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El Cuerpo del DeseoUna historia Original de JULIO JIMENEZ Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO * Fue una
pequeña muerte tu partida. * CAP#
138: miércoles 1 de febrero de 2006 – NO ME OLVIDES * Mansión. Azur se
pasea por el enorme jardín. En el
comedor Rebeca despotrica- Ángela estaba dispuesta a sacar el piano del
estudio, pero claro… ¡Salvador la convenció de lo contrario! Walter
apenas la escucha, sentado como un zombi. -¡Es
que hace lo que quiere y manda en esta casa! -Sobre
todo ahora que la señora Isabel no está aquí –dice Walter preocupado- no
entiendo, ¿Por qué tuvo que viajar? Es una decisión intempestiva. -¡Si,
pero me alegro mucho que lo haya hecho! –Rebeca baja la voz- porque eso quiere
decir que aún existe la posibilidad de poner a ese sinvergüenza en su debido
lugar –y los ojillos le brillan diabólicamente. -¿Quiere
explicarme eso por favor? -¡No
Walter! No le voy a explicar nada, esta vez la respuesta nos la dará Isabel
cuando regrese, espero que haya ido adonde supongo que fue –dice con voz de
triunfo. Walter
la mira intrigado. * Las
Cruces. Isabel
llega manejando su Jaguar blanco (para no llamar la atención evidentemente -¡Buenas
Noches señorita! –se cuadra el policía- ¿en que puedo ayudarle? –y se saca el
sombrero. -Lo que
pasa es que estoy un poco perdida y necesito información. -¡Diga
nomás! -Estoy
buscando el pueblo de Las Cruces! Según yo ya llegué pero no encuentro ningún
letrero, ninguna señal. -Lo que
pasa es que la última tormenta barrió
con todas las señales –se excusa apenado- no se preocupe, aún no se ha pasado y
si quiere la acompaño. -Se lo
agradecería mucho. El policía se despide del campesino y sube al
auto de Isabel muy feliz. * Apartamento
de Felipe. -¡No
puedo creer lo que me está contando maestro! –se sorprende Chelito -¿de verdad esa vieja vino a verlo? -¡Te
aseguro que todo fue como te estoy contando! La tal Isabel se presentó aquí
cuando menos lo esperaba y te confieso que me impresionó mucho porque es mucho
más linda de lo que sale en las fotografías. -Y yo
que pensé que todos los problemas iban a terminar con la partida de Cantalicia. -No
aguanto más Chelito, te lo juro, la visita de Isabel Arroyo ya fue más que
suficiente. Y por eso la envié para
allá, al tarugo de mi sobrino. (Ah!… -¿Y qué
quiere decir con eso? -Que
mandé a Isabel Arroyo con mi sobrino para que lo enfrentara, como ella vino
preguntando por Cantalicia no tuve más remedio que darle la información donde
encontrarla y quien puede darle más datos acerca de ella. -¿Pero
le parece justo lo que hizo maestro, no desconfiaba de esa señora? ¿Por qué no
se negó a darle la información? -Al
principio no quise soltar palabra pero después que hablamos, cambié de opinión
acerca de ella. -O sea
que ya no le parece tan mala como creía. -No sé…
¡me pareció sincera! Un poco desconcertada y estoy casi seguro que ella no
tiene nada que ver con los embrollos del tal Salvador Cerinza… ¡ay Chelito! De
eso estoy bien seguro. -¿Y qué
cree que va a hacer ella con los datos que le dio? -Te
puedo asegurar que ya está camino al pueblo… si es que ya no está allí. -¿Y
como quedó? –de pronto Chelito cambia de tema y le pregunta por el cuadro que
Felipe se concentra en dibujar. Felipe
mira el retrato de sus propios pies sobre la mesa y sonríe satisfecho. * Las
Cruces. Isabel
conduce con el policía sentado en el asiento del pasajero. * Mansión. Ángela
espera impaciente que el piano suene… se pasea por el pasillo mirando temerosa
a la puerta y espera con miedo. Antonio
la mira y se acerca- Ángela… no sé qué te pasa… desde que hablaste con Salvador
has estado muy callada y alejada de todos… ¿te hizo cambiar de idea verdad?...
no te dejó sacar el piano del estudio. Ángela
no puede evitar llorar y responde- Es posible que lo sacaré (sic) mañana. -¡Estás
llorando! –se sorprende- ¿Por qué estás llorando? ¡es por culpa de Salvador!
