![]() |
Mabouchita La reina de los resúmenes |
¡Colabore aquí! |
| Home Resúmenes Elenco Derechos Músicas Envía un Mensaje | |
| Cap#58 <- - -> Cap#60 | |
El Cuerpo del DeseoUna historia Original de JULIO JIMENEZ Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO CAP# 59: jueves 6 de octubre 2005 – ¡ESTA DESPEDIDO! Mansión.-¡Le juro que lo que estoy sintiendo por usted se está convirtiendo en una obsesión! –le confiesa Isabel con la voz temblorosa. Salvador traga aire y mete las manos en los bolsillos. Isabel mira al techo y suspira para toma tomar fuerzas. - Una obsesión y una locura con la que ya no puedo continuar –hace una pausa-Y... bueno... pues yo creo... que lo mejor es que usted se marche –termina Isabel. Salvador es tomado desprevenido y desconcertado la mira con ojos muy tristes, muy tristes. -Espero que usted entienda mi situación porque... –sigue Isabel con un susurro de voz- muy pronto Andrés vendrá a vivir a esta casa –le explica- ¡y no es prudente que usted siga trabajando aquí! –e Isabel no puede evitar que se le llenen los ojos de lágrimas. Salvador la mira con una tristeza infinita, sus ojos gritan lo imposible ¡El no quiere irse de su propia casa! ¡no quiere! (en los ojos de Salvador... Salvador traga saliva, achica los ojos y luego la mira como tratando de adivinarla - ¿Está segura doña Isabel? –le pregunta- ¿Está segura? –le repite- ¿quiere renunciar a lo nuestro? -¡Ah! –Isabel suspira frustrada- ¡no me queda de otra! –y se le quiebra la voz- ¡lo tengo que hacer! Salvador la estudia. -¡Yo sé como es Andrés! –le explica Isabel- es un tipo muy peligros y muy agresivo- y de pronto se detiene como si hubiera hablado de más y mira para otro lado... hace una pausa... pero luego sigue- ¡y si llegara a descubrirnos a usted y a mí juntos! –y lo mira a los ojos- ¡sé que sería capaz de lo peor! -y lo mira con miedo. Salvador le pregunta directo - ¿Tiene miedo por usted...? –y duda... pero luego sigue- ¿o tiene miedo por mí? Isabel lo mira con los ojos rojos de lágrimas- ¡Usted que cree! –lo reta y sonríe triste. Salvador se sorprende y la sigue mirando de una manera muy extraña. Isabel llora pero se contiene- ¡autorizaré a Walter para que... se encargue de cancelar sus servicios Salvador! Y... –y no puede mirarlo a los ojos- ¡y yo me encargaré personalmente de darle una buena indemnización! Salvador la sigue mirando con tristeza. -Por lo pronto... –sigue Isabel y la cara de le descompone por la rabia y el llanto contenidos- ¡no quiero volver a verlo en mi vida! Y para no llorar frente a él se dirige furiosa escaleras arriba. Salvador se queda parado en su sitio y calcula su próximo movimiento. * Cítricos Donoso. Simón le cuenta a don Evelio que Andrés e Isabel regresaron la noche anterior y que a todos los tomó por sorpresa- ¡No le duró mucho la luna de miel!. -Eso quiere decir que pronto estará deshaciendo todo lo bueno que hizo el dr. Gazes. -¿No le complace el regreso del señor Corona? -Francamente no mucho – le confiesa- El dr. Gaces es más competente y más justo... ¿ya viste todo lo que arregló en el tiempo que estuvo de encargado? Simón le da la razón. -El trabajo se normalizó –sigue don Evelio – el ajuste con el personal tuvo excelente resultado, las secciones están trabajando... ¿ya viste como lo dejó el señor Corona? -¡Patas pa’arriba! El hombre andaba cometiendo errores por todos lados. -¡Espero que ese matrimonio le haya tranquilizado los nervios! –suspira don Evelio- y no tengamos que sufrir más sus malos manejos. -¡No se haga ilusiones don Evelio! –ríe Simón- ese tipo no cambia con nada ni con nadie. -¡Al que veo muy cambiado es a ti! –ríe don Evelio- ya dejaste de amargarte la vida por esa tal Consuelo. -¡Ni me la mencione don Evelio! Ya... ¡ese asunto ya quedó liquidado! Yo por nada del mundo regreso con esa vieja. -¡Hoho! Eso me dijiste la última vez y mira... volviste a caer. -¡Se lo juro! Yo ni muerto me enredaría con ella ¡se lo aseguro! Además ni falta me hace... ¡es como si no existiera! -¡Me alegra que lo hayas entendido muchacho! –le dice con voz de viejo sabio- hay muchachas que no causan problemas y si merecen que uno las quiera. -¡De eso si estoy convencido don Evelio! –suspira Simón- siempre habrá una mujer dispuesta a entregarnos su amor... ¡a veces la tenemos cerca de nosotros y ni cuenta nos damos! * Mansión. En ese mismo instante Valeria conversa con los cuidadores de caballos que le hacen muchas fiestas. Abigail pasa cerca, la mira y luego baja la cabeza preocupada. * Un auto se acerca raudamente, es Andrés. Estaciona y baja del auto en el momento que Salvador sale de la casa. Los dos se miran con desafío y se cruzan sin hablar. Andrés entra como dueño a la casa. Salvador sale porque lo acaban de despedir. Uno triunfante, el otro despedido. Al quedar solo Salvador frunce el ceño con rabia. * En el piso superior Walter no puede en sí de la alegría- ¿Está segura de lo que me está diciendo doña Isabelita? ¡Usted! –y toma aire feliz- ¿ha despedido