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El Cuerpo del Deseo

Una historia Original de JULIO JIMENEZ

Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO

*

CAP# 58: miércoles 5 de octubre 2005 – ¡LUNA DE MIEL!

 *

Bar de Gaetana.

Gaetana canta y baila COMO UNA DIOSA!!! MUY BIEN! ¡BRAVA GAETANA!

 
 

¡Quiero enseñarte un nuevo baile!

Este es el baile ¡el baile del burrito!,

Pa’ que lo goces bien sabrosito

Pa’ que lo bailes conmigo pegadito,

Poniendo una patita pa’ delante

Poniendo una patita para atrás,

moviendo la colita bien sabroso,

agarra tu cadera que te pongo pa’gozar

¡Quiero enseñarte un nuevo baile!

Este es el baile ¡el baile del burrito!,

Pa’ que lo goces bien sabrosito

¡Pa’ que lo bailes conmigo pegadito!

Escuchar El Burrito en Telemundo

-Ehhhhh –grita Gaetana, y da unos pasos (superbe!)

 

¡Quiero enseñarte un nuevo baile!

Este es el baile ¡el baile del burrito!,

Pa’ que lo goces bien sabrosito

Pa’ que lo bailes conmigo pegadito,

Tomando a tu pareja de las manos,

Bailando apretaditos sin parar,

Juntando las mejillas bien sabroso,

Movemos la cadera y empezamos a gozar,

¡Quiero enseñarte un nuevo baile!

Este es el baile ¡el baile del burrito!,

Pa’ que lo goces bien sabrosito

¡Pa’ que lo bailes conmigo pegadito!

 
Y Gaetana y sus dos guapos bailan terriblemente bien.

 
 

¡Ahí viene Gaetana a ponerte a’gozar! Con el burrito pegadito

¡Ahí viene Gaetana a ponerte a gozar! Duro

ella sabe que tiene pa’ vacilar

con el burrito baila pa’matar

mueve tu cuerpo pa’que goce sin parar

a todo hora  todo el día bailará

sin darse cuenta ella te poseerá

con el burrito pegadito bailará,

sabrosito, bien burrito, nunca más podrá parar

 

¡Ahí viene Gaetana a ponerte a gozar!

El burrito, el burrito... ¡a gozar con el baile el burrito!

 

 (BRAVO Jeannette Lehr!!! CHAPEAU!!!! BRAVA!)

 

Casa de la playa.  En este lugar del mundo, otros ritmos más calientes y seductores se escuchan. Al ritmo de los tambores, nuestra bella Adelaida mueve su cuerpo sensualmente alrededor de una fogata.

 (Otra excelente bailarina! )

 Salvador que camina por la playa… se acerca curioso y la mira admirativo.  Adelaida se da cuenta y se le acerca y le baila y lo mira… de manera muy  provocativa. 
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El ritmo es muy caliente y todos bailan.  Salvador parado y sin moverse, ni mostrar emoción alguna, simplemente admira el cuerpo sensual  Adelaida.
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Bar de Gaetana. Matilde habla con el novio de Lupe, Camilo que sirve en el bar.

-¿Entonces Gaetana se decidió a contratarlo?

-¡Mas que nada para la seguridad del negocio! –y baila mientras habla- para espantar a los borrachos y a la gente que viene a traer broncas.

-¿Y Salvador está de acuerdo que trabaje aquí?

-¡Todavia no lo sabe! Pero él es un buen tipo.

-¡Aha! Yo estoy esperando a que llegue de su viaje de negocio... ¡tengo que hablar urgentemente con él!

-No sabía que estaba en un viaje de negocio.

-¡Así es! –le dice orgullosa Matilda de saber más que Camilo- de viaje nomás... –pero de pronto pone cara de asombro- ¡hummm! Me late que le llegó trabajito Camilo.

Camilo mira a la entrada y ve llegar al dueño de la casa con el vecino y otros hombres.  Todos con cara de buscar pelea.

-¿Qué quiere usted aquí señor? –lo para Camilo.

-¡Quien es usted! Yo soy el dueño de este lugar y quiero saber con que autorización montaron este bar en mi patio.

-¡Qué dueño ni que dueño! A todos ustedes los quiero fuera de aquí.

Y Camilo empieza a echarlos y los otros responde.... ¡se arma tremendo lío!

 *

Casa de la playa.

Isabel con cara deprimida está tirada sobre la cama, en su cuarto.  Entra Andrés con una copa de vino en la mano (esto ya es costumbre) y la mira- ¿quieres dar un paseo por la playa conmigo? –le dice tratando de ser amable.

-No –responde suavemente Isabel- estoy cansada.

-¡Ah! –suspira frustrado Andrés- me imagino... ¡nadaste tanto que debes estarlo! –y se acerca a la cama- ¡es más! En un momento pensé que te habías ahogado y todo – y diciendo esto se sienta en la cama con su copa de vino en la mano.
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Y no puede aguantarse y empieza a acariciarle la pierna... ¡su mano sube al muslo! Y dice en un susurro sensual- ¡me encanta el color de tu piel!

Isabel sin responderle, le ataja la mano y se cubre la pierna con la falda.

-¡Hasta cuando te vas a comportar de esa forma tan ridícula! –le reclama Andrés y luego le dice convencido- ¡yo sé que me amas! –Isabel baja los párpados con aire cansado- ¡aunque me rechaces!

Isabel suspira y le responde- ¡Déjame en paz por favor! ¿si?

-¡Esta noche no voy a moverme de aquí! –le asegura Andrés y se toma otro trago.

Isabel reacciona fastidiada- ¡Está bien! –le grita- si no te vas tú.... ¡me voy yo! –y furiosa se levanta para marcharse pero antes de salir se detiene altiva y soberbia… y lo mira con desdén.
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Y luego le dice subrayando cada palabra-¿Sabes que prefiero dormir en el suelo, en la hamaca... en la misma playa? ¡pero no contigo! –y sale del cuarto.