–se enoja- ¡le advertí que no debía molestarte! -Es que
él no tiene que molestar a nada para dejarlo a uno trastornada –dice Ángela en
sollozos y se aleja de Antonio. -¡No
permitas que te robe la tranquilidad! No tienes que hacer nada de lo que te
dijo. -Es que
no puedo –le confiesa- es muy difícil porque cuando lo miro y cuando lo escucho
siento que no es Salvador él que está frente a mi… ¡y que enloquezco y pierdo
todos mis sentidos y que no estoy en la realidad! -¡Mi
amor! Tranquila… vamos al cuarto. -¡No!
No quiero, estoy segura que no voy a dormir… quiero quedarme aquí –llora-
¡quiero quedarme aquí para escuchar ese piano esta noche! -Mi
amor… ¿Por qué crees que va a volver a sonar? -¡Antonio,
no me preguntes, te lo suplico! Yo necesito estar a solas. -No me
gusta dejarte a solas… entiende que me preocupas mucho. -No te
preocupes. Antonio
le acaricia la cabeza y se marcha.
Ángela se queda mirando la puerta del estudio, llorando desesperada… y
desesperadamente sola. (ufff!!! * En la
sala Vicky se acerca a Salvador que está mirando al fuego y sostiene una copa de
vino tinto en la mano derecha. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/lhPnGOjfgQoFWfXN.jpg -¿Se le
ofrece algo señor Cerinza? –pregunta Vicky nada amablemente. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/uOWklXJIDrlEMWAI.jpg -Al
señor Cerinza no se le ofrece nada – le contesta Salvador seco. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/iG5PpXdNhIAnh5md.jpg Vicky
se queda parada a su lada. -Puede
retirarse Virginiana –ordena Salvador- Retírese que yo también haré lo
mismo. Me siento cansado y quiero dormir
–y se toma todo el vino. -Se le
va a espantar el sueño si se acuesta con la panza vacía… mejor le traigo algo
ligero para que se lo coma. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/v1Zxoh9oOocFIir2.jpg -Le
agradezco mucho, pero no, gracias. -Yo no
entiendo cómo la señora Isabel se fue dejándolo a usted –critica- ¿se ha de
sentir muy solo, no? -Ella
sabe lo que hace –Salvador juega con su copa- y yo también estoy de acuerdo. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/Jn3U8wyDeKQCvRbz.jpg Vicky lo
mira y luego se retira pero se arrepiente y vuelve sobre sus pasos- Puede
seguir llamándome Vicky –le dice seria- ¡la costumbre hace la ley! http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/Kvyh8adPtbRkdexY.jpg Y la
verdad no me siento cómoda oyendo mi nombre de pila… ¡y más que el único que lo
sabía era el señor Donoso! –y se inclina para despedirse- ¡buenas noches señor! http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/MmG2KCgSxqAFjo06.jpg Vicky
lo mira molesta. * Las
Cruces. El
padre Jacobo se despierta de mal humor- ¡Por qué Martín viene a despertarme
hombre de Dios! ¿no ve qué hora es? Además me siento enfermo, me va a dar un
resfriado espantoso. -Lo sé
padre Jacobo, pero se trata de una mujer que quiere hablar con usted. -¡Yo no
recibo a mujeres a estas horas ni en
estas fachas! -¡Si
usted la viera! –suspira el otro- ¡es una vieja que está requete buena! ¡si la
viera padre! -Disculpe
padre, no quise ofender… no faltaba más. -En
este momento lo único que quiere es que me dejen en paz, tengo que madrugar
para celebrar la santa misa… ¡miren nada más a este descarado! -¿Entonces
qué le dijo padre? ¿Qué se regrese a Río Claro? Al
escuchar el nombre de la ciudad el padre Jacobo pierde el habla y se pone
pálido-¿Qué está hablando, por qué menciona a Río Claro? -Es que
de allá viene a buscarlo a usted. -Viene
de Río Claro –repite Jacobo. -Pero
no crea que es una mujer cualquiera, es una vieja muy elegante y su coche… ¡uf!