a Salvador Cerinza? -¡Pero cuantas veces se lo tengo que repetir! –le dice fastidiada Isabel mientras sigue trabajando en su computadora portable- ¡si! ¡ya despedí a Salvador Cerinza! Walter se arregla el moñito y no cabe en sí de emoción- ¡es que... me cuesta creerlo! –y se le corta la voz. Isabel lo mira extrañada y le explica-¡Si no lo hice por mí! Lo hice por Andrés que no lo soporta... ¡lo único que no quiero es tener problemas con él! –dice para sí misma. -¡Yo la comprendo perfectamente doña Isabelita! –la halaga- es una decisión acertadísima, ¡es lo mejor que pudo haber hecho! Pero Isabel lo mira con ojos helados- No estoy pidiendo su opinión –le recuerda- le suplico que se encargue de realizar los trámites correspondientes a la liquidación de Salvador –y sigue trabajando. Walter suspira con miedo- ¡Por supuesto que sí doña Isabelita! –y retrocede para salir- no dejaré para mañana lo que puedo hacer hoy –le promete- ¡solamente me va a tomar cinco minutos! –y sale corriendo. Al quedar sola Isabel mira con rabia. * Walter baja las escaleras saltando de alegría y ve a Andrés- ¡don Andresito! –le grita eufórico- ¡don Andresito! –Andrés lo mira frío- hoy día salto de la alegría... 1es que hoy es un día memorable! -¿Ah si? ¿por qué? -¡Porque ya se nota que usted es el nuevo patrón de esta casa! –celebra Walter- ¡la señora Isabel acaba de despedir a Cerinza! Andrés es tomado por sorpresa y se pone feliz- ¿De veras? –y mira para arriba. -¡Me acaba de ordenar que prepare la liquidación y....! –y baja la voz- ¡eso lo hace porque lo ama señor! Lo corre de esta casa porque sabe que usted no lo soporta señor –y de pronto se emociona- ¡esto es maravilloso señor! ¡maravilloso! –y trata de abrazarlo. Pero Andrés lo detiene con un gesto seco y altanero de la mano- ¡Haz la liquidación y págale lo que sea! –le ordena y sonríe- ¡Si! Antes que Isabel se arrepienta. -¡Muy bien señor! –se inclina servil Walter- inmediatamente... ¡enseguida! –y corre a hacerlo. Al quedar solo Andrés sonríe triunfante y feliz y luego sube las escaleras seguro de si mismo. * En su cuarto Isabel sentada en un sofá llora amargamente lágrimas de rabia y frustración. Andrés se le acerca lentamente. -¡Ah!
–suspira con rabia Isabel- ¡simplemente lloro de puro
coraje! –le responde sin mirarlo y las lágrimas le corren
libremente por las mejillas- ¡porque estoy harta de ceder a tus
imposiciones! * -Necesito que me ayude a resolver unos asuntos ahora que ya regresaron Isabel y Andrés. ¿Podemos salir? Salvador suspira- No creo que sea posible señorita... ¡ocurrió algo inesperado! -¡Liquidación! –se sorprende Ángela- ¿a qué liquidación se refiere Walter? -¡La señora Isabel por fin decidió prescindir de los servicios de este... caballero! Así que ya no trabaja aquí –y sobándose las manos y silbando de alegría se marcha. Salvador mira a Ángela y luego mira al suelo. Ángela está sorprendida. * Momentos después Salvador se saca el uniforme. Entran Vicky y Abigail preocupadas- ¡Salvador! –Abigail- ¿es cierto lo que está diciendo Walter? ¿qué lo despidieron? -Doña Isabel me despidió y no me queda más remedio que aceptarlo –les anuncia. -¿Pero por qué? –se pone a llorar Vicky- ¡no se me hace justo que le hagan semejante marranada! Salvador la mira inquieto- Bueno Vicky, pero tampoco es para que se ponga a llorar –le pone una mano en el hombro. -¡Pero es que esto es un atropello Salvador! –se insurge Abigail- vaya a hablar con la señorita Ángela. -Ella no puede hacer nada. -Tenemos que hacer algo –suplica Vicky. -¡Señoras por favor! –sonríe Salvador y sigue guardando su uniforme- ¿qué pueden hacer ustedes? -¡Bueno no sé! Pero... ¡algo se nos puede ocurrir! Pero es que esto es arbitrario Salvador... –Abigail- mire yo... ¡yo siento como si me estuvieran corriendo a mí! De verdad. -Lo mismo pienso yo –sigue llorando Vicky- ¡ya le hemos tomado demasiado cariño como para perderlo así de un momento a otro! Salvador se les acerca- ¡Qué importa que me corran! –las consuela- que importa... ¡esta demostración de cariño vale mil veces más! * En el pasillo, Rebeca ya enterada de lo que pasa persigue a Walter- ¡Walter usted no puede hacer eso! –le grita con su voz de cacatúa- ¡entrégueme eso Walter! –le exige. -¡Lo siento mucho! –le dice Walter feliz- pero se trata de la liquidación de Cerinza. Pero Rebeca es una fiera cacatúa. (Rebeca con diferentes pelucas: Rebeca peluca 1 ¡Ojo que yo pienso que la actriz Martha Picanes es GENIAL!) -¡No se atreva a hacerle firmar! -¡Ah! ¿por qué? ¿porqué cree que no se le vamos a pagar lo correcto? –se burla Walter. -¡Me importa un pepino lo que le van a pagar! –grita histérica- pero yo tengo que impedir que Salvador se vaya... ¡el no puede irse! –llora histérica mientras Walter la mira con rabia y celos. -Ya está decidido –le dice en la oreja- don Andrés es el nuevo jefe de esta casa y no lo quiere para el servicio. Rebeca se da la vuelta furiosa- ¡Pues voy a hablar con Andrés porque el no va a cometer esa canallada! –y mira los papeles- ¡entrégueme esos papeles! –y de un gesto se los arranca de las manos y los rompe en pedacitos mientras Walter se toma la cabeza en las manos- ¡Ahora mismo voy a hablar con mi sobrina! Primero me echa a mí que sacar a Salvador de esta casa. Walter furioso recoge los pedazos de papel- ¡Vieja ridícula! –despotrica- ¿cree que va a lograr algo con hacer esto? * En la sala
