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El Cuerpo del DeseoUna historia Original de JULIO JIMENEZ Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO CAP# 88: viernes 18 de noviembre de 2005 – ¡DON SIMON! Mansión Walter sigue caminando de un lado a otro vigilando la mudanza de los Domínguez impaciente de verlos marcharse. Abigaíl
llega desesperada a disculparse con los encargados de la mudanza
-¡ay muchachos, lo lamento mucho! Pero es que mi hijo mayor no ha
llegado todavía y no podemos irnos sin él. -No se preocupe señora -le responden comprendiendo su situación. -Gracias
-responde Abigaíl y luego le dice a Vicky -¡Antonio me va
a escuchar cuando aparezca! ¿Pero por qué se tuvo que ir
de la casa así sin hablar? -Abigaíl...
Ya no se preocupe, Simón está llamando a unos
compañeros de la Universidad de Antonio, seguro que ya se lo
ubican. Pero
Abigaíl está inconsolable -¿dónde
estará ese muchacho? ¿Que estará haciendo en este
momento? * Iglesia En ese preciso momento Antonio le pone el anillo de matrimonio a Angela en la mano izquierda y Angela se lo pone a él. Escuchar aquí un Arreglo arpa y guitarra link al sitio de Sally Fletcher
* Mansión -¡Esta
gente es desorganizada don Andrés! Mire la hora que es y ni
siquiera se ponen de acuerdo para largarse -dice Walter mientras
espía por la ventana desde la habitación de Andrés
-¡ya deberían estar lejos de esta casa! -Y controla la
hora con su reloj- pero bueno... ¡es ese muchacho es que los
detiene señor! -Y mira a Andrés que está sobre la
cama, con las botas sucias puestas sobre la colcha. (claro, no podía ser de otra manera Andrés
levanta distraído la mirada del periódico que esta
leyendo y pregunta -¿que sucede con él? -¿Podrá
usted creer que ese angelito no aparece desde esta mañana y
nadie sabe dónde esta? -Walter pone cara de fastidio- ¡lo
hace con mala intención para impacientarnos! Andrés
sonríe malvado -¡con ese loquito o sin él esta
gente tendrá que abandonar de la casa hoy mismo Walter! -Y
ríe. Walter
asiente feliz -¡por supuesto señor! De eso no me cabe la
menor duda, pero es la espera lo que me impacienta... señor...
de verdad -y balbucea de los nervios- ¡yo no voy a respirar
tranquilo hasta verlos salir de aquí, que no aseguremos que
nunca más regresen! -Si -admite Andrés. -¿Usted podría ayudarme don Andrés? -De pronto pregunta Walter. Andrés lo mira con desprecio -¿a qué? -Y aprovecha para tomarse un trago de güisqui. -Las
habitaciones de los Domínguez -toma aire Walter porque
está pidiendo algo que desea desde hace mucho tiempo-
¡acaban de ser desocupadas señor y son amplias! La
mía, en cambio... es estrecha y poco confortable -y balbucea-
¡doña Rebequita me prometió hablar con la
señora Isabel para qué me las otorguen! No está
demás que usted me dé una mano señor. -¡A
partir de hoy serás al administrador de esta casa! -Le anuncia
Andrés seguro de sí mismo- ¡así que ocupa el
cuarto que quieras! -Y Andrés se bebe otro trago de güisqui. -¿Me lo promete señor? -dice Walter que no puede en sí mismo de la felicidad y el orgullo. -¿Quién
mejor que tú para reemplazar a Abigaíl, Walter? Que
tienes toda la experiencia... ¿quién? -Y Andrés
sigue bebiendo cuando de pronto Walter servil le toma la mano y se la
besa como si fuera un rey o el Papa. Andrés mira su mano con asco y Walter se da cuenta de su error. * En el corredor de servicio Abigaíl está en todos sus estados mientras Valeria trata de calmarla. -¡No
me explico dónde andará este muchacho señorita,
pero la verdad no pienso perdonárselo! ¡Él
sabía que tenía que estar listo porque nos íbamos
a ir temprano! -Abigaíl, no te preocupes, tal vez tuvo algo urgente en la Universidad... o está despidiéndose de alguien. Abigaíl la mira sorprendida. -¿No ha pensado que puede estar con Angela? -¡No, ella también ha salido! -¡Precisamente! A lo mejor se pusieron de acuerdo para verse lejos y poderse despedir a solas, sin que nadie los viera. -Es posible -murmura Abigaíl -¿estará con ella ahora? -Se pregunta. * Iglesia Los novios salen de la iglesia mientras Salvador los espera a la puerta del auto. ¡Qué equivocado el destino Angela y Antonio se besan * Mansión Simón
le da instrucciones a Norita para que cuide mucho Azur y que le
protejan de quienes le tienen mala voluntad. Norita le promete que
nadie le hará daño. Aparece
Abigaíl muy preocupada preguntando por Antonio -¡ay Dios
mío, es que los señores de la mudanza no pueden esperar
toda la vida hijo! -¡Bueno mamá, pero que quieres que haga! No nos podemos ir sin Antonio. -Pero yo ya no quiero estar aquí ni un minuto más. -Si, ya vi que estás bien ansiosa por irte. -¡Es
que todavía no nos hemos marchado y ya Walter está
allá adentro dándole problemas a Vicky y al resto de las
empleadas! -Le cuenta indignada a Abigaíl- ¡ahí
está, gritándoles con un loco! * Habitación de Abigaíl. Walter se pasea como nuevo dueño examinando sus dominios. -¡Nosotras
no tenemos por qué obedecerlo! -Le grita Vicky- porque ni la
señorita Angela ni la señora Isabel nos han ordenado nada. -¡No
hace falta la opinión de ellas! -Les dice Walter mientras toca
los muebles con posesión- ¡ya hablé con don
Andrés y él me autorizó a que disponga de estas
habitaciones a partir de hoy! -Y las empuja y se acerca a la cama y
saca el colchón- ¡vayan trayendo mis objetos personales!