Viene en un coche que ni le cuento. -¿Le
dijo cómo se llama? -¡Fíjese
que no recuerdo!... o no le pregunté, pero si vino de tan lejos seguro que la
conoce… ¿Qué le digo padre… la va a dejar afuera?... –hace una pausa- ¿o le
digo que pase? El
padre Jacobo duda. * Isabel
espera afuera de la iglesia al lado de su auto.
http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/ToLaGMySphphTBy2.jpg Está
vestida muy elegantemente para el pueblo y llama la atención. -¡Señorita!
–la llama el policía que sale de la iglesia. -¿Qué
pasó, encontró al padre? –con ansiedad. -Se
demoró en atenderme porque estaba durmiendo, estaba enojado como los mil
demonios y más neurótico que nunca. -No me
va a poder recibir –concluye Isabel. -¡No
quiere recibir a nadie pero yo lo convencí! –sonríe el policía contento de
hacerse unos puntos a favor- ¿Qué no haría yo por una mujer tan guapa como
usted? –aprovecha para piropearla. -Gracias
–sonríe Isabel segura de la atracción que ejerce sobre los hombres y recoge su
bolsa y le dice- Vamos –entra a la iglesia. * Mansión. Noche
avanzada. Ángela
en el pasillo espera. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/GjKl_EMFMLpWtERC.jpg Salvador
en el escritorio. (Tuvo
que pasar por el cuarto secreto Como
Ángela lo esperaba (y nosotros también http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/bzm3O0w8jbQuy0ZT.jpg Salvador
mira a la distancia perdido en sus memorias y llora. La escena es muy triste. * Afuera,
en el pasillo, Ángela escucha las primeras notas http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/kLIm2rcqn4EsFGmJ.jpg y por
supuesto, también llora, primero suavemente y luego tiembla
incontrolablemente. Su embarazo muy
avanzado se hace aún más evidente, y se la ve frágil y cada nota es una amenaza
que la invade, que la abrasa, que la quema. * En el
escritorio Salvador toca incasablemente. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/on0q0BPBXAy4hjuq.jpg * En su
habitación Valeria despierta con las notas y pone cara sorprendida. Prende la luz de su habitación y escucha
atentamente cuando entra asustada Abigail gritando- ¡Otra vez ese bendito
piano! -Esta
noche suena bastante fuerte. -¡Ángela
quería sacarlo del estudio y francamente yo creo que debería haberlo hecho! -¡No!
Ese piano debe quedarse ahí. -Aunque
se trata del señor Donoso, ya todos nos sentimos mal. ¡A los únicos que no parecen afectarle es a
Antonio y a usted! -Es
extraño – comenta Valeria. -¡Claro
que es extraño un piano sonando solo! -No me
refiero a eso, es la música… ¡está tocando una melodía que no conozco! Sin
embargo es su música. Abigail
mira al techo, hacia donde se encuentra el estudio, asustada. * En el
pasillo Ángela esta a punto de un ataque de nervios. Haciendo tripas corazón, temblando, se
levanta y decide abrir la puerta del estudio. Pero
antes de que pueda abrir la puerta aparece Abigail -¡Ángela! –la detiene. -¡Abigail!
–dice Ángela en sollozos. (Ángela
rompe el corazón de cualquiera -Esa
música… -balbucea entre lágrimas- es la música que me dedicó cuando era una
niña…. ¡y la está tocando para mí! –y luego tiene un tremor de pies a cabeza-
¡yo esta vez sí siento miedo! –le confiesa y se abraza a Abigail como si fuera
una tabla de salvación- ¡mucho miedo! -¡Hija,
tienes que retirarte de aquí! Pero
Ángela se niega- ¡No! No puedo… ¡no puedo! –y llora con sollozos fuertes y
entrecortados. -¡Las
emociones fuertes te hacen mucho daño hija! –sigue Abigail. La
pobre Ángela es un manojo de nervios que se estremece como una hoja. Abigail la mira, se llena de pena y la abraza.