Andrés se queda rumiando la rabia que se refleja en sus bellos ojos verdes.... ¡tan cerca de la locura!

En la playa.  Adelaida le baila y sonríe a Salvador.  Le envía un claro mensaje provocativo con la mirada y cada vez se le acerca más… insinuante.
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Salvador la mira y sonríe.  Adelaida evidentemente se hace ilusiones y le acaricia el rostro... Salvador solamente vuelve a hacer una mueca divertido... Adelaida trata de acariciarlo otra vez pero esta vez Salvador reacciona… y le detiene la mano firme.... ¡y luego la ayuda a dar una vuelta!
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Adelaida comprende y luego de lanzarle una mirada resignada…
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Se marcha hacia el fuego con sus otros compañeros de baile.

Salvador la mira alejarse sonriendo tranquilamente y se dispone a marcharse, cuando de pronto... ¡ve a Isabel que felina y silenciosamente, y sin quitarle los ojos de encima, se acerca del otro lado de la fogata! Su cara se vuelve alerta... todos los músculos tensos... es un felino alerta que acaba de ver a su pareja… y los ojos le brillan con el resplandor de las llamas que danzan su eterno baile mortal.

 Isabel se detiene al otro lado del fuego.  Salvador como atraído por el juego mortal que emana de ella… camina como en sueños y se acerca al círculo de fuego.  Isabel y Salvador se quedan quietos… sin moverse… solamente separados por la fogata y las llamas terriblemente peligrosas… y se miran... y el tiempo se detiene para ellos dos solos.
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Y mientras los demás danzan en círculo alrededor de ellos y el fuego… Isabel sensualmente baja los ojos para Salvador.
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y los vuelve a levantar para mirar las flamas… el mensaje es claro… ¡es una invitación al fuego de la pasión!
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Salvador le envía la respuesta con los ojos y mientras la fogata los ilumina... y los bailarines siguen incansablemente dando vueltas en círculo a la fogata al ritmo de los tambores... ¡ Isabel y Salvador cumplen con un rito ancestral!… una extraña danza de amor y pasión reprimida a punto de desbordar! Dan vueltas caminando entre los bailarines... ¡y sin siquiera volver a lanzarse una mirada cada quien simula irse por su lado!.
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regresas al final, sin importar el tiempo que pasó,

y estás en otra piel, más fiel que la anterior

y vuelves otra vez como si comenzaras a vivir

quien te embrujó, quien te adivinó

¿por qué te alejó de mí?

Escuchar en Telemundo

 Más tarde... la luna llena ilumina... dos cuerpos desnudos... sedientos de pasión...
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¡y de luna de miel!
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Son dos felinos.
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Se miran y se desean
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Y se besan con desesperación
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Te busqué por la ciudad,

Caminé por otras calles,

 

En la habitación de Salvador... en la cama con dinteles... una cortina blanca transparente oculta sus formas desnudas.
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Más tarde, Isabel está arrodillada detrás de Salvador y le acaricia la espalda.  Salvador se deja llevar por el placer y con una mano la acaricia respirando entrecortadamente.
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Y luego sin poder aguantar más, la atrae hacia sí
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y la besa.
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e Isabel le responde con ardor
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Salvador con mucho cariño se da vuelta lentamente y la pone delante suyo.
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La come a besos.
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E Isabel lo devora a besos.
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Isabel le toma el rostro entre las manos...
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los diamantes de su anillo de casamiento fulgurantes.
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Sin saber que una vez,

Sin dudar me traicionaste,

Otros brazos y otros besos,

Con los que tú me engañaste

 

Salvador con mucha suavidad echa dulcemente a Isabel sobre la cama, quien cierra los ojos con abandono. Luego Salvador con amor... pasa sus dedos para delinear el rostro de Isabel... y se detiene en sus labios.  Y mientras la mira, Isabel busca su mano... y con las manos entrelazadas...
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se miran a los ojos una eternidad.

  

Y hoy regreso a tu vida,

Para alguna vez vengarme

Voy a tomar de nuevo mi lugar

A ser de nuevo tu dueño

Y a mostrarte que mi amor 

lo tomaste como un juego

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Y Salvador la levanta en vilo y la besa sediento de amor y pasión.  La vuelve a echar a la cama y le lame el ombligo.... y luego se le sube encima...
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 y le lame el cuello.
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Y hunde su rostro en su pelo.
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Mientras su mano acaricia la suave piel de sus piernas perfectas.
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Y hoy te vuelvo a enamorar

Para enseñarte qué es bueno

Y hoy te vuelvo a enamorar

Y que me devuelvas mis besos,

Y hoy te vuelvo a enamorar

 

Salvador se tiende en la cama e Isabel le acaricia el cuerpo gatuno.
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le acaricia el pecho.
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Salvador toma la mano de Isabel y se la baja... a otros lugares indiscretos de su cuerpo (mejor no digo).  La cámara se aleja para darles intimidad... y solamente vemos los pies entrelazados. 
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Una última toma... Isabel sonríe de placer.
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Aunque creerlo me cueste,

Si fuiste mía una vez,

Lo serás para siempre,

¡Y hoy te vuelvo a enamorar para siempre!

En la playa al ritmo caliente y sensual de los tambores... como en los tiempos ancestrales... ¡siguen danzando los cuerpos perfectos y sensuales de los bailarines! Como idolatrando al fuego... como festejando... ¡una boda!

 *

Al día siguiente... Andrés está arrodillado en la playa... y se toma las últimas gotas de un vino muy barato.

 (Vamos... ¡ya sabemos que le da a la bebida! ¿pero no se supone que es riquillo? ¿entonces... por qué un vino barato?)

 Al ver la botella vacía la tira con rabia lejos de él... las gaviotas cantan a lo lejos... Andrés mira triste y deprimido hacia la inmensidad del mar.

 Vicky que lo vigila se acerca preocupada- ¿Por qué no entra a la casa señor Andrés? Pasó toda la noche afuera y eso puede hacerle daño.

