas… y pasa los dedos sobre cada una de ellas acariciándolas.  Como buscando ayuda dirige los ojos al retrato de Catalina, la primera esposa de Pedro José Donoso.

*

En el pasillo.

Rebeca busca a Isabel gritando.  Ángela le responde y le dice que Isabel está encerrada en el estudio. Rebeca mira con rabia y sospecha la puerta del estudio. 

*

En el estudio.

Isabel camina lentamente hacia el retrato de Catalina y luego con un dedo acaricia con cuidado y suavidad el rostro que sonríe eternamente.  Rebeca entra bruscamente y la interrumpe hablando con una voz aguda- ¡Estás desesperada por tu matrimonio y quieres refugiarte en este lugar! –dice llena de rabia- ¿verdad? –y la mira enojada- ¿sabes Isabel? Posiblemente el único hombre que te convenía era el viejo Donoso –con un dejo de desprecio bien claro.

Isabel suspira cansada y baja los ojos que miraban a Catalina- ¡Entré en este lugar precisamente para estar sola! ¿te puedes retirar? –le pide sin consideraciones.

-¡Si me voy a retirar! –responde gritando Rebeca- ¡pero no solamente de aquí sino de esta casa! ¿a ver que esperas para echarme Isabel? –y levanta el mentón- ¿hasta cuando vas a mantener a alguien que no está de acuerdo con todo lo que haces? –la reta.

Isabel dejar vagar la mirada a lo lejos y simplemente no contesta.

Rebeca sigue gritando- ¡No es por celos ni resentimientos! Sino porque tengo la absoluta seguridad de que Salvador está jugando con todos nosotros y contigo más que con nadie… ¡pero estás convencida de que él te ama sinceramente a pesar de haberse burlado de Valeria, de mí!… -y aquí hace una pausa para asestar el golpe melodramáticamente- ¡y de su primera mujer!
Isabel reacciona- ¿De qué demonios estás hablando?

-¡Ay, no te lo ha dicho todavía! –se burla Rebeca- ¡es tan cínico que pensé que ya lo había hecho!

Isabel la mira con ojos llenos de espanto. 

Rebeca segura de su triunfo se acerca- Isabel… ¿no sabes que Salvador tiene una mujer y un hijo?

Isabel  recibe el golpe y la mira boquiabierta y luego reacciona enojada- ¿Cómo puedes caer tan bajo tía?

-¡No! Aquí el único que cayó muy bajo es él, que no le importó abandonarlos –Rebeca se mete los dedos en el pecho y saca un papelito- Si quieres tengo pruebas para demostrártelo.

Isabel se niega a creerlo y mueve la cabeza negativamente.

-¡Acércate a la casa de este hombre! Es el pintor Felipe Madero y él te puede contar muchas cosas de Salvador Cerinza que tú desconoces… ¡si de verdad quieres averiguar algo de tu bendito esposo, no pierdas la oportunidad Isabel! –y pone el papel sobre el escritorio- ¡ahí te dejo la dirección! –y sale del estudio.

Isabel queda sola y respira agitada.  Mira con temor al pedazo de papel que reposa sobre el escritorio.

*

Más tarde, Isabel, vestida con un conjunto verde, falda a cuadros, que la hace ver muy guapa sale de la casa.

A lo lejos, en el jardín, la miran Antonio y Ángela.  Isabel los mira y les sonríe tímidamente.  Sube al auto y se marcha.

-¿Ya viste mi amor? Amaneció muy nerviosa… su relación con Salvador no debe marchar nada bien – comenta Ángela.

-¡Anoche salieron y regresaron peleando! –le cuenta Antonio- cuando pasé por el pasillo los escuché discutiendo fuertemente.

-Ese matrimonio fue una locura… ¡se empiezan a ver los resultado! –sigue Ángela- ¡esta mañana estaba tan alterada que tuve que abrirle la puerta del estudio.

-¿Por qué hiciste eso?

-La sorprendí forcejeando la puerta y estaba desesperada… estaba tan mal que decidí que lo mejor era dejarla entrar.

-A lo mejor la música del piano la tiene desesperada, mucho más después de todo lo que pasó con Walter.