* En el
estudio, Salvador ajeno a la situación y egoísta como ya nos tiene
acostumbrados, pensando en sí mismo y con el objetivo de evitar la pérdida del
piano, objeto fetiche que permitirá la eterna presencia de don Pedro José
Donoso en esa casa, sigue tocando…. Y sigue tocando. * Las
Cruces. Isabel
entra a la sacristía http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/IIIjU41_wjZsrbSu.jpg sin ver
al padre Jacobo, y al ver el viejo piano (que antes no estaba ahí http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/k3VLLY8agaHxuGsg.jpg El
padre Jacobo aparece de repente y la mira enojado. -¿El
padre Jacobo Madero? -¡No
hay más curas por aquí! –responde maleducadamente. -Perdón
que lo haya venido a molestar a esta hora pero me fue prácticamente imposible
venir más temprano. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/ULm_hhyZOC1hvXUD.jpg -¿En
qué puedo servirla señora? –seco. -Mi
nombre es Isabel, Isabel Arroyo, vengo de Río Claro. -Isabel
Arroyo –repite Jacobo roncamente. -Si, su
tío Felipe me aseguró que usted me podría dar alguna referencia de la señora
Cantalicia. Jacobo
se estremece de pies a cabeza al ver sus temores confirmados- ¿Cantalicia?
–pregunta. -¡Si!
Cantalicia, la mujer de Salvador Cerinza –repite Isabel. Salvador
mira al suelo frunciendo el entrecejo contrariado. Isabel lo mira con ansias. * Mansión. Mientras
tanto, muy lejos, otro drama tiene lugar.
Salvador concluye su concierto nocturno y simplemente se queda quieto…
esperando… mira a la puerta y sonríe… esperando que Ángela entre feliz al estudio
sonríe como un niño. * Pero en
el pasillo Ángela tiene tremores y mira la puerta con horror. -¡Ángela,
el piano ha sonado muchas veces de esa manera! –trata de calmarla Abigail. -¡Hoy
tocó la melodía que me dedicó cuando era una niña! –apenas puede hablar del
llanto- ¡no puedo más Abigail! –dice desesperada. -¡No
puedes ponerte así! No te hace ningún bien… ¡recuérdalo hija! -Es que
Salvador me dijo que mi papá iba a tocar esa melodía esta noche… ¿Cómo pudo
saberlo? ¡como pudo enterarse! -¡Tal
vez no era la misma! Estás muy nerviosa y puedes haberte confundido… ¿Cómo vas
a recordar algo que no escuchas después de tantos años? -¡Es la
misma! –repite Ángela segura de lo que dice y contemplando la puerta como si
fueran las puertas del infierno. Aparece
Antonio- Mi amor, vamos al cuarto. -¡No! -¡Tuvo
una crisis nerviosa por culpa del piano! –Abigail. -Tranquila,
si quieres sacar al piano no me opongo, tu salud está primero que todo. Lo sacaremos cuando tú quieras, yo mismo te
voy a ayudar. (Bueno,
este Antonio, -¡No,
no quiero! –se niega Ángela- ahora soy yo la que se resiste a sacar el piano de
aquí –dice con la voz entrecortada de un llanto histérico- ¡ahora estoy
convencida de que mi papá está aquí en esta casa con nosotros! No me queda
ninguna duda Antonio. -Vamos
a llevarla al cuarto –decide Abigail- voy a prepararle un té de tila. -¡Vamos!
–Antonio. -¡No!
¡No quiero nada! –les grita Ángela- ¡no me van a dar nada! Lo único que quiero
es saber la verdad. Y
diciendo esto abre la puerta del escritorio. -¡No
entres ahí! –grita Antonio. Pero
Ángela ya está adentro. * En el
estudio. No hay
rastros de Salvador. Detrás
de Ángela irrumpen Antonio y Abigail. -¿Lo
ves Ángela? –Abigail un poco más relajada- ¡aquí no hay nadie! Ángela
los mira enojada. -¡Por
favor trata de calmarte! –Abigail. -Antonio
te voy a pedir un favor –de pronto dice Ángela calmada- ¡necesito que me dejes
hablar con Salvador y que no me interrumpas! –y luego dice horrorizada- ¡siento
que me voy a volver loca! – y Ángela sale corriendo del estudio. Abigail
y Antonio se miran sin moverse. * Ángela
golpea a la puerta de la habitación de Salvador- ¡Salvador abre por favor! –le
grita- ¡le exijo que me abra! ¡Salvador! –llora. Salvador
llega del jardín en ese momento. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/LL8l7srj94eDEFOI.jpg Ángela
la mira con ojos desorbitados- ¡Salvador necesito hablar con usted! –y toma
aire a penas- ¡a solas! http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/HxhcpEffHdbjw7aw.jpg Salvador
mira a Antonio que acaba de alcanzar a Ángela y luego simplemente le abre la
puerta de la habitación – Siga por favor. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/H56mSbSSmduqmHgY.jpg Ángela