Andrés lanza una carcajada amarga- ¡Hay cosas que me hacen mucho más daño! –y luego le dice con desprecio- ¡déjame en paz!

-Pero es que debe descansar –Vicky es dura de roer- dormir un poco... ¡se lo digo por su bien señor!

Andrés la mira con rabia desmedida y le gruñe- ¡lárgate! –Vicky se echa para atrás... Andrés la mira y luego suaviza su tono- te lo digo por tu bien –le dice con una nota de advertencia y sinceridad.

Vicky no se mueve.

De pronto Andrés mira al mar y toma una decisión... se levanta y camina... mejor dicho arrastra los pies... y se dirige al mar.  Vicky pone cara de miedo.

Andrés, de la borrachera, cae sobre la arena y ante la mirada espantada de Vicky hace un esfuerzo y se vuelve a levantar.  Se dirige decidido al mar... llega al agua.

Vicky desesperada decide no esperar más y sale corriendo a pedir ayuda.

El agua le llega a Andrés a la cintura.... luego a los hombros.

 *

Salvador y Fermin trabajan. La niña juega con el perro.  Vicky llega desesperada gritando- ¡Salvador! El señor Andrés se metió al mar... hay que ayudarlo... ¡está muy borracho y se puede ahogar!

Salvador no duda un instante y se lanza a la playa.  Fermin corre detrás.

 Andrés se ahoga... trata de nadar a la costa pero no tiene rumbo... se hunde... se ahoga... hace un esfuerzo por volver a la superficie... pero no puede... ¡está perdido!

Pero Fermín y Salvador lo sacan del mar. 
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Andres está inconciente.
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En la playa están Isabel abrazada a la niña... y Vicky a su lado.
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Fermin lo echa al suelo mientras Salvador lo mira con hartazgo.
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Salvador y Fermín arrastran a Andrés fuera del mar... y lo tiran al suelo... Fermín le masajea el pecho.
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Y Andrés tose y saca el agua.  Esta vivo.  Salvador mira a Isabel que a pesar de mostrar preocupación no muestra ningún interés en acercarse a Andrés.  Salvador la mira suspirando con fastidio.
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 (Error de la novela... aunque no pude ver bien... porque mi DVR tuvo una parte negra... pero si Salvador se metió al mar con Fermín para salvar a Andrés... ¿cómo es posible que tenga EL PELO SECO? HEHEHE)

 *

Esa noche... en la casa de la playa... una típica casa colonial con un corredor de columnas, con el hermoso patio cuadrado con una fuente.   Isabel escucha las notas que Fermín hace llorar a la guitarra y muy bella y tierna disfruta de la compañía de la hija de Fermín a la que abraza con mucho cariño y le cuenta historias que la hacen reír a carcajadas.
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Y de vez en cuando Isabel no puede evitar mirar a Salvador.
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Sentado en el borde la fuente que adorna el centro del patio, Salvador mira a Isabel. 
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Isabel se despide de la niña y se marcha.  Salvador la sigue con la mirada.

*

Isabel entra en el cuarto de Andrés que está siendo cuidado por una muchacha- ¡Qué bien! Que bien –se burla- al fin mi amante esposa se digna entrar a mi cuarto... ¡casi al final de nuestra luna de miel!

Isabel mira a otro lado con hastío y mira a la muchacha y le pide amablemente -¿Nos podría dejar a solas por favor? – la muchacha se retira.

Andrés suspira- ¿Estarías feliz si me hubiera ahogado? –juega a la víctima- lo hice por complacerte... ¡puesto que no puedo hacerlo de otra forma!

Isabel sonríe irónica- ¡No digas tonterías! –y luego se pone seria- ¡lo que hiciste fue una verdadera estupidez Andrés!

-¡Ah! –suspira Andrés- unos segundos más... ¡y habrías sido libre nuevamente!

-¡Ya cállate! –Isabel fastidiada.

-¡No! No me voy a callar –y la mira con rabia- y te voy a decir todo lo que siento ¿tu crees que todo es un juego verdad? –y se levanta de la cama- ¡en el que tú impones las reglas! –y se le acerca amenazador- pero puede haber cambios.

-¡No sabes lo que estás diciendo! –lo enfrenta Isabel.

-¡Si! Claro que lo sé –la mira con ojos donde la locura... hace mucho tiempo hizo nido- no voy a renunciar a ti tan fácilmente.

Isabel lo mira con miedo en los ojos.

-¡Si quieres deshacerte de mí tendrás que hacerlo igual que hicimos con el viejo! –y con los ojos verdes que fulguran continúa- ¡tendrás que matarme!

Isabel desvía la mirada y calla.  Luego suspira y trata de marcharse. 

Andrés la detiene del brazo con violencia- ¿Y si lo haces? –le pregunta con rabia- ¿con quien te casarías por tercera vez? –y le aprieta el brazo- ¿con quien? ¡con quien me pregunto yo!

Isabel se deshace de él con un gesto brusco- ¡Ya no digas estupideces! –le dice lentamente y subrayando cada palabra!

-¡Este viaje es una estupidez! –decide Andrés- ¡y no pienso prolongarlo un minuto más! –se toma la cabeza- mañana mismo nos volvemos –ordena.

-¡Está bien! –acepta Isabel fría- como tu quieras.

Andrés suspira se toma la cabeza como si le doliera y se echa en la cama... y luego dice con amargura- ¡El viaje de bodas! –y mueve la cabeza con desazón- ¿para quién? ¡o para qué fue este viaje! –Y Andrés sufre.

 (¡NADIE SABE PARA QUIEN TRABAJA! )

Bar de Gaetana.  Todo está roto y por el suelo.  Gaetana llora y Lupe trata de consolarla.

-¡No se trata de lo que se rompió Lupe! Ahora los clientes no van a querer venir por miedo a las broncas- llora Gaetana.