-¿Sabes que mi amor? A veces pienso que hago mal en tener el estudio cerrado y no dejar que saquen al piano de allí.

-¡Tú no tienes por qué sacarlo de allí! –exclama- ¡ese piano era lo que más quería tu papá y no tienes por qué moverlo!
-¡Lo sé Antonio! Pero todo el mundo se está volviendo loco con esos conciertos.

-¡Ángela por favor!

-¡Entiéndeme por favor! Yo amo y respeto la memoria de mi papá… ¡te lo juro! Pero cualquiera se pone mal cuando escucha esa música sin ninguna explicación.

Antonio siente miedo.

-¿Ya viste a Isabel? –sigue Ángela con temor- ¡ella es la próxima en sufrir un ataque de nervios!

-A lo mejor si se siente mal no es por el piano sino por su relación con Salvador… ¿Por qué se casó con él? ¡nadie que piense con la cabeza se casa con un desconocido! –hace una pausa- ¡porque Salvador es un desconocido para ella!

-¡Para nosotros también lo es! A pesar de todo, nadie, absolutamente nadie sabe nada de él –y sus bellos ojos grandes y verdes están llenos de temor y premoniciones negras.

*

Enfrente de la casa de Felipe Madero.

Isabel estaciona el auto y baja.  El joven vecino de Felipe deja de lavar su auto y se queda boquiabierto e impresionado al verla y se apresura a dirigirle la palabra- ¿la puedo ayudar señorita?

-¿Usted vive aquí?

-Si, aquí vivo… ¿Qué busca?

-La casa del señor Felipe Madero.

-Usted habla de ese pintor loco.

-Entonces sí lo conoce… ¿vive aquí?

*

Apartamento de Felipe.

Felipe camina con el teléfono al oído y gritando mientras se pasea de un lado a otro- ¿Qué te crees hombre? ¡Que yo voy a rebajarme hablando con ellos! No tengo por qué hacerlo… ¡hablé claramente con el director de la galería y le respondí que tenía que responderme por mis obras! Y si no lo hace él va a verse conmigo.

Suena el timbre y Felipe la abre distraídamente sin fijarse en quien llega.  El joven vecino entra.

-¡Ya voy de salida! –grita Felipe al teléfono y corta y luego se fija en el joven- ¡A usted quería verlo pero no imaginé que se acercaría a mi casa!

-¡Ya ve como algún día tenía que ser!

-¡Ya me colmó el buche de piedritas con ese ruido estruendoso e insoportable! Si usted no acaba con él yo voy a romperle el equipo a patadas.

-¡No vengo a hablar de eso! Vine a informarle que alguien lo está buscando.

-¡Quien! –grita Felipe.

-Señorita por favor acérquese –el joven se dirige a la puerta y hace pasar a Isabel- Aquí está el ogro… digo… el maestra.

Isabel entra tímidamente y Felipe de la sorpresa al verla retrocede unos pasos.  Isabel lo mira y luego mira con interés alrededor.

*

Fábrica.

Ramírez no puede aguantar el chime- ¡Como te lo cuento, esa señora estuvo esta mañana visitando a Salvador!

-¿Gaetana? –se sorprende Simón- ¿la espiritista? –y hace un gesto señalando que está más loca que una cabra.

-¡Si! La amiga de la maga, la que estuvo en la fiesta de matrimonio ¿te acuerdas?

-¿Hablando con Salvador?

-¡Largo rato!
-Deben ser muy buenos amigos para que se atreva a visitarlo en la oficina.

 

(Uyyyy pero si no es para tanto!! )

 

-Me parece algo muy raro esa amistad, Salvador es muy seria y esa mujer es tan extravagante… dígame una cosa… ¿de verdad usted conoció a Salvador cuando era un muchacho?

-¡Claro que lo conocí! Era un jovencito que le servía de mensajero a Pedro José Donoso.

-¿Pero lo reconoció en cuanto lo vio?

-¡No! Él fue el que me reconoció, cuando me aseguró que era ese muchacho se me hizo increíble por que un muchacho flaquillo y morenito, más feo que un sapo… ahora en cambio es alto, atlético y buen tipo.

-No pudo haber cambiado tanto.

-¡Pues así ocurrió! Hubo una transformación total.

-O la mejor mintió y él no es ese muchacho.