Es una orden. -¡Cuál orden ni qué ocho cuartos! -Le grita Vicky- ¡usted no tiene porque mandarnos! -¡Van
a tener qué obedecerme aunque les duela! -y Walter ríe
con su risa gutural- ¡porque a partir de hoy voy a retomar mi
puesto de administrador de esta casa! Como siempre lo tuve. -¿Ah sí? -Se planta Vicky- ¿y quien lo dijo? Walter la mira furioso- ¡don Andresito! -¡Pues
ese señor no está ni tibio, porque él no es el
dueño de esta casa para venir a dar órdenes aquí!
-Y Vicky mira a Juanita, la otra empleada y le ordena- ¡y
tú no te muevas ni le hagas caso a ese buitre! -Y apunta a
Walter con el dedo. -¡O
me hacen caso o se atienen a las consecuencias! -Se acerca Walter con
aspecto amenazador- ¡y ya! Se acabaron las consideraciones, a
partir de hoy me van a marchar derechitas, porque yo no soy la
alcahueta de Abigaíl que todo les consentía. -¿A
poco? -Se burla Vicky -¡mire cómo se me ponen las trenzas
de miedo! -Y Vicky se levanta las trenzas con las dos manos y le hace
un baile. -¡No boicotee y lárguese de aquí, vamos, fuera! -La echa Walter y la empuja con la mano. -¡Suélteme! ¡No me ponga sus cochinas manos encima! -Le grita Vicky fuera de sí. Juanita sale corriendo a buscar ayuda. * En el pasillo Juanita se encuentra con Simón que le pregunta dónde está Walter. -¡Está
allá adentro regañando a Vicky! Sólo falta que la
agarre a golpes -dice Juanita desesperada y sin aire. -¡Vamos
a ver si se atreve el muy gallina! Esta vez nadie me va a impedir poner
en su lugar a ese descarado -dice Simón y corre a ayudar a Vicky. * Habitación de Abigaíl. -¡No
agote la poca paciencia que me queda Vicky! Y lárguese -le dice
Walter con odio en la mirada -¡usted sabe que no me gusta verla! Vicky cruza los brazos y lo enfrenta feliz -¡pues a mí tampoco me gusta verle su carota de buitre! Y
Walter pierde el control de sí mismo y se abalanza a golpearla y
Vicky lo empuja de un golpe -¡suélteme le dije que no me
toque! Simón entra y se pone enfrente de Vicky para defenderla. (jajája pero si -¿Qué pasa con este zángano Vicky, que ya empezó con sus atropellos o qué? -¡No
meta las narices en donde no lo llaman! -Le grita Walter-
¡lárguese de aquí! ¡Usted no tiene
ningún derecho a entrar en esta casa! -¡Ni crea que me va a poder echar como a un perro! -¡Pero
si ya lo echaron! -Se burla Walter -¿o no se ha dado cuenta de
eso?... ¿cuándo se va a largar con su condenada
mamá en ese camión que está estorbando en el
jardín?- Y Walter lo echa -¡fuera de aquí! Simón
lo agarra del cuello y lo lleva a rastras hasta la pared-
¡conmigo no se meta desgraciado! -le dice furioso- ¡a
mí me respeta hace al último momento que esté en
esta casa! En ese momento entra Andrés gritando -¡suéltalo! Simón
se da la vuelta y lo enfrenta y en vez de soltar a Walter lo agarra del
cuello con una llave del brazo izquierdo y lo obliga a doblarse, todo
esto mientras enfrenta a Andrés-¿Por qué?