-¡Eso es lo que quiere Evaristo y el dueño de la casa- Camilo- ¡crearle mala fama doña Gaetana! Pero no se preocupe que vamos a recoger todo y a limpiar.

-Y gracias a Dios que no apareció la policía, porque sino a estas horas estaríamos todos presos.

Camilo sale a buscar bolsas de basura. Lupe la sigue consolando. Pero Gaetana está inconsolable.

-¡A mí sinceramente el que me preocupa es Salvador! Yo sinceramente no quiero causarle más disgustos y.. no quiero que se moleste y me abandone!

-¡El no va a hacer eso doña Gaetana! Él es un hombre de palabra y pase lo que pase no creo que él la dejaría tan fácilmente! A propósito ¿lo ha llamado?

-¡No! No me ha llamado... y eso me angustia ¿sabes? ¡Ay Lupe! Tiene tantos días fuera de aquí... ¡yo quisiera que nada malo le pase! –Y Gaetana abraza a Lupe- yo quisiera... –y se preocupan las dos.

 *

En la ciudad Walter conduce a Rebeca en el Mercedes que habla con su voz de cacatúa- ¡Se lo dije Walter! Ahora estamos peor que antes... ¡ya no se trata de una simple puerta! ¡no! ¡no! Ahora es la asquerosa puerta que nadie podrá abrirla.

-¡Tranquilícese doña Rebeca!

-¡Pero como me voy a tranquilizar después de lo que dijo el cerrajero! Hace falta un experto para abrirla... mire –decide- ¡tenemos que violentarla!

-¡No es conveniente! –Walter le dice con paciencia- corremos el riesgo de trabarla.

-¿Eso dijo?

-¡Si señor!  Es una caja que tiene muchos seguros y es muy riesgoso forzarla porque se traba... ¡y aún en el caso que consiguiéramos un experto ese trabajito le tomaría varios días!

-¡Pues no! –nerviosa- eso no podemos hacerlo porque sería involucrar a una tercera persona y eso nos puede traer problemas Walter... –y de pronto se le ocurre la brillante idea- ¡si solo pudiéramos sacarla de donde está!

-¡Tendríamos que romper todo! –se escandaliza Walter- esa caja está empotrada en la pared.

-Lo único que hace falta averiguar es esa dichosa clave –grita Rebeca.

-¡Como diablos! –le responde Walter- ¡el único que la sabía era el viejo y está muerto!

-¡Usted es un incapaz! –de pronto se pone histérica Rebeca- ¡un estúpid.o! ¡un imbec.il Walter! –y le recrimina- ¡Como si usted era el empleado de confianza de ese viejo no pudo averiguarla sabiendo que él iba a estirar la pata! –le grita.

-¡Pues si eso hubiera sido así doña Rebequita! –le recuerda Walter- yo no estaría aquí manejando a su lado... ¡estaría muy lejos disfrutando de esa fortuna! –y la mira a través del espejo- ¡nunca nos habríamos aliado usted y yo! –y luego le dice lentamente- ¿me entendió?

Rebeca cae en la cuenta y se pone toda dulce- ¡Ay si! Es muy cierto Walter... ¿sabe? Eso no yo no lo había pensado.

-¡Escúcheme! –la calma- tenemos que calmarnos... ¡tranquilizarnos! Y que nadie se entere de la existencia de esa caja fuerte ¿entendió?

-¡Si! –asiente Rebeca- ¡claro que si! Porque si Isabelita o cualquier otra persona se enterara... ¡entonces si lo perderíamos todo! No tendríamos oportunidad de nada Walter – y traga saliva nerviosa.  Ante esta posibilidad también Walter traga saliva.

 *

Llegan a la casa y Walter le abre la puerta del auto para que baje. De pronto Walter ve a Valeria que habla con Simón.  Valeria está preciosa y Simón la mira embobado.

-¡Hum! –se enoja Rebeca- como si no tuviera lo suficiente... –dice rabiosa- ¡la necia de Valeria se empeña en desafiarme! Le he dicho mil veces a esa idiot.a que no me gusta que ande con ese.

-¡Se la pasan de arriba para abajo todo el día! Apenas Simón sale de la fábrica viene corriendo a buscarla –y luego la mira como para asustarla y dice con voz sombría- ¡se ve que Simón está muy interesado... en la señorita!

-¡Pues ese interés le va a durar muy poquito Walter! –decide Rebeca- porque no voy a esperar que llegue Isabel... –y dice con ojos malvados- Ahora mismo le voy a poner fin a esta situación –y se marcha decidida.

Walter sonríe satisfecho.

 *

Abigail plancha en la lavandería cuando irrumpe Rebeca- ¡Abigail! ¿está muy ocupada?

-No señora Rebeca- dice con voz sumisa- ¿qué se le ofrece?

-¡Hablarle del atrevido de su hijo Simón! Eso se me ofrece.

 *

Mientras en el jardín, ajenos a todo Simón le cuenta a Valeria sobre don Pedro José Donoso.

-¡Era muy inteligente! –y luego piensa- yo creo que le faltó tener más hijos... a lo mejor Ángela no fue suficiente.

-Bueno, tal vez por eso los quería tanto... ¿no crees?

-Antonio y yo nos encariñamos mucho con el porque nuestro papá no nos supo corresponder.

-¿Tuvieron problemas con él?

-¡Y lo seguimos teniendo! Ni siquiera sabemos dónde está ni que hace... ¡se marchó hace tiempo y ni siquiera le importó abandonarnos!

-Bueno, pero mejor sigamos hablando de don Pedro.

-¿Por qué te gusta hablar de él? –se intriga Simón.

-Bueno, porque me parece que era un hombre muy amable y yo... ¡yo lo admiraba mucho Simón!

Simón le sonríe.

 *

-¡Me molesta terriblemente esta situación Abigail! –grita Rebeca voz de cacatúa- y no la voy a soportar ni un minuto más... ¡Simón no puede gastarse esas confiancitas con mi sobrina Valeria!