-Si no lo fuera cómo podía haberse enterado de ciertos detalles que solamente Donoso y yo sabíamos… ¡eso es imposible!

-En el caso de Salvador no es imposible, él parece tener todos los conocimientos que tenía don Pedro José –dice Simón con mala cara- ¡absolutamente todo!

*

Casa de Felipe.

Isabel, luego de observar alrededor enfrenta a Felipe- ¡Así que usted es el pintor Felipe Madero!

-¡Si! Así es… usted dirá en qué le puedo ser útil pero le ruego que se dé prisa porque yo estoy de salida.

-Bueno… no se preocupe… en realidad usted no me conoce –Isabel cruza los brazos nerviosa- Yo estoy segura de que le va a extrañar mucho esta visita.

-No, yo sé quien es usted –le corta Felipe- usted es Isabel Arroyo.

Isabel se sorprende.

-He visto su fotografía en varios diarios… sé que es una mujer muy importante de negocios que se ha casado varias veces.

Isabel sonríe- Entonces conoce a mi actual esposo el señor Salvador Cerinza.

Felipe cruza los brazos a la defensiva- Bueno, digamos que lo conozco más o menos, he cruzado con él unas palabras.

-¿Es verdad que tiene una mujer y un hijo? –de improviso le pregunta Isabel sin más preámbulos.

Felipe se queda callado un rato y luego- Usted… quien la envió… ¿su tía doña Rebeca?

-¡No! Ella, es cierto que lo mencionó a usted, incluso ella fue la que me dio la dirección, pero tomar la decisión de venir a verlo… ¡no necesité de nadie! ¿puede contestar mi pregunta maestro?

Felipe mueve la cabeza- Lo siento mucho pero no puedo, no puedo –y mete las manos en los bolsillos- la verdad que si conozco a su marido –se rasca la cabeza- ¡pero yo no quiero tener problemas con él! Porque si su tía la envió aquí para que yo le contara chismes… ¡lo siento mucho!

-¡Yo vine a averiguar algo mucho más importante que un chisme!

Felipe trata de marcharse y se pone a buscar sus cosas para salir – Señora, me va a disculpar pero yo no discuto nada de eso –y le abre la puerta.

-¡Está bien! –acepta Isabel resignada- si usted prefiere guardar silencio entonces está protegiendo de alguna manera a un hombre que se casó dos veces –lo acusa.

Felipe la mira asombrado.

-¡Un bígamo! –acusa Isabel.

-¡No! Él no se casó con ella nunca –reacciona.

-Entonces usted si está reconociendo que sí tiene una mujer y un hijo.

Felipe suspira y cierra de vuelta la puerta de un golpe seco- ¡No le voy a decir más nada que lo que le contó su tía! Es cierto, su esposo tiene una mujer y un hijo.  Ellos vinieron aquí a buscarlo y yo les di albergue aquí en la casa por un tiempo.

-¿Y Salvador se enteró de eso? –pregunta Isable temblando.

Felipe la mira y sonríe con desdán-¡No solamente se enteró sino que los rechazó descaradamente porque le interesaba  pues esconder todo esto para casarse con usted!

Isabel traga saliva

-¡El vivió con ella durante muchos años y tuvieron un hijo y nada de eso le importó! –sigue Felipe.

-¿Y en donde están esa mujer y ese niño?

-Justamente los llevé a su pueblo el mismo día que usted se casó con Salvador Cerinza… ¡yo no podía soportar que ella se enloqueciera con la angustia de verse abandonada por ese hombre!

-¿Usted me puede decir el nombre del pueblo donde vive?

-Lo siento mucho, pero no se lo puedo decir… eso sería como buscarle más problemas a esa mujer y ella no se lo merece –y Felipe le vuelve a abrir la puerta.

Pero Isabel se emperra- ¡Donde vive por favor, necesito saberlo!

-¿Pero para qué la busca? Ella es una mujer humilde que no le ha hecho daño a nadie, su único pecado ha sido amar a un hombre que la abandono.

-¡Quiero verla! –insiste Isabel.

-¡Pero déjela en paz, usted se casó con él! Olvídese que ella existe.

Isabel mira a otro lado con desesperación.