Andrés malhumorado está sentado esperando en el
sofá. Isabel baja las escaleras y se acerca. Ángela
entra golpeando la puerta furiosa y los enfrenta. (ayayayay amig@s... Pero qué es esto? Isabel se sienta y se toma la cabeza en las manos- No tengo por qué explicarte absolutamente nada Ángela. -¿Por qué lo despediste sin contar con mi opinión? -¡Isabel no necesita tu opinión! –le corta Andrés altanero- para despedir a un simple chofer... ¡si ella cree que no debe seguir trabajando en esta casa lo echa y se acabó el problema! Isabel se muerde los labios. -¡Solo porque a ti te cae mal! –se burla Ángela. -Bueno –admite Andrés frío- me parece una razón bastante fuerte. -Ángela –interviene Isabel- no pienso discutir contigo este tipo de cosas... ¡deberías aceptarlo y no oponerte a esta situación! -Tienes toda la razón –sonríe Ángela- no me voy a oponer a que lo eches porque a partir de este momento yo lo contrato como mi chofer... ¡y será mi empleado! -¡Ángela por Dios! –se burla Andrés- no digas estupideces. -No, no estoy diciendo estupideces... ¡ya no va a trabajar para ustedes! Sino única y exclusivamente para mí ¿entendido? En ese momento entra Rebeca y sonríe aliviada. -Lo que dices no tiene sentido –la contradice Andrés mientras Isabel simplemente calla. -¡Walter! –Ángela le pregunta- ¿dónde está Salvador? -Pues lógicamente no se irá porque ahora es mi chofer y está bajo mi responsabilidad... ¡así que aquí se queda les guste o no les guste! –y los mira soberbia- ¿les queda claro señores? –y se marcha. Isabel traga saliva. Rebeca sonríe feliz. Walter se queda de una pieza. Andrés es pura ira contenida. * Afuera Salvador espera. -¡Tenemos que hacer algo Salvador! –Abigal sigue- no podemos resignarnos así de fácil. -¡Si! –la apoya Vicky- tenemos que protestar... ¡yo estoy dispuesta a cantarle sus cuatro verdades a la señora Isabel! Aunque su marido se me ponga al brinco. Salvador suspira resignado- Pierden su tiempo señoras... ¡les digo que no hay nada que hacer! No entiendo cómo Walter se demora tanto con la dichosa liquidación –dice impaciente. * Ángela, con su extraña vestimenta, sale de la casa decidida- ¡Salvador! Los dos nos vamos a dar una vuelta, usted sigue trabajando en esta casa –le sonríe- eso de que le van a correr... ¡no va a suceder! -¡Ay bendito sea Dios! –se alegra Vicky. -¡Yo sabia que la señora Isabel iba a cambiar de parecer! –dice Abigail. -¡Ni Isabel cambió de opinión ni usted trabaja más para ella! –corrige Ángela- a partir de este momento solamente es mi empleado y estará a mi servicio solamente... ¡así que vámonos por favor! Y Salvador solícito y presto le abre la puerta del auto, mientras Vicky y Abigail se abrazan felices. El auto se aleja. * En la sala Andrés está haciendo un escándalo y gritando- ¡A Ángela no le importa que echemos a ese imbéc.il! ¡no le importa! Lo hace para molestarme, nada más. ¡La muy estúpida quiere impedir que me mude a esta casa! –y se pasea de un lado a otro. -Yo estoy de acuerdo con usted señor Andrés –se apura a apoyarlo Walter- pero que pena... ¡una jovencita como ella no puede hacer lo que le venga en gana e imponernos a ese indeseable! Andrés lo mira orgulloso de su sirviente. Pero Rebeca no está de acuerdo- ¿Cuál indeseable Walter? ¡por favor no exagere! ¿qué ha hecho Salvador para que lo despidan? ¡A ver! Isabel que sigue sentada en el sofá respira entrecortada y preocupadamente. -¡Yo en cierta manera estoy de acuerdo con Angelita! –sigue Rebeca con una sonrisa falsa para Andrés- mira disculpa Andresito, pero esta vez no te puedo respaldar... ¡Salvador es un empleado ejemplar y lamentaría muchísimo perderlo! Isabel suspira cansada. -¡A ver dime! ¿dónde vamos a conseguir un chofer con su clase y su figura? Isabel se toma la cabeza en las manos como rogando que Rebeca se calle. -¡Hum! –se burla Andrés- quiero hablar con Isabel... ¡a solas! –los echa. Walter y Rebeca se marchan. Andrés se sienta en el sofá al lado de Isabel. -¡Vas a permitir que Ángela pase por encima de ti! –ataca a Isabel. -¿Y que es lo que quieres que haga? –se rebela Isabel harta- ¿qué me agarre a golpes con Ángela para demostrarle que yo soy mucho más fuerte? –se burla. -No me refiero a eso. -¿Y entonces qué? –le dice hastiada- ¡es lo único que me falta! Yo ya despedí a Salvador y no me puedes exigir más Andrés por favor –le ruega desesperada. -¡Está bien! –acepta Andrés- al menos demostraste que te importo más que el chofer... gracias –le dice de manera burlona y trata de acariciarla. Pero Isabel se
levanta furiosa del sofá pero Andrés la detiene del brazo
