Hoy les quiero presentar algunas cartas personales, íntimas, que viajaban con su pesado equipaje de secretos y amores, de maníes y de dolores, de tiempos duros y de deseos que no falte nada, y de la eterna añoranza de estar dónde no podemos estar.
Con cuánto cariño las escribían y con cuánta alegría las recibían.
Empecemos por una no muy vieja, no muy reciente tampoco, es finales de noviembre de 1973, empieza a hacer frío en Austin, Texas, Estados Unidos y calor en Concepción del Paraguay cuándo don Jorge Raúl Trigüis Shuttleworth se sienta frente a su máquina de escribir y nos cuenta su alegría y satisfacción por el nacimiento de su nieto Jorge Antonio Aquino Trigüis.
¿Pero cuál es la carta que menciona Pituco? La carta que su madre Bertilda Shuttleworth le escribe en abril de 1958 por el mismo tipo de alegría, el nacimiento de su nieto Jorge Augusto Trigüis González, y ¿qué decía Bertilda desde Asunción? ¡Bertilda habla de baberos! y de recuerdos y de las cartas de Carolina Trigüis que ya no llegan, así nos habla ella de nacimiento y despedida, de vida y muerte:
Y retrocedamos más en el tiempo y tenemos otra carta, escrita a máquina, desde Concepcíon, es el año 1946, y es Matilde Insfrán Lucero que le escribe a su hermana Eloísa, para ofrecerle su casita y para contarnos que trabaja para el Centro de Salud de Concepción y que van a mudarse pronto, y habla de sus hermano Luis y Tomás y manda saludos a la familia Morales.
y para terminar por hoy, vamos a retroceder aún más en el tiempo y… les presento ¡¡una carta de Filomena!! Filomena D. de Shuttleworth que le escribe a su hija Bertilda en 1914, habla del abuelo que va de viaje, del precio del papel, y de problemas y pasajes.
Nota: Y si alguien puede ayudarme a saber dónde queda Couper, en la frase “Ernesto al fin se fue a Couper”, le agradecería un montón.

Y les dejo con la promesa de muy pronto publicarles otra carta… fechada en 1871.
Investigación y archivo: Mabel Triguis