-¡Ella no va a volver nunca a esta ciudad y no va a pedir ni a solicitar nada a nadie! –sigue Felipe.

-¡Yo tampoco pienso pedirle explicaciones de nada! –explota Isabel- ¡simplemente quiero hablar con ella! ¡quiero saber la verdad! –y no puede contener las lágrimas de desesperación- ¡creo que merezco saber un poco más acerca del hombre con quien me casé!

Felipe la mira asombrado y se ablanda- ¿Usted fue capaz de comprometerse con alguien que no conocía? ¿no le parece que es un poco tarde para averiguarlo?

-A lo mejor –admite Isabel- pero no me voy a quedar con la duda y mucho menos en este momento que se que existen esa mujer y ese niño… ¡se lo suplico! –le ruega- ¡se lo imploro por favor! Dígame donde están.

Felipe la mira con pena y duda.

-Le aseguro que no le volveré a pedir nada ni a molestar si me da esa información.

Felipe sigue dudando y se pasea nervioso de un lado a otro.  La vuelve a mirar y luego balbucea- Si no se lo doy… -avanza.

Isabel dice entre sollozos- ¡Pues me va a tener aquí todos los días de su vida maestro!

Felipe la vuelve a mirar y comprende su determinación- ¡Las Cruces! –de pronto le dice- ¡ella vive muy cerca del pueblo de Las Cruces! Y la persona que puede darle toda la información acerca de ella es… el párroco del pueblo que es mi sobrino.

 

(bueno…   tanto alarde y al final le dice la verdad de un tiro!!)

 

-¿Y como se llama? –pregunta Isabel en un suspiro y temblando.

-Se llama Jacobo, Jacobo Madero. Voy a darle… la dirección para que lo localice- y Felipe busca un papel y escribe los datos.

Isabel se seca las lágrimas toscamente y le agradece- Gracias.

Felipe le entrega el papel y la mira con pena.  Isabel vuelve a llorar con desolación.

*

Una carretera.

Isabel conduce decidida su Jaguar blanco- ¡De cualquier manera tengo que averiguar qué es lo que ocultas Salvador! –traga aire profundamente - ¿Quién eres? ¡Quien demonios eres!

*

Mansión.

Llega la noche. En el salón ante el fuego está sentada Isabel esperando.  Salvador llega del trabajo, todo vestido de negro, muy guapo.  Al verla se acerca.  Isabel se da cuenta de su presencia y suspira agitada.  Salvador se acerca lentamente, se sienta a su lado y le toma la mano y se la besa con dulzura- ¿Te sientes mejor?

-¡Si! –miente Isabel- pero esta noche no quiero salir, estoy cansada.

-Prometo ocuparme más de ti que de la empresa – dice Salvador- lamento haberme demorado –y la mira y la besa.

Isabel no responde al beso y mira a la distancia.

*

Más tarde en la habitación Salvador trabaja en la cama con el ordenador portable.  Isabel a su lado en la cama, le da la espalda cuando dice- ¡Me imagino que hay tanto trabajo en la empresa que lo tienes que traer a la casa!

-Tranquila mi amor, ya termino.

-No te preocupes, yo también voy a estar muy ocupada porque el Sr. CroBergman me invitó a una conferencia fuera de la ciudad –sigue sin mirarlo- ¡Acepté!

-Me parece muy interesante –Salvador se pone tenso como una cuerda pero responde con frialdad- ¿Cuándo piensas viajar?

-Mañana por la mañana, y espero que no te moleste si me ausento por 2 o 3 días.

-¡Por supuesto que no! –responde rápidamente- estás en todo tu derecho.

Isabel no responde.

Salvador deja de trabajar y su mirada se pierde a lo lejos.

*

Al día siguiente Salvador acompaña a Isabel hasta el auto.  Isabel lleva una maleta.  Salvador le abre la puerta del Jaguar blanco.  Isabel le sonríe.  Se besan.  De pronto Salvador alarga el beso como no queriendo dejarla ir.  Isabel se separa y le acaricia el rostro con cariño.  Ambos se miran con esa mirada que sabe más de lo que uno dice.  Isabel sube al auto.  Salvador cierra la puerta.  Isabel arranca y se marcha.