entra, Salvador cierra la puerta, Antonio los deja encerrarse sin hacer nada. * En el
cuarto. Ángela
se pasea nerviosa http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/TRyKrVoDhzF1GCf1.jpg y luego
lo enfrenta- ¡Mi capacidad de resistencia ya se agotó Salvador! Le exijo que me
diga quien es usted…. ¿Por qué conoce los detalles más ocultos de mi papá? -Yo soy
alguien que estuve muy ligado a él… ¡era el mejor de sus amigos! Salvador
la mira sin responder. -¿Cómo
sabe detalles de mi infancia que ni yo misma recordaba? Salvador
traga saliva lentamente. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/KU9zQ3hpb_OS9XyC.jpg -¿Y
ahora esa música? ¡la melodía que él me dedicó! –y le vuelve a gritar- ¡como
sabia que iba a sonar esta noche! -¿Es
que acaso no le gustó? –pregunta Salvador torpemente y sorprendido- ¿le hizo
daño escucharla nuevamente? http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/U0egJdJ0QoNiwB4k.jpg -¡Si! –le grita Ángela enfrentando a Salvador
con su egoísmo- ¡Si Salvador, me hizo mucho daño! Me asustó… ¡y más que un
regalo solo sirvió para alterarme los nervios! http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/loFClWwXAG83njUi.jpg
http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/ZrZtB2AaClyGKuqc.jpg http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/X6pxWYTUiNS91viB.jpg Salvador
se acerca y le toma el rostro entre sus manos- ¡Los lujos, las comodidades! –y
sigue llorando. Ángela
tiembla y llora entrecortadamente.
Salvador la recuesta en su hombro y sigue hablando-¡Su compañía, la
comprensión que todos los hijos esperan de sus padres! http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/HBU5nTuOBGtMNzjp.jpg Ángela
cierra los ojos y escucha la voz de su papá, de don Pedro. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/jv9sZaCCHBUIl81g.jpg -Si él
te hubiera escuchado antes, jamás se hubiera separado de ti, no lo hizo por
falta de amor sino porque creyó que obraba bien… ¡el poderoso industrial estaba
tan ocupado que sacrificó el amor de su única hija! –resuena la voz de don
Pedro y luego le pregunta- Si lo
encontraras ahora… ¿lo perdonarías Ángela? ¿Lo perdonarías? –le ruega. Ángela
se separa sin mirarlo. Salvador
llora. Súbitamente
Ángela abre los ojos lo enfrenta con genuino horror en sus grandes ojos verdes-
¡Usted es él! –y ríe locamente- ¡como puede suceder! -No te
angusties hija mía –llora SalvaPedro- ¡no me perdonaría volver a lastimarte
nuevamente! ¡no me lo perdonaría! -¡No te
angusties, no te angusties! –le ruega SalvaPedro cada vez más asustado porque
la situación se le sale de las manos. Ángela
lo mira con horror y simplemente pierde el conocimiento. -¡Ángela!
–grita Salvador desesperado- ¡Ángelaaaaaa! http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/Tw_z08Rp9I_OFcVx.jpg Con
esos gritos entran Simón, Antonio y Abigail y encuentran a Ángela desmayada en
los brazos de Salvador. -¡Suéltela!
–grita Simón y lo empuja a un lado- ¡suéltela!
http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/EW_WIiTePj7MoUkQ.jpg Antonio
toma a Ángela en sus brazos. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/UtjWBHM2R4mIAFBC.t.jpg Salvador
llora desesperado e impotente. Abigail
lo mira asustada. * Antonio
lleva a Ángela a su habitación. Salvador
trata de seguirlos y Antonio le grita- ¡Usted no se mueva Salvador, no entra! Abigail
y Simón si pueden entrar y cierran la puerta. Salvador
se queda solo, abandonado y desesperado en el pasillo. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/EWJxGi2LvSDCGIGG.jpg * Las
Cruces. -Si ya
está casada con Salvador Cerinza, para que se amarga la vida tratando de
averiguar cosas de pasado –le reclama el padre Jacobo- ¿no es mejor guardar
silencio y tratar de vivir en armonía con él? ¡Usted me disculpa señora pero
creo que se equivocó viniendo a este lugar a averiguar cosas que no deben salir
a la superficie! (uyyy
que discreto… -¡Si no
lo estoy por curiosidad padres! –le responde Isabel- ¡yo lo estoy haciendo
porque él mismo me está obligando! -¿Para
qué va a atormentar a Cantalicia? Es una buena mujer que no merece más golpes…
¡ya sufrió demasiado con la separación de Salvador! -¡Padre!