-¡No lo hace señora! –le responde seca- pero si eso cree usted... ¿por qué no va a reclamarle a Valeria en vez de reclamarme a mí?

-¡Esa Valeria es más terca que una mula y no escucha! –grita furiosa- por eso tiene que ir a decirle al loco de su hijo Simón para que frene sus abusos.

-Discúlpeme señora Rebeca... ¡pero no sé a qué abusos se refiere!

-¡Por favor! Claro que lo sabe Abigail... ¡y le advierto que si Ángela terminó enredada con Antonio yo no voy a permitir que Valeria se enrede con Simón!

Abigail suspira cansada y Antonio entra atraído por los gritos- ¿Qué pasa mamá?

-Nada de importancia, retírate por favor –y se pone a planchar de vuelta.

-¡Escuché que esta señora estaba mencionando a Simón y a mí!

-¡Esta señora tiene su nombre! –le grita Rebeca- y sí ¡estaba hablando de ustedes!

-¡Seguramente nada bueno!

-A doña Rebeca no le parece que Valeria trate a Simón. Ella no está de acuerdo que entre ellos exista una amistad.

-¡Ah! ¿no le parece? –se burla Antonio- ¿y por qué no corre a separarlos? –y le muestra la puerta- ¡Vaya señora! ¡vaya! Y agarre a su sobrina de las greñas hasta su cuarto para que no hable con nadie- y con rabia la toma del brazo y la empuja a la puerta.

-¡Suélteme!-grita Rebeca.

Pero Antonio la pone patitas para afuera y se queda con su mamá que no puede aguantar la risa- ¡Hijo la sacaste! –se muere de risa.

-¡Y lo haré todas las veces que venga a molestarte mamá! Nadie tiene derecho a reclamarte sin sentido –y luego la mira serio- espero que esta vez no hagas caso a todas las estupideces que dice esa señora.

Abigail lo abraza riendo- ¡No! Esta vez no lo voy a hacer.

 *

Llega la noche y está reunidos en el escritorio de don Pedro José escuchando tocar a Valeria.

 (Error: otras manos, uñas pintadas de rosa...  Valeria las tiene pintadas a ‘la francesa’)

 La escuchan Abigail que la mira con cariño, Simón que la mira orgulloso, Ángela y Antonio.

 *

Abajo Rebeca está furiosa-Que promiscuidad tan horrenda –se escandaliza- ¡No la soporto! No la soporto Walter... ¡es increíble! Dos niñas respetables que se juntan con esa plebe.

-¿Y por qué no hace algo? –la incita Walter.

-¿Y que puedo hacer Walter? Si hago algo todos se me vienen encima... ¡Walter! –de pronto se pone nerviosa- ¡nada nos ha salido bien! –y suspira- si yo supiera que Isabel y Andrés... ¡y Salvador! No regresan... ¡te juro que me largaría porque no aguanto esta situación Walter!

-¡Sobre todo sin él! ¿verdad? –Walter la mira resignado- ¡sin Salvador!

Pero Rebeca no lo ve- ¡tenemos que llegar a esa caja fuerte lo antes posible! –de pronto decide.

-¿Tan ansiosa está de entregarle su... –y hace una pausa sugestiva- su parte a ese hombre?

-¡Y que le importa a usted mi parte! –le grita Rebeca sin contemplaciones- ¡preocúpese por la suya hombre!

Walter la mira frio.

 *

Valeria termina su concierto.

 (hahahah... disculpen amig@s... Esta parte estuvo muy simpática porque movió los brazos como haciendo aires de izquierda a derecha para simular que terminaba su pieza)

 -¡Bravo! –grita Simón feliz y su público de fans aplauden

-Muy bien Valeria- Antonio.

-¡Fabuloso! –Simón.

-Tocaste muy bonito- Ángela.

-¡Si! –Abigail- yo no sabía que podía usted tocar tan bien señorita.

-Gracias –agradece- me tomé el atrevimiento porque ustedes me animaron, pero jamás me atrevería a tocar el piano de don Pedro.

-¿Por qué no? –Simón- ¡él estaría feliz! Estoy seguro.

-¡Si! –la alienta Ángela- Además aquí podrías tomar clases.

-A lo mejor nos estamos perdiendo de una gran concertista- Antonio.

-¡No se burlen! –ríe Valeria.

-¡No! Te estamos animando- Ángela- recuerda que yo ya te dije que te apoyaba y mi propuesta sigue en pie.

-¡Hágale caso señorita! –Abigail- no se pierda la oportunidad.

 Walter hace su entrada todo hinchado y pavoneándose. Abigail lo ve y anuncia- Creo que es hora de preparar la cena. Walter, por favor, dígale a las empleadas que preparen la mesa –le pide.

Pero Walter está que no puede en sí de la felicidad- ¡Tendremos que esperar un momento! Primero debemos atender a Isabelita y a don Andrés –todos pierden la sonrisa- ¡Acaban de llegar de su luna de miel y están afuera!

Todos se miran circunspectos.

Abajo, Isabel y Andrés bajan de un taxi.
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Rebeca los recibe haciendo aspavientos de amabilidad- ¡Ay Isabelita mi amor! qué sorpresa, ¡llegan tan pronto! –y le da un beso.
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-Hola tía –Isabel responde cansada.

-¡Mi amor! ¿ocurrió algo? ¿por qué no avisaron?

-¡No! –le corta Isabel- ¡no ocurrió nada! Y las preguntas las dejas para después porque vengo muy cansada... ¿si?

Andrés la mira con cara de ogro.

-¡Está bien mi amor! –acepta Rebeca- Andresito... ¿cómo estás?

-Hola Rebeca –le contesta de mala gana- bien... bien... ¡lleve las maletas a la habitación de Isabel!