¿Porque usted lo ordena? -Se burla Simón. Simón
envía a Walter de de un empujón hasta Andrés
-¡alguien que no va a permitir más atropellos y menos en
el último momento! -Y Simón se pone en posición de
lucha. -¡Lo
mismo digo yo, así que fuera de aquí! -Andrés lo
echa- ¡no tienes nada que hacer en esta casa! -Y luego
Andrés miran a y le grita -¡y tú organiza esta
habitación, a partir de hoy le pertenece a Walter! Pero
Vicky es un hueso duro de roer y lo enfrenta -¡usted me va a
perdonar don Andrés! -Y Vicky se pone al lado de Simón-
¡pero mientras la señora Isabel o la señorita
Angela no me lo ordenen yo no lo voy hacer caso a usted! -¡Miserable
será usted! -Se acerca Simón amenazador- ¡que con
toda sus trampas no ha logrado conseguir nada! Ni lo va a lograr,
porque no es más que un ¡maldito intruso! Pero
esta palabra le duele a Andrés que se pone rojo de la rabia y
luego de un movimiento inesperado y muy violento le pega con la frente.
Simón cae del golpe y se levanta rápidamente, toma
impulso y le mete la cabeza en el estómago a Andrés. Walter
muy dispuesto se pone a pegar a Simón para ayudar a
Andrés pero Vicky lo agarra de una llave que lo puede ahorcar y
lo tiene quieto -¡no lo voy a soltar pedazo de zopilote mal
torcido! -Vicky responde a sus quejas. Mientras
tanto Simón y Andrés se pelean violentamente y ruedan por
el suelo cuando Abigaíl entra gritando -¡qué
está pasando aquí Simón por el amor de Dios!
¡Ay Dios mío Simón! Y Andrés y Simón luchando a brazo partido. * Reunión en la sala. Walter
le sirve un trago de güisqui a Andrés que se soba el
estómago con dolor y que se sienta en el sofá. Parada a
su lado se encuentra Isabel que dice -¡Simón! Es el colmo
que hasta el último momento tengamos que estar soportando este
tipo de desorden en la casa. Valeria mira a Simón con pena. -¿Sólo dígame si le parece justo? -Le reclama Isabel. -¡Como
siempre nosotros no fuimos los que empezamos! -Se excusa Simón-
¡sino su esposo y el vampiro de Walter que se mueren de ganas por
vernos lejos de aquí! Abigaíl lo consuela. Rebeca
no pueda aguantarse de decir con su voz aguda y antipática
-¡ya deberían estar lejos, en cambio han estado ahí
toda la mañana! -¡Mi
hijo Antonio salió temprano señora y todavía no ha
regresado! -Abigaíl cruza los brazos -¡no
pretenderá que nos vayamos sin él! -Abigaíl se
dirige a Isabel. -¡Discúlpenme
Abigaíl, pero con Antonio o sin Antonio la decisión ya
está tomada! -Le recuerda a Isabel -¡así que le
suplico que lo esperen allá afuera! -E Isabel le pasa una
carpeta -¡aquí tengo el cheque de su liquidación
Abigaíl! -E Isabel la mira con pena- ¡y le voy a suplicar
que haga el favor de firmar los recibos correspondientes! Abigaíl
no se mueve y en ese momento entra Vicky gritando
-¡Abigaíl! ¡Antonio acaba de llegar!... ¡Y
viene con Salvador y la señorita Angela! -Y sonríe feliz. Abigaíl sonríe por fin aliviada. * Afuera en el estacionamiento Salvador detiene el auto y Antonio corre a abrirle la puerta a Angela. Abigaíl y Simón salen a recibirlos con mala cara. -¡Antonio! ¿Qué pasó contigo hombre? -Le reclama Simón -¿dónde te metiste? -Lo siento mucha mamá. -¡Ya cálmate Abigaíl! -Dice Angela sonriendo- ¿cuál es la prisa? -¿Quién se los prohibió? -se enoja Angela. -¡Pero ellos no tiene ningún derecho! ¿Cómo se atreven? -Se molesta Angela. -Mire
señorita, yo ya no quiero más conflictos... Antonio por
favor... ¡nos vamos ahora mismo! Obedece y súbete al
camión con tu hermano. Pero
Antonio y Angela solamente sonríen y Antonio le contesta
-¡ni nos vamos ni nos retiramos todavía mamá! Abigaíl
pierde el control de sus nervios -¡mira no me colmes la paciencia
hijo!... ¡que bastante he tenido con la espera ya! -¡Abigaíl,
ya tranquilízate! No nos podemos ir hasta que Antonio y yo -y
ambo se miran y ríen felices- les comuniquemos algo que tienen
que escuchar todos... ¡absolutamente todos! Y Salvador simplemente escucha. * Mansión Todos
esperan en la sala, Walter, Vicky, Juanita y Norita, Abigaíl,
Valeria y Simón. Rebeca también está, pero alejada
de ellos. Salvador un poco alejado
también está presente. Del piso superior bajan Isabel con
cara de intriga y Andrés con cara de disgusto. -¡Bien
Angela! -Empieza a Isabel luego de ubicarse en el medio de la sala
frente al sofá- ya estamos aquí, todos reunidos como
tú lo querías... ¿qué es eso tan importante
que querías decirnos? -¡A
partir de hoy, Antonio Abigaíl y Simón... dejarán
de ser los protegidos de mi papá para convertirse en miembros de
esta familia! Todos
se quedan sorprendidos y esperan callados, pero es Andrés el que
no puede aguantar y exclama -¡qué! -Incrédulo mira
a Isabel buscando apoyo- ¿te volviste loca? -¡Otros
son los que se van a volver locos cuando se enteren de la nueva
situación Andrés! -Le responde Angela con ironía.