con violencia- ¡pero si sigues hablando con él a mi no me
sirve!. Isabel de un gesto brusco libra su brazo y le sonríe con sorna- ¿y qué es lo que quieres que haga? Que juguemos a las escondidillas para que no me encuentre cada vez que lo vea. -¡Ignóralo! –le grita- tarde o temprano tendrá que renunciar a su trabajo... ¡de eso me encargo yo! –y dice con una sonrisa que da miedo- no te preocupes. Isabel inquieta mira para otro lado. * En otro lugar Ángela y Salvador almuerzan. Salvador la mira con orgullo. -¿Por qué me mira tan extraño Salvador? –se inquieta Ángela- ¿cree que hice mal al enfrentar a Isabel y a Andrés? -¡No! Claro que no, ¡me complace ver que tiene el mismo carácter de su papá! –y le sonríe- si el estuviera aquí se sentiría muy orgulloso. -¿Sabe algo Salvador? –Ángela deja de comer- Cuando lo miro, siento que él está conmigo... ¡usted me anima a defenderme y a seguir luchando! Yo siempre fui muy débil –reconoce. -No es conveniente que sus enemigos conozcan sus debilidades –le aconseja Salvador- ¡así que tiene que hacer lo imposible por ocultarlas! Aun en el peor de los casos tiene que mantenerse firme y segura. -Eso intento –suspira angustiada- no puedo perderlo. -¡No! Claro que no... ¡ya perdió al dr. Belaúnde! No puede quedarse sola –Salvador mira a lo lejos. -¡Imagínese! No sabría que hacer... ¡Salvador! Usted me inspira mucha confianza se que debo escucharlo y usted es un buen hombre que quiere ayudarme. -En memoria de don Pedro José Donoso yo le juro que no voy a defraudarla y en el peor de los casos... ¡siempre permaneceré a su lado! –y le sonríe- ¡siempre! –le promete. * Esa noche, en la cocina de la mansión, mientras cenan Abigail le cuenta orgullosa a sus hijos. -¡Nunca había visto tan decidida a la señorita Ángela! Se enfrentó como una fiera a doña Isabel y don Andrés... ¡evitó que sacaran a Salvador! -Pues a mí me parece bien que pusiera en su lugar a ese par de sabandijas –Simón- porque si llega a ceder terreno se la tragan enterita. -Lo que me parece muy extraño es la actitud de doña Isabel –Antonio- ¿por qué corrió a Salvador si se veía tan satisfecha con su trabajo? -¡Ay hermano! ¿pues tu por qué crees? Andrés Corona no puedo verlo ni en pintura... ¡seguramente se lo exigió! Si me late que Salvador va a tener un mar de problemas con el nuevo patrón de la casa... ¡con lo mala gente que es Corona no me gustaría estar en su lugar! -Pobre... con todos los problemas que tenía antes... ¿cómo le va a ir ahora? Solo cuenta con el apoyo de Ángela. -Y con el mío –agrega Abigail- porque yo le he tomado mucho aprecio, puede que no sirva de gran cosa pero estoy dispuesta a meter las manos al fuego por ese muchacho. -Al parecer todo este problemita te aumentó la simpatía que le tienes –se sorprende Antonio. -¡Fijate que si hijo! –admite Abigail- cuando me enteré que lo habían despedido me rebelé y sentí una rabia horrible –y reflexiona- ese vacío que se siente cuando... perdemos a una persona que necesitamos... ¡hoy me di cuenta de lo mucho que Salvador significa en nuestras vidas! Los tres se miran * Bar. Gaetana vestida con un vestido de noche negro y plateado que le queda superbe!!! Muy bien le da al baile!. ♫ ¡Quiero enseñarte un nuevo baile! Este es el baile ¡el baile del burrito!, Pa’ que lo goces bien sabrosito Pa’ que lo bailes conmigo pegadito, Poniendo una patita pa’ delante Poniendo una patita para atrás, moviendo la colita bien sabroso, agarra tu cadera que te pongo pa’gozar ¡Quiero enseñarte un nuevo baile! Este es el baile ¡el baile del burrito!, Pa’ que lo goces bien sabrosito ¡Pa’ que lo bailes conmigo pegadito! ♫ Escuchar El Burrito click en Telemundo * En ese momento
entran al bar los mismos personajes de ayer... el dueño de la
casa, el vecino y sus secuaces. Gaetana los ve pero disimula y los
ignora. ♫ ¡Quiero enseñarte un nuevo baile! Este es el baile ¡el baile del burrito!, Pa’ que lo goces bien sabrosito Pa’ que lo bailes conmigo pegadito, Tomando a tu pareja de las manos, Bailando apretaditos sin parar, Juntando las mejillas bien sabroso, Movemos la cadera y empezamos a gozar, ¡Quiero enseñarte un nuevo baile! Este es el baile ¡el baile del burrito!, Pa’ que lo goces bien sabrosito ¡Pa’ que lo bailes conmigo pegadito! ♫ Salvador al ver la cara preocupada de Lupe, se levanta de su silla. -¡Qué le parece! –se burla el vecino- pusieron de seguridad a este gorila para meternos miedo. -¿Cree que puede impedirnos el paso? –el dueño- para que sepa señor esta es mi casa. -Y yo soy el que paga la renta y el que protege a Gaetana. -¡Mejor lárguese amigo! –le advierte el dueño- por su bien no se meta en problemas. -Mire caballero... ¡sólo podrá pasar si viene con buenas intenciones! El dueño mira a sus secuaces- O sea que usted quiere que mis amigos lo vuelvan polvo... ¡un solo golpe y lo tienen que juntar con cucharita. (ehehehe qué acento bonaerense... linda Argentina!!! -No creo que sea tan fácil –Salvador les dice tranquilo. -¿Quiere probarlo? -¿Y por qué no? –no se amilana