Rebeca lo mira sorprendida de su mala educación.  Andrés con todo los aires de dueño y señor,  toma bruscamente del brazo a Isabel para conducirla a la casa… pero Azur se lo impide porque al verlo le ladra desesperado y lo amenaza con los dientes. Se quedan quietos como estatuas.
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-¡No hay quien agarre a ese maldito perro! –grita Andrés con ira rechinando los dientes.
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Nadie se mueve y Azur le muestra los dientes a Andrés.   ¡Se lo quiere comer vivo!

Isabel mira al perro con respeto y se aleja de Andrés.  Y Andrés tiene un ataque de locura y mientras se le descompone la cara de la rabia, grita desaforado- ¡Qué alguien agarre a ese maldito perro! ¡o lo mato!–y de pronto completamente fuera de sí saca de atrás una pistola y lo apunta para matarlo.

 Tanto Isabel como Rebeca retroceden asustadas y horrorizadas ante el comportamiento inexplicable de Andres.  Las empleadas se pegan grititos horrorizadas.
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Simón sale corriendo de la casa y protege a Azur con su cuerpo.
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Y a pesar de que Andrés lo apunta con la pistola a él y ya no al perro le grita- ¡Primero me mata! –le grita.
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Abigail también llega y empieza a gritar a ver a Andrés apuntando a Simón- ¡Simón por favor déjalo!
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Abigail se pone enfrente de Simón y le ruega- ¡llévatelo! –Simón se lleva a Azur.

Antonio llega junto a su mamá que está temblando frente a Andrés que los sigue amenazando con el arma.
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Andrés los mira con ojos llenos de crueldad al verlos indefensos- ¡Esta es la bienvenida que nos dan! –les grita histérico- ¡Ah! –y rechina los diente y grita aún más histérico, toda compostura olvidada- ¡Así nos reciben!

 (Andrés es un miserable   que se siente fuerte con la debilidad de los demás)

 

Antonio abraza a su mamá que mira a Andrés con ojos espantados.  Isabel mira a Andrés sin poder creer lo que ve y mira preocupada a Abigail y a Antonio.  Vicky y las empleadas miran con miedo.

Andrés respira entrecortadamente, baja la pistola y la acaricia lentamente.

 *

Bar.

-¡No se me acobarde con el incidente de anoche doña Gaetana! –Camilo- si usted no abre hoy les va a dar gusto a esos miserables.

Gaetana está muy deprimida sentada en una mesa- ¡Yo estoy segura de que va a haber otro ataque y no me quiero arriesgar hombre! Si hay otro ataque el negocio se viene al piso.

-¿Dónde dejó su valentía jefecita? –Lupe- yo no sabía que les tenía miedo a ese par de brujos.

-¡Para esos nos tiene aquí! Para protegerla –Camilo- anoche nos agarraron desprevenidos pero hoy no.

-¡No sé que decirles! Ustedes tienen muy buena intención... ¡pero fíjense! Matilda... ni los músicos han aparecido todavía... ¡eso quiere decir que se acobardaron y no van a aparecer nunca mas!

-¡No! –la consuela Lupe- es que todavía es muy temprano...!ya va a ver que aparecen! Jefecita no se me deje vencer por ese par de condenados... ¡Camilo vamos a arreglar este lugar! –y van a otro cuarto.

Gaetana se queda sola y triste... de pronto la puerta se abre.

-¡Salvador! –grita Gaetana feliz al verlo entrar y se le abalanza y lo abraza- ¡Ay! Que bueno verlo.

-¡Ay! –se queja Salvador como si le doliera la espalda.

 (Humm... pero esto no puede ser... si ya estaba completamente curado)

 -¡Qué lindo! –ríe feliz Gaetana y salta de felicidad.

Mansión.

Ángela, Rebeca, Valeria, Isabel y Andrés sentados a la mesa.  Tratan de cenar pero Andrés sigue gritando histérico- ¡Acabamos de llegar y ya tenemos problema! –y gesticula haciendo aspavientos- ¡no habíamos quedado que ese maldito perro iba a quedar encadenado! –y golpea la mesa furioso.

Abigail con aire cansado se acerca y le sirve vino- Solo se lo amarra cuando tenemos invitados don Andrés –y le sirve vino sin ganas- de lo contrario permanece suelto para que cuide la casa.

Hasta Rebeca pone cara de cansancio de escuchar la misma cantaleta.  Solamente Isabel sigue comiendo con calma.

-¡Nos atacó como si fuéramos desconocidos! –sigue Andrés.

Pero Ángela ya está cansada- ¡Simplemente te atacó a ti! –le corta seca- porque a Isabel no creo – y luego le sonríe irónica- ¡Tú nunca le has caído bien Andrés! –y trata de seguir comiendo.

-¡Bien! –grita Andrés- en ese caso debemos hacer algo ¿no? Porque no voy a soportar que...

-¡Bueno ya por favor! –de pronto Isabel pierde toda compostura y le grita furiosa.

Andrés se queda sorprendido.

-¡Estás dando demasiada importancia a ese animal! –sigue Isabel tratando de calmarse y toma agua- ¿podríamos cenar en paz algún día de nuestra vida?

Se hace un silencio.

-¡Debieron pasarlo maravilloso en el viaje! –dice Rebeca tratando de cambiar la conversación- ¡que envidia! Estoy loca por conocer la casa de la playa. ¡Debe ser preciosa!

Valeria la mira con fastidio.

-¡Si ya la conocerás! –dice Andrés con aire de dueño- pensamos visitarla con frecuencia.

-Eso será si Ángela lo permite –le corrige Isabel- porque no te olvides la casa también le pertenece a ella.

-¡Si! Si –contesta con fastidio Andrés- al menos por ahora... ¡hasta que se resuelva el proceso de sucesión!

-¡Se resolverá muy pronto! –le corta Ángela que ya no puede más- ahora que están aquí nos ocuparemos de eso... Isabel –le pregunta- ¿cómo están las cosas en la casa de la playa?