–e Isabel no puede continuar sentada y se levanta- ¡yo no pretendo hacerle daño
a Cantalicia! Yo puede ser lo que usted quiera pero no soy una persona tan
baja… ¡yo respeto a la gente humilde! -¡Estoy
déjela en paz y no la busque! Ella ya se resignó porque al final de cuentas no
está en condiciones de reclamar nada. -Tiene
un hijo de Salvador –le recuerda Isabel. -¡Nunca
se casó con ella aunque tenga un hijo! (wow! -¡De
acuerdo! Si usted cree entonces que yo le podría hacer algún daño a Cantalicia,
le prometo que no me voy a acercar a ella. -Compadézcase
por favor, le haría mucho daño conocerla a usted, se lo aseguro. -Lo voy
a hacer padre, pero con una sola condición. -¿Cuál
condición? –se pone tenso. -¡Qué
me diga lo que sabe! Porque yo estoy segura que usted conoce todos los
pormenores de la vida de Salvador. -¡No,
yo no sé nada! Él no vivía aquí sino en el campo muy alejado del pueblo. -¿Ya lo
ve? Ya me empezó a contar, si ya inició, por favor se lo suplico padre…
¡continúe! -Aunque
lo supiera todo, hay cosas que se deben callar para evitar males mayores, por
su bien señora Isabel, no intente averiguar nada más porque lo va a lamentar…
¡se lo aseguro! –le dice con tono malos augurios- ¡lo va a lamentar! Isabel
lo mira intrigada. * Abigail
está al teléfono- De acuerdo doctor –hace una pausa- una pastilla ahora y otra
dentro de seis horas –escucha- ¡si doctor pierda cuidado! -En
caso de una emergencia yo le hablo de inmediato. Muchas gracias –Abigail corta
y sube las escaleras. Al
quedar solos - ¿Por qué tanto misterio, qué está pasando? –pregunta Walter. -Parece
que Ángela se puso mal. -El
embarazo no va bien… seguro – y Walter mira preocupado escaleras arriba. -¡Se la
ve muy fuerte pero es bastante débil! –Rebeca dice con desprecio- ¡claro que
tuvo mucho que ver la música del maldito piano! -Yo la
escuché hace un momento y me puse terriblemente nervioso –Walter se abraza
asustado. Rebeca
sonríe de pronto, feliz- ¡Menos mal! Ahora pudo probar de su propia medicina. -¡No me
venga dona Rebeca! -¡Qué
al fin entiendan que hay que sacar ese maldito piano del estudio! –Rebeca-
¡también hay que sacar al maldito Salvador Cerinza! No me acostumbro a su
presencia –y luego le confiesa- ¡si tuviera donde meter la cabeza me largaría
de esta mugrosa casa! Walter
simplemente la mira. * En el
pasillo Salvador muerto de angustia golpea la puerta de la habitación de
Ángela. Sale Antonio. -¡Quiero
ver a Ángela! –le exige Salvador- ¡necesito hablar con ella! -No
insista Salvador, no voy a permitir que la indisponga más. -¡Antonio,
no puedes prohibírmelo! –se exaspera Salvador. -Va a
hablar, pero conmigo… ¡tengo que decirle muchas cosas que nadie puede escuchar
Salvador! –y se dirige a la habitación de Salvador. Salvador
lo sigue a regañadientes. * Las
Cruces. Isabel
sale de la iglesia y encuentra al policía que la espera. Al verla preocupada y seria le dice solicito-
¿Qué pasó, qué le dijo el padrecito? -La
verdad es que no me ayudó mucho, es una persona un poco difícil y no me quiso
decir nada –sonríe suspirando Isabel. -El
padrecito se la pasa todo el tiempo de malas pulgas –se excusa el policía-
¡lamento mucho que haya perdido el viaje señorita! -¿Piensa
quedarse a dormir aquí en el pueblo? -Aunque
sea en el coche, a ver si mañana lo logro convencer –y luego lo mira- a menos
que usted conozco un hotel donde me pueda quedar a dormir. -Puedo
recomendarle uno, no es de los mejores… ¡pero mejor que el coche sí! -Está
bien… ¿está muy lejos? -Mas o
menos, pero yo la llevo. -Muchísima
gracias –le sonríe Isabel- no sabe cómo se lo agradezco. El
policía se derrite- No tiene por qué agradecerme, no me parece justo que venga
de tan lejos para oír la negativa del padrecito. Isabel
se dirige al auto cuando de pronto reacciona- ¡Aunque a lo mejor usted me puede
ayudar! –avanza. -¡Dígame! -¿Cuál? -¿Usted
conoce conoce a la señora Cantalicia Muñeton? El
policía piensa y luego responde- ¡No, no la conozco! Pero es que tengo poco
tiempo trabajando aquí. -¡Claro!