Rebeca
no puede aguantar de no intervenir y exclama con su voz aguda y
patética -¿pero porque asegura que no se
marcharán? ¡Eh! Angela
la mira con la mira con una sonrisa tranquila -¡enseguida lo
entenderá señora Rebeca! -Y dirigiéndose a todos
con una gran sonrisa de felicidad- ¡tengo dos noticias que
darles! La primera es que estoy esperando un hijo de Antonio. -¡Segunda! -anuncia Angela con toda la alegría del mundo- ¡Es que acabamos de casarnos! Abigaíl se queda sin aire mientras Andrés la mira con odio e Isabel se queda sorprendida. -¿Ahora
comprendes Abigaíl porque no me puede abandonar Antonio? -
Angela se acerca a Abigaíl y le toma la mano. Abigaíl sigue sin reaccionar y con una cara pasmada... Pero Simón empieza reír de felicidad. Walter se pone verde y se retira sin hacer ruido. -¡Esto
es insólito! -Exclama Rebeca con su voz de cacatúa
mientras Andrés toma asiento en el sofá para digerir el
golpe- ¡nunca he visto nada tan descabellado! -¡Y
ustedes corran camión! -Sigue ordenando Rebeca sin darse cuenta
que hace el ridículo -¿qué tanto esperan, a ver?
Isabel simplemente mira a Angela y Antonio sin ninguna expresión el rostro. -¡Vicky! -Ordena Angela todavía sonriendo- ¡ve con las otras empleadas a sacar de todo lo de la mudanza! Vicky
no puede en sí de la felicidad y le responde cuadrándose
como un sargento a su general -¡a sus órdenes jefa! Vamos
a poner todo en su sitio. -¡No!
-Le aclara Angela- ¡no todo su sitio! Lo de Antonio quiero que lo
lleven a mi recámara porque lógicamente él la
compartirá conmigo. Abigaíl pone cara de sorpresa. -¡Las
cosas de Abigaíl y Simón quiero que las lleves a las dos
habitaciones que están libres de la segunda planta! Simón feliz se abraza con su hermano. Isabel se acerca a Angela para decirle algo. -¡Órale
chamacas, hay que hacerle caso a la señorita Angela! Ay
perdón -dice Vicky haciendo una reverencia- ¡a la
señora Angela! Y todo mundo ríe… Simón con una sonrisa que no puede la felicidad consuela a su mamá que sigue sin sonreír. Angela
y Antonio se acercan a ambos y los miran sonriendo. De pronto
Abigaíl sonríe por fin, como volviendo a tierra, y los
abraza a los dos muy fuerte. Simón también se acerca y la
familia se abraza. * En su habitación Isabel mira por la ventana con una expresión de extraña felicidad en la cara. Andrés irrumpe furioso-¿vas a permitirlo? -¿Permitir qué? -Le pregunta Isabel fingiendo ignorancia. -¡Que la estúpida de Angela cometa semejante locura y nadie la detenga! -¡Ah,
locura o no locura creo que es ya demasiado tarde! -Dice Isabel
irónicamente mostrándole su reloj- ¡no te enteraste
que ya se casó con Antonio! -¡No
lo haría por amor, seguramente estaba presionada por su
embarazo, es más no me extrañaría que ese hijo no
sea de Antonio, sino de Salvador! -Dice Andrés
calumniándola sin necesidad. Isabel se molesta -¡eso no lo digas ni en broma! -¿Por qué no? -Le pregunta Andrés mirándola con ojos de locura -¡es posible! Isabel
lo enfrenta furiosa -¡mira Andrés! Aunque te duela, hay
que reconocer que Angela está demostrando ser una mujer muy
digna, capaz de defender lo que quiere, ¡capaz de gritar a los
cuatro vientos lo que a otra le avergonzaría mucho! -¡Ja!