-En términos generales bien... los empleados se han encargado de mantenerla al día... ¡eso sí! Nada mas que no deja de haber problemas con el agua potable y con la electricidad – y de pronto sin hacer ninguna pausa- ¿y aquí familia? –dice con ironía en la voz y mira a Valeria y a Rebeca- ¿alguna buena noticia?

-No, todo igual... ¡o casi igual! –sonríe Rebeca y luego mira cómplice a Andrés- Andresito... ¿piensas quedarte esta noche verdad?

-Tengo que organizar algunas cosas en mi departamento –se toma un trago- pero la próxima semana vengo a instalarme. Ahora que nos casamos no voy a dejar a mi esposa sola.

Isabel mira para otro lado molesta.

-¡Pues yo quería discutir contigo eso Andrés! –le dice con rabia Ángela- Yo no he dado mi aprobación para que vivas en esta casa.

-¿Y que piensas hacer? –se burla Andrés- ¿impedirlo?

-¡No se te olvide que esta también es mi casa!

-¡Por favor Ángela! –interrumpe Rebeca- ¡no seas absurda! Se acaban de casar ¿cómo van a vivir separados?

-¡Esa no es mi intención señora! Por mí pueden vivir juntos donde quieran ¡pero no voy a aceptar que venga a vivir a esta casa! –y se levanta enojada- ¡lo considero un insulto a la memoria de mi padres! –y se marcha.

Todos se quedan de una pieza.  Isabel sigue comiendo tranquila.

 

Bar Gaetana. Salvador tiene una cena más tranquila.

-La noto preocupada Gaetana –mientras come.

-¡Le parece poco todo lo que le conté!

-¿Tan grave fue la cosa?

-¡Hubiera visto Salvador! –Lupe- esto en un momentito se convirtió en un verdadero campo de batalla... ¡volaban sillas! ¡volaban mesas! De puro milagro no salió nada herido.

-¿Por eso no quiere abrir esta noche? Para evitar otro incidente.

-Salvador, usted me prestó mucho dinero para abrir este negocio... ¡yo no quiero que tenga otro problema más por mi culpa!

-Pero no le vamos a dar gusto a esos aprovechados... Lupe... ¡usted vaya y abra el bar! Y si se presenta algún problema me avisa y yo lo resuelvo personalmente.

Lupe grita de felicidad y lo besa y lo abraza.

-¡Salvador hombre! –Gaetana le acaricia el brazo- gracias por lo que está haciendo... sobre todo por qué ya está aquí – y lo mira con cariño.

-¿Pensó que no me volvería a ver? Cierto –le pregunta Salvador mirándole a los ojos.

A Gaetana se le congela la sonrisa- ¡Si! –admite- le confieso que si.

-¿Le dio miedo?

-¿Qué pasó en ese viaje? –le interroga Gaetana.

Salvador se queda pensativo y mira lejos... y luego de una larga pausa contesta- Fue una experiencia... ¡muy interesante! –y la mira con ojos negros muy negros y comenta con sorna- ¡comencé a ocupar el puesto de Andrés Corona!

-¡No! No entiendo.

-¡Le estoy pagando con la misma moneda que él utilizó contra don Pedro José Donoso! –dice con rabia contenida- cuando se casó con Isabel –y respira fuerte- ¡le estoy robando a su mujer! –y sigue cínico- ¡como él me la robó!

 (hum... erreur mon ami... erreur... él no te la robó... porque Isabel no te pertenecía)

 Gaetana se queda con la boca abierta.  Salvador sigue comiendo tranquilamente.

Es noche cerrada e Isabel duerme en su cama.... sueña con los bailarines sensuales... los tambores... su noche de amor con Salvador... la pasión... y luego el sueño se convierte en pesadilla…  aparece Andrés que tortura sádicamente a Salvador... lo hace sufrir, ¡le abre la espalda a latigazos!)

 -¡No! –grita desesperada y despierta.

Valeria entra atraída por sus gritos- ¡Isabel! ¿qué te pasa? –le pregunta asustada.

Isabel sigue temblando y repite sin sentido- ¡Lo va a matar! Lo va a matar –y llora- va a terminar matándolo... ¡yo losé! –se desespera.

Valeria trata de consolarla- ¡No! Tienes una pesadilla... ¡eso es todo!

-¡Lo que tengo es un maldito miedo que no me deja en paz! –dice con rabia Isabel- ¡Ay Valeria! –le  confiesa con el dolor en el alma- es que le estoy haciendo daño a una persona... ¡muchísimo daño! Y no se lo merece.

-¿Pero de quien hablas? ¿De que estás hablando?

-¡De que estoy haciendo mal las cosas! –le dice Isabel y Valeria no comprende.  Isabel le ruega- ¡y necesito que me ayudes! Por favor ayúdame Valeria –le suplica, Valeria la abraza muy fuerte.

 *

Al día siguiente Isabel observa melancólica el jardín desde la ventana de su cuarto.  Azur toma sol muy tranquilo. Valeria entra.

-¡Creí que estabas durmiendo! –se le acerca- ¿te desvelaste mucho anoche? –y trata de acariciarla.

Pero Isabel ya no es la misma persona indefensa de la noche y está de nuevo encerrada en sí misma se aleja -¡Si! –le contesta inquieta y distante.

-¡Isabel! Regresaste muy nerviosa de ese viaje... ¡me imagino que la compañía de Andrés fue un pleno desastre! ¿No?
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Isabel mira a lo lejos y contesta reflexionando con amargura- ¡Y lo que viene!... Viene lo peor –le anuncia- ¡ya escuchaste a Ángela que no va a dejar que Andrés se quede en esta casa!

-Bueno, probablemente lo haga porque quiere evitar más enfrentamientos! –Valeria reflexiona- Isabel… yo creo que tú vivirías más tranquila con ese hombre en otro lugar.

Isabel le sonríe triste- ¡Ni en el mismísimo paraíso Andrés y yo podríamos ser felices! –y luego agrega- Además no le voy a dar el gusto a Ángela.