Lo entiendo… entonces ni hablar que conoce a Salvador Cerinza –suspira
decepcionada Isabel. -¿Salvador
Cerinza? –reacciona sorprendido el hombre- ¿el resucitado? ¡Sí! Isabel
se queda de una pieza. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/RZsA4MNbpio67QbX.jpg http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/Dhdz9RKMbqhABg3Q.jpg * Mansión. -¿Hasta
donde pretende llegar con nosotros? –se enoja Antonio- ¿no está satisfecho con
toda esta confusión para que ahora se
ensañe con una inocente como Ángela? -Antonio,
tú no sabes lo que pretendo con ella. -¡Si
claro! Para mi ella es lo más importante, Ángela es mi esposa, está esperando
un hijo mío y merece respeto… ¡no voy a permitir que la trastorne como lo hizo
conmigo, con Andrés Corona y ahora con Walter! (reacción
tardía? -Antonio,
muchacho –Salvador le pone una mano sobre el hombro. Antonio
lo rechaza. -Tú
conoces mi situación… ¡la conoces! No necesitas imaginártela. Antonio
le grita- ¡No la conozco ni la quiero conocer precisamente por eso! ¡para no
volverme loco! –y luego lo mira con miedo- Salvador, sigo sin saber quien es
usted… de donde y por qué vino a esta casa, cada día que pasa me desconcierta
más su comportamiento. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/mI7_g3LR0yYDNCHV.jpg (Antonio… -Creía
que me conocías un poco –suspira Salvador cansado y frustrado. -¡En lo
absoluto! No sé si usted es un ser inofensivo o un farsante que quiere
enloquecernos a todos. -¡Está
claro que estás confundido! No pudiste entenderlo como yo pensaba –se resigna
Salvador. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/I9EjKFH4SVcDgHCf.jpg (Y hay
momentos en que es mejor resignarse!! -¡Solo
entiendo algo! Que usted al principio se portó como un protector y un gran
amigo, pero ahora nos hace mucho daño y ¡no es justo Salvador! ¡no es justo! –y
de pronto le acusa- ¡si realmente nos quiere como dice debería alejarse de
nosotros! Debería alejarse para siempre de nuestras vidas – y Antonio enojado
sale del cuarto golpeando la puerta. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/3B14WExQCL8IVmY5.jpg Salvador
se queda solo…muy solo y muy triste…. De pronto mira su anillo de casado, se lo
quita y lo acaricia… y luego juega con distraídamente con el anillo, la mente
en otro lado, la mirada perdida a lo lejos. * Las
Cruces. Isabel
escucha sin poder creerlo. -No
tuve la oportunidad de conocerlo –le cuenta el policía- pero todo el mundo lo
relaciona con el resucitado. -¿Y por
qué le dicen así? -¡No lo
sé! Es comentario de la gente, la gente dice muchas cosas. -¿Usted…
me podría hablar un poco más de él por favor? ¡se lo suplico! ¡lo que sea! -¿Quién
es? -Es una
amiga del hospital llamada Fátima. -Podemos
ir ahorita mismo, ¿verdad? -Ahorita
creo que no está de turno… además… tengo que volver a la comisaría, pero mañana
le prometo que a primera hora la voy a reunir con ella. -¿Me lo
promete? –le ruega Isabel. -¡Prometidísimo!