-ríe Andrés con cara de desprecio- ¡es una
sinvergüenza! Ninguna mujer decente se deja embarazar por el hijo
de una sirvienta y mucho menos se casa con él. Isabel
le sonríe con sorna - ¡pues yo no estoy de acuerdo
contigo! A mí la decisión que tomó Angela me
gusta... ¡me complace! Para que lo sepas. -¡No sabes lo que dices! -grita Andrés. -¡Es bueno saber que tiene suficiente coraje como para defender sus derechos sin importar lo que piensan los demás! -¡No digas estupideces! -Andrés suspira cansado -¿no te das cuenta que no nos conviene? -¿A
quién no le conviene? -Se sorprende Isabel- ¡a nadie le
afecta ese matrimonio! Es más... te puedo asegurar que no me
molesta que esa familia viva en esta casa. -¡Hace un rato no pensaba lo mismo! -Pues
la situación cambia Andrés... ¡porque con ese
matrimonio dejarán de ser los pobrecitos protegidos y
pasarán a ser miembros de esta familia con los mismos derechos
que tú y yo! -¡Para
mí siguen siendo unos oportunistas! -Dice Andrés furioso-
¡y no voy a respetarlos porque Angela los eleve de
posición! ¡Son la misma basura! Isabel
se levanta indignada-¡Bien, pues si no los aceptas y no los
toleras! ¿Por qué no te largas de esta casa? ¡Me
imagino que debe ser muy difícil tener que compartir con gente
que consideras inferior a ti Andrés! -¡Aprovechas
cualquier situación para obligarme a abandonarte! -grita
Andrés fuera de si- Tú no está de acuerdo con esta
ridiculez pero pretendes estarlo porque sabes que me molesta...
¡nada más! -dice arrogante. -¡Piensa
lo que quieras! - e Isabel mira con desprecio y le acerca sin tenerle
miedo - ¡lo que se te pegue la gana! -y lo mira de pies a cabeza
y lo deja plantado Andrés suspira derrotado. * En
el pasillo Simón persigue a Walter que trata de huir desesperado
-¡No huya, no sea cobarde! -Y Simón lo agarra del cuello
-¡a ver cómo le quedó el ojo!, ¡a ver!
¿Sigo siendo un oportunista entrometido? -¡No me hable mí me dirija la palabra ni me recuerde nada! -Dice Walter tomando aire. -¡Para
que se muerda el codo de la envidia! -y Simón hincha el pecho-
¡ahora soy cuñado de la dueña de la casa! -Y
Simón ríe feliz- mientras usted sigue siendo un pobre
diablo, hipócrita y servil. -¡Déjeme en paz! -le apunta Walter el índice- ¡déjeme! -¡Eh!
-Y Simón le apunta también- ¡don Simón! -Y
Simón se pone tieso- ¡de ahora en adelante me va a llamar
don Simón! Se le acabaron esas confiancitas conmigo... ¡Yo
le voy a enseñar a respetar! -Y lo persigue dándole
patadas. Y sigue riendo carcajadas mientras Walter huye cuando llega Valeria. -¡Simón! -Le reclama Valeria- ¡alcancé a escucharte y no puedo creer lo que dices! -Le dice seria. Pero
Simón sigue riendo -¡no, Valeria! ¿Cómo
crees? Se lo dije nada más para fastidiarlo porque... ¡a
la gente cuando se comporta así hay que darles su merecido! Valeria empieza reír -¿me lo juras? ¡Ya me estabas preocupando! -Y se ríe divertida. -¡De
cualquier manera, estoy feliz de saber que ya no voy a tener que
alejarme de la gente que quiero! -exclama Simón. Valeria sonríe feliz. -¡Especialmente
de ti Valeria! -grita Simón y diciendo esto se abalanza y le da
tremendo en la mejilla -y luego la levanta en vilo y la hace dar
vueltas en el aire. -¡Ay Simón, no seas loco! -Grita Valeria mientras ríen como locos. Y ambos ríen a carcajadas cuando entra Salvador y se queda escuchando sin que lo vean. -¡Soy el hombre más feliz del mundo! -grita Simón. Salvador
los observa sin sonreír y los ve alejarse riendo felices, luego
serio y sin sonreír se mete a la lavandería y cierra la
puerta detrás de él, suspira y se apoya en la puerta
-¡que todo sea por el bien de ellos! -Se habla Salvador a
sí mismo- ¡y que Dios me permita seguir
ayudándolos! Porque aún falta lo peor -dice triste y
sombrío... y entrecierra los ojos. * Llega la noche a la mansión. Rebeca cada vez más patética e insoportable molesta a Valeria que trata de ignorarla. -¡No
vamos a bajar la cabeza simplemente porque ese muchacho se casó
con la tonta de Angela! -Y Rebeca se pasea de un lado a otro de la
habitación de Valeria -¡hay que demostrarles indiferencia
para que no canten victoria! Y no se crean que con ese matrimonio
clandestino va a cambiar todo de la noche a la mañana. Valeria toca unas notas del piano. -¡Valeria!
¡Valeria te estoy hablando! -le reclama Rebeca-
¡Préstame atención! Y eso también va contigo
porque no paras para arriba y para abajo con aquel Simonsito ese... por
favor ignóralo... ¡no lo mires más! -¿Y
por qué no? -Se molesta Valeria -además estoy muy
contenta por el matrimonio de Angela y de Antonio -le confiesa. -¡Ay no digas más cretinadas por favor! -¡Hacen una muy bonita pareja! Lamenté mucho no verlos juntos pero ahora me da muchísimo gusto. -¡Mi
vida! Definitivamente tú no tienes remedio Valeria...