-¡Isabel! –de pronto recuerda Valeria- ¿por qué dijiste que tenias miedo? ¡Porque le estabas haciendo daño a alguien! ¿A quien te referías?

-¡No te puedo decir! –le susurra Isabel como si le contara un secreto- pero es la verdad Valeria... ¡y yo no voy a permitir que nadie más en esta casa se exponga al peligro! –con determinación y rabia en la mirada- ¡nadie más! Aunque me duela en el alma... ¡voy a tener que alejarme de esa persona para siempre! Hoy mismo si es posible.

 *

Esa persona, Salvador llega a la casa- ¡Buenos días! –saluda y las empleadas le contestan amables.  Walter lo ignora.

Isabel desayuna, o mejor dicho trata de desayunar con Rebeca que se queja con su impertinente voz de cacatúa.

-¡Ángela no es más que una muchachita malcriada! Y me asombró mucho que no la pusieras en su lugar..  a ver ¿qué derechos tiene ella para impedir que Andresito viva en esta casa!

Isabel deja de comer y la pone en su lugar- ¡tiene todos los derechos en esta casa! –y luego se calma- y lo tenemos que reconocer te guste o no.

-¡Pero tú también los tienes y no vas a dejar que no te pisotee!

Isabel mira para otro lado fastidiada.

-¿Tu sabes lo que quiere esa mosquita muerta? –Despotrica Rebeca- ¡claro! Quedarse  a vivir sola en esta casa a sus anchas con Antonio y su manada de sirvientes... ¡eso!

-¡Ya deja de hablar mal de la gente! –le dice molesta Isabel y trata de seguir desayunando.

-¡Es que Ángela se las trae Isabelita! –le dice víbora- mira, puede ser muy peligrosa Isabelita... ¡ya se apoderó de la voluntad de Valeria y ya le enseñó sus malas costumbres!

Isabel reacciona y la mira alerta y preocupada- ¿De que malas costumbres te refieres tía? –le reclama.

Pero antes que Rebeca responda Walter las interrumpe- Disculpe, pero el chofer Cerinza acaba de llegar... ¿tiene una orden para él?

-¡Yo sí! –salta Rebeca- dígale que me espere para que me lleve al gimnasio.

-¡No le diga eso Walter! –corta Isabel.

-¿Por qué no mi amor? –gime Rebeca.

-Porque necesito hablar con él y tengo que decirle algo de suma importancia.

Rebeca la mira con disgusto, le frustraron la diversión. Walter parte a buscar a Salvador.

 *

Salvador se cambia.

-Me da gusto verlo Salvador –Antonio lo saluda.

-Gracias.

-¿Disfrutó mucho del viaje?

-No me puedo quejar –y se arregla el uniforme.

-¿Qué le pareció la casa de la playa?

-¡Muy agradable! Aunque pudiera estar mejor si alguien se ocupara de mantenerla... ¡sobre todo la parte de los empleados está muy abandonada!

-Habla como si la conociera de antes.

-Los encargados me contaron Antonio.

-El señor Donoso era el único que se encargaba de esa casa.  Y ahora con nuevo jefe todo se va a ir para abajo.

-¡Eso no sucederá si la señorita Ángela interviene!

-¿Ángela le ha contado algo? ¿le ha dicho algo de sus planes?

-¡Usted debería estar enterado de sus planes y no yo que soy un simple empleado!

-Es que ella... a veces confía más en usted que en mi... ¡vi que salían frecuentemente y me imagino que ahora que usted regresó seguirán haciéndolo.

Salvador se detiene en lo que está haciendo y lo mira escrutiñadoramente - ¡es mi obligación como chofer de esta casa! –le aclara- Eso no significa que esté enterado de todos sus pasos.

-¿Le molesta lo que le digo?

-para nada, pero me da a entender que está celoso –Salvador le dice sin pelos en la lengua.

-¿Podría sentir celos de usted Salvador?
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Salvador lo mira sin responder, un poco fastidiado. Cuando los interrumpe altanero Walter -Cerinza, la señora Isabel lo está esperando en la sala... ¡muévase!

 Salvador vuelve a mirar a Antonio y luego decide marcharse sin responder.
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Antonio se queda con la duda.
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En la sala, Isabel, sola, lo espera nerviosa. Al verlo entrar... se sobresalta. 
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Y lo mira con una especia de cariño y amor en la mirada… con pena traga saliva.

-¿Qué se le ofrece? –le pregunta serio Salvador.
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-Hablar con usted de algo bastante delicado por cierto – Isabel desvía la mirada.
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-La escucho... –dice tranquilo y seguro de sí mismo Salvador.

-Bueno –duda y lo mira con como tratando de decirle mil cosas con la mirada.
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-En realidad debí hablar con usted de esto muchísimo tiempo antes, pero... –continúa… y cierra los ojos y no puede seguir- Salvador –de pronto se le quiebra la voz- ¡le juro que lo que estoy sintiendo por usted se está convirtiendo en una obsesión!

Salvador no comprende a lo que quiere llegar y achica los ojos.

Isabel mira al techo y suspira para toma tomar fuerzas y luego sigue firme- Una obsesión y una locura con la que ya no puedo continuar.

Salvador la mira con ojos muy tristes, muy tristes.

Y... bueno... yo creo... que lo mejor es que usted se marche –termina Isabel.  Salvador es tomado desprevenido y desolado baja los brazos.
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-Espero que usted entienda mi situación porque... –sigue Isabel con un susurro de voz- muy pronto Andrés vendrá a vivir a esta casa –le explica- ¡y no es prudente que usted siga trabajando aquí! –e Isabel no puede evitar que se le llenen los ojos de lágrimas.

 Salvador la mira con una tristeza infinita, sus ojos ruegan lo imposible  ¡El no quiere irse de su propia casa ni alejarse de su hija! Y mucho menos… ¡no quiere alejarse de su propia mujer!


  *
FIN DEL CAPITULO

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@2005 Narración by Mabouchita! Z;D

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