Salvador- pero les propongo algo... ¡no hay necesidad de molestar a los clientes! Mejor vamos a un lugar más retirado. El dueño lo considera y contesta- Ok, como quiera. Y él y sus hombres salen afuera... Salvador los acompaña tranquilamente. Y mientras el ritmo de El Burrito suena alegre. Camilo los ve y va detrás de Salvador para ayudarlo, pero Lupe, cuidando a su novio se abalanza cual Walkiria y le impide salir afuera. Camila baja la cabeza y resignado vuelve a su lugar detrás del bar. * Afuera del bar, es noche negra. Salvador, el dueño, el vecino y dos matones salen al exterior. -Bueno, escoja con cual del los dos quiere morir aplastado. Salvador los mira indiferente- ¡Me da igual cualquiera de los dos! –anuncia- pero dejemos claras primero las condiciones. -Si usted gana –se hincha el dueño- cosa que dudo- le aclara- nos alejamos de aquí, no los molestamos más... –y luego agrega seguro- y no pagaran la renta... ¡durante un año! -¡Durante un año! –repite Salvador sorprendido- me parece justo. -¡Y si pierden! –sigue el dueño- se largan de este barrio y desocupan mañana mismo mi propiedad. -¡La desocupamos esta misma noche! –y luego saca un fajo de billetes- además este dinero será para usted. -¡Adelante! –ordena el dueño mientras Salvador los espera con las manos en los bolsillos- es todo tuyo. Salvador se pone en guardia. Salvador mueve la cabeza de izquierda a derecha, como haciendo sonar el cuello. Luego esquiva un golpe, dos, y luego... de pronto ¡pam! Salvador le lanza un izquierdazo que lo deja tirado en el suelo. Salvador se arregla el pelo. -¡Demuéstrale que eres más fuerte! –ordena el dueño al segundo matón. El segundo matón trata de revivir a su amigo. Y mientras
hace aspavientos con los brazos, enorme reloj amarillo en el brazo
izquierdo, murmura- ¡bump! ¡bamp! ¡ughg!.. levanta la
pierna y dice ¡yaaahhhh! Como un karateka. (hahahaha.... recuerdan las viejas, pero viejas películas de karate??? Y Salvador lo mira tranquilamente, casi con tedio. (wow!!! Esto ya parece KARATE MARIO-KID!!! -¡Pero fíjate nomás! Que bárbaro –se exclama el dueño. -¡Prometió que nos dejaría en paz! –le recuerda Salvador. -¡Así va a ser! -Y recuerde que la renta es gratis por un año. -Un año –repite el dueño. -¡Un año! –le repite Salvador sin poder creerlo él mismo. Y los cuatro miran a Salvador con los ojos cuadrados mientras éste se aleja tranquilamente. -¡Pero que clase de tipo es éste! –se pregunta el dueño- ¿quién puede ser? Y se retiran cojeando y golpeados. * Dentro del bar. ♫ ¡Quiero enseñarte un nuevo baile! Este es el baile ¡el baile del burrito!, Pa’ que lo goces bien sabrosito Pa’ que lo bailes conmigo pegadito, Tomando a tu pareja de las manos, Bailando apretaditos sin parar, Juntando las mejillas bien sabroso, Movemos la cadera y empezamos a gozar, ♫ Y Gaetana ve a Salvador que entra y se le ilumina el cielo. ♫ ¡Quiero enseñarte un nuevo baile! Este es el baile ¡el baile del burrito!, Pa’ que lo goces bien sabrosito ¡Pa’ que lo bailes conmigo pegadito! ♫
♫ ¡Ahí viene Gaetana a ponerte a’gozar! Con el burrito pegadito ¡Ahí viene Gaetana a ponerte a gozar! Duro ella sabe que tiene pa’ vacilar con el burrito baila pa’matar mueve tu cuerpo pa’que goce sin parar a todo hora todo el día bailará sin darse cuenta ella te poseerá con el burrito pegadito bailará, sabrosito, bien burrito, nunca más podrá parar ♫ * Mansión. Valeria está en la recámara de Isabel y mira por la ventana preocupada. Isabel sale del baño sacándose las joyas. Valeria se acerca decidida. -¡Te referías a Salvador! ¿verdad? –la interroga. Isabel se queda de una pieza- ¿Perdón? –trata de salirse del paso. -¡Si! –afirma Valeria- cuando dijiste que querías alejar a alguien para no hacerle daño –Isabel la estudia con la mirada- ¡hablabas de él! –sigue Valeria. -¿Y que te hace suponer eso? –trata de confundirla. -Bueno... ¡porque es la verdad! –dice segura- ¡le tomaste aprecio a Salvador! Y decidiste despedirlo para evitar problemas con Andrés ¿es cierto o me equivoco? Isabel mira a lo lejos y luego decide confiarle- No, no te equivocas. -¡Eres muy noble Isabel! –Valeria le toma las manos y la mira con amor. -¡No es cierto! –le dice Isabel muy triste y la mira a los ojos. -¡Si lo eres! –dice Valeria orgullosa- ¡eres incapaz de atropellar a una persona humilde! Yo lo sé. Isabel le sonríe con ironía- ¡Lo que pasa es que Salvador! –y mira distante- a diferencia de lo que todos ustedes piensan... ¡no es una persona humilde! –y lo dice con certeza- ¡Salvador es un tipo soberbio! –y suspira sonriendo- ¡bastante soberbio diría yo! Y mientras Valeria lo mira asombrada e incrédula, Isabel sonríe para ella sola. (Eh oui!!! C’est vrai!!! * Bar. Gaetana feliz. -¡Ay Salvador! Usted es un fenómeno... ¡pero dígame! ¿qué fue lo que les dijo o hizo a esos imbeciles para que nos dejen en paz? -¡No fue gran cosa Gaetana! –dice modesto- solo utilicé los medios a mi alcance para convencerlos de que deberían dejarnos tranquilos. -¡Hum! Está bien... no