¡estás contaminada por esa gentuza! -Y mirándola
con asco dice -¡qué asco Valeria! ¡Qué asco!
-Y se dirige a la puerta pero se detiene -¡vamos a ver si no
cambias de opinión cuando esta gentuza empiece a dar problemas!
-y luego con un gesto de Maria Antonieta- ¡Ay no hay nada
más terrible que esa gente... la plebe sublevada! (Cuidado Rebequita... * Habitación de Angela. Mientras
arreglan las cosas de Antonio en la habitación de Angela
éste se le acerca feliz -¡todo esto parece un
sueño! No puedo creer lo que estoy viviendo. -¡Yo
tampoco mi amor! Hoy en la mañana quería morirme pensando
que nos íbamos a separar para siempre y ahora al final del
día... ¡estoy convertida en tu esposa! -Y ambos se besan y
se abrazan. -¡Cómo cambian las cosas tan rápido! Todo esto me parece un milagro. -¡Un milagro que nos concedió Salvador! -Dice Antonio. Angela
recuerda su diamante y se lleva la mano al collar y lo toma entre sus
dedos -¡de ahora en adelante no quiero pensar quién es
él! -Le confiesa a Antonio- aunque lo aprecio profundamente...
¡me atemoriza saberlo! -Y se le llenan los ojos de temor-
¡te juro que no quiero saber la verdad Antonio! -y repite-
¡No quiero! Y Angela mira a lo lejos entras Antonio simplemente le acaricia la mejilla. * En
el comedor principal cenan Simón en el lugar de Andrés,
Abigaíl en el lugar de Rebeca y Angela en la cabecera y Antonio
a su derecha. -¡Seamos
realistas muchachos! -Anuncia Abigaíl- ¡la
situación no ha cambiado del todo y en lugar de mejorar puede
empeorar con lo sucedido! Simón
la mira extrañado -¿mamá, por qué dices
esas cosas? Angela y Antonio tenían que casarse... ¡era la
única solución! -¡Este
matrimonio no garantiza que todo vuelva la normalidad hijo! Ni que las
personas que nos odian cambien de opinión y nos traten mejor...
¡para ellos vamos a seguir siendo un estorbo y lo más
probable es que su antipatía aumente! Antonio y Angela se toman de la mano. -¡Por
lo visto nunca le ves el lado bueno a las cosas! ¿Verdad? -Le
reclama Simón - ¿mamá, por qué eres tan
pesimista? -¡No
me dejo llevar por las explosiones de alegría Simón! He
vivido demasiados años para creer que un matrimonio puede
cambiarlo todo como en los cuentos de hadas. -¿No estás de acuerdo con la decisión que tomamos? -Pregunta Angela. -¡No,
si no lo estuviera señora Angela, no estaría con ustedes
en este momento! -Y a los mira con cariño y con rigidez
-¡tenían que casarse por el asunto del embarazo! Eso yo lo
tengo muy claro.
-¡No
mamá! -le aclara Antonio- No solamente nos casamos por el
embarazo de Angela, sino porque nos amamos y no nos casamos presionados
por la situación. -Estábamos
sufriendo muchísimo Abigail y ninguno de los dos atrevía
a decirse nada... ¡es por eso que cuando nos vimos enfrentados a
una separación definitiva reaccionamos como lo hicimos! -¡Contando
con la ayuda Salvador, claro! -dice Abigail con un dejo de
ironía- ¡Porque estoy segura de que él tuvo que ver
con esto! -¡Definitivamente mamá! Sin él no sé qué sería de nuestras vidas en este momento. -¡Dios
sabe que yo soy la mujer más feliz al verlos unidos y mucho
más sabiendo que esperan un hijo! -dice Abigail seria-
¡pero Antonio fue el que se casó con usted señora
Angela!... ¡Simón y yo no! -¿Qué es lo que quieres decir Abigail? -¡Qué no vamos a aprovechar las circunstancias para imponernos sobre gente que no desea vernos! -¡Abigaíl, por favor! -Le ruega Angela. -Me
siento muy orgullosa de ser su suegra, pero no vamos a utilizar su
matrimonio como un arma para pelear contra la gente que no nos aceptan,
es natural que Antonio deba permanecer a su lado, pero Simón y
yo tenemos que marcharnos. -¡Por nada del mundo voy a permitirlo mamá! No acepto separarme de ti y de mi hermano.