–sonríe el policía. -¿Todavía
tiene tiempo para acompañarme al hotel? -Si,
pero ya tengo que ir a la comisaría. Vamos, yo la llevo. Y ambos
suben al auto, Isabel maneja. * Amanece
otro día. * Mansión. -¿Cómo
está la señora Ángela? –Vicky. -Mejor
Vicky –responde Abigail- lo que pasa es que está muy callada y no quiere hablar
con nadie. -¿No
sería bueno llamar al médico? -Ya lo
llamé, vendrá a visitarla hasta mañana –dice Abigail mientras Norita le sirve
café- es muy importante que la examine porque la he notado muy nerviosa. -¿Cómo
no? ¡todos estamos con los nervios de punta con lo que está pasando en esta
casa! –exclama Vicky- ¡yo, lo mejor, le voy a prender unas velas al alma del
señor Donoso! Porque ha de estar en su tumba retorciéndose de coraje –susurra
con miedo. -¡Vicky!
Déjate de tonterías y no alarmes al resto de las sirvientas con tus cuentos…
¡mejor llévale el desayuno a Simón porque es tardísimo y no tarda en salir
corriendo! Ya se le hace tarde para ir al trabajo. -¡Otro
que no se ha levantado es el señor Salvador Cerinza! –comenta agria Vicky-
¡seguro se está aprovechando que la señora Isabel no está! * Las
Cruces. Muy
temprano Isabel, muy guapa, va a ver a Fátima. -Ella
es la amiga de la que le hablé –la presenta el policía. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/YLCuyCClsIxNk8Ay.jpg -Mucho
gusto. -¡Encantada!
–sonríe Fátima. -Ya le
conté que usted viene de Río Claro a averiguar sobre el resucitado y que el
padre Jacobo no quiere ayudarla. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/2D3viRtVpS6LnilZ.jpg -Es que
después de todo lo que pasó, a él no le gusta ni que le mencionen – Fátima. -¿Así
que usted lo conoce y tuvo la oportunidad de tratarlo? http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/7baEw971ghAV_yjw.jpg -Y hasta le cuento que aquí su servidora fue
la que lo atendió personalmente durante el tiempo que estuvo en el hospital
–dice orgullosa Fátima. -¡Yo me
marcho porque tengo que ir a la comisaría! –se despide el policía- Cualquier
cosa que necesite señorita –le sonríe a Isabel- ¡pase por allí y pregunte por mí!
Soy el sargento Henri, a su servicio. (Por
fin sabemos su nombre! -Muchas
gracias Henri, fue usted muy amable conmigo. -¡Para
ayudarla siempre! Permiso –y se retira sonriendo feliz. -¡Muy
amable y coqueto! –se burla Fátima socarronamente- ¡ese sinvergüenza trae a
todas las muchachas del pueblo arrastrando el ala! Pero
Isabel tiene otra agenda y propone- ¿Usted cree que podemos ir a platicar a un
lugar más tranquilo? http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/j14cvFRQN1mfotMn.jpg ¡Necesito
que me cuente todo, absolutamente todo lo que sepa acerca del señor Salvador
Cerinza! -¡Ay!
Pero es que en este momento no tengo tiempo –se excusa Fátima- ¡voy a casa de
una amiga y no sé cuánto tiempo me voy a tardar! -Bueno,
yo podría esperarla el tiempo que usted necesite, o si quiere la puedo llevar
con mucho gusto –se ofrece solicita. -¡Ah!
–Fátima feliz de tener chofer- ¡pues si acepto su ofrecimiento! -¡Vamos
a casa de Lilia Carrión! –le cuenta- Lilia es mi mejor amiga, aunque ha estado
un poco enferma últimamente. -Bueno…
pero tampoco me interesa molestarla –Isabel de pronto se siente apenada. -¡No se
preocupe! –exclama feliz Fátima- ¡Además Lilita conoció muy bien a Salvador!
Aunque la pobre tuvo una experiencia muy desagradable –baja la voz con pena. Isabel
pone cara asustada. -Ella
le puede dar más información –propone Fátima. -Bueno,
pues siendo así… ¡vamos! Quiero hablar con toda la gente que tuvo que ver con
Salvador –y le ofrece subir al auto- ¡Vamos! FIN DEL CAPITULO
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