me lo diga –admite Gaetana- ¡pero déjeme decirle que es una delicia trabajar sin miedo! –y ríe a carcajadas- ¡mire que delicioso está el ambiente esta noche! -¡Está muy bonito! –sonríe Salvador. -¡Ay Salvador! Usted no sabe lo bueno que es tener el apoyo de un machote como usted. Salvador lo mira escéptico- Bueno, los enemigos pueden resultar más peligrosos Gaetana –dice filosófico- Hoy por ejemplo estuve a punto de ser despedido. (Error mon petit Salvador... Gaetana se pone seria- ¡Isabel Arroyo y Andrés comenzaron a hacerle problemas! -¡De nada les valdrá! –le afirma Salvador con ojos bien negros de odio- ¡no se van a librar de mí tan fácilmente! Mucho menos ahora que la rata de Andrés Corona piensa ocupar mi casa... ¡y le juro por lo más sagrado! Que no les voy a dejar el campo libre.. ¡de ninguna manera! –rechina los dientes de rabia. * En la mansión, Antonio y Ángela. -¿Me vas a decir por qué lo hiciste? Lo hiciste para ayudar a Salvador o simplemente para demostrarle a la señora Isabel que eras más fuerte –interroga Antonio. -¡Si lo hubiera hecho por Salvador! –avanza Ángela- ¿te disgustaría? -¡Ángela! ¿qué sientes por ese hombre? -¡No sabría decirte! –admite Ángela- de lo que si estoy segura es de que estás celoso. -No, te equivocas –le dice Antonio- simplemente no me gusta que confíes tanto en él... ¡eso es todo! (hum... pero yo creo que si... -¿Estas seguro Antonio? –duda Ángela. -¡Te lo juro! –afirma- además no quiero que se aleje de la casa... ¡todavía tengo que investigar muchas cosas que me inquietan! Ángela lo mira extrañada- ¿Desconfías de Salvador? -No, simplemente me desconcierta... ¡se ha ganado la desconfianza de todos y es un enigma! -Bueno mi amor –se despide Ángela- ya me voy a dormir... ¡nos vemos mañana! Y se dan un largo y apasionado beso- ¡Ya déjame! –ríe Ángela- porque mañana tengo muchas cosas que hacer con Salvador! Aunque te incomode – y lo vuelve a besar y se aleja. Antonio se queda flotando en las nubes del amor... ¡cuando de pronto se da cuenta que alguien los espía y furioso va a sacarlos de su escondite! Lo atrapa del brazo y lo obliga a salir. Es Walter oculta detrás de un arbusto- ¡Oiga suélteme! -¡Esa maldita costumbre de andar espiando desde los rincones! –le grita furioso Antonio- ¿por qué diablos nos vigila? -¡Yo no estoy vigilando a nadie simplemente cumplo con mis rondas nocturnas! -¡Que rondas nocturnas ni que nada! Acepte que a usted le gusta andar chismoseando para andar yendo y trayendo cuentos. -¡No me levante calumnias jovencito! -¿Calumnias? Walter... ¡si usted supiera lo que acabo de descubrir de usted! –lo amenaza- lo pondría a temblar... ¡manos larga! -¿Qué es lo que sabe? –se indigna Walter- ¡digame! ¿qué es lo que sabe? Pero Antonio calla- ¡mejor déjemos las cosas así! No quiero amargarle la noche. -¡Escúcheme jovencito! No venga a presumir conmigo porque es noviecito de la señorita Ángela... ¡a mi me respeta! -¡Respeto es lo que le estoy exigiendo a usted! ¿por qué diablos viene a meter las narices en lo que no le importa! -¡Antonio! –los interrumpe Abigail saliendo de la casa- ¡no discutas con Walter! Ya sabes que no me gusta... ¡y usted Walter! ¿hasta cuando piensa molestar a mis muchachos? -¡Vamos a ver en que queda todo esto! –les amenaza Walter- cuando el señor Corona tome las riendas de esta casa... ¡porque él no se parece en nada al vejete ese ridículo y estúpi.do de don Pedro José Donoso! -¡Maldito! –se le tira encima Antonio y lo agarra del cuello- ¡Como se atreve a hablar mal del hombre que confió en usted durante tantos años! Es un hipócrita y un traidor.. –y lo zarandea- ¡es un hipócrita y un traidor! -¡Antonio! –lo detiene Abigail- ¡vámonos ya hijo! - y lo arrastra- ¡vámonos! –y se lo lleva. Walter los mira altanero y seguro de triunfar. * Bar. El Burrito sigue con su ritmo candente. Gaetana baila como una DIOSA!! DIOSA! DIOSA!! ¡Grande Jeannette Lehr! ♫ ¡Ahí viene Gaetana a ponerte a’gozar! Con el burrito pegadito ¡Ahí viene Gaetana a ponerte a gozar! Duro ella sabe que tiene pa’ vacilar con el burrito baila pa’matar mueve tu cuerpo pa’que goce sin parar a todo hora todo el día bailará sin darse cuenta ella te poseerá con el burrito pegadito bailará, sabrosito, bien burrito, nunca más podrá parar ♫