-Entiendo
perfectamente tu punto de vista, ¡pero no nos pueden abandonar en
este momento que más los necesitamos! -ruega Angela-Estamos
iniciando una nueva vida Abigaíl y si Simón y tú
nos abandonan, no vamos a ser felices... les ruego que aunque sea por
un tiempo se queden con nosotros. Abigaíl mira a Simón -¡tú no te quieres ir, desde luego! -¡No
mamá! ¿Para qué voy a ser hipócrita? Claro
que no me quiero ir y no por qué me sienta con más
derechos, sino porque para mí es muy difícil alejarme de
la casa en la que he vivido durante tantos años. -Bueno, nos quedaremos pero... ¡pero ocupando el puesto de siempre sin privilegios ni mucho menos! Angela y Antonio se miran felices. En ese momento Isabel baja las escaleras y la escucha sin que la vean. -¡Que
nadie vaya a pensar que somos unos oportunistas y que estamos
aprovechándonos de la situación! -Termina Abigaíl. Isabel se detiene en la escalera y sonríe triste... y mira a lo lejos. Antonio se levanta y agradece a su mamá con un beso. * Bar. Matilda baila y canta (si es realmente ella la que canta, ¡CANTA BUENISIMO!
* Mansión La habitación de Angela conoce los fuegos de amor de los recién casados. ♫ * Bar. Matilda sigue cantando cuando entran Camilo y Salvador. ♫ ♫ * Mansión
♫ * Casa Gaetana -¡Tarde o temprano esos muchachos terminarían unidos! - reconoce Salvador (bueno, si eso pensaba... ¿por qué se opuso tanto? -
¡Yo que nunca me imaginé que yo tendría que
intervenir en todo este asunto! -Y Salvador pone azúcar a su
café- ¡y serán felices! -asegura- Porque ese par
nacieron para estar juntos -y sin embargo lo dice triste. -¿Por qué será que no lo noto muy convencido Salvador? -Gaetana lo mira con sospecha. -¡No
lo estoy, porque me hubiera gustado que el comienzo del matrimonio
fuera de otra manera! -Y Salvador toma su taza de café y se
recuesta en la silla- ¿o me dirá que fue el más
ideal? Gaetana sonríe -¡pero si supieran quién es usted es realmente, se sentirían muy afortunados! -Bueno...
¡Antonio! -Y Salvador da un largo suspiro que da a entender todo-
¡y mi hija, yo creo que lo presiente! -Y la mira con negros ojos
de ultratumba- ¡aunque confío en que no acepte nunca esa
verdad! -Y mueve la cabeza con sufrimiento- ¡hay cosas en las que
es mejor no pensar! -¿Qué piensa hacer ahora? Salvador suspira -¡terminar mi misión! Aún me falta lo principal -y toma su café. Gaetana pierde la sonrisa -¡vengarse de los que le quitaron la vida a Pedro José Donoso! ¿No? Salvador mira lo lejos y calla por un momento -¡yo no lo considero una venganza! -¡Pero
lo es hombre! -Le dice Gaetana con una sonrisa que augura lo peor-
¡lo es! -Le afirma -¡porque inconsciente o
inconscientemente usted está presionando Isabel Arroyo para que
repita su delito! Salvador mira concentrado al negro líquido de café como si quisiera leer su mensaje secreto. -¡La está presionando para que asesine a Andrés Corona! -Gaetana lo dice con todas las palabras. -¡Dígame
una cosa Gaetana! -Salvador traga saliva- ¿usted cree que ella
sea capaz de atreverse a algo semejante? Gaetana abre los ojos muy grandes y luego le contesta -¡usted se lo exigió! -¡Solamente para probarla! -Excusa lo inexcusable Salvador -¡para conocer sus alcances! Gaetana
se ríe con amargura -¡y por probarla, puede llevarla a
hacerlo, porque si una vez lo hizo, a mí no me
extrañaría que lo vuelva a repetir! Salvador mira lo lejos. * Mansión Nuestro súper-agente secreto corre a cuatro patas toda la extensión del enorme jardín.
Como todos los días Abigaíl sale a dar de comer Azur. * Habitación de Isabel -¡por
Dios, escucha mis advertencias! -Insiste Rebeca mientras Isabel se
maquilla -¡Isabelita hija! Tenemos que tener mucho cuidado para
evitar que Abigaíl y sus hijos se salgan con la suya...
¡no te imaginas Isabel... ahora se creen superiores y con
más derechos que nosotras! -¡No lo creo tía, tú estás exagerando! -E Isabel ni siquiera le hace caso y se peina. -¡Ay
por favor! Analiza la situación -grita Rebeca insoportable-
ahora son el esposo, la suegra y el cuñadito de Angela Donoso.
¡Así nada más! ¿Que más hubieran
podido ambicionar esos tres muertos de hambre? Ya yo me los imagino,
para arriba y trabajo dando órdenes como si ellos fueran los
dueños absolutos de esta casa.
-¡Confías demasiado en esa mujercita Isabel! -¡Porque la conozco! -E Isabel mira a su tía a través del espejo.
-Porque es una mujer correcta, muy respetuosa, por eso -termina Isabel. -¿Y
qué me dices del pesado de Simón? ¿Eh? ¡A
ese ya se le subieron las ínfulas! ¿Sabes lo que hizo
Isabel? -se escandaliza Rebeca- ¡Le dijo a Walter que lo llamara
don Simón! Isabel se da la vuelta bruscamente con una sonrisa sincera-¿quién te lo dijo? -Dice muy divertida. (Ah! que linda sonrisa... -¡Walter!