*

No muy lejos Rebeca llena de odio los ve partir.  Cerca de ella, mientras riega las plantas, Walter la ve partir. 

El auto se aleja a lo lejos y de pronto Salvador dice para si mismo- ¡Hasta pronto Isabel! –suspira- ¡espero que tengas suerte en este viaja! –y luego vuelve a la casa.

*

-¿Así que Isabel salió de viaje? –Valeria.

-Si, pero fue un viaje corto –Abigail- lo que me parece muy raro es que Salvador no haya ido con ella.

-Ese matrimonio es muy raro no se comportan como una pareja normal.

-Es cierto, todo en ellos es raro, igual que lo que está sucediendo en esta casa… ¿a donde vamos a ir a parar?

-No sé Abigail, pero yo no me pienso quedar a saberlo.

 

(otra vez???  Cuantas veces dijo Valeria que se iba?)

 

-Si Isabel no decide nada voy a tener que marcharme –sigue Valeria.

Abigail se asusta (otra vez ) - ¡No diga eso! ¿Donde va a ir usted sola?

-Bueno, ya lo tengo decidido y cuando llegue el momento voy a comentártelo.

Abigail la mira preocupada.

*

Una autopista.

Isabel toma una autopista y mientras conduce escucha la voz de Felipe.

“Es cierto, su esposo tiene una mujer y un hijo.  Ellos vinieron aquí a buscarlo y yo les di albergue aquí en la casa por un tiempo.”

De pronto Isabel recuerda a Cantalicia en la iglesia gritando el nombre de Salvador ante la mirada espantada de todos los invitados.

“ ¡Salvador mijo!”-escucha Isabel como una pesadilla y llora y con una mano se toma la cabeza.

*

Mansión.

-¡Nunca me imaginé que estuvieras hablando en serio y no estoy de acuerdo con lo que piensas hacer Ángela! –dice Antonio nervioso.

-¡Perdóname pero no puedo oír solamente tu opinión! –grita Ángela- ¡Todos vivimos en esta casa y necesitamos tranquilidad!

 

(Bueno...   yo no me acuerdo que haya escuchado su opinión nunca)

 

-¿Y piensas que todo se va a arreglar sacando el piano?

-¡Estoy en la obligación de hacerlo y tú no me lo vas a impedir!

-¡Ángela por favor! ¿Qué más vas a sacar del estudio, vas a acabar con todos los recuerdos de tu papá?

-No Antonio, pienso dejar todo como está pero ese piano ya no se puede quedar ahí.

-¿Qué vas a hacer? ¿lo vas a tirar a la calle, lo vas a romper en pedacitos como lo harían todos los enemigos de don Pedro José?

-No Antonio, ninguna de esas cosas voy a hacer, lo voy a dejar en la sala baja la vista de todos por un tiempo y después es probable que se lo venda a algún anticuario para acabar con los misterios.

Salvador los sorprende.

-¡Por mi haz lo que quieras! –grita Antonio- vende toda la casa, si quieres, para complacer a los demás haz lo que quieras Ángela.

-¡Antonio no me grites! –llora Ángela- tú sabes muy bien que lo estoy haciendo por el bienestar de todos –Ángela entra al estudio.

Salvador se acerca a Antonio que lo rechaza- ¡No se meta señor! No quiero que discuta con ella.

-¡Yo no necesito discutir con ella para hacerle ver sus errores! –le corta Salvador.

-Por favor no la moleste –ruega Antonio.

-Muchacho, sabes perfectamente que la conozco mejor que tú, déjame quedarme a solas con ella –le exige Salvador con ojos bien negros.

Y sin más consideraciones Salvador se mete al estudio detrás de Ángela.

 

(Este Antonio siempre un pelele )

 

Antonio vencida se hace a un costado.

*

En el estudio.

Salvador entra y encuentra a Ángela sentada al piano, llorado.  Ella lo mira.

-De manera que quiere deshacerse del piano de su papá.

-Salvador no se entrometa en este asunto por favor, haga el favor de salir de aquí.

-Señora Ángela, le ruego que me deje decir unas palabras.

-No trate de convencerme –dice Ángela entre lagrimas- por mucho que me duela ya tomé una decisión.