En su habitación Salvador trata de dormir pero no puede del ruido del bar... somnoliento abre los ojos y no puede evitar recordar a Isabel. “¡Le juro que lo que estoy sintiendo por usted se está convirtiendo en una obsesión! Una obsesión y una locura con la que ya no puedo continuar... Y... bueno... pues yo creo... que lo mejor es que usted se marche.” Salvador suspira triste e intrigado. * En la mansión y en medio de la noche... Walter sigue su ronda ‘para vigilar’ y pasa al lado de la puerta del jardín que conduce al ático.... ¡y sorpresa! La ve entreabierta... ¡su corazón (o lo que tiene en vez de corazón) da un vuelco! Y presuroso se mete a investigar... baja al sótano... luego sube las escaleras... sigilosamente... luego saltando y temblando... llega hasta la puerta del cuarto secreto... ¡y la encuentra abierta! Da un paso para atrás y se queda con los ojos cuadrados. Temblando y con un miedo ancestral decide entrar... ¡y lo que ve lo deja espantado! Detrás del cuadro... tratando frenéticamente de abrir la caja fuerte... ¡ESTA REBECA! Furioso le pone la mano en el hombro. -¡Aayyyyyyyyyyyyyyayydyyyyy! –grita horrorizada Rebeca. -¡Ahhhhhh! –grita horrorizado Walter. Y los dos se miran con los ojos abiertos como platos y se quedan callados. -¿Qué está haciendo usted aquí? –le pregunta Walter rechinando los dientes- ¿qué intenta? ¡traicionarme! Rebeca lo mira con rabia. * Afuera Azur ladra como loco. Simón se acerca y para calmarlo decide soltarlo- ¡el bruto de Walter volvió a amarrarte! A ese desgraciado no le gusta verte libre... a ver... ¡corre por toda la casa como te venga en gana! * Dentro del ático Rebeca mira furiosa a Walter - ¡Ay! No me mire así Walter que me hace sentir como un piojo... ¡no lo voy a traicionar Walter! ¡no diga idioteces! -¿Qué hace aquí en esta habitación sin avisarme? -¡Nada! Se me ocurrió venir a ver si lograba la combinación... ¡la clave! –gime Rebeca- ¡de esa maldita casa! -¡No sea bruta! –le dice cansado Walter. -¡Walter! –se ofende Rebeca. -¡Discúlpeme doña Rebeca! Pero esto no es un juego de adivinanzas... ¡esa máquina se puede trabar! –y fastidiado va y pone el cuadro en su lugar- ¡ya le dije que esto no es un juego de niños! Y todo esto está producido por la maldita locura que usted siente por el Cerinza. -¡No se meta con él Walter! –le amenaza Rebeca. -¡Es la verdad! –trata de hacerla razonar- usted pierde la cabeza, pierde el control y comete bestialidades... ¡y lo peor del cuento es que ese cretino ni siquiera se acuerda de que usted existe! -¡Cállese! –le grita Rebeca- ¡mejor no diga estupidec.es! –y le tira las llaves- ¡Tome! Mejor cierre la puerta –y se marcha. -¡Doña Rebeca! Venga para acá –trata de atraparla Walter del brazo. -¡Suélteme! –se libra Rebeca- ¡yo no quiero escucharlo más! Walter retrocede con miedo pero luego le habla-Yo no me puedo quedar callado doña Rebeca –le dice con cariño- viéndola... ¡con toda la imprudencia que comete usted! ¿sabe que va a pasar? Que la señora Isabel y la señorita Ángela van a terminar apoderándose de las joyas y nosotros nos vamos a quedar en el aire. -¡Ni lo diga! –Rebeca histérica- ¡porque esas dos ya tienen suficiente con la fortuna que les dejó el viejo Donoso! Todo lo que hay en ese cuarto será nuestro Walter ¡nuestro y de nadie más! -¡Claro! –le dice Walter- métase en la cabeza una cosa... ¡que rica o pobre usted va a perder a Salvador! Porque ese gorila jamás se va a fijar en usted –trata de hacerle entender. (hum... yo creo que Walter la quiere -¿Por qué? –llora Rebeca- ¿por qué insiste en mortificarme Walter? –y le dice con odio- ¡déjeme en paz! ¡no se meta más en mi vida privada! –grita- ¿quiere? -¡Me da mucha tristeza ver como se fija en alguien que no lo merece! –dice con rabia- ¡que lástima que la señora Isabel no lo echó en la calle porque le hubiera echo un gran favor a usted librándola de ese indeseable! -¡Usted! –le dice malvada Rebeca- está amargado... –y se ríe burlona- porque ya estaba juntando todo Walter... ¡pensando que lo iba... a botar como un indeseable! -Si, confieso que estoy... decepcionado... ¡y la señorita Ángela metiéndose en lo que no la llaman! -¡Apareció como caída del cielo! –grita Rebeca- le besaría los pies por el desastre que evitó. -¡Desastre! –se escandaliza Walter- ¡es lo que va a aparecer en esta casa si ese desgraciado no se larga inmediatamente! -¡Ay Walter! –se enoja Rebeca y se larga furiosa. -¡Doña Rebeca! –la sigue Walter. Pero al salir los dos, se encuentran con Azur suelto que les ladra furioso. -¡Lo que faltaba! –se queja Rebeca- que esta bestia horrorosa apareciera Walter –grita Rebeca. -¡Lo acabo de amarrar! –se enoja Walter- ¿Quien diablos lo soltó? Y mientras Rebeca corre a la casa Walter se lleva al perro- ¡Ya! ¡vamonos para allá! Y dócil y juguetón Azur corre feliz. * Al día siguiente Salvador corre muy atlético. Detrás y sin aire lo sigue Camilo. Salvador mira para atrás y le grita- ¿qué pasa Camilo? Camilo hace un esfuerzo- ¡Estoy muerto! No puedo seguir Salvador. -¿Te sientes mal? –Salvador aminora el paso. -¡Si pero! –y jadea muerto de cansancio mientras Salvador sigue corriendo más fresco que una lechuga- de todas maneras lo envidio muchísimo... ¡usted le ganaría a cualquier jovencito! -Yo creo que fue suficiente –decide Salvador –podemos regresar. -¡Si! Ya vámonos... ¡tengo que llevarlo a su trabajo Salvador! -Toma aliento... ¿crees que puedas? -Vamos... voy a tratar... -¡Vamos! –dice Salvador y se echa a correr. Camilo se queda rápidamente atrás gritando- ¡no corra tan rápido Salvador! –pero Salvador no le hace caso y le deja a gran distancia. * Mansión. Desayunan Isabel, Rebeca y Valeria. -Isabelita –Rebeca toda melosa- ¡guardé el diario que publicó la