Y hay que pararlo Isabel porque ese niño es muy atrevido, en
cualquier momento va a hacer eso con Valeria y conmigo... ¡es un
patán se le suelta la lengua para insultar a cualquiera! Isabel
se pone sus joyas sin darle importancia-¡tía! -dice de
pronto pensativa- ¿te fijaste en la joya que llevaba puesta
Angela ayer? -¡No! Realmente con la noticia que nos tenía preparada no me fijé en nada. -¡Un diamante espectacular tía! -admira Isabel- ¡Yo nunca se lo había visto! -¿crees que sea muy valioso Isabel? -¡Por
supuesto que sí! -dice Isabel con una sonrisa admirativa-
¡debió haber pertenecido su mamá y seguramente lo
tenía guardado para utilizarlo en cualquier momento... especial! -¡A
lo mejor alguien se lo dio! -De pronto dice Rebeca con ojos idos y
calculadores... Alguien que tiene las joyas de esa señora. Isabel la mira intrigada -¿de qué hablas tía? -¡Ay!
De nada no me hagas caso -y ríe hipócritamente- ya me
conoces... ¿vas a salir? ¡Nunca sales los domingos! -¡Sí
tía! Recibí la invitación del CroBergman para
conocer su rancho... ¡todo el mundo asegura que sus caballos son
espectaculares! -¿Ah si? ¿Y quién es ese señor? porque nunca me lo habías mencionado. -¡Es
un empresario muy importante con el que pienso asociarme en un futuro
tía! -Isabel suspira cerrando los ojos- ¡cuando me
independice de cítricos Donoso! Rebeca sonríe sorprendida -¡no sabía que tenías esos planes Isabel! -¡Tengo
muchas metas que nadie imagina tía y que pienso alcanzarlas
cueste lo que cueste! -E Isabel sonríe altiva y orgullosa
-¡si mi vida no terminó por casarme con Andrés
Corona! No pienso seguir atada con él para siempre... ¡no! Y bella y orgullosa sale del cuarto. * Isabel
sale del cuarto y se cruza en ese momento con la pareja de
recién casados que sale de la habitación al mismo tiempo
-¡esperen! -Los detiene y los enfrentan al pasillo -¡si
ustedes dos piensan que yo estoy enojada por su matrimonio! -Les dice
seria- ¡se equivocan! En verdad me da muchísimo gusto que
se hayan casado. Angela mira a un costado dudando y sin creer en su sinceridad. -¡Y
no lo digo hipócritamente Angela! -Se defiende Isabel -¡no
Antonio! -Y mira Antonio- ¡sinceramente me da muchísimo
gusto que se hayan casado! -Y les sonríe. Angela y Antonio se miran y no pueden evitar una sonrisa de alegría. -¿Y
saben una cosa? -Sigue Isabel con una sonrisa sincera y suspira
profundamente -¡te felicito mucho por el hijo que estás
esperando! Antonio se derrite ante esta declaración y mira Angela con amor. -¡Y
te admiro Angela! -Isabel continúa- ¡te admiro por
habernos dado la noticia cómo lo hiciste siempre con la frente
en alto! ¡Estoy totalmente segura de qué tu papá se
habría sentido muy orgulloso de ti! -¡Agradezco tus palabras Isabel y espero que sean sinceras como aseguras! Isabel
suspira profundamente -¡creo que no tienes por qué dudarlo
porque... no nada más abro la boca para atacar! -Y mira triste
hacia otro lado -¡también me gusta reconocer los valores
de los demás, a pesar de todas nuestras diferencias! Y diciendo esto se marcha. Antonio se queda mirándola extrañado y luego mira Angela. * Isabel baja bella como una diosa las escaleras y se dispone a salir cuando Andrés la detiene -¿sales? Isabel se detiene y se da la vuelta -¡sí! Tengo un compromiso muy importante. -¿Con tu amante secreto? -¡A los amantes no nada más se les ve de noche, también de día! -se burla. -¡Sí claro, también de día! -Se burla Andrés. En
ese momento entra Vicky -¡doña Isabel! la está
buscando allá afuera un señor... Cro... Crock Bergmman!
-por fin puede pronunciarlo. -Sí, enseguida salgo. -¡El anciano multimillonario! -abre los ojos Andrés. -El
anciano multimillonario que también podría ser mi
amante... y si de pura casualidad se te está ocurriendo
matarlo... ¡no te lo aconsejo Andrés! -E Isabel
sonríe con ironía- ¡créeme que sus
guardaespaldas terminarían contigo antes de que intentes mover
un solo dedo! -¡No te creo! -¿No
me crees? Él nunca anda desprotegido, si quieres cerciorarte de
eso, por qué no te asomas por la puerta por pura simple
curiosidad. Y diciendo esto Isabel se marcha altiva y orgullosa. Andrés pierde la sonrisa. FIN DEL CAPITULO
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