-Yo no voy a tratar de convencerla, no tengo ningún derecho, usted es libre de hacer lo que quiera con los objetos de su papá.

Ángela lo mira con esos grandes ojos bellos llenos de lágrimas.

-¿Se contagió del miedo de los demás, no es cierto? –la reta Salvador- ahora también la espantan los concierto.

-¡No! No es que me espanten, si por mí fuera dejaría este piano aquí en este lugar, pero tengo que pensar en los demás Salvador. Y si es realmente mi papá quien toca este piano pues él sabrá comprenderme.

 

(Si Ángela,  solo que DPJ era y es un hombre muy egoísta)

 

Salvador traga saliva y se acerca al piano, se apoya sobre él suspirando- ¿Usted se ha puesto a pensar que pasaría si esa música vuelve a escucharse otra vez? –y Salvador no puede contener las lágrimas- Sin el piano… ¿no seria peor?

Ángela lo mira sorprendida de verlo llorar-Si eso sucede, si suena nuevamente no podré remediarlo –y se desespera- ¡y entonces si nos moriremos de miedo y habrá que aceptar al espíritu.

Salvador la mira con reproche.

-¿Qué más puedo hacer? –le pregunta Ángela- ¡Dígame! –y luego de una pausa- Voy a llamar a los empleados para que me ayuden a sacar al piano.

Salvador la ataja- ¡No! Espere doña Ángela… ¿de verdad va a deshacer ese piano donde nació No me Olvides?

Ángela lo mira boquiabierta.

-¿De verdad? –repite Salvador llorando.

-¿Qué dice? –exclama Ángela.

-¿Ya olvidó su nombre? No Me Olvides –repite.

Ángela no puede reaccionar.

-¿Qué pasa? ¿se le perdieron los recuerdos de la infancia? ¿se le perdió doña Ángela?

Ángela retrocede muchos años y recuerda a su padre tocándole el piano.

Ángela es una niña rubia preciosa.  Don Pedro José Donoso le canta y le improvisa al piano una melodía… al terminar le sonríe – “¿Te gustó?  Esa canción la compuse para ti por tu cumpleaños “

La niña sonríe- “ ¿Se llama Ángela?”

-“Pues no, no se llama Ángela, debería llamarse así pero yo preferí ponerle No Me Olvides… ¿sabes lo que es No Me Olvides?”

-“No”

-“ ¿No sabes lo que es No Me Olvides? ¿no te da vergüenza? –juega don Pedro José - ¡No Me Olvides es una flor azul muy linda y muy bonita así como tú que solo nace en la primavera como tú que naciste en abril… ¿y sabes qué significa para mí No Me Olvides? ¡Significa Ángela! ¡Significa la primavera y significa también lo que más quiero en el mundo! –le sonríe- ¡Qué nunca me olvides niña! –y la abraza muy fuerte.”

Ángela vuelve a la realidad y cerrando los ojos llora.

Salvador dice en voz alta –No Me Olvides significa Ángela, que significa primavera y fue un juego de su papá… usted lo olvidó y por eso quiere deshacerse del piano.

Ángela abre los ojos y la mira espantada.

-Espere un día más señora… ¡solo un día más! –ruega Salvador.

-¿Para qué? –balbucea Ángela.

-Si esta noche usted escucha No Me Olvides en el piano significa que su papá no quiere que se deshagan de él,  pero si no la escucha entonces haga lo que quiera… ¿esperará?

Ángela lo mira con horror.

-¿Esperará? –repite Salvador.

Ángela sale corriendo del estudio sin contestar. 

*

En la puerta se encuentra con Rebeca que estaba espiando.  Ángela la mira con ultraje y entra a su habitación llorando.

-¿Pasa algo? –pregunta Antonio.

-¡Nada! –responde Ángela.

-Discutiste con Salvador ¿te dijo algo malo?

-¡No quiero hablar de Salvador ni de nada! –le grita Ángela y se mete al baño dejándolo plantado.

*

En el estudio Salvador se seca las lágrimas y lentamente se sienta al piano y acaricia las teclas.

*

FIN DEL CAPITULO

  (Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi resposabilidad)

@2005 Narración by Mabouchita! Z;D

www.mabouchita.com

Por favor no ponga esta narración en otro sitio sin avisarme
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