foto de tu boda mi amor! ¡Estás divina! ¿quieres verlo? –y se lo pasa. Pero Isabel no lo toma- ¡No gracias! –responde seca y sigue untando su pan con mantequilla- por mí lo puedes tirar a la basura. -¡Ay mi amor! ¿cómo puedes decir eso? Las fotos se ven bellísimas ¡mira esto! –se las muestra a Valeria. -Si –admite Valeria- está muy bien... –y se sorprende- ¡y ahí está Salvador! ¿no? Mira. -¡A ver! –se interesa Isabel y toma el periódico. Y ve la foto bajo el título “Celebración nupcial impacta Rio Claro” ... Salvador, Isabel y Andrés. -¡El que se va a poner furioso es Andrés al verse fotografiado junto a Salvador! –concluye y deja el periódico. -¡Yo la verdad no entiendo por qué le cae tan mal hija! –se queja Rebeca- ¿qué le ha hecho? Salvador es inofensivo Isabel... ¡solo le interesa trabajar bien y hacer sus cosas! Eso es todo. Isabel la ignora y pregunta a la empleada- ¿ya terminaron de arregla el cuarto que ocupará Andrés? -No señora, todavía no. -¡Pues apúrense por favor porque ya no debe tardar! -¡Si señora! Como no –dice la muchacha y se marcha. -¡Isabelita! Realmente no entiendo hija –Rebeca la mira patidifusa- ¿no vas a compartir tu cuarto con Andresito? -No, si Andrés quiere venir a vivir a esta casa... tendrá que dormir en otro cuarto pero conmigo no –y sigue comiendo tranquila. Valeria la mira con tristeza y apoyo. -¡Pero cómo vas a hacer eso Isabel! –sigue Rebeca cacatúa- ¡por Dios! ¿cuándo se ha visto que una pareja de recién casados no duerman en el mismo cuarto? ¡eso no es normal Isabel! -Bueno tía –la defiende Valeria- no veo por qué no... ¡muchas parejas lo hacen! -Pues no veo que clase de parejas Valeria –se impacienta Rebeca- ¡uno no se casa para dormir solito mi amor! -Tía... ¡esa es decision de Isabel y nosotros no tenemos por qué cuestionarla! Isabel mira su tía con fastidio. -¡Perdón! –admite Rebeca- tienes razón... ¡cada quien hace lo que hace y sabe por qué lo hace! (si Rebeca... tienes razón... ¡por una vez! Te doy la razón!) De pronto Rebeca escucha ruidos de auto- ¡Ya llegó Salvador! –dice feliz- necesito que me lleve al gimansio. -¡No puedes disponer de él cuando tu quieras! –la detiene firme Isabel. -¡Pero Isabelita! –se queja. -¡Tía! Entiende una cosa... ¡Salvador ya trabaja exclusivamente para Ángela! Ya no con nosotros... ¡ya no más! Así que si necesitas ir a una parte le dices a Valeria que te haga el favor... sino ¿por qué no manejas tú? Rebeca enojada y frustrada no contesta. * Mas tarde Rebeca va al ataque- ¡Salvador! –lo atrapa en el pasillo de la lavandería- ¡Salvador! -¿Cómo le va doña Rebeca? –le responde amable. -Dichosa de ver que sigue con nosotros a pesar de los altercados... ¡lástima que ya no pueda usar sus servicios porque sé que es el chofer exclusivo de Angelita! -Si, ahora trabajaré exclusivamente para la señorita Ángela. -Bueno, pero no pienso dejar de tratarlo a pesar de los problemas de Isabel y todo –y suspira- ¡no quiero perder nuestra bonita amistad! -Muchas gracias señora –le dice seco. -¡Salvador! –suspira (y Rebeca se vuelve a lanzar sin paracaídas -¡Doña Rebeca! Ya le dije que dispongo de muy poco tiempo – la mira con fastidio. -¡Es que hemos olvidado nuestros asuntos personales! –Salvador pone cara de tedio- ¡y créame que eso me hace sufrir! Salvador... usted no lo sabe... ¡pero yo lo pienso día y noche! No logro sacarlo de mi mente. Salvador pone cara de dar una tediosa noticia- ¡lo siento mucho! –le dice sin pena y mueve la cabeza negativamente. -¿Usted no me extraña Salvador? –se ilusiona- ¿no le hago falta? -¡Usted es una señora...! –y hace una larga pausa- agradable –Rebeca pone cara de desilusión -¡pero tiene que aprender a dominar sus impulsos! –le corta seco Salvador. -¡Ay Salvador! ¿y me dice eso a mi? Yo he pasado toda mi vida reprimida, guardando las apariencias y sin poder vivir plenamente –dice triste- ¡por favor Salvador! ¡digame que vamos a vernos! –le ruega- ¿si? Salvador mueve negativamente la cabeza- ¡No le garantizo nada doña Rebeca! Y en ese momento llegan Ángela y Antonio tomados de la mano- ¡estamos listos Salvador! Rebeca se queda sola y triste. * Salvador les abre la puerta del auto a Ángela. Antonio sube al otro lado. Salvador cierra la puerta del auto y de pronto se queda parado. En la entrada sale Isabel con dos empleadas a quienes ordena algo, las muchachas se marchan. Isabel se detiene en el umbral y mira a Salvador. Y el tiempo se vuelve a detener para los dos. ♫ regresas al final, sin importar el tiempo que pasó, y estás en otra piel, más fiel que la anterior y vuelves otra vez como si comenzaras a vivir quien te embrujó, quien te adivinó ¿por qué te alejó de mí? Salvador sube al auto y se aleja. Isabel entra a la casa. *FIN DEL CAPITULO (Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi resposabilidad) @2005 Narración by Mabouchita! Z;D Por favor no ponga esta narración en otro sitio sin avisarme |
|
| Cap#58 <- - -> Cap#60 | |
| Home Resúmenes Elenco Derechos Músicas Envía un